Os ha gustado, wiiiiiiiiiii, wiwiwiwiwiwiwiwi (zoe se pone a dar vueltas alrededor de la habitación) Ufffff, y yo toda rayada pensado "dios zoe como has podido publicar esa cosa!? Van a pensar que eres una chiflada psicópata ninfómana con ataques depresivos!", lo creais o no, al menos parece que los desvarios de esta loca os gustan xDDD, me haceis tan feliiiiiiiiiiiz, estoy taaaan feliz que hasta me parece apetecible estudiar historia del derecho español (mentira…). Asi que aquí va otro capitulito. Sobre cuantos capítulos tendrá el fic, pufff, ni idea, pero yo no soy de hacer fics cortos, o los hago largo o nos los acabo, pero cortos ni hablar! xD……si ya he dicho que estoy loca. Sobre si habrá lemon en este capi, psssssssssss, soft lemon diría yo xD, demosle tiempo a los muchachos! Javiitha'S, eso lo dije en el ultimo capitulo de Sora Tsumetai, alguien me robo la idea antes de publicarla siquiera! O mas bien es que hay alguien pensando igual que yo por el mundo (lo cual puede significar el apocalipsis) y lo de escribir libros…tal vez en un futuro no muy lejano……dentro de 20 o 30 años cuando logre acabar mi carrera, me de por escribir algo y publicarlo (ya he recibido algunas orfertas y todo)
Bueno! Que me estoy enrollando como las persianas, espero que os guste el capitulo, aunque creo que se nota demasiado mi estado de animo en el Sasuke de este capitulo dos! Disfrutadlo!
Bukanzen Seikaku
ZoeUchiha
Dos. Ella es un ser imperfecto
Pensé que el suelo no era el lugar más idóneo para llevar a cabo todas mis perversiones sobre el cuerpo de Sakura, pero también sabia que si intentaba sacar ahora el futon ella se asustaría. Iba a ser difícil conseguir algo con ella.
O eso pensé en un primer momento, porque mientras yo reflexionaba respecto a esto, ella se había agarrado con ferocidad a mi cuello. Sus labios masajeaban los mios obligándome a abrir la boca mientras su lengua traviesa se adentraba en la humeda oscuridad buscando a su análoga amiga. Eso no me gustaba demasiado, quería ser yo quien dominase la situación. Ademas, no era una Sakura tan atrevida la que poblaba mis sueños. La tome por los hombros para mantener sus brazos quietos y deslice mi boca hasta su cuello dejando todo un camino de saliva en su piel. Ella se sujeto con ambas manos a la parte trasera del cojin donde estaba sentada, estirando el cuello para dejar todo el espacio que mi boca necesitaba para trabajar. Desabotone un par de botones de su camisa, lo justo para poder ver su blanco escote y el principio de sus pechos. Esperaba que ahi ella dijese algo como "¡Oh no, Sasuke kun, no debemos hacer esto!", pero de su boca solo salió un suspiro impaciente mientras sus ojos se cerraban, como indicándome que no había candado para aquella puerta.
Eso no era sexy. Nada sexy.
Precisamente había elegido a Sakura porque no me pareció una persona fácil, pero me estaba decepcionando. Bueno, son los gajes de entablar relaciones con personas imperfectas. Pasee las yemas de mis dedos por la suave piel del escote, haciendo que un escalofrio recorriese su cuerpo, y luego hice lo mismo con los labios. Me desice del resto de botones y le quite con cuidado la camisa. Nuestros ojos se cruzaron y yo le sonreí intentando mantenerla tranquila. Ella se sonrojo y yo le desabroche el sujetador de un hábil movimiento. Sin embargo, Sakura detuvo la caída de la prenda cuando los tirantes sueltos resbalaron por sus brazos.
-¿Tu…tu no te quitas nada? – pregunto aun más ruborizada. Tenia un aspecto muy tierno, con ese tono sonrosado y los brazos cruzados sobre el pecho sujetando el sosten. Le sonreí con suficiencia y con dedos agiles me desice de mi propia camisa.
