Capítulo 2: La espera

Risa había tomado unas cuantas cosas de su casillero y había corrido rápidamente hacia el baño. Bien, tendría que hacer todo lo mas practico posible si quería salir por la noche; debía llegar antes al trabajo, terminar en casa lo del diseño y finalmente alistarse, definitivamente era una chica muy lista según lo que ella pensaba. En el lavabo, se peinó y recogió el cabello, debía estar muy ordenada para no recibir ninguna llamada de atención más, y cuando hubo acabado, salió trotando del lugar. Al pasar por los jardines exteriores divisó a lo lejos dos figuras: Sae conversaba con un chico que Risa no lograba descifrar; sin embargo ya que no podía dedicar tiempo a adivinar aquello, la chica se alejo del lugar en dirección a su centro de labores, donde la señora Nishida la esperaba con el restaurante lleno de clientes hambrientos.

Ahhh….entonces faltaba solo eso…era muy fácil-

Claro que lo era, si se revisan varios libros las respuestas se encuentran rápido. Ahhh. ¿Qué hora es?

Otani y Mizuki habían finalizado el trabajo adicional luego de un par de horas. El chico agradecia en el fondo la presencia de su nueva compañera pues termino siendo menos tedioso, al final siempre dos cabezas pensaban mejor que una sola. Cuando hubo mirado el reloj, Otani recordó la cita con Koizumi y que debía ir a su casa a prepararse para ello.

Son las cinco, es mejor que me vaya a casa- Otani se levanto pero inmediatamente después noto que algo en Mizuki andaba mal.

Ay…- La chica se encorvó y posó sus manos sobre su estómago- bien…nos vemos luego…Otani…

¿Te ocurre algo?- Otani pregunto un poco asustado al mirar la cara pálida de Mizuki.

No..es que…no he comido nada desde el desayuno…es mi culpa, por los deberes termino dejando el almuerzo para otro momento…

Espera, entonces te llevo a la enfermería…

Nop…creo que me faltan fuerzas…mejor voy a comer algo…pero- Mizuki miro anhelante al chico- podrías acompañarme?, no me gusta almorzar sola.

Otani se rascó la cabeza y pensó en lo de Koizumi. Bueno, ¿Cuánto tiempo podría tomar?, solo seria cuestión de media hora y podría fácilmente dirigirse a su casa y luego al bar. Por la complexión de Mizuki no comería mucho, asi que seria rápido librarse de ella.

Está bien, vamos.

Guauuu, pequeña- El padre de Risa se emocionaba cada vez que veía a su hija tan arreglada, cada vez se había hecho mas y mas madura y eso lo conmovía en todas las ocasiones en las cuales la chica había salido de pinta.

Papá, no me mires así- La chica se avergonzaba al ver como su progenitor se secaba las lágrimas- sólo es una salida. Me has visto siempre así y hasta ahora haces esa expresión?

Es que uno nunca acaba de ser padre, niña malagradecida…

Ooooh...papá…

Luego de aquella breve interrupción de su padre, Risa Koizumi salió de su hogar dispuesta a divertirse y valorar todo el tiempo que podía permanecer al lado del enano de la universidad donde enseñaban pedagogía. Otani-pensó- Vamos a crecer juntos desde ahora.

Al llegar a la estatua del centro, notó que el chico aún no había llegado. La promesa que se había hecho el muchacho de llegar siempre temprano a todos sus compromisos parece que se había roto; pero no importaba, Risa era muy paciente; ya había esperado mucho tiempo atrás por el amor de Otani, y a pesar de las penurias que tuvo que pasar, finalmente recibió la recompensa. Así que esperar un poco más por él no era gran problema. Ella amaba a Otani y él le correspondía, eso era lo único importante y nada ni nadie iba a quitarle esa felicidad, ni siquiera las tardanzas del futuro maestro Atsushi Otani. Sin embargo, el tiempo fue pasando y la ausencia de Otani se hacía más y más evidente. La gente caminaba alrededor, algunos de ida y otros de vuelta. Muchas parejas pasaban de la mano, conversando alegremente de quien sabe que. Ella nunca podría estar tan cariñosa con Otani como aquellos enamorados. A Otani nunca se le había dado eso de ser el príncipe azul ni nada, siempre terminaba diciéndole idiota, tonta, amazona, gigante, etc; parecería extraño para cualquiera que una pareja se tratara así, sin embargo Risa se había acostumbrado a su particular forma de expresarse con respecto a ella. Así era él, y así se había enamorado de Otani.

El tiempo seguía pasando, y pronto se dio cuenta que algo podría estarle pasando al chico como parar retrasarse tanto. Entonces recibió una llamada. Era Sae.

