Seasons of Beautiful Wolfram
Estaciones de Hermoso Wolfram
--oOoOoOo--
Autora: HARPGO
Traductoras: Kotorichan y Petula Petunia
Traductora de este capítulo: Kotorichan
Beta de este capítulo: Petula Petunia
Parejas: Yuuram, y otras que irán apareciendo.
Advertencias: Yaoi, más adelante un poco de escenas fuertes.
Capítulo 07
Yozak se encontró bebiendo cerveza tibia en una taberna en la frontera entre el territorio Bielefeld y el territorio perteneciente a los humanos. Se sentó en una pequeña mesa mirando la pared y dando la espalda a la habitación. Sus ropas estaban enlodadas y olía ligeramente a estiércol. Nadie lo molestaba.
Días antes, Yozak comenzó a rastrear nueve caballos del área donde Wolfram y sus hombres fueron atacados. No le fue muy difícil, sinceramente.
El espía podía decir, por el modo en que los cascos de las pesuñas de los caballos habían presionado en la suave tierra, que los caballos del enemigo esperaron durante mucho tiempo cerca del la bifurcación en el camino. Entonces, cuando pareció ventajoso, atacaron. Yozak se arrodilló y tocó la tierra. Parecía que uno de los jinetes, o se había bajado del caballo o se deslizó cuando la bestia encabritó, la huella del ángulo de las botas le decía eso. Entonces, cuando su tarea estuvo hecha, se retiraron con dos de los hombres de Wolfram (los más cercanos y probablemente los más rápidos considerando el rastro de los cascos) siguiéndolos en una tenaz persecución. Pareció haber una reagrupación de los hombres de Wolfram, probablemente decidiendo qué hacer a continuación. Entonces, continuaron por el camino para completar la misión de patrullar las fronteras. Un pequeño puñado de soldados, preocupados por su oficial al mando, se dirigieron de vuelta al castillo por donde vinieron.
No mucho después de que Yosak saliera, se encontró con dos soldados de Wolfram en su camino de vuelta. El hombre confirmó lo que había pasado así como la dirección y la localización de los humanos atacantes.
El primero, apuntando al camino, dijo con frustración: -Los seguimos el tiempo que pudimos, pero estoy seguro que los humanos se dirigían a las afueras del territorio Bielefeld.
El segundo soldado estuvo de acuerdo. –Ellos no tomaron la ruta principal. Estaba en los rastros y por los rastros sé que se dirigían a un lugar que no tiene más de dos villas y un puñado de pequeñas tabernas en ambos lados de la frontera.
Yozak asintió y envió a los hombres de Wolfram de vuelta al castillo como Yuuri había solicitado. Sabía que era hora de hacer su propia parte.
Vestido como un anciano, Yozak vagó dentro de la primera villa rastreando. Ahí también, la tierra estaba suave por las lluvias de la semana anterior. Y, uno de los caballos que estaba rastreando tenía un específico andar diagonal (patrón de pisadas que no encajaba con los otros caballos). Yozak suponía que estaba buscando ocho caballos de una raza y un solo caballo de otra. Cuando todos viajaban juntos, este se destacaba. Y, los caminos que tomaron no fueron exactamente angostos.
Entonces, las huellas de las pisadas comenzaron a mezclarse unas con otras, algunas fueron borradas por carruajes y personas a pie. Yozak pasó un cementerio y vio a alguien cavando cuatro tumbas con una expresión molesta.
-Perdón, hijo, ¿pero sabes dónde está el pub local? –dijo Yozak.
El joven de cortos cabellos lila bajó la pala, se acercó a Yozak y apuntó al este. –Sugiero el "Blue Boar". La comida está bien y la cerveza, de hecho, es el mejor de los platillos. –El extraño sonrió un poco al decir eso. Yozak pudo deducir que el hombre era probablemente de buena naturaleza y sin ninguna mala intención.
-Mis condolencias –dijo ahora Yozak señalando el trabajo del joven –La vida es muy, muy corta a veces.
El joven sonrió con peculiaridad de nuevo. –Oh no… Estos cuatro humanos aparecieron en la clínica pero murieron por sus heridas poco después. Cómo llegaron ahí por su cuenta, nadie sabe. Pero estoy bastante seguro que alguien los dejó. Y como el sepulturero y sus hijos están enfermos, me ofrecí de voluntario para cavar las tumbas antes que el sacerdote llegue. Soy el aprendiz del curandero. Me dijo que esto sería un buen entrenamiento para aceptar la parte "dura" de la vida.
¿Cuatro tumbas? ¿Forasteros? ¿Murieron algunos de ellos en su viaje de regreso?
