Seasons of Beautiful Wolfram

Estaciones de Hermoso Wolfram

--oOoOoOo--

Autora: HARPGO

Traductoras: Kotorichan y Petula Petunia

Traductora de este capítulo: Kotorichan

Beta de este capítulo: Petula Petunia

Parejas: Yuuram, y otras que irán apareciendo.

Advertencias: Yaoi, más adelante un poco de escenas fuertes.


Capítulo 10

La mañana siguiente, Yuuri durmió hasta tarde. Era uno de esos raros días donde todos le permitían el lujo de dormir tanto como quería. Ninguna sirvienta tratando de ordenar algo. Ningún Gwendal con documentos legales. Ningún discurso molesto y melodramático de Günter, más que nada porque estaba fuera con Greta y Anissina. Y, si tenía suerte, Cecile no estaría pensando molestarlo hasta bien entrada la tarde de ese día. Y Gisela estaría atendiendo a Wolfram.

Por fin paz.

Yuuri rodó en la cama. Buscó una mano, solo por reflejo. Tenía que ser solo eso: el buscar algo, no alguien. El calor no estaba ahí, el durmiente cuerpo de cierto rubio que tenía en hábito monopolizar la cama y darle patadas veloces…Había desaparecido.

Yuuri abrió sus ojos y miró hacia el dosel. 'Wolfram el indeseable', huh? Era la primera cosa que le vino a la cabeza. Lo estaba carcomiendo. Eso no era exactamente cierto, aquí hay muchas personas que se preocupan por él. Entonces Yuuri frunció el ceño y sus ojos se entrecerraron a nada en particular. Especialmente, su…guardia…privada de élite. A esto, Yuuri sacudió fuertemente la cabeza. – ¿Qué estoy haciendo en mi día libre? –se reprendió a sí mismo. –Podría estar durmiendo, pero aquí estoy, totalmente despierto. –Se levantó de la cama, agarró sus ropas del clóset y las arrastró por el suelo mientras se dirigía al baño. Si Wolfram hubiera estado, seguro que le reñiría por estar arrastrando las ropas. Pero, no estaba alrededor y Yuuri podía hacer lo que quisiera.

-Y necesito olvidar todo acerca de ese estúpido cotilleo en el castillo. Todavía me está molestando.

Cepillar. Chasquear. Escupir. Y el cepillo de dientes fue de nuevo al vaso. Ojos oscuros se miraron al espejo mientras peinaba su cabello mojado. Su baño había sido aburrido y solitario, admitió de mala gana. Estaba vestido ahora en su uniforme de colegio negro con camisa blanca. Enderezó la chaqueta, y se aseguró que su camisa estuviera abotonada correctamente. Si no, Wolfram se quejaría y… Otra vez volvía a lo mismo. Su Wolfram no estaba.

Suspiro. Yuuri caminó a su habitación de nuevo. Iba a tomar el mapa que tomó prestado de la biblioteca y conseguir otro. Últimamente, sus lecciones con Günter eran sobre geografía. Y, como se esperaba, no era ni la mitad de bueno en eso. Estudiar otro mapa sería, al menos, una forma de matar el tiempo hasta que Conrad estuviera libre para un pequeño juego de baseball. Yuuri, de verdad, tenía ganas de ver a su padrino. No era solo querer, sentía que necesitaba lanzar la pelota. Necesitaba pensar. Tal vez, podría contar algunos de sus problemas –no, sus "ideas"–a Conrad para saber lo que opinaba. De pronto, dos figuras captaron la atención de Yuuri a través de la ventana.

Lentamente se acercó a las cortinas y las corrió para obtener una mejor vista. El material se deslizó con un sonido trémulo, pero no lo notó. El pelinegro estaba demasiado concentrado en las dos personas que vio…que eran Gwendal y…-¡Wolfram! –definitivamente era el rubio. Parecían estar teniendo una seria conversación mientras caminaban juntos, lado a lado. Las manos de Wolfram estaban en sus bolsillos. Y cada tanto miraba a su hermano mayor con la boca ligeramente abierta, no creyendo lo que escuchaba, al parecer. Entonces, se detuvo, fulminó al administrador y pareció ladrar algo con sus puños a cada lado. Gwendal, como siempre, estaba inalterable.

-¡Wolfram! ¡Sí, está de regreso! –dijo Yuuri, emocionado de ver a su mejor amigo de nuevo.

Antes que Yuuri se diera cuenta, se apresuró a través del castillo, de una manera no muy "noble". Casi chocó contra Conrad en el pasillo, murmuró un rápido: –lo siento –, pasó rápidamente a Gisela, corrió mas rápido, e hizo una mueca a Jacob, el guardia chismoso de la otra noche, que había sido puesto fuera del estudio real.

-¡Si! –dijo Yuuri, saliendo al frente del castillo y corriendo velozmente hacia las personas que más quería ver. Bueno, sobre todo a Wolfram.

¡Sí! Lo tengo de vuelta. ¡Esto es genial! Pensó Yuuri, sonriendo ampliamente.

Gwendal parpadeó repetidamente, no creyendo que su propio soberano haría tal esfuerzo para saludarlos. Wolfram, también, alzó la cabeza al sonido de pisadas.

-¡Wolfram! ¡Wolfram! –aclamó Yuuri –¡Estás…!

Se detuvo.

Tienes catorce ahora. La cara de Yuuri se ensombreció. ¡No! ¡Todavía no está de vuelta! El pelinegro bajó la cabeza. ¡¿Por qué no regresa?! No puedo seguir con esto.

Respirando pesadamente, se inclinó y apoyó sus manos en las rodillas como soporte. Una parte de Yuuri quería gritar, pero no enfrente de esos dos. Por lo tanto, mantuvo su cabeza baja, concentrándose en respirar.


Con un vestido largo amarillo puesto y un lazo blanco que Cecile había diseñado para ella, Greta miró por la ventana del coche el despejado cielo azul. Esta aventura fue divertida y estuvo ayudando a su papá. Balanceó sus pies con gracia mientras pensaba acerca de todo eso. Entonces, abrió su último libro de aventuras de "Anissina" y comenzó a leer.

