Me tardé mucho en actualizar XP… pero para quien siga esta historia ¡ya esta! Estoy de un animo cambiante de la patada... entre que si dejo y no dejo esto. No por hoy jojo. Espero disfruten. No muy largo ni muy corto. Nuestros pequeños en este capítulo no han crecido, pero esperen el próximo y comenzaran, ahora si en serio XD
Contesto reviews del anterior al final.
III.
Sería tal vez sólo su carácter, o quizá estaba de mal humor por el simple hecho de que era un niño pequeño de cinco años, cansado, hambriento y con el tobillo lastimado.
No quería ver otra cosa que no fueran los ojos comprensivos de su madre, y sus manos suaves frotando sobre el área afectada.
Pero mamá Mikoto, estaba usando la mirada comprensiva con otro no tan niño que no la merecía. No entendía la razón, pero aún y con todo lo que le pasaba en ese terrible día –y a la vez maravilloso, al ser su primer ensayo de misión gracias al bondadoso, extraordinario y gran Hokage-, Itachi aún tenía un poco de orgullo, y no cuestionaría.
Itachi miró el feo color entre amoratado y azul que había tomado la piel de su tobillo, que descansaba sobre un cómodo almohadón de plumas. Fuera de los arañazos que se veían en su blanca piel, por todo el cuerpo, era lo que más le molestaba. No poder caminar significaba estar parado en un solo lugar más tiempo del necesario, y para un niño que aprende a través de vivencia en movimiento, era casi un suplicio. Arrugó un poco la nariz, y casi unió las dos cejas de tanto que las contrajo, para mostrar su enfado a Kakashi. Si se aguantó las ganas de sacarle la lengua, o decirle algún improperio –de nuevo,- fue porque Mikoto estaba presente.
Después de todo aún su rostro podía mostrar uno que otro gesto que no fuera seriedad absoluta, siendo el pequeño niño que era. No era precisamente el niño más expresivo del mundo dado el tipo de enseñanzas que recibía de su padre y gran parte de los hombres del clan con su sólo ejemplo, pero por supuesto había pequeñas mañas naturales que no le quitaban, como la mirada despectiva –no aún de superioridad,- o las gesticulaciones completas faciales de desagrado –no aún sólo mirar con desdén,- que el pequeño brindaba a los demás.
Ahora mismo usaba una de las más comunes en él, y se trataba de intentar matar con la sola mirada al sujeto que se atrevió a amargar su momento. Y bien merecía algo peor, porque seguramente le había arruinado su pequeño pie para siempre, o mínimo un largo tiempo, pensó Itachi. Hizo la nota mental de que tras curarse debía vengarse, y algún día crear una técnica en la que pudiera torturar por los días en que tardara en mejorar su pie, a ese malvado de Kakashi.
¡Una maldición!... eso era ese Hatake. No llevaba más de un día de conocerlo, y ya había afectado su vida de esa manera. No podía ser que existiera una persona que fuera tan inmune a todo tipo de mirada marca Uchiha. Tenía exactamente la misma cara de hastío, con los ojos medio cerrados, desdeñosos, y las cejas ligeramente fruncidas hacia el centro.
Durante el día comprobó que ni la de Obito, ni la del propio pequeño Itachi, servían para amedrentarlo ni un poquito, o mínimo suscitara en él el respeto necesario que causaba el sólo saber de los miembros de la respetada familia que se trataba.
No hacía efecto en él la dulce y comprensiva mirada de Mikoto, que evidentemente, hacía que cualquiera, incluso Itachi y Fugaku, hasta lloraran de culpa y vergüenza –aunque, Itachi sospechaba que sólo en público no lloraba Fugaku, seguramente lo hacía en soledad por la verguenza -, cuando les miraba de esa manera y sabían que había hecho algo malo.
Tampoco la dura mirada de Fugaku, que se teñía de vez en vez de un rojo sanguinolento, con la pupila giratoria a punto de lanzar algún ataque. Y sólo el espíritu de fuego que reina en todos, sabía que no lo hacía nada más porque era el maldito alumno del Hokage, y lo tenía ahí mismo enfrente.
-Lamento mucho todo esto.- Dijo Minato, con el rostro serio. Puso la mano sobre la melena desordenada de Kakashi, haciéndole inclinar nuevamente un poco la cabeza.-Y le aseguró que Kakashi, lo sentirá más todavía de lo que ya lo hace. –Y apretó un poco la grande mano, que ocupaba toda la cabeza con los dedos bien abiertos, y Kakashi sintió sinceramente un poco de temor, cuando los dedos de su sensei se apretaron en su cráneo. No tan duro como para herir, pero si lo suficiente para amedrentar.
