Trayendo al mundo un amanecer
a esta interminable noche.
Brazos abiertos me esperan
Un abrazo abierto bajo un árbol sangrante.
Descansa en mi y te confortaré
He vivido y he muerto por ti
Mora en mi y te prometo
Nunca te olvidaré
Capitulo 21
Nunca lo olvides
Abrí los ojos y estire mi cuerpo que por alguna razón estaba muy adolorido y agarrotado, como si hubiera dormido en la misma posición mucho tiempo.
Me gire en la cama para abrazar a Bella. Parecía que estaba despertando de un mal sueño, una pesadilla. Mi corazón enseguida necesito una caricia o una palabra suya, cualquier cosa proveniente de ella que me tranquilizara.
Pero cuál fue mi sorpresa al palpar la cama y darme cuenta que estaba solo. El calor de mi amor y su olor a exquisitas fresas no estaba en el ambiente. Me senté asustado en la cama, casi como un niño en busca de su madre. Mire a mi alrededor y el reloj marcaba las cuatro de la mañana. Las imágenes comenzaron a pasar en cámara lenta por mi cabeza, el rostro de Bella cuando me dijo que la había decepcionado me despedazo por dentro. ¿Esto no era un mal sueño? ¿Una pesadilla?. Si, intente convencerme de que si era una pesadilla. Me levante intentando mantener la calma, ahora llevaba pijama y no me acordaba habérmelo puesto. Sonreí a medias, diciéndome que era un estúpido, que todo estaba bien. Solo había sido un sueño, ¿No?.
Corrí hasta el armario y lo abrí de par en par esperando ver la ropa de Bella colgada ordenadamente, como siempre. Pero mi corazón se apretó al ver todo desparramado y la ropa de Bella no se encontraba en ningún lugar.
Abrí los cajones, los tire al piso con desesperación buscando alguna prenda aunque sabía que no la encontraría. Necesitaba su aroma, su calor, su sonrisa, todo. La necesitaba.
Pero no encontré nada y mi dormitorio se había hecho un desastre.
No sé como llegue hasta mi cama y me estire a lo largo de esta a llorar con desesperación. Por más que mi cuerpo y mente me decían que me pusiera de pie y corriera tras ella no podía, porque ahora me había vuelto cobarde, porque sabía que la había cagado hasta el fondo y conociendo a Isabella, no me perdonaría fácilmente.
Yo me había equivocado y realmente, no merecía perdón.
Entonces por mi cabeza pasaron mil imágenes devastadoras, mirándome a mí mismo como un maldito idiota. Bella tenía razón, Sophie había logrado arruinar todo.
Pronto mis sollozos se intensificaron y me apreté a las sabanas buscando un consuelo inexistente, buscando desesperadamente en su almohada rastro de su aroma, algo que la trajera a mi cabeza.
Pronto sentí algo acunarme entre sus brazos y abrazarme sin decir palabras. No tuve que pensar mucho para darme cuenta que era Alice. Mi hermanita me abrazo y se quedo a mi lado hasta que mi ataque de llanto termino de a poco, dejando la almohada mojada de tantas lágrimas saladas.
-Edward –susurro esta, cansada –Hermanito, no llores mas –pidió Alice.
-¿Se fue? ¿Es verdad? –pregunte, sabiendo la respuesta.
-Sí. Y te lo tienes merecido, Edward –murmuro mi hermana. La mire pidiendo ayuda silenciosamente.
-¿Sophie sigue aquí? –pregunte, sintiendo algo arder dentro de mí.
Alice suspiro y beso mi frente –Si. Y tiene que irse –dijo enojada.
¿Alice enojada con Sophie?. Eso no me lo esperaba.
-Lo sé –murmure, Alice se separo de mi mirándome enojada.
