Autora: HARPGO

Traductoras: Kotorichan y Petula Petunia

Traductora de este capítulo: Petula Petunia

Beta de este capítulo: Kotorichan

Parejas: Yuuram, y otras que irán apareciendo.

Advertencias: Yaoi, más adelante un poco de escenas fuertes.


Cinco sujetos de apariencia bravucona se sentaron en una mesa simple en un bar del "lado humano" de la frontera. Maldecían y lanzaban palabrotas a cada momento. Dos de ellos se encontraban jugando cartas mientras los otros tres esperaban impacientemente por sus bebidas. Una tabernera de mediana edad, vistiendo un viejo traje usado con escote profundo que mostraba sus pechos en forma de corazón, se acercó a ellos con cinco tarros de cerveza. Los hombres se quejaron pero los recibieron.

Yozak, sentado en una mesa inmediata con su espalda hacia la pandilla y vestido como un mercader de clase media, se inclinó ligeramente para escuchar lo que ellos decían. Al parecer, esas palabras valían oro puro y, sabía que tendría que enviar una paloma mensajera de regreso al castillo a la mañana siguiente para mantener a todos informados.

-Bien, fue un trabajo rápido. Lástima que cuatro de los chicos no lo lograron- dijo el mayor- al menos, eso es lo que escuché- tenía cabellos gris saliendo de sus orejas, era tan largo que fácilmente podía ser trenzado- y todo lo que tuvimos que hacer fue ensartar a un demonio.

-Eso no fue "ensartar". Fue "atravesar" con una flecha- corrigió el tipo con barba áspera. Parecía ser el jefe y parecía tener una boca más grande que su cerebro- Y, hubiera deseado haber reunido más. Pero simplemente no se pudo- recostó su pequeño y gordo cuerpo contra la mesa y dio otro sorbo de cerveza.

-¿Por qué?- preguntó otro, tomando una carta de la pila con un sucio dedo.

-Tomó demasiado tiempo preparar todo- dijo el hombre barbudo moviendo los hombros- pero, si estamos de suerte podríamos tener cuatro más. Adherirlos a los dos que dejamos atrás y seríamos un total de seis.

-¿Solo seis?- dijo el otro jugador de cartas, no queriendo ser dejado de lado en la conversación.

-Eso me temo- gruñó el de nariz gorda y pecas rojas como su cabello. Apretó un grano de su mejilla con su dedo y miró al tipo de barba descuidada.

-Bien, ¿Detrás de quien estaremos esta vez?- preguntó el mayor.

-¡Shhh! ¡cierra la boca! No queremos que nadie oiga acerca de eso. Tenemos un pequeño trabajillo bien remunerado aquí. Así que no lo arruines- todos asintieron mirando al tipo de la barba

- Bien, por si quieren saberlo…averigüé que el "bishounen" mazoku que bien conocemos, después de todo está vivo.

-¡Imposible!- ambos jugadores de cartas dijeron al mismo tiempo.

-¿Te refieres a "Wolfram el Indeseable"?- dijo el de la nariz gorda.

-¿Es así como lo llaman?- comentó el mayor.

-¿En la villa exterior al Castillo del Pacto de Sangre? Sí- el de la nariz gorda parecía saber mucho.

-Sí… bueno, es un "bishounen"… Digo, todos lo vimos ¿cierto?- el segundo jugador añadió. Obtuvo agrias miradas del grupo y decidió enfocarse en sus cartas de nuevo. Se giró una vez más a ellos y dijo- Perdón, hablé de más.

-¡Shhh! ¡muy alto!- su compañero de juego le advirtió mirando alrededor buscando a ver si alguien estaba escuchando.

-Sí, casi como un dios sin adoradores. Prácticamente se ofreció en bandeja a ese idiota maou. Pero, ¿el Rey Demonio lo quiere? Nop.

Todos rieron al oír eso.

-Pobre rubio bonito. No importa lo que haga, no puede obtener la atención del rey. Como una puta a la que nadie quiere. Entonces, cada noche se escabulle en la cama solo para dormir.

Rieron de nuevo.

-Mejor muerto- dijo el mayor.

-Bajen sus voces- gruñó el barbudo.

-Perdón- musitaron y callaron.