-¿Asi te gusta más? – dije tomando una de sus manos y acercándola a mi tonificado torso. Ella se mordió el labio mientras yo deslizaba sus dedos por mis musculos y la guiaba hasta mi cinturón – Ya sabes que hacer si quieres ver más – le susurré mientras apartaba el brazo que le quedaba sobre el pecho, dejando caer el sujetador. No es que fueran los pechos más grandes del universo, pero lo que perdia en tamaño lo ganaba en firmeza. Casi que me relamí mentalmente mientras mis manos, tal vez demasiado ansiosas, se lanzaban a acariciar aquella parte de su cuerpo. Mucho más suaves de lo que imagine. Volvio a cerrar los ojos y morderse el labio mientras yo masajeaba sus senos, con sus dos manitas aferradas a mi cinturón.
Estabamos llegando casi a un punto sin retorno, pero no sabia hasta que punto querria continuar ella. No la creía capaz de acostarse conmigo en ese momento, ni siquiera la había invitado a salir formalmente. Y la verdad, no me apetecia calentarme demasiado para luego no tener nada.
La tome entre mis brazos y la bese con deliberada ternura, mientras ella rodeaba mi torso con los suyos y se dejaba hacer. Note sus pequeños pezones contra los mios y me desabroché la correa con un único movimiento de muñeca.
-¿Quieres que saque el futon? – le pregunte manteniéndola entre mis brazos e intentando que no se sintiese presionada. Las fantasias en las que la esclavizaba en mi dormitorio tendrían que esperar a otro dia. Observe sus ojos titubeantes y pude ver la inseguridad y el miedo que la atenazaban en ese momento. Le sonreí tranquilizadoramente y le acaricie el pelo mientras con la otra mano alcanzaba su sujetador y se lo colocaba.
-No he contestado…-dijo en un timido susurro.
-No Sakura, si no estas preparada siempre podemos hacerlo en otro momento – sentencié dándole un beso en la mejilla – Quiero que sea especial para los dos, no que lo hagas porque pienses que no seguire contigo si no lo haces.
Ella me dedicó una verde y agradecida sonrisa con sus ojos y se puso la camisa. Yo dejé la mia donde estaba y me estiré para coger nuestras libretas de las mochilas.
Habia sido un fructuoso encuentro, a mi parecer. Ciertamente no había imaginado lograr nada como aquello en mi primer encuentro con ella y ahora tenia un dato más que añadir a mis análisis: ella estaba deseando estar preparada para acostarse conmigo. Si yo llevaba dos años torturándome y pensando en cosas que hacer con ella, Sakura no debía llevar menos soñando conmigo.
Fingí verdadero desconocimiento del tema mientras ella se esforzaba por explicarme la lección de física de aquella misma mañana y después yo le mostre lo fácil que podía ser un problema de velocidad. Mire disimuladamente el reloj y calculé que mi madre, la primera que debía llegar a casa, estaría ya al caer. Me enfundé la camisa blanca del uniforme y, tras levantarme, le tendí gentilmente la mano a ella para que hiciese lo propio.
-Me temo que mis padres llegaran pronto. Ya sabes, el trabajo de policía es agotador y no me gustaría que mi padre se disgustase – me excusé sin dejarle de sonreir sensualmente.
-Claro, no te preocupes. Yo también debería irme ya, no he avisado a mi madre y también regresara pronto del trabajo.
-Te llevare en mi coche como te prometi.
Agarre su mochila y me encamine hacia la puerta de salida con ella detrás. Justo en ese momento mi madre entraba por la puerta. Si había algo que apreciaba de mi madre, y también de Sakura, era su discrepcion. No era una mujer cotilla ni entrometida por naturaleza, por eso en cuanto nos vio, se sonrojo más que Sakura al darse cuenta de que nos habían pillado.
-Bienvenida a casa, oka san. Esta es Haruno Sakura…
-Si, por supuesto, estais en la misma clase, ¿verdad? – dijo mirándonos con inocencia.
-Si, nos hemos estado ayudando mutuamente con unos problemillas, voy a acercarla a su casa.
-Esta bien, la cena estará lista en una hora – me advirtió con una sonrisa.
-Hasta otro dia, señora Uchiha – dijo ciertamente cohibida Sakura mientras salíamos de la casa. Se subió al coche como una bala, totalmente roja, tanto que pensé que empezaría a salirle humo por las orejas. Estaba adorable. Le pregunte por cortesía y por mantener su mente ocupada donde estaba su casa, aunque yo lo sabia perfectamente, pues me colaba cada semana para leer su diario. La deje en la puerta de la humilde casa de dos pisos y ella me despidió con la mano.