-Has sido un completo imbécil Edward –dijo Alice, mirándome con esa cara de "lo sé todo" –Mira, quiero mucho a Sophie y todo, pero lleva meses en esta casa y sabes que tiene el dinero para irse. Se ha dedicado a molestar a Bella en frente tuyo y nuestro, y todos, todos –remarco –nos hemos dado cuenta como Bella ha aguantado todo por ti, para que tú no te sintieras mal y fueras feliz. Has sido egoísta, Edward. –Alice me regaño y yo baje la mirada- No has hecho nada cuando Sophie ha golpeado a TU hija, ha tenido que ser Bella la que defienda siendo que no es su madre. Y peor, en vez de ponerte del lado de Bella te pones del lado de la arpía, ¿No?. –Suspiro, frustrada -¿Cuándo vas a entender que no puedes ser amable con alguien que te arruina la vida de a poco, Edward?. Sé que has querido que Sophie este cómoda aquí, pero primero estaba Bella, porque la amas –su voz se suavizo –Sophie es tu amiga de la infancia, pero Isabella es tu vida. –asentí, dándole la razón, apenado –Hay hermanito. Eres un idiota.
Me reí sin gracia –Lo sé –suspire, sentándome en la cama y enterrando mi cara en mis manos.
-Ahora, quiero que te vistas y te arrastres frente a Bella. –Ordeno y corrió hasta mi armario –Ve a bañarte mientras elijo algo, te quiero presentable.
Asentí y me puse de pie. Abrace a mi hermanita por la espalda y bese su mejilla –Gracias Ali, siempre sabes qué hacer cuando yo no –agradecí sinceramente.
-Lo sé. Ahora ámame y báñate –me palmeo la espalda y me arrastro hasta el baño.
Sonreí mientras me desvestía rápidamente. Quizás las cosas se solucionaban… o eso esperaba.
,,*
Salí de la habitación vestido con unos Jeans oscuros y una camisa verde arremangada. Me sorprendí al ver a Sophie sentada en el sofá –como siempre –mirando un programa de modelos en la tv. Yo pensaba que se había ido, o tenía la esperanza de eso.
Me acerque hasta ella controlando la furia. Sabía que ella no era la culpable, que había sido yo el idiota, peor ella tenía parte de la culpa por ser tan odiosa.
Pensé en pedirle amablemente que se fuera, eso estaba en mis planes, aunque por dentro moría por echarla sin compasión. Pero era mi amiga y no merecía el mal trato… creo.
-Sophie –dije. Me sorprendí un poco al oír mi voz tan extraña, tan opaca, sin vida.
-¡Edward! –Sophie se levanto del sofá y me abrazo. La aleje de mí delicadamente. –Qué bueno que has despertado –sonrió –Quería hablar contigo…
-Sophie, quiero que te vayas ahora –dije con voz dura, mientras masajeaba mis sienes con mis dedos, me dolía mucho la cabeza.
-¿Qué? –ella estaba sorprendida. Yo también, sinceramente pensé que ella me quería decir que se iba.
-Que quiero que te vayas –abrí los ojos para ver su expresión enojada y sorprendida
-¿Por qué? ¿No quieres que me quede? ¡Ella ya no está, Edward! ¡Debes comenzar una nueva vida sin esa…!
-¡Basta Sophie! –Grite colérico –Te prohíbo que hables de Isabella. Ya soporte mucho y como un idiota deje pasar tus malos tratos hacia la mujer que amo. Quiero que te vayas ahora mismo –sentencie, mi voz fría.
Sophie frunció su ceño -¿Qué no ves que ella no te merece, Edward? –Pregunto, su vos confusa, acercándose a mi -¿Qué no ves que he esperado que se valla todo este tiempo para que me des una oportunidad? Sé que me amas, Edward, siempre lo supe. Ahora es nuestra oportunidad –sus manos aprisionaban mis mejillas y se acercaba cada vez más a mí.
Si, era un hecho. Sophie estaba loca y pensaba que la amaba. Me aleje rápidamente de ella -¿Qué demonios dices? –pregunte confundido.
Ella se volvió a acercar a mi –Siempre lo supe, bebe. Desde que éramos pequeños, siempre me amaste en silencio –se rio –Yo te amo ahora, Edward. Es nuestra oportunidad.
Yo estaba desconcertado. Yo quería mucho a Sophie, pero como una hermana, no como algo mas… me resultaba algo repulsivo la idea de estar con ella. Era hermosa, pero no para mi gusto.
