Seasons of Beautiful Wolfram

Estaciones de Hermoso Wolfram

--oOoOoOo--

Autora: HARPGO

Traductoras: Kotorichan y Petula Petunia

Traductora de este capítulo: Kotorichan

Beta de este capítulo: Petula Petunia

Parejas: Yuuram, y otras que irán apareciendo.

Advertencias: Yaoi, más adelante un poco de escenas fuertes.


Capítulo 06

Cuando Wolfram escuchó que cenaría temprano y solo en el comedor porque era un niño pequeño, caminó con resolución a la oficina de Gwendal, lanzó un furioso grito e incendió las cortinas.

Una hora después, estaba felizmente sentado en el comedor sobre las rodillas de Gwendal (como siempre hacía). Como ambos estaban sentados en la misma silla, Wolfram se aseguró de mantenerse en el mismo lugar sobre las rodillas de Gwendal para no incomodar mucho a su hermano mayor. Ignoraba el hecho de que estaba cortando la circulación de Gwendal y el hermano mayor se estaba preguntando cuánto tiempo le tomaría recuperar la movilidad en los dedos de sus pies.

Pequeño Wolfram miró la habitación. Parecía que todos alrededor de la mesa estaban esperando por alguien. No estaba seguro de quién podría ser. Pero, sí, todos estaban esperando. Nadie estaba comiendo. Los alimentos reposaban en largas bandejas sobre la mesa. Los tentadores olores alcanzaron su pequeña naricita.

-Tengo hambre -gimió Wolfram a nadie en particular.

-En silencio -dijo Gwendal. –Comerás dentro de un momento.

-Pero, Madre ya está aquí. ¿Entonces, por qué no podemos hacerlo ahora?

-Dije 'en silencio' y lo dije enserio.

El niño lo miró suspicaz. Hizo un puchero. Nop, no funcionó con Gwendal esta vez. Bien. Sería de ese modo. Estaba total y completamente aburrido. Abatido, se recostó contra el pecho de Gwendal quien rápidamente envolvió un protector brazo alrededor de sus hombros y lo sostuvo cerca. Wolfram sonrió. Sí, su hermano le gruñía, pero era amable también. Y a Wolfram le gustaba. Pateó con sus rechonchos y pequeños pies las patas de la mesa haciendo que el mantel se agitara. Era divertido.

Después de unos minutos, Yuuri y Greta entraron a la habitación cogidos de la mano.

Todos en la habitación voltearon a mirar. Fue cuando Gwendal se levantó, agarró al niño rubio por los hombros, y lo dirigió hacia Yuuri.

-Wolfram, este es Shibuya Yuuri. El nuevo Maou. ¿Puedes saludarlo?- Preguntó. El tono era severo, y tan malhumorado como hambriento, Wolfram sabía cuál era la mejor forma de buscar pelea y conseguir que su hermano se enojara con él. Y todavía…mirando a este extraño….

Yuuri sonrió un poco. La medicina debe estar trabajando porque Wolf luce mayor. Ahora, creo, luce como un niño de 5 años de la Tierra.

Por un segundo, los ojos esmeraldas resplandecieron. Parecían preguntar ¿Eres inflamable? Entonces, sintió un agudo apretón en la espalda. Bajó la mirada. No, no podía tener ni un poco de diversión… ninguna diversión en absoluto. En un tono aburrido dijo: -Saludos. Mi nombre es Wolfram von Bielefeld y soy el tercer hijo de Cecilie von Spitzberg. Es un extremo placer conocerlo.

Esta vez, Yuuri estaba preparado. –Hola, Wolfram. Puedes llamarme Yuuri. Nos conocimos antes.

El niño rubio miró a su hermano mayor y sacudió la cabeza –No. No recuerdo eso….o a él -dijo sinceramente.

Yuuri rió nerviosamente. –Bueno, lo hicimos. Y fue divertido hablar contigo. –El pelinegro decidió omitir intencionalmente la pequeña práctica de baseball que tuvieron. E hizo nota mental de siempre llevar un protector cuando practicara con Wolfram.

-Me recuerdas, ¿huh? Bueno, seguro que sí–respondió Wolfram, cruzó los brazos y le dirigió una sonrisa ligeramente maliciosa.

Se siente bien ver eso, pensó Yuuri. –Bueno, estoy feliz de que puedas reunirte con nosotros para la cena. –Entonces, agregó -Luces mayor también. Como un chico grande, ¿huh?

