Gracias!! y perdonad por no actualizar!! pero acá internet viene y vá y actualizo cuándo tengo internet

Enny-Chan: jaja tú tenías razón Hibari...uh! que mal!! es un pervertido!!

Keremi: Gracias!! si si!! Hibari es un monstruito celoso y ahora sólo puede ir a peor!! xDDD

Kuchiki Yamiko: Guau!! me alegra haberte sorprendido!! sólo espero que este capítulo también os guste!!

Usagi-nyappy: Fantástico!! me alegra que te haya animado a escribir!! espero verte de nuevo en los reviews o leer tu historia, espero que sea Hibari/I-Pin ah gomen!! no quería presionar!! T-T , lo repito: espero que os guste el capi

Capítulo 4 Objetivo número 1 de Hibari: Sacarle los ojos a Lambo

Había muchas cosas horribles por las que I-Pin tuvo que pasar a lo largo de su vida y se juró a sí misma que no volvería a pasarlas por muy grave que fuera su situación o por muy tentadora que se viera, por eso hizo una lista de cosas non gratas para ella y en esa lista encabezaba el número uno Hibari Kyoya.

Tenía que largarse, pensar en alguna estrategia o algo para salir corriendo, ¿golpearle en la entrepierna serviría?. Su maestro se enfadaría con ella si supiera que había usado un método tan vil, él consideraría una vía más diplomática evitando lo más posible el conflicto, así era su maestro.

-Kyoko-chan, Haru-chan y Hana-chan me esperan-dijo I-Pin con un hilo de voz, aferrando con todas sus fuerzas la cuerda del pequeño globo.

"Lambo, ¿dónde estás?" pensó I-Pin mirando sus manos "Lambo, sálvame por favor"

Sentía la fría y penetrante mirada de Hibari clavada sobre ella, I-Pin agradeció todo el autocontrol que su maestro le enseñó en sus entrenamientos o de lo contrario ahora sería una bomba Pinzu.

-Tanta gente reunida……realmente odio a todos esos herbívoros-susurró contra su oído e I-Pin sintió la fría tonfa metálica en su cuello-Necesito algo que morder hasta la muerte.

En medio de la confusión y el aturdimiento que comenzaba a dominar a I-Pin hubo algo en esa frase que la desconcertó, no tardó mucho en descifrar lo que fue: Hibari siempre decía que golpearía a alguien hasta la muerte, pero lo de morder era nuevo. Parpadeó gritándose mentalmente, ese no era el momento para examinar al enemigo. Era el momento de atacar, el conflicto no pudo ser evitado.

Hibari contemplaba el rostro concentrado de I-Pin, cómo si ella analizara algo o buscara algún tipo de salida, ¿podía escapar de él? Lo dudaba.

Para él esto no era más que un mero entretenimiento, no tenía nada que ver el hecho de la pequeña excitación que sentía al poner una de sus tonfas cerca del cuello de I-Pin o estar tan cerca de la joven, que vá. No estaba relacionado, bueno si lo estaba, ¿para qué negarlo? Hibari no podía evitar pensar en el juego que darían sus tonfas para él e I-Pin en otra cosa que no tenía nada que ver con la lucha, se trataba más bien del juego en si mismo, acorralarla con ellas, impedirle que escapara, nadie que pudiera venir a ayudarla.

No golpearla, eso nunca. Morderla hasta la muerte. Dejarle marcas visibles.

Hibari se estremeció. Realmente estaba perdiendo el control sobre si mismo, quizás aquel médico pervertido le había lanzado alguno de sus estúpidos mosquitos que le hacían comportarse de esa forma….más tarde iría al colegio para golpearlo y obligarle a darle un remedio.

-Lambo…..Lambo-susurró I-Pin en voz muy baja, desesperada.

Sin embargo, Hibari la escuchó.

-El niño ruidoso no vendrá-susurró cerca del cuello de I-Pin.

"Morderla hasta la muerte" pensó Hibari.

"Lambo....me lo prometiste…..me prometiste……..salvarme….."reprochó mentalmente I-Pin.

-¡¡Electrico cornata!!-escucharon los dos.

Justo en ese momento Hibari puso sus tonfas en forma de X evadiendo así dos cuernos eléctricos que estuvieron a punto de fulminarle. Frente a él había un chico que debía ser de su misma edad de frondoso pelo negro, ojos verdes, una camisa con un estampado de vaca, unos pantalones marrones y una chaqueta negra.

-¡Lambo!-gritó, detrás de Hibari, I-Pin-¿Cómo……?