-"Pero ahora mismo no lo siente"- quiso gritarle Itachi, pero guardó el respetuoso silencio que ameritaba la situación, y se limitó a ver más feo, si se podía, al renuente Kakashi.
-Eso espero, esta ofensa será difícilmente olvidada.- Sentenció Fugaku. Y ni aún con esa amenaza, que dio escalofríos al propio Minato, de imaginar que hubiera sido de Kakashi, de haber tardado más, el culpable en turno ni se inmutó.
-Supongo que seré literalmente arrestado.- Soltó de pronto Kakashi, cuando Minato le soltó, elevando un poco una de sus finas cejas. Estaba después de todo frente al mismísimo jefe de la policía de su aldea.- Aunque por supuesto, me declararé inocente.
Mikoto elevó un poco la vista, adelantando apenas un poco su cuerpo mientras tomaba la fina tacita de porcelana con té en sus manos, para que la mirada de Fugaku, se desviara apenas un poco al detectar el movimiento.
-Eras el líder en turno, Kakashi, y también el mayor en rango; es tu responsabilidad cuidar de los otros.- Explicó pacientemente Minato. Su orgulloso discípulo apretaba cada vez más la soga que tenía en el cuello, y estaba seguro que de no ser porque el Hokage, en persona, estaba disculpándose en nombre de su discípulo, las cosas se pondrían peor.
-El deber de un ninja de mi rango, no es hacer de niñera. Siendo shinobis ustedes saben cuales son mis verdaderas responsabilidades hacia con la aldea. Mi deber era completar una misión, aunque fuese de entrenamiento, y lo hice.
Por un momento, Itachi juró que su padre se levantaría y molería a golpes a ese déspota. ¡Y bien tenido lo merecía! Pero igual esperaba una reacción un poco más fuerte por parte de mamá, que se limitaba a beber té.
-Además.- Continuó Kakashi,- él tiene que aprender cómo es un entrenamiento real, con sus peligros incluidos, o simplemente no lo es.
-Es un niño cuya formación no ha terminado.- Protestó Fukagu,-Y es mi hijo.
Kakashi arrugó más el entrecejo, sin desviar la mirada del sharingan que comenzaba a arremolinarse en los ojos severos del adulto.
-Ni ese privilegio lo salvara de que lo maten en una misión, si no sabe realmente a qué va y…
La gran mano de Minato, se posó sobre su rodilla apretándole un poco, haciéndole callar. Estaban uno al lado del otro, arrodillados frente a la mesita, con su té humeante jugando con el aire presente.
-Sé que esto se ha complicado y tomo toda la responsabilidad.- Dijo Minato. Kakashi giró tan rápido el cuello, que casi se lastimó. Se mordió la lengua para no gritarle que era un estúpido sensei, porque no había nada por lo cual disculparse. Al menos no con ellos.
Kakashi se sentía en cierto grado hasta desesperado. No sólo Minato, le había hecho hacer de niñera, sino que ahora lo humillaba obligándole a pedir una disculpa que no debía existir, ya que no había él hecho el daño. Si debían rastrear en todo caso la culpa, no estaba en ellos.
Estaba en el padre que presionaba a esa criatura a graduarse de la academia tan rápido, cuando apenas si tenía tamaño suficiente sus manos para tomar un Kunai. La culpa de Obito, por apoyar la desesperación de la criatura por crecer absurdamente, y lo llevaba a un lugar donde estaban entrenando hombres para morir o matar. Culpa tenía la madre por cumplir un capricho infantil de jugar a los ninjas, sin tener un entrenamiento terminado que le pudiera ser realmente útil.
-Acepté que Itachi, tomara el entrenamiento porque era sencillo. El hecho de que yo pensara que tal como estaba planeado, la breve misión terminase rápido y Obito, pudiese traer sano y salvo a su hijo, no quería decir que sucediera de esa manera. Debí haberme quedado a supervisarlo, sin embargo me retiré a organizar algunos asuntos en la torre. Me veo devaluado como su superior y me disculpo honestamente apenado.
Aunque las palabras de Minato, no estaban desprovistas hasta cierto punto de razón, fue sólo hasta ese momento que Kakashi comenzó a sentirse realmente culpable. No en sí por lo que le pasó al niño, sino por el evidente hecho de que defraudó la confianza de Minato. Eso sí dolía. Bajó la cabeza apretando los puños. Fugaku se mostró un poco más complacido, y aunque Minato, no le miraba, agradeció internamente que sus palabras surtieran en ambos lados el efecto deseado.
-Si aceptamos sus disculpas, ¿Qué hará al respecto, Hokage-sama? –Cuestionó Fugaku.
