Severus estaba parado junto a Harry Potter. Él necesitaba las benditas clases de Oclumancia y tenía que dárselas. Pero no había forma ni manera de que aprendiera a cerrar su mente.
Una lástima.
- Bien, Potter. Volveremos a intentarlo y esta vez, o se resiste o...tendrá problemas.
- Sí, señor- dijo, abstraido. ¿Y si su profesor...? Bueno, ¿Qué tan lejos podía irse? Si aprendía a cerrar su mente, no iba a mirar ese sueño que había tenido.
Severus inspiró y de inmediato sustrajo su varita. Con un movimiento de su mano, estuvo frente a Harry, en un santiamén. El joven tembló de miedo y simplemente sacó su varita. ¿Cómo se iba a resistir, si no dejaba de pensar en eso?
- Bien. Uno...Dos...Y ¡Tres! ¡Legeremens!
Harry potter sintió el bamboleo de su cabeza, los flashes y las luces. La película en cámara rápida, mientras se vertían los pensamientos en su mente. Imágenes de sus tíos, de su primo, del perro de su tía. Imágenes de él en un basurero. Todas esas imágenes que hacía que Snape, se divirtiera a costa suya. Pero...
No solo eso.
Observó a lo que parecía ser Harry. Bueno, ese era un recuerdo suyo, así que debía ser él. Mientras lo miraba, notó que estaba en una especie de ducha. Bien, el chico se bañaba al menos, cristianamente. Agradecía eso.
Sostenía entre sus manos, una especie de jabón y luego, la extendía hacia otro lado. ¿Qué ridiculéz estaba haciendo? Inspiró con fuerza y se preguntó si quería ver más.
Pues no bastaba con preguntárselo, sino con ver.
Harry Potter, estaba enjabonando la espalda de alguien o de algo. Miró con atención y supuso que estaba soñando con su amiguita Granger. Bueno ¿Qué otra cosa le quedaba?
Pero se equivocó de forma increíble. Puesto que no estaba soñando con ella, ni siquiera, con alguna de sus compañeras. Sino...
¿Para qué decirlo? Pues, con un hombre... Y no era cualquiera. Cabellos platinados, ojos grises y una mirada de excitación tal, que parecía que ganaba el trofeo de Quiddicth al mejor jugador del mundo. ¿Por qué le pasaba eso a él?
- Más abajo, Harry...- dijo Draco Malfoy y el joven, dejó caer el jabón, que misteriosamente se transformó en líquido, alrededor de su piel. Su alumno, su ahijado, gimoteó débilmente. ¡Eso era deprimente!
- ¿Más?
Salió enseguida de su mente, ni siquiera necesitó esperar a que contrarestaran el hechizo. Harry estaba allí, avergonzado. Mirándolo. Escudriñando sus ojos, por si encontraba muestras de que él también lo habóa visto.
- Gilderoy fue una mala influencia- fue lo único que dijo, mientras Harry estaba sonrojado- Una muy mala influencia. Ahora Dumbledore, tendrá que creerme...No es por que deseé el puesto, solamente. No realmente.
