Ludwig Revolution (Kakumei) le pertenece a Kaori Yuki
Mi segundo fic de Ludwig Revolution:
Moraleja: NUNCA dejen sola y aburrida a una bruja
Y cuando digo NUNCA es… NUNCA
¿El Hechizo se rebela?:
(Ah, una sorpresa: ESTO ES UN PYM)
(Capitulo 3)
Y de ahí en mas, Dorothea no volvió a hacer nada anormal. Bueno, o eso creían todos. Porque… los pobres sirvientes encargados de la limpieza que se toparon con que a las 12 y media de la noche de la habitación de la bruja surgían extraños canticos diabólicos que te causarían pesadillas con brujas masoquistas por tres noches seguidas…. Seguramente tuvieron secuelas y sus psicólogos enloquecieron.
Sí, esa noche muy pocos de ellos pudieron dormir y obviamente ninguno entró al cuarto de Dorothea. Pero sus dichosos rollos satánicos o algo así, por desgracia, duraron por un laaaargo rato, tanto que a las cinco de la mañana aún no cesaba de oírse su voz maniática dando vueltas por los pasillos.
Nadie tenía idea de qué estaba haciendo, la pobre servidumbre estaba asustada, los nobles que pasaban frente a esa puerta creían haber tomado demasiado esa noche… total, nadie sabia que pasaba. Cuando, por fin a las seis de la mañana todo cesó.
El habitual y delicioso silencio se adueñó del castillo otra vez. Mientras, en su habitación, Dorothea se dejó caer en su cama, cansada de tanto recitar cosas sin sentido, se estiró perezosamente y cerró los ojos para ceder al sueño luego de su magnífico trabajo.
No, seriamente sería la envidia de cualquier otra bruja en el universo sólo por haber hecho ese hechizo.
Estaba hecho, ahora solo debía esperar un par de semanas o un poco más para que comenzara la diversión. Ya no debía hacer nada más.
Unos minutos después, cuando ya comenzaba a dormirse plácidamente sobre su almohada, en eso que interfirió el buen sirviente (si, otra vez) a decirle que Ludwig quien sabe qué y blabla… blah.
Pero los eventos siguientes no nos interesan mucho. Así que viajemos por el tiempo.
¿O a ustedes les interesa saber que Wilhelm se intoxicó gracias a una sopa extraña que Ludwig le dio a probar, que Lisette seguía igual de floja en su habitación, que Dorothea les dejó un trauma a todos cuando se arrastró por el piso suplicándole a Lui que le diera con el látigo, o que Ludwig mandó a Will a la vergüenza de su vida cuando lo envió a comprar revistas pornográficas?
¿O entonces les interesa saber que el cochero quiso hacer huelga pero nadie lo peló?
No ¿Verdad?
De todos modos ya lo dije, así que…
Agárrense a sus asientos… 3… 2… 1… Fsssssssssssssssssh…
¡Ya está!
Un Par De Semanas Después…
Ustedes creerán: Oh, Lisette no hizo nada al igual que todos. ¡Pues no! Porque pese a lo que parece, la asesina profesional nominada del año había hecho mucho en tan poco tiempo.
Porque, respecto al trabajo no tenia remedio (por algo no trabajaba), era demasiado holgazana. Pero… peeeero… cuando se trataba de urdir un maléfico plan digno de cualquier villano genial (risas diabólicas), la chica se ponía las pilas, si necesitaba dinero se ponía a trabajar de milagro o simplemente robaba con más talento (sentía mayor inclinación por la segunda opción, claro).
Y así, ahora tenía en su brazo, apuntando a la entrada del castillo, el súper turbo 1500XXZ-97 (Súper Turbo Mil Quinientos Doble Equis Zeta Noventaysiete, alias Arma P para los expertos), un arma tan letal y tan bien diseñada que si la chica atinaba esta vez, por fin, poooooorrrr finnnn Ludwig estaría muerto bien muertito, enterrado bajo tierra.
¿Y Wilhelm?
"Will qué, ni que me importara lo que suceda con su estúpido empleo" y en eso recordó cierto episodio acontecido en una ocasión en la que estuvo a punto de POR FIN atinarle a esa cabeza de %%% de Ludwig… pero nooooooo…
Porque CIERTO baboso de pelo negro (¿O café? Si alguien sabe la respuesta favor de avisarme) apareció deteniéndola y desviando el tiro que había terminado en una pu%% pelota dorada.