Aquella noche soñé que, en vez de preguntarle si quería que sacase el futon, utilizaba mi cinturón para atarla a la pata de la mesa del escritorio y doblegarla a mi voluntad.
Y por la mañana me levante sintiéndome distinto. Ahora era un hombre con pareja. Y a las parejas hay que prestarles atención o si no te empiezan a salir cuernos en la frente. Y yo ya había estirpado dos cuernos, y no sabia cuantos más podría cortar sin que la policía se diese cuenta de que el punto en común de todas esas victimas era Sakura.
Por eso aquella mañana me había levantado 3 minutos antes, para poder acabar mi desayuno como acostumbraba, y había conducido 6 kilometros/hora más rápido para poder llegar 42 segundos antes que Sakura al colegio y poder esperarla apoyado de forma muy seductora en la verja de entrada.
Ella venia caminando con su amiga Ino, que cotorreaba a su lado haciendo aspavientos con los brazos.
Se sonrojo en cuanto me vio y yo le dediqué mi media sonrisa habitual.
-Buenos días, Sakura chan – dije tomandola del brazo cuando estuvo a mi altura y depositando un suave beso en sus labios. La mandíbula de Ino casi toco el suelo ante la sorpresa.
-H-hola – contesto torpemente y algo turbada. La sujete para que no trastabillara y le tome la mano para que entrásemos juntos.
-V-vosotros dos…¿Cuándo?...¿COMO?...¿¡POR QUÉ YO NO SABIA NADA DE ESTO!? – Ino se puso a hacer gestos amenazantes ante Sakura que a la vez le suplicaba que bajase la voz.
-Tu eres Ino Yamanaka, un placer – dije tendiéndole la mano – Soy Sasuke Uchiha, el nuevo novio de Sakura – me presenté. Como si no llevásemos toda la vida en la misma clase…
La rubia respondió a mi apretón de manos con cara de no creérselo y luego fulmino a Sakura con la mirada.
-Y dice ser mi mejor amiga, ¡ba!, pues la próxima vez que quieras pedirle un favor a una amiga, ¡vas a pedírselo a una piedra del rio! ¡No me lo puedo creer!
Y siguió gritando estupideces de ese tipo hasta que llegamos a la segunda planta y entramos a clase de Iniciacion de la Salud. La gente se quedaba mirando mi mano enroscada en la de Sakura, y ella apartaba la vista, claramente avergonzada. Dejamos a Ino aun mosqueada en su asiento de la primera fila y fuimos al nuestro en la tercera. Nada más sentarse, Sakura dejo salir un largo y cansado suspiro de entre sus labios.
-Mira, Sasuke kun – dijo volviéndose hacia mi con una determinación que hasta entonces no me había mostrado – No me gusta llamar la atención y eso supone un problema teniendo en cuenta que todas las chicas de este instituto están enamoradas de ti.
-Creo que exageras…
-Dejame terminar – alce las cejas sorprendido ante tal muestra de valentía - ¿No podríamos mantener esta relación en privado? Ya sabes, lo laboral y lo amoroso separados. N-no tenemos por que ir por los pasillos cogidos de la mano.
-¿Es que no te gusta que te toque? – le pregunte poniendo semblante dolido. Ella se mordió el labio. Que mona.
-Sabes que no es eso, simplemente no quiero que ahora todas las chicas empiecen a preguntarme como es salir contigo o que me dejen amenazas de muerte en la taquilla.
En mi mente exploto una carcajada, a sabiendas de que aquello ultimo era muy posible. Pero mi rostro se endureció, mostrando empatía hacia ella.
-Lo comprendo, no me importa en absoluto, y menos si es por tu comodidad – dije acercándome a su oído – Ademas, asi será más placentero cuando estemos juntos – concluí.
Y aquello le turbo aun más que mi beso ante más de mil alumnos. Estaba claro que ella estaba pensando en eso que ayer no llegamos a hacer y si seria capaz de permitirlo la próxima vez que nos viésemos en privado. Pero yo ya había pensado un plan perfecto para convencerla de que ya debía tener la suficiente madurez como para llegar a ese punto.