Hatake se molestó mas por el hecho de que ese hombre, se atreviera todavía a dudar en tomar la disculpa. Ese era precisamente el problema. Kakashi se hizo daño al apretar tanto sus puños. El mocoso era un principito más, sucesor de un clan especial. Él mismo se había hecho muchas veces daño incluso con sus solos entrenamientos en la academia, y nadie obligaba al Hokage, a ir a disculparse para que papá jefe de clan no se enfadara.
Para Minato, el evento era una bomba de tiempo. La inconformidad de su imagen como gobernante de la aldea, ante los Uchiha, quienes querían el poder total, era casi evidente. El que tuviese el dilema que ver con que el primogénito del clan más respetado de todo Konoha, y heredero legítimo de este, que fuese lastimado en lo que pudo haberse imaginado –o culpabilizado,- como un atentado agresivo hacia el clan Uchiha, por ordenes del Hokage a través de un "inocente" entrenamiento con su equipo personal, era de pensarse.
-Pero yo quise ir.- Musitó Itachi. No podía tolerar que ese hombre bueno e impresionante, se estuviera disculpando por brindarle la oportunidad de tener mejor experiencia de toda su vida. No que fuera mucha todavía, pero eso significaba para el niño.- Hokage-sama no tiene la culpa. –los ojos del niño brillaron hermosamente cuando dirigió su mirada hacia el rubio, y este le regaló una sonrisa de agradecimiento.
-Silencio Itachi, los adultos estamos hablando.- Soltó con voz casi fastidiada. No podía tolerar que su orgullo, su más grande tesoro que estaba intentando proteger, se pusiera en su contra y se pusiera del lado de ese insultante intento de Hokage.
El niño borró al instante su sonrisa mordiéndose los labios, y bajó la mirada. A Kakashi le dio nausea la escena. Y no por el niño. La presencia sola de Fugaku, le causaba una desagradable impresión.
-Eso es verdad,- por fin la madre hablaba,- Anda Kakashi-kun, lleva afuera a Itachi.
Minato se aguantó las ganas de mirarla como si fuese un extraterrestre. Fugaku le miró duramente, como si ella se hubiese trastornado. Los ojos de Kakashi, por supuesto eran más de lo mismo. Itachi entreabrió su boca, mirando a su madre con el gesto típico de un niño que no ha entendido la explicación. Ella, hermosa y fresca como de costumbre, les sonreía sin inmutarse. Su suave voz, cálida y sedosa, se hizo escuchar incluso más que la de la grave de los hombres presentes, quizá precisamente porque se trataba de un cambio total.
-Es verdad que Kakashi-kun, es un chunin de tal calidad que incluso hay adultos que no pueden ser tan serios en su trabajo como él.- Comenzó a explicar Mikoto,- pero su actitud me recuerda ahora mismo a mi pequeño Itachi, cuando se pone terco al no querer hacer lo que se le ordena, incluso y cuando sólo es algo tan simple como dar una pequeña disculpa. En ocasiones el hacer las cosas de mala manera, es lo mismo que lanzar un insulto a la persona que ha pedido las cosas.- Puntualizó Mikoto, haciendo que los dos mas jóvenes se sintieran incómodos. – Me parece que tienen que hablar sin los niños presentes, y darles a conocer después la decisión que tomen, en mi humilde opinión sería lo más prudente, si mi esposo está de acuerdo con esto, por supuesto.
La habitación quedó momentáneamente en silencio. Regularmente las mujeres no interrumpían una conversación de ese tipo entre su esposo y otro hombre. Pero se trataba de una Uchiha, y más específicamente, Mikoto. Igual Minato, estaba acostumbrado a la interrupción por parte de su querida esposa, pero no era con esa voz suave, y ese regaño implícito presente, que Mikoto hacía para que no se fuese a pelear con su marido, y viceversa.
Ah. Maldición. Kakashi comenzó a frotar sus dedos entre sí, para intentar que no se le durmieran de tanto apretarlos. ¡Le estaba diciendo niñato! ¿Y qué si era de una forma tan suave? ¡lo estaba insultando!... y hasta se podría decir que apaciblemente como su voz, estaba calmando a los adultos para que no se les ocurriera discutir.
-Si no le molesta a Fugaku-san, estoy de acuerdo. Ve afuera Kakashi, y lleva a Itachi. Con cuidado.- Minato y Mikoto, miraron a Fugaku esperando su aprobación. Tras unos segundos en que el hombre cerró los ojos y cruzó los brazos, asintió con la cabeza. Se podría decir que hasta el aura terriblemente agresiva de Fugaku hacia Minato, y casi asesina hacia Kakashi, había bajado un poco. Esa mujer era un extraordinario bálsamo de paz, debía ser una especie de don no Uchiha, adquirido por sí misma.
