Seasons of Beautiful Wolfram

--oOoOoOo--

Autora: Harpgo

Traductoras:Kotorichan y Petula Petunia.

Parejas: Yuuram, y otras que irán apareciendo.

Advertencias: Yaoi, más adelante un poco de escenas fuertes.


Capítulo 4.

-¿¿Eeeeh??- gritaron todos desde la puerta.

Se quedaron ahí parados con las bocas completamente abiertas (unas más que otras). Gwendal, Conrad, Cecile, Greta y Gisela no podían creerlo. Y, si no fuera por el hecho de que había visto todo lo sucedido con sus propios ojos, Anissina habría tenido la misma reacción. Por lo que en este caso, sonreía confiadamente con los brazos cruzados.

-Explíquenlo de nuevo!- ordenó Gwendal frotando el tabique de su nariz para que el dolor de cabeza no empeorara.

-Aparentemente- dijo Anissina con tranquilidad, -la máquina que mantenía en animación suspendida a tu hermano estaba…- odiaba admitir esta parte -Bueno, estaba comenzando a fallar. No entiendo por qué pero empezó a perder energía así que…- Su voz bajó aún más de tono mientras sentía la dura mirada de Gwendal sobre ella -tuve que encontrar una fuente de poder alternativo, así que traté de usar…

-El 'Dry Wind'.- Gwendal terminó la oración de Anissina en un tono iracundo- aún cuando se suponía que esa maldita máquina debería estar encerrada en el cuarto de los tesoros!- se giró hacia ella y habló con vehemencia -Y todos estamos de acuerdo en que se mantendrá en ese sitio ¿no es cierto?

Ella asintió con lentitud

-Como sea- prosiguió -de no haberlo tenido aquí, probablemente, él no lo hubiera logrado.

Estaría muerto, quieres decir, pensó Gwendal con ironía.

-Pero, el Rey Demonio vino al rescate!- exclamó la pelirroja en un tono juguetón, que en opinión de Gwendal no ameritaba a la situación, mientras señalaba a la pared marcada con el juicio del Maou.

Mientras Anissina hablaba, Cecile se acercó hacia la máquina en forma de ataúd, como si fuera una mujer sumida en un sueño. Greta la siguió de cerca, con curiosidad, Cecile tomó al bebé arropándolo en su amplio pecho. Entonces, Greta removió la joya que sostenía su capa y le ofreció la blanca tela para que la usara como manta.

El bebé gruñón se acomodó y sus ojos se fruncieron pesadamente.

-Este es Wolfram ¿no?- preguntó Greta mirándolo.

-Lo es- contestaron, sorprendidos, Cecile y Conrad al unísono.

-Entonces, ¿vamos a necesitar esto todavía?- preguntó Gunter sosteniendo una botella color miel con un líquido espeso -Lo terminé más pronto de lo que creía. Lo estaba trayendo cuando esta trágica situación empezó.

-Sí, lo necesitaremos… Oh, estoy tan contenta de que lo hicieras- dijo Gisela con alivio mirando profundamente al bebé que estaba en los brazos de Cecile -luce pálido y enfermizo. Su lado dañado parece casi curado de la herida de la flecha, sin embargo…

Todos los presentes en la sala colocaron sus ojos sobre ella.

-No sé cuanta dosis debería recibir un bebé.-dijo perdiendo la mirada preocupada en el suelo de la habitación. -¿Qué pasa si le suministramos una sobredosis sin darnos cuenta? Pero, al mismo tiempo, si le damos menos de la dosis indicada… Bien, podría tener el mismo…resultado."

Todos sabían qué clase de resultado era ese.

-De todos modos tenemos que intentarlo- dijo Gunter con una pequeña sonrisa. -No tenemos otra elección.

-Estoy de acuerdo-asintió Yuuri inclinándose hacia el bebé Wolfram y tocando sus mejillas -Haremos todo lo que podamos.

Durante el resto de la noche y el siguiente día, el bebé Wolfram lloró durante dos largas horas. Porque quería comer, porque quería eructar, que le cambiaran de pañal, que lo cargaran y que lo alimentaran de nuevo. Estaba molesto, la sensación que le provocada la ropa sobre su piel y el pañal en su trasero lo incomodaban sin tregua. Tenía un vago recuerdo de haber estado desnudo, caliente y arrullado cerca de sonidos que se filtraban de algún lugar. Pero, en donde se encontraba ahora era demasiado ruidoso, demasiado brillante y no se sentía suficiente arropado para su gusto. Así que, chilló a cada oportunidad que se le presentaba.

