El ultimo capitulo de esto, el ultimo capitulo. Todas las historias tienen uno, pero siempre lo real continua, por siempre. te quiero demasiado, solo esperame. Por nuestro comienzo sin fin...


He soñado con un sitio para ti y para mi
Nadie sabe quienes estamos allí
Todo lo que deseo es dar mi vida solo a ti
He soñado mientras no puedo soñar nada mas
Vamos a correr lejos, te tomaré allí


Capitulo 27

Final: La Boda.

-Bella –canturreo una voz sedosa y sexy en mi oído –Despierta, cielo.

Gruñí, sin ganas de abrir los ojos aun. Pero Edward parecía no querer dejarme descansar, porque comenzó a besar mi hombro desnudo.

Recordaba haberme dormido ayer con ropa, pero ahora sentía mis brazos desnudos y me di cuenta que mis piernas también, llevaba mi pijama de verano, pero yo no me lo había puesto.

Me gire en mi lugar recibiendo los labios de Edward sorprendiéndome, pero agradablemente.

Edward se fue acomodando hasta quedar sobre mí, sin dejar de besar mis labios.

En un respiro pude hablar -¿Tu me pusiste el pijama? –pregunte, mientras Edward se dedicaba a besar mi cuello.

Asintió con la cabeza y sus ojos se encontraron con los míos –Si, y déjame decirte que ni cuenta te diste –se rio.

Siguió besándome el cuello, los labios y el hueco sensible entre mi oreja y mi cuello, haciéndome gemir -¡Edward! –dije divertida cuando mordisqueo mi cuello.

Pero de pronto, olvide que Edward me besaba y me imagine un omelet y brownies de chocolate con un humeante café. Se me hizo agua la boca, moría de hambre.

-Edward –murmure mientras el acariciaba mi estomago por debajo de la camiseta –Amor, ¿No querrías hacerle a tu prometida un rico desayudo de Omelet y Brownies?-pregunte, haciendo un puchero.

Edward detuvo su trabajo y me miro, alzando una ceja -¿No puede ser después? –dijo haciendo otro puchero.

Aunque se veía muy tierno, tenía mucha hambre –No. Me gruñe el estomago.

Edward bufo y se quito de encima mío, se puso de pie y estiro su cuerpo –Esta bien, está bien. Un desayuno para mi futura esposa –sonrió y salió de la habitación.

Me acomode en la cama para quedar sentada cuando Maddie asomo su cabecita por la puerta –Hola Ma –saludo la pequeña. Venía con su pijama rosa y su cabello enmarañado, me recordó a mí.

-Hola corazón –sonreí e hizo espacio en la cama –Ven –invite.

Ella corrió a mi lado y se acurruco con mi cuerpo. Bese su frente y ella sonrió -¿Puedo ver Bob Esponja? –pregunto.

Asentí, dándole el mando de la tv. La prendió y la canción de Bob Esponja lleno el ambiente. Cante la canción bajita, ya aburrida de tanto escucharla. El estomago me volvió a gruñir y la imagen de un brownie de chocolate lleno mi cabeza, me estaba poniendo mala imaginar tanta comida deliciosa.

Gracias a Dios Edward llego con una bandeja llena de comida, entre ellas omelet y un gran, gran brownie de chocolate.

Me comí casi toda la bandeja yo sola, teniendo que controlarme para no quitarle su porción a Maddie o Edward.

-Quiero ir a ver a la abu Esme, ¿Podemos? –pregunto Maddie después de haberse comido todo.

Mi teléfono sonó antes de que pudiera responder. Lo tome de la mesita de noche mientras oía a Edward responder a Maddie que si iríamos a ver a Esme -¿Alice?

-Bella –me sorprendió el tono serio de Alice –Necesito que me acompañes hoy. Pasare por ti en 20 minutos.

-¿Qué sucede? –pregunte algo asustada.

-En 20 minutos –corto la llamada.

Fruncí el ceño sin entender, pero me puse de pie inmediatamente.

-¿Qué pasa, Bella? –pregunto Edward con el ceño levemente fruncido.

Sabía que si decía que Alice me preocupo a él le daría una crisis nerviosa. –Oh, nada amor, Alice quiere ir al centro comercial, tu sabes –dije restándole importancia –No podre acompañarlos, pero quizás mas tarde pasemos por allá.