Kakashi dio un imperceptible suspiro, se puso en pie y dio la vuelta a la mesa para ponerse en cuclillas, dando la espalda a Itachi. El niño estuvo a punto de girar el rostro para lanzar una mirada suplicante a Mikoto, no por miedo, sino porque realmente no deseaba hacer lo que se le pedía. Y se avergonzó tanto de sí mismo al darse cuenta de que entonces Mikoto, tenía razón, que no sólo evito girar su cabeza, sino que asió fuertemente sus brazos alrededor del cuello de Kakashi, mientras él sostenía sus piernas para acomodarlo mejor en su espalda.
-Con cuidado.- Recordó Minato, y fue lo último que escuchó Kakashi, al cerrar la puerta.
Lo dejó sentado en la madera del portón, cuidando de no azotarlo para que no hubiese más problemas.
Se quedaron en silencio un gran rato, mirando las estrellas que parecían farolas lejanas. Kakashi tenía los pies colgando, recargando los codos en las rodillas, haciendo que su espalda se encorvase de forma que Itachi, recargado en el pilar de madera, estirando sus piernas cuan largas eran, no pudiese ver mas que apenas un poco del perfil de su rostro.
Aunque no quisiera aceptarlo, y quisiera estar muy enojado con el muchacho, no podía. La verdad es que tan sólo con ese día, Kakashi le había dado al menos unas cuatro lecciones que tardarían días y días en explicar en la lenta academia. Y le había dado la oportunidad de participar en algo tan real, que el propio Itachi, se asustó.
-Se sintió bien, ¿no? –cuestionó Kakashi, sin mirarlo. Itachi siempre entendía todo, así que el no comprender a qué se refería a veces, le irritaba porque se avergonzaba.
-¿El qué?
Kakashi soltó una especie de jadeo, que era algo parecido a una risa sarcástica.
-El sentirse frustrado por primera vez.- Y le miró.
Itachi entreabrió un poco sus labios, sin moverse cuando Kakashi, acercó su dedo para delinear un delgadísimo rasguño en la cara del niño.
-Regularmente el genio príncipe de su clan, es felicitado y aplaudido, porque realiza mejor que nadie las cosas que hace la gente común.
Itachi cerró la boca, desviando la vista y el rostro, para eliminar el breve contacto.
-¿Pero qué sucede cuando se enfrenta a algo que está realmente a su nivel?
Itachi giró rápido la vista hacia él, con los ojos muy abiertos. ¿Realmente Kakashi, le estaba diciendo que era algo que podría hacer? ¡Ni de broma! Se había lastimado hasta a ese grado… ¡y era un simple entrenamiento!
-Escucha mocoso, mas te vale que no se lo digas ni al sensei ni a tus padres, porque te irá peor.- Se puso en pie, con las manos en las caderas. Pateó una piedra imaginaria y giró hacia Itachi.- Me gradué con un año más de tu edad. Supe lo que era matar a alguien apenas medio año después.
Itachi se estremeció. Para él hasta este momento, ser Ninja era atacar a su enemigo, realizar cosas extraordinarias y tener cuidado de no ser herido para cumplir misiones por el bien de su querida aldea, donde vivían quienes amaban. Ver o ser gente muerta no estaba en la lista.
-La vida allá afuera no son papá y mamá hablando con alguien para que regañe a tu agresor. ¡Yo ni siquiera te agredí físicamente!, te aseguró que no saldrías tan bien librado.- Le dio la espalda.
Itachi no pudo menos que estremecerse otra vez. Él había visto cómo se enfrentó, incluso sedado se enteró después, en contra de los ninjas que lo lastimaron verdaderamente.
-Se trata de que realmente supieras lo que es ser un Ninja. No es un juego, mocoso, se trata de una forma de vivir.- Bajó la cabeza con el seño fruncido.- O de matar para que tú y tu aldea sobrevivan. Somos herramientas, y máquinas de matar encarnadas en seres humanos, no podemos menos que ser eficientes. La misión lo es todo, si fracasas el todo se va al diablo. Me importa poco lo que vaya a pasar conmigo, de cierta forma tengo la carrera de seis años siendo Ninja a mi espalda. Aprende lo más que puedas de hoy, ajeno a lo que te puedan decir los tipos doble moralistas ahí dentro… -se calmó un poco para continuar,- sólo tu y yo sabremos realmente lo que significa tener el estigma de genios en la espalda.
