Aclaraciones:
1- Los nombres de Card Captor Sakura y la historia no me pertenece, le pertenece a las senseis de Clamp.
2- La historia le pertenece a Anne Mather y se llama "Un novio millonario". Yo solo le cambie los nombres y algunas cosas.
3- No obtengo ningún fin de lucro con esto solo la satisfacción d incluir mi pareja favorita de anime en esta increíble historia.
Xie xie, arigato, Tanks, gracias…
Capitulo 2Sakura tomó el metro de vuelta hasta Tomoeda. A esa hora de la tarde no iba muy lleno, así que logro sentarse y allí pensó en lo rápido que se había acostumbrado a ir en metro en vez de taxi como antes.
Cuando salió del restaurante estaba lloviendo y no quiso aceptar la oferta de Shaoran de pagarle un taxi. Aunque estaban en junio, todavía hacia frío y el bonito vestido de Channel que se había puesto para la ocasión estaba bastante mojado y esperaba que no se ensuciara. Tomoyo y ella se estaban viendo obligadas a conservar en buen estado toda la ropa que tenían y había sido todo un gasto para su menguada economía proporcionarle la ropa necesaria a su hermana para el otro colegio.
Suspiró. Si su padre siguiera vivo… pero el caso era que él había muerto como había vivido, sin hacer previsión para el futuro y lo único que les había dejado a sus hijas era un montón de deudas y desagradable deber de salvar lo que pudieran de lo que habían tenido. Que tampoco era mucho. La bonita casa de Tokio tenía dos hipotecas y habían tenido que vender hasta las joyas de su madre para pagar deudas.
Era una suerte que su madre no hubiera vivido para verlo. Nadeshiko Kinomoto había muerto de cáncer cuando Sakura tenía diecisiete años y Tomoyo solo diez. Fue desde entonces cuando su padre empezó a arriesgarse mucho con el dinero de sus clientes. Fue como si la muerte de su esposa lo hubiera convencido de que no tenia sentido pensar en el futuro. La muerte de su esposa lo había afectado mucho.
Fue por eso por lo que Sakura dejó los estudios sin terminar, para ayudarlo en lo que podía ya para animarlo a sobreponerse a esa muerte.
Ella lo había hecho con gusto y, hasta que le presentó a Shaoran Li, le había importado poco el hecho de que los hombres con los que salía habían tenido tratos con su padre.
Por supuesto, él también le había dado su aprobación a Shaoran, por lo menos al principio. Pero cuando descubrió que el chino no tenia la menor intención de invertir dinero en sus proyectos, se volvió en su contra. Y Sakura no tuvo la menor duda de a quien debía su lealtad.
Y era por eso por lo que no podía aceptar la oferta de Shaoran. Aparte de por el hecho de que, en su momento, llegaron a conocerse demasiado bien, no quería tener nada que ver con él. A su manera él era como un Yue, estaba usando la situación para humillarla y, por muy atractiva que pudiera parecer la posibilidad de pasar un verano en China, por no mencionar el generoso sueldo que le había mencionado, ella necesitaba un trabajo de verdad y con alguien que no estuviera dispuesto a vengarse.
Pero no quería pensar en ello en ese momento. Hacía ya cuatro años que había terminado su relación con Shaoran y, desde entonces, ella había insistido en hacerse cargo de su propia vida. Aunque no había tenido mucho éxito, pensó. Su relación con Yue no lo había sido precisamente. Pero entonces no se había dado cuenta de que el joven y atractivo contable estaba más interesado en progresar en su trabajo que en ser el novio de la hija de Fuyitaka Kinomoto. Él se había imaginado que podía entrar a formar parte en la empresa de su padre como una especie de recompensa por salir con su hija. Por supuesto, cuando su padre murió repentinamente, él recompuso sus planes.
En muy poco tiempo, Sakura descubrió que su noviazgo solo había sido tan seguro como el balance bancario de su padre y, a pesar de que Yue le puso como excusa que había conocido a otra persona, ella había sabido exactamente lo que significaba aquello.
Por eso se había sentido tan mortificada cuando supo que Yue había organizado la cita con Shaoran Li. Estaba muy claro que lo que pretendía era poner distancia entre ellos y casi deseó poder contarle lo que Shaoran y ella habían sido en su tiempo. ¿Se pondría celoso? Lo dudaba. Del dinero de Shaoran, tal vez, pero de nada más.
Cuando salió del metro, descubrió aliviada que había dejado de llover, lo que no estaba mal, ya que tenía un paseo de diez minutos hasta su casa y no llevaba paraguas.
Antes incluso de abrir la puerta de la casa pudo oír los gritos de su tía y su hermana. Incluso algunos de los vecinos se habían asomado para cotillear.
¿Qué pasaría ahora? Miró su reloj. Apenas eran las tres de la tarde. Tomoyo debería estar en el colegio. ¿Es que no tenía ya suficientes preocupaciones?
- Eres una niña estúpida y egoísta – estaba gritando su tía Sonomi.
- Y tú una vieja bruja.
Entonces se oyó una sonora bofetada. Su hermana gimió y, al parecer, respondió de la misma manera. Sakura cerró la puerta y se dirigió decidida al salón. Su tía había caído sobre el sofá con una mejilla enrojecida.