-Entonces, ellos están decidiendo cuál será el siguiente paso. Y cuando lo decidan nos harán saber. Y eso significa…

Todos dijeron al unísono- ¡Más dinero!

En su mesa, Yozak dio un trago a su bebida y murmuró avergonzado. "Wolfram el indeseable". Pensó con amargura mientras bebía, había escuchado eso en la villa también. Pero, esperaba que esa palabra no llegara tan lejos. Aunque, en este caso, sé que he dado con la gente correcta. Esos rufianes cotillas, en realidad, nos han hecho un favor.

Yozak se acomodó y ordenó otro tarro de cerveza a la voluptuosa tabernera. Iba a tener que mantenerse en ese personaje de perfil bajo todo el tiempo que pudiera. Y, si tenía suerte, podría quedarse en el mismo hospedaje que ellos. Aunque, de todas forma, tenía que enviar un mensaje al castillo esa misma noche, porque Wolfram no estaba a salvo y Yuuri necesitaba saberlo.


Yuuri llamó a Anissina a un lado justo antes del desayuno.

-¿Puedo hablar contigo?- preguntó el chico- es… hmmm, algo importante- miró hacia abajo incómodamente. Esta no era una conversación que él, realmente, quería iniciar.

-Claro- dijo ella con una sonrisa y siguió al maou hacia la biblioteca. Yuuri cerró la puerta y miró alrededor asegurándose de que estaban solos.

-hay algo que me estaba preguntando…

Anissina inclinó su cabeza a un lado, estudiando al chico. Yuuri parecía estar sumido en sus pensamientos y tratando de decir las palabras correctas. ¿Quizá tenía que decirle algo que la ofendiera? Pero, lucía como si peleara consigo mismo tratando de hacer que el mensaje que fuera a dar sea más un asunto de protocolos que algo personal (hasta le parecía tierno). Anissina sonrió para sí misma.

-Estaba pensando… preguntándome… si te gustaría tomar la obsidiana arcoíris y viajar para conocer al alquimista del que hablaste en la comida del otro día.

El rostro de Anissina se iluminó ante la idea. Empezó a hacer toda clase de preparativos en su cabeza acerca de lo que tendría que llevar.

-Y también me gustaría que llevaras a Günter contigo.

Su rostro se tornó en suave sorpresa ante el pedido.

-Las tierras de su familia no están lejos y tú podrías tener un lugar donde descansar. Él dijo que estaba bien. Así que no hay problema con permanecer con los Von Christs- los ojos de Yuuri se dirigieron hacia la ventana abierta. Tiró de la cortina y se recostó contra el muro casualmente, mirando hacia abajo a la pequeña y rubia figura conversando alegremente con tres soldados uniformados de azul en los exteriores del castillo. El rostro de Wolfram resplandecía, sus gestos eran animados. Esa era la primera sonrisa real que Yuuri veía en ese rostro en largo tiempo. Una parte de él se sintió lastimada… ¿Qué era esa emoción? No estaba seguro. Pero, había algo, un sentimiento acerca de no ser el único que hacía sonreír a Wolfram. Suspiró para sí mismo. No, solo era preocupación, especialmente después de leer el mensaje que recibió de Yozak temprano esa mañana. Gwendal y Conrad estaban igual de preocupados también.

Yuuri recorrió su cabello con sus dedos de forma nerviosa.

-Y, también me gustaría que… te llevaras a… Greta.

Los ojos de Anissina se abrieron ampliamente el oír eso. Caminó tranquilamente hacia la ventana y miró al exterior, viendo lo que Yuuri veía. Le dio un vistazo al maou. Entonces, entendió y sonrió secretamente.

-Solo dile que es una aventura. A ella le encantará- Yuuri respiró con un poco de dificultad.

-Si te sirve de consuelo- le respondió Anissina- recuerdo a Wolfram a esa edad. Y, será difícil… no solo para ti.

Yuuri giró su cabeza hacia ella con algo de sorpresa- entonces, ¿entiendes por qué quiero que Greta tenga "una aventura" por un tiempo?- preguntó con cautela.

Ella asintió. -También creo que es lo mejor.

Hubo un suave toque a la puerta. Yuuri fue a ver quién era y encontró a Greta afuera engalanada con un vestido rosa con zapatillas amarillas de bailarina y un sombrero blanco para el sol –¡Me vestí para el desayuno!- dijo.