Hibari observó con una arruga en el entrecejo al chico que persistía en su ataque, entonces sólo llegó a una única solución: aquel herbívoro era el niño ruidoso con quince años, pero la bazooka estaba rota, ¿cómo podía estar aquí? Y lo más importante…….¡¿No había advertido al herbívoro Sawada lo que le haría si no se quedaba todo el rato con Lambo?!

-¡No te acerques a I-Pin!-gritó Lambo-¡No te lo permitiré aunque tú también seas un guardián!

Hibari hizo un rápido movimiento con su tonfa derecha golpeando el mentón del joven guardián haciéndolo estrellarse contra el suelo.

-¡Lambo!-gritó I-Pin horrorizada corriendo hacia él.

Hibari reaccionó instintivamente agarrándola antes de que pudiera ir a socorrerlo, esquivó una hábil patada que la joven dirigía a su cabeza, I-Pin intentó golpearlo con el puño gyoza sin conseguir efecto ninguno. Ella sabía que Hibari era el luchador más temido de la familia Vongola después del décimo, no tenía la mínima oportunidad.

-I-Pin…….no te dejaré…..en manos de él…yo lo……prometo-de repente el Lambo adulto se cubrió de humo haciendo aparecer al pequeño Lambo.

I-Pin tenía sus ojos muy abiertos, cinco minutos, su Lambo apareció y desapareció, ¿qué pasaba con ella para que no pudiera desaparecer? ¿Y la bazooka? Reborn le había explicado que estaba rota…….

-Lamb…….-el grito de I-Pin hizo que el pequeño niño la mirara.

-¡¿Qué le haces a I-Pin?!-chilló Lambo-¡TONTO TSUNA! ¡ESTÚPIDO GOKUDERA! ¡YAMAMOTO! ¡ALGUIEN MUERDE A I-PIN!

I-Pin no reaccionaba, no era capaz, el mordisco no era doloroso…….aunque era violento……no, ¡no había suficientes reencarnaciones para admitir lo que había sentido! ¡¿Cómo se había atrevido?! Y aún por encima delante de Lambo….finalmente la situación la dominó haciéndola desmayarse. Hibari la sujetó antes de caer al suelo.

Cuándo Tsuna apareció dónde Lambo con Gokudera, Yamamoto, Kyoko, Haru y Hana sólo encontraron al pequeño en el suelo señalando el vacío callejón.

-¡Se la llevó a saltos!-gritó Lambo-¡El monstruo se lo llevó!

Tsuna se llevó las manos a la cabeza.

-¡IIIH!-chilló el décimo-¡Gokudera vas a tener que volver a disparar! ¡Necesitamos al Lambo adulto!

Gokudera asintió mirando la carga, su arma de la caja tomaba sin problemas las balas de la bazooka de los diez años, sólo le quedaban tres balas más de los que la familia bovino había mandado a Tsuna con una caja para agradecer que cuidara de Lambo y lo eligiera como guardián, necesitaban la bazooka, esas balas que ellos habían diseñado tratando de reemplazar la bazooka no eran suficientes.

-Necesitaremos a alguien mejor que al inútil de quince años, décimo-le dijo Gokudera serio-No se preocupe, tengo a alguien en mente.

-¡Rápido entonces! ¡Ya sé adónde se la llevó!-gritó Tsuna-¡Yamamoto acompaña a Kyoko-chan, a Haru y a Hana a sus casas, por favor!

Las chicas miraron a Yamamoto con cara de exigir una explicación, por lo que Yamamoto en seguida supo que sería una larga tarde antes de que pudiera explicarles de verdad la situación.

Mientras en el instituto Namimori Hibari esperaba pacientemente a que la desmayada I-Pin despertara, observó la marca rojiza que había dejado en el cuello de ella y el grito que ella emitió, Hibari sonrió maliciosamente, a I-Pin le había gustado tanto como a él.

"…..Creo que ha sido toda mi imaginación…….cuándo abra los ojos estaré durmiendo en mi futon y Lambo vendrá a buscarme para ir a la mansión Vongola" pensó I-Pin empezando a abrir los ojos.

Su mirada chocó con la de Hibari, palideció rápidamente, no le hacía falta palparse el cuello para saber que tenía una marca roja en su cuello.

-¡Lambo!-recordó buscando con la mirada al pequeño Bovino-………no….

Antes de que se moviera las tonfas de Hibari rodearon su barriga impidiéndole levantarse, el pequeño pájaro amarillo de Hibari, Hibird estaba sentado sobre el hombro de Hibari mirándola con sus pequeños ojos.

