Aunque no me lo hayas pedido.

Capítulo 1. ¿Quién eres?

Harry se quedo desorientado un momento hasta que reaccionó. Regreso a la camioneta y abrió la puerta del pasajero. Al estar junto a la mujer de nuevo, Harry hizo acopio de sus fuerzas y cargó a la mujer hasta el asiento del pasajero. Rápidamente cerró la puerta y se acomodó en el asiento de conductor.

Desesperadamente pensó en qué hacer y la realidad le llego de pronto, tenía que tomar una decisión: llevar a la mujer a su casa o directamente a un hospital. Su mente de abogado le decía que hiciera lo segundo pero algo en su interior le decía que eso no era lo correcto.

Busco en su bolsillo hasta que encontró su teléfono celular y pudo marcar el número de Draco.

Diga-contento el rubio por la otra línea.

Draco necesito que lleves a Ginny a mi casa y que sea rápido - dijo el ojiverde.

¿Para qué? - preguntó el rubio.

No empieces con las preguntas, sólo hazlo - pidió el ojiverde desesperado.

Harry no sabía por qué se encontraba en tal grado de desesperación, sólo sabía que tenía que ayudarla. Encendió la camioneta y se dirigió a su casa rápidamente. Conducía tan rápido que el viaje de cinco minutos lo hizo en dos.

¡Dobby! - gritó Harry - Ven acá, rápido.

Su mayordomo llego rápidamente.

Ayúdame con ella - ordenó, mientras corría hasta la puerta del pasajero. Entre los dos lograron llevar a la muchacha hasta el sofá más próximo - Trae unas toallas, vendas y alcohol.

Dobby regreso sin perder tiempo y Harry comenzó a secar a la mujer. En eso llegaron Draco y Ginny.

¿Qué sucede, Harry? - preguntó Ginny, pero pronto vio el cuerpo de la joven -¿Quién es?

No lo sé, pero tenemos que ayudarla - murmuró el moreno, preocupado.

Lo haremos - respondió Ginny, intentando tranquilizarlo.

Harry, estas empapado, deberías ir a darte una ducha de agua caliente - dijo Draco. Al ver que su primo estaba renuente a irse, agregó: - Descuida. Ella está en buenas manos.

Harry asintió y, al menos media hora después, regresó totalmente limpio y seco.

¿Cómo está?- preguntó.

Le logramos calmar la fiebre, pero temo que está bastante rasguñada y cuando despierte tendremos que administrarle un calmante.

Pero se pondrá bien, ¿No? - su voz era apenas un murmullo.

Si lo hará. Pero necesitará mucho descanso - comentó Ginny - ¿Qué demonios hacia afuera con el tiempo que había?

No creo que lo haya hecho a propósito - contestó fríamente.

Lo siento, Harry. A veces se me sale lo de Weasley.

Tranquila - dijo Harry, dedicándole una sonrisa.

De pronto notaron que la mujer se movía y abría los ojos.

¿Dónde estoy? ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué me pasó?

Tranquila - dijo Harry - Estas a salvo. No preguntes nada.

La chica parecía desesperada y, obviamente, desorientada. Cuando la muchacha estuvo más tranquila, Harry se animo a preguntar: ¿Quién eres?

Pero la muchacha sólo contesto: Soy… soy…

Y se desmayó.