Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Día 6: Elemento Sorpresa.

Despertó cuando estaba amaneciendo y a pesar de su visibilidad que empeoraba poco a poco, ese día se sentía plena, muy feliz. Contarle todo a su tío le había quitado un gran peso de encima, más cuando él había accedido a entrenarla realmente. Con una sonrisa bajó las escaleras rumbo a la cocina para comenzar su entrenamiento. Estaba sacando unas chuletas del freezer cuando una voz la tomó por sorpresa.

-Hoy no saldrás a correr- advirtió el chico de la trenza recargado en el umbral de la puerta.

-¿Ranma?- volteó a verlo con cara de asombro.

-El viejo te espera en el dojo.

-¿El tío Genma está levantado?- preguntó desconcertada observando el reloj de la cocina, cosa que no tuvo mucho sentido ya que no lograba distinguir las agujas.

-Por alguna razón está muy emocionado por entrenarte.- dijo comenzando a caminar con ella hacia el dojo.

-Y… ¿Porqué estás levantado tú?- preguntó curiosa.

-Porque está muy emocionado por entrenarte… eso nunca es buena señal…- exhaló resignado deteniéndose a mitad de camino. –Escucha Akane- volteó a verla. -, no impediré que él te entrene, pero estaré presente vigilando que no haga ninguna locura.

Ranma continuó caminando, mientras Akane se debatía internamente, no era que le molestara la presencia de su prometido, pero muy pronto, su falta de visión se volvería demasiado evidente para ocultarla. Algo se le ocurriría para despistarlo, quizás no eligió el mejor momento para llevar a Onigiri a la casa. Al llegar al dojo, Genma emocionado le entregó un libro gordo y pesado, por fortuna las letras del título eran grandes y fácilmente legibles aún en su estado.

-¿Artes marciales para idiotas?- leyó el título, observando luego a su sensei con una mezcla de confusión y molestia. -¿Tengo que leer esto?

-¡Claro que no Akane!- respondió con sus manos en la cintura. –Hay algo muy importante que debes tener en cuenta.

-¿Qué cosa?- preguntó temerosa, cinco días de entrenamiento le habían enseñado que cuando Genma comenzaba dando un consejo, acababa haciendo una locura.

-¡Eres ante todo una chica, y debes aprovecharlo!- Akane parpadeó un par de veces, mientras Ranma sentado en una esquina del dojo comenzó a prestar más atención –Hay momentos en que la docilidad es poder, la risa es fortaleza, y una caricia es el golpe que anula al adversario… Debes darle mayor importancia a tu velocidad y agilidad que a tu fuerza, y sobre todo debes tener la gracia de una gacela corriendo libre por el bosque.- continuaba el hombre emocionado mientras Akane lo veía con el rostro desencajado, y Ranma se partía de risa.

-¡¿Docilidad, caricia, esta marimacho con la gracia de una gacela?! ¡Jajajaja! ¡Eso lo tengo que ver!- Se burlaba Ranma mientras el aura de Akane comenzaba a aumentar.

-¡Cállate baka! ¡Si vas a burlarte mejor ve a dormir!

-Ejem…- Genma se aclaró la garganta consiguiendo que los chicos le prestaran un poco de atención. –Ahora entrenaremos la gracia de tus movimientos, así que colocaras ese libro en tu cabeza y harás lo que te diga.

-¿Me entrenará como a las modelos?

-¡Exacto!- exclamó orgulloso.

-Así que por eso te quedaste viendo el concurso de Miss universo…- comentó Ranma, instantes después sintió como un balde de agua fría caía sobre él. -¡¿Qué demonios haces, oyaji?!- gritó convertido en chica, observando con furia al responsable de su estado.

-¡Tú también entrenarás!- ordenó el hombre del turbante arrojándole un libro de dimensiones muy parecidas al de Akane. –Aún dejas mucho que desear en tu forma de chica.

-¿La crianza de los felinos?- Ranma leyó el título con una gota de sudor. -¡Óyeme, ni loco me voy a comportar como una chica en un combate!