–Bueno –respondió Wolfram con un tono ligeramente infantil, -hablando de 'mayor'… No entiendo por qué Gwendal y Weller lucen tan viejos.

En la mesa, Cecile y Anissina rieron disimuladamente tras de sus servilletas. Greta sonrió abiertamente y miró si Gwendal desarrolló otra arruga en la frente. Yuuri le hizo señas para que se sentara en la mesa y la niña obedeció. Günter estaba divertido también, pero trató de ocultarlo tomando un muy largo trago de agua de su copa. Gwendal trató de ignorar el comentario. Era lo mejor que podía hacer bajo las circunstancias y su hermano todavía era, después de todo, un adorable niño pequeño.

Agarrando a Wolfram por los hombros de nuevo, dirigió al niño hacia su lugar habitual en la mesa, al lado de Yuuri.

Las únicas dos personas que no parecían divertidas por esto eran Conrad y Yuuri. El pelinegro notó el suspiro que salió de su padrino. Pero, más importante, notó el término "Weller" en vez de "hermano" y, a juzgar por las frías miradas que Wolfram lanzaba en dirección a Conrad, la grieta entre ellos ya había tomado lugar, en la mente de Wolfram por lo menos.

Wolfram debe odiarlo por ser parte humano, pensó Yuuri. Conrad y yo habíamos hablado sobre esto algunas veces….Me pregunto, ¿Cómo me tratará a mi?

El pelinegro tomó un sorbo de su copa mientras pensaba acerca de eso. Ahora mismo, Wolfram era un niño que, en opinión de Yuuri, solo vivía en el Presente. Se sintió más que solo un poquito triste también, porque nada de lo que hizo con Wolfram hasta ahora se convirtió una memoria. Puedo pasar tiempo contigo…ser una parte de tu día…pero no se queda contigo. Y estoy un poco cansado de presentarme cada vez que creces. Frunció el ceño profundamente al pensar en eso.

-Disculpa… ¿Puede alguien encontrar la sal? No la localizo –preguntó Günter en una manera sobre dramática. Volteaba la cabeza de izquierda a derecha. Había demasiada comida en la mesa.

-Sé lo que está perdido –dijo Wolfram bruscamente mientras ponía una enorme cucharada de algo parecido a naranja brillante pegada con fideos en su plato, -Al parecer, no puedo encontrar mi habitación.

La sonrisa de Cecile se debilitó un poco cuando escuchó eso. –Bueno, querido… de alguna manera…saliste de mi…um…nuestras habitaciones….hace tiempo. Por lo que convertí tu antigua habitación en….

-Un lugar de trabajo para tus modistas –interrumpió Wolfram cortante. Comenzó a tragar su comida sin probarla.

-Te estas quedando conmigo últimamente –dijo Conrad con cautela, y lo que se ganó fue otra dura mirada de un par de ojos verdes.

-No lo creo –dijo Wolfram tono tenso.

Wolfram inhaló sin dejar escapar el aire. El dolor estaba de vuelta. Esta vez, el lado herido del niño rubio comenzó a arder horriblemente. Presionó su palma en el lugar y deseó que el dolor desaparezca pronto. Por alguna razón, que no podía recordar, sabía que había estado enfermo y necesitaba ser medicado. El dolor continuaba. Estaba matando su apetito. Wolfram presionó el lugar donde dolía y sintió las vendas frescas a través de la ropa. ¿Cómo me pasó esto? Por su vida que no sabía qué hizo para merecer esto. Pero, quería ser un soldado algún día, tenía que acostumbrarse a tragarse el dolor y fortalecerse.

-Bueno, puedes quedarte conmigo y Greta –ofreció Yuuri.

La voz sacó a Wolfram de sus pensamientos para prestar atención a la conversación que continuaba.

-¡Si! Algunas veces, duermo con Yuuri y…-captó a Yuuri sacudiendo la cabeza fuertemente "no". -Oh, ya veo…cierto. –dijo. Casi dije "Yuuri y Wolfram." Ups…

Wolfram se dio cuenta que los dos lucían un poco abatidos. Y había algo que no querían decir, algo que escondían. Podía sentir la mala actuación que estaban haciendo. Y, por la mirada de los otros adultos en la mesa, estaban apoyando la mentira también, independientemente de lo que fuera.

