-¡Sasuke, despierta ya!
-¿Hmmp? –Quejumbraba aún adormilado al salir de entre las sábanas.
-Ya. Arriba. Terminemos esta misión pronto. Se acerca la dichosa feria del condado y debemos llegar antes.
Uchiha miraba hacia el techo, recordando aquellas palabras que no fueron de interés en Sakura. Su distracción llamó la atención de Haruno.
- Últimamente te has vuelto perezoso tanto como Naruto.
-¡Eso nunca! Es solo que me quedé pensando.
-Bien, mientras me ducho espera aquí y sigue pensando. –Lo miró con cara seria, mostrando su aparentemente molestia ante la situación.
Esperar... ¿Cuánto tiempo más tenía que esperar? El tiempo que ella esperó y nunca llegó. Ahora que por fin estaba tan decidido en mostrar su afecto notaba que ya era un poco tarde. Esperanzas, tal vez las había, pero él no las veía seguras. Mientras tomó el teléfono de la habitación y marcó el número de servicio y pidió el desayuno, para dos personas. Esperó sobre la cama a que su compañera saliera de ducharse para, que en cuanto el baño estuviera libre, él aprovechar y tomar una ducha también. Cuando Haruno salió de la ducha se apresuró a vestir con la bata de baño y posteriormente enrolló la toalla en su cabello y salió del baño, se secó el cabello y recibió la comida que Sasuke mandó pedir.
-(¿Cómo pagó esto si dijo que no tenía dinero?) Bueno, se ve rico. Itadakimasu.
Sasuke había salido de la ducha más rápido de lo esperado y detrás de él se desprendía el aroma a jabón de Hotel y desnudo, con una toalla atada a la cintura cubriéndole la entrepierna y la mitad de sus piernas y otra toalla al hombro se quedó de pie con típica pose seductora, aunque fue más inconscientemente el posar así. Ella lo miró y quedó asombrada que casi se atraganta con la comida, discretamente escondió su ruborizado rostro asomándose a la ventana y es que ver a un hombre tan guay con esos músculos siendo acariciados por las gotas que escurrían por todo su torso hasta perderse en el borde de la toalla que cubría su abdomen, su cabello negro ahora pesado por el agua y unos cuantos cabellos pegados a su frente.
Para mirarlo de reojo y con disimulo, Sakura caminó hacia el tocador para desenmarañar su cabello y, claro, ver a Sasuke desde el espejo. Así lo hacía, mientras que el chico también la miraba desde éste.
-Oye Sakura ¿Por qué no dejas crecer tu cabello?
-Porque...- Recuerda nítidamente cuando de niña oyó decir que Sasuke gustaba de las niñas con cabello largo. -Ya no tengo motivos para hacerlo.
-¿Y ni por mi?
- No
Esas esperanzas que Sasuke decidió mantenerlas cuando él asegurara que ella aún sentía algo por él, metiéndose a la cabeza que ella lo amaba, porque así quería sentirlo, quería que en verdad ella estuviera enamorada de él. -"Haré que te vuelvas a enamorar de mi"
-Hace un frío de los mil demonios. Te acabaste el agua caliente Sakura.
-No. A mí también me tocó ducharme con el agua fría. –Se gira para ver a Sasuke y al instante que dirige la mirada hacia él la toalla que le cubría el cuerpo cayó al suelo, dejando ver su mejor atributo viril que, a pesar del frío que recibió de la ducha y de su estatus dormido, era de muy buen tamaño. Los dos jóvenes se sonrojaron muy exageradamente. Sakura dio un pequeño grito y hundió su rostro entre sus manos y Sasuke solo se agachó a recoger la toalla traicionera y cubrirse de nuevo.
-(kuso... Con este incidente... no podré soportar esta vergüenza y menos si estaré cerca de ella)
-(sdhvsahd ¡Le vi el pitirrín a Sasuke!)
Sin perder más tiempo abandonaron el Hotel y sin mencionar lo sucedido caminaron entre el bosque con la mente llena de recuerdos del pequeño accidente de la toalla. El moreno recordaba con enojo y vergüenza el momento en que dio a conocer el mejor de sus atributos.
-(Debo hacer algo para romper el silencio, ella debe estar recordando eso) Y... ¿Qué tal la medicina? –Habló para romper la tensión entre ellos.
-(jeje, ahora no puedo pensar en medicina, en lo único que pienso...) ¡Gran tamaño! –Habló mencionando lo primero en lo que pasaba por su mente, simplemente no dejaba de pensar en lo que había visto.
-¿Qué?
-Ehh quiero decir... que la medicina abarca gran parte de mi tiempo... muy enorme labor. (¡Tranquilízate!) –Intentó cubrir su error.
-Y... –Carraspeó la garganta con sonrojo– ¿Cómo va la recuperación de Ino?
-(Demonios, ¿Que haré? no logro entender con claridad lo que dice, no dejo de pensar en su...) ¡Miembro!
-(De nuevo...)
-Quiero decir... es miembro del grupo con el que practico y le ayudo a rehabilitarse. (Ufff, casi la riego de nuevo)
-Ya veo. Y Neji, ¿Qué se siente hacer misiones con él?