Yuuri sonrió -Luces muy bien.

-Bien, entonces- interrumpió Anissina, sintiéndose satisfecha consigo misma- tengo algunas novedades Greta. ¡Tú, yo y Gunter tenemos una misión!

-¿En serio?- dijo la chica- ¿ayudaremos a papi?

-Sí. Y eso significa que tenemos que marcharnos para aprender todo lo que podamos sobre la flecha que lastimó a Wolfram.

-¿Solo chicas?- Greta preguntó, sintiéndose alentada.

La pelirroja se rascó la cabeza un poco. –Bien, considerando que Gunter viene también…

-Bueno, Gunter es prácticamente una chica- contestó Greta.

-Sí, podemos considerarle una chica y seguro que él estará orgulloso de que le demos ese honor- con esa respuesta Anissina tomó la mano de Greta y se dirigieron hacia el comedor para desayunar.


Afuera, en el jardín de rosas, el pequeño Wolfram estaba sentado en la mesa con un vaso de jugo y un plato de jamón con huevos. No quiso comer con los demás y estos parecieron estar bien con esa decisión. Rodó sus ojos.

-¡Heika!- dijo Gunter pegándose a Yuuri y caminando con él en dirección a Wolfram- Acabo de oír por Anissina que partiremos pronto a nuestro viaje- hizo una ligera mueca de molestia- Es más pronto de lo que esperaba. Tendré que empezar a empacar ahora mismo y odio dejarlo solo con…- sus ojos se estrecharon en dirección a Wolfram, que estaba tomando algo de comida de su plato de desayuno y colocándolo en su tenedor para después catapultarla hacia los rosales cercanos- El pequeño Lord Mocoso- terminó de decir gruñendo.

-Creo que puedo sobrevivir por unos días- respondió Yuuri tratando de sonar seguro.

-No tiene idea de cómo era él en esa etapa, Heika. Realmente, creo que usted me necesita- tomó uno de los brazos de Yuuri en un dramático intento de salvar a su amado Maou de las malignas garras del niño demonio.

Yuuri suspiró y tiró su cabeza a un lado- estaré bien- murmuró en respuesta- así que, es mejor que vayas a empacar. Y, es una orden- guiñó a Günter, quien prácticamente se desangró por la nariz ante el gesto glamoroso que el chico le mostró.

Cuando se quedó a solas, Yuuri observó a Wolfram un poco más. El rubio, en realidad, no había comido nada. Despedazó la comida en pequeñas piezas que movía alrededor del plato.

No tiene hambre -se dijo Yuuri -y usa las rosas como objetivo de práctica, únicamente para alejar la atención sobre el hecho de que no está comiendo. Mientras se acercaba al niño, el pelinegro percibió el inequívoco llamado de: -¡Wolfie!, ¡oh, Wolfie! ¡Parece que luces mucho mejor!

Cecile, en su usual traje negro y estilizado, apareció como una figura a la distancia.

Los hombros de Wolfram se encogieron. Yuuri pudo oír un suspiro que sonó como una mezcla de miseria y vergüenza.

En un segundo, la ex maou esquivó la mesa donde estaba sentado Wolfram. Ahora que ella estaba más cerca y en persona, el usual gesto díscolo en el rostro del chico desapareció y, en su lugar, había un rostro suave que Yuuri había visto más de una vez. Era el mismo rostro, notó Yuuri, que Wolfram le solía poner algunas veces, cuando bajaba la guardia.

Wolfram se levantó y abrió los brazos para abrazarla. No puso ningún esfuerzo en eso, no necesitaba hacerlo. Ella hundió el pequeño rostro en su enorme pecho y por un segundo, Yuuri se preguntó si Wolfram iba a terminar sofocado.

-¡Estoy tan contenta de que estés mejor! Iba a ir a verte durante la noche pero Conrad dijo que estabas durmiendo. Entonces, decidí ir en la mañana pero no pude encontrarte- lo apretó más fuerte de nuevo- ¡Soy tan feliz!

Wolfram bajó la mirada al suelo ligeramente cuando ella decidió soltarlo- Madre- dijo agitado por la falta de aire con el rostro sonrosado. El rubio, realmente, no la estaba deteniendo hasta que terminó. Yuuri sonrió ligeramente porque su Wolfram solía actuar de la misma forma.

