Aclaraciones:

Los nombres de Card Captor Sakura y la historia no me pertenece, le pertenece a las senseis de Clamp.

La historia le pertenece a Anne Mather y se llama "Un novio millonario". Yo solo le cambie los nombres y algunas cosas.

No obtengo ningún fin de lucro con esto solo la satisfacción d incluir mi pareja favorita de anime en esta increíble historia.

Xie xie, arigato, Tanks, gracias…

Capitulo 3

Dos semanas más tarde, Sakura estaba de pie delante de la ventana de la habitación de la pensión, esperaba ansiosamente el taxi que las iba a llevar al aeropuerto. Ya llevaba un cuarto de hora y temía que, si no tomaban ese avión, perderían el ferry que las llevaría a Tsing yi.

Detrás de ella, Tomoyo estaba tirada en su cama, sin hacer nada por recoger sus pertenencias. Había dejado que fuera ella quien hiciera las maletas y Sakura se tuvo que morder la lengua para decirle que todo aquello era culpa que suya.

Se había visto obligada a llamar a Shaoran y aceptar el trabajo que le ofrecía. Por lo menos, trabajar para él le daría un poco de espacio y le permitiría ahorrar lo suficiente como para poder pagar la fianza de un pequeño piso para cuando volvieran al país.

Fue un alivio que contestara otra persona, en vez de Shaoran. Un hombre que se había presentado como Matsuda Ken. Le había dicho que el señor Li había tenido que volver a China y que le había dejado instrucciones por si ella se desidia a aceptar el trabajo.

Pero todo aquello no había mejorado nada sus relaciones ni con su tía, ni con su hermana, que seguía insistiendo en que ella nunca había probado las drogas duras, pero Sakura sabía que no podía confiar en que no lo hiciera en el futuro. Al parecer, el que fumara marihuana no era cosa reciente. Por lo visto, la fumaban casi todos los alumnos del colegio al que iba, así que, por lo menos, pensó que hacía lo correcto al sacarla de Tomoeda por una temporada.

El taxi seguía sin aparecer y ella se estaba poniendo cada vez más nerviosa.

¿Significa eso que vamos a perder el avión? – le preguntó Tomoyo esperanzada.

No. Si lo perdemos, tomaremos otro, así que ya te puedes hacer a la idea de que nos vamos a Tsing yi.

¡Tsing yi! No estaría tan mal si fuera Beijin o Hong kong, incluso. Cualquier sitio del que hubiera oído hablar. ¡Pero Tsing yi!No sé cómo puedes justificar lo que me estas haciendo. Si papá estuviera vivo, él…

¿Si? Si papá estuviera vivo, ¿que? ¿Qué haría él? ¿Crees que se sentiría orgulloso de saber que su hija menor es una drogadicta?

No lo soy.

Porque tú lo digas. ¿Y qué pasa con lo que le hiciste a la tía Sonomi? Papá le tenía mucho cariño. ¿Crees que te daría la enhorabuena por haberle pegado?

Ella me dio primero. Y había estado rebuscando entre mis cosas. No tenía derecho a hacerlo.

Y tú no tenías derecho de escaparte del colegio – le recordó Sakura --. Si no tuvieras nada que ocultar, no estaríamos teniendo esta conversación.

Me gustaría que así fuera.

Seguro. Pero la estamos teniendo y ya está.

En ese momento, Sakura oyó el motor de un coche y suspiró aliviada.

Ya está aquí el taxi. Toma tus cosas, nos vamos.

Tomoyo se levantó de la cama.

Nunca te perdonaré por esto, Sakura. ¡Nunca! Obligarme a vivir en una apartada isla china con un viejo conocido de papá. Me voy a volver loca de aburrimiento.

Mejor aburrida que enterrada.

Por suerte, Tomoyo no sabia nada de Shaoran, aparte de la historia que se había inventado acerca de cómo había conseguido el trabajo.

Era por la tarde cuando llegaron a Hong Kong y el calor se podía masticar. Incluso Tomoyo suspiró impresionada cuando salieron del avión. La luz era cegadora y, por unos minutos, incluso ella olvidó sus quejas mientras se dirigían a la Terminal de llegadas.

Tardaron poco con las formalidades. Los policías griegos no eran inmunes a los atractivos de dos jóvenes que viajaban solas y, poco después, tenían todo su equipaje en el maletero de un viejo taxi que las llevo a Kunming. El ferry salía como a las siete y Sakura esperaba comer algo antes. No tenía ni idea de las comodidades que podía haber en el barco. Las veces que había ido a China con su padre, nunca había salido de tierra firme. Por supuesto habían visitado Tsin yi, pero en el yate de Shaoran. Aquella era una situación completamente diferente y no se hacia ninguna ilusión acerca de la posición que ocupaba ahora en la vida de él.

Recordaba que tsin yi era una de las más pequeñas islas del Mar de China y que la mayor parte de ella era de Shaoran, si no toda. Recordaba que la comida y demás solía llevarla un pequeño ferry, en el que dudaba que hubiera mucho sitio para los pasajeros. Por suerte, el viaje no era largo, si no se habrían visto obligadas a dormir a cubierta.