Sentado en el mismo asiento cubierto de terciopelo pero del lado opuesto al conductor estaba Günter. Luchaba por mantener una conversación civilizada con Anisssina sobre lo que aprendieron hasta ahora sin envolver a Greta. Y eso estaba siendo un verdadero desafío.

-Entonces –comenzó Günter cuidadosamente, poniendo de forma violenta un mechón de pelo lila detrás de su oreja –estamos regresando al Castillo del Pacto de Sangre, ahora.

Anissina asintió lentamente.

-Y dime, ¿podemos llamar a esto un éxito? –dio una mirada seria a la mujer sentada enfrente a él. -¿Tenemos mejores conocimientos sobre el por qué la flecha fue "construida" y por quién?

-Ciertamente lo tenemos –dijo Anissina de igual forma. –Aparentemente, hay un pequeño clan, que reside en el territorio Bielefeld, que se especializa en la fabricación y venta de armas.

Ante eso, el consejero del rey apoyó un codo sobre la ventana abierta y miró al mundo pasar lentamente. –Sería interesante saber si todos en el área están al tanto de ellos…

Anissina sabía muy bien lo que estaba implícito y arrugó la nariz. Dio un vistazo a Greta y, afortunadamente, la niña no les estaba prestando atención o no parecía hacerlo. –Mis suposiciones son que los nobles probablemente están concientes de sus "actividades" pero decidieron no decir nada al respecto. Este clan ha estado en los alrededores por un largo tiempo, lo entiendo. Y ambos, humanos y mazoku se… -sus ojos fueron a Greta brevemente. –Se …umm…benefician.

Observó como Günter retiraba su atención de la ventana.

Günter alisó su larga capa blanca con unas rápidas cepilladas de su mano. Como el autonombrado consejero, tutor y mentor del Maou, sintió que tenía que decirlo –Y, ¿Qué pasa si los parientes de Bielefeld son… um…¿Cómo puedo decirlo? Creo que realmente no hay una forma delicada de expresar el concepto de "mejores clientes", ¿verdad?

Anissina sacudió la cabeza –No, también pensé en eso… -dio un rápido vistazo a la niña y continuó –de todos modos…no están dentro de sus mayores intereses. De hecho, ellos ganan prestigio teniendo un miembro de su línea de sangre (a pesar de ser uno ruidoso y difícil como suele ser) comprometido con el Maou. Un matrimonio con el Maou sería mejor para todos ellos, porque estarían en su mejor momento.

Gunter asintió dándole la razón. –Políticamente es cierto. Entonces, eso nos redirige al clan de hacedores de armas. ¿Tiene la señorita Leona Constantia un nombre para este clan de rebeldes?

-No opino que 'rebeldes' sea una descripción acertada. Sería más correcto "emprendedores entusiastas" o hasta "oportunistas económicos" –replicó con facilidad.

-Bueno, si fueron ellos los que hicieron esto, no los describiría como "oportunistas". Es de común conocimiento que nuestros soldados fueron emboscados con solo una persona como objetivo.

Las ruedas del carro golpearon unas rocas, haciendo saltar a todos. Greta miró arriba de su libro, disfrutando el suceso, y pasó a la siguiente hoja con una sonrisa burlona. Anissina le sonrió.

-Obviamente, no son del tipo que hacen las cosas desinteresadamente –continuó Günter, pensando en voz alta ahora. –Hmm…talvez podamos conocer al clan y proponer una jugosa oferta…a pesar de que, históricamente hablando, esta táctica rara vez funciona. El anterior Maou solo los cazaría y erradicaría.

-Bien, esa no es una opción –dijo Anissina con una delgada sonrisa. –Yuuri Heika querría que los ubiquemos, contactemos y hablemos con ellos antes de tomar decisiones definitivas.

-Estoy de acuerdo –dijo Günter –a pesar de que nuestro "Pequeño Lord Ruidoso" casi muere por eso, Heika no buscaría ninguna clase de venganza. Esto solo demuestra su naturaleza dispuesta a perdonar y su bondad ilimitada–. Los ojos del consejero se suavizaron.

-Es verdad –dijo la inventora. –Entonces, regresarás en unas horas y podrás ver a Heika de nuevo–. Aarqueó una ceja roja. Sí, estaba poniéndole el cebo, pero, también estaba aburrida, y quería alguna clase de entretenimiento.

Al pensar en el pelinegro de ojos negros, Günter se sumergió en una placentera ensoñación. Se vio a sí mismo y a un despreocupado Yuuri Shibuya saltando a través de un campo de amapolas ataviado con su traje de etiqueta mientras todos en el reino miraban y aplaudían con sus manos, como una pareja feliz. Confeti caía del cielo.

-¿Günter? ¿Günter? –preguntó Anissina, llevando una mano frente al consejero con una mueca ligeramente divertida.

-¿Qué pasa con él? –preguntó Greta, riendo una poco detrás de su mano.

-Con esa cantidad de azúcar en su sueño despierto, es increíble que Günter no tengo una fiebre de azúcar –rió la pelirroja.

-Entonces, ¿es una chica después de todo? –preguntó Greta.

-Y una muy joven –dijo Anissina mientras Greta hacía muecas hacía el par.


-¿Wolfram? –Dijo Gwendal, dando al rubio una muy severa mirada y algo pasó a través del par –Él es el nuevo Maou. Su nombre es Shibuya Yuuri.

Wolfram miró a Yuuri con profunda cólera en sus ojos. Los cabellos rubios flotaban hacia atrás por el viento y daban la impresión de ser flamas.

-Tu soberano y maestro…-Había una fuerte advertencia en el tono de Gwendal lo que confirmó que el tema no estaba en negociación. Fin de la historia.

-¡Pero…Gwendal! –gruñó Wolfram, miró al Maou atrás de él con repulsión.

Yuuri se retorció. Era incómodo solo permanecer cerca. Cómo podía pasar de querer ver a Wolfram tan desesperadamente en un minuto y querer escapar al otro, el pelinegro no lo sabía. Pero, sabía que el cambio no era un sentimiento nuevo. Era familiar.

-Mírate a ti mismo –ordenó su hermano mayor –y piensa en la posición en la que estás. Respétalo. Sigue las órdenes o estaré más que feliz de despedirte de la milicia.