-No Sophie. Yo no te amo, nunca te he amado y nunca te amare –dije alejándola de mi algo brusco –Ahora quiero que te vayas de esta casa. –Suspire con cansancio –lamento que esto haya terminado así, eras una verdadera amiga para mí, pero las cosas cambiaron y yo no correspondo tus sentimientos. –Me aleje de ella quien lucía totalmente confundida y sorprendida –cuando vuelva no quiero verte aquí –tome mi saco y las llaves de mi coche.
Alice salió en ese instante de la habitación –Yo cuidare a Maddie, Edward –me dijo mi hermana y le dio una rápida mirada a Sophie –Ve, que yo me ocupo. –Asentí, bese su frente y camine hasta la puerta
Bella pov.
Estaba sentada en el sofá tomando café y viendo una telenovela a la cual no le prestaba mucha atención. Estaba envuelta en una frazada y abrazándome a mí misma, hacia mucho frio.
Observe la habitación un tanto confusa, como si aun no creyera que estaba de vuelta en mi aburrido apartamento. Los muebles estaban llenos de polvo, pero no me daba el valor para levantarme y limpiar.
Enterré la cabeza en mis rodillas mientras subía el volumen a la Tv. Aun me sentía despedazada.
Y Edward ayudaba a que me sintiera mucho peor.
Había llegado alrededor de las seis de la mañana a golpear mi puerta. Al ver por el agujero de la puerta tuve que sujetarme de esta misma como armando mi cuerpo. En seguida la tristeza me invadió y estuve a punto de abrir y abofetearlo, insultarlo, patearlo y luego besarlo diciéndole que lo amaba.
Era estúpido y yo orgullosa, así que por más que lo deseara no lo haría.
Golpeo y golpeo la puerta, su expresión era de tristeza absoluta. Llamo por mi nombre un par de veces mientras yo me abrazaba las rodillas dejándome caer, mi espalda apoyada en la puerta por la que el golpeaba. El llanto silencioso me invadió, no quería que se enterara que estaba en casa, pero él no era tonto.
Más de 30 papeles con su letra habían pasado bajo mi puerta. "Bella, se que estas" "Bella, perdóname" "Bella, por favor abre" "Me quedare aquí todo el día y la noche si es necesario" y muchos con un "Bells, te amo".
Edward se había aburrido de golpear y escribir, así que ahora se encontraba sentado al otro lado de la puerta sin moverse ni un pelo. De vez en cuando me hablaba y decía algunas cosas que me afectaban demasiado para mi propio bien, cada vez que lo oía me sentía peor, porque una parte de mi necesitaba perdonarlo, y la otra me decía que aun no.
Así que ahora me encontraba con la tv a todo volumen con un telenovela con mas dramas de los que pudieran existir.
8 papeles habían pasado mi puerta, no quise ni parar a mirarlos, no deseaba moverme ni pensar, solo quería dormir y dormir.
Sonó mi móvil en el momento que oí un golpe cansado en la puerta, como si su cabeza hubiera chocado con esta, sin ganas.
-¿diga? –mi voz sonaba horrible.
-¿Cómo estas, Bells?-pregunto Alice al otro lado de la línea.
-Bien –mentí -¿Y tú?
-A mi no me engañas, Bells, estas horrible. –Alice suspiro –Y debo decirte que Edward y tu parecen unos muertos vivientes. El pobre lleva en tu puerta desde las 6 de la mañana y son seis las de la tarde y aun no se mueve. –murmuro apenada.
-Se lo merece –murmure molesta.
-Quizás… solo me preocupa si habrá comido o no. No desayuno y no ha aparecido. En este momento voy en el elevador a tu apartamento, haber si lo obligo a moverse–dijo esta –Ábreme la puerta. –corto la llamada.
En ese instante apague la Tv y me acerque a la puerta para oír.
-Edward, párate de ahí, hermano –Dijo Alice preocupada. Observe por el agujerito de la puerta que se ponía a la altura de su hermano –Edward, por Dios –Murmuro preocupada, tocando la cara de Edward -¡Bella, abre la puerta! Dios mío…. Edward –decía Alice con preocupación. -¡Bella, abre la maldita puerta! –grito la duendecillo desesperada.
