Holaaaa ya estoy aquí otra vez!!!! y con otro capi más!!!

Kuchiki Yamiko:jajaja pues ahí tienes su reacción, pobre, en fin el amor es así :D

Yui-3000:I-Pin embarazada??? jajaja no te digo ni sí ni no porque es parte del nuevo que es secuela de este aunque creo que ya me acabo de ir de la lengua XD

x-Etsuko-chan-x: wow gracias!!! y no te apures que pienso publicar mucho de ellos dos hasta saturar fanfiction ^.^

Capítulo 10 Todos contra todos? Iie.

Diez años después

Kusakabe estuvo a punto de desmayarse igual que el décimo jefe Vongola cuándo vió a Hibari en el jardín a I-Pin, si alguien le contaba que su jefe iba a estar haciendo eso con la pequeña I-Pin, que lo seguía desde que el guardián tenía quince años, no se lo hubiera creído y lo peor es que a la niña parecía gustarle.

-Levántalas más-ordenó el guardián levantando los brazos de la niña-Y ahora golpea.

I-Pin levantó la tonfa con todas sus fuerzas golpeando el muñeco de madera que saltó por los aires un par de metros.

-Excelente-felicitó Hibari.

I-Pin se sonrojó bajando la vista todavía con las pequeñas tonfas que Hibari había conseguido para ella.

"¡IIIH! ¡HIBARI-SAN ENSEÑANDO A I-PIN USANDO LAS TONFAS! ¡ESTO ES REALMENTE MALO!" pensó Tsuna horrorizado.

-K-Kyou-san….-intentó hablar Kusakabe sin encontrar las palabras.

I-Pin hizo un movimiento con las tonfas poniéndose en posición de combate, exactamente igual que Hibari cuándo se preparaba para golpear a los que se atrevían ajuntarse.

-¿Qué quieres aquí, Tsunayoshi Sawada?-preguntó el guardián sin mirarlo.

Tsuna tragó saliva.

-Había…….había…….p-pensado……..qu-que quizás……..I-Pin po-podría jugar con los otros niños-murmuró-P-Pasa d-d-demasiado t-t-tiempo con u-usted y…….

-¿Insinúas……….que soy una mala influencia?-Tsuna se quedó quieto al ver las tonfas de Hibari brillar en sus manos.

-I-Pin está bien con Kyouya, I-Pin no quiere estar con nadie más-dijo la pequeña tomando las dos tonfas con una mano para sujetar con la mano libre el pantalón de Hibari.

Hibari se abajó un poco acariciando la pequeña cara de la china. I-Pin sonrió completamente sonrojada.

Su corazón iba cada vez más rápido.

Kusakabe suspiró, si tan sólo Tsuna viera un día completo de Hibari con la niña seguramente la reacción que tenía ahora sería minúscula a la que tendría en ese momento. Y lo más extraño, por así decir, es que Hibari parecía completamente cómodo con la niña, incluso podía decirse que disfrutaba de su compañía pues en ningún momento la echó o la golpeó ni siquiera la ignoró. En casa no era cómo los padres que rezaban porque llegara la hora de llevarla al colegio y en los entrenamientos no eran cómo los profesores que deseaban estrangular a su alumnos.

Kusakabe pensó que Hibari iba a ser un buen padre.

Diez años antes….

En la batalla aérea Colonello estaba demostrando ser un difícil rival, esquivaba con gran facilidad los ataques de Gokudera y el fuego de Tsuna, Lal en el suelo tampoco se lo estaba poniendo fácil a Yamamoto, Ryohei y Mukuro, que había reemplazado a Chrome para protegerla, constantemente tenían un ojo puesto en la batalla y otro en las chicas.

Lo que Lal no se esperaba es que Mukuro se empleara a fondo para proteger a Chrome y así lo demostró al crear aquellos pozos de fuego llenos de serpientes monstruosas y voraces por las que Lal creyó ser devorada, la arcobaleno cayó dando un grito de terror y sorpresa, momento que Yamamoto aprovechó para coger el anillo dorado, Pero el arma de Lal se disparó al caer al suelo haciendo que varios arboles fueran a caer sobre Kyoko, Haru y Hana.

-¡Al máximo!-se escuchó y los arboles que iban a caer sobre ellos fueron destrozados de un único puñetazo por Ryohei y lo restante por un rayo rojo proveniente de Gokudera.

-¡Ten más ojo fanático del béisbol!-gruñó mirando de reojo a Haru.

Yamamoto se rascó la nuca en señal de estar avergonzado y tomó con firmeza su espada lanzando la octava forma del shiguren sôen contra el arcobaleno rubio.

-¡¿Están todas bien?!-preguntó el guardián del sol.

-T-Todo bien-respondió Hana, impresionada por la fuerza de Ryohei.

-¡Hahi! ¡Gracias, Gokudera-kun!-agradeció Haru.

Gokudera se giró fingiendo no prestarle atención pero podía verse que estaba bastante colorado por las palabras de ella y eso lo notaron los otros guardianes que estaban cerca. Mukuro observó la pelea a la que se había sumado Yamamoto entre Colonello y Tsuna, entonces vió lo que parecía ser una tonfa volar en dirección al arcobaleno.