Después de la segunda hora del comportamiento de Wolfram, Cecile envió a sus sirvientes en busca de una ama de leche y una niñera nocturna para su hijo recién nacido. En cuanto las dos mujeres fueron traídas bajo una estricta guardia, ya que a Gwendal le preocupaba la posibilidad de más atentados contra la vida de Wolfram, Conrad entró a la oficina.

-Me gustaría pedir permiso para tener dos semanas de descanso- le dijo a su hermano.

Yuuri, quien estaba en la habitación, asintió con aprecio en dirección a su padrino -Creo que es una buena idea- dijo alegremente mientras trataba de decidir cuál de las líneas punteadas debía firmar. El documento que estaba frente a él había sido redactado en una confusa retórica legal -creo que me gustaría tomar algo de tiempo libre también, así podría ayudar con Wolfram.

Traducción: dejemos que Gwendal se ocupe de las cosas del Castillo por un tiempo mientras yo juego baseball con Conrad, recojo flores con Greta y le doy un vistazo ocasional a Wolfram" pensó Gwendal con sarcasmo mientras arqueaba una ceja en dirección al adolescente pelinegro.

Una delgada y discreta sonrisa se formó de nuevo en la boca de Conrad.

-Bueno, bueno, ¿qué tal solo los medio días?- dijo Yuuri tratando de negociar. -Estoy preocupado por Wolfram.

Gwendal podía imaginar cuánto agradarían esas declaraciones a su pequeño hermano. Claro que el Wolfram que conocía, totalmente avergonzado levantaría los brazos y agitaría la cabeza mirando a cualquier parte pretendiendo disgusto porque tenía un serio problema con mostrar sus sentimientos.

-De acuerdo- dijo Gwendal apretando los dientes.

-! Bien!- prácticamente chilló Yuuri seguido de un rápido -Entonces será mejor que me este yendo ahora adiós!- para luego salir a toda prisa de la habitación.

-¿Y tú?- dijo el administrador a su hermano casi con sarcasmo.

-Me estabas hablando de tomar unos días libres. Y, me gustaría hacerlo…para cuidar de Wolfram…como solía hacerlo.

Gwendal asintió con entendimiento -De acuerdo- dijo con un suspiro que casi sonó triste. Sería agradable si su madre tratara a Wolfram como una persona y no como una muñeca. Pero, así era su madre. A menudo se preguntaba si ella era así con Wolfram solo porque se parecían mucho. Ya que, basado en lo que recordaba, nunca fue así con Conrad.


El desayuno de la mañana siguiente fue bastante chocante para Yuuri. Había estado buscando a Greta para decirle que era hora de comer y la encontró afuera, en los jardines. Estaba tomando el desayuno con el bebé Wolfram sentado en una alta silla y Conrad alimentándolo cuchara a cuchara con puré de frutas.

En solo unas cuantas horas, Wolfram había crecido el equivalente a la edad de un bebé humano de seis meses.

-Es…¿Wolfram?- preguntó Yuuri con incredulidad. No podía quitar la mirada del rubio bebé.

-Así es Heika- dijo Gunter mientras se acercaba a la mesa para saludar al Maou. -Y eso hace que medicarlo sea más difícil que antes. Aún es solo una conjetura saber cuánto hay que suministrarle. Pero, tal parece, Su Majestad, que a medida que se recupera, su cuerpo regresa a la normalidad. Bueno, al menos es la teoría que manejo por ahora.

Yuuri asintió a Gunter en señal de comprensión mientras observaba al bebé Wolfram. Este parpadeó hacia él con sus inocentes ojos verde esmeralda.

-Es lindo, creo- dijo Yuuri tratando de pellizcar su mejilla.

El bebé lo empujó y dio un manotazo con su mano como si abofeteara a Yuuri.

-¿La bofeteada de un bebé cuenta como propuesta de matrimonio?- preguntó Greta a Conrad.

-Hmmm…. buena pregunta- contestó este con una sonrisa.

Los ojos verdes miraron a los negros. Observando a Yuuri con molestia y suspicacia. Ese extraño era alguien a quien no estaba seguro de encontrar del todo a su gusto. Cabello negro, ojos negros, ropas negras. Pero no lucían como las ropas negras de su madre. No del todo. Bebé Wolfram estaba cauteloso y mostró abiertamente su disgusto, apretando los puños e inclinándolos hacia adelante.

