Disclaimer: (Nada es mió) Los personajes no me pertenecen, tampoco la historia, todo es de sus respectivos autores. La verdad no recuerdo el nombre de la historia... (¡Diablos si seré despistada!) Bueno, apenas lo sepa se los comunico.

» Aviso desde antes que los personajes estarán con un poco de OoC, aunque intenté acercarlos a su personalidad lo más posible. Gracias.

» Notas: Esta historia recomiendo leerla con la canción "Exit Music", que encontraran en mi perfil, ya que el capitulo lo escribí mientras la escuchaba. Pues bien, sin nada más que decir, que comiencen la lectura.


Walk Center

II.- Lágrimas de un alma en pena.

«Cuando nos dejamos cegar por nuestro propio dolor y maldecimos el mundo... Ciertamente no nos damos cuenta de lo hermoso que puede llegar a ser el simple hecho de respirar.»

.

La triste joven soltó un gemido desgarrador; Mientras con ambas manos arrullaba su gran estomago, sus delicadas y pálidas manos ascendían y luego descendían al ritmo decrepito de sus lamentos. "¿Qué hago ahora?, ¿Qué hago?, ¡Maka tonta, tonta, tonta desequilibrada, detente! ¡Deja ya llorar nada solucionaras así!" La incertidumbre, el vació sin respuesta, el dolor que dejaban sus preguntas carentes de solución, todo cortaba, uno a uno los hilos de su razonamiento, "¿Por qué no lo previno antes?" Se culpaba entre sollozos, estaba claro... Él nunca los quiso en su vida, ni a ella ni a su pequeño...

¡Qué dolor...!

Las lágrimas que declinaban delicadamente desde sus ojos, parecían querer confortar de alguna forma aquel sufrimiento, acariciando su mejilla de una forma agradable, tibias y liberadoras se fundían entre desgarradores gemidos de angustia. Las consoladoras lagrimillas seguían su trayecto hasta el mentón de la joven en una extraña danza contra la gravedad, en segundos su espíritu había dejado de gritar, pero, no así su garganta.

Maka sostuvo su cansado cuerpo con ambas manos, usando como apoyo la superficie que le protegía del mundo exterior, su garganta se detuvo, su boca entreabierta ahora solo recibía el aire tibio que sus pulmones exigían con urgencia, las amargas lágrimas aún dejaban rastros húmedos en sus pómulos enrojecidos de ira, pero aun así, de sus resecos labios no se desprendió otro alarido de cólera, la razón era muy simple, muy pequeña para ser más específicos.

«El bebé »

¿Su dolor era percibido por la dulce he inocente criatura en su vientre?, ¿Qué responsabilidad podía tener el pequeño?, ¿Podía su diminuto cuerpo soportar un dolor así?, las preguntas dejaron de ser importantes al percibir pequeños movimientos dentro de su ser.

El mundo entero había perdido significado, ahora solo un sentimiento muy contradictorio la invadía. La felicidad, una desbordante alegría, ¿Tonta...? Quizás, ¿Ingenua...?, claro que sí, ¿Sola...?, nunca.

La joven madre restregó sus ojos con el torso de sus delgadas manos, arreglo su larga cabellera, y luego sin distracciones, aspiro una armoniosa bocanada de aire. Su pecho pareció notar el alivio; Ascendió y descendió de una forma pausada, gozando, adorando, estimando el dulce oxigeno, la suave paz de la esperanza, la hermosa sensación de estar viva, (porque lo estaba), estaba viviendo, no había desistido, nunca lo haría, no importaba lo cruel que pudiera ser la vida, ya no importaba.

Ahora solo importaba el bienestar y el incondicional cariño profesado por ella a su pequeño bebé, la pequeña criatura, que un ni siquiera había contemplado, y ya amaba como nada en este mundo.


Maka recorrió calmada su trayectoria desde el baño, hasta la entrada de Walk Center, sus ojos aun poseían aquel marco rojizo, causado por su desconsolado llanto. La chica salía del centro comercial acompañada por una deliciosa brisa de aire fresco, sus cabellos rubios eran acariciados por el viento, de una forma lenta, llevo sus manos sobre su cabeza, con sus dedos acomodo cada uno de sus cabellos tras las orejas, camino hasta el estacionamiento sin prisas, se acomodo en una pequeña banca de madera dorada, el cielo había comenzado a nublarse, el crepúsculo ya había terminado, solo quedaba esperar el manto nocturno...

Pronto y sin previo aviso la tristeza volvió a ser parte de su ser, con gusto se hubiera entregado a las molestas lágrimas que nublaban su vista, como un abrigo necesario, como un simple consuelo, pero, no lo haría, seria fuerte.

Respira.

Respira...

Sigue respirando.

No pierdas los nervios...

—No puedo... No puedo hacer esto sola murmuró con la voz quebrada, su pálida mano se poso sobre su estomago encontrando en el protección.

Esta noche la chica cantaría una canción, que los mantuviera calidos a los dos. Hace tanto frío, tanto frío, su delicada y tersa piel se erizo al sentir el aliento congelado del viento, ¿Cómo sobreviviría sin un techo?, las descargas melancólicas que su cuerpo recibía, desistieron en sollozos secos, ninguna lágrima mataría sus esperanzas.