Poco a poco, creo que está regresando. Se siente bien - pensó Yuuri con un mohín. Entonces, por su codo, notó que Conrad se le había unido.

En la distancia apareció repentinamente otra figura. Yuuri podía adivinar la silueta de la Dama de compañía de Cecile, Emmaline. Secretamente rezó para que ella no se acercara demasiado. A ella le gustaba él, quizá demasiado, y no estaba de humor para eso.

Ese día, la Dama tenía el cabello rojo amarrado hacia atrás con un lazo rosa. Ondeó un pañuelo del mismo color en el aire –Oh, ¡hola!- llamó.

Oh, por favor… que no sea a mí- pensó Yuuri- con Gunter ya es suficientemente malo.

Entonces, la ex-maou se giró.

Emmaline estaba tratando de atraer la atención de ella no la de Yuuri- ¡Tiene correspondencia!

-Oh, cielos… me tengo que ir- dijo Cecile con una sonrisa culposa- es que, simplemente no puedo ignorar las pequeñas notas de amor cuando me llegan.

-¿Son de Sir Alexander?- preguntó Wolfram sinceramente. Su boca se volvió una delgada línea.

-¿Alexander…? Oh, él…

-hmmmm… Madre… el hombre con el que pensabas comprometerte… Cabello castaño, ojos azules… olía vagamente a sardinas… me carga en su pecho y le gusta palmear mi cabeza de forma condescendiente… ESE sir Alexander- el tono del niño se hacía cada vez más bajo con cada palabra dicha.

-Bueno, ya sabes… nosotros éramos… hmmm… cercanos… pero eso fue hace mucho tiempo.

-Fue la semana pasada…si mal no recuerdo… Madre.

Los ojos de la mujer se abrieron ampliamente- Bueno, querido, el tiempo pasa- le dio una sonrisa extra grande- ¡nos vemos después!

El pequeño Wolfram rodó los ojos con desparpajo y se dejó caer en la silla. Supongo… que probablemente él fue sabio y la dejó, pensó el rubio catapultando un pedazo de huevo, una vez que descubrió que ella ya no era el maou. La amarga expresión en Wolfram se tornó peor cuando notó que Conrad y Yuuri habían estado ahí escuchando la conversación entera. Colocó su codo sobre la mesa y se recostó contra su palma.

-Wolfram, es maravilloso ver que estás mucho mejor- dijo Conrad, esperando cambiar el tema- Gwendal habló conmigo esta mañana y pensamos que es mejor si no usas tu magia por un tiempo. Te consume.

Colocó su mano sobre el hombro de Wolfram en un gesto de hermandad.

-¡No me toques con tus manos humanas!- dijo Wolfram alejando a Conrad de forma brusca.

Conrad simplemente sonrió benévolamente. No era nada nuevo. Así que no estaba sorprendido por esa reacción. Como sea, notó con algo de nerviosismo, que Yuuri no estaba nada feliz con todo eso.

-Wolfram- gruñó Yuuri con un extraño tono nacido de una extrema vergüenza, a pesar de que ya había visto esto cuando recién se conocieron. Y, Yuuri no pudo quitarse esa sensación. Por alguna razón, lo que el rubio recién había hecho parecía reflejarse en ambos (como un "equipo", no como una "pareja") y no se sentía bien consigo mismo. –Creo que deberías ser más gentil con tu hermano mayor.

Los ojos verdes se dispararon como puñales- no puedes decirme qué hacer- su voz era altiva. En simples palabras, pensó en arrojarle un trozo de jamón al maou. Sí, eso sería divertido.

Una ceja negra se curvó al oír eso- No, sería "no puede decirme qué hacer, Heika"- contestó Yuuri.

Esto sorprendió a Conrad. Yuuri nunca jugó la carta del "maou" con Wolfram, NUNCA. Porque, en realidad, nunca fue necesario.

Wolfram agitó su rubia cabeza- ¡Hmmph! ustedes dos… par de mestizos.

-¡Suficiente Wolfram!- gritó Yuuri- no voy a tolerar eso ¿Entiendes?- lo que el rubio dijo lo hirió. Realmente lo hizo y ahora no estaba de humor para descifrar por qué.

