-¿Por qué, porque te fuiste?- Fue lo primero que dijo la chica de ojos jade, al por fin alcanzar al chico rubio.
El joven la miro detenidamente a los ojos de esa chica que tanto amaba y lentamente desprendió sus labios para decirle:
-¿Me preguntas porque me fui?, acaso no lo sabes, acaso no sabes que paso cuando me enfrente contra Sasuke, lo mate, entiende, no pude evitarlo, rompí la promesa que te hice.- Dijo al borde de la desesperación y el llanto el portador del Kyubi.
-Lo sé, se que intentaste convérselo de que volviera y sé que, desde que mato a su hermano Itachi se comportaba diferente, pero aun así, aun así no debías haberte ido, acaso, creías que si desaparecías, nadie, se preguntaría ¿porque? -
El chico oji-azul se quedo inexpresivo, sabía de antemano eso, pero el que ella se lo dijera casi rompiendo en llanto, era algo que jamás se esperaría, se sentía como el mayor idiota del mundo, y por un momento vinieron a su mente, todas las veces que Sakura le había llamado así, un solo segundo duro la media sonrisa que surgió de su boca, pero tal y como vinieron esas imágenes aparecieron otras, mas aterradoras que cualquier otra cosa, veía como ese maldito zorro, había matado a Sasuke, como lo atacaba sin piedad, y a pesar de que el Uchiha utilizara el Sharingan y el sello de maldición, no pudo hacer nada contra el poder desatado, de ese vil demonio, el rostro ensangrentado de su amigo fue lo último que vio antes del golpe final.
-Yo… yo… yo ya sabía todo eso pero entiende Sakura, como poder vivir en un lugar que te trae recuerdos de alguien, con quien creciste, con quien en cierto modo te identificabas, perdóname por todo el sufrimiento que te cause, pero no puedo permitirme el estar mucho tiempo en un solo lugar, no quiero que nadie más, sea lastimado por culpa del demonio que se esconde en mi interior-.
-No me importa, si lo que quieres es irte está bien no te detendré, pero no me pidas que me quede aquí, te acompañare, no… no… no puedo permitir que lo que paso con Sasuke, pase otra vez contigo, porque esta vez no creo recuperarme-.
-Por favor no llores, entiende yo no quiero ver que tus ojos derramen más lagrimas, y mucho menos por mi culpa, pero aún así… no puedo…-. No pudo terminar la frase, ya que unos labios de cerezo le impidieron hacerlo, quiso resistirse, pero no pudo, correspondió al suave beso, aferrándose de las caderas de la peli-rosa, no quería alejarse de ella y por un momento el beso le regreso, la esperanza, la alegría y la ilusión de un mañana mejor, pero cuando el beso termino por la falta de aire, sintió nuevamente esa sensación de vacío, pero cuando los ojos azules se posaron en los de jade, supo que no podría vivir mucho tiempo separado de ella.
-Enserio, si yo me fuera tu irías conmigo, no quiero que te arrepientas, solo quiero que tú seas feliz, entenderé que no quieras venir…-.Y nuevamente los labios rosados de la chica volvieron a silenciarlo.
-Creo que eso es un sí-. Dijo el chico rubio mostrando en su rostro una de las sonrisas que lo caracterizaban.