Edward asintió, pero pareció no creerme mucho.

20 minutos después ya estaba duchada y vestida, con el bolso en la mano. Maddie y Edward aun tenían pijama y seguían viendo televisión. Más tarde saldrían donde Esme.

Alice me llamo y me dijo que estaba abajo en su coche. Me despedí de mis dos amores y me encamine hacia la calle. El porche de Alice se encontraba ahí y ella dentro, estaba seria y llevaba gafas de sol aunque el día estuviese nublado. Parecía nerviosa.

Me metí al auto y cerré la puerta fuertemente –Alice, ¿Qué sucede? –pregunte suavemente.

Alice se saco las gafas de sol y sus ojos mostraban el nerviosismo que sentía. –Bella –dijo me abrazo fuertemente.

-¿Qué pasa, porque estas tan nerviosa? –pregunte sin entender, preocupada por mi amiga. Ella se separo de mí y bajo la mirada.

-Bella… puede ser que este embarazada –susurro débilmente.

Abrí los ojos más de la cuenta. ¿Embarazada? ¿De Jasper? Ellos llevaban un poco menos que yo y Edward, ya que se conocieron cuando Alice volvió a Londres, al igual que Rosalie y Emmett. Aunque a todos se le notaba que se amaban por sobre todas las cosas, ¿Embarazada?.

Me sorprendió mucho. Más por los extraños lazos del destino. Alice con Jasper, Rosalie con Emmett, yo con Edward, todas las parejas hace menos de un año, hermanos, amigos y una casualidad enorme, pero aun así, parecía que nos conociéramos desde siempre y cada uno amaba a su pareja con la vida.

-wow –dije sorprendida –Un bebé –sonreí al imaginarme a mi pequeña amiga y cuñada con una barriga enorme, con un mini-Jaz o una mini-Alice. -¡Es fantástico! –dije emocionada. Podía decir que Alice y Jasper se amaban con la misma intensidad que Edward y yo, con la única diferencia que ellos aun no viven juntos, pero es casi lo mismo, porque Alice se las vive en el apartamento de Jasper, incluso remodelo algunas cosas a su gusto en ese hogar.

Alice se miro las manos –Vamos, necesito relajarme y comprar un test de embarazo –puso en marcha el auto y avanzamos a toda velocidad hasta el centro comercial.

-¿El centro comercial Alice? –me queje. Pensé que iríamos a una farmacia o a un parque a "relajarse", pero ¿al centro comercial?.

Alice hizo un puchero -¡Sabes que me relaja! Pero prometo no comprar nada, solo quiero ir a por un helado de triple chocolate y luego a la farmacia que hay aquí mismo.

Asentí sin reclamar ante el tono de voz de mi amiga, entre nervios y miedo.

Entramos al centro comercial y nos fuimos a la heladería más cercana. Alice pidió chocolate suizo, chocolate solo y menta con chocolate. Yo pedí uno de banana Split y chocolate. Nos sentamos en una mesa y Alice se trago una enorme cucharada de helado y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

-Alice, no estés triste, imagina la alegría que te traería un mini-Jaz –intente animarla, le pase un brazo por los hombros y ella se metió otra gran cucharada de helado a la boca.

Otras lagrimas se les escaparon -¿Y si Jazz no lo quiere? ¿Si se enoja porque se me olvido tomarme la pastilla? ¿Si me deja de querer cuando este gorda y fea como una vaca? –pregunto con la boca llena, cosa que Alice no haría si estuviera con sus sentidos bien puestos.

Seque unas lagrimas que se le escaparon con un pañuelo desechable –Allie, sabes cuánto te quiere Jasper. ¿De verdad crees que se enojara?. Va a estar feliz, tanto que parecerá idiota por la enorme felicidad que sentirá. ¡Imagínate! El te ama locamente, todos lo sabemos, imagínate cuando sepa que quizás viene una bebe igual a ti o igual a él. ¿Te imaginas un mini-Jasper o una Mini-Alice? El amara a sus hijos tanto como te ama a ti. Te lo aseguro, sería incapaz de enojarte contigo y menos de dejar de quererte. ¡Así que deja de pensar idioteces en esa cabecita!. –dije sonriendo e intentando animarla. Le podía asegurar a Alice que todo lo que decía era verdad, porque lo sabía solo con mirar la cara de estúpido que pone Jasper cuando la mira.