Lisette se quedó en silencio unos momentos, reflexionando dicha anécdota. Como que Wilhelm, sin saberlo, tenía vocación de arruinarle la vida. Porque si en esa ocasión hubiese matado a Ludwig, bien chido, Lisette hubiera sido premiada por Julius y tan tan fin del asunto. Pero gracias al molesto sirviente, Julius, diciendo que era una "incompetente" le mandó a esos dos "adorables" "angelitos", que la encerraron en una maleta, la torturaron y la querían quemar viva.
Amigo de la infancia, muchas gracias…
Con esto en mente, volteo a la izquierda, a la derecha, arriba… no, no había nadie. Ni rastro de que Wilhelm fuera a aparecer a molestar. Perfecto, ahora solo debía esperar a que su presa saliera y…
Aaah… Lisette sonrió de solo pensarlo. Aaah… como llorarían todos, la bruja friki, el sirviente sin cerebro, el niño afeminadillo del castillo… siii… Sobretodo la bruja friki. Bien merecido se lo tenía.
Estaba en el inicio del bosque, elevado unos metros sobre el castillo. Entre dos arboles, oculta por la hierba y la sombra, era imposible que alguien la viera. Así que se recostó cuan larga era, concentrada en hacer eso bien y por fin terminar con todo y poder largarse a robar dinero y vivir leeejos, apostando en las Vegas y viviendo una vida de avaricia, rodeada por dinero, dinero, dinero, dinero, dinero… y dinero.
Entonces, notó movimiento en la entrada. Se sintió completamente feliz justo cuando Ludwig y Wilhelm salieron del castillo, montados en caballos. Y lo mejor: Por alguna razón, el príncipe se detuvo a decirle algo a su sirviente (de hecho, lo estaba regañando por alguna estupidez, pero Lisette estaba demasiado lejos como para haber escuchado algo).
Ok, hubiera esperado que Ludwig estuviera solo. Porque la explosión que seguiría gracias al hermoso artefacto iba a estar tremenda y mataría a los caballos, las plantas, destruiría la entrada del castillo y obviamente también a Will.
Lisette lo pensó, lo volvió a pensar y finalmente se encogió de hombros. "Bueno, Will, preferiste hacerle caso al pervertido ese, mal por ti, ni modo". Y apunto justo a la cabeza del futuro monarca.
Y justo cuando iba por fin a jalar el gatillo, cumplir con la misión eterna de su existencia y acabar a sangre fría con el amor de su vid… er! Quería decir, con el único amigo de su vida… (Que había hecho sin querer que la persiguieran unos niños maléficos dispuestos a quemarla, torturarla, golpearla y sobretodo encerrarla en una maleta) justo en ese instante…
Unas nauseas tremendas (pero de esas que hacen que se te retuerza la garganta y el estomago) la hicieron detenerse, levantarse y salir corriendo al arbusto mas cercano para vomitar.
Se sintió desconcertada. De pronto, toda ella se sentía mareada, pesada…
Cuando terminó, espero un par de segundos a que el universo terminara de dar vueltas a su alrededor. Fue corriendo a donde estaba hacía unos minutos, vio el arma aun ahí… pero no su objetivo. Y comenzaron las maldiciones, quejas y groserías.
-¡Maldita sea! ¿¡Por qué a mí!? ¿¿Por qué esas %%%% nauseas justo ahora?? ¡A mí nunca me dan nauseas, carajo! ¡¡Ya lo iba a matar pu%% ma%%%!! ¡¡¡No se vale!!!- sentía una frustración tal que comenzaba a sentir ganas de llorar (preguntándose por qué, si hacía AÑOS que no lloraba). Así que sus quejas, maldiciones y groserías se iban mezclando con lloriqueos desesperados.
Pero ese era un doble desastre. No solo todo se había echado a perder pero, en algún momento, cuando detuvo su llanto, y se preguntó por qué estaba llorando, en eso, que sintió que a su alrededor todo comenzaba a moverse, mareando su pobre cabeza, y en algún momento, sin querer pisó el arma, resbaló y cayó cuesta abajo.
Cuando llegó al piso, le cayó sobre la cabeza el bólido ese. Y mejor todavía y como si la cosa no pudiera empeorar. Sí, adivinaron.
Ludwig y Wilhelm regresaban, el príncipe reclamándole al sirviente que quien sabe que de quien sabe que cosa que había olvidado en el castillo y quien sabe que cosas de su madre y…
En eso, los dos jinetes se detienen y observan extrañados a la pobre chica tirada en el piso y sobándose la cabeza.