Las instrucciones decían que debían recoger sus pasajes en una agencia de la Stanley Market y, después de que el taxi las dejara allí, arrastraron sus equipajes por la concurrida plaza. Tomoyo estaba como atolondrada por el calor, los olores y el idioma, pero aún así, soltó una exclamación al ver el brilla del mar. Estaba empezando a encontrar ese sol más una molestia que una bendición.

Por fin encontraron la agencia, donde les dieron los pasajes y les dijeron el muelle donde tenían que embarcar. Pero también que eso de que iban a salir a las siete era más bien simbólico. El barco llegaba con retraso y tendrían suerte si salían a las nueve o más tarde.

Tomoyo entendió bastante poco de la conversación que Sakura estaba manteniendo con el agente. La oficina estaba llena de gente y hacía mucho calor, así que ella se quedó guardando las maletas de buena gana. Y, de paso, intercambiando miradas provocativas con un joven de cabello negro azulado, con vaqueros y zapatillas de deportes, cuyos torneados brazos asomaban por las cortas mangas de la camiseta.

Ese flirteo silencioso no pasó desapercibido para Sakura que, mientras trataba de prestar atención a lo que le estaba diciendo el agente, le hacía gestos furiosos a su hermana, sin mucho éxito.

Con los pasajes en la mano, se abría camino hasta donde esperaba Tomoyo. Los dos jóvenes estaban charlando y, a juzgar por la cara de su hermana, no tenía problemas para entender al chico.

Apenas notó la llegada de Sakura.

¡Tomoyo! – dijo Sakura dándole un codazo en las costillas -- .Vamos a ver si encontramos un café. Me muero por algo fresco.

Espera un momento – respondió Tomoyo agarrándola del brazo -. Este es Eriol.

El señor Li lo ha enviado para que nos acompañe. ¿No es magnífico?

Sakura parpadeó.

Xiansheng Li – dijo el joven -. Usted es Nushi Kinomoto, ¿shi? Y xiaojie Kinomoto – añadió sonriendo a Tomoyo -. Huanying, Nushi. Bienvenidos a Chino.

Sakura dejó de nuevo las maletas en el suelo.

¿Xiansheng Li te ha pedido que nos vengas a buscar?

La distinción que había hecho el joven entre su hermana y ella al saludarlas la hizo rechinar los dientes.

Shi – dijo echándose al hombro la bolsa de Tomoyo -. Si me siguen…

Un momento. ¿cómo sabemos…?

Vamos, Sakura – dijo Tomoyo -- ¿cómo si no iba a saber nuestros nombres?

Tal vez me halla oído hablar con el agente.

Pero entonces se dio cuente de que no había mencionado para nada el apellido de Shaoran y añadió:

¡Oh, de acuerdo!

Pero no estaba dispuesta a ir por ají llevando sus bolsas. Si el chico podía llevar una tan fácilmente, bien podría llevar dos. Le dio un golpecito en el hombro y le señaló la otra bolsa y, a pesar de que la sonrisa del chico se esfumó un poco, la agarró también.

¿No es un encanto? – le susurró Tomoyo al oído poco después -. ¡un trasero precioso!

¡Tomoyo!

Sakura se dio cuenta de que parecía una solterona y, al fin y al cabo, su hermana tenía razón.

Ves demasiada televisión – añadió.

Bueno, a partir de ahora no lo voy a hacer, ¿no?

Sakura no supo si eso sería bueno o no. Cuando había insistido en que fueran allí no había pensado que podía haber otras distracciones. Y Eriol, si ese era su nombre, podía ser muy bien una de ellas para su hermana.

Para cuando llegaron al barco, ambas estaban abochornadas por el calor. El barco no era un yate cómo había sospechado ella que sería, sino una motora.

Eriol tiró las bolsas en la cubierta y saltó a bordo. Sakura se sintió levemente irritada al ver cómo trataba el equipaje, pero luego pensó que, seguramente, lo habrían tratado peor en el avión. El chico le ofreció la mano a Tomoyo y ella subió a bordo. Luego hizo lo mismo con Sakura, echándole de paso un buen vistazo a los muslos que dejó al descubierto la brisa cuando le levantó la falda.

Entonces el chico sonrió, consciente de la indignación de ella y, a pesar de esa indignación, se encontró sonriendo también. Solo era un niño, se dijo a sí misma mientras metían los bultos en la cabina. Probablemente él trabajaba y vivía en la isla y no creía que lo fueran a volver a ver.

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Notas: palabras en chino: Xiansheng es señor, Nushi es señora (por eso se enojo Sakura; a nadie le gusta que le digan señora cuando es muy joven para serlo), xiaojie es señorita y Huanying es bienvenido.

Lamento muchísimo el accidente del segundo capi pero es que, este es mi primer fic y no se como usar el sistema pero ya con más calma aprendí a usar la página. ¡Gomene, houtoni gomene! ¡Dobushi! ¡Perdón!

Otra cosa, por cierto, obviamente ya habrán notado que algunos personajes no se parecen en absolutamente nada a las actitudes que presentaban en el anime pero quiero que tomen en cuenta que aquí son parodias de lo que realmente son; como por ejemplo Tomoyo que seguramente como yo dicen: "ay no, Tomoyo no haría eso" o como Eriol, así que ya saben…

Bueno yo se que como yo están deseando que esa tonta de Saku se vea ya con Shao pero no se preocupen ya casi llega a donde Shao, tengan paciencia.

Gracias por el tiempo gastado leyendo mis locuras.

Chao, besos.