Yuuri parpadeó y su mandíbula casi tocó el suelo. Era la primera vez que veía a Gwendal ser tan estricto.

Hoy está de mal humor, pensó el pelinegro. Tal vez debería evadir a los dos.

La mirada de Wolfram era afligida. Esta era la vida que siempre quiso y estaba cerca, tan cerca de obtenerla. –Como tú digas –. Contuvo su postura agresiva, bajando la cabeza para hacer una ligera reverencia al Maou. Cuando se enderezó, el rubio descansó las manos en sus caderas, aunque una mano iba más arriba. Su lado comenzaba a doler otra vez, quemaba. Si tan solo ponía más presión ahí, tal vez podría detenerlo. Tampoco quería hacer otro viaje para ver a un sanador. En su opinión, la chica peliverde no le hizo mucho bien.

Wolfram seguía presionando su lado fuertemente.

Yuuri captó el movimiento esta vez porque no fue tan suave. El rubio estaba mordiendo su labio inferior, su piel estaba más pálida que lo normal. Obviamente, el dolor estaba de regreso y Yuuri notó las ojeras bajo los ojos verdes del Wolfram de catorce años. No ha estado durmiendo, ¿no es así?

Gwendal continuó. –Porque, cadete, si no aprendes a llevarte bien con tu rey, ¿cómo puedo confiar en que lo defiendas?

El rubio sacudió la cabeza con una mueca. -¡Lo sé! ¡Lo sé! No necesitas decírmelo dos veces.

-Y un cadete, aún siendo mi hermano menor, puede ser despedido para siempre por abandono del deber. ¿Está claro? –ladró Gwendal pomposamente.

Sigue diciendo… ¿"cadete"? Los ojos de Yuuri se deslizaron a Wolfram de nuevo. ¡Si!, claro, Wolfram estaba vistiendo el uniforme de cadete. Yuuri estaba tan acostumbrado de verlo usar una variedad de ropas que eran muy largas para él que nunca realmente notó que el nuevo uniforme azul se adaptaba a Wolfram perfectamente esta vez.

-Entonces –continuó Gwendal –recuerda que ya hablamos sobre esto. Él es tu rey. Mantente a su lado y haz lo que te dice sin cuestionar. No estás en posición de decirle "no", ¿entendiste?

Wolfram, con una mezcla de preocupación y molestia, dio a su hermano mayor un sincero asentimiento que fue seguido de una mano colocada fraternalmente en los estrechos hombros de Wolfram. Y, esta vez, funcionó. Gwendal había espantado el fuego en él. El cadete pareció manso y respondió con un suave pero algo forzado: –sí, señor.

-Ah… bueno –comenzó Yuuri, tratando de ser un tipo agradable.

Gwendal fulminó a Yuuri con la mirada, que pareció decirle también: –No 'deshagas' todo lo que hago. ¡Ya está dicho!

Yuuri rió nerviosamente un poco para sí mismo con una mano detrás de la cabeza.

La mirada fija y severa de Gwendal volvió a su hermano menor. –Ahora que eres un cadete, ¿perdiste tus modales también?

Los ojos verdes de Wolfram se ensancharon en su hermano. –Oh, mis disculpas… –Se dio la vuelta enfrentando a Yuuri, todavía con signos de molestia y desaprobación pero decidiendo que lo mejor era continuar con una corta reverencia seguida por: –Saludos. Mi nombre es Wolfram von Bielefeld y soy el tercer hijo de Cecile von Spitzberg. Es un…

-Extremo placer conocerlo –dijeron Yuuri y Wolfram al unísono.

Ojos verdes se dispararon hacia su hermano. –Se está burlando de mí –gruñó Wolfram infantilmente entre sus dientes apretados mientras apuntaba al rey.

-Él puede decir lo que quiera… CADETE.

Con eso, Wolfram bajó su cabeza queriendo, muy desesperadamente, golpear fuertemente el suelo o patear la suciedad. Cuando entrenara podría hacer eso y liberarse, cuando nadie más lo viera.

-Realmente, Wolfram –dijo Yuuri amablemente –me dices ese tipo de cosas muy a menudo… me lo aprendí.

-Imposible –dijo el rubio en un tono altanero con los brazos cruzados –No te conocía hasta hoy. De hecho, mi hermano tuvo que decirme acerca de tu existencia.

Los ojos de Yuuri se tornaron amables. –Estuviste enfermo Wolfram, y esa es la razón por la que no recuerdas–. Cuando obtuvo una mirada suspicaz del rubio, Yuuri dijo: –Por eso tienes una cicatriz en tu costado. Aún ahora, te está doliendo, lo sé… y estuviste tomando medicinas también.

Gwendal lanzó a su hermano menor una afilada mirada para ocultar su preocupación. Que Yuuri pudiera ver algo en Wolfram que él no podía, hería un poco su orgullo. Aunque nunca lo admitiría.

Abiertamente esta vez, Wolfram llevó una mano a su costado, su boca abierta ligeramente en sorpresa. Rememoró esa misma mañana. Asintió. –Sí, tengo que beber una cosa de sabor horrible porque la medicina que tomaba previamente me hizo enfermar.

-Estuvimos todos muy preocupados por ti –dijo Yuuri sinceramente, inclinándose un poco. Notó, con una sonrisa para sí mismo, que Wolfram se sonrojó tenuemente a eso.

Gwendal vio la mirada también y sus hombros se relajaron. –Bien, entonces…ya que Wolfram ha dado su aprobación al Maou y ha, para mi satisfacción, terminado con eso… -enfatizó la última parte para que atravesara el duro cráneo de Wolfram. –Todos podemos seguir con nuestras vidas.

El cadete suspiró impacientemente. –Entonces, supongo que ya estoy libre para ir a entrenar –concluyó Wolfram, caminó solo dos pasos para tener una mano tironeando de su brazo.

-Hoy no, Wolfram –replicó Gwendal.