El espía asintió, mirando a las tumbas una última vez. – ¿El "Blue Boar" dijiste? –Yozak contestó con un cabeceo. –Entonces me voy. –Pero, el comentario sobre el sacerdote me dio una idea…
Disfrazado como un sacerdote moreno, Yozak se adentró a la segunda villa. Sí, el caballo con el peculiar andar estaba de vuelta. Podía ver las marcas junto a las otras pisadas de caballo. Esta vez, Yozak quería resaltar, era un sacerdote en el área de todos modos. Entonces, cuando atraía la atención, el respondía con un: "Estoy buscando seguidores. ¿Quieres unirte al camino de la vida?" cada vez, obtenía un levantar de ceja y una excusa murmurada que incluía un "Mejor me voy ahora." A Yozak le gustaba este disfraz y decidió que lo usaría de nuevo alguna otra vez.
Finalmente abandonó las tabernas de las fronteras. Yozak suspiró internamente. Parecía que tendría que visitar todas y beber cerveza. Sonrió satisfecho. ¡Oh, destino cruel! Las cosas que "tenía" que hacer en servicio a su rey y reino. Esta vez, abrió la puerta y entró vestido como un agricultor con estiércol de caballo adherida a su bota izquierda.
-Es una sobredosis de antídoto –dijo Gisela con simplicidad –lo que temíamos– sacó algunos mechones rubios de los ojos cerrados de Wolfram.
El chico estaba durmiendo ahora, pero hace una hora, Gisela tuvo que luchar para despertarlo. Entonces, el niño rubio pasó los siguientes treinta minutos vomitando en un lavabo y sollozando en el hombro de Gwendal que "él odiaba devolver" mientras babeaba incontrolablemente y las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
Yuuri se sintió desesperanzado. También notó, con repugnancia, que la sustancia naranja de la cena se veía igual de bajada que de subida. Le diría al cocinero que nunca la prepare de nuevo.
Gisela se las arregló para que tomara un revitalizante té de hierbas, el cual (finalmente) contuvo, y comenzó más tratamientos de curación mágica en su herida del costado y en su estómago.
-Es todo lo que puedo hacer por ahora –la peliverde dijo con fatiga –tengo que descansar por unas horas, pero regresaré a la mañana –miró a los tres hombres –no creo que sea sabio administrarle más antídoto de la flecha pintada, por lo menos un día. Si crece un poco más, y parece débil de nuevo, podemos empezar con los tratamientos.
Todos asintieron estando de acuerdo.
Gwendal alcanzó una silla y se sentó –bien, como éstas son mis habitaciones, me quedaré con él toda la noche.
Conrad asintió con gravedad –iré a decirle a Madre lo que pasó –dio una última mirada a Wolfram y dejó la habitación luciendo preocupado.
Yuuri caminó alrededor del lado opuesto de la cama y agarró la silla que era del escritorio de Gwendal sentándose en ella.
-No es necesario que se quede toda la noche –dijo Gwendal casi bruscamente –yo lo cuidaré.
Yuuri miró seriamente a su administrador – si las cosas fueran a la inversa y yo fuera el único acostado ahí –hizo señas a la figura durmiente en la cama – ¿Qué crees que haría Wolfram?
Gwendal suspiró impacientemente, cruzando los brazos y recostándose en la silla. –Mi hermano menor es un Mazoku de fuego. Siente todo intensamente, como la mayor parte de su clase suele hacer, con esas habilidades mágicas. Su temperamento es rápido, su boca es ruidosa y su corazón es… -Gwendal se detuvo. No había ningún motivo para continuar.
-Sé lo que su corazón es –dijo Yuuri quedamente, cerrando sus ojos e inclinando su barbilla hacia el techo.
-Leal –terminó Gwendal con un cabeceo.
Los ojos oscuros de Yuuri se abrieron a la palabra. Sí, 'leal' lo describe, a pesar de que me vuelve loco siguiéndome y llamándome "infiel" y "debilucho." Aunque, creo que solo lo hace para recordarme que estamos comprometidos. Nada más.
Gwendal miró a su hermano menor de nuevo. –Y la 'lealtad' puede ser también una maldición. –Suspiró depresivamente. Lo iba a decir. Era tiempo que alguien lo hiciera. –Talvez… talvez, sería más amable, a la larga, Heika, si… anulara el compromiso.
Yuuri parpadeó – ahora no es tiempo apropiado para discutir sobre eso…
-Podría preparar los papeles para que los firme, se podría hacer todo en un día.