En el intercambio de clase, antes de ir a física, me despedi de ella diciéndole que tenia que ir a devolver un libro a la biblioteca. En realidad me dirigí al sotano e hice sonar la alarma de incendios. Como esperaba, todos los profesores se lanzaron escaleras a bajo a asegurarse de que no ocurria nada. Y para dificultarles su tarea yo había encajado todas las puertas con silicona rápida. Mientras entre el profesorado cundía el caos yo me dirigi al despacho del orientador. Me senté comodamente en su escritorio y descargue en su ordenador un archivo que yo mismo había subido a un servidor de un país remoto para que jamás le pudiese seguir la pista en el hipotequisimo caso de que alguien se diese cuenta que yo había estado allí toqueteando. El orientador se encargaba de preparar los trabajos semanales que hacíamos en las tutorías, clase que tendríamos después de física. La educación sexual era un tema de moda, asi que esperaba que mi pequeño plan no llamase la atención, al menos no hasta que fuese demasiado tarde para Sakura.
Coloque el archivo en el programa que enviaba los trabajos para ese dia a la fotocopiadora y me marche serenamente hacia mi clase. Casi nadie estaba dentro del aula, todos en el pasillo expectantes por lo que estuviese sucediendo abajo.
-No os preocupéis – dije con tono ausente – Parece que algún tarado le ha dado a la alarma de incendios.
Entre en clase y me sente en mi sitio, por desgracia muy lejos de Sakura. Ella sin embargo se volvió hacia mi y yo le sonreí disimuladamente.
La profesora de física llego casi media hora tarde, y mientras que nos explicaba lo que había sucedido y lograba retomar el hilo de la clase pasada, apenas tuvimos quince minutos de física.
Estaba bastante nervioso y excitado por aquella tutoria.
Sonrei con cierto regocijo cuando comprobé que los papeles que traia nuestro tutor bajo el brazo eran los que yo había introducido en el ordenador.
-Bien, chicos. La asociación que os dio la charla de educación sexual hace tres semanas a mandado, por fin, las actividades correspondientes a la misma. Es un test muy sencillo que espero contesteis con sinceridad. No es un test anónimo asi que por favor nada de bravuconerías, porque luego debatiremos los resultados en la próxima clase. Una vez hayais finalizado el test la delegada y la subdelegada recogerán los datos obtenidos y me los entregaran el próximo dia.
Ino y Sakura eran la delegada y subdelegada. Y Sakura tendría que leer la cruda realidad: que era una de las pocas vírgenes de la clase. Y esperaba que eso la empujase a sentirse más segura. Aunque también podría salir totalmente mal, tal vez únicamente se escandalizase; o también podía suceder que todas mintiesen para mantener su buen nombre…
En la comida me sente solo. La verdad, sentí algo de tristeza. Habia esperado no tener que hacerlo más, poder sentarme con ella a comer. Pero ya le había prometido dejarla en paz y hasta que ella ganase confianza en si misma no me importaba ceder en ese tipo de cosas.
Las tres horas siguientes se pasaron con exagerada lentitud. No podía permitirme aquello. Yo soy perfecto, por favor, este tipo de cosas no deberían sacarme de mis casillas y excitarme de este modo. Pero claro, soy todo lo perfecto que puede ser un humano, y eso tiene sus desventajas. En cuanto sonó el timbre que indicaba el fin de las clases de ese dia me acerque disimuladamente a Sakura.
-¿Quieres que te espere? – le pregunte como si hablara con la pared.
-Tengo que quedarme a hacer el recuento del test. Tal vez podríamos vernos algo más tarde.
-Bien, ire a hacer unas cosas, dame un toque al móvil en cuanto estes lista.
-No…no tengo tu móvil.
-¿No te he dado mi móvil? – pregunte verdaderamente sorprendido. La llamada de móvil formaba parte de mi plan desde el principio, ¿Cómo se me había podido pasar? No me podía permitir tal merma en mis cualidades.
Le di mi numero y nos despedimos con un timido beso interrumpido por el ruido que Ino hacia con el pie en el suelo, visiblemente molesta por tener que esperar.