-¡Lisette!-exclama el sirviente creando la inmediata furia de la rubia tirada en el piso, que lo primero que hace al verlos ahí es tomar el arma y apuntarles. Gesto, en mi opinión, totalmente estúpido, pues si esa cosa es tan poderosa disparar tan cerca de si mismo es una especie de suicidio no voluntario.
Pero justo cuando la asesina iba a disparar de una vez… los mareos raros otra vez, y la vemos desplomarse dejando abandonada el arma, ante el desconcierto de ambos tipos de enfrente.
Un rato más tarde, nos enfocamos en Dorothea. Había estado espiando discretamente a Lisette las ultimas semanas, y para su desconcierto aun no había manifestado síntoma alguno del hechizo.
Durante un tiempo la bruja se estuvo preguntando si no le había salido el tiro por la culata y a la mera hora había hecho alguna locura que hacen en algunos otros fics. ¿Que tal si esas nauseas de Will el otro día no eran solo porque Ludwig lo hubiera obligado a comerse toda una sopa de higiene sospechosa?
En ese caso todo ya no tendría caso ni seria tan divertido. Bueno… si, de hecho, si iba a ser divertido si lo que tenia planeado para Lisette le sucedía a Wilhelm. Lo malo es que Lisette desaparecería en la oscuridad de la noche y volvería a matar a Lui-sama, y todo seria otra vez lo mismo y… aburriría.
Pero sólo eran hipótesis falsas. Porque a la bruja NO le había salido el tiro por la culata (y que bueno, porque si esto llegara a manos de Shadi creo que la dejaría con un trauma si sucediera lo hipotético. Total… esto es una locura pero no llega a tanto).
Y fue sacada de sus hipotéticas reflexiones porque tocaron a la puerta. –¿Ah? Pasen…-
Era Wilhelm. Y para sorpresa general y emoción de Lallen, traía en brazos a la maltrecha Lisette, desmayada y sin conciencia del mundo exterior.
No, no crean que Will andaba haciéndola de superhéroe superfuerte, porque sí se veía cansado de cargar a la asesina profesional. De hecho, para ser una imagen que podría hacer feliz a Lallen, más bien se veía muy surrealista.
Y cualquiera estaría cansado luego de subir un montón de pisos hasta el cuarto de la bruja cargando a Lisette, gracias a que nadie mas de la servidumbre estaba presente, y OBVIAMENTE Lui-sama no iba a cargar con la asesina profesional que quería acabar con el.
Y el milagro es que la rubia ni se había movido en todo el trayecto.
Pero da igual, el punto es que ahí estaban. Dorothea observo la escena con curiosidad, porque como ya dije, la escena era digna de una película surrealista.
-¿Qué le pasó?- preguntó la bruja con curiosidad.
-Se desmayo repentinamente mientras trataba de matarnos.-
-¿Desmayo? Hmmm…- Dorothea sonrió. No, no le había salido el tiro por la culata. Yupi. Comenzó a decirle con voz apurada ordenes al pobre sirviente que no comprendía por que la prisa.
-¡Vamos, Will, ponla sobre la cama, hay que arroparla bien!-
-¿Eh? Pero…-
Dorothea ya lo tenía agarrado del brazo, sin dejarle terminar la frase, y lo jalaba hacia el fastuoso lecho. -¡Nada de peros, necesita dormir en un sitio cómodo, vamos a mi cama!.-
Aun con signos de interrogación flotando sobre la cabeza, Wilhelm hizo caso porque de cualquier forma, no podía seguir con Lisette cargada en brazos, parado y hablando con una loca.
En menos de unos minutos, y gracias al trabajo sirviente-bruja, Lisette estuvo arropada e instalada en la cama de la bruja friki (como ustedes se imaginaran, la cama tenia un insano color verde podrido, el interior de las sabanas era negro y los bordes eran morados. Pero algo bueno es que era una cama cómoda, ¿no?).
Y mientras Lisette se acurrucaba flotando en medio de la consciencia y la Inconsciencia y los pays de manzana dorados (¿?), comenzó entre los otros dos una especie de interrogatorio extraño. Porque ningún interrogatorio en el que incluyan a Dorothea puede ser normal, créanme.
-No lo entiendo, Dorothea, ¿Qué sucede?-
-Sucede que si va a descansar necesita hacerlo en un lugar adecuado.-
Ante esa respuesta Wilhelm puso cara de "¿?", Dorothea solo sonrió psicopáticamente, como ocultando algo. –Pronto lo entenderás, tengo mis razones-
-¿Razones? … lo dijiste como si fuera muy urgente, y a ti nunca te ha importado un comino Lisette-
(De hecho, a casi nadie)
-Eh… tal vez cambie repentinamente, jeje…-
El sirviente la miró no muy convencido, y de forma insistente, esperando una explicación convincente.
