ATENCION: ESTE NO ES EL ULTIMO CAPITULO. Resulta que me inspire y saque muchas, muchas paginas word, asi que cambio de planes, este SI es el Penultimo Cap. :)


He soñado con un sitio para ti y para mi
Nadie sabe quienes estamos allí
Todo lo que deseo es dar mi vida solo a ti
He soñado mientras no puedo soñar nada mas
Vamos a correr lejos, te tomaré allí


Capitulo 26

Propuesta

Dos semanas había pasado rápidamente y no podía estar más feliz. Mi familia se llevaba muy bien con Edward y adoraban a Maddie. Todas las tardes nos divertíamos y bromeábamos juntos, hasta jugamos monopoli como unos críos enojándonos cuando no teníamos la propiedad deseada.

Hoy habíamos salido a recorrer Forks y los alrededores todos juntos y me encantaba la realmente esto.

-Te noto cansada –me dijo Edward sentándose a mi lado en el mantel a cuadros que tenía todo el picnic que ya estaba casi terminado.

Me apoye en su hombro y asentí con la cabeza mientras él me rodeaba con sus brazos –Lo estoy. Solo tengo un poco de sueño –dije junto con un bostezo.

Maddie y mis padres se encontraban en la playa mojándose los pies y huyendo de las olas. Estábamos en La Push, una reserva cerca de Forks que a pesar de sus playas, era de locos meterse al agua de lo frio que estaba.

Pero a mis padres y Maddie no parecía un impedimento que el día estuviera nublado. Se mojaban los pies y huían de las olas, y si no se tiraban agua cual niño de siete años. Se veían muy felices con su "Pequeña nieta" como había llamado a mi pequeña.

Y eso me alegraba mucho, por algún motivo Maddeline se hacía querer donde fuera, y mis padres, sabiendo que ahora seria legalmente su madre, la habían aceptado felices, queriéndola y mimándola como si fuera su nieta de toda la vida.

Un viento frio paso a nuestro alrededor haciéndome estremecer y hundirme más en mi chaqueta, Edward apretó nuestro abrazo y beso mi sien.

El estaba feliz aquí, podía verlo en su mirada. A pesar del primer encuentro con mi padre hoy se llevaban muy bien, si hasta los partidos de la tv lo veían juntos bebiendo cervezas y haciéndose bromas, mientras mi madre y yo hablábamos de algunas cosas y nos reíamos de su entusiasmo cuando algún equipo iba ganando.

La tarde paso sin mayores contratiempos, y cuando mis padres se cansaron de correr y unas gotas de lluvias amenazaron nuestro viaje, tuvimos que volver a casa.

Maddie se fue con nuestros padres a petición de ella misma, ya que mi madre tenía un montón de chucherías en su bolso para divertirla en el camino. Edward se subió al lado del piloto sonriendo radiante. Últimamente se encontraba frustrado por no poder manejar el coche, pero ya había aprendido un poco como manejar "del otro lado" y aunque a veces se confundía lo hacía muy bien.

En cuanto llegamos a casa yo solo quería meterme en la cama y no saber de nadie hasta mañana. La cama de la habitación de invitados ya había llegado y decidimos hacer que Maddie durmiera ahí más cómoda mientras mi novio y yo dormiríamos en mi habitación y mis padres parecían tranquilos con eso.

Al entrar subí directamente a mi habitación a dejar el bolso, pero cuando vi la cama no pude no tentarme y me tire sobre ella totalmente exhausta. Edward siguió mis pasos y se rio de mi en cuanto me tire sobre la cama cerrando mis ojos.

-Anda, metete dentro y duerme, se te ve agotada. Yo iré a comprar algunas cosas al supermercado, no tardare –informo besándome los labios castamente.

Yo lo jale de la chaqueta para acercarlo más a mí y besarlo con ternura, sin molestarme en abrir los ojos en cuanto nos separamos, causando su gracias. –Te quiero –susurre adormilada.

-Yo también –susurro mi novio. De pronto me sentí en el aire y me acurruque contra el pecho de mi novio, que reconocía por su aroma, y luego sentí como me metía bajo las sabanas y me arropaba tiernamente –descansa –susurro para besar mi frente y luego no recuerdo nada.