Me pregunto si será la misma cara que pongo yo cuando miro a Edward.

Los brillantes ojos de Alice me miraron –Tienes razón. ¿En que estaba pensando? Gracias Bella –dijo abrazándome fuertemente.

Abrace a mi pequeña amiga y hablamos sobre cosas de bebe hasta que terminamos los helados. Después caminamos hacia la farmacia para comprar los test de embarazo.

Me sorprendí cuando Alice saco diez y los pago.

-¿Tantos? –pregunte sorprendida.

Asintió, dándole el dinero a la cajera que le enviaba una mirada extraña –es para estar segura.

Negué con la cabeza y sonreí para mí misma. Alice era extraña.

Fuimos al apartamento de Edward y mío, ya que Edward y Maddie estaban donde Esme y Jasper en su apartamento, este era el único libre.

Alice salió del coche con la bolsa de la farmacia en las manos y prácticamente corrió hasta el apartamento.

A penas se abrió la puerta del elevador corrió hasta la puerta impaciente para que abriera. A penas esta se abrió, Alice corrió hasta el baño y me grito desde este.

-¡Bella, ven!.

¿Qué iba a hacer yo con ella ahí? ¿Darle apoyo moral mientras hacía pis?.

-Dime, Allie –pregunte desde afuera-

Una mano salió por la puerta y me jalo hacia el baño. Alice cerró la puerta y sonrió diabólicamente, me tendió tres test de embarazo. La mire como si estuviera loca.

-Necesito apoyo moral, así que por favor, hazlo conmigo –hizo un puchero.

-¡Pero Alice! ¡Yo no estoy embarazada!-chille, al borde de la histeria.

-Lo sé, lo sé. Hazlo por mí, solo no quiero hacerlo sola, ¿Por favor? –su puchero se acentuó.

Sabía que no ganaría nada en irme en contra a Alice, así que bufe y cogí solo uno –Solo uno. –dije, dejando claro que era mi última palabra. Era estúpido, ¡Si yo no estaba embarazada!.

Alice asintió contenta y yo me fui al baño de la habitación para hacer el estúpido test. Me demore unos minutos mirando el agua correr para que me dieran ganas de hacer pis, hasta que lo logre. Deje el test sobre el lavamanos y suspire, como tenía que esperar fui a ver a Alice.

Ella estaba sentada en el wáter y miraba atentamente los nueve test que tenía en fila sobre el piso. La imagen era cómica, Alice mordiendo sus perfectas uñas mirando una fila de test de embarazos en el suelo con aire nervioso. Si hubiera tenido una cámara cerca la hubiera fotografiado.

Cinco minutos después, Alice tenía los ojos llenos de lágrimas y la boca tapada con ambas manos. Miles de caritas felices rosas nos invadían en los nueve test, todos positivos sin ninguna excepción.

Estaba tan sorprendida como Alice.

Ambas chillamos al mismo tiempo y nos abrazamos entre nosotras mientras Alice lloraba de felicidad y yo lloraba de emoción. La felicite un millón de veces por su embarazo, ya podía verla con su pancita y sus ojos brillantes de la felicidad que ahora la embargaba.

El tiempo paso rápido después de eso, charlamos toda la tarde apostando si seria niño o niña, buscando nombres e imaginando como seria. Alice estaba tan llena de felicidad que lo irradiaba por los poros. Dijo que esta noche le diría a Jasper la buena noticia.

No nos habíamos dado ni cuenta cuando Edward entro a la casa con Maddie de su mano, ambos sonriendo.

-Eh, ¿No que iban a ir donde mama? –pregunto Edwad cerrando la puerta.

Maddie nos abrazo a ambas y Edward beso mis labios y la mejilla de Alice a modo de saludo.

-¿Y esa cara de felicidad? –Pregunto Edward sonriendo a Alice.

Alice se puso de pie, tomando la cartera donde llevaba los nueve test de embarazo –Nada, nada hermanito. Ya te enteraras –beso su mejilla y las de Maddie y mía. -¡Adiós chicos! –se despidió alegremente y desapareció por la puerta.

Edward alzo las cejas, preguntándome que había pasado. Me encogí de hombros, Alice debería anunciarlo a la familia, no yo.