-Bueh…- Dorothea suspiró, fingiendo drama. No se podía resistir a contar un chisme tan bueno, y además ya no quería esperar más para ver su cara. –Te lo quería decir mas tarde pero… ya que insistes…- y puso una sonrisa friki.- ¡Lisette esta embarazada!-
Wilhelm abrió los ojos como platos, volteó hacia donde reposaba Lisette, volvió a ver a Dorothea, otra vez a Lisette, y otra vez a la bruja. – ¿Qué? ¿Lisette? ¡No digas tonterías!-
-¡Si no son tonterías! ¡Yo misma me encargué de hacer el hechizo!-
"¡¿HECHIZO?!"El sirviente tuvo más de cien signos de interrogación y exclamación sobre la cabeza, y luego de razonarlo cinco segundos, tomó consciencia de todo lo que significaba eso.
El siempre tenía en cuenta los poderes de las brujas o de quienes decían tener poderes mágicos. Pero en caso de Dorothea, lo decía y los tenía.
Así que por eso, fue cuando Wilhelm cedió a la histeria. Tomó a Dorothea por los hombros, comenzar a zarandearla y exclamar:
-¡¿HECHIZO?! ¡¿CÓMO?! ¡¿POR QUÉ?! ¿¿QUÉ DEMONIOS HICISTE??-
-¡Uno bien facilito! Pagina 189 del Libro de…-
-Pero… pero ¿Por qué?-
-Bah, estaba muy aburriiida…-
-¿Aburrida? ¿¿Y por eso… por eso…??-
-Uh… si ahorita estas así imagínate cómo te pondrás cuando sepas que tú eres el padre…-
Bum. Wilhelm al piso, echen paja por favor. El pobre fue victima de un repentino aturdimiento por culpa del trauma y el desconcierto, y cayó desmayado.
Dotothea lo miró con una cara neutral, en el piso. Luego de un rato, el pobre retomó la consciencia y la miró con los ojos abiertos de par en par. –Pero… pero… en serio???-
-¡En serio, will… por cierto… Felicidades jajaja!-
-Pero si yo y Lisette nunca…-
-¡No, y eso es lo mas genial! ¡Ese hechizo es lo mejor que he hecho en mi hermosa vida!-
Wilhelm la observó reírse aterrado hasta lo mas profundo de su ser. –¡Do… Dorothea, esto esta mal!-
-¡Claro que no!- respondió la bruja, con cierto orgullo en su voz.- De hecho, es muy bueno: En dicho estado Lisette no puede asesinar ni a una mosca, yo me divierto, Lui-sama esta a salvo y tu tienes una oportunidad para ligártela, ¿No es genial?-
-Pero si… yo nunca he querido… es decir… es mi amiga y … ya… y… y tu no tienes porque decidir ese tipo de…-
-Ok, como quieras… igual tu "amiga" va a tener un hijo tuyo, ya no hay forma de evitarlo-
Wilhelm suspiró, sabiendo que si lo que Dorothea decía era verdad, lo que acababa de decir también era una completa verdad. Gran desastre, Eso es lo que había, un completo desastre.
Se llevó una mano a la frente, para limpiarse unas gotitas de sudor, y se dejó caer en una silla cercana. Vale decir que la habitación de Dorothea era un completo desastre: Le habían dado una habitación lujosa normal, pero luego de una semana ya ni los de la limpieza querían entrar por miedo a que una culebra, rata, cacomixtle o pejelagarto mutante saliera de entre tanto desorden y se los comiera vivos.
Así que había una silla medio arrinconada por ahí, entre las manzanas podridas, las dos serpientes que no habían despertado de un sospechoso letargo, y el animal extraño ese que se arrastraba sobre las páginas de un libro abierto tirado en el piso.
Entonces, alguien más tocó a la puerta. Dorothea fue de inmediato hacia ella, dando saltitos tranquilos.
Fácil de adivinar. El futuro soberano de quien sabe donde, porque en el manga nunca nos dan el nombre del reino. Ludwig estaba malhumorado, más bien con ganas de molestar. A Dorothea se le pusieron más brillosos los ojos.