Wolfram se levantó de su silla quedándose parado, irguiéndose todo lo que pudo con su corta altura. Miró a Yuuri con sus manos en la cintura. Una de ellas ajustando el lado en que la flecha le había dado. El dolor había regresado.

-Le diré lo que "entiendo", Heika- Yuuri apretó los dientes al oír la última palabra. Wolfram nunca la utilizaba con él, y solo la estaba usando ahora porque estaban peleando- Y, lo que yo entiendo es que…los Humanos son malos. Padre siempre lo dijo y tiene la razón. Ellos destruyen villas y empiezan guerras. Ellos traen muerte.

-¿Tu padre?- ahora Yuuri se sintió incómodo- sabes, no sueles mencionarlo mucho la verdad.

Los ojos de Conrad se crisparon en una mueca de preocupación. Nada bueno se avecinaba.

-¿Y por qué debería?- el niño contestó con una mirada agresiva- Oh, créeme, él no es mejor que esos idiotas que le escriben a mi madre ahora. ¿Quieres saber porqué? Pues bien, te diré por qué. Mi madre (a quien, todos dicen, me parezco), se casó con un total idiota que la engañaba.

¿Engañaba? Oh, no…- Wolfram, lo sien…- empezó a decir Yuuri.

-Oh, no digas "lo siento" todavía. Aún no llego a la mejor parte. ¿No es cierto, Weller? – dijo Wolfram sin esperar respuesta. –No solo engañó a una mujer absolutamente hermosa, según todos, sino que trajo a una concubina al castillo también. –Sus puños se apretaron y tomó un profundo respiro –Yo la conocí, no sabía quién era en ese entonces, pero yo la conocí. –Wolfram entrecerró sus ojos esmeraldas guiándolas al suelo y profirió un: -¡Ese infiel!

Yuuri tragó duro.

-Entonces, cuando madre lo descubrió… ¡Ella era el maou! ¡Claro que lo averiguó! Lo confrontó. Yo lo oí todo. Me despertaron en la noche peleando.

-no sabía eso –dijo Conrad con tristeza.

-Y cuando madre le dijo que sabía todo sobre esa bruja, ¡Padre lo negó!- Wolfram cruzó los brazos contra su pecho. -Y continuó negándolo hasta que Madre tuvo que exiliar a la bruja. Entonces, él confesó. -Las lágrimas se acumulaban en sus ojos verdes. Parpadeó para retenerlas. -Enclenque- dijo con furia- ni siquiera fue suficiente hombre para admitir lo que hizo.

No, no voy a llorar ¡no lo haré!, el rubio miró en dirección hacia donde su madre se había marchado. -Así que, si ahora ella está buscando el amor… de nuevo… entonces es ella la idiota.

Miró profundamente en los ojos de Yuuri- así que escucha, Maou. Entérate de esto. No importa con quién te cases, terminará de la misma forma. Siempre lo hace.

Wolfram dio por terminado el asunto, arrojó su servilleta en su plato y se alejó diciendo: -no tengo hambre.

Lección de vida número cuatro de Wolfram: si amas a alguien, le das el poder para lastimarte.


Sí. Habían perdido a Wolfram de nuevo en el castillo. Yuuri y Conrad decidieron dejarlo tranquilo por un rato después de su crisis en el jardín de rosas. El niño, en verdad, necesitaba tener algo de tiempo para él mismo. Pero, después de una hora, Conrad pretendió "no buscar" al chico. Yuuri se le unió en la búsqueda después que Conrad asomara su cabeza en el estudio del Rey para ver si el niño estaba ahí. No hubo suerte. Gwendal decidió parar sus labores, el papeleo podía esperar un día más. Entonces, decidió "no buscar" a Wolfram como los otros. Así, al final todos en el castillo terminaron por elegir hacer otras cosas además de "no buscar" al Pequeño Lord Mocoso, lo que, de hecho, estuvieran haciendo.

-Y escuché que Sir Weller tiene dos marcas en su…- susurró la joven a la oreja de su compañera de trabajo. Ambas sirvientas rieron maliciosamente y continuaron platicando entre ellas mientras caminaban corredor abajo con sus equipos de limpieza. Habían terminado de limpiar el baño privado de Yuuri. Después de llenarlo de agua nuevamente se ayudaron mutuamente para cargar con los cepillos gruesos, el jabón de limpieza y los trapos. Así que Wolfram razonó que sería el perfecto lugar para esconderse.