Maddie venia cansada y feliz por ir a ver a su abuela, ya eran las once de la noche así que la acosté en la cama junto con Edward.

Cuando se quedo dormida Edward me arrincono con la pared y me beso con locura. Esta vez no tenía hambre y no había nada que nos interrumpiera, así que con la misma pasión le devolví el beso y subí mis piernas a su cintura. El me llevo a la cama entre risas y besos e hicimos el amor con mucho mas salvajemente que otras veces, aunque ambos intentábamos controlarnos por la niña que dormía en la habitación de al lado, pero Edward le había puesto llave a la puerta y nos preocupamos de guardar nuestros sonidos para nosotros mismos.

Cuando ambos estábamos agotados y sudorosos bese los labios de Edward por última vez antes de acomodarme a su lado y acurrucarme en su pecho, que aun se movía acelerado por su agitada respiración. Sonreí y el beso mis cabellos.

-Te amo –susurre.

El se rio y le beso en los labios –sabes que yo también.

Claro que lo sabía.

Antes de que me quedara dormido Edward se levanto para ir al baño. Se demoro un poco más de lo habitual pero no le di importancia, estaba demasiado cansada como para pensar en algo.

Como tenía los ojos cerrados no lo vi salir del baño, pero si note que él no estaba para nada cansado como yo, porque se metió en la cama y enseguida se puso demasiado cariñoso. Yo estaba cansada, pero no podía negarle al hombre que amo lo que me pidiera, así que nuevamente hicimos el amor, pero esta vez más lento y más tierno que antes, sintiendo como nos demostrábamos el amor en cuerpo. Edward parecía tan feliz, tan feliz que me asusto un poco. La sonrisa en sus labios era enorme y no me dejaba respirar de tantos besos. No es que me quejara, al contrario, amaba sus besos, pero me sorprendió lo alegre que se encontraba.

Deje caer la cabeza en la almohada realmente agotada, no podía ni decir buenas noches del cansancio que sentía. Cerré los ojos cuando sentí los labios de Edward besar mi estomago.

Me iba a quejar, no soportaría otra ronda más, pero me callo inmediatamente lo que salió de sus labios.

-Mi hijo –se rio tontamente y volvió a besar mi estomago.

Abrí los ojos de golpe asustada, e iba a preguntarle de dónde diablos había sacado eso cuando lo recordé.

El test de embarazo estaba sobre el lavamanos. Lo había olvidado completamente.

Ahora entendía la repentina alegría de Edward. ¿Había dado positivo?.

Mis ojos casi se salen de mis ojos….

¿Podria ser que Edward supiera antes que yo que tendríamos un hijo?.

-*

-Me estas tomando el pelo –dijo Rosalie sin creérselo.

El olor a café del Starbucks me traía loca. Me tomaría todos los cafés que encontrara por ahí si no fuera porque aun tenía la mitad del tercer café que me tomaba.

-No –dije frunciendo los labios. –El supo primero. El test dio positivo y luego el ginecólogo lo confirmo –sonreí.

-¡No puedo creerlo! –chillo. Alice se rio y bebió un sorbo de su café, acariciando su estomago plano. Ella también estaba embarazada y era lo divertido de la historia: Ambas teníamos seis semanas. -¿Cómo es que paso todo esto? –Rosalie abrió la boca como un pez.

Me encogí de hombros y mordí mi donut de chocolate –Edward esta como loco, anda todo el día embobado, mirando la nada, sonriendo. Hasta parece que soy la única consiente en la casa. -bufe

Rosalie se rio –Me lo imagino. Con esto del bebe y el matrimonio. A todo esto, ¿Ya tienes el vestido? –pregunto.

Asentí y Alice chillo de alegría –Lo he diseñado yo. ¡Es fantástico! Bella lo ama, y sé que Edward también lo hará. También diseñe su traje.

-Nos casaremos el mes próximo, antes de que me salga pancita –sonreí ante la imagen mental.

Después de pagar nos dirigimos hacia la casa de Esme, donde estaban todos. La gran casa en el hermoso barrio Hampstead de Londres se encontraba rebosante de alegría. Esme horneaba un pastel con la ayuda de Maddie. Carlisle aun no llegaba de su horario de trabajo y los chicos parecían estar jugando videojuegos por el bullicio que se oía, aun no nos notaban..