- ¿Por qué? Ya soy un cadete, necesito entrenar en lo básico junto a los demás–. Solo el pensamiento le hizo sonreír. Ser un soldado fue su sueño durante mucho tiempo. –Sabes, Gwendal, soy aún mejor que Spagel, Achen y Durr. ¡Y ellos comenzaron a entrenar un año antes que yo! –. Hizo una pequeña postura orgullosa que enterneció el corazón de Gwendal. Pero, no iba a dejar a su hermano salirse con la suya.

-Te dejaré regresar al entrenamiento en una semana –dijo Gwendal con severidad. –Necesitas sentirte mucho mejor que ahora o podrías tener una recaída, por lo que necesitas permanecer cerca del castillo.

Wolfram lo miró con una expresión de "Oh, ahora lo entiendo". –Si no estoy practicando…entonces… ¿lecciones? ¿Tengo que estudiar en cambio? –Tal vez podría pasar algún tiempo con Gwendal en la biblioteca. Puede que no sea tan malo después de todo. Se entusiasmó ante la idea.

-Lecciones, ¿huh? Bueno, Gwendal… ¿Le enseñarás eso? –Se burló Yuuri suavemente. Recibiendo un ceño fruncido como respuesta.

-Bien, te daré una opción. De hecho…-miró a Yuuri –en vez de "opción" haré un trato.

Ambos jóvenes, delante de él, lo miraron fijamente.

-Puedes tener lecciones extras con Günter…

Pero eso es imposible ya que Günter no está aquí, pensó Yuuri para sí mismo, y Gwendal lo sabe.

-O, Wolfram, puedes estar al lado de Yuuri Heika y practicar tu futuro trabajo (tu deber, de hecho) protegiendo al Maou.

Ojos esmeraldas lo miraron junto a otros negros.

-¿Una semana… sin lecciones…o trabajo… para ninguno de nosotros? –preguntó Yuuri con una sonrisa asomándose por sus labios.

Gwendal le dio un rápido cabeceo en respuesta. –Puedo manejar todos los documentos legales por el Maou a no ser que surja una emergencia nacional–. Sus ojos brillaban con diversión.

Wolfram hizo una mueca afectada para sí mismo. –¿Tengo que practicar…protegiendo al Maou…?

-¡Trato hecho! –dijo Yuuri feliz. –Vamos Wolfram –sonrió ampliamente –vamos a conocernos…de nuevo.


Yozak dio un paso hacia el matorral y se cambió de ropa. Pensó en ponerse un vestido rosa claro y blanco con una peluca roja y larga. Después de todo, ese disfraz le había salvado la vida más que unas pocas veces. Pero, a final, se decidió por el traje de granjero. Lo obtuvo de las tabernas en las fronteras anteriores. Por lo que, probablemente encajaría como un cliente regular.

Yozak siguió las pisadas frescas de caballo con una idea bastante clara sobre a cual taberna irían los hombres a beber hoy. La más próxima, El Perro Salado, estaba en el lado Mazoku y no tenía solo clientes Mazoku sino también humanos. Por lo que, de cualquier manera, tenía que estar en lo correcto.

Yozak amarró su caballo en la parte trasera no sin antes deslizar una moneda al hijo del dueño para que mantenga un ojo sobre el animal. Explicó al adolescente que no quería que su "esposa" sepa que iría a beber. El chico sacudió la cabeza en señal de entender. Aparentemente, esta clase de cosas pasaban a menudo. Pero, en realidad, Yozak hizo esto para evitar que el hombre al que seguía reconociera el caballo. Solo faltaba un tonto error como ese para tener detrás de él a cinco hombres bastantes rápidos.

Estaba tenuemente alumbrado adentro y olía como un viejo sótano. La puerta del El Perro Salado se abrió y cerró rápidamente con un gemido de la madera. La mayor parte de los hombres no se molestaron en mirar. Estaban concentrados en sus juegos de cartas, bebiendo y conversando. Dos tipos, en la parte trasera, estaban lanzando dados y maldecían fuerte cada vez que uno ganaba o perdía. Yozak "el granjero" ordenó una cerveza al mismo tiempo que coqueteaba con la linda chica de pelos rosa (quien parecía gustar de él un "poco demasiado"), encontró una mesa raquítica con manchas de aros de agua, situada dentro del alcance de la voz del hombre que había estado siguiendo. Estaban justo como el otro día, dos jugando cartas y los otros tres bebiendo.

-Odio la parte de 'esperar' –se quejó el mayor. Tomó un sorbo de su cerveza y observó fijamente la pared.

-Estoy de acuerdo. Esto se hace pesado, y ¿dónde está mi siguiente cerveza? –El de la nariz gorda y resfriada levantó su narizota de gran tamaño al aire –pensando que así llamaría la atención de la bonita camarera y le daría su bebida.

Yozak notó que el hombre barbudo estaba afeitado y limpio hoy, pero todavía tenía esa actitud de "jefe" arrogante que decía a todos que él estaba al mando todavía. –Mira, idiota, solo siéntate y espera. Cuando sepamos lo que vamos a hacer, lo haremos.

-Está bien –ambos jugadores de cartas suspiraron. El primero se rascó la cabeza un poco y su peluca rubia se movió. Eso hizo que los ojos de su compañero se agrandaran. –Detén eso –susurró misteriosamente –harás que nos noten–. Obtuvo un rápido cabeceo y ahí terminó todo.

Dos rondas de cervezas después, la camarera volvió con más bebidas. Pero, esta vez, hizo un viaje más de regreso con un bulto de cuero. Lo puso en la mesa frente al jefe. –Hola de nuevo –dijo ella y movió algunos mechones rosados detrás de su oreja mientras se sentaba junto a ellos.

-¡Tú! –exclamó el jefe. –Guau, no podría haberlo adivinado… luces muy diferente a antes.

Su respuesta fue una delgada sonrisa, esto era exactamente lo que quería escuchar.

Yozak tomó un largo trago de cerveza. ¡Esa es la chica con la que acabo de hablar! Y sí que es una pequeña cosa linda también. Suspiró para sí. Entonces, está usando disfraces también. Sus ojos cayeron sobre ella y después a su bebida. Es una mujer. Lo puedo decir por la forma de sus manos, la falta de la Manzana de Adam, y el molde de su cadera. Parecía, por lo que escuchó del jefe, que su apariencia cambió de la última vez que la vio. Entonces, ella solo cambió su cabello y sus ropas…tal vez tenga puesto maquillaje…

-Tengo lo que, creo, estabas buscando, un regalo para ayudarte con tu objetivo y un mensaje de mi hermano.

