Los personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro.

Día 11 Segunda parte: La batalla.

-Ranma baja a desayunar por favor…- pidió por quinta vez Kasumi.

-¡Akane no se va a ir a ningún lado porque salgas unos instantes de su puerta!- exclamó exasperada Nabiki apoyando a su hermana.

-No bajaré…- respondió con aparente calma y una mirada indescifrable, sin moverse de su posición, de pie a un lado de la puerta de su prometida con sus brazos cruzados.

-Está bien Ranma- asintió Kasumi caminando hacia las escaleras con aire de derrota.

-Bien cuñadito, tú ganas… si no la veo deséale suerte en la batalla- mencionó Nabiki señalando la puerta mientras comenzaba a retirarse detrás de su hermana.

-¡¿Eh, cómo lo sabes?!- preguntó él desconcertado.

-El tío Genma ha pasado toda la mañana en el patio construyendo una linda pancarta- respondió amablemente Kasumi, con su usual sonrisa.

Ambas chicas se retiraron finalmente dejando a un molesto muchacho maldiciendo en voz baja el gran sentido de discreción de su osuno padre. En tanto en el Neko Hanten la situación se estaba volviendo algo complicada. Mientras Mousse abría el restaurante, desde la trastienda podían escucharse los gritos de cierta chinita muy molesta.

-¡Shampoo decir muchas veces que tonto y arriesgado plan no funcionar!

-Aún no acaba el tiempo…- respondió Cologne con contrastante calma.

-¡Ranma no venir a firmar contrato y Akane no venir a luchar! ¡Akane quedar ciega para siempre!

-Es una posibilidad, tal vez eso nos beneficie… uno de los mejores artistas marciales de los alrededores no arriesgaría su descendencia con una no vidente…- comentó la anciana inhalando una vez más su pipa, siendo absolutamente consciente de que esa falacia no convencería a su nieta.

-¡Bisabuela saber que no ser así, airen quedar con ella para cuidar de chica inválida y no perdonar a Shampoo ni a bisabuela jamás!

-No podemos cambiar el pasado…- comentó la amazona mayor sin inmutarse por las palabras de su nieta –Aún así estarán aquí antes del atardecer- concluyó saliendo de la trastienda, dejando a una pensativa Shampoo.

Sabía perfectamente que su bisabuela pensaba con cuidado cada detalle, en las ocasiones anteriores los planes de la anciana eran impecables, si no funcionaban se debía a sus propios errores, o los cambios de rumbo que Ranma le daba a las situaciones, pero nunca a que el plan estuviera mal trazado o pasando algo por alto. Sin embargo esta vez era diferente, si Ranma no firmaba ese papel, ¿que quedaba? Dejar ciega a la chica Tendo, o luchar contra ella humillándola y humillándose a si misma por luchar contra una lisiada. No había duda, la anciana estaba planeando algo, y ella como parte central del puzzle no podía imaginar siquiera que sería ese algo.

Faltaba una hora para mediodía cuando entró sigilosamente a la habitación de su prometida, llevando una bandeja con el desayuno de ambos cortesía de Kasumi. Luego de dejar la bandeja sobre el escritorio se sentó en el borde de la cama, observarla dormir era uno de esos placeres que la vida le otorgaba más veces de las que podía valorar, pero aún así en cada ocasión se sonrojaba hasta que le era imposible quedarse allí sin comenzar a escuchar sus propios latidos tan fuerte que temía despertarla. En esas ocasiones huía velozmente, pero esta vez era diferente, ya no le preocupaba su ruidoso corazón, sólo disfrutaba de verla con esa sonrisa eterna en su rostro, esa que le hacía sentir que todo estaba bien, que no estaba herida, que no había sufrido los entrenamientos inhumanos a los que solía someter su padre a cualquier incauto que cayera bajo su tutela, que no estaba ciega ni con una dura batalla por delante. Pero no era así, por lo que de mala gana rompió la magia del momento llamándola para que despertara.

-Vamos Akane… es hora de despertar…- le susurró al oído con una dulzura que no planificó.

A pesar de la suavidad del murmullo la vio despertar, seguramente había dormido en alerta, con temor de no despertar a tiempo y perder su última oportunidad. No podía culparla, él no se había despegado de su puerta, ni se había permitido cerrar un ojo por la misma razón. Akane abrió sus ojos lentamente, pestañeó un par de veces y se sentó en la cama, mientras pasaba su mano por la pared en busca del interruptor. Él sólo la observaba con el corazón oprimido, casi pudo ver como los recuerdos llegaban a su mente golpeándola con devastadora fuerza, demacrando en un instante su angelical rostro, mientras suspiraba derrotada apartando su mano de la pared.

-¿Ranma?- preguntó ella al sentir su presencia.

-Come algo…- respondió él intentando distraerse en otra cosa, como llevarle la bandeja con el desayuno.