Preocupada abrí la puerta y Edward se fue de espaldas a mis pies. Casi si me sale el corazón cuando lo vi así de pálido, ojeroso y la boca seca. Me sentí desgraciada, todo el tiempo que había estado en mi puerta sin moverse, sin comer ni beber agua y yo adentro con todo eso a mano.
-¡Dios mío! Que paso –me tape la boca con la mano sorprendida.
-¡no sé, esta desmayado! –grito Alice con lagrimas en sus ojos –Ayúdame a entrarlo, debe estar deshidratado y sin comida, ¡No se! –decía con desesperación mientras se ponía de pie e intentaba parar a Edward con su cuerpecito.
La ayuda a ponerlo de pie y era como tener un trapo en las manos, estaba flácido sumido en la inconsciencia. La desesperación comenzó a invadirme y el estomago se me apretó de nervios.
Arrastramos a Edward hasta el sofá y lo tendimos ahí a duras penas. -¡Llama a Emmett, rápido! –dije desesperada. Alice asintió y yo toque la frente de mi desmayado Edward. Ardía en fiebre, maldita sea, estaba mal.
Oí como Alice hablaba con Emmett y luego con Rose y Jasper, yo corrí y busque una compresa fría para que le bajara un poco la fiebre. Las manos me tiritaban mientras enfriaba una toalla con agua fría, los nervios y la preocupación me hacían respirar agitadamente, y peor, me sentía culpable.
Corrí nuevamente y puse la compresa en la frente de Edward, mi pobre amor estaba tan pálido que asustaba. Alice con desesperación tocaba su rostro.
-¿Por qué le habrá pasado esto? –pregunte.
-No sé, no sé. –Alice dijo nerviosa, luego se golpeo la frente con la mano y comenzó a llorar –Soy tan mala… -se regaño llorosa -¡Soy una pésima hermana!-
-¿Qué? ¿Por qué? –pregunte, confusa, acercadme a ella.
-Me conto Jazzy que Edward se sintió un poco mal cuando llego a casa, que casi no se movía y prácticamente tuvieron que arrastrarlo a la cama. Se durmió a las nueve de la mañana de ayer –dijo con un sollozo –después que te fueras. Durmió todo un día y toda una noche, se despertó hoy en la mañana y no tomo desayuno, no comió nada. ¡Estuvo aquí más de 12 horas, Bella! ¡No come una maldita cosa desde ayer! Y yo… -sollozo –no lo pensé. ¡Maldita sea, soy horrible! –Alice lloraba.
Si antes me sentí culpable, ahora me sentía mucho, mucho peor. Como si me hubieran tirado agua fría.
-¿Qué? –Murmure, casi sin voz –Ha estado aquí… y no… Oh dios –dije en un murmullo preocupado.
Casi con desesperación comenzó a intentar despertar a Edward -¡Alice, trae alcohol y algodón, rápido! –dije con desesperación.
Alice obedeció y en ese instante entraron los chicos a la casa, los tres preocupados -¿Qué paso? –pregunto Emmett corriendo a mi lado.
-Parece que…que no… ha comido y … se desmayo. Hay dios, también tiene fiebre –murmure a duras penas, hablando tartamuda de los nervios. –Tres ojos me miraron preocupados. –Vallan a preparar agua con azúcar –ordene al aire. Jasper corrió hacia la cocina. –Es lo mejor cuando el desmayo es por hambre –murmure para mí misma.
Entro Alice al salón preocupada, me tendió el alcohol y el algodón. Emmett entendiendo mi propósito levanto la espalda de Edward para dejarlo sentado. Edward estaba flácido en sus brazos.
Rápidamente y con mis manos temblorosas le aplique alcohol al algodón, luego se lo puse frente a la nariz y Edward comenzó a despertarse a los segundos. Hizo gestos con la cara sin abrir los ojos.
Un suspiro de alivio salió de mis labios, Jasper que ya había traído el vaso de agua con azúcar me lo tendió. Edward abrió los ojos a duras penas mientras todos estábamos en un silencio sepulcral. Respire tranquila cuando vi sus ojos verdes –ahora opacos –mirarme profundamente, sus cejas levemente fruncidas, su boca entreabierta, sin reaccionar.