-(Kyaaa no logro apartar de mi mente a Sasuke, es tan... guay, fuerte... esos ojos negros...) ¡Me encantan esos ojos! (Ay no, creo que pensé en voz alta...)
-Entiendo. (Vaya, con que es eso...) Así que... te gusta Neji. –Respondió con los ánimos un poco abajo.
-(¡No, dile que no!)(Sakura inner: ¡Sí! hazlo sufrir como él a ti) Si, me agrada Neji, es muy serio, pero es buen compañero.
Sasuke se detiene en seco, mostrando ese color rojizo en su mirada penetrante, y en su tono de voz la amargura había regresado. En ese instante, al notar que Sasuke había parado, Sakura se detuvo también y se dirigió hacia él.
-Él es más arrogante que yo. –Reclamó Sasuke con los celos desbordándose.
-Sí, lo sé... pero al menos él no me trata como un estorbo. –Dio la vuelta y continuó su andar dejando atrás al joven.
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-¿Ésta es la villa? Se ve muy... rara. Tal vez estén locos. Pidamos indicaciones.
-¿Y el mapa?
-Lo perdí y no me culpes.
-Entonces entremos.
Caminaron y se acercaron con el primer aldeano a la vista... un hombre de gabardina beige y larga.
-Bien, preguntemos a ese señor.
-Hazlo tú, yo no. –Negó Sasuke sabiendo lo que ocurriría.
-Ay ¿Por qué ustedes nunca piden indicaciones? –Caminó hasta encontrarse con aquel tipo de frente– Buenos días señor. –Saludó con una sonrisa– ¿Usted podría darnos indicaciones?
-Claro señorita, pregunte por cualquier cosa. Tengo de todo, no 'más échele un vistazo.
El viejo se abrió la gabardina y dejó ver su cuerpo escuálido, delgado y huesudo, lleno de pelo y con aquella cosa arrugada que al parecer era su miembro. La primera reacción de la chica fue dirigir la mirada hacia esa cosa colgante. –¡KYAAAAAAAAAA! –Con su gran fuerza dio al exhibicionista un puñetazo, mandándolo a volar a más de 50 metros de distancia. –¿De qué te ríes tú? ¡No es gracioso! –Regañó a su acompañante al notar la divertida mueca que traía en el rostro.
-Je... que mal lo estás pasando. –Señaló un edificio grande situado en medio de la aldea– No hacía falta pedir indicaciones, es obvio que la torre más alta es el edificio de quien esté a cargo en la aldea. Vayamos antes de que te toque ver otra cosa de la que o puedas quitar de tu mente luego. –Mencionó haciendo burla en la joven, dejándola con la cara roja de vergüenza. El camino hacia ese edificio era corto, pero se les hacía eterno estando juntos. Sin pensar en nada llegaron y de inmediato fueron bien recibidos por el feudo.
-Hola jóvenes forasteros. ¿Vienen a disfrutar del carnaval?
-No. Nosotros somos ninjas de Konoha y Tsunade nos otorgó la misión de entregarle a usted éste pergamino. –Entrega al feudal el pergamino y enseguida éste lo recibe.
-Bien pues... bienvenidos al país de la carne, esta es la villa del chorizo.
-Bien, ya veo (Esta gente sí que está loca) Gracias. Ahora... ¿Podríamos instalarnos en algún lugar? –Consultó Sasuke.
-¡Por separado! –Agregó Sakura sonriendo ruborizada.
-Sí, mandaré a alguien para que les muestre sus departamentos. Una vez se hayan instalado y el carnaval haya empezado no podrán salir del país hasta que éste haya terminado.
-¿Cuánto durará el carnaval?
-Tres días. Lo siento. Son órdenes de... la Secretaría de Secretos de la Aldea (S.S.A)
-(¿Es broma? No veo razón por la cual no podamos irnos... En fin) Pero no traemos mucho dinero. –Respondía la chica un poco preocupada, era cierto, no llevaban consigo mucho efectivo para solventar los gastos.
-Lo siento. Yo, como el feudal, en nombre de su Hokage, les informo que esta misión está incompleta. Yo hablaré con Tsunade-sama para ver qué indicaciones me da.
El feudal conocía a Tsunade. Al instante en que los konohanos salieron de ahí, con miles de preguntas en su mente, el feudal levantó la bocina del cuernófono y marcó un número –Han llegado, ahora todo está en mis manos.
¿Cuernófono? ¿Por qué había teléfono ahí? y lo más importante... ¿Con quién habló?
Bueno xD como se dieron cuenta metí un poco de humor para que no se les haga tan sin gracia. Disculpen la demora, el capítulo que esperaban lo acaban de leer. En el capítulo que sigue también habrá humor porque ahora que lo leí para ver si me había equivocado vi que era algo aburrido y lo mejoré un poco ^^ les daré un adelanto. El siguiente capítulo se llama... no, mejor no xD es un secreto ;) y gracias por leerme ^^.
Pd: Disculpen por el poco desarrollo del texto.