La tonfa dio en la cabeza de la gaviota haciéndola caer y con ella, Colonello. Hibari en un salto tomó la tonfa preparando para atacar al bebé rubio y quitarle el anillo, sin embargo, Colonello era un rival poderoso, con rápidos movimientos sujetó a la gaviota y consiguió saltar a la rama de un árbol equilibrándose para no caer.

-¡Ese ha sido un movimiento bastante bueno, kora!-dijo el arcobaleno tomando su escopeta-¡Pero insuficiente!

Los rayos azules que disparaban eran esquivados por Yamamoto e Hibari mientras Tsuna se concentraba en congelar los que podía usando el punto cero, entonces los movimientos de Colonello se volvieron extraños pues había soltado la escopeta y no parecía tener control ninguno sobre su cuerpo.

-Este ataque, kora-murmuró-¡¿FON?!

-No, Fon no-I-Pin apareció lanzando un certero puño gyoza a Colonello, el cual cayó del árbol.

Metros antes de caer Lambo lo agarró tomando el anillo.

-Se acabó la prueba-dijo Lambo satisfecho mostrando el anillo-Tenemos los tres anillos.

I-Pin miró a Hibari y le sonrió asegurándole en silencio que ella se encontraba bien.

Hibari cerró los ojos. Definitivamente ella era su carnívora.

-Vamos, I-Pin-Lambo la tomó de las manos-¡AAAH!

Lambo soltó a la joven china y miró lo que lo golpeó en la mano. Una tonfa. Debió de haberlo imaginado. Gruñó mirando al guardián de la nube cuyos ojos brillaban de ira.

-L-Lambo……..no…..no entiendes….-I-Pin respiró tratando de controlarse-yo……

-¿Por qué estás nerviosa?-preguntó el bovino poniendo sus cuernos-…..lo voy a matar.

I-Pin lo sujetó, tragó saliva y susurró algo al oído de Lambo.

Todos los que se encontraban en el bosque escucharon el grito proveniente del guardián del rayo que hizo volar a todas las aves que allí había:

"¡¿TE HAS ACOSTADO CON HIBARI-SAN?!"

-Y eso fue lo que pasó, Reborn-terminó de contar Tsuna completamente colorado.

El arcobaleno rió al ver cómo los otros guardianes allí presentes tenían una mueca pálida, con espuma saliéndoles de la boca.

-Todavía sois niños-dijo Reborn tomando su café.

Giannini que estaba arreglando la bazooka casi la atraviesa con el destornillador al oír la historia.

I-Pin se encontraba ahora en el apartamento de Hibari quitándole la camisa para mirar si había heridas muy graves a pesar de los gruñidos del moreno que aseguraba estar perfectamente.

La joven china le ignoró haciéndole unos curativos en algunas heridas de aspecto superficial y poniendo las vendas con cuidado, Hibari seguía sus movimientos sin perder detalle hasta que llegado un momento sujetó con sus manos la cintura de I-Pin apegándola a él.

-Mi propiedad-susurró con voz grave al oído de ella.

I-Pin notó su cara enrojecer completamente. Ya sabía lo que venía ahora y no se quejaba en absoluto.

-Mi guardián-murmuró ella presionando sus labios contra los de Hibari.

Diez años después…..

Hibari se despertó y se frotó los ojos. La I-Pin de su época seguramente estaba experimentando todo lo que él vivía con su pequeña yo, eso no le molestaba.

I-Pin era callada y buena, no le dio ningún tipo de problema y no le hacía perder la paciencia.

Lo que le mataba eran esos recuerdos de diez años atrás recientes con I-Pin…..esos….si bueno, todos saben……..esos recuerdos nocturnos…..porque además los sentía recientes. La respiración, el calor de su piel, el latido rápido del corazón en la unión…..

Acabaría dándole un infarto. Y si eso pasaba golpearía hasta la muerte al herbívoro Tsuna por no haber metido prisa a Giannini y traer de vuelta a I-Pin.

-¿Kyouya?

El guardián levantó la vista mirando a la pequeña I-Pin que abrazaba el muñeco de su maestro y parecía terriblemente asustada.

-¿Qué sucede?

I-Pin clavó su vista en el suelo avergonzada.

-Truenos…la t-tormenta……y-yo……-no sabía cómo expresarlo, era una asesina entrenada en artes marciales, pero mismo así tenía mucho miedo de la tormenta que se desataba fuera.

Hibari lo comprendió rápido y se hizo a un lado en su futon.

-Sólo por hoy-dijo recostándose nuevamente.

La pequeña corrió y se metió a toda prisa dentro del futon.

-Buenas noches, Kyoya-murmuró la pequeña, con voz apenas audible.

El guardián cerró los ojos asintiendo, nada más ver que la pequeña se quedó completamente dormida, se acercó a ella y besó su frente para volver a recostarse antes de que I-Pin se diera cuenta de lo que hizo. Miró a Hibird que estaba en el pequeño nido observándole con sus ojitos.

Este sería otro secreto que compartiría con su pequeño pájaro.

Continuará….....

Siguiente capítulo: El último!!!