En silencio acerque el vaso a sus labios y yo misma le di el agua, sus ojos tristes en los míos, así que nerviosa y dolida corrí la mirada hacia cualquier parte menos sus ojos.
-¡Eres un irresponsable! –chillo Alice abrazando a su hermano. -¿Cómo se te ocurre no comer nada, tonto! –dijo la duendecillo.
Aleje el vaso de sus labios mientras sentía las voces a coro de los chicos decir cosas que no entendía. Edward me miro a mí con una tristeza infinita, parecía ajeno a todo lo demás. Su cara aun no tomaba color toque su frente con cuidado, como si me fuera a encontrar con algo desconocido.
No porque esto hubiera pasado yo lo perdonaría, pero no sería tan cruel como para no ayudar.
La fiebre había bajado notablemente y el color volvía de a poco a su rostro. El no hablo y yo tampoco. Ahora que estaba bien me sentía mas tranquila, pero no deseaba hablar con él.
-Rose –Llame. Todos los ojos se posaron en mi –Hay sopa en la cocina, caliéntala en el microondas y dáselo, necesita fuerzas –Rose asintió y sonreí sin alegría. Camine hacia mi habitación.
-Bella –oí un débil murmullo de la voz de Edward cuando estaba en el pasillo que llevaba a las habitaciones. Sonaba horrible, una voz agotada y dolida. Cerré los ojos con fuerza sujetándome fuerte de la pared con una mano, luchando para ser fuerte y no dejarme caer ahora –Bella, por favor… -Una mano en mi hombro me hizo girarme. Edward se afirmaba a duras penas de la pared, mirándome con tristeza –Perdóname –murmuro.
Lo mire unos instantes, me sorprendía que haya podido levantarse con lo débil que se veía. Pero aun mirarlo me hacía sentir extraña, algo en mi interior me hacía sentirme dolida, defraudada. Simplemente no deseaba hablar de esto ahora, solo quería que estuviera bien y que me dejara pensar tranquila, estaba demasiado dolida y desilusionada como para cruzar palabra con el.
-Ve al sofá, Edward. –Mi voz sonó fría y hueca. Saque su mano de mi hombro –Debes alimentarte, Edward, no puede pasarte esto con Maddie en tu casa –dije mirando la pared detrás de Edward –Come algo y recupérate –fueron mis últimas palabras con mi voz extraña y fría. La expresión de Edward se demacro en ese instante, sus ojos se llenaron de lagrimas y su mano se hizo puño. Oí las voces de los chicos hablando de algo que no entendí, no se veían pues estábamos en el pasillo. Luego de mirar por última vez a un Edward triste y casi llorando, me encerré con llave en la habitación.
Me apoye en la puerta con los ojos picándome y el estomago revuelto. Me sentía mal haciendo esto, me sentía mal tenerlo tan cerca sin poder besarlo como lo hacía hace unos días, odiaba todo esto que pasaba. Pero simplemente no podía perdonarlo, no aun, aunque sentía como se apretaba mi pecho al verlo en mi puerta solo y triste, pidiéndome perdón. Ni siquiera sabía si era en serio, necesitaba tiempo… para pensar.
-Sabes que hare todo para que me perdones, ¿cierto? –oí al otro lado de la puerta, una voz débil.
No respondí, pero asentí con la cabeza, lo sabía, y esperaba poder perdonarlo, pero ya lo dije, no aun,
-Te amo, Bella, por favor, nunca, nunca lo olvides –su voz un poco más fuerte y rota dijo al otro lado de la puerta.
-Yo también, Edward –susurre para mí con los ojos cerrados y dejándome deslizar por la puerta –Yo también
Lose,lose es corto :$
Intento escribir el next chap buscando alguna idea buena... y claro que me las han dado! :D
Espero qe les haya gustado el cap, aunqe de alegre no tiene nada mas qe el sufrimiento de estos dos idiotas u.u Pero weno..
Gracias por sus reviews & espero quee me realen muzhiios :d Aunqe iwal da un poco de tristeza ver como disminuyen... en fin, supongo qe es normal xdd Aparte no he sido buenna chica ultimamente u.u pero he mejorado, no?
Besos & abrazos.
Pk.-*
Tomates o rosas? Shananan --- Rewievs ! :D