-¿Temes que me vaya mejor que a ti en el entrenamiento?- preguntó con picardía Akane conteniendo la risa.

-¡¿Mejor que a mi?! ¡Ja, incluso como chica soy mucho mejor que tú!

-¡RANMAAA! ¡Eso se está por ver! ¡Vamos tío, comencemos!- ordenó Akane a su sensei.

Con los libros en sus cabezas comenzaron con las katas que Genma les indicaba, Akane estaba muy concentrada esforzándose en no tirar el libro de su cabeza mientras daba saltos y pegaba patadas al aire, Ranma lo hacía con mucha facilidad, lanzando algunos comentarios sobre lo extremadamente sencillo del ejercicio, que picaban a Akane haciéndola molestarse cada vez más.

Cinco minutos más tarde…

-¿Porqué tienes esa cara de sufrimiento, tan complicado te resulta este ejercicio?- preguntó viéndola de reojo. -¡Vaya Akane, nunca pensé que fueras tan descoordinada!- finalizó con una sonrisa irónica.

Sonrisa que desapareció en el momento en el que Akane le hizo tragar las palabras casi literalmente, al meterle el libro en la boca.

-¡Ya muchachos!- intentó calmarlos Genma, mientras ellos se miraban con furia echando chispas. –Vuelvan a colocar los libros sobre sus cabezas, ahora intentaremos con la posición del caballo.

-¡Bien!- exclamaron al unísono los chicos.

Ambos conocían muy bien esa posición, que consistía en colocarse como si estuvieran sentados sobre un caballo, con las piernas flexionadas noventa grados y la espalda recta, manteniéndose en esa incómoda y dolorosa posición, y para aumentar la dificultad, sin dejar caer el pesado libro que estaba apoyado sobre sus cabezas.

-¡Bien chicos, quédense así hasta que yo regrese!- dijo el hombre saliendo del dojo una vez que ellos estaban en posición.

Una vez que Genma se perdió de vista Ranma miró de reojo a Akane, ella al notarlo le sacó la lengua en tono burlón haciendo que él volteara el rostro molesto. Pasaron quince minutos sin hablarse, hasta que Ranma escuchó unos quejidos de su prometida, al verla notó que estaba temblando con cara de dolor, haciendo un gran esfuerzo por mantener la postura. La conocía bien, Akane era podía resistir mucho más que eso, sólo necesitaba el estímulo adecuado.

-¿Ya te cansaste? Debilucha…- comentó divertido, mientras veía como el cuerpo de ella se tensaba y lo miraba con deseos de asesinarlo.

Para picarla un poco más, burlonamente levantó su pierna derecha dejándola descansar sobre su muslo izquierdo, sosteniéndose así en una sola pierna sin ningún atisbo de dificultad. Ella miró molesta hacia el frente absolutamente decidida a no rendirse antes que el idiota que tenía como prometido. Él sonrió satisfecho, bastaba con eso para que ella se mantuviera un mínimo de diez minutos más, tal vez Akane no fuera la chica más hábil y fuerte, pero su terquedad y obstinación la llevaba a poder lograr cualquier cosa que se le metiera en la cabeza. Entonces una vez más ella superó sus expectativas, la vio levantar una de sus piernas con mucha dificultad, y colocarse en la misma posición que él, y así se mantuvo temblorosamente esforzando cada músculo de su cuerpo al máximo. Los ojos de Ranma estaban casi tan abiertos como su boca, él tuvo que pasar 5 años de su vida entrenando esa pose durante horas para poder mantenerse en una pierna y ella lo hacía así de fácil. Una hora más tarde Genma entró al dojo.

-Kasumi me envió a avisarles que el desayuno está listo… ¡¿Qué hacen aún en esa posición chicos?!- preguntó el hombre.

-¡¿Qué dices Oyaji?! ¡Nos dijiste que nos quedáramos así hasta que regresaras!- le gritó molesto Ranma irguiéndose por completo y corriendo hacia su padre a darle su merecido.