No está trabajando sola…tomó otro trago de cerveza.

Con entendimiento, el jefe agarró el cuero y bramante bulto y un pequeño sobre sellado con cera.

-Esto te ayudará a terminar el trabajo para el cual pagamos. Verás que el 'acuerdo' cambió un poco, pero usted se beneficiará de esto. Después de eso, nosotros podemos comenzar nuevas negociaciones.

-Eso estará bien con nosotros –respondió el jefe, tratando de sonar agradable y bien controlado. Pero, en realidad, solo sonó falso y condescendiente.

-Bien –le sonrió. –Pero si tienes algún problema… –elevó una ceja –…entonces nunca tuvimos esta conversación. Pero, de nuevo, esa es la razón por la que preferimos trabajar con profesionales.

Yozak arrugó el ceño y tomó otro trago.

Con eso, la chica se levantó, dio una linda reverencia y dijo como una niña: –Que tengas un buen día–. Comenzó a recoger las copas de la mesa para ser lavadas.

Yozak echó un vistazo a los hombres detrás de él y entonces escuchó la puerta abrirse de nuevo. Miró al cielo y maldijo a sí mismo. Debió haber pensado esto antes. Por supuesto, los seis de ellos no viajarán juntos. ¿En qué estaba pensando? Bueno, en realidad, reflexionó, estaba pensando en llegar a conocer a la camarera cuando pensaba que solo era una camarera…

Comenzó a seguirlos, sosteniendo la puerta abierta para él. La chica pelirrosa estaba ya cabalgando por el camino en su caballo negro. El caballo tomó el primer paraje que se dirigía al noreste. Podía ver la cola susurrando en el vuelo mientras deambulaba. Pretendiendo caminar fuera mientras buscaba en sus bolsillos por algo (básicamente para parecer casual y ganar más tiempo) volvió los ojos a los hombres en la mesa, quienes ahora estaban todos de pie. Estaban impacientes por irse. Y Yozak caminó alrededor de la taberna hacia la parte trasera donde su caballo estaba atado. Tenía una única opción ahora, pero, ¿a quién debería seguir?


Yuuri condujo a Wolfram por los jardines. Estaban ahora solo ellos dos. Quería tener una charla con el joven Wolfram con la esperanza de que podrían tener la oportunidad de, realmente, llegar a conocerse.

-¿Qué pasó aquí? –preguntó Wolfram, con viento azotando su pelo. El rubio, que parecía alumno de secundaria, señaló la cama de flores donde su madre normalmente plantaba filas tras filas de Hermoso Wolfram. Estaba acostumbrado a que las flores amarillas lo saluden-incluso si su nombre era estúpido. Ahora, todo lo que veía eran las flores que representaban a su hermano. Frunció el ceño a eso.

-Ella no te olvidó –dijo Yuuri con una sonrisa.

Wolfram inclinó la cabeza a un lado. –Sabes todo acerca de las flores de mi madre, ¿eh?

-Sí, y ella plantó un montón de flores.

-Entonces, ¿qué pasó? –Wolfram se arrodilló e inspeccionó el lugar. No había ni una sola flor amarilla. Había, sin embargo, unos largos parches de tierra donde muchos tallos parduscos sobresalían.

-Yo las recogí todas…

Un par de ojos verdes lo miraron confundidos.

-…Para ti, eso es….

Una sonrisa infantil jugeteaba en los labios de Wolfram. –Para mí, ¿eh?

Yuuri se tornó rosáceo, algo que Wolfram también notó. –Tenía que hacerlo.

-Tenías… ¿qué? –el "eco de Wolfram" era suave y ligeramente divertido.

-Umm…si… –El pelinegro tuvo que esforzarse para no tartamudear. Y, muy dentro de él, podía escuchar a su otro "yo", el otro Maou, divertido también. Estaba casi riendo y Yuuri le dijo que se detenga.

-Era necesario…

-Oh… ¿lo era? –respondió Wolfram en una voz totalmente encantadora que Yuuri nunca supo que tenía. Y, por alguna razón, el corazón del pelinegro latía un poco fuerte. Hubo un extraño silencio entre ellos, también, con el que no estaba familiarizado.

-Era…era necesario porque… lo necesitábamos como parte de tu antídoto contra el veneno de la flecha.

A eso, los divertidos ojos verde esmeralda se transformaron en un verde apagado. –Ya veo –dijo Wolfram pero en un tono totalmente diferente. Más bien, era un tono totalmente indiferente. Yuuri no estaba acostumbrado a eso tampoco. Toda la conversación se sentía extraña.

-Vamos por aquí –dijo el pelinegro.

El rubio simplemente se encogió de hombros y dio un paseo alrededor, observando todo. –Este lugar luce correcto…e incorrecto a la vez–. Señaló un arco cubierto de rosas. –Esas son más frondosas de lo que recuerdo ayer.

Tu "ayer" fueron años y años atrás Wolfram, pensó el pelinegro amargamente.

-Y la hierba es más verde. Estuvimos teniendo una sequía, ¿cómo puede estar tan verde ahora?

-¿Duendes? –bromeó Yuuri.

-En peligro de extinción…junto con los elfos –respondió rápidamente Wolfram. –Podría decir, también, que un dragón hizo pis encima de todo y lo volvió verde en una noche–. Rió maliciosamente. Su sonrisa burlona era muy amplia.

Inmaduro, pensó Yuuri, y me estoy cansando de eso bastante rápido.

-¿Heika? –dijo Wolfram. Notó la mirada ácida. Prometió a su hermano que haría su mejor esfuerzo para sobrellevarlo. Y, siempre que era posible, a Wolfram le gustaba mantener sus promesas a su hermano mayor.

-Te dije que me llames "Yuuri", siempre lo hiciste.