Una vez dentro, Wolfram removió sus ropas, dejando un largo rastro de prendas detrás de él. Estaba húmedo y la habitación tenía una niebla ligera por esto. Generalmente, él aseaba su cuerpo meticulosamente con jabón y shampoo antes de bañarse en la piscina tamaño bañera. Parecía recordar hacer eso con Gwendal y los sirvientes de asistencia muchas veces en el pasado. Y, el aseo era una parte de su rutina de baño. Pero Wolfram no quería entrar a la habitación de Gwendal para tomar jabón y toallas. Así que decidió hacer algo mejor: saltar en la recién preparada y limpia bañera después de solo frotarse ligeramente con agua. Si aún tenía mugre en su cuerpo eso sería muy malo para el "Heika". Rió de solo pensar en ello.

El sonido de una risilla infantil llegó a los oídos de Yuuri. Apenas había abierto la puerta de su cuarto por un segundo para "no buscar" en este cuando escuchó ese sonido. Antes que el niño se enterara, el pelinegro entró con su toalla, jabón, patito de hule y shampoo, todo esto depositado en un pequeño contenedor.

¡Atrapado! Maldición, pensó Wolfram mientras la sonrisa desaparecía de su rostro. Se obligó a sí mismo a parecer desinteresado y tuvo que esforzarse aún más para no rechinar sus dientes por la frustración.

-Hola, Wolfram- dijo Yuuri casualmente. Empezó a asearse así mismo con el jabón y el agua- ¿te diviertes?

-Quizá- respondió el niño, hundiéndose en el agua empezando a hacer burbujas con sus labios. Burbuja. Burbuja. Burbuja.

-Qué bien- dijo ahora Yuuri y, con una toalla blanca alrededor de su cintura entró al baño.

Wolfram lo observó con dejadez, el agua sobre el tabique de su nariz.

-Pensé que se sentiría bien tomar un baño después de trabajar- comentó el pelinegro mirando al chico por la esquina de su ojo.

Elevó su cabeza- solo viniste a espiarme- replicó Wolfram- se levantó ligeramente en el agua dado que la parte final del baño medía más que él y arrojó algo de agua en dirección de Yuuri.

Yuuri notó, con algo de alivio, que la herida de la flecha estaba totalmente curada ahora. Había, sin embargo, una horrible marca profunda tipo cicatriz que permanecía. Debido a la pérdida de piel, había una depresión en la herida, señal de que había buscado la forma de cerrarse, contrastando fuertemente con la textura blanca y lustrosa del cuerpo de Wolfram. Una parte de Yuuri se sintió triste al ver esto porque estaba seguro que nunca desaparecería.

El niño notó la mirada de lástima y le salpicó más agua.

-No sé cómo pasó- dijo Wolfram a la defensiva- así que deja mirar ¿entiendes?

-No estaba mirando- respondió Yuuri arrojándole agua a Wolfram.

-¡Sí estabas!

-¡No estaba!

-¡Sí estabas!

-¡No estaba!

-¡Sí estabas!- replicó Wolfram cruzando sus brazos sobre su pecho pre-adolescente.

-¡¿Quién es el maou?!- preguntó Yuuri con sarcasmo.

-Tú lo eres- gruñó Wolfram con un puchero.

-Así que lo sabes- Yuuri lo volvió a molestar. Se sentía bien ver al rubio ceder un poco.

Los ojos Esmeralda se dirigieron a él maliciosamente. -¿En serio?- dijo con una sonrisa torcida. - ¡Entonces entiende esto!- le mostró el trasero a Yuuri y empezó a reír triunfante con una mueca de "gané esta vez".

-Lo he visto antes. No me impresionó entonces ni tampoco ahora- rió Yuuri en respuesta.

Wolfram se sonrojó mientras su boca se abría y cerraba como un pez dorado. Entonces, se le ocurrió algo. Yuuri tenía que estar mintiendo porque él no recordaba haber tomado un baño con el tipo. Bien, entonces voy a jugar tu juego…-Solo dices eso porque no puedes usar magia. Ja. Ja.Ja. Y yo sí puedo. Ja. Ja. Ja.

-Eres el único que piensa eso- respondió Yuuri, tomando su patito de hule de un lado de la bañera y balanceándolo en el agua. Notó, con algo más que satisfacción, que había obtenido la atención de Wolfram.