Bien, si pueden guardar secretos, yo también puedo hacerlo. Presionó su mano contra su lado herido un poco más fuerte.

Entonces, notó algo. Wolfram rascó su cabeza confundido. – ¿Qué es él para ti? –preguntó a la niña sin ningún tipo de animadversión. Claramente, sus rasgos no eran Mazoku. Parecían humanos a su opinión, un humano, pero uno inofensivo. El nuevo Maou parecía ser mestizo, siendo sus rasgos parte de una raza y parte de otra. Por lo que Wolfram no tenía idea de cual era su conexión.

-Yuuri es mi padre –admitió orgullosa de su papá.

Yuuri se sintió avergonzado con toda la atención que de pronto estaba dirigida a él. Se rió nerviosamente poniendo una mano detrás de su cabeza.

De nuevo, el chico rubio observó los rostros de todas las personas en la mesa, incluyendo la de su madre. Ellos estaban bien con la pequeña "princesa" humana del Rey Demonio. Entonces, lo mejor sería aceptarlo, como ellos lo hicieron, y actuar consecuentemente. –Ah -suspiro Wolfram, buscando una forma de poner el dedo en la yaga. Le iba a tomar el pelo un poco por ser tan familiar con el nuevo Maou. –Debe ser agradable tener un papá. Eres afortunada –dijo y puso en su boca otra cucharada de esa sustancia naranja.

Conrad y Gwendal cruzaron miradas a través de la mesa y terminaron por fijarlas en su madre. Nadie en el comedor dijo nada. Era un silencio engorroso e incómodo que duró el resto de la comida. El sonido de los cubiertos contra los platos parecía ensordecedor. Y las copas siendo rellenadas con sonido chapoteante no ayudaban.

Wolfram lo notó y supo que todo era su culpa también. Tal vez, solo tal vez, demandar comer con ellos fue un error en primer lugar. Apoyó su codo en la mesa y reposó su cabeza contra su palma mientras sorbía un fideo coloreado cítricamente lo más ruidosamente posible.

Esta comida apestada.


Ecos de pasos se escuchaban en el vestíbulo. Conrad volteó y caminó hacia otro corredor con prisa pero sin dejar de caminar. Examinó las entradas abiertas. Todavía nada. Siguió su camino.

-¿Conrad? -Preguntó Yuuri, saliendo de la biblioteca con Greta en su espalda. – ¿Hay algún problema?

-Gwendal y yo no podemos encontrar a Wolfram. Probablemente no sea nada Heika. -Conrad intentó cruzar los brazos casualmente, pero el pelinegro podía ver que su padrino estaba profundamente preocupado.

-Es "Yuuri".

-Si, por supuesto…

-¡Nosotros lo buscaremos también! -dijo Greta excitadamente, juntando las manos. –Conozco todos sus lugares favoritos.

-Bien –respondió Yuuri y la observó dar saltos en el vestíbulo, feliz de ayudar.

-Puede ser más difícil de lo que ella piensa –replicó Conrad, manteniendo la voz baja en el vestíbulo a pesar que de que los dos parecían estar solos. –Cuando era pequeño, Wolfram tenía cientos de lugares para esconderse. Y, realmente, necesitamos que vaya a la cama. –Sabía lo que Yuuri preguntaría a continuación, por lo que agregó: -Gwendal se ofreció a permanecer con Wolfram por ahora. No creemos que quiera estar con madre. –La boca de Conrad era una línea delgada.

Yuuri asintió. –Ayudaré también. Lo encontraremos.

Conrad suspiró mientras caminaban por otro vestíbulo.

-N-No crees que haya huido, ¿verdad? –preguntó Yuuri vacilantemente, a pesar que de eso era, realmente, la clase de cosa que él haría.

-Tal vez….no lo sé –dijo Conrad. –Probablemente no.

Yuuri levantó una ceja. No era propio de su padrino estar inseguro acerca de algo. Pero, por muchos años, Conrad prácticamente crió a su hermano pequeño. Había un vínculo entre ellos, a pesar que el rubio no siempre lo aceptara.

-Separémonos. Tú ve hacia el este y yo iré hacia el oeste.

Asintieron y se alejaron uno de otro.