Instantes más tarde el hombre del turbante se arrastraba hacia la casa mientras Ranma volteaba a ver a su prometida, que se encontraba inmóvil con la mirada perdida, en la misma posición.

-¿Akane, me escuchas?- preguntó moviendo su mano frente al rostro de su prometida. –Está inconsciente…- reflexionó al no obtener respuesta.

Con una media sonrisa chasqueó los dedos frente a ella, Akane salió del extraño trance y logró enfocar la mirada, pero al instante perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, golpeándose las nalgas con el duro suelo.

-Date prisa o se nos hará tarde para desayunar.- aconsejó Ranma mientras salía del dojo.

Allí se quedó Akane durante unos minutos, observando desconcertada la puerta del dojo por donde salió Ranma, sin comprender porque sentía como si acabara de despertar de un largo sueño. Kasumi servía el desayuno en la sala mientras Ranma ya convertido en chico corría por el jardín jugando con Onigiri, como si de un niño pequeño se tratara.

-Parece que ambos se divierten.- comentó Kasumi con una sonrisa observándolos correr alrededor del estanque.

-¡Akane eligió muy bien! Ese perro tiene mucha energía… ¡Es perfecto para Ranma!- señaló Soun sentándose en su puesto en la mesa.

-¡Entrena bien a ese animal muchacho!- le gritó Genma –Conozco un lugar donde podríamos ganar un buen dinero, si logra vencer a otros perros.

-¡No llevaré a Onigiri a peleas clandestinas! ¡Maldito viejo aprovechado!- le gritó furioso Ranma arrojándole un roca a la cabeza. -¡Te llevaré a ti a una, convertido en panda!

-¡¿Te ofrezco un buen negocio y así me lo pagas?! ¡Ven aquí niño malagradecido!- se lanzó hacia Ranma.

Ranma y Genma se golpeaban en el jardín, mientras Onigiri mordía al último. La batalla acabó como siempre… con todos dentro del estanque. Onigiri fue el primero en salir sacudiendo su pelaje, pero luego se quedó mirando a la extraña pelirroja que había aparecido de la nada.

-¡Es verdad, Onigiri nunca vio a Ranma transformado!- recordó Kasumi.

-¿Creen que lo reconozca?- preguntó Nabiki tomando su tazón de arroz.

-¡Claro que si, los perros tienen un excelente olfato!- explicó orgulloso Soun.

Akane literalmente se arrastraba por las escaleras, intentando llegar a su habitación a ponerse el uniforme. Los ánimos que tenía hacía unas horas habían desaparecido al ver la escena del jardín. No sólo le deprimía que su prometido pudiera correr libremente por el jardín luego de un entrenamiento que a ella le impedía incluso volver a ponerse de pie. Sino también verlo tan lleno de energías, no podía condenarlo a pasarse el resto de la vida atado a una ciega inútil. El entrenamiento cada día se volvía más duro y extraño, y era consciente que no lo abandonaría y daría todo de si, pero aún así, nada le garantizaba que lograra ganarle a la amazona. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para ponerse de pie sosteniéndose de las paredes, sólo para abrir la puerta de su habitación y caer sobre su cama.

-Si no lo logro… tendré que romper el compromiso…- pensó resignada mientras intentaba ponerse el uniforme.

En el patio la situación había cambiado, ahora Onigiri perseguía a una extraña pelirroja con intenciones de atacarla, mientras el panda jugaba con una pelota haciéndose el desentendido.

-Que extraño, me pregunto porqué lo atacará ahora.- comentó Soun viendo la escena.

-Debería reconocerlo… los perros tienen muy buen olfato…- señaló Kasumi.

-Es por eso que lo ataca- explicó Nabiki -. El perro siente la esencia de Ranma en esa chica desconocida, y recuerden que le tiene mucho aprecio a Akane…

-¿Y eso qué?- preguntó Soun sin comprender aún.