Los ojos verdes miraron el juguete. Muy dentro suyo, quería realmente mirarlo de cerca. Jugar con él. Esa cosa flotaba y parecía ser divertido. Pero ese estúpido de Yuuri lo tenía y eso le pertenecía. Decidió ignorar el juguete amarillo por ahora. Cruzó sus brazos y agitó su cabello mojado con un "hmm" intencional en dirección a Yuuri salpicando buena cantidad de agua hacia él.

-Eso fue pésimo- dijo Yuuri sacudiendo el agua de su rostro y formando una sonrisa oscura en su rostro.

-Trágate esa ¡viejo!- respondió Wolfram inclinándose hacia adelante y apretando los dientes.

-¿Así que quieres magia?- Yuuri sonrió aún más- ¡Entonces te mostraré magia!

Casi de inmediato, el agua de la bañera empezó a arremolinarse. Retorciéndose y haciéndose espuma. Entonces aparecieron dos dragones de agua. Yuuri estaba orgulloso de no necesitar el modo Maou para hacer esto. Pero en lo más profundo de su corazón pudo sentir la otra presencia del maou, y ese hombre estaba divirtiéndose bastante.

El pequeño Wolfram, de pronto, se encontró girando atrapado entre los dos dragones de agua que parecían alegres de sacarlo del agua y suspenderlo por encima de la bañera.

-¡WOW!- chilló Wolfram sintiéndose levitar sin agradarle la fría brisa entre sus rodillas.

-Entonces, Wolfram- dijo Yuuri insolentemente- ¿Quién era el que no tenía magia? Creo que solo hiciste una mera suposición.

Obtuvo una mirada altanera desde arriba.

-Discúlpate- prácticamente canturreó el pelinegro.

-¡No!- el rubio negó con el labio inferior inmóvil.

-Dis-cúl-pa-te -la voz le dijo nuevamente.

-¡Oblígame!

En ese instante un patito de hule le golpeó la cabeza.

-¡Auch!- los ojos verdes se entrecerraron hacia él. Pudo oír el eco de una risa y eso no le gustó nada- ¡deja de lanzarme ese pollo!

Un lindo – ¿Eh? –fue seguido por una risita.

-¡Dije que deberías dejar de arrojarme ese pavo desde la bañera!- peleó un poco sin éxito. –Ya oíste, ¡no pollo!

-¿Pollo? ¡Es un pato de hule, Wolfram!

Hubo más risotadas desde abajo.

Ahora, con la cara rosada, cerró sus ojos en una delgada franja. – ¡mejor cuídate el culo, Heika!

Hmmm… desde mi punto de vista, deberías cuidar tu propio culo, Wolfram- y con esto, los dragones de agua desaparecieron y el rubio se estrelló con un "splash" en el agua. Dejando una nueva marca en el trasero rojo, con el que Wolfram tendría que lidiar.


Niñas, que tal, Petula de nuevo trayéndoles un nuevo capítulo.

Quienes ya han leído la versión en inglés habrán notado la diferencia en el sentido de la conversación final entre Wolf y Yuuri. De hecho, decidí cambiarla porque... mi tercer sentido fujoshi hizo que me imaginara un terrible doble sentido en el sentido del sentido de la palabra Butt y en el contexto de la charla. No creo que la conversación original tuviera tantas connotaciones perversitas, pero bueno, los nuevos Capis de Kyo kara Maou anime, me tienen vestida y alborotada que me pongo a imaginar cosas donde sea.

La traducción adecuada, correcta y sin maltratar la lectura sería que Wolfram le dice a Yuuri que "eres un total culo, Heika", Yuuri le respondé que él es el culo y bueno, pasa lo que pasa. Butt, ya sabemos, es trasero en Slang, aunque tambien se dice de un objeto o persona a la que se ridiculiza. Pero como ando medio Perv...(deberia dejar de llamarme Pet y ponerme Perv)

Como siempre, agradeciendo a las lindas lectoras por seguir esta traduccion y dejar sus reviews. Pronto vendrá el noveno capítulo. Y, para quienes deseen sentirce identificadas con otras Fujoshi del mundo busquen la peli "Tonari no yaoi-chan", que es como la vida misma.

!Nos leemos pronto!