Y sali disimuladamente corriendo escaleras abajo. Tenia las cámaras webs de los portátiles de la sala de informática hackeadas, por lo que se pusiesen en el que se pusiesen a trabajar podría ver y oir todo lo que hacían. Me meti corriendo en el coche y conduje un par de manzanas más alla, para que cuando me llamase no me encontrase aun en el aparcamiento.
Encendi mi propio portátil y busque las cámaras de los ordenadores que estuviesen usando.
-Entonces, yo te leo las respuestas y tu las pasas al ordenador – le decía Sakura a Ino en el momento en que encontré su cámara.
-Entendido, primera pregunta, ¿a que edad tuviste tu primera relación sexual?
Sakura comenzó a darle el nombre y respuesta de cada uno de nuestros compañeros, escandalizándose, como yo había predicho, ante determinados descubrimientos.
-¡Tia! Ni siquiera Hinata es aun…
-¿Y que te pensabas? Pero ahora tu tienes a Sasuke kuuuuuuun para solucionarlo…
-¡Ino! – dijo Sakura sacudiendo el test que debía de ser de su amiga ante sus ojos - ¿¡A los trece!?
-Algunas maduramos antes…
Sakura solto un bufido y se dejo caer pesadamente sobre el respaldo del asiento. Siguieron anotando los resultados de las comprometidas preguntas del test al ordenador mientras yo hacia mis propios análisis. Sakura se mordió el labio en 16 ocasiones, lo cual significaba que le estaba dando demasiadas vueltas al asunto. Sacó tres veces el móvil y miro mi numero, lo cual me hizo pensar que estaba dudando si llamarme y obligarme a hacerla mia en ese mismo instante encima de algún incomodo teclado.
-Bueno – dijo Ino estirándose – Terminado…¿a quien llamas? – Sakura ya se había levantado a toda prisa con el teléfono en la mano y la mochila en otra.
-A mi novio.
-¡Eso es! ¡Dale caña a ese peazo de chulazo!
Cerre el portátil en el preciso instante en que mi móvil empezó a vibrar en el asiento del copiloto. Sonrei con deleite y satisfacción.
Volvi a conducir hasta el aparcamiento del colegio y le abrí la puerta a mi rosada novia para que entrara. Parecia como si un vendaval hubiese entrado en el coche. Tiro la mochila en el asiento trasero y, tras cerrar la puerta tras de si se me lanzo al cuello y comenzó a besarme con pasión. Mi sensor cerebral de peligro se puso al rojo vivo. No me gustaba que me sacasen de mi terreno.
-Espera al menos a que llegemos a mi casa – le susurre sensualmente.
-Pues espero que no haya nadie, porque no me pone hacerlo con expectadores.
Alce las cejas totalmente sorprendido mientras ella se ponía el cinturón y se ajustaba la falda. Conduje lo más deprisa que pude sin pasarme de los limites marcados por las autoridades estatales. No me gustaba que estuviese tan dominante, pero no quería que perdiese aquel toque de salvaje excitación.
Me quito las llaves de la mano, impaciente ante mi lentitud para abrir la puerta, mientras yo la miraba totalmente convencido de que se había vuelto loca.
Practicamente me arrastro hasta el dormitorio, tirándome de la corbata, y cerro la puerta detrás de nosotros. Se quito la felpa del pelo y la tiró a los pies del armario. Los dedos le fallaban al intentar quitarse la camisa, de puro nervio. Le tome las manos y me las lleve a los labios.
-Tranquilizate, ninguno de los dos va a ir a ninguna parte – no me hizo caso y siguió desvistiéndose a un ritmo desenfrenado, tirando la ropa por el suelo hasta quedarse completamente desnuda ante mi. La gominola de un pastel de nata.
-¿No vas a quitarte nada? – me preguntó intentando hacer una sensual imitación de su pregunta del dia anterior. Pero yo podía ver en sus ojos que algo no iba bien.
La tome entre mis brazos y acaricie su cuerpo desnudo. Y entonces empezó a llorar. Por mi parte, note como el pánico se adueñaba de mi. A lo mejor estaba furiosa porque no me había desnudado aun…
-No puedo hacerlo – dijo dejándose caer sobre el suelo. Yo volvi a cogerla, sentándola sobre mis rodillas, aunque no sabia muy bien que demonios tenia que hacer. Desde donde estaba, tire de las puertas del armario y cogí del fondo un kimono azul oscuro y se lo puse. Despues la apreté contra mi pecho y espere. Debia analizar aquella situación para salir mejor parado de algo similar en el futuro. No estaba en absoluto preparado para consolar a nadie.