Desperté el día siguiente a las diez de la mañana y Edward no estaba a mi lado cuando abrí los ojos. Me duche rápidamente y me vestí con unos Jeans y un sweater morado de cuello en v, sin secar mi cabello Salí de la habitación para oír unas risas provenir desde abajo.

Baje las escaleras sintiendo un hambre atroz revolverme las tripas. A penas llegue a la cocina el olor a huevo frito y tocino me hizo caminar rápidamente y dirigirme a la sartén para picotear de ahí mismo con un tenedor sin siquiera mirar al resto.

-Sí, buenos días para ti también, Bella –se burlo mi padre.

Me gire en mi lugar para ver a los cuatro sentados en la mesa de la cocina con un gran desayuno sobre ella. Edward me miraba con una ceja alzada y mi madre alimentaba a Maddeline, mi padre se cruzo de brazos sobre la mesa divertido.

-Oh, lo siento –dije avergonzada, coloreando mis mejillas. –Buenos días –salude, besando los labios de Edward y luego ir turnándome por la mejilla de mi padre, de mi madre y mi pequeña. Me senté a su lado y le robe una tostada con mermelada a Edward y me serví un vaso de jugo de naranja.

-Mi tostada –se quejo Edward con un niño pequeño. Le saque la lengua y seguí comiendo.

-Lo siento, pero muero de hambre –dije mientras masticaba la tostada.

Edward bufo –Claro, después de dormir catorce horas cualquiera moriría de hambre –se burlo, causando la risa de mis padres.

Alcé ambas cejas sorprendidas -¿Bromeas? ¡¿Catorce horas?! –casi chille

Edward asintió sonriente –Ayer te dormiste a las ocho de la noche y son las diez de la mañana.

-Nunca había dormido tanto –dije algo avergonzada.

-Ya pensaba que estabas desmayada, pero cuando hablaste en sueños me di cuenta que estabas bien –se encogió de hombros.

-¿Dije algo muy vergonzoso? –pregunte sin darle importancia, mascando otra tostada y comiéndome el huevo que había en la sartén.

-No quieres saberlo

La tarde paso rápidamente y después de almuerzo Edward me dijo que lo acompañara.

-¿A dónde? –pregunte sin entender.

-Es una sorpresa –dijo tomando mi mano y besando mis labios.

Cuando termino hice un mohín –sabes que odio las sorpresas.

-Esta te encantara –sonrió satisfecho. –a las cuatro saldremos de aquí, ¿Vale? Ponte zapatos cómodos –dijo guiñándome un ojo.

Jugué con Maddie el resto de la mañana y tuve que vestir a sus muñecas elegantemente, ya que "iban a ir a una fiesta elegante" según Maddie. Pero mis pensamientos estaban en otro lado, preguntándome donde me llevaría Edward.

Después de almuerzo ya estaba ansiosa, queriendo que Edward me guiara a donde fuera que dijo. Cabe decir que me repetí el plato porque sentía que un agujero sin fondo estaba en mi estomago.

A las tres treinta subí a la habitación para colocarme mis zapatillas blancas mas cómodas que tenia e hice una coleta desordenada con mi cabello, dejando unos mechones locos sueltos por ahí.

Informe a mis padres que saldría, y si podían cuidar a Maddie. Ellos parecían mas que feliz con ello, adoraban a mi pequeña. Edward tomo las llaves del coche y tomo mi mano, despidiéndose de mis padres y de Maddie.

Salimos de casa y yo fui directamente al auto, esperando que abriera la puerta para subir, pero Edward alzo las cejas y no abrió las puertas, si no que el baúl de este.

Fruncí mi ceño sin entender -¿A dónde vamos? –pregunte curiosa.

-Es una sorpresa, amor –dijo Edward como si se lo repitiera a una niña

-¡Pero quiero saber! –dije cruzándome de brazos como una cría.

Edward saco una mochila del baúl y se la colgó al hombro, para luego cerrarlo y tomar mi mano –Ya lo sabrás –dijo guiándome hacia el bosque.

Cuando camine unos pasos me asuste un poco –Edward ¿Y si nos perdemos? –pregunte temerosa.

-Imposible. Mi móvil tiene un Gps –dijo sonriente, como si tuviera todo preparado.