-Seguramente percibió que Akane ama a Ranma, y por lo tanto no permitirá que ninguna intrusa se interponga- concluyó Nabiki mientras los demás la veían con admiración, y Ranma en el patio se convertía en piedra quedando a merced de Onigiri.

-¡Vaya ese perrito es muy intuitivo!- exclamó Kasumi ignorando los gritos de dolor de Ranma onna.

-¡Ya dejen de decir idioteces y vengan a ayudarme!- les gritó Ranma mientras se arrastraba a la casa con el canino aferrado con garras y dientes de su pierna.

-¡Onigiri deja de morder a Ranma!- exclamó Akane que estaba parada en el pasillo recargada en la pared en un intento por disminuir el dolor en sus piernas.

Onigiri obedeció la orden y se dirigió hacia la chica moviendo la cola, mientras Ranma la veía con ojos grandotes humedecidos de la emoción y el agradecimiento.

-Me voy a la escuela- anunció Nabiki yendo a su habitación a buscar el portafolio.

-Yo también.- dijo Akane comenzando a caminar lentamente hacía la salida.

-¡Espera Akane, aún es muy temprano y no hemos desayunado!- la detuvo Ranma mientras vaciaba una tetera sobre su cabeza.

-Me iré ahora… tú quédate desayunando si lo deseas- respondió la chica retomando su camino.

Minutos más tarde Ranma caminaba por encima de la misma cerca en la cual Akane se apoyaba.

-¿De verdad no quieres que te cargue?- preguntó él viéndola de reojo.

-¡Claro que no!- respondió ella caminando con dificultad sin soltar la cerca.

-No debiste esforzarte tanto… ahora ni siquiera puedes caminar sin sostenerte de algo.

Akane no respondió, iba demasiado concentrada en lograr que sus piernas se movieran, al llegar a una esquina, Ranma saltó a su lado.

-Toma mi brazo, te ayudaré a cruzar.- le dijo con una media sonrisa.

-¡¿Qué?! ¡¿Quién eres y que hiciste con Ranma?!

-¡Oye, sólo intento ser amable!

Con desconfianza tomó el brazo de Ranma, supo que había caído en su trampa cuando sintió como la elevaba en el aire. Con ella cargada en brazos llegó de un salto a la vereda opuesta y comenzó a correr por la baranda.

-¡Ya suéltame, baka pervertido!- exigió lanzándole un puñetazo.

-No quiero- dijo divertido esquivando el puño.

-¡Que me sueltes!

-Ya que me hiciste salir sin desayunar al menos llegaré temprano.

-¡Entonces ve tú solo!

-No.

Al mediodía Akane estaba almorzando en el salón con sus compañeras.

-Por lo visto las cosas entre Ranma y tú están mejorando, hoy hasta te trajo cargando- comentó una de las chicas.

-¡Que emoción, como si fueran recién casados!- exclamó otra.

-¡Ya no digan tonterías! ¡Sólo lo hizo porque yo no podía caminar bien!- explicó Akane algo sonrojada.

-¡Se preocupó porque estabas lastimada!- dijo Sayuri.

-¡Apuesto a que él se ofreció a traerte!- continuó Yuca.

-¡Imaginen que un chico se preocupe por nosotras hasta el punto de luchar para defendernos!- exclamó con ojos soñadores una de ellas, mientras las demás suspiraban.

Akane que ya parecía un tomate, miraba el suelo deseando que se abriera un hoyo y se la tragara.

-¿Cómo les fue en la prueba?- preguntó Yuca, que fue la primera en salir del trance.

-No muy bien…- dijo Akane, agradecida por el cambio de tema –No puedo decirles que ni siquiera podía ver las preguntas… espero haber escrito mi nombre en el lugar correcto- pensó resignada.

Al regresar a la casa, Akane ya pudiendo caminar medianamente bien y con su gi puesto, comenzó a realizar unas katas en el dojo mientras Ranma en la sala devoraba alegremente las galletitas que había preparado Kasumi.