Ambos comieron en silencio, la íntima conexión que disfrutaron la noche anterior parecía haberse extinto de pronto, Akane sólo se concentraba en hacer su mejor trabajo con los palillos y el arroz, intentando mostrarse lo más autosuficiente posible para no continuar preocupándolo. Ranma por su parte comía de forma autómata sumido en su propia depresión, donde ella no era más que una víctima de él, y de su estúpida y agitada vida. Había tenido tiempo más que suficiente para pensar mientras estuvo recargado en su puerta, todo lo que había sucedido en las últimas semanas estaba relacionado con él. Shampoo la había hechizado y no tenía que ser un genio para darse cuenta de que era por él, seguramente detrás de todo eso había un plan de las amazonas para casarlo, ella había elegido a su padre para que la entrenara, sin duda para aprender la técnica Saotome, por la cual ahora se encontraba herida, quería vencer a Shampoo usando su arte y él no fue capaz de dignarse a enseñárselo. Era desesperante incluso recordar cuando la encontró en medio de las llamas, estaba abrazada a ese muñeco vestido como él, y apenas veía por lo que seguramente lo había confundido, ella se había esforzado más allá de sus límites para salvarlo del fuego, se suponía que los roles eran diferentes, él tenía la obligación de protegerla y la había dejado sola tanto tiempo que ahora egoístamente temía que fuera eso lo que la fortaleció.

-Ranma…- lo llamó abandonando su desayuno por la mitad –Necesito un favor.

-Si claro, dime- respondió él dejando de jugar con el último grano de arroz de su tazón.

-Busca en mi armario y tráeme uno de mis gi- pidió ella apartando la bandeja para bajar los pies de la cama.

-Aquí no hay ninguno, ¿Akane, estás segura de que aún te quedan?-preguntó el chico luego de varios minutos de búsqueda infructuosa.

-¿Será posible que…?- comentó mientras contaba con sus dedos -¡Rayos, ya no me quedan!

Ranma la observaba divertido como se devanaba los sesos intentando pensar que podría usar para el enfrentamiento como sustituto del gi.

-Espérame un momento- le pidió él caminando hacia la puerta –Te traeré uno de mis trajes chinos.

-¿Tuyo?... pero… me quedará grande…

-Tengo uno que compré para mi cuerpo de chica… aunque seguramente te quede grande de busto…- comentó divertido, cerrando la puerta tras él, provocando que la lámpara de mesa se estrellara contra la madera en lugar de su cabeza.

Media hora más tarde Ranma esperaba recargado en la pared fuera del baño, mientras Akane se preparaba. Se sentía extraño, no sabía si reír o llorar al escuchar los sonidos de golpes, cosas rompiéndose y maldiciones que provenían del cuarto de baño, pero finalmente y contra todo pronóstico Akane salió de allí vestida impecablemente.

-¡Ranma, esta ropa es genial!- comentó emocionada –Puedo moverme incluso mejor que con el gi.

-Desde luego, ¿crees que uso ropas chinas todo el tiempo para recordar ese lugar?- respondió como lo más lógico del mundo, pero entonces notó algo –Te quitaste la venda del hombro.

-¡Por supuesto, ¿esperabas que fuera a luchar con el brazo inmovilizado?!

-Pero… vas a lastimarte más…- razonó preocupado, considerando por un instante la posibilidad de luchar esa batalla por ella.

-No debemos preocuparnos por eso ahora, el hombro puede sanar… ahora debo ir y luchar lo mejor que pueda- respondió con tal decisión que lo dejó sin palabras -¿Nos vamos?- preguntó antes de que el chico dijera algo más.

-Bien… vamos…- asintió él, luego de un sonoro suspiro de resignación.

Finalmente el momento había llegado, después de tantos problemas, de tantos duros entrenamientos, algunos exitosos, y otros un completo fracaso. Si recapitulaba esos últimos días, desde que todo comenzó, podía darse cuenta de lo mal que la pasó, y no sólo físicamente, ya que toda la angustia y desolación de poco a poco perder la visión, y la certeza de que pronto perdería mucho más que eso, casi la mataron por dentro. Pero por otro lado había ganado tanto, se volvió mucho más hábil de lo que jamás pensó en el Musabetsu Ryu, desarrolló un gran cariño hacía su tío, podría tener las ideas más estúpidas del mundo, pero se preocupaba y esforzaba por ella. Y tal vez lo más importante, su relación con Ranma había mejorado tanto que ya ni siquiera le resultaba extraño el hecho de que en estos momentos caminaban tomados de la mano. Lo que si le resultaba extraño era que todos los vecinos con los que se cruzaban le desearan buena suerte en la pelea, ¿Cómo se habrían enterado?

Lo que Akane no podía saber, pero Ranma, con una gota de sudor en su frente, veía perfectamente era el enorme panda que caminaba delante de ellos con un cartel que decía "¡Vamos Akane, patéale el trasero a Shampoo!". Aún así prefirió no prestarle atención, giró por enésima vez su rostro para ver a Akane, se veía tan pensativa… tan madura. Volvió su atención al frente intentando ignorar el calor en sus mejillas, era una estupidez ponerse nervioso en un momento tan decisivo, lo único que debía importarle era la batalla a la que paso a paso se acercaban. Akane recuperaría la visión, claro que lo haría, y si no lograba vencer a Shampoo él se encargaría de sacarle el polvo a la vieja bruja hasta que le diera la cura.

Onigiri caminaba detrás de ellos haciendo guardia, protegiendo a sus dos compañeros, olfateó el aire, donde percibía la esencia de un gato, uno muy extraño por cierto, y entonces vio a los muchachos y el panda detenerse frente a la puerta de un restaurante.