Y no me quedo más que seguirlo.

No soltó mi mano en ningún momento, ayudándome a subir las ramas y a no caer, me sujeto varias veces y se rio de mi también, alrededor de veinte minutos el se quedo quieto.

Beso mis labios rápidamente –No intentes ver –dijo Edward poniéndose a mi espalda y tapando mis ojos con sus manos.

-¿Por qué? Edward, quiero ver –me queje –Sabes que con los ojos abiertos soy un desastre, imagíname ciega.

Edward se rio y su musical risa lleno mis oídos, haciéndome estremecer –no te dejare caer.

Tuve que hacerle caso totalmente ciega. Para su buena suerte no tropecé ni caí en ningún momento, me sentía protegida con él.

Cuando detuvo su andar el sonido de un rio llego a mis oídos. El suave contacto de los arboles cuando el viento movía sus ramas y hojas, un olor a flores lleno mi nariz, haciéndome sonreír.

-Abre los ojos-susurro Edward en mi oído, haciéndome cosquillas, obedecí abriendo mis ojos lentamente.

Mis ojos casi se salen de sus orbitas y mi boca casi toco el suelo, casi.

Ahí, frente a mí, estaba ese lugar que ambos conocíamos. El lugar por el cual corríamos tomados de las manos y ese rio transparente en el cual hundíamos los pies. No lo podía creer.

Era el claro de mis sueños, corrección, nuestros sueños. El lugar que veía cada vez que cerraba mis ojos y que tenía a la persona que amaba frente a mí, sin saber su nombre ni de donde era.

La persona que ahora se encontraba a mi lado, sujetando mi mano entre sus dedos, observándome sonriente.

No entendía como podía ser que ese lugar era igual al que yo conocía y amaba, el lugar tan perfecto y que tanto ansiaba visitar cada noche. No podía creer que pudiera sentir el aroma de esas flores exactamente igual que de mis sueños. Sorprendida aun, me deje caer de rodillas para arrancar una flor amarilla y llevarla a mi nariz para oler su aroma, convenciéndome que era el mismo que recordaba en un lugar de mi cabeza.

Sonreí enormemente desde mi lugar, viendo como el rio de agua transparentes donde hundíamos los pies, corría frente a mi mostrándome su enorme belleza, haciendo una hermosa melodía con su andar suave y relajado.

Corrí hacia el rio como una niña pequeña y metí la mano al agua solo para convencerme un poco mas y darme cuenta que si, si era real.

¿Cómo podía ser que un lugar que aparecía en mis sueños fuera existente? Y mejor, ¿Cómo era que estaba a 20 minutos de la casa donde viví hasta mis 18 años, y nunca lo había visto? Rayos, estuvo tan cerca mío y yo no lo conocía.

A mis espaldas sentí a Edward observarme, gire mi rostro sonriente y palmee el césped a mi lado, pidiéndole que se sentara.

Se sentó a mi lado mientras yo me sacaba los zapatos y, a pesar del frio, metí mis pies al agua, sintiendo el agua fría y reconfortante recorrerme los dedos y congelándolos de a poco. No me importo.

-¿Cómo lo encontraste? –susurre, totalmente ida observando mis alrededores.

-¿Recuerdas cuando te dije que iría al supermercado? Me desvié cuando me quede de pie observando el bosque, como si me llamara. Arriesgándome entre, pensando que hacia una locura –se rio –pero llevaba mi móvil con gps, así que no me perdería –dijo orgulloso del aparatito, a lo que rodé los ojos –Llegue aquí sin proponérmelo, y me preocupe de marcar el camino. Créeme, estaba igual de sorprendido de tu cuando lo encontré.

Asentí, mirando el cielo –Es… impresionante. Vivía a 20 minutos de aquí… ¡Y nunca lo había visto!

Edward sonrió y observó mis labios, sonreí acercándome a él, queriendo un beso tanto como él.

No sé si era la emoción del momento, o que se yo, que el beso fogoso nos hizo llegar mas allá en el prado. Se sentía bien, los besos de Edward me llevaban a otro mundo y estando en el prado que tantas veces estuvimos en nuestros sueños era algo que siempre había, valga la redundancia, soñado.