-Ahora… ¿dónde podría ir un Wolfram de aparentemente cinco años? Aunque interiormente no tenga cinco años…Todavía es un niño…- murmuró Yuuri para si mismo. Revisó cada habitación y armario con que se cruzó. –Okay….en el área de cocina… -Yuuri metió la cabeza pero no había nada ahí. Entonces, notó una bandeja de galletas abandonadas en la esquina. Eran las "El lado oscuro de la luna" que tanto le gustaban, crujiente barquillo de vainilla en un lado y chocolate negro en el otro. De forma inusual, migajas marrones y blancas salían de la cocina (algo que un cocinero real nunca permitiría). Sonriendo con satisfacción, Yuuri las siguió. Dio varios pasos y perdió el rastro cuando dobló una esquina (gracias a la ventilación del vestíbulo) y siguió por una larga escalera.

Casi inmediatamente, Yuuri supo donde iba. Empujó la pesada puerta que gimió al ser abierta. Había velas encendidas en candelabros de pared. En la parte lejana del estudio de Wolfram, el niño rubio estaba sentado en una silla frente a un caballete. En la silla al lado suyo, estaba colocado un pañuelo con cuatro galletas y un pedazo de la "quinta". Detrás de él, haciendo un hermoso telón de fondo, las puertas del balcón estaban abiertas y la luna como cera colgaba en la esquina derecha.

-¿Heika?- dijo Wolfram levantando la cabeza.

-Es "Yuuri". Suenas como tu hermano, Conrad, cuando me dices "Heika". –Se aproximó de forma casual, con las manos en los bolsillos.

-Oh –dijo el niño rubio cansadamente. –Sueno como Weller, ¿huh? Tendré que dejar de hacerlo. Es muy humano.

Yuuri caminó alrededor y vio que el lienzo enfrente suyo estaba todavía blanco, prístino.

-¿Ibas a pintar?

-Lo iba a hacer…pero…-echó una corta mirada a las galletas.

-¿Quisiste un descanso para comer galletas a cambio? –Se inclinó y sonrió. Trató de ver la cara de Wolfram. Parecía que algo estaba mal, pero en la intermitente luz de vela era difícil de afirmar.

-No tengo hambre –dijo el chico con simpleza.

Parándose cerca de él, Yuuri dijo: -¿Te molesta algo?- ¿Como lo que se dijo en la cena esta noche?

Lección de vida de Wolfram número tres, pensó Yuuri, no digas a las personas lo que de verdad te molesta. Hace que te tengan lástima.

-La verdad…-Los ojos verdes esmeralda lo miraron pensativamente por un segundo. ¿Puedo confiar en ti? Pero eres parecido a un humano. Wolfram soltó un tembloroso suspiro y presionó su mano contra su lado herido, tratando de que parezca que casualmente apoyaba la mano en la cadera. –Me siento enfermo.

Los ojos negros de Yuuri se ensancharon un poco. Fue a la silla y contó el número de galletas. -¿Cuánto de estas has comido? Te encontré por el rastro de migajas que dejaste en el vestíbulo. Probablemente tienes un dolor de estómago por todo esto.

-Cero. Pensé que quería comerlas, pero…realmente no me apetecía. –Supongo…que puedo decirle. Es el rey. Dirigió su cabeza hacia Yuuri y levantó su camisa. –Duele aquí. –Señaló las vendas. –Quema. Y estoy cansado también. –El niño se balanceó un poco en su silla.

-¿Wolfram? -Yuuri se arrodilló al lado de la silla. -¿Cuánto tiempo te has sentido mal?

-Después de la cena…comencé a sentirme mal. Ahora, me siento…cansado…realmente cansado…y mi cuerpo se siente como si se quemara.

Tratando de no caer en pánico, tomó la mano de Wolfram. –Sabes, creo que tenemos que ir a visitar a Gisela y hacer que te revise–. El chico lo miró con una vaga expresión -¿Wolfram? – Sacudió sus hombros y la atención del niño regresó súbitamente, como si se despertara de un sueño. –Vamos a ir, Wolfram –dijo Yuuri en un tono más demandante con el corazón golpeando fuertemente en su pecho.

El pelinegro dio dos pasos y sintió un peso empujándolo. Miró atrás y quedó sorprendido al ver un rubio cuerpo extendido en el suelo.

-¡Wolfram! - gritó.

El niño trató de moverse, pero costaba demasiado esfuerzo. Estaba debilitado, aunque logró sentarse.

-He estado tratando de salir de aquí…por un tiempo ya –dijo el niño rubio –pero estoy demasiado cansado para caminar –. Estaba babeando un poco por lo que limpio su boca con la manga de la ropa.