-¿Ya llegamos? Creí que faltaba mucho más…- comentó Akane al sentir como Ranma se detenía.

-Así que ahora también tienes el sentido de la orientación de Ryoga…- comentó Ranma burlonamente intentando liberar tensiones.

-No te burles- le ordenó ella intentando no perder la calma.

-Entonces ahora eres un marimacho con la visión de Mouse y la orientación del cerdo ese… podría venderte a un circo- continuaba burlándose entre risas, alentado por el rostro de furia que ella mostraba en esos momentos.

-¡Eres un idiota!- le gritó ella mientras estrellaba su mazo en la cabeza de Ranma, una parte de su anatomía que su mazo siempre podía encontrar sin dificultad.

-Podrías usar el mazo en la batalla…- le sugirió Ranma volviendo a ponerse de pie, con una mano en la cabeza, mientras ella desaparecía el mazo.

-Imposible, ese sólo sale contigo…

-¡¿Ah, si?!- preguntó mirándola desconcertado.

-Esa fue una escena muy divertida, pero están asustando a los clientes- dijo Cologne saliendo del local, mientras Onigiri se crispaba y comenzaba a gruñirle.

Ranma le lanzó una mirada asesina a la anciana, a lo que esta respondió con una sonora risotada. Akane permanecía cabizbaja respirando hondo para calmar los nervios que de pronto la asaltaron al escuchar esa voz.

-Entonces yerno… ¿vienes a firmar el contrato?- preguntó la amazona sabiendo de antemano la respuesta.

-¿Qué contra…?- comenzó a preguntar pero la voz de Akane lo detuvo.

-¡Vine a enfrentar a Shampoo, ¿dónde está ella?!- le gritó con firmeza al panda, haciéndolo caer de la impresión.

-Juijui…- se burló la anciana -Ella está en el patio trasero, vayan por ahí- dijo señalando una dirección –Oh, es verdad que no puedes ver… lo había olvidado por completo…- y riendo comenzó a caminar en la dirección que había señalado anteriormente.

La furia de Ranma crecía a cada instante, que la vieja momia se burlara de la ceguera que ellas le habían provocado a Akane era el colmo, así que tomó la mano de su prometida nuevamente y comenzó a caminar detrás de la anciana, maldiciéndola por lo bajo. Akane sólo se dejó llevar, ¿qué más podía hacer?

-Shampoo pensar que chica violenta tener cerebro y no venir a lucha inútil- comentó la exuberante amazona al verlos llegar, pero inmediatamente reparó en un detalle -¡¿Qué hacer airen sosteniendo mano de chica violenta?!- preguntó ofuscada lanzándose hacía Ranma.

Ranma en lugar de soltar la mano de Akane y excusarse como todos esperaban, apretó más su agarre y esquivó el abrazo amazónico. Estaba molesto, furioso, la situación era un completo circo, y no era que no estuviera acostumbrado a ello, pero esta vez había algo muy importante en juego.

-¡Ya basta!- gritó fulminando a Shampoo con la mirada -¡Devuélvanle la vista a Akane en este momento!- ordenó obteniendo como respuesta la risa de Cologne.

-Yerno, las reglas son claras y Akane las conoce perfectamente- explicó la anciana, y comenzó a recitarlas –Sólo la persona que crea el hechizo es capaz de quitarlo si esa es su voluntad, y este no es el caso- aclaró sin inmutarse por el odio que irradiaban los ojos del muchacho -, pero será cancelado si el hechizado logra derrotar a esa persona en una batalla limpia y sin ayuda, antes del atardecer del onceavo día…- hizo una pausa de efecto, para luego continuar solemnemente –Si el hechizado no logra ver el onceavo atardecer… no volverá a ver otro por el resto de sus días…

La tensión se sentía en el ambiente, esa era una sentencia demasiado aterradora para la mayoría de los presentes, Akane fue la primera en salir del trance.

-¡Vamos Shampoo pelea!- exigió colocándose en guardia, a lo que Shampoo respondió imitándola mientras sacaba sus bomboris.

-¡Shampoo no luchará gratuitamente!- interrumpió Cologne dejando a todos, sobre todo a Shampoo, estupefactos.

-¡¿Cómo que no luchará?!- gritó Akane fuera de sí, no podía ser cierto, tanto sacrificio para nada.

-Niña, si Shampoo lucha tienes la posibilidad de romper el hechizo pero, ¿qué ganaría ella?- explicó a Akane –Así que Shampoo luchará con una condición.

Shampoo aún en guardia observaba a su abuela confundida, sabía que tramaba algo desde un principio, lo que no entendía era porqué no se lo había informado.

-¿Qué condición?- preguntó Ranma seriamente, no podía ser nada bueno, siempre había una trampa.

-Muy simple- respondió con una sonrisa que sólo logró poner en alerta a Ranma –La que gane el combate se convertirá en la única prometida.

Shampoo observó a su bisabuela con admiración, realmente era una fantástica idea, no sólo humillaría a la chica Tendo delante de los ojos de Ranma, sino que además conseguiría a su airen en el proceso. Ranma estaba a medio camino entre el asombro y la indignación, siempre era lo mismo con las amazonas, lo trataban como un objeto que no tenía poder de decisión, estaba a punto de protestar cuando escuchó a su prometida.