Itachi apretó las pequeñas manos en su pecho. Viniendo precisamente de él, esas palabras calaban hasta lo más profundo. Era verdad. Nadie se atrevería a decirle a pequeño Itachi, que no servía para nada, porque era un genio y era un Uchiha. Jamás se había sentido intimidado, o había sentido algo difícil. El saber que había cosas que aún no podía realizar, le dio el impulso a su cuerpo entero, incluso al borde del colapso, de poder moverse y hacerlo. Había aprendido ese día a manejar su chakra mejor, porque de eso dependía que llegara en el momento justo que le habían marcado. Ni siquiera en los propios entrenamientos exhaustivos que hacía, se había cansado tanto ni mucho menos lastimado. El dolor también era una nueva experiencia. Y algo le dijo a gritos en su interior, que siendo ninja tendría que acostumbrarse a el.
Giró sus oscuros ojos hacia el muchacho, que seguía dando pequeños pasos para alejarse un poco. Esa era la espalda de un genio. O mejor dicho, la espalda que cargaba con el peso de un genio.
Uno que no le había cumplido el capricho, como mamá o su primo. Uno que no lo había tratado como un niño pequeño e indefenso aunque lo consideraban con gran potencial, como Hokage-sama, Rin, y un montón de gente. Era alguien que lo había tomado en serio, a pesar del cinismo que cargaba su personalidad. Fugaku se sentía orgulloso por lo mismo que los demás conocían, pero no por lo real que ese desconocido si había visto, probado y hasta confiado.
-Gracias.- Susurró apenas. Kakashi no giró la cabeza así que pensó felizmente que no escuchó lo que se le resbaló de la boca. ¡Tampoco quería que ese odioso, se sintiera todavía más de lo que lo hacía!
Kakashi por su parte, tomó la silenciosa nota mental, de que el "mocoso", no era ningún tonto y había comprendido. Tenía talento, y había esperanzas de que fuera mejor que todo ese patético clan, del cual sólo tenían de prestigioso el nombre. ¿Qué podían ser realmente, sin esa línea sucesora de sangre? Shinobis comunes agrupados en algo llamado clan. El talento Hatake venía de nacimiento, era verdad, pero no por un gen que te regalaba poderes extra, sino por un entrenamiento pulido desde la mas pura infancia.
Itachi recordó el día entero. Desde el levantarse y recibir el cálido toque de su madre para despertarlo, el desayuno, la partida a la tediosa academia con los niños antipáticos que detestaba y le admiraban, y la llegada del equipo de Minato.
Había odiado la condescendencia que Obito le mostró. Quería mucho a su primo, pero ¡a veces podía ser tan tonto!... Si tan sólo lo hubiera tomado cinco minutos en serio, quizá Itachi, lo hubiera respetado un poco más. Pero no fue así. No sólo eso, se había decepcionado de las capacidades de juicio y ninja del muchacho. Incluso cuando ocurrió aquella explosión, no fue Obito el que le protegió, sino Kakashi.
Supo después que la onda expansiva que se llevó todo varios metros a la redonda, había sido por los jounin que entrenaban a los alrededores. Recuerda que un fuerte viento le golpeo, y sus pies despegaron de la tierra que le permitía tenerlos en movimiento. El dolor de ramas golpeándole, y luego sentir el golpe en el piso. Pero había algo que le jaló la ropa y mitigó así la dura caída, y luego percibió mucha luz, que le enceguecía tanto como la oscuridad. Cuando levantó la vista, entre el sonido de cien pájaros chillando estridentemente, generado por la carga eléctrica entre sus manos, lo que pudo distinguir apenas como la sombra de Kakashi, había descargado ese poder contra la tierra. Levantó así un enorme montículo que les permitió sobrevivir al impacto de otra técnica que se acercaba.
Itachi intentó levantarse y correr, pero el dolor en el pie le hizo caer de nuevo al piso. Y notó aún más alarmado, que en su mano ya no estaba el pergamino. Asustado, miró hacia los costados, pero no lo halló. Gritó aterrorizado a Kakashi, que lo había perdido. El muchacho suspiró fastidiado, alejándose y dejándolo ahí, solo y lastimado tras el montículo, yendo en busca del pergamino.
Rin estaba tan cansada, que su poco chakra no había alcanzado para curarlos, y se lamentaba amargamente de su inutilidad. Y Obito estaba tan histéricamente asustado, que, Itachi podía jurar que tras las gafas en los ojos de su primo, había lagrimas por salir. Hubiera preferido que lo dejaran solo, en serio, a soportarlos así.