La furia, el odio, el rencor. Todo le hacia reaccionar ahora, "¡¡Espero que tú desamor, que tú odio hacia mí... Te atraganten!!" Las palabras de Maka resonaron duras, en su fina y hermosa voz, "¡¡Qué tú odio hacia mi y... El deprecio a La vida de mi hijo, te atraganten!!"

—¡Ahora él y yo somos uno en eterna paz!Los gemidos de Maka desembocaron en un dolor agudo en sus cuerdas vocales, como si estas fueran estrujadas con el mismo rencor que resonaban sus palabras.

Maka no se percato de que sus lánguidos gritos habían relajado su delgado cuerpo. Sus ojos cayeron, mientras sus manos friccionaban su vientre en busca de calor, sus congelados dedos se detuvieron, su seca garganta descanso, y el sueño, su preciado secante de lágrimas, había llegado...


Despierta...murmuró una voz a lo lejos, los ojos de Maka se movieron en pestañeos pausados ¿Estas bien?

El rostro amable y sonriente de una mujer joven se encontraba a pocos centímetros de su rostro, los ojos azules de la muchacha le vigilaban con curiosidad y nostalgia.

—Sí, me quede dormida... Eso es todoMaka acaricio con uno de sus dedos, la comisura cansada de sus ojos.

La mirada constante de la chica, le ponía inevitablemente nerviosa, sus ojos azules profundos, tenían dudas que la mujer no pronunciaba en voz alta, Maka estuvo apunto de hablar, pero la voz de la chica la interrumpió.

—¡Cariee!sonrió ampliamente después de unos segundos, al instante rodeo con ambos brazos el cuello de Maka y con suavidad acaricio su cabello¡Hace tanto que no te veo!

Maka estaba apunto de hablar, cuando la chica se le adelanto por segunda vez.

—Ven, venmurmuró la mujer, su larga coleta negra se balanceaba con gracia contra el viento de la gélida tarde, Maka tenia mucho frió y al contacto calido e incluso a su parecer, demasiado caliente, de la joven mujer, le demostraban a la muchacha lo gélido de sus manos intento negarse por tercera vez, pero la calidez que desprendía la chica, le dificultaba mucho la simple aclaración.

La mujer la condujo hasta una camioneta oxidada, aun así el interior parecía acogedor. Desde la maleta del auto sobresalían pequeñas hojitas verdosas, de lo que parecía ser una planta, solo cuando se encontraron frente a la camioneta la mujer soltó la mano de la indecisa y triste Maka, la mujer de ojos azules comenzó a hablar llena de emoción acerca de cosas que Maka solo deseaba aclarar, le costaba desilusionar a aquella tierna y amistosa mujer, si no hubiera sido despertada por ella, ahora ella y su bebé estarían muriendo de hipotermia.

—Mira esto te protegerá del friósonrió feliz la mujer de cabello negro, mientras le entregaba a Maka un suéter de color gris; El bordado, claramente creado ha mano, la belleza de una creación hecha a mano , con cariño y dedicación fascinaban a Maka quien nunca tuvo nada propio, ni siquiera las ropas que usaba ahora, eran realmente de ella.

—Yo no puedo aceptarlo... Yo no la... dijo en susurros la joven madre, devolviendo con dolor la prenda a su legitimo dueño, aun así la mujer no lo acepto.

—Mira vitamina C, ¿Te acuerdas que te encantaba en las capsulitas? Ahora solo tengo naranjas no es lo mismo pero...la mujer le entrego a Maka una canasta repleta de naranjas; A la vista demasiado apetitosas, el aroma dulce y cítrico, fue llevado hasta Maka en una ráfaga de aire, el solo olerlas le habían hecho agua la boca¡Ah! y mira, esto... Aquí tienes una agenda, que yo ya no uso...Y ¡Esto! la mujer de tiernos y inocentes ojos tenia ahora entre sus manos un arbusto pequeño, este estaba en una maseta delicada. Quiero que lo cuides ya que yo no tengo tiempo... de...

—Señorita... yo...Maka acepto las cosas, solo por que la chica tenia las manos estiradas hacia ella Yo no...

—¡Ah! Y mira, si alguna vez quieres ir a visitarme...la mujer le entrego a Maka una pequeña tarjeta de color marfil, en ella estaba escrito; "Tsubaki Nakatsukasa, fono: 2938392, dirección: valle del sol, 4321"— Tú y el niño pueden ir avistarme cuando gusten.

Sin más la mujer subió a la camioneta y con una sonrisa se despidió de una confundida maka, quien acomodaba cada uno de los objetos regalados con delicadeza entre sus brazos.

La camioneta se deslizo rápidamente sobre el grisáceo pavimento.

Maka sonrió, y en voz baja hablo con su pequeño.

—¿Ves querido mió?, los ángeles siempre aparecen cuando un pequeño los necesitaMaka carcajeo con dulzura mientras observaba el gran Walk Center de noche... Aun estaba abierto... Su mirada cambio drásticamente, una idea destello en su cabeza, haciendo que todo tuviera sentido, sin mirar a tras, se dirigió rápidamente al gran Walk Center...

La decisión estaba tomada.

CONTINUARA...


¿Muy corto? Lamento la demora, me esforcé bastante en el capitulo espero y les guste...

Nos vemos en otra ocasión.

P. D.= Siempre agradeciendo un pequeño comentario, dos palabras cortas, mantienen a la autora con una sonrisa entupida en el rostro el resto de la semana.