-¡Saotome, me las pagarás!- exclamó Ryoga parado en medio del jardín, con su ropa muy sucia y rasgada, sosteniéndose con dificultad en su sombrilla.

-¿De nuevo te perdiste P-Chan?- respondió en tono burlón el chico saliendo a recibir a su amigo.

-¡No te burles Ranma, por tu culpa vivo un infierno!

-Si si… eso ya me lo has dicho muchas veces…

Mientras tanto Genma entraba al dojo.

-¿Akane, estás lista para tu siguiente entrenamiento?

-¡Claro, tío Genma!- respondió alegre.

-Hay algo que ningún guerrero que se precie como tal debe olvidar…- comenzó a hablar el hombre sentándose en la duela –El efecto sorpresa es un gran aliado para el luchador.

-¿Efecto sorpresa?- preguntó ella sentándose frente a su tío.

-Así es, el ataque por engaño, es el ataque del maestro. Recuérdalo Akane, tu golpe debe sentirse antes de ser visto.

-¡Entiendo!

-Para ello no debes dejar rastros de tu presencia, no debes dar pistas de lo que harás. ¡Toma al enemigo desprevenido y asesta el golpe! ¡Si aprendes a usar a tu favor el elemento sorpresa podrás ganar cualquier batalla!- exclamaba Genma contagiando su entusiasmo a Akane.

-¡¿Usted me va a enseñar?! ¡¿Verdad que si tío?!- suplicaba emocionada con sus ojos brillando y las manos juntas a la altura del pecho.

-Sólo si estás dispuesta a exponerte a mi terrible entrenamiento.- advirtió el hombre con una seriedad atemorizante.

Akane asintió decidida, los entrenamientos de Genma solían ser muy duros, pero si existía una ínfima posibilidad de derrotar a Shampoo, ella soportaría lo que fuera. Mientras tanto en el patio dos muchachos y un perro hacían bastante ejercicio.

-¡Jajaja eres muy lento P-chancito, hasta Onigiri puede esquivar tus ataques!- provocaba Ranma, mientras le hechaba la lengua al chico perdido.

-¡Ya cállate Saotome, y ese perro es tan feo como tú!- exclamó el chico del colmillo destruyendo uno de los muros con su Bakusai Tenketsu.

-Lo que rompan lo pagas tú, Ranma…- comentó Nabiki que pasó caminando por el corredor.

-¡Oye idiota, deja de romper cosas! ¡Continuaremos la pelea en el lote baldío, sígueme!- le gritó Ranma saltando el muro, mientras Ryoga y Onigiri lo seguían.

El Neko Hanten estaba desierto, los clientes habían huido cuando las dos amazonas comenzaron a discutir.

-¡Ya te lo he dicho Shampoo, limítate a esperar!- ordenó Cologne.

-¡Shampoo cansada de esperar! ¡Shampoo llevar rico ramen a airen!- la chinita enfrentaba a su abuela.

-¡No es prudente acercarte a esa casa en estos momentos! ¿Qué harás si te ve Akane Tendo? ¡Ella querrá luchar!

-¡Entonces Shampoo luchar!

-¡Shampoo, no te enojes o te vas a arrugar!- exclamaba Mousse abrazado a la pata de una de las mesas -¡Estás muy delgada! ¡¿Dónde quedaron tus curvas?!

-¡YA CIERRA EL PICO PATO IDIOTA!- exclamaron las mujeres al unísono, mientras Mousse caía inconsciente producto de un bastonazo en la cabeza y una patada en la cara.

A mitad de camino hacia el lote baldío Ranma aminoró la velocidad volteando para decir.

-¡Ten cuidado Ryoga no te vayas a…! ¿Ehh… donde se metió Ryoga?- se preguntó el chico a mitad de la calle mirando hacía los lados desconcertado.