Mi pequeña me vino a saludar corriendo, rodeándome con sus bracitos. Dios, como amaba a esta niña, y pronto seria mi hija, luego de que me casara con Edward y tuviera su apellido. Bese su frente y su naricita, ella se rio.

-Papi te ha echado de menos –susurro en mi oído.

Sonreí, yo también lo había extrañado. Ayer Alice me había raptado para su "noche de chicas" y hoy Rosalie volvió de su viaje en parís, casi se cae de espaldas cuando le dijimos que había algo muy importante que decirle.

Camine en silencio hasta la sala. No me equivocaba, los chicos jugaban videojuegos cual críos de cinco años. Edward estaba sentado en el sofá, una cerveza en su mano y una mirada perdida en la pantalla. Me permití observar su hermosura: Edward era completamente fuera de lo normal. Demasiado hermoso para mi propio bien y demasiado bueno, no sabía que había hecho para merecerlo, pero agradecía a Dios que me lo hubiese puesto en la cabeza y en el destino. Pasó una mano por su cabello, en silencio decía que estaba ansioso, sonreí para mí, me gustaba pensar que yo era la causante de eso.

Camine hacia ellos en silencio y lo abrace por la espalda, haciéndolo sobresaltar mientras Jasper y Emmett seguían compitiendo con los autos en la pantalla. Me sonrió y me beso, con tanta ternura que pensé que me iría a caer a pedazos. Lo amaba demasiado.

-¿Cómo estás? –pregunto acariciando mi mejilla, ajeno al resto.

-Bien, ha sido horrible –bufe –maquillaje, revistas y cosas adolecentes.

-Están viejas para leer revistas adolecentes. No me digas que a Alice, con 22 años le gustan los Jonas brothers –Rodo los ojos.

Me reí –No. Esta vez las revistas eran de embarazos, como criar al bebe, como hacer chalequitos de lana, como no perder los nervios con bebes etc, etc. –dije sonriendo.

Edward sonrió y sus ojos brillaron con tal intensidad que sentí que me encandilaba –Me gusta eso –susurro. Como estaba de pie a su lado bese mi estomago –Los amo, a ustedes y a Maddie –dijo cuando beso mis labios.

Sonreí, sabía que era verdad.

-Eh, ustedes, pareja de adolecentes hormonales. Dejen de comerse a besos y tu Belly-Bells ven a darle un abrazo a tu hermano oso –dijo Emmett risueño abriendo sus brazos.

Sonreí y corrí hacia él con tan intensidad que cuando me abrazo caímos al piso, ante las risas de todos. –Ups –Emmett me revolvió el cabello y soltó una sonora carcajada.

Amaba a esta familia, a todos.

--*

-Dios, no puedo creerlo –Esme y Renee lloraban de emoción. Yo tenía los ojos rojos y brillantes, mirándome en el reflejo del gran espejo, que me mostraba cubierta de un vestido blanco hermoso. Era strapless con pequeñas incrustaciones finas, caía maravillosamente hasta el suelo, era un diseño perfecto, espectacular para mí, como Alice lo había dicho, aunque tuvo que hacer unos retoques por la prominente bolita que era mi estomago de seis meses y medio. Me encantaba. Mi cabello en un peinado perfecto y una corona, sin velo. Parecía una princesa, al menos así me sentía.

-No llores, bebe, se correrá el maquillaje. –me regaño mi madre con lagrimas en sus ojos –te ves como un ángel.

Sonreí y abrace a mi madre. –Te quiero mama –dije suavemente.

-Y yo a ti. –Renee beso mi frente.

Esme me envolvió en sus brazos, llorando de felicidad. Sin decir palabra me soltó, sonriendo tiernamente.

Alice entro en la habitación –mama, Renee, es hora de irnos. Papa y Charlie las esperan –anuncio la pequeña con su pequeña barriga.

Asintieron y luego de abrazarme de nuevo desaparecieron por la puerta. Me senté en el sofá que se encontraba en la habitación de Alice y Jasper. Me tome el estomago, sintiendo como mi bebe me pateaba y yo cerré los ojos, seis meses de embarazos, al final lo de "casarnos antes de que me saliera pancita" quedo en el pasado, ya que para la boda que Alice quería organizar necesitaba tiempo. Estaba emocionada, era la segunda o tercera vez que pateaba y siempre que lo hacía era cuando algo me pasaba que me tenía los nervios de punta. Sonreí y acaricie la pancita a mi bebe, mi hijito dentro de mí, intentado tranquilizarnos a ambos

-Mi cuñada y mejor amiga se casa con mi hermano, ¡Perfecto! –chillo Alice, saltando a mi lado y dándome un gran abrazo.