-¿Con él como está ahora? –señaló al durmiente rubio. Yuuri pensó que esto era increíblemente cruel. Una vez que mi Wolfram esté de regreso, estará furioso. Espera… ¿Qué fue lo que pensé? '¿Mi Wolfram?'No… solo estoy estresado, eso es todo.
-Considérelo –dijo Gwendal suavemente –porque el tiempo de vida de Wolfram transcurre de forma distinta a la suya. Y debido al duelo que lo encadenó a este compromiso –entrecerró los ojos –no está en su poder, en términos de tradición y voluntad personal, terminar con este –tosió en su puño –enredo.
Con el ceño fruncido, Yuuri se recostó en su silla y cruzó los brazos en su pecho defensivamente. Sería una larga noche.
Cuando el sol empezó a echar una ojeada en el horizonte, Yuuri pudo sentir a alguien. Sin abrir los ojos, pudo sentir una presencia cerniéndose en su frente. Tenía un vago presentimiento de que era su madre vestida con un delantal diciéndole que su desayuno de pescado, natto y arroz frito estaba enfriándose en la mesa. ¡Y, Yuu-chan, es la comida más importante del día! diría seguida de una brillante sonrisa.
-Whoa, amigo. Apestas –se burló la voz.
Todavía dormido, el pelinegro bizqueó. Estaba, prácticamente, nariz a nariz con los que aparentaban ser unos ojos verdes gigantes. En realidad resultó ser un ojiverde de ocho años.
-¡Whoa! ¡Muy cerca! –dijo Yuuri, alejándose rápidamente casi cayendo de su silla.
-Buenos días, Wolfram –refunfuñó tieso Gwendal desde su silla, luciendo medio sorprendido por el crecimiento –déjame presentarte al nuevo Maou. Su nombre es Yuuri.
-Huele mal…como a pintura de bear-bee –dijo el niño con altivez – esas cosas hechas con popó, ya sabes– Wolfram metió su meñique en su oreja derecha mientras se sentaba en el borde de la cama con su largo camisón blanco y balanceaba sus piernas.
-Vuelve a la cama Wolfram –ordenó Gwendal.
Sin vacilar, el niño obedeció. –Necesitas un baño…Maou. –El rubio tenía los brazos cruzados defensivamente frente a su pecho ahora, y una sonrisa incrédula en su cara. –Oh, veo que tienes un poco de pintura encima. –Señaló la mancha amarilla en la manga de Yuuri. –Nunca podrás sacarlo, espero que tengas otra chaqueta –se burló.
Yuuri lo miró, sorprendido de no haberlo notado con antelación. Por supuesto, tenía que haber pasado en algún momento mientras estuvo en el estudio de arte la noche pasada.
Wolfram rodó los ojos. Qué…idiota...
-De verdad, Gwendal –dijo Wolfram infantilmente -¿Quién es este tipo? –Inclinó su cabeza a un lado mientras hacía señas hacia Yuuri con su pulgar – ¿Y por qué luces tan…viejo? –miró a su hermano con suspicacia.
-Estaba siendo totalmente honesto –respondió Gwendal, ignorando el último comentario de su hermano – Madre ya no es el Maou. Es él –ya terminemos con esta parte.
-¿En serio? –dijo Wolfram, con lo ojos esmeraldas abiertos como platos. El niño se bajó de la cama y comenzó a caminar un poco. –Entonces, ¿me estás diciendo que ya no soy un príncipe?
-Debes estar feliz de poder pasar más tiempo con tu madre –dijo Yuuri, recordando lo que quería el Wolfram de tres años. Ese niño quería pasar más tiempo con su madre tan…tan desesperadamente que era difícil de mirar para Yuuri.
-¿Estás bromeando? –respondió Wolfram, derrochando sarcasmo. -¿Quién quiere pasar tiempo con su madre? –se volteó hacia Gwendal. –Por favor, dime que estás bromeando. Este…este…idiota –hizo señas hacia Yuuri –no puede ser nuestro Maou.
El niño caminó con resolución hacia el pelinegro y lo miró de arriba hacia abajo. –No parece feroz en absoluto. ¿Qué pensarán los otros países? –se volteó hacia su hermano –tú eres un administrador… -miró airadamente a Yuuri –todavía lo es, ¿verdad? –Yuuri asintió, mudo de sorpresa –como decía, ¡Gwendal, eres un administrador! Vamos a parecer débiles en el campo de batalla con este tipo a cargo.
-No quiero guerra –interrumpió Yuuri. –Por lo cual, no la tendremos. –Terminó con un encogimiento de hombros. Eso, Yuuri estaba seguro, satisfaría a cualquier niño. Siempre que decía eso a Greta suficientes veces ella lo abrazaba del cuello.