En un bosque en las afueras de Nerima…

-¡Ese cobarde de Saotome volvió a huir de mi!- exclamó Ryoga con su puño cerrado -¿Y tú que haces aquí?- preguntó a Onigiri que a un lado de él olfateaba un árbol –Supongo que tendré que regresarte a tu casa… ¡Sígueme perrito!- diciendo esto se encaminó en dirección opuesta al dojo. –Espérame hermosa Akane, pronto estaré a tu lado…

Estaba atardeciendo cuando Ranma regresó a la casa.

-Ese cerdo estúpido, ya debe estar fuera de la cuidad- hablaba sólo mientras subía la escalera.

-¿Tío, está seguro de esto?- preguntó Akane no muy segura mientras veía a Ranma acercarse al baño.

-¡Dije que el entrenamiento sería duro, pero es la única forma de que domines esta técnica!

Akane asintió resignada, y se concentró en su entrenamiento, tensó sus músculos, con precisión milimétrica se posicionó, llenó sus pulmones de aire, y…

-¡GROOAAAARR!- gritó con todas sus fuerzas saliendo de su escondite de un salto, quedando frente a Ranma, mientras usaba una máscara de oni.

-¡AHHHHHHHHHHH!- el chico cayó al suelo de la impresión, con lágrimas en los ojos, y una mano en el pecho. -¡Q… Q… Q…. QUE DEMONIOS HACES!- le gritó furioso cuando logró articular palabra.

Como única respuesta obtuvo una risita picarona, luego Akane salió corriendo, dejándolo desconcertado.

-Esta loca…- alcanzó a deducir mientras retomaba su camino e intentaba recuperar su ritmo cardíaco normal.

Luego de un reconfortante baño decidió entrenar un rato antes de la cena. Al entrar al dojo encendió la luz, y al voltear…

-¡MIIAAAAUUU!- gritó Akane a escasos milímetros de él con una máscara de gato, y sus manos levantadas como si fueran garras.

-¡IAAAAHHH!- gritó aterrado pegándose a la pared, sudando nunca. –GA… GA… GA…

-No es un gato, soy yo Ranma- dijo Akane quitándose la máscara.

-Ga… ga… ga…- continuaba balbuceando.

-¡Hay, no seas payaso Ranma!- le dijo molesta por la exagerada reacción y se fue, dejando al tembloroso chico que continuaba balbuceando.

Minutos más tarde el chico entraba a su habitación con la imperiosa necesidad de descansar, a pesar de no haber entrenado nada. Se recostó en su futón con los ojos cerrados disfrutando la tranquilidad, entonces escuchó un golpe muy suave, se sentó y miró hacia el armario de donde provenía el sonido. Escuchó un par de golpes más y se acercó lentamente, al abrirlo algo blanco se abalanzó hacia él.

-¡BUUUUUUUU!- gritó Akane cubierta por la sábana blanca, logrando que Ranma se quedara blanco como un papel viéndola con los ojos desorbitados.

-Vaya esta vez no logré asustarte…- dijo decepcionada, al no escuchar el grito –Tendré que seguir entrenando- reflexionó saliendo de la habitación con la sábana aún puesta.

Ranma solo pudo… caer desmayado.

La cena transcurrió en paz, ya que Ranma no participó porque, según Kasumi, estaba durmiendo plácidamente en su habitación. Más tarde el chico, ya despierto, caminaba tembloroso por la casa, mientras miraba para todos lados totalmente atemorizado, saltando a cada pequeño sonido. Akane lo esperaba trepada en un árbol del jardín, con una máscara de Hapossai, esperando que Ranma fuera al dojo nuevamente, entonces escuchó el sonido del timbre de una muy conocida bicicleta.

-Shampoo…- la luz del dojo la ayudó a ver la silueta de la exuberante chinita. –¡¿Qué haces aquí?!- preguntó molesta bajando del árbol colocándose frente a ella.

-¡Shampoo venir por airen, él ya no querer a chica invidente!

-¡Cállate Shampoo!- ordenó molesta temiendo que el chico la escuchara. -¡Sal de aquí ahora!