- ¡Por Dios! – exclamó mirándolas incrédula -. ¿Qué está pasando aquí? Os he oído desde la calle.
Tomoyo no dijo nada y fue a salir del salón.
- ¿A dónde crees que vas? He preguntado que pasa aquí, pero lo voy a saber de todas formas. ¿es que te han echado del colegio o qué?
- Pregúntaselo a ella – dijo Tomoyo mirando furiosa a su tía -. Ella es la que ha estado hurgando en mis cosas.
- Te lo he preguntado a ti. Esta es la casa de la tía Sonomi, no la tuya – dijo Sakura con el corazón encogido por la posibilidad de que su hermana tuviera razón de enfadarse.
- Pregúntale lo que tiene en el cajón de la ropa interior.
La voz de Sonomi era débil. ¿Qué estaría escondiendo Tomoyo? Pero entonces se dio cuenta de lo que había dicho su hermana acerca de que su tía había estado hurgando en sus cosas era cierto.
- Si, ¿qué? – exclamó Tomoyo --. La muy bruja ha estado hurgando en mis cajones. Ya te dije que aquí no teníamos ninguna intimidad.
- Es una drogadicta, Sakura – dijo la tía -. En mi casa. Nunca pensé que viviría para ver como la hija de mi propia hermana…
- ¿De qué esta hablando la tía Sonomi? ¿Por qué dice que eres una drogadicta?
- Está mintiendo.
- No miento – dijo la tía.
- Sí. No sabe de lo que está hablando. No soy una drogadicta. ¡Por Dios! Dudo que ella se diera cuenta aunque lo fuera.
- Se como huele la marihuana. No sois la primera generación que descubre las drogas, ¿sabes?
- ¿Y? Tú no eres mejor que yo.
- ¡Yo no me meto heroína! – exclamó la tía Sonomi y Sakura se quedó boquiabierta.
- ¿Heroína? – dijo mirando a su hermana --. ¿Eso es cierto? ¿Has estado metiéndote heroína?
- No.
- ¿Entonces que hacia en tu cajón? – preguntó su tía.
- Oh, debería haber sabido que te pondrías de su lado – murmuró Tomoyo sin responder -. Diga lo que diga ahora no me vas a creer.
- Inténtalo.
- Sakura, ve a vuestra habitación y verás que lo que digo es cierto. La marihuana tiene un olor peculiar. Fue por eso por lo que mire en las pertenecías de Tomoyo. Me imaginaba que me encontraría unos porros.
Sakura agitó la cabeza.
- Tía Sonomi, yo no reconocería la marihuana. Puede que te resulte estúpida, pero no me he fumado un porro en mi vida. Pero creo que has dicho que encontraste heroína en el cajón, ¿no?
- Sí.
Tomoyo intervino entonces.
- no tiene derecho a criticarme. Es evidente que conoce las drogas, si no, no me estaría acusando ahora.
- ¿Admites que has fumado marihuana? – preguntó horrorizada.
- ¿Dónde has estado viviendo en los últimos diez años, Sakura? ¿en otro planeta?
- No te atrevas a intentar justificarlo – gritó su tía, pero Tomoyo no estaba escuchando.
- Todo el mundo la fuma hoy en día – dijo ella.
Sakura la miró incrédula.
- Yo no – dijo.
El pánico se apoderó de ella. ¿Qué iba a hacer ahora? Cuando aceptó la responsabilidad de cuidar a Tomoyo nunca se imagino que fuera a pasar aquello.
Su tía dijo entonces:
- ¿No te estás olvidando de una cosa, Sakura?
Luego se sacó una bolsita de plástico con un polvo blanco del bolsillo de los pantalones y añadió:
- De esto.
- Oh, Tomoyo. ¿De dónde la has sacado? ¿Qué hacía en tu cajón?
Tomoyo se encogió de hombros.
- Eso es cosa mía.
- No mientras sigas viviendo en mi casa, jovencita – dijo su tía.
- No vamos a seguir aquí mucho más tiempo – respondió Tomoyo --. Sakura va ha encontrar pronto un sitio donde podamos vivir, ¿no es así, Sakura? Algo mejor que esta caja de zapatos, sin una vieja loca diciéndonos cómo debemos de vivir nuestras vidas.
- Tomoyo…
Pero su tía ya tenía bastante. Se puso en pie y señaló con el dedo a la joven.
- Ya está bien – dijo --. Ya me he cansado de ti y de tu insolencia. No me importa lo que haga Sakura, ¡pero quiero que tú te marches de aquí antes de la noche!
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Notas: ahhhhhh! De verdad muchas gracias por los reviews fueron más de los que me esperaba. Por supuesto no todos son buenos pero igual los agradezco porque se lo aburrido que puede resultar leer un fanfic que no te gusta y a de verdad agradezco a las que se toman el tiempo de leer este.
Otra cosa: tratare de subir lo mas rápido que pueda esta historia pero es que me cuesta mucho por que este es mi último año de estudio medio así que estoy agobiada con exámenes, trabajos, etc.; pero les prometo que por lo menos subiré un capitulo por semana.
Espero que les haya gustado el capi aunque yo lamento que no saliera Syaoran T-T.
DOMO ARIGATO, HOUNTONI DOMO ARIGATO…
Akari Matsumoto (la que sueña con ser la esposa de Jun Matsumoto XD ja ja ja ja)