Hey Risa, ¿Dónde estás?

Sae…

¿Es que no vas a venir? Todos te estamos esperando.

No, no, tengo algunas dificultades aquí, solo demoraré un poquitín más…

Pero no tardes tanto…aquí las cosas se están poniendo picantes!!!

¿ehh?

No te lo puedo explicar…jajaja…hey!!! Ahora es mi turno!!....err, Ven pronto Risa!!.

Risa se extrañó al escuchar la palabra picante en la conversación con su nueva amiga, sin embargo, aparentemente todos se estaban divirtiendo, todos excepto ella. Había llamado varias veces a Otani, pues ya había pasado una hora desde la hora fijada y no contestaba el celular. ¿Qué ocurría?. Esperó aún más, las calles se iban vaceando, hasta que el flujo de gente era mínimo; las pocas personas que caminaban por allí volteaban a verla como un bicho raro. Miró la hora. Eran las 11:00 pm. Se incorporó, estiró las piernas pues casi las tenía acalambradas y avanzó lentamente…debía ir a casa.

Otani caminaba bostezando y mirando las calles vacías. Esa chica Mizuki…. había sido todo un lío poder dejarla en su casa. Luego de comer cinco platos diferentes sufrió un dolor de estómago que obligó a Atsushi a llevarla hasta el hospital y luego tuvo que esperar a que llegaran los padres de la muchacha, quienes se tardaron demasiado como para mostrar preocupación por ella, según lo que pensaba el chico. Menudo día he pasado-pensó-. Al llegar a casa, el chico entró arrastrando los pies y dejó las zapatillas en la entrada quedándose en calcetines. Que bien se sentía pisar el suelo frío, sobretodo cuando traía tanto cansancio encima. Entonces oyó la voz de su madre.

-Atsushiiiiiiii, ¿eres túuuu?- la madre gritaba con una voz tan potente que era muy posible que en ese momento todo el vecindario estuviese despertando gracias a ella.

- Si, mamaaaaá…- Otani no alcanzaba a ver a su madre

- Atsushi, ¿Por qué llegas tan tarde???!!!!!!

- Ahh…estaba con una amiga de la universidaaaaaad!!!- el muchacho dejó su mochila a un lado y se dirigió a la sala de star-...estuudiabamooos juntoooos peroooo……….….¡¡KOIZUMI!!….

Risa se encontraba sentada en un mueble observando a Atsushi con una expresión de sorpresa, pero él estaba aún más sorprendido.

Hola Otani- Risa sonrió y saludó con un gesto especial que solo ella podía hacer.

Ohhh…hola…..- En ese momento Otani recordó la cita que había acordado con la chica desde las 8 de la noche en un bar nuevo. ¿Cómo se olvidó de aquello?. – Koizumi..yo….

Shhh….- La pelirroja puso una expresión seria y se paró delante del pequeño tomándole el rostro entre sus manos- ¿Te encuentras bien?

Ehh?...si….

Me alegro…ahora estoy mas tranquila…uhhhh- Risa sonrió nuevamente y soltó al chico llevándose la mano al pecho- no sabes el peso que me has quitado de encima.

Koizumi…yo quería…

UUyyy, mira que hora es!!!!!- Risa miró en su muñeca un reloj imaginario- Mis padres deben estar preocupados por mí, es que soy una chica tan frágil y delicada..jujuju….mejor me voy ahora mismo…SEÑORA FUE UN GUSTO VISITARLAAA!! GRACIAS POR SU AMABILIDAAAADD!!!!!!!! Adiós, Otani.

Koizumi, espera…

Antes de que el muchacho pudiera decir algo más, la pelirroja salió de un salto de su casa y corrió a toda prisa y sin mirar atrás. Otani sentía remordimientos por haber olvidado aquella cita y no haberle avisado lo que realmente lo había retenido. Salió detrás de Koizumi, sin embargo, su figura ya había desaparecido en el horizonte. ¿Por qué era mas alta que él?, era un hecho que fuera más rápida. "Koizumi, quiero darte una disculpa"-se dijo asimismo.

El chico tristemente se dio mediavuelta y al entrar a su casa fue recibido a escobazos.- ¡¡¡idiota, idiota, idiota..QUE LE HAS HECHO IDIOTAA!!, ¿Por qué TUVE UN HIJO TAN IDIOTA?!!!. LA NIÑA ESTABA MUY PREOCUPADA POR TI Y TU YENDOTE CON UNA AMIGA DE LA UNIVERSIDAD…!!!! IDIOTA!!!