-Wolf- Conrad tomó a su hermanito en brazos -¿esa es forma de tratar a tu prometido?- dijo con voz divertida.

-¿Eh?- Yuuri se sonrojó mientras se acomodaba el cuello del uniforme negro.

-Cierto Yuuri- rió Greta. -Y !es menor que yo!- sonrió ampliamente mientras bailoteaba haciendo círculos como un hada.

Bueno, poniéndolo de ese modo…, pensó nerviosamente, ya no sería un 'mayo-diciembre' sino un shotta-con. Eso no es bueno. Definitivamente NO es bueno. Sonrió ampliamente, quizá demasiado. ¡Espera! ¿Qué estoy pensando? No me voy a casar en primer lugar. Solo quiero ignorar este compromiso y esperar que desaparezca.

El bebé rubio, vestido con una camisita oscura y pantalones cortos, sacudió su pierna lo más fuerte que pudo. Era su modo de decirle a su hermano que quería que lo pusiera en el césped. Entonces, amablemente obligado, Conrad lo depositó en el suelo.

-Disculpe Heika, necesito algo de té- dijo Gunter ignorando al niño mientras se levantaba y se iba; no era el centro de atención, lo que lo irritaba más que un poquito.

-Sí, lo que digas- respondió Yuuri vagamente, con la mirada clavada en el niño jugando y haciendo caso omiso de cualquier otra cosa que pasara a su alrededor.

Sus regordetas rodillas se arrastraron con esfuerzo y el bebé se alejó de ellos seguido por Greta, que no paraba de reír mientras gateaba también.

Yuuri miró el rostro de su padrino por un segundo. Tenía un tenue brillo -Supongo que es lindo tener a Wolfram de nuevo…así- comentó el pelinegro con cautela. Sabía acerca de los hermanos y su incómoda, y a veces desagradable, relación.

-En cierto modo, es… increíble- contestó Conrad manteniendo un ojo en el bebé y Greta que jugaban en el césped. -Había olvidado lo mucho que… lo extrañaba. Si para bien o para mal, no sabría decirlo- dijo mientras con su bota marrón jalaba la regadera para tenerla más cerca suyo.

Y está vivo, pensó Yuuri con alivio.

Greta encontró una margarita blanca de centro verde. La tomó y la colocó entre sus dedos. Los ojos esmeralda miraron la linda flor y la quisieron. Era tan blanca y encantadora. Casi estaba flotando frente a sus ojos. La tomó de uno de sus pétalos alejándola de la niña gigante, quien sostenía la flor frente a él. Pero casi cae de bruces, estar en cuatro podía ser problemático y con esfuerzo, bebé Wolfram bajó su trasero quedando bien sentado.

-Bah! Ba-ba-bah!- ordenó.

-ji ji ji- rió ella en respuesta.

La risa. Era un hermoso sonido. El bebé la miró un segundo y luego a la flor. Blanca, deshojándose…

-Greta- llamó Yuuri -no dejes que el bebé se coma la margarita.

-!Sí!- dijo esta con una sonrisa.

Gunter se acercó a la mesa con una taza de té mirando hacia el sitio que Greta dejó vacío. Yuuri y Conrad asintieron con la cabeza para que se sentara.

Greta tomó la margarita y cosquilleó el mentón del bebé. Él rió tumbándose en el césped soltando una sonora risa que Yuuri reconoció. En esos años no había escuchado reír a Wolfram a menudo. Pero cuando lo hacía era una genuina y cálida risa que se hacía memorable y confortable.

Ella cosquilleó su mentón de nuevo y el bebé rió, estornudó y dejó el césped en llamas.

-¿!Qu-!?- gritó Yuuri señalando con un dedo.

Había flamas.

-Oh, olvidé mencionar,- dijo Conrad descuidadamente, tomando la regadera y caminando hacia el césped en llamas -que Wolfram fue bendecido con el poder del fuego Mazoku desde muy pequeño- El agua de la regadera cayó en un largo chorro. Vapor y partes chamuscadas de pasto aparecieron -Por eso, me llevé a Wolfram a mis habitaciones, para poder vigilarlo. Una vez, asustó terriblemente a la niñera a eso de las tres de la mañana, incendiando su osito de peluche. Desde entonces me encargo de Wolfram.