-¡Shampoo no querer, Shampoo ver a airen! ¡¿O chica violenta querer luchar con Shampoo para evitarlo?!- Akane creyó ver una sonrisa despiadada formarse en los labios de la amazona.

-¡Bien, pero lucharemos en la calle!- exigió Akane comenzando a caminar.

-Esto ser perfecto… Shampoo acabar con chica violenta sin deshonor de aprovecharse de una ciega...- pensaba la amazona mientras seguía a Akane.

Akane se detuvo a mitad de la calle y volteó a enfrentar a la amazona esquivando de pura suerte un bombori que se dirigía velozmente hacia ella.

-No importar lo que decir bisabuela, si airen saber que dejar ciega a chica violenta, airen no querer Shampoo. ¡Por eso, Akane deber desaparecer!- exclamó sacando un sable.

Akane logró que el sablazo sólo alcanzara su brazo, regalándole una profunda herida que dolía más de lo que parecía. Realmente el entrenamiento la había vuelto más veloz, pero no era suficiente contra Shampoo que parecía leer todos sus movimientos, sin contar que apenas podía ver los ataques hasta que estaban demasiado cerca. Uno de los ataques que pasó demasiado cerca de su estómago la hizo perder el equilibrio, haciéndola caer. Akane sólo pudo cerrar los ojos, el sable se dirigía hacia su pecho, ya todo estaba perdido.

-¡Basta Shampoo!

Akane abrió los ojos confundida, talvez escuchó mal.

-¡¿QUÉ DEMONIOS HACER, PATO IDIOTA?!- gritó exasperada Shampoo mientras se quitaba la cadena que tenía enredada en el brazo que sostenía el sable.

-¡No permitiré que manches tus manos por ese idiota de Saotome!- la voz de Mousse sonaba muy seria, Shampoo comprendió que esa noche no podría acabar lo que comenzó.

-¡Mousse pagar por esto, y chica violenta, pronto lamentar haber nacido!- dijo con desprecio en su voz mientras se retiraba.

Akane se puso de pie aún confundida, observando a Mousse que se acercaba a ella.

-Cuando no puedes ver debes desarrollar el resto de tus sentidos, y necesitarás una estrategia- comenzó a aconsejarla Mousse. –En una batalla frente a frente estarás perdida, encuentra una forma de engañarla o sorprenderla.- diciendo esto saltó a un tejado.

-¡Gracias Mousse!- atinó a decir antes que el chico desapareciera en la noche.

Lentamente regresó a la casa olvidando por completo su anterior entrenamiento, las palabras de Mousse llevaban mucha verdad, por si le quedaba alguna duda esa noche lo había comprobado, en una batalla cuerpo a cuerpo no tendría posibilidades contra Shampoo, necesitaba una estrategia y pronto. Al subir las escaleras hacia su habitación encontró a Genma que observaba preocupado sus heridas que aún sangraban.

-Shampoo…- fue lo único que dijo Akane, mientras pasaba a su lado sin siquiera voltear a verlo.

El hombre sólo asintió comprendiéndolo todo. Más tarde en la casa, todos dormían tranquilamente excepto una chica que lloraba en silencio en su habitación, sin poder dejar de pensar en el funesto destino que le aguardaba.

Continuará.

Hola a todos…

Este capítulo me costó horrores hacerlo, así que disculpen si no quedó bien, pero mis dos neuronas andaban más perdidas que Ryoga y no podían encontrarse.

El Bakusai Tenketsu es la técnica esa que Ryoga usa hasta para respirar, el truco de la explosión, que Cologne le enseñó.

Coloqué un par de frases célebres modificadas, algunas de Bruce Lee, no me demanden, esto lo hago sin fines de lucro… recuerden…

Son las 6:00 AM y no he dormido nada… Z_Z… así que agradezco a quieres me leen… y esos hermosos reviews que me encantaron… y… buenas noches…

Nos leemos en el siguiente capítulo que espero que no demore tanto.

Saludos.

Trekumy.