-Wilhelm, Se puede saber por que tardas tanto en venir a servirme algo de c….- y ahí lo interrumpe la bruja, echándosele encima y gritando. –¡¡¡Oh priiiiiiiiiiiiiiiiiiiincipe!!!-
Ludwig pone una mueca de desagrado, la golpea para que se aleje, Dorothea se pone feliz, se para a su lado y comienza. – ¡Lui-sama! ¡Oh Lui-sama! ¡Oh, había olvidado lo duuuulce que era el sublime tacto de su mano golpeándome!-
-Se, se, como sea. ¡Wilhelm! ¿Por qué no estás trabajando? Ya trajimos a la loca esa, ya está bien con eso, ¿No?-
Will sólo alcanzó a musitar un –Lo… lo siento, Lui-sama…-
Dorothea de inmediato comenzó a querer contar el chisme, mientras Ludwig observaba extrañado a su sirviente. Wilhelm nunca le había no-contestado así.
-Oh… no le haga mucho caso, mi Lui-sama, aun no se repone del shock.-
-¿Cual Shock?-
-Adivine quien tendrá un bebé, oh Lui-sama…- dijo como respuesta Dorothea, con tono cantadito, insinuando algo.
-Fácil, la dueña de este castillo.- respondió secamente el príncipe, encogiéndose de hombros.
-Eh… bueno ¡Además de ella!-
-Yo qué sé.-
-Lisette, ¡Mi señor! ¡Lisette!-
Ludwig la observó sin mucho interés. –Ya sabía yo que iba a terminar pasando esto. Wilhelm deberías tener mas cuidado.-
-Pero… pero si yo no…- musitó, medio asustado, y comenzó a reaccionar.
Y mientras sigue la discusión y le cuentan a Ludwig toda la situación y Dorothea insiste en que hay que tener cuidado con Lisette por el asunto del bebé y blahblahblah… y Wilhelm por fin recuperando la consciencia.
La asesina profesional estaba medio dormida, acurrucándose entre las cobijas. Su mente trataba de recordar que había pasado y como había llegado ahí, pero no recordaba nada. Excepto por los pays de manzana dorados.
Entreabrió los ojos y gruñó para sus adentros al ver a esos tres discutiendo. No quería estar ahí. Comenzó a poner atención en la discusión. Hablaban de una embarazada.
"Mphf… esa bola de frikis cada vez esta peor" pensó para si misma. Tenia ganas de huir pero no quería salir de esa cama. No entendía por que, pero tenía sueño. Entonces, de entre la conversación alcanzo a escuchar dos palabras que la hicieron sobresaltarse.
"Lisette… embarazada" Al oír esto en una misma frase, abrió los ojos como platos.
Mientras, la conversación seguía con toques cada vez más filosóficos e interesantes.
-¿Entonces tener un bebé sin sexo? Eso le quita cualquier encanto que pudiera tener el hecho de tener hijos.- opinó Ludwig, con fastidio.
-¡Oh, Lui-sama no diga eso!- protestó Will. –Tener hijos es un asunto muy importante en la vida, y además…-
-Se, seh, ya me sé el discurso…-
-Pero Will tiene cierta razón…- comenzó Dorothea. –Además, que bien que piense eso, porque a estas alturas… con ese bebe siendo suyo…-
-¡¿DE QUE RAYOS ESTAN HABLANDO?!-
El príncipe, la bruja y el sirviente voltearon hacia Lisette, incorporada entre las sabanas, que los miraba con una cara de sorpresa imposible de describir con exactitud.
La reacción de Wilhelm fue inesperada. Corrió hacia la rubia, la recostó en la cama medio histérico y ahí comienza el asunto.
-¡Tranquilízate! ¡Debes descansar!-
Lisette se sintió increíblemente humillada solo por ese gesto. Así que aparto a Wilhelm con una mano y volvió a incorporarse -¡Tu suéltame! ¡Exijo que me digan que rayos les pasa!-
-Lisette… es que…- comenzó a balbucear el sirviente, sin saber muy bien como decirle.
-¿Es que qué? ¿¿Qué rayos pasa aquí??-
-¡Estas embarazada! ¡Embarazada! ¡Embarazadita! ¡Bien embarazada!- comenzó a canturrear Dorothea alegremente, acercándose a la cama y bailoteando como una vil loca (Bueno… entre Dorothea y una vil loca la única diferencia es que la vil loca no tiene poderes).
A Lisette la feliz noticia le cayó como un balde de agua MUY fría.
Fin Del Capitulo
Atte: Lallen
Pd: Conste, gracias a mi el LisettexWilhelm esta dominando todo, el EGO se me subirá a la cabeza y… ¿El único remedio? ¡ESCRIBAN, CARAY!