-¿Siempre…? –sacudió la cabeza en un intento de aclararse. –Está bien, Yuuri –dijo Wolfram y agarró al pelinegro de la mano, empujándolo a un escondrijo de uno de esos arcos de flores, que estaba tan espeso de flores que a Yuuri le pareció más una cueva que un arco. Había un pequeño banco de piedra ahí y los dos se sentaron. Había una agradable y ligera esencia cítrica proveniente de las rosas blancas. La briza cogió las flores y las dejó, dando una inusual sombra que se balanceó de un lado a otro.

-¿Qué es eso? –preguntó Yuuri, totalmente confundido.

-Mira –dijo Wolfram, señalando un pequeño grupo caminando en el jardín de rosas también, pero mucho más lejos.

-¿Eh? –entrecerró los ojos en las figuras. –Oh, ese es Murata y los tres chicas son las hijas del alcalde local. Gwendal invitó al alcalde para firmar algunos papeles. Aparentemente, los ciudadanos quieren un festival y necesitan nuestro permiso.

-Creo que todos en ese grupo lucen bien –dijo Wolfram y sus ojos tomaron cierto brillo. –Muy bien.

Los ojos de Yuuri se dispararon a Wolfram. – ¿Bien? –repitió. – ¿Eh? –entonces los ojos negros se ensancharon. Oh, ¡No! Pensó Yuuri, cubriendo su cara con una mano. ¡Sus hormonas están dando patadas!

Wolfram alisó su chaqueta de cadete con sus manos. –Creo que ambos deberíamos ir a saludarles –dijo en un tono que a Yuuri, definitivamente, no le gustó. ¡No tenía idea que Wolfram podía ser así! Lo he visto brusco, tímido, preocupado y enfadado (mayormente enfadado) pero, jamás lo he visto atraído hacia alguien. ¡Y no puedo creer que estemos teniendo esta conversación!

-Ummm…Bueno, Wolfram…? –Veamos… ¿Cómo puedo decir esto? –Buenoya conociste a Murata. De hecho, estuviste a su alrededor, más o menos, por un poco más de tres años–. Yuuri señaló al tipo con las ropas negras. El diseño no era muy diferente al que Yuuri vestía.

Los ojos verdes se entrecerraron en concentración. –Gwendal me dijo eso también, dijo que estuve enfermo y por eso no recuerdo bien las cosas.

-Sí, es verdad –confirmó Yuuri con un cabeceo y una amplia sonrisa. –Estamos tratando de que te mejores y así…

-¿Pueda recordar todo?

Fue respondido con otro cabeceo.

-Hablando de 'recordar' –comenzó Wolfram e inclinó la cabeza a un lado encantadoramente –hay un montón de cosas que no recuerdo y eso es desafortunado. Pero, he sido satisfecho un poco…

-Por Gwendal, ya lo dijiste.

-Sí, y oí algunas cosas al escuchar a las sirvientas también.

Yuuri contuvo la respiración. –¿Qué…exactamente…escuchaste…? –Estaba verdaderamente asustado de preguntar. Algunos de los chismes del castillo podían ser viciosos. Acababa de aprender eso y los incómodos sentimientos no se iban fácilmente.

Wolfram le sonrió. –Hay algunas cosas que sé acerca de ti…y de mi.

Otro miradas de ojos amplios confirmó todo en la cabeza del rubio. –Entonces, es cierto –dijo Wolfram con un tono ligeramente coqueto. –Estamos comprometidos.

-Oh, ¿eso es todo? –dijo Yuuri con alivio. El tono parecía decir "no significa nada para mí". Entonces, se dio cuenta de ello. -¡No! No, no te molestes conmigo por eso–. Se podía imaginar a sí mismo siendo golpeado con una bola de fuego y disparado con enfadadas palabras por todo el jardín.

El rubio solo parpadeó, un poco confuso.

¿Eh? ¿No está enojado? O-k-a-y….

Yuuri miró al suelo y removió un poco de tierra con el pie. –Nuestro compromiso fue…un accidente. En verdad lo siento.

Tenía miedo de mirar. Tenía miedo de la posible expresión de Wolfram. Estaba imaginando todo tipo de reacciones dolorosas.

-Oh, ¡ya veo! –dijo Wolfram y le dio una amigable palmada en la espalda. –No te preocupes por eso.

-¿Qué quieres decir? –preguntó Yuuri incrédulamente.

-Este tipo de matrimonios aristocráticos suceden todo el tiempo.

La mandíbula de Yuuri tocó el suelo. Esto no era lo que esperaba.

-Nadie, realmente, espera que te enamores de mí. La verdad es que el "amor" no es, para nada, un requisito. Esto es más que nada política. Y, para el tiempo en el que fijemos la fecha de matrimonio, las cosas podrían cambiar y te casarías con alguien más.

Yuuri, simplemente, no podía creer lo que oía. Este era Wolfram, después de todo, diciéndole todo esto. Y, se sentía un poco solitario.

-Y, mírame, solo soy un cadete –continuó Wolfram. –No puedo casarme con el Maou ahora. Necesito trabajar en mi camino. Tengo que probarme a mí mismo en batallas. Mi madre ya no es el Maou, por lo que tengo la presión de ser suficientemente digno para casarme con alguien de un alto rango como tú.

-Oh, entiendo –dijo Yuuri, pero no quería.

Wolfram observó al pelinegro y sintió un poco de lástima por él. Gwendal dijo que era de otro mundo. Por eso, muy probablemente, este nuevo Maou estaba en la oscuridad y no sabía mucho. Él tenía que llenar ese hueco.

-Por ejemplo –comenzó Wolfram –Una vez conocí a una mujer llamada Julia. Ella tenía un arreglo matrimonial también. Lo aceptó como un deber que le fue dado a ella. Y ella siguió (como todos lo hacemos en estos casos) adelante como si fuera su deber. Con la mayoría de los compromisos hay: una alegre confianza por parte de un prometido y una disposición protectora por parte del otro.

-Julia… -dijo Yuuri, sintió melancolía de solo nombrarla. Entonces, fue así para ella. Pobre Conrad…

Hubo un repentino movimiento en su hombro. No estaba preparado para eso. Wolfram se inclinó hacia él. Sus ojos esmeraldas cerca de los de Yuuri. Sus labios cercanos, casi tocándose.

-¿Qué fue eso? –espetó Yuuri, frunciendo profundamente el ceño. Su corazón estaba latiendo con fuerza ahora y se sintió enrojecer tontamente.