-Entonces no lucharé…- informó dando media vuelta y caminando hacía donde ella creía que estaba la salida.

"Cómo que no lucharás" decía el cartel del panda que puso delante de sus ojos, pero ella continuaba caminando sin percatarse de nada. Al sentirse ignorado sacó un nuevo cartel que decía "¡Responde Akane!"

-¡Ella no te ve idiota!- le gritó Ranma partiéndole ambos carteles en la cabeza a su padre, para luego dirigirse a ella -¿Porqué no lucharás?- preguntó tentativamente.

-Porque ser cobarde- respondió Shampoo, intentando provocar a Akane.

-¡Nada de eso, si Ranma quiere casarse contigo, con Ukyo o con quien sea es su problema!- exclamó molesta -Pero no seré yo quien lo condene a eso, por un estúpido capricho egoísta…

Ranma la observaba como un bicho raro, no tenía ningún sentido lo que decía, su padre lo había condenado muchas veces por un poco de comida, una amistad, por temor o por lo que fuera, Tendo había hecho lo mismo con ella incluso, Nabiki no tenía reparos en venderlo por unos cuantos yens, y ni hablar de Happossai que lo condenaba por diversión, ¡diablos, hasta Kasumi obtenía lo que quería con sólo ofrecerle un poco de comida! Y ella completamente ciega, se condenaba a si misma, sólo para no arruinar un poco más su ya desastrosa vida.

-¡Vas a luchar!- le ordenó tomándola de los brazos frente a él.

-No lo haré… no tendría sentido, perdería de todas formas- se negó ella apartando su rostro del cálido aliento del muchacho.

-Vas a luchar y vas a ganar- volvió a decirle suavemente -. Confío en ti, sé que ganarás- concluyó con una voz tan segura, que ella no pudo ignorar.

-Pero… Ranma yo…

-Te has vuelto muy buena… sólo te hace falta confiar en ti…- volvió a decirle mientras se acercaba para susurrarle algo –No seas muy dura con Shampoo… Cologne necesitará ayuda cuando acabe con ella…- notó como Akane se tensionó ante sus últimas palabras –descuida esperaré a que acabes tu batalla- finalizó.

-¡Shampoo no tener todo el día!- gritó furiosa por la cercanía de los chicos –Si Akane no decidir ahora, Shampoo irse- advirtió logrando que Ranma se alejara de Akane, no sin antes verla con una frialdad que le heló los huesos.

Le preocupaba un poco que Ranma luchara contra Cologne, pero no podía ignorar el significado de sus palabras, él no solo confiaba en ella, estaba completamente seguro de que ganaría, incluso le dijo que se había vuelto muy buena en el arte. Decidida dio un paso hacía el origen de la voz de Shampoo, y con voz firme exclamó.

-¡Comencemos!

Ranma caminó hacia un lado del patio y se paró junto a Cologne, la tendría muy bien vigilada durante la batalla, la conocía lo suficiente para saber que sería capaz de cualquier cosa. Onigiri se colocó a un lado de su compañero, mientras el panda pasaba desfilando como chica de ring con un cartel que decía "Round 1". Cuando Shampoo logró reponerse de la impresión de tan patética escena, retomó su guardia, imitando a Akane. La tensión se podía cortar con una tijera, Akane estaba más que lista, pero no se atrevía a comenzar, mientras que Shampoo esperaba algún mínimo movimiento de la peli-azul para atacar, por muy ciega que estuviera no podía confiarse, y mucho menos luego de las palabras de Ranma. Cinco minutos más tarde ambas permanecían en la misma posición sin decidirse a comenzar, entonces el panda aburrido por la espera sacó un cartel que decía "El que pega primero pega dos veces", como era de esperar Akane no se percató del consejo de su sabio maestro pero Shampoo pudo leerlo claramente.

-Eso ser verdad- pensó al tiempo que se lanzaba contra Akane.

Estaba tan concentrada en pensar con que movimiento comenzaría su ataque que no percibió el aura de la amazona hasta tenerla sobre ella, y antes de que pudiera reaccionar un bombori la golpeó a un lado de la cabeza con brutal fuerza, haciéndola volar varios metros.

-Chica violenta no ser rival- comentó Shampoo sonriendo confiada.

Para ese entonces el panda estaba tendido en el suelo con varias contusiones en el cuerpo y mientras Onigiri se entretenía con su pata como si fuera un hueso, Ranma subido a su espalda le gritaba como loco.

-¡¿Idiota, de parte de quién estás?!

"El mensaje era para Akane" escribió con una pezuña en la tierra.

-¡Estúpido, ya te dije que Akane no puede ver tus carteles!

Cologne los observó preocupada, en otro momento Ranma se habría lanzado hacia Akane gritando al ver como la golpeaban, de hecho habría detenido la pelea al instante. Pero esta vez no era así, talvez a Shampoo no le sería tan sencillo vencer a la chica Tendo.

-Tal vez deban poner atención en la batalla- sugirió Cologne señalando a Shampoo en guardia, mientras Akane caminaba a paso lento pero seguro hacia ella.

