Hola!! bueno por fin llegamos al último capi!! en algún momento tenía que llegar :D
Así que os quiero dar las gracias por seguir el fic y espero que no os perdáis la secuela del fanfic. No tardará mucho en ser publicado el primer capítulo ^^
Kuchiki Yamiko: OH!! SI!! PIENSO SATURAR FANFICTION!!!!! Y......Y..........Y.......ESTAREMOS LAS DOS ENTRE LAS PERTENENCIAS DE HIBARI-SAN *¬*. Domo arigato por seguir mi historia ^^
Yui-3000: hahaha si!! Hibird es el único que sabe sus secretos siiiii, jaja muchas gracias por haber seguido la historia
Hikar!:Tienes razón, se siente muy lindo que te dejen un review diciéndote que le gustó a alguien el fanfic, en verdad me gusta ver que puedo llamar la atención de alguien con él, te agradezco que hayas leido el fanfic, espero ver algún review tuyo y espero que algún fanfic ^^
Colette Hatake: Oh vaya!! gracias por tus palabras. Debería darte a ti las gracias por leer mi historia ^^, muchísimas gracias por el review.
Capítulo 11: Hasta dentro de diez años.
I-Pin dio un largo bostezo tratando de desperezarse sin conseguirlo, y ver dónde se encontraba. Sintió sus orejas calientes y la cara también, estaba segura de que debía parecer un semáforo en rojo.
Todavía no se acostumbraba a despertar abrazada al guardián de la nube y menos si ninguno de los dos llevaba ropa puesta.
I-Pin contempló a Hibari dormido, su rostro era tranquilo y sereno, tal y cómo recordaba desde niña, como aquella vez que lo observó dormir en el hospita, tenía exactamente el mismo semblante que su maestro y su respiración tranquila, puso silenciosamente la mano en el pecho de Hibari escuchando como el corazón le latía a toda velocidad. I-Pin sonrió.
Ese corazón demostraba que Hibari era un ser humano que comete errores, que puede enfermar o herirse. Que puede amar.
Ese último pensamiento hizo sentir feliz a I-Pin, sin saber muy bien cómo ganó el frío corazón del guardián, un corazón por el que había suspirado diez años de su vida. La china cerró los ojos sumergiéndose nuevamente enel mundo de los sueños.
"Deseo estar así para siempre, por favor" pensó suspirando feliz.
Poco tiempo después Hibari despertó, contempló a I-Pin dormir y la tapó con el futon, tomó su ropa vistiéndose en silencio. No tenía tiempo que perder.
Besó la frente de I-Pin que esbozó una sonrisa en sueños por el contacto. El guardián salió del apartamento con sus tonfas en las manos. Iba a golpear su objetivo hasta la muerte, el primer paso había sido deshacerse del niño ruidoso.
Sólo quedaba el bazooka.
En dos saltos abrió la ventana de la habitación de Tsuna y se metió dentro, tanto él como Reborn, Lambo y Gianini estaban profundamente dormidos, por lo que no sintieron la presencia del intruso. Hibari dirigió una rápida mirada a la caótica habitación localizando el bazooka.
Esbozó una sonrisa diabólica caminando hacia el con las tonfas. No iba a dejar ni un tornillo sano.
-Yare, yare eso no está bien.
El guardián de la nube no prestó atención al del rayo, que estaba recién despierto, y se dispuso a dar el primer golpe.
-¡IIIIIIIH! ¡HIBARI-SAN....QUÉ....-A Tsuna le llevó menos de un segundo darse cuenta de lo que el guardián se proponía.
-Detenlo con tu última voluntad, Tsuna.
Lambo se puso con sus cuernos en la cabeza, poniéndose entre la bazooka e Hibari, al cual no le importaba en absoluto tener que destrozar los huesos del Bovino. Le tenía muchísimas ganas desde que supo que intentó quitarle I-Pin. ¡Y casi lo consigue, así que le daba igual matarlo.
-¡REBORN! ¡DETENDRÉ A HIBARI-SAN CON MI ÚLTIMA VOLUNTAD!
Hibari atacó a Lambo y Tsuna con sus tonfas, Tsuna lo paró usando a León, que se había transformado en un plumero.
Reborn sonrió volviendo a dormirse Giannini por su parte abrazaba la bazooka, saliendo a correr con ella, todaía en pijama. Hibari gruñó, su deber era golpear esa bazooka hasta destrozarla.
No iba a esperar diez años para morder hasta la muerte a I-Pin.
La deseaba ya.
Y lo más importante: La necesitaba.