La ropa desapareció de a poco y las risitas y el césped en mi espalda se sentía bien, los te amo en susurros eran interminables mientras nuestros cuerpos se unían dándonos una sensación placentera.

Me perdí en los ojos más oscuros de Edward, apegándome a su cuerpo lo más que podía y manteniendo mi boca ocupada contra la suya.

Mi respiración intentaba calmarse luego de un grito de mis labios y mi cuerpo temblaba aun, igual que el de Edward. Edward mordió mi hombro, supongo que para no emitir un sonido gutural, cuando ambos llegamos a nuestra cumbre, yo grite sin importarme espantar a los animales del bosque, no pude contenerme.

Edward sonrió y se acomodo a mi lado, arrastrando la mochila y cubriéndonos a ambos con la frazada que traía. Ya no hacia frio, o la temperatura de mi cuerpo me mantenía tibia aun. Edward me abrazo y nos quedamos ahí, en silencio, oyendo el sonido del rio, tranquilizante y pacifico, pasar a nuestros pies.

Pero algo me sorprendió, Edward me beso nuevamente pero con más ternura, notaba el nerviosismo de su beso, parecía que intentaba tranquilizarse con mis labios.

Y de pronto, sus ojos chispearon y me observaron con ternura, pero algo nerviosos, y se acomodo para que sus labios quedaran a la altura de mi oído.

-Bella… sabes que te amo, que eres la persona más especial que tengo. Que te amaba desde siempre, desde el primer día que una pequeña de cabellos largos y castaños con ojos dulces apareció en mis sueños. Todo lo que he vivido contigo… ha sido fantástico, y se, que no podría vivir si tu no estuvieras con migo. Te amo, Bella, y por favor, no digas que no –sus labios se alejaron de mi oreja.

Me miro a los ojos y de sus manos apareció un anillo, era precioso, de oro blanco, dos diamantes medianos rodeaban al más grande, y luego tres pequeños lo seguían. Era hermoso, elegante, precioso. Sentí las lagrimas acumularse en mis ojos de la emoción y mi corazón latir alocadamente. Tomo mi dedo anular izquierdo y puso el anillo en su punta, sin ponerlo en mi dedo.

-Isabella Swan, ¿Te casarías con migo?

No hace falta decir mi respuesta. Me lance contra sus labios con desesperación y lagrimas cayendo de mis ojos. "si, si, si, te amo, si, si quiero casarme contigo" salía de mis labios entre besos, el sonrió y seco mis lagrimas con sus dedos, acomodo el anillo en su lugar.

-Mi Esposa… -susurro, para luego volver a hacerme el amor, pero ahora con una nueva emoción.

El anillo pesaba en mi dedo y brillaba ante la poca luz solar, haciéndome sonreír. Como amaba a Edward...

..*

El mes pasó rápidamente y me sentía más relajada. Dormía mucho más que antes, supongo que por el cambio de horario, pero aun así me sentía agotada. Era de esperarse la reacción de mi madre cuando noto el anillo, y las mejillas sonrosadas de Edward al yo contar emocionada su propuesta de matrimonio. Mi padre nos felicito, parecía contento de que Edward estuviera con migo. Y Maddie, cuanto lo entendió, fue la pequeña mas feliz del mundo. La despedida de mis padres fue muy dulce, Maddie hasta lloro al igual que mi madre, ambas se querían mucho.

Dejamos el carro de alquiler en el aeropuerto y mis padres nos despidieron en este. El vacio que sentí al irme fue reconfortado con los abrazos de Edward y las sonrisas de Maddie, diciéndome lo bien que lo había pasado. Y para mí también había sido maravilloso, encontrar el claro fue… fantástico. Observé el anillo nuevamente, me encantaba, y me ataba completamente a Edward… y eso me hacia feliz.

Al bajar del avión, Alice salto a mis brazos enredando sus piernas en mi cintura del abrazo estrangulador que me dio. Menos mal que era pequeña y no pesaba nada, porque nos hubiéramos caído de culo sin el menor problema. Causamos la risa de Emmett, Rose y Jasper, quienes nos saludaron contentos. Esme me abrazo tiernamente y cuando lo hacía Carlisle, preguntando cómo nos encontrábamos, un chillido salió de los labios de Alice, tan agudo, que varias personas se voltearon a mirar, algo asustados.