Yuuri miró hacia Gunter, el cual, tranquilamente, sorbía su té.

-Oh, si. Wolfram es muy talentoso usando magia- sonrió benignamente y tomó otro sorbo para luego decir de forma más cuidadosa -es una lástima que no sea igual de bueno con sus modales…o controlando su agresiva actitud…

-¿y eso qué fue?- preguntó Yuuri sarcásticamente, arqueando una ceja negra.

-Nada, Heika. Nada de importancia.


Los tres atravesaban el corredor en dirección a las habitaciones de Conrad. Años atrás, éste se trasladó del área de nobles para poder estar cerca de sus hombres. Esto, a decir verdad, fue una sabia decisión. Estaba mucho más disponible para reuniones informales y discutir asuntos inmediatos. Por otro lado, los hombres lo respetaban más por ello, así que en general, el asunto fue un gran punto a su favor.

-!Heii-kaaa! ¡Oh, Heika!-apareciendo de la dirección opuesta a donde ellos venían, Cecile se acercó con su melodiosa voz, gesticulando con dulzura -Los he estado buscando todo este tiempo. Pensé que podrían visitarme con Conrad y…- sus ojos se posaron en el rubio bebé -¡Wolfie! ¡mi niño! ¡eres tan lindo, exactamente como yo…como una pequeña muñequita! - arrancó al bebé de los brazos de Conrad y lo apretó contra su pecho. Yuuri pudo ver un brillo en los ojos esmeraldas del bebé acompañados con una gran sonrisa. Era el rostro de alguien a quien por fin le dan la única cosa que más quería en el mundo. En respuesta, bebé Wolfram se aferró a las ropas de Cecile buscando más cercanía.

-Oh, no…Wolfie, este es un vestido nuevo, ¿ves lo bonito que es? Además, amo el rojo, así que no puedo tenerte babeando sobre él- hizo un gesto de "no-no-no" moviendo el dedo de un lado a otro hacia el niño. Educadamente, sacó los dedos de su hijo del vestido y lo devolvió a Conrad como si fuera un saco de patatas.

Yuuri vio la mirada de Wolfram. En ese instante, la boca del bebé se desdibujó por completo, sus ojos verdes se llenaron de lágrimas y se puso completamente rojo, prácticamente combinando con el vestido de su madre; lo cual preocupó a Yuuri pero, al parecer, solamente a él. La expresión del niño cambió de 'ira' a 'herida'. Hubo un largo silencio incluyendo una larga inhalación seguida de un ¡!BUAAAAAAAAA!! El elevado tono de ese chillido seguramente podría levantar a los muertos y, lo más probable, en opinión de Yuuri, era que alguno se había levantado ya en alguna parte.

Con una sonrisa firmemente plantada en su rostro, Cecile se cubrió grácilmente los oídos con ambas manos y gritó -¿!Heika!? ¡Cuando tenga tiempo, por favor, vaya a verme a mi habitación!- acto seguido, hundió al Maou en su amplio pecho (lo cual solo hizo que bebé Wolfram subiera un tono más al volumen de su llanto como protesta) y luego desapareció corredor abajo.

Viéndola alejarse, las lágrimas perladas en el pálido rostro de Wolfram se deslizaron con tristeza. Sollozó descontroladamente, haciendo temblar todo su pequeño cuerpecito, para luego aferrarse a Conrad lloriqueando patéticamente.

-Wolfram, lo siento- dijo Yuuri, acariciando su espalda. Los oídos del bebé captaron ese tono sincero, por lo que giró su rostro hacia el chico, sin dejar de lloriquear del todo.

Yuuri tuvo un flash back. Rememoró la vez en la que el arremolinado portal se abrió a su espalda, todo indicaba que ya no le sería posible volver a viajar entre los dos mundos. Si es que no regresaban en ese momento, quedarían atrapados en Shin Makoku para siempre, sin poder volver a ver su familia de nuevo. Sin dudarlo, Wolfram lo obligó a irse con su típico tono mandón y arrogante, diciéndole algo como: "Tu familia esta esperándote allá ¿no es cierto? ¿Acaso quieres entristecer a tus padres?" Yuuri aún podía recordar cómo lucía el rostro de Wolfram cuando terminó diciendo "Mi prometido no puede ser tan cruel".

Te estoy dejando ir. Eso era lo que realmente decía.