Hibari saltó por la ventana en busca de Giannini siendo perseguido por Tsuna y Lambo a los que golpearía después por meterse en su camino.
Lambo atajó a Hibari por uno de los callejones cortándole el paso.
El lider del comité disciplinario levantó sus tonfas con los ojos azules brillando de furia asesina. Escuchó a Tsuna posicionarse a unos metros detrás de él, al parecer querían morir.
Mientras Giannini escondido debajo de un puente ajustaba los últimos tornillos. Lambo curvó una sonrisa.
-Cinco minutos-dijo satisfecho.
El rostro de Hibari se quedó momentáneamente pálido al comprenderlo.
-¡Kyouya!
I-Pin.
Si I-Pun había venido era porque también se había dado cuenta. Ekka se había despertado y al no encontrar a Hibari a su lado un mal presentimiento la atacó, se vistió a toda prisa tomando las ropas que usaba para el reparto de ramen. Se sonrojó al recordar la noche pasada por la razón por las que se las puso. Hibari tenía unas ideas muy retorcidas.
Corrió a la casa del jefe de los Vongola pensando que quizás Hibari había ido allí a golpear a Lambo, a una reunión o a las dos cosas. Pero entonces lo sintió.
Cinco minutos.
Encontró en su frenética carrera a Hibari interceptado por Lambo y Tsuna, este último lucía la llamarada de las balas de Reborn en su cabeza y parecía un ogro, sin embargo la llama comenzaba a extinguirse.
-¡IIIIIIH!-chilló cayendo al suelo.
I-Pin corrió hacia Hibari y lo abrazó sin importarle que pudiera apartarla a golpes con sus temibles tonfas por avergonzarlo en público de esa manera.
-No hemos tenido tiempo-gruñó Hibari rodeando la cintura de I-Pin.
Ella le sonrió acariciando el joven rostro de quince años del guardián.
-Pero lo tendremos-le prometió-Además Lambo dispara siempre la bazooka.
Hibari asintió y se inclinó sobre I-Pin susurrando algo que paró por completo cualquier sonido que hubiera en la calle. Acto seguido besó a I-Pin que desapareció en un suspiro siendo reemplazada por su pequeña versión de cinco años completamente sonrojada.
-¡Lambo-san está aquí!-exclamó el pequeño Bovino.
Tsuna seguía con la boca abierta y es que uno no se espera escuchar decir a Hibari algo cómo "Te quieto, I-Pin"
Cinco años después.....
Tsuna pensó que lo ocurrido con Hibari e I-Pin fue sólo un sueño o una pesadilla, pues no volvió a verlos juntos. Lo que le sorprendió fue que Haru y Gokudera fueran pareja de la misma forma que hace un año lo eran Hana y Ryohei, se alegraba porque eso significaba que Hana no volvería a acosarle para poder ver al Lambo del futuro. Tenía que reconocer que era feliz a más no poder. Ese mismo verano tenía ya todo organizado para casarse con Kyoko y no podía estar más ilusionado.
Tsuna se quedó repentinamente blanco.
No podía ser........¿verdad?
Hibari iba andando con su camisa, sus pantalones negros y su chaqueta a modo de capa como siempre, pero lo que captó su atención fue el hecho de que una pequeña de diez años con un pantalón negro y una camisa roja corta del estilo chino iba sujetando una de las mangas de la chaqueta negra de Hibari.
La pequeña poseía ojos negros y su cabello, del mismo color, estaba recogido de una manera parecida a cómo lo ponía la I-Pin de quince años, su frente era amplia y Tsuna tenía que reconocer que esa niña iba a convertirse en una mujer muy guapa.......pero todos esos rasgos familiares.......¡¿Acaso era la I-Pin de diez años?!
Hacía tiempo que ella se había ido de su casa y por lo que Reborn le contó ella seguía viviendo en Namimori sólo que en otra casa y muy cuidada y adiestrada por un tutor, lo que el Vongola no imaginaba era que Hibari se tratara de esa persona.
Tsuna tragó saliva al ver las antiguas tonfas de Hibari brillar ne las pequeñas manos de I-Pin.
No tenía sentido porque está mal.
Y aún así los dos parecían incomprensiblemente felices.
FIN.
OH YA SÉ! QUEDÓ MUY CORTO!!!! pero es que es todo lo que podía decir ^^
Vuelvo agradecer que hayáis seguido mi fic y espero que sigáis con la misma ilusión su secuela.
NOS VEMOS!!!!!!!!!!Y DEJEN ALGÚN REVIEW PLEASEEEEEE *.*