Yuuri alcanzó a Wolfram y lo recogió para sostenerlo cerca de él, dejando el estudio de arte con rápidos pasos. Yuuri ni se molestó en cerrar la puerta detrás de ellos. Perezosamente, los brazos del niño rodearon su cuello y el rubio cerró sus ojos brevemente cuando todo parecía alejarse de él muy rápidamente.

-¿Yuuri? – una pequeña voz se deslizó a sus oídos.

-¿Qu-? Quiero decir, '¿sí?'. Perdón por eso –caminó rápidamente. Correr podría ajetrear al chico demasiado.

-¿Esperarás por mi? – su pregunta era apenas un poco más fuerte que un susurro.

-¿Esperar?

-¿Esperarás a que yo…crezca? – enterró su cara contra la espalda del pelinegro.

-No entiendo –respondió Yuuri distraídamente. ¡Necesitaba ayuda ahora mismo!

-Lo siento, fui malo en la cena de esta noche. Cuando crezca, seré un soldado. Te protegeré y tomaré todas las correctas decisiones. –El niño se aferró a él. –Seré perfecto…por ti.

-¿Wolfram? Estamos buscando ayuda…ahora mismo –dijo Yuuri con una voz temblorosa mientras bajaba las escaleras rápidamente en un medio trote. Fue cuando sintió el pequeño cuerpo de Wolfram relajarse en sus brazos y tuvo un repentino flashback de Wolfram haciendo lo mismo aquella vez, cuando la flecha estaba todavía dentro de él. Yuuri movió al niño en sus brazos, de modo que la cabeza estaba ahora descansando en su pecho y sostenía sus piernas con el otro brazo.

Su piel parece amarilla. ¿Ictericia?

-¿Wolfram? Háblame, ¡Wolfram! – su voz temblaba ahora.

Yuuri podía sentir sus propias piernas moverse rápidamente por el vestíbulo, el niño se mecía contra su pecho. No iba lo suficiente rápido.

Su mente retrocedió a otro tiempo, cuando sostuvo a Wolfram también. Pero, no era este Wolfram, el niño. Era su Wolfram, su prometido que no parecía tener más de dieciséis años a pesar de que tenía ochenta y tres.

El pelinegro caminó rápidamente a través del próximo corredor. El niño en sus brazos gimió.

La memoria era nublosa, pero estaban buscando una hierba con flor, la minadia. Recordaba que nevaba. Hacía frío. Sí, recordaba el intenso frío y el pensamiento de no volver a sentir calor de nuevo. Había miasma en aquel reino congelado que creaba desconfianza en las mentes con las que entraba en contacto. Y, a pesar de que Wolfram estaba expuesto a eso, y desconfiaba de su propio hermano, el rubio sí confió en Yuuri, y juró protegerlo. Pero, Conrad y Yozak fueron vencidos por el efecto de la miasma y comenzaron a pelear con sus espadas. Hubo una avalancha y cuando se perdió toda esperanza, el Rey Demonio dentro suyo apareció. De eso, Yuuri estaba seguro. Finalmente, cuando todo terminó, estuvo de pie con el rubio en sus brazos. Tenía a Wolfram de vuelta. Estaban juntos de nuevo. Más que nunca, ansió ese sentimiento de nuevo.

Pero, ahora, se escabullía con cada paso que tomaba.

-Gwendal! Conrad! –Yuuri gritó. Podía ver a los hermanos al final del corredor no muy lejos de las habitaciones de Gisela. Su voz los sobresaltó, sacándolos de la profunda conversación que estaban teniendo.

Entonces, lo vieron.

-¡Wolfram! –ambos gritaron mientras que corrían hacia él con rostros aterrorizados.


Hola!! aqui Kotori reapareció para traerles un nuevo cap, traducido por mi y beteado por Petula ;)

Espero que disfruten de este capítulo y no se preocupen no quedarán con la insertidumbre de que pasará mucho tiempo, gracias a Petu tienen actualizaciones más rápidas, ya saben, dos son mejores que una ;) Así que gracias chica!!

Otra cosa, el fic en ingles terminará en un capítulo más, así que serán un total de 37 capítulos más un oneshort, que por cierto, alguien ya pidió a Harpgo, así que estaremos esperando a ver si lo publica.

Muchas gracias por los review, petu y yo se los agradecemos un montón!!