-Espera… - los ojos verdes se estrecharon en su dirección –puedo no ser lo suficiente mayor para ser un soldado todavía, pero eso no significa que no haya aprendido algunas cosas de Gwendal o Günter –comenzó a caminar de nuevo, ahora alzando las manos al aire -¿Por lo menos has estudiado nuestra historia alguna vez? ¿Qué clase de Maou eres?
Molesto, Yuuri frunció el ceño –la clase que preferiría paz con otros países y los humanos…
-¿Q-Qué? –lo fulminó con la mirada mientras que apretaba los puños a su costado –¿Escuchaste eso Gwendal? –volteó hacia el pelinegro. –Eres débil…estás condenado –dijo el rubio, poniendo una mano sobre los ojos para obstruir la idiotez que cruzaba su visión. La idiotez que era Yuuri. Comenzó a caminar otra vez, los brazos caídos a los costados, derrotados –vamos a morir todos. Eso va pasar.
-¡Wolfram! –dijo Yuuri severamente. El Maou mordió su labio inferior para contenerse de decir más a su (todavía muy joven) prometido. Discutir con Wolfram a esta edad era una nueva experiencia. En el pasado, el rubio jamás fue así de "franco" con él. Seguro, Wolfram había sido ruidoso, feroz y molesto, pero nunca entraba en mucho detalle. Ahora, Yuuri comprendió, Wolfram probablemente estaba pensando toda esta línea de razonamientos pero era demasiado moderado y muy autodisciplinado como para decirlo de esa manera tan brusca. Sin embargo, "el pequeño" Wolfram, quien era claramente mucho mayor que los ocho años de edad que aparentaba, no tenía esa clase de contención.
Los ojos verdes se entrecerraron en los negros –algún día serás mi muerte.
La memoria de Yuuri regresó hacía lo que dijo Wolfram en el comienzo. –Ocho de ellos tenían espadas y solo uno tenía arco y flechas. Mientras que los otros peleaban (una distracción, creo) comprendí que el único con las flechas estaba apuntando solo a mi. Pude haberlo rostizado con una bola de fuego…pero dudé…si hubiera hecho lo que me dictaba el instinto, estaría bien ahora.
Yuuri parpadeó envuelto en los recuerdos. Por mi culpa y por lo que creo, fuiste atravesado con una flecha, pensó tristemente.
-Por tu propio bien, necesitas calmarte Wolfram –dijo Gwendal firmemente, tratando de traer orden al caos. Podía ver que Yuuri se estaba enojando también y eso no haría ningún bien.
-¿Por qué dices algo tan estúpido como 'no guerra' cuanto no puedes prevenirla con los violentos y apestosos humanos? ¿Por qué? –el rubio estaba pensando en voz alta en ese punto, un hábito, notó Gwendal, que el Wolfram mayor normalmente hacía –Entonces…¿por qué? ¿Por qué tu…? –el rubio detuvo su caminata y miró a Yuuri diferente. Su cara cambió, literalmente, sus ojos esmeraldas tenían un brillo oscuro en ellos.
-Eres uno de ellos, ¿verdad? –dijo Wolfram con la respiración cortada.
-¿Qué? –replicó Yuuri confuso. No le gustaba la mirada de Wolfram. No le gustaba en absoluto. Era algo acerca del miedo apuntándolo a él, no, debido a él. Yuuri extendió una mano y el rubio retrocedió, evadiendo el toque.
-Es parte humano. ¿Lo es, Gwendal? –dijo Wolfram, atónito.
Gwendal tosió incómodamente en su puño. Sabía lo que venía. Solo que no lo esperaba esta mañana considerando cuán mal estaban las cosas anoche.
-Sí Wolfram –breve y al punto. Su hermano menor necesitaba escucharlo.
-Nuestro…nuevo Maou…es parte un… ¡SUCIO HUMANO! –gritó Wolfram la última parte con sus manos en puños otra vez - ¿Y no detuviste esto?
-No era mi decisión –respondió airadamente Gwendal –o suya –hizo señas hacia Yuuri –es como resultaron las cosas.
El rubio sacudió la cabeza violentamente –no, ¡no estará de nuestra parte!
-Amo nuestro país –proclamó Yuuri, tratando de meterse donde podía –todo estará bien, Wolfram –el pelinegro no podía entender por qué Wolfram estaba así. Usualmente, cuando se defendía, Wolfram cedía y se rendía a su punto de vista. Y, a pesar de que el rubio no siempre estaba de acuerdo con sus opiniones, era su más grande apoyo y partidario de hacer el trabajo.