-Un kimono…-susurro ella cuando empezó a calmarse.
-Si, me lo pongo cuando estoy algo triste. Es muy suave y me ayuda a dormir – era mentira, ese kimono me estaba pequeño, hacia más de seis años que no me lo ponía y además se lo habían dado a mi madre de regalo con un lote de pimientos. Pero a ella le gratificaría estar enroscada en aquel trozo de tela si pensaba que era especial para mi.
-Sasuke, yo…yo se que te mereces que sea una buena novia y…
-Ser buena novia no significa que te obliges a ti misma a hacer algo que no quieres.
-¡Es que si quiero! Pero…pero pienso en Sai, en Fumie…aun lloro por las noches por ellos.
A la mierda. ¿Qué demonios le pasaba a esa chica? Ya le había dado dos preciosos años para que se recuperase, ¿y me saltaba con esas? Pero si ese chico ni le gustaba de verdad.
-Si miras siempre al pasado no podras ver lo que tienes delante – dije sacando mi vena filosófica.
-Lo se pero…es que fue todo tan rápido…y aun no saben quien les hizo eso.
-¿Qué tal un te? – ni hablar, era su novio, no su psicoanalista, no iba a aguantar el sermón. Me levante y fui a la cocina a prepararlo. Itachi estaba de exámenes y mis padres habían aprovechado el dia libre de mi padre para hacer una pequeña excursión a casa de mis tios, asi que no me preocupaba que llegase ninguno de ellos. Me tome mi tiempo en la cocina, esperando que se calmase ella solita antes de volver.
Cuando llegue ella había sacado mi futon. MI futon. MI Perfectamente doblado Futon. Y ahora estaba todo arrugado y torcido sobre el suelo. Ella se enroscaba en su interior con cara inocente. Y SUS lagrimas empapaban mi perfecta almohada, que YO mismo había rellenado a mi gusto y que cada noche revisaba para que mi descanso fuera pleno. Y ahora las plumas de su interior debían estar totalmente descolocadas ante la violación que su cabeza debía estar ejerciendo sobre ellas.
Deje el te en el suelo ante ella, intentando ocultar mi espanto por ese crimen contra mis pertenencias. Ella se enderezó y tomo una taza, agradecida.
-No debería molestarte con mis tonterías, tu no tienes la culpa – al menos en eso estábamos de acuerdo – He leído que tu no eres virgen.
Asenti con la cabeza. No creo que contarle mis dos experiencias fuesen a reconfortarle. Sobre todo teniendo en cuenta que a las dos chicas las droge, les teñi el pelo de rosa, las vestí con ropa que le había robado a ella y después las torture hasta la muerte por no ser lo suficientemente parecidas a mi preciosa Sakura. Probablemente me tacharía de loco. Pero yo no es que este loco, es que soy perfecto, o al menos lo intento, y para ser perfecto con ella primero tenia que practicar. Si por mi fuera, no me hubiese tirado a aquellas dos tipejas nunca. Sus cuerpos calcinados acabaron en el mismo rio que el de su querido Sai.
-Y…¿Cómo es? - ¿Perdona? ¿Acababa de rechazar una clase practica de cómo es el sexo y ahora me venia con esas? Definitivamente no podía entender la mente de los seres imperfectos.
-No se que contestarte. Supongo que para cada persona será diferente.
-¿Me dolerá? – asi que eso es lo que temia.
-Puede que si, puede que no, depende de lo que tengas hay abajo – se ruborizo ante aquello – Creia que estábamos hablando en plata.
-Si, pero…
-Mira, no tenemos por que darnos tanta prisa – desde ahora hablaría yo y punto – Ni siquiera hemos quedado y ahora vienen los exámenes finales y no quiero que te agobies. Dejaremos eso para después.
Se termino el té y asintió alegremente con la cabeza. Se acerco a mi y tras rodearme con sus brazos me planto un tierno beso en los labios.
-Tengo el novio perfecto – me dijo con cariño. Como si no lo supiera…
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¡Haz sonreir a Zoe!