Akane se detuvo a escasos pasos de la amazona, colocándose en guardia, pero esta vez estuvo preparada cuando Shampoo intentó volver a golpearla. En un veloz y preciso movimiento se giró sobre si misma al tiempo que tomaba el brazo de la chinita sobre su hombro y la enviaba a volar casi tan lejos como ella misma había lo había hecho antes. Shampoo no se dejó amedrentar por el ataque, apenas tocó el suelo se lanzó contra Akane, comenzando a atacarla, y entonces comenzó la verdadera batalla. Los golpes de la amazona eran rápidos, precisos y devastadores como era costumbre en ella, pero pocos lograban atinarle a Akane, no parecía estar luchando contra una ciega, torpe y violenta que estallaba sin control a la menor provocación, sino con una artista marcial perfectamente capaz de darle pelea.

-Chica Tendo haber entrenado, pero Shampoo aún no usar ni la mitad de su fuerza- pensó con una sonrisa, comenzando a arremeter con verdadera fuerza y velocidad.

La técnica amazona era poderosa no había duda, unos días de entrenamiento la volvieron más capaz, pero no era suficiente para soportarlo. De pronto ya no logró esquivar ningún golpe, y cada uno se volvía más doloroso y devastador que el anterior, su fuerza de voluntad, era lo único que la mantenía en pie.

-¡Debo resistir, no puedo perder… no voy a quedarme ciega para siempre!- intentaba darse ánimos, sin conseguir gran diferencia.

-¡Detente!- exclamó la anciana cortando el paso a Ranma con su bastón –Si la ayudas el hechizo no se romperá.

Él apretó sus puños con fuerza, la anciana había detenido su impulso por mandar al diablo la batalla y proteger a su prometida, como siempre lo hizo, como debía ser. Pero no debía, Akane no se lo perdonaría, él mismo no lo haría, pero tampoco se perdonaba permanecer allí viendo como la lastimaban sin hacer nada. Frustrado golpeó el suelo, abriendo una gran grieta en la tierra, que no distrajo a Shampoo de su carnicería humana, pero alertó a Akane de un detalle.

-Ranma… no puedo perder… él no merece atarse a una ciega…- entonces otra idea la golpeó al mismo tiempo que uno de los puños de Shampoo –Si pierdo, Ranma estará condenado para siempre…

Satisfecha con el estado de su victima, Shampoo la mandó a volar estrellándola con un árbol. Una enorme sonrisa apareció en su rostro al observarla caer al suelo aparentemente inconsciente. El cuerpo de su rival estaba todo magullado, cubierto de sangre en algunas zonas, se había asegurado de golpear los puntos vitales repetidas veces, confiaba que no la mataría solo con eso, y si llegaba a suceder, Ranma ya era suyo de todas formas.

-¡Airen ser de Shampoo!- exclamó emocionada comenzando a correr hacia un aterrado Ranma que no dejaba de observar el cuerpo que yacía debajo ese árbol.

-¡No lo permitiré!- gritó fuerte y claro, mientras todos la observaban sorprendidos.

Una intensa aura la rodeaba, estaba decidida, su ceguera pronto pasó a segundo plano, no permitiría que la amazona atara a Ranma a ella, llevándoselo lejos y sometiéndolo a sus estúpidos caprichos y leyes. Pero su cuerpo no resistió tal despliegue de energía, la cual pronto se extinguió, e incluso casi cayó nuevamente por el agotamiento. Agotamiento que no pasó desapercibido para Shampoo quien dispuesta a darle el golpe de gracia, le lanzó uno de sus bomboris, el cual Akane logró detener con ambas manos frente a ella, sólo Ranma fue capaz de percibir la mueca de dolor en su rostro, cuando el impacto del arma afectó su malherido hombro. Pero eso no fue nada comparado con el dolor de la poderosa patada que Shampoo conectó su estómago, seguida de un gancho en su mentón cuando el bombori cayó de sus manos efecto del primer golpe.

-Lo merezco por haber bajado la guardia…- pensó mientras caía hacia atrás –No puedo olvidar que es Shampoo, no sólo es fuerte y hábil, está acostumbrada a luchar y conoce todos los trucos.

En efecto, la amazona era muy hábil en batalla, poseía la experiencia que Akane no, sin contar su fuerza y agilidad superior. Y no sólo era eso, Akane estaba en desventaja desde todos los puntos de vista, no podía verla y si bien lograba percibirla, no era lo mismo, además los días anteriores, y la golpiza de minutos atrás habían mermado demasiado sus energías. Sólo le quedaba una opción, algo que había aprendido de Ranma, las batallas se ganan con el cerebro, no con los músculos, así que usaría todo su ingenio para aprovechar al máximo su entrenamiento, por más tonto y ridículo que pareciera…

Ranma hacía un esfuerzo sobrehumano para no lanzarse a detener la batalla, estaba seguro de la victoria de su prometida desde el comienzo, pero había olvidado por completo su estado físico, creyó por un instante que Shampoo sería condescendiente con alguien en clara desventaja, pero la amazona había demostrado claramente que lucharía con todas sus fuerzas sin pensar en las consecuencias, destrozando aún más el frágil cuerpo de su contrincante. ¿Cómo esperar que derrotara a Shampoo? Entonces vio a Akane sentarse lentamente en el suelo, limpiando el hilo de sangre que bajaba por su labio. Shampoo la observaba con desprecio, con ambos bomboris nuevamente en su poder, sólo esperaba que Akane volviera a ponerse de pie para acabar con ella, un golpe en su nuca y la desmayaría y así ganaría fácilmente la batalla, no había forma de fallar frente a una ciega inútil, por un instante pensó que ese sería un excelente nuevo apodo para la chica Tendo. Entonces vio como Akane volvió a lanzarse hacía ella, tal como en la ocasión anterior, y se preparó para darle el golpe de gracia, cuando Akane se detuvo y se lanzó al suelo rodando, con su cuerpo hecho una bola alrededor de la amazona.