-¿Por qué estás tan preocupado? –respondió el rubio, infinitamente divertido. –Actúas como si nos hubieran unido en un juego de parejas–. Se inclinó de nuevo para ver los severos ojos negros mirándole.

Entonces, la voz de Wolfram se hizo sincera. –Tú no me amas, no hay parte de ti que lo haga.

Yuuri se congeló a esas palabras. Sobresaltado.

-Puedo verlo en tus ojos–. El rubio inclinó su cabeza a un lado. –Me tienes miedo.

-No, Wolfram. Eso no es verdad, no entiendes.

El rubio se rió de él otra vez y se relajó un poco sobre el banco de piedra. Cruzó las piernas de forma casual.

-Mira, esto es solo un arreglo político por ahora y eso es todo–. Removió sus cabellos rubios de sus ojos. –Para el tiempo en el que realmente estemos cerca de la ceremonia de matrimonio, las cosas podrían haber cambiado.

Vio una mirada dudosa en los ojos de Yuuri.

-Relájate –dijo Wolfram casi alegremente –nada cambiará ahora mismo–. Yuuri frunció el ceño de nuevo cuando vio que la mirada de Wolfram viajaba hacia Murata y las tres chicas. Ellos habían extendido una manta sobre el césped y estaban teniendo un picnic. Murata, como siempre, estaba siendo totalmente encantador con las chicas. Sus risas tontas volaban en el viento.

La mente de Wolfram vagaba con una sonrisa estirándose en sus labios.

-'Ahora mismo'…creo…estabas diciendo –Yuuri enfatizó las palabras, tratando de sacar al rubio de las nubes. Brevemente, consideró darle un codazo.

-Oh, sí –contestó Wolfram con un cabeceo. –Además –miró a Yuuri de nuevo –Realmente odio estar atado a una sola persona. Solo tengo setenta y tres–. Wolfram rascó su cabeza pensativamente. –Estoy seguro que hay alguien ahí afuera mejor para ti, después de todo.

La mandíbula de Yuuri volvió a caer. Me está… ¿rechazando? Consigo un hermoso príncipe rubio con corcel blanco…y ¿estoy siendo rechazado por él?

-Oh, no te sientas mal por eso –dijo Wolfram, viendo la reacción de Yuuri. Tal vez estaba siendo un poco muy honesto con el nuevo Maou. –No eres tú. Soy yo…¡en serio!

-Gracias Wolfram –Yuuri frunció el entrecejo. ¿Por qué estoy molesto? Debería estar feliz. Siempre quise esta actitud de Wolfram, pero, ahora…

-Mira –continuó el rubio algo culpable. –Podríamos, en realidad, llegar a casarnos en el futuro, después de todo. Todavía puede pasar. Es posible.

Yuuri suspiró. Ese pensamiento tampoco le hizo sentir mejor.

-Y, si lo hacemos –continuó Wolfram –estate consciente de que…a pesar que no me desees…sabes que tenemos que…consumar el matrimonio, ¿verdad?

La cara de Yuuri se sonrojó a eso. Realmente sintió el calor apoderándose de su cara. Intentó apartar la imagen de ellos en la cama en su luna de miel, escasos de ropas. Yuuri trató de detenerlas, pero no podía. Estaba seguro de que Wolfram podía hacer unos deliciosos sonidos cuando besaban su cuello. ¿Qué estoy pensando? ¡Ambos somos chicos! ¡Eso nunca pasará!

Es tan lindo cuando se sonroja, pensó el rubio mientras miraba a la tierra. Entonces, decidió presionarlo un poco más. –Tienes que hacerlo o nuestro matrimonio puede ser anulado en cualquier momento por voto de los aristócratas–. Wolfram inclinó la cabeza a un lado encantadoramente. –Y te prometo que en nuestra noche de bodas, seré gentil contigo.

Hubo un profundo sonrojo que Wolfram no sabía que fuera posible. La cara de "tomate" era aún más tierna.

Bien, es tiempo de detener esto antes de que vaya muy lejos. ¿Qué podría relajar su cabeza? Pensó el rubio para sí mismo. Bien, intentaré esto. –Y, después de la noche de bodas, puedes mover a tus concubinas dentro del castillo y yo moveré a las mías también. Así, los dos estaremos feliz.

-¿C-Concubinas? –la respiración de Yuuri se atoró.

-Bueno…si –dijo Wolfram parpadeando.

La memoria de Yuuri retrocedió. El Wolfram de ocho que conoció a la concubina de su padre por accidente, estaba furioso por eso. Estuvo gritando y Yuuri estuvo, desde ese momento, deseando que hubiera una forma de borrar esa memoria. Llevarse el dolor que causó.

-No tuvo… –Tal vez no debería hacerle recordar. No, tengo que hacerlo…estamos técnicamente "comprometidos", por lo que tengo el derecho. –No tuvo tu padre una… ¿concubina en el castillo? Por eso, pensé que tú las odiabas –dijo Yuuri con timidez. Estaba pateándose todo el tiempo, pero, realmente quería saber.

Wolfram se rascó un poco la nariz, ensimismado. –Te enteraste de eso, ¿huh? –se encogió de hombros pero sus ojos esmeraldas se endurecieron. Yuuri lo podía ver. –Después de un tiempo, Gwendal me convenció que esas cosas pasan. Lo mejor es aceptarlo–. Rascó su nariz de nuevo y vio la expresión de lástima en la cara del Maou. Miró hacia otro lado por un segundo. –Además, Yuuri, mírame.

-¿Qué?

El rubio le sonrió un poco. –No, de verdad…mírame.

Yuuri encogió los hombros. –Bueno, Wolfram…eres muy hermoso–. Observó las flores que colgaban sobre ellos y dijo: -Probablemente la persona más hermosa que he conocido–. Liberando el aire que no sabía que estaba conteniendo, Yuuri miró al rubio y vio que Wolfram había forzado una sonrisa en su cara. Pero, supongo que todo el mundo te lo dice. No es nada nuevo, ¿huh? Pero eres mucho más que apariencia…mucho más.