Los jounin se habían acercado cuando vieron levantarse el montículo de tierra, y ahora los habían estado interrogando. A pesar de las reprimendas de Rin, Obito cayó fácilmente en el engaño durante la entrevista y les había dicho sobre la técnica recién inventada por el Hokage, escrita en el pergamino, y el hecho de que estaba con ellos. Un chunin se había ofrecido a llevarlos a casa y quedarse mientras tanto a vigilar a Itachi, mientras uno de los jounin se había ofrecido a avisar a la policía en dónde estaba el heredero Uchiha. Cuando se trataba de ellos era mejor no mover nada de lo que podían considerar la escena de un "crimen". El otro simplemente pasó de todo y se fue. Lo que no supieron entonces, fue que el chunin en turno, deseaba quedarse porque quería la técnica, y comenzó a amenazar a los muchachos.
Casi sin polvo en el uniforme, Kakashi había regresado, tras dejar el bendito pergamino escondido en la "central" que Minato, había designado. Traía la cara más adormilada de lo normal, y en los ojos el doble de fastidio. Con todo y el sueño que lo aquejaba, ¡había luchado contra el chunin, y se las había librado bien!
Por un solo instante, Itachi se decepcionó cuando su héroe del día –si, el mismo maldito que lo presionó, pero el único tipo que lo había tomado en serio,- se desplomó antes de que el chunin lanzara su técnica más fuerte. Itachi volvió a recuperar su fe en él, cuando una técnica a destiempo que le lanzó antes de caer al otro tipo, le hizo claudicar y cuando llegó al suelo su técnica se deshizo. Volvió a recuperar su respeto a Kakashi, cuando Rin gritó que el sedante que le inyecto en la pelea hizo efecto. Obito intentó ser lo más valiente posible, colocando al inconciente Kakashi, junto a los otros dos y poniéndose como un tembloroso escudo frente a ellos, como intento de defensa.
Cuando el chunin se burló y se preparó para lanzar su técnica otra vez, la magnificencia del famoso rayo amarillo se hizo presente, dejándolo en el piso al instante. En su mano derecha el preciado pergamino, y en los ojos una mirada preocupada a los presentes. Cuando había ido a dejar un poco de comida a la casa de Kakashi, se alarmó al ver que no había regresado y decidió indagar. El plan era terminar rápido, cada quien regresa a su casa, Obito llevaba a Itachi, Minato recogía el pergamino y daría el premio al día siguiente, porque quien lograba completar la misión se lo haría saber con una marca.
Obito y Rin, habían explicado su versión de la historia. Kakashi no había caído por protegerlos, sino por el sedante de Rin, que se había atrevido a hacerle algo como eso, para que dejara en paz al pobre Itachi. Ellos nunca supieron que su vida fue salvada por la rápida acción el muchacho, y creyeron que el semi monte nuevo en el bosque, había sido también producto del otro entrenamiento. Itachi estaba demasiado aturdido y cansado para poder opinar, ni siquiera escuchó toda la conversación cuando cayó dormido.
El que la policía los encontrara a medio camino, con el Hokage resplandeciendo de limpieza, y su equipo hecho añicos –Kakashi cargado en su espalda, Itachi en sus brazos, quizá más dormido que el primero, y Obito y Rin, apenas pudiendo sostenerse en pie ayudándose uno con el otro,- no fue de mucha ayuda para su defensa.
Por fortuna lo respaldaba su cargo y Minato pudo dar fe de los hechos. El chunin fue encerrado al instante, y Minato mismo llevó a Itachi al barrio Uchiha.
El chisme corrió como pólvora, cuando la madre de Obito, le regañó a viva voz por entregar así al preciado tesoro del clan. Por supuesto, las miradas escondidas tras las cortinas –alguna que otra, seguramente con sharingan activado, porque sólo pocos podían despertar el extraordinario poder de su línea sucesora- querían linchar al desmayado Kakashi.
El muchacho despertó escuchando la voz de su apenado sensei, brindando disculpas. Cuando se le ordenó sentarse a su lado, aún desconcertado acató. ¡No se disculparía de haber realizado un verdadero entrenamiento a favor del mocoso! Él era el que estaba haciendo bien las cosas. Sólo su orgullo lo mantuvo otra vez despierto, porque el sedante era fuerte y aún quería hacerlo dormir. Igual y estaba lo suficiente hastiado para no dar explicaciones, si no lo entendían, era su problema, no el suyo. Aceptaría las consecuencias de esa decisión.
No pudo negar que sentía cierta culpa, -no por sus acciones, sino por la forma extrema de realizarla,- mirando al mocosito entre sus dos padres, recargando su espalda en el costado de su madre, y un pie feamente hinchado y amoratado en un almohadón. Pero las cosas eran como debían de ser. Se imaginó por un momento que Fugaku y su clan le mataría, pero igual les daría batalla antes. Poco importaba cualquier cosa.