"¡La técnica Saotome; El ataque del bicho pelota!" decía un cartel que sacó Genma, mientras miraba emocionado como su alumna seguía sus sabios consejos.

-¿Bicho… pelota?- preguntó Ranma desconcertado sin saber a quien gritarle primero, si a su padre por enseñarle esas estupideces o a ella por aprenderlas.

Shampoo estaba a medio camino entre echarse a llorar o reír ante tan bizarra escena, y entonces Akane superó sus expectativas deteniéndose, y poniéndose de pie, mientras se movía irregularmente muy mareada por tantas vueltas. Luego de unos pasos cayó a los pies de la amazona con sus brazos y piernas doblados en ángulo recto como si fuera una rana aplastada. "¡Ahora utiliza la técnica secreta Saotome del sapo de carretera!" volvió a explicar el panda con extremo orgullo, mientras Ranma, Cologne e incluso Onigiri estaban tirados en el suelo de espaldas, por la impresión del impresentable acto en un momento tan decisivo. La exuberante amazona dejó caer sus bomboris para comenzar a reír, pero no le duró demasiado la diversión, ya que en el momento en que Akane escuchó los bomboris tocar el piso, desde su posición le hizo una barrida, y en plena caída le dio una patada en la espalda que la hizo volar hasta chocar con una de las paredes del restaurante.

Furiosa se desprendió de la pared, la chica Tendo se había burlado de ella, le tendió una trampa y había caído. Ese era el peor insulto que podía hacérsele a una amazona, lo pagaría muy caro.

-¡Akane Tendo morir!- gritó lanzándose hacía su enemiga con enceguecida ira.

En un instante estaba golpeándola como si su vida dependiera de ello, con aún más violencia que la vez anterior, era un despliegue de energía descontrolada más propio de Akane que de Shampoo. Cologne observaba la escena algo preocupada, no era bueno que un guerrero perdiera el control y Shampoo lo sabía, pero lo más extraño era que si bien Akane parecía estar recibiendo el ataque, con su cuerpo convulsionándose con cada golpe y reaccionando naturalmente al impulso, su rostro no reflejaba dolor alguno. Entonces desvió su atención a Ranma, y eso la hizo preocuparse aún más, en el rostro del chico pudo ver admiración, realmente Ranma observaba la batalla con una emoción muy parecida a cuando ella le proponía enseñarle una nueva técnica, sin contar la algarabía del panda que lanzaba confeti por los aires, incluso Onigiri mostraba su alegría moviendo la cola. Regresó su atención a la batalla dispuesta a descubrir que sucedía y al cabo de unos segundos lo comprendió todo, era el truco más viejo del mundo, el antiguo arte del engaño. Akane sólo fingía recibir los ataques, utilizando una pequeña cantidad de su energía y consiguiendo que Shampoo gastara la suya a gran velocidad, enfadarla había sido un golpe maestro, por un momento admiró a la rival de su bisnieta.

-¡Shampoo cálmate es una…!

-¡Cállese!- la interrumpió Ranma –Si yo no puedo ayudar a Akane, usted tampoco ayudará a Shampoo- sentenció lanzándole una mirada que podría haber congelado un volcán.

Las chicas continuaban su batalla sin prestar atención al resto. Shampoo enceguecida por la furia atacaba sin piedad, mientras Akane permanecía concentrada en los movimientos de la amazona, realizando los pasos de una cuidadosa coreografía. Si se distraía y uno de esos poderosos golpes le atinaba en su estado, la dejaría fuera de combate al instante, si es que no la mataba. Poco a poco los golpes de Shampoo se volvieron más lentos y débiles, su respiración se agitaba cada vez más hasta que no pudo continuar golpeando. Se detuvo absolutamente exhausta, apenas podía mantenerse de pie, mirando con odio a su rival que de alguna forma permanecía frente a ella sin dar muestras de haber sido afectada por el in tempestuoso ataque. Akane no perdió tiempo, dio una patada alta con todas sus fuerzas directo a la cabeza de Shampoo, quien no pudo hacer nada por evitarla, cayendo a varios metros inconsciente.

-¡Ganó!- exclamó Ranma emocionado, mientras se abrazaba con su padre.

Corrió hacía Akane, ella había ganado, lo había hecho por si misma, recuperaría la vista y podrían olvidarse de ese mal trago, pero cuando estaba a unos pasos de ella notó la expresión de su rostro, y no necesitó palabras para comprenderlo.

-No sucedió nada…- pensó Akane consternada, ella había vencido, realmente lo había hecho, los festejos de Ranma lo confirmaban y aún así su vista no regresaba.