Yuuri continuó frotando la espalda de Wolfram para tranquilizarlo. El niño aún tenía lágrimas. Quizá así fue como Wolfram lucía cuando él atravesó el portal de regreso a la tierra. Yuuri en realidad no lo sabía porque cuando Wolfram lo llamó por su nombre, en un tono lloroso y miserable, no pudo voltearse a mirarlo, porque, si lo hacía…

Wolfram, eres la única persona a la que no puedo decir "adiós". ¿Por qué?

El bebé estiró sus manitas al aire y Yuuri lo tomó en sus brazos.

-Interesante- dijo Conrad cariñosamente, ladeando un poco su cabeza mientras observaba al par -generalmente, él solo quiere ir conmigo, Gwendal o madre.

Aún en brazos de Yuuri, Wolfram giró su pequeña cabecita en la dirección hacia donde su madre se había ido. El corazón de Yuuri se rompió un poquito. Lección de vida número uno de Wolfram, pensó, todos aquellos a quienes amas, te abandonan (eventualmente). Yuuri suspiró en su interior. Wolfram, creo que hoy te entiendo un poco mejor.

-Gwendal- dijo entonces Conrad, mientras veía a su hermano acercarse.

-¿Los reportes?- preguntó este -aún estoy esperando por ellos.

-Sí… están en mi habitación. Un momento- Conrad caminó tres puertas abajo y entró.

Apenas vio a su hermano, Wolfram se recuperó notablemente. Y, en menos de un segundo, Gwendal lo arrebató de Yuuri colocándolo sobre sus hombros. El bebé pataleó con sus piernas juguetonamente. Ahora sonreía con una lágrima plateada deslizándose por su rostro. Por un segundo, el bebé se preguntó cómo llegó ahí. Ya había olvidado la razón por la que había estado llorando en un primer lugar. Pero decidió que no importaba, ya que ahora, tenía una gran vista de todo.

Había olvidado lo mucho que le gustan a Gwendal las cosas lindas, incluido Wolfram, sonrió Yuuri al pensar en eso.

Conrad regresó con los reportes. -Los llevaré a tu oficina. Pareces- sonrió un poco -ocupado en este momento.

Gwendal asintió rápidamente, tratando de mantener su típica postura severa. Pero la mueca de una sonrisa divertida bailoteaba en sus labios y su postura era más relajada.

-Pero, tengo que advertirte sobre algunas cosas- empezó Conrad pero no tuvo oportunidad de continuar. Wolfram abrió la boca ampliamente, se sentó un poco más, y le dio un vicioso mordisco al cabello de Gwendal, masticando con fuerza y dejando caer un hilillo de saliva por el lado derecho del rostro de su hermano.

-Está en la dentición.

-Genial- murmuró Gwendal.

Wolfram eructó sonoramente, expulsando algo de puré de frutas a un lado del rostro de Gwendal acompañado de un horrible y ácido olor.

-Y definitivamente debiste haberle hecho expulsar un poco de gas antes.

Gwendal le lanzó una mirada asesina a Conrad -¿Algo más?- murmuró furioso.

Un fuerte y prolongado sonido salió del pañal de Wolfram, seguido de una niebla verde saliendo del agujero entre el pañal y la pierna derecha del bebé.

-Y necesita que lo cambien.

-¿Conrad?

-¿sí?

-Te odio.

Conrad sonrió y comenzó a alejarse arrastrando a Yuuri con él -Seguro que lo haces.


Hola a todas, soy Petula Petunia y, no, no se han equivocado de fic. Quienes me conocen saben de mi "profundo" (enfermizo) amor a Wolfram, y, en cuanto vi la traducción de Seasons no tardé en ir tras Kotori para que aceptara mis acosos y me permitiera ayudarle a traducir este súper fic de 36 capítulos que me hizo deshidratarme a lloriqueos (lloraba de ternura, lloraba de pena, de frustración, de alegría, en fin).

Y, bueno, aquí estoy dejándoles un capítulo más de Seasons, tomen nota de las "Lecciones de vida para Wolfram" que pueden aplicarse a la vida real. Espero que disfruten este capi, y sientanse libres de dejar sus comentarios, sobre todo en lo que respecta a la traducción ya que siempre es de ayuda para poder subir textos de mejor calidad y, bueno, este capi lo traduje yo y la mano bendita de Kotori lo beteó.

Nos leemos pronto!