Si ese niño realmente era un genio, tenía que mostrarlo. De alguna forma, Kakashi deseaba respetar algo más que un nombre o un apellido. Y supo del enorme potencial del pequeño, al ver la forma en que se ingenió para que sus piernas se repletaran de chakra bien dosificado. La manera en cómo se las había ingeniado para poder resolver los acertijos cada vez más difíciles, que el propio Kakashi había modificado, para que no fueran los sencillos que Minato dejó. Quería realmente saber si Konoha, tenía talentos que merecieran pisar su tierra. Porque su aldea lo merecía.
-Si yo mejorase pronto… -Itachi tragó saliva, regresándolo de sus pensamientos. Después de todo, iban a castigar a Kakashi por su culpa.- Me refiero a mis habilidades, no al pie…- otro trago de saliva, luego el seño fruncido marca Uchiha, y la voz digna de un niño como él.- ¿Me dejaras entrenar contigo?
Kakashi elevó la ceja. Al menos también sabía que el mocoso tenía valor.
-No.
Itachi entrecerró los ojos, mirándolo con odio no fingido.
-Tú… bastardo, ¡Estúpido idiota!.-Ladró Itachi.
Kakashi abrió mucho los ojos, no esperando ese estilo de insultos de un niño tan pequeño, y menos de buena familia. Y luego se rió. Una risa fresca y bonita. La primera y única que Itachi, le escucharía en muchos años. La que por cierto, le hizo sonrojarse hasta la coronilla, ¡hubiera preferido que le pegara! Y se burlaba en vez de eso.
La puerta se abrió, y de ella salieron Mikoto y Minato. Ella cargó a Itachi; Minato se sentó para observar a Kakashi.
-Se ha decidido tu sentencia.- Sonrió un poco Minato.- Te quedaras a servir a Itachi-kun y su familia, mientras se recupera.
Lo poco que se observaba del rostro de Kakashi, se veía alarmantemente pálido. Minato supo que sólo el orgullo lo mantenía en pie (de nuevo), porque si no ya hubiera colapsado.
Luego de que los hombres discutiera, Mikoto pidió permiso para hablar. Quería evitar que Minato matara a su esposo, cuando el jefe de la policía sugirió que sería bueno permitir que se le realizara una especie de tortura física mostrada en público al clan entero, como castigo justo, o como mínimo se le encerrara en la prisión juvenil una temporada. Si deseaban que el orgullo del muchacho disminuyera, ella sugirió algo tan simple como regresarlo a sus orígenes, seguramente para alguien de su estatus sería vergonzoso ser un sirviente, y realizar cosas que alguien de menor grado se dedica. El clan entero lo sabría. Minato no estaba muy de acuerdo con algo como humillación pública. Igual y no lo era a ese grado, pero si lo pensaba mejor para Kakashi, si. Eso por un lado. Por otro, Mikoto fue contundente al sugerir que siendo ambos genios, se comprenderían mutuamente. Itachi al igual que Kakashi, tampoco tenía amigos.
Eran muy pequeños para estar con los adultos que hablarían de cosas que a ellos no les interesaban aún; que tuvieran talento a veces mayor que el de ellos, no garantizaba que tuvieran la misma experiencia de hombres ya con años vividos de mas, con todo y experiencia corporal masculina incluida. Eran muy grandes para estar con los niños, porque aprendían más rápido, y se les antojaban absurdos sus juegos, o les aburrían.
Además los Hatake, eran una familia distinguida y respetada y lo seguiría siendo si no fuese por el incidente que hizo al colmillo blanco suicidarse. Kakashi, con su actitud y su impecable labor como Ninja, había limpiado bien el apellido, y devuelto el prestigio a su nombre. Y sólo tenía doce años. Había estado solo como alumno de Minato, desde antes que fuera Hokage, desde los seis. Hasta ahora que Rin y Obito, se habían graduado de la academia hace no mucho, Kakashi por fin pudo estar con gente de su edad, cuando se le asignaron a Minato, para completar un equipo completo y no tener uno circunstancial en donde siempre metían a gente distinta con el rubio y Kakashi para completarse.
Ese era el respaldo que Mikoto, resumió en dos o tres frases, agregando el hecho de que a Itachi, le haría bien convivir con otro niño genio, que fuese de buena familia. No le pareció muy bien a Minato, que Kakashi fuese usado como sirviente de compañía, pero le parecía ideal el que tuviese respeto por los más pequeños que comenzaban a crecer, y le hacía falta sin duda la compañía de alguien quien pudiera volver a despertarle los sentimientos de comprensión y empatía.