I-Pin sintió lástima por aquel animal que se obcecaba en permanecer cerca de esa maldita bestia.

-Lambo te arrancará los brazos-murmuró I-Pin apretando sus manos en puños.

-El niño ruidoso no está aquí-replicó fríamente.

I-Pin se obligó a si misma a reprimir sus emociones para intentar salir de aquella.

-Usted no es Hibari-san-dijo ella con voz hueca, vacía.

Esperaba que él cayera en la trampa.

-¿Qué dices?

-Yo conozco a Hibari-san de veinticinco años, él es el mismo que él de hace diez años-explico con la misma voz vacía-….usted sea quién sea no es él.

La boca de Hibari se posó amenazante y con ansiedad sobre el cuello de I-Pin. I-Pin apretó más las manos concentrándose en su distracción. "Sólo un poco más" se repitió mentalmente.

-Hibari-san no tiene sentimientos, no sabe o desconoce el significado de sentir, amar, confianza o amistad-prosiguió la joven lo más serena que pudo-Es cruel, despiadado, adicto a la sangre y muerte alrededor de él. Violencia, odio, muerte y miedo, esos son los códigos de Hibari-san. Él no es un Vongola. Él es un monstruo.

Una de las tonfas de Hibari subió por el cuerpo de I-Pin hasta tocar su cuello obligándola a echar la cabeza hacia atrás.

-Completamente acertado-comentó con tranquilidad Hibari-Siempre supuse que si sentía algo parecido a esa basura que los herbívoros llaman amor, sería algo parecido a cómo soy yo: violento y posesivo.

-Hibari-san no sabe lo que es eso, no puede sentir nada parecido-insistió I-Pin al borde de la desesperación.

-Si tan terrible parezco-dijo, muy satisfecho de si mismo-¿Por qué me regalaste la caja de chocolate?

-Porque le confundí con mi maestro, Fong-confesó I-Pin con la mirada sin brillo, hundida-Físicamente son parecidos y mi confusión derivó en ese deslumbramiento temporal hacia su persona……siento la confusión.

Hibari apretó los dientes.

-Escuché la conversación con el herbívoro Dame-Sawada. Tú me quieres.

I-Pin incapaz de soportarlo más estalló, haciendo uso de su entrenamiento usó su Gyoza para librarse de las tonfas de Hibari, se colocó frente a él tratando de acertarle con sus puñetazos o patadas, todo su arsenal de ataques salió al descubierto.

-¡No se atreva a volver a insultarlos!-gritó I-Pin enfurecida-¡Tsuna-san siempre será mil veces más hombre que usted! ¡El mejor jefe de la familia Vongola y de cualquier otra mafia! ¡Él no es débil! ¡Ni Lambo! ¡Las personas no son débiles por tener sentimientos! ¡Aquí el único herbívoro que hay es usted, Hibari-san!

El aludido esquivaba sin dificultad los golpes pero cada una de las palabras dichas por I-Pin se clavaban en él con ferocidad.

-Está tan vacío, Hibari-san……

Vacío resonó en la menta de Hibari….¿De verdad estaba……vacío?

-I-Pin, yo me encargo-I-Pin se dio la vuelta para ver a su Lambo envolverse en humo y aparecer en su lugar otro más adulto, con el abrigo marrón y el pelo negro más largo.

-¡¿La-Lambo?!-preguntó sorprendida I-Pin.

-Desde hace veinticinco años, cariño-le sonrió el hombre joven.

-¡Bien por tu puntería, Gokudera-kun!-felicitó Tsuna desde la otra azotea del instituto.

Los ojos de Gokudera se convirtieron en dos estrellitas brillantes.

-Oh, no es nada, décimo-dijo Gokudera moviendo sus brazos feliz.

Entonces, sin querer, accionó su arma haciendo que se disparara la última bala. La zona dónde Hibari, I-Pin y Lambo se llenó de humo.

Gokudera gritó una serie de cosas en italiano que Tsuna identificó como maldiciones y no era para menos.

Ahí estaba el Hibari de dentro de diez años frente al Lambo de dentro de veinte años con I-Pin en medio.

Definitivamente, la tragedia era inevitable.

Continuará.

Bueno lo de las balas se me ocurrió después de lo que Irie tenía que hacer con las indicaciones de su futuro yo, pero tuve que adaptarlo para el arma de Gokudera, no os enfadéis conmigo por eso, por favor!!!!Espero que el capitulo no os decepcionara mucho n.n Procuraré hacer mejor el cinco!!!! gracias!!

Nos vemos!! Arrivederci!!