-Mi querido Maou, si no lo has notado…tu prometido es un hombre. La última vez que lo comprobé, los hombres no pueden dar a luz. Por lo que, por supuesto, después de un año o dos de matrimonio tendrás pequeñas insinuaciones, de tus administrados y consejero, de que necesitas un heredero.

Los ojos de Yuuri se ensancharon.

-Tendrás que dormir con una mujer, algunas veces, para obtener ese heredero. Probablemente, un par de veces… –Entonces Wolfram se estiró un poco, tratando de conseguir comodidad en el banco de piedra. Llevaban un tiempo sentados ahí. –Claro, históricamente, hubieron maous que ordenaron a sus príncipes consortes embarazar a sus concubinas.

¿Históricamente? ¿Por qué Günter no lo mencionó? Entonces, tuvo un flashback de su, en demasía, adulador tutor e historiador abrazándolo. Eso lo explica.

Sin darse cuenta, Yuuri estaba sacudiendo la cabeza en negativa. Wolfram le sonrió genuinamente por eso.

-Legalmente hablando, si el Maou tiene un príncipe consorte, todo niño nacido de sus concubinas será, automáticamente, el heredero al trono.

Yuuri echó un sincero vistazo dentro de los ojos esmeraldas. –Si yo hago eso, estaría engañándote–. Por un breve momento, pensó ver algo que le hizo recordar a un escudo reflejado en la cara seria del rubio. Presionó un poco más. –Y, si tú haces eso, estarías engañándome.

-Amor, ¿de nuevo? –rió Wolfram, pero esta vez con mucha menos alegría, puso un brazo alrededor de los hombros de Yuuri de forma amigable. –Llegado a ese tiempo, de verdad, no tendrás otra opción–. Se inclinó más cerca y Yuuri se sintió sudar un poco. –No serías feliz conmigo…bien adentro…y, lo creas o no…tengo mi carácter.

Con eso, Yuuri comenzó a reírse. Cubrió su boca con la mano y trató de contenerla. Era algo difícil de hacerlo ahora, porque podía ver al rubio lucir más que un poco fastidiado. Se estaba enojando y retiró su brazo del hombro de Yuuri.

-Gracias por hacerme reír, Wolfram. Lo necesitaba.

-Bien –dijo Wolfram, volteando con una mirada ligeramente diabólica en la cara. –Entonces, me gustaría que hagas algo por mí.

-¿Y qué sería eso?

-Quiero que vayas allá –señaló a Murata y las chicas –y los visites, para así presentarme a ellos.

-¡Espera! ¿Qué? –dijo Yuuri, no creyendo a sus orejas.

-Dije que quiero que me presentes a ellos.

-¿Por qué? –preguntó Yuuri, sintiendo algo más que una punzada de algo y no estaba como para poner un nombre a ese sentimiento todavía.

Wolfram sonrió burlonamente a Yuuri. –Porque me gustan las caras lindas y todos ellos son, realmente, hermosos, incluyendo a ese Murata. A pesar, de que es del tipo humano. Oh, perdón. Tú eres medio humano, no te ofendas–. Dijo esa parte bruscamente.

Yuuri lo fulminó con la mirada. –No importa.

-¡Bien! –Wolfram resplandeció, sin notar la mirada. –Y no te preocupes. Es de un rango demasiado alto para ser una futura concubina.

-¡Hombre también! –la mandíbula de Yuuri cayó. –Los hombres son en vano. Ellos no pueden tener bebés.

-Oh, ¡es cierto! Las sirvientas dijeron que tienes discriminación hacia los hombres–. El rubio golpeó su puño contra su palma. Sí, ahora lo veía. –Esa es la razón por la cual no me quieres. Yo soy un hombre–. Sonrió ampliamente, orgulloso de sí mismo por hacer esa conexión. –De todos modos…volviendo al guapo de negro…Ellas dijeron que es el Gran Sabio. Así que, debe saber unas cuantas cosas –las rubias cejas se elevaron –de sus vidas pasadas.

-¡Ew! –Soltó Yuuri – ¿Murata Ken? –¡Hormonas! ¡Hormonas! ¿¡Te hacen actuar estúpido también!? ¡Este no es mi Wolfram! Agh!

-Ellos dicen que recuerda todo–. El rubio sonrió ampliamente. –Las chicas lucen bien también. Entonces, quiero que me presentes. Puedo hacerme cargo del resto, es solo lo apropiado–. Wolfram parecía como si planeara una estrategia de baseball. Todo lo que necesitaba era un sujetapapeles y un lápiz para apuntar cosas.

Yuuri cruzó los brazos y miró a Wolfram desafiante. Podía sentirse en llamas. Esto no era lo que quiso decir cuando dijo que quería llegar a conocer al rubio de nuevo. ¡No era esto para nada!


Hello!! aqui kotori trayendoles un nuevo cap -smile-

Este capítulo es el doble de largo que los normales, además tenemos el bonus especial de que Wolfram ya es mayor, y , en definitiva, este Wolf coqueto me encanta - A que Yuuri es un tonto, mira que no saber todavía lo que siente por nuestro príncipe aish pero que le vamos a hacer, ese es uno de los aspectos que más me llamó la atención de este fic, como sus sentimientos se van desarrollando poco a poco, no al instante. No se, lo encuentro mas "fuerte" de ese modo.

Repito, a que este wolfram pervertidillo es lo máximo?? XD

Una cosa, tengo curiosidad, que otras parejas de KKM les gustan? principalmente donde wolfram es uno de los involucrado, pero otras parejas tambien (ultimamente harpgo me flechó con el yozak/conrad). y qué les parece el murawolf? (otra de mis parejas favoritas o)

Me despido, les traeré el proximo cap lo más rápido que pueda, tengo que sobrevivir a las prácticas de laboratorio primero, practicamente estoy en la uni de 09 a 19 horas (quitando las dos horas de camino) -cry-

Y, MUCHAS GRACIAS POR LOS RW!! sepan que los aprecio un montón, aunque a veces no tenga tiempo de responderles a todos, siempre los leo y me empujan a seguir traduciendo. Sinceramente, sin su apoyo sería muy dificil traer 37 capítulos, traducir lleva su tiempo y esfuerzo, asi que Gracias -besos-