Si bien Mikoto, si quería el bienestar de su hijo con ello, tenía que convencer a Fugaku, de que eso era lo más conveniente para todos. Para Mikoto, Kakashi representaba realmente compañía para su niño a su "altura", en el aspecto de estatus social y quiza psicológico por la forma de crecer. Pero de forma implícita, Fugaku también entendió el mensaje que Mikoto quería darle. El niño genio de buena familia, era el muy querido y cercano alumno del Hokage. Y si se hacía amigo de él, Itachi también podía acercarse más a ese celado grupo. Se introducirían de a poco, y fuertemente para cumplir sus planes.
Esa retorcida idea fue la única que a Minato, cuyo corazón sólo veía el bien de las dos criaturas, no concibió.
Además había que agregarse que Mikoto, en ese momento también era una madre enfadada, que si bien no quería algo tan terrible para el otro muchacho, si deseaba su venganza personal. Era una Uchiha, al fin y al cabo. ¿Qué mejor que hacer que un Ninja de muy buen nivel, acostumbrado a campos de batalla y actividad enardecida, le ayudara en algo como las labores del hogar, y convertirlo en la nana de Itachi?
-De hecho, si ellos lo deciden te quedaras incluso un tiempo después de su recuperación total. Te asignarán una habitación en la casa y te alimentaran; eso será la paga a tus "misiones" del día. Harás lo que Mikoto te pida. Tómalo como unas vacaciones de tus labores como chunin, y una bienvenida a tus viejos tiempos de Genin con misiones "A". Ya sabes, labores del hogar, jardinería y… -dibujó una sonrisa maliciosa,- el cuidado de niños pequeños. Ya que estás tan animado en enseñar a Itachi-kun cómo son las cosas verdaderas con los ninjas, estoy seguro que lo harás mejor a la manera de Mikoto.
De la palidez, Kakashi pasó a un rojo puro de ira. Su cuerpo entero estaba temblando de rabia, y sus ojos casi refulgían. Alguno que otro hilo eléctrico salía de sus manos, y aunque Itachi, estuvo a punto de jurar que estrellaría una masa de energía eléctrica en la cara sonriente de Minato, no lo hizo. Guardó silencio y asintió con la cabeza, cuando se calmó.
-Como digas, sensei.
Así fue como Hatake Kakashi, uno de los más grandes genios de Konoha, llegó a servir en la casa principal del clan Uchiha.
.-.-.-.-.-.-.-
Continúa. ¿Comentarios?
Tsunade: Ah, si, Kakashi fue ruin. Si bien no está del todo justificada su actitud, tiene una poderosa razón de ser. No sólo es su carácter agrio y medio amargado XD también es porque comprende la magnitud de que un niño no este preparado para ese mundo. Desea ayudar a Itachi, pero a su manera. No creo que estuviese celoso de Itachi, definitivamente. Lo de los celos de Fugaku hacia Minato, créelos ciertos XD pero eso si, se tendrá que ir desarrollando de a poco como se mostró en este capi.
Angel Yin OTS ( resumiendo XD) Gracias por leer, y me halaga saber que ayude a que regresaras al mundo oscuro del yaoi uwu. Espero que el Kakashi/Itachi te guste tanto como el MinaIta, porque es más de ellos XD.
Sun_11 Pues uwuU pronto crecerán, espérate un capitulito mas. Yo también pienso que se pondrá interesante XD
Akai Karura: Sip. Minato ronda esa edad, es mayorcito el hombre, ya casado y ya Hokage XD. En el próximo cap hablamos mas con de que tipo de Kage tratamos, aunque no largamente XP que no es Minato centric el fic. Ya quisiera yo también hablar mas de su equipo, pero me temo que no será en este fic, ya vendrán otros (si mi pereza y el diosito del fic lo permite uwuU)
Sahel: XD ajajaja que linda, pero ya lee sin título lol hasta el fin. Me gustaría saber tu opinión uwu. Me animan mucho tus comentarios, y es agradable saber que hay hasta análisis de los personajes; quizá describo tan largamente precisamente porque me gusta que sus personalices estén bien cimentadas. Si es semi UA, e Itachi fue salvado por Kakashi al final uwu… que cosas, woala! Algunas respuestas aclaradas.
Male-san: Gracias por el apoyo XD, yep, Kakashi es un desgraciado, pero tiene su razón de ser. Itachi comprende de a poco porqué es de esa forma. En el fondo no es tan malo uwu todos lo sabemos XD pero dejemos que Itachi y él mismo lo descubran.
Y gracias a los lectores anónimos también.
Se agradecen comentarios que echen flores, e incluso los que no (pero critiquen sin ser groseros, aunque no les guste el fic, por favor uwu) ¡Saludos!