Pero, ahora, ¿por qué las cosas son diferentes? Es una lucha, pensó el pelinegro. No puedo ni tocarte. A mi Wolfram le encantaría si…Yuuri sacudió la cabeza como tratando de arrojar sus pensamientos.
-¡No! ¡No estará bien! Nunca estará bien –fulminó a Yuuri -¡no lo aceptaré!
-Mira, Wolfram…Puedo ver tu miedo…-comenzó Yuuri en un tono calmante.
Entonces, Yuuri alzó sus manos como si se defendiera cuando el niño bramó en su cara: -¡NO TE ACEPTARÉ! –Yuuri recordó la primera cena con Wolfram. El rubio era un incrédulo en ese entonces también, y se cuestionaba si estaba bien que él sea el Rey Demonio. De algún modo, Wolfram luciendo como un niño de ocho años y vistiendo un camisón blanco de niña, le hizo parecer menos imponente que en la escena original con él en un uniforme militar.
-Cálmate Wolfram –dijo Gwendal, llevando atrás su cabello gris oscuro. Era, realmente, muy temprano para esto –ha sido el Maou por un tiempo ya, solo que no lo recuerdas.
-No puedo creerlo –dijo Wolfram –y lo escuchaste –se quejó amargamente apuntando con un dedo a Yuuri –dijo que no habría guerra. ¿Qué pasará cuando los otros países escuchen sobre eso? ¡Nos atacarán. ¡Pareceremos débiles! –Envió una mirada mordaz al pelinegro –La debilidad es mala, por si no lo sabes.
-Bueno, para un niño tan joven como tú –observó Yuuri –pareces saber mucho sobre política y la milicia, pero, yo sé muchas cosas sobre las personas. Necesitas darles una oportunidad. Escucharlos, tratar y dejarles tratar.
-Mira, humano –gruñó Wolfram, parándose todo lo alto que era –seré un soldado, mejor que Weller también. Y tendré que ir y…y…-su furia se evaporó un poco pero agregó: -arriesgar mi vida por ti –la última parte lo dijo bajo su aliento, pero Yuuri lo escuchó.
El pelinegro tuvo otra idea –Ummm…conozco a Conrad y él confía en mi, también Gwendal. Entonces… ¿por qué tú no puedes hacerlo? –Yuuri realmente esperaba que esto funcionara.
Al comienzo, la joven cara pareció contemplativa. Estaba, realmente, considerándolo. Entonces, un pensamiento le vino –Oh –dijo Wolfram, inclinando su cabeza a un lado y mirando a Yuuri despreocupadamente –ahora lo entiendo…Eres mestizo como Weller y Yozak –sonrió con satisfacción –eso significa…sin magia…-Por un segundo, la habitación pareció desenfocada y Wolfram se sintió cansado, realmente cansado. Pero, estaba furioso de nuevo. Estaban tratando de aprovecharse de su simpatía porque era un niño. Bueno, ahora tenía algo que demostrar. Por lo que decidió ignorar el extraño sentimiento. Iba a probar su maldita opinión a esos adultos que no eran capaces de encontrar sus traseros con ambas manos.
Gwendal sacudió su cabeza -en realidad, hay casos en los que un mestizo es capaz de tener magia, magia fuerte, y…
-Y esperas que crea eso –gesticuló hacia Yuuri -¿Maou tiene magia? –levantó una ceja. Una torcida sonrisa se formó en su cara mientras frotaba las manos –entonces, vamos a verlo.
Los ojos oscuros de Yuuri fulminaron a Gwendal.
-Te desafío –Wolfram estrechó los dedos y luego abrió su mano derecha ampliamente –Günter estuvo enseñándome algunas cosas y soy un alumno excelente –dijo el rubio misteriosamente. Tres bolas de fuego, del tamaño de una canica, aparecieron en la palma de su mano. Comenzaron a bailar. Luego, las tres comenzaron a girar como planetas alrededor del sol, ese sol era Wolfram.
Rió tontamente. Era divertido. Todo era divertido.
-¡Wolfram! –gritó Gwendal.
Al escuchar su nombre, nublados ojos esmeraldas se giraron en esa dirección. Entonces, Wolfram colapsó en el suelo, chamuscando la alfombra del dormitorio en tres partes.
Disculpen la tardanza, pero aqui ya tienen un nuevo capítulo ;)
Wolfram no era muy agradable de joven, verdad?? pero todo tiene sus razones, además tiene ocho años y es Wolfram, para mi suficiente razón (en especial la ultima) para perdonarle todo jeje
Gracias a todos por los rw, aprecio un monton que se tomen el tiempo en dejar un rw
Bye!!