Alice se tapaba la boca y apuntaba mi mano. Edward se rio a carcajadas al ver la cara de desconcierto en todos.

-Tu… el… ¡Oh dios mío! –Grito Alice -¡Se van a casar! –chillo tan fuerte, que mucha gente se giro en silencio a mirarnos.

Me sonrojé al ser el centro de atención, en cambio Edward parecía encantado –Si, nos casaremos –respondió.

El chillido de los labios de Alice, Esme y Rose fue de pura emoción. Las tres saltaron en sus puestos y luego se lanzaron contra mí tirándome al piso y mi culo dando directo con el suelo frio y duro del aeropuerto. Oí unas carcajadas de varias personas y yo solo sentía mucho peso sobre mi y mas chillidos de emoción. Parecía no importarles como me encontraba, aplastada por tres cuerpos emocionados y chillones.

-Ya, ya, dejen respirar a Bella –dijo Edward, ayudando a las chicas a pararse. De pronto sentí que nadie se encontraba sobre mi y abrí los ojos.

Ahí me encontraba yo, en el piso del aeropuerto con mil personas viendo y ocho cabezas mirándome divertidas sobre mi, y tres riéndose a carcajadas.

Les fruncí el ceño a Emmett, Jasper y Carlisle, ¡Se reían de mi! Pf, debería no importarme, ya que todo el aeropuerto se debe estar riendo.

Maddie sonriente me estiro su manita y me ayudo a levantarme y sacudí las inexistentes arrugas de mi vestimenta –Gracias, cariño –le dije a Maddie y bese su cabecita.

-¡Pues, felicidades! –Exclamo Emmett haciendo que más gente se girara a vernos. Una ronda de abrazos y felicidades nos llego a Edward y a mí, que sonreíamos como idiotas, al menos el, así que creía que yo estaba igual o peor.

En el coche, las chicas se fueron con migo y los chicos con Edward en el Jeep de Emmett. El destino era nuestro apartamento, y mientras conducía intentaba acallar mis oídos, pues solo hablaban de vestidos, ramos, decoración y de qué color seria su vestido.

Después que mis amigos y mis suegros se fueran de casa, luego de comer y hablar mucho, mirar fotos y todas esas cosas, al fin pude descansar.

Me deje caer en la cama sintiéndome agotada, Edward acostaba a Maddie y se supone que lo iba a esperar, pero no me dio la cabeza, así que lo último que vi fue mi anillo brillar en mi dedo antes de caer a un profundo sueño.


Fuck! Lo siento, lo siento :(. Me traspapele y me equivoque de chap. Este si xd, lo siento. Enfin... recorde algo... !Este cap deja un adelanto del siguiente! :o Alguien lo captara? xd

Como ya dije antes, calcule mal las cosas, este NO ES EL ULTIMO CAPITULO. xd. Si, esque me dio momento de inspiracion y lo alarge demasiado, y no subiria 30 paginas word solo en un chap, you know. Asi que lo dividi en dos, es decir, el siguiente si es el fin :(.

Lose, tarde demasiado, pero tengo mis excusas.

1.- Mi hermano se enojo con migo y me bloqueo la laptop & nadie queria darme la clave, castigada :(

2.- Tenia el capitulo escrito hace tiempo, pero no podia subirlo porque no tenia internet ni luz con el terremoto.

Enfin, quiero agradecer a las que se preocuparon por mi en el terremoto, gracias, de verdad. Pero gracias a Dios yo y mi familia estamos bien, aunque algo traumadas ya que es el primer terremoto que vivo y ademas, vivo en un edificio en el piso 16, fue realmente horrible. Pero estamos bien, vivo en la capital y aqui no paso a mayores como en el sur de mi pais, que esta realmente destruido.

Solo espero que Dios nos ayude :S.

Chile se levantara!! :) Somos fuertes n.n.

Enfin, espero que les guste el chap, pronto subire el siguiente.

Besos & abrazos.

Pk.-*

Pd: Si quieres leer un buen libro "Los juegos del hambre" xd. si, le ago publicidad, esque lo lei y es buenisimo!. Si no los has leido, te has perdido la mitad de tu vida u.u.

Ahora si, adiosin :)