-¡¿Qué demonios está pasando aquí, porqué no se rompió el hechizo?!- gritó Ranma mientras caminaba hacia Cologne hecho una furia, sabía que no podía confiar en esa vieja tramposa.

La tomó con violencia de sus ropas sacudiéndola para que hablara, sacarle la cura a golpes sonaba muy tentador, y para aumentar su ira la anciana sólo se reía burlonamente.

-¿Creíste que habían ganado?- preguntó sin contener su risa, provocando aún más a Ranma.

-¡Maldita vieja del demonio!- le gritó en la cara dispuesto a atacarla, cuando una bola de hierro con cadena dirigida a él lo obligó a soltarla y saltar lejos para evitar el golpe.

-¡Saotome, aléjate de mi Shampoo!- exclamó Mouse abrazando a Cologne, quien no perdió tiempo en alejarlo de un bastonazo –Pero si es la vieja momia- comentó colocando los lentes en su lugar, ganándose un nuevo golpe.

-No puede ser… hice lo que debía hacer… yo vencí a Shampoo… entonces, ¿me quedaré ciega para siempre?- Akane continuaba sumida en sus pensamientos, conteniendo las lágrimas de frustración.

-¡¿Qué buscas aquí Mousse? Fui muy clara al decirte que te encargaras del restaurante!- preguntó la anciana ofuscada.

-Oh, si… vine a avisarle que se terminó el aceite, habrá que enviar a alguien a buscar más

-¿Aceite?- esa simple palabra evocó recuerdos en su mente, una extraña historia que su tío le había contado –Un muchacho con una cuchara con aceite dentro, recorriendo un castillo- y la moraleja que Ranma le develó –"El secreto está en ver las maravillas del mundo, sin olvidar las gotas de aceite de la cuchara"- recordó las palabras exactas, y entonces lo comprendió todo –Sólo me he preocupado por volverme mejor guerrera para vencer a Shampoo, olvidé que mi verdadero objetivo era romper el hechizo.

Mientras Ranma, Cologne y Mousse discutían acaloradamente, y Genma pinchaba con un palo a Shampoo, Akane analizaba la situación. La anciana no había mentido, eso era seguro, o no habría dejado tan claras las reglas al inicio de la batalla, era una forma de cubrirse a si misma… ganar por un tecnicismo. Pero, ¿donde estaba el truco? Comenzó a recordar la noche que la pesadilla comenzó, luego de lanzarle los polvos, Cologne le dijo claramente que si Ranma firmaba ese papel, ella personalmente quitaría el hechizo.

-¡Eso es!- exclamó en voz baja al descubrir la treta.

"Sólo la persona que crea el hechizo es capaz de quitarlo si esa es su voluntad…" esas habían sido las palabras de la anciana momentos antes de comenzar la batalla, si ella podía quitar el hechizo, entonces ella lo había creado, a quien debía vencer era a Cologne, Shampoo no había sido más que una distracción.

-¡Ya basta Mousse, regresa y comienza a preparar la cena!- ordenó Cologne.

-¡Falta poco para el atardecer! Si no hago algo pronto entonces…- pensó Akane luego de escuchar las palabras de la anciana.

-¡Antes mataré a Saotome por meterse con Shampoo!

-¡Ya cierra el pico cegatón idiota que el problema no es contigo!- le gritó Ranma mientras lo mandaba a volar contra unos baldes con agua, provocando la instantánea transformación –¡Ahora vieja, quítele el hechizo a Akane si no quiere que el clan amazona desaparezca!- la amenazó ignorando los graznidos del pato que buscaba sus lentes.

-Debo vencerla, en muy poco tiempo, y apenas tengo fuerzas para un golpe más… Pero eso es imposible, sólo podría vencer a Cologne si estuviera demasiado distraída para no lograr prever mi ataque. ¡Eso es!- Una ligera sonrisa apareció en el rostro de Akane, mientras se inclinaba y tomaba un bombori que en algún momento cayó a sus pies.

Onigiri olfateaba al pato que lo miraba con desconfianza, Ranma y Cologne discutían acaloradamente, en medio de amenazas e insultos, Y el panda miraba todo comiendo unos snacks. Ninguno se percató de cómo Akane cerró sus ojos y extinguió casi por completo su aura, percibiendo, leyendo, esperando.

Mousse lanzó un agudo chillido al ver a la mujer de sus sueños inconsciente a metros de él, cosa que llamó la atención de los presentes, incluida Cologne que casi cae por el susto del repentino grito.

-¡Ahora!- pensó Akane lanzando el bombori con todas sus fuerzas hacía la anciana.

Como era de esperar la anciana no se percató del ataque, el bombori golpeó su cráneo con gran fuerza haciéndola caer.

-Jeje… finalmente Tendo lo descubrió- comentó la anciana poniéndose de pie como si nada le hubiera sucedido.

No sabía si eso contaba como vencerla limpiamente, pero sin duda algo había sucedido, una puntada se alojó en su cabeza la cual se hacía más molesta a cada instante. Ranma aún intentaba comprender las palabras de la anciana cuando escuchó el fuerte grito de dolor de Akane, al voltear la vio de rodillas en el suelo sosteniendo con fuerza sus sienes, mientras lanzaba alaridos de dolor.

-¡¿Qué está pasando ahora?!- le gritó a Cologne desesperado.

En tanto los gritos de Akane y el alboroto de un pato que saltaba sobre ella la despertaron, se sentó en el suelo intentando recordar.

-Son los efectos secundarios del hechizo- explicó Cologne logrando calmar sólo un poco a Ranma.

Luego de tomar del cuello al ruidoso Mousse y tirarlo lejos, los recuerdos llegaron a Shampoo, Akane la había vencido, ella la dejó inconsciente ganando con eso la batalla.

-¿Chica violenta vencer?- se preguntó consternada.

"Así es, Akane ganó, ahora Ranma se casará con ella" respondió el panda con un cartel haciendo enfurecer a la amazona.

-¡Shampoo no permitir!- exclamó viendo a Akane en estado de total indefensión -¡Si Akane morir Ranma ser libre para casarse con Shampoo!- exclamó mientras corría a ella dispuesta a convertir sus palabras en acción. Pero su trayecto fue bloqueado por un cuerpo masculino que sostuvo sus muñecas con fuerza.

-¡Airen soltar, Shampoo acabar con chica violenta para que airen poder estar con Shampoo!- exigió sacudiendo sus brazos para liberarse, sin resultado.

-¡No voy a permitir que la lastimes!- afirmó molesto por la intensión de la amazona, y sumamente preocupado por los desgarrantes gritos de su prometida que no se detenían

-¡Airen no comprender, si chica violenta vivir, airen estar obligado casarse con ella!

-Eso no es un problema…

-¡¿Qué decir?!- preguntó logrando liberarse finalmente.

-Que no me molestaría, de hecho me… gustaría...- confesó finalmente.

-¡Eso no poder ser cierto. ¿Qué tener chica violenta que Shampoo no?!- preguntó mientras las lágrimas resbalaban por su rostro, había perdido a Ranma, finalmente había sucedido.

-¡¿Qué tiene ella? Ella lo tiene todo!- comenzó a responderle indignado, no era posible que luego de haberla dejado ciega sólo para atraparlo le preguntara eso –¡Akane tiene un gran corazón y tú no sabes lo que es eso, ella nunca se aprovechó de mi, jamás intentó atarme a ella, siempre me escuchó, siempre me ayudó! ¡Demonios si hasta puso mi libertad antes que su propia ceguera!- Shampoo lo observaba con una mezcla de odio y dolor en su rostro, no podía creer que su airen la tratara así. –¡Tú… ustedes, siempre se aprovecharon, nunca les importó lo que yo quisiera, sólo querían atraparme como si fuera un trofeo para llevarme a China, para ti no soy más que una forma de subir tu estatus en tu aldea, o en el mejor de los casos un estúpido capricho!- Shampoo intentó defenderse, pero él no se lo permitió -¡Y lo más importante, jamás me casaré contigo porque… no te amo!-concluyó resaltando las últimas tres palabras, volteándose luego para caminar hacia Akane.

La tomó en brazos presionándola con fuerza contra su pecho, eso pareció calmar un poco el dolor de esta, pero continuaba con los ojos fuertemente cerrados, y sus manos en la cabeza, él vio con dolor como las lágrimas bañaban su rostro. Se alejó rápidamente del lugar ignorando los gritos y el llanto de Shampoo, no había nada que hacer allí, debía llevarla con el doctor para que calmara su dolor. La amazona intentó seguirlo, pero Cologne le arrojó agua convirtiéndola en una muy furiosa y dolida gatita, si su nieta cometía una locura las cosas empeorarían aún más. Aún convertida en gata intentó seguirlo, pero su camino fue bloqueado por un enorme panda, ese no era problema ella era más veloz, pero no contó con el perro negro que la acorraló, gruñéndole con furia.

-Ya acabó- sentenció Cologne tocando un punto de presión en su lomo, dejándola profundamente dormida al instante.

Al caer la noche sobre Nerima, en el hogar Tendo se respiraba una agradable paz. Akane permanecía en su habitación dormida tranquilamente gracias a los sedantes que le aplicó Tofú, Ranma dormía en la suya, ya que luego de pasar tantas noches en vela todos consideraron que lo mejor sería que descansara, así que luego de que Hapossai lo noqueara explotándole una bomba en el rostro, Soun y Genma lo ataron con cadenas de su futón. El resto de los habitantes realizaban sus habituales actividades, incluyendo numerosos brindis por la futura boda. Y con felicidad concluyó ese día en el que todo parecía haber salido bien.

Continuará.

Hola a todos, realmente estoy exhausta… nunca en la vida me había costado tanto escribir un capítulo. Y finalmente luego de tantas modificaciones, de agregar y quitar tantas cosas no tengo idea si quedó bien o mal, realmente en este punto me cuesta abstraerme lo suficiente para tener una visión objetiva de la calidad del capítulo. Así que esperaré sus reviews para que me den su opinión.

Agradezco a todos los que se toman el tiempo en leer y aún más a los que me escriben sus comentarios, la verdad sólo gracias a ustedes es que puedo continuar esto.

Sólo me queda comentarles que el siguiente será el último capítulo.

Hasta pronto.

Trekumy.