Mordí mi labio, nerviosa –Estoy nerviosa Alice. –susurre.

Ella se rio –Es normal. Piensa que tu príncipe te espera en el altar, ¿No quieres hacerlo esperar, verdad? –pregunto sonriente.

Negué con la cabeza y acepte su mano, mi pancita se notaba solo un poco menos que la de Alice. Ella me acompaño hasta el auto y sujetaba la cola del vestido, mi padre y Carlisle me esperaban ahí.

-¡Te ves hermosa! –dijeron ambos emocionados. Sonreí y ellos se miraron y rieron. Me encantaba la relación de mi familia con los Cullen, todos se llevaban bien.

-Gracias –dije tímidamente.

Papa abrió la puerta del coche y me subí intentando no arrugar la cola del vestido. Estaba muy nerviosa, tanto que temía vomitar. El estomago me dolía como los demonios, y mi hijo parecía no querer ayudar mucho.

A mitad de camino todos reían de algunas bromas y me alagaban continuamente, yo sentía que me ponía verde, no aguantaba el dolor de estomago.

-Alice –susurre –Quiero vomitar.

-¿Qué? –grito, abriendo sus ojos más de la cuenta. Todos se giraron hacia mí. –Papa, detén el auto. –ordeno.

Carlisle obedeció -¿Qué pasa? –pregunto.

Abrí la puerta rápidamente, sintiendo como ya se me devolvía la comida. Salí del auto y me sujete de este cuando vomite todo lo que había comido. Alice chillaba algo como "¡Cuidado con el vestido! ¡Oh dios, mi obra de arte! ¡Necesito agua, un cepillo de dientes y pasta dental! ¡Dios, ¿Por qué mandaste a el pequeño Eddie a devolver el estomago de su madre justo ahora?" y cosas sin sentido. Oh Dios, solo a mí se me ocurría vomitar justo ahora, camino a mi matrimonio. Quería llorar, no podía pasarme eso justo ahora.

Cuando al fin termine Renee me pasó una botella de agua mineral, la mire sin entender. –Lo siento. Solo hay de estas en ese almacén que por casualidad está ahí –apunto hacia un costado donde decía "almacen Rossmary" en un cartel -También habían cepillos de dientes y pasta dental, toma. –me la tendió

Los mire sin entender, a todos. Carlisle parecía intentar aguantarse la risa al igual que mi padre. Esme lucia preocupada y Alice hablaba por teléfono.

-¿Quieren que me lave los dientes aquí? –pregunte sin entender. Estábamos en medio de la calle principal de Londres.

-Al menos que quieras ir a Edward con aliento a vomito y la boca asquerosa. No podemos llegar más tarde de lo que vamos, la gente se empezara a ir y a Edward le dará un ataque de nervios –mi madre se encogió de hombros.

Tenía razón, no podía llegar así. Acepte la botella resignada –Ehm… ¿Podrían cubrirme por favor? –pedí sonrojada.

Carlisle no pudo evitarlo y soltó una carcajada parecida a las de Emmett, papa lo siguió y Renee y Esme los golpearon en la nuca, haciéndolos callar. Casi me pongo a reír por la situación, me recordaba mucho a Rosalie y Emmett.

Todos hicieron una pared humana y yo me enjuague la boca con el agua con gas, escupí en plena calle y me pareció lo más vergonzoso y ridículo que había hecho en toda mi vida. Alice se puso a mi lado y sostuvo la botella mientras le ponía pasta al cepillo dental y me lavaba los dientes mientras oía los autos pasar y la gente caminar. Algunos curiosos miraban el auto, esperaba que no me vieran con la cortina humana que hacían mis padres y suegros. Alice transmitía de no-se-que cuando escupí la espuma con sabor a menta y me enjuague la boca.

-Apúrate, Edward esta de los nervios –dijo Alice, limpiando con el agua la espuma que había dejado en el piso y un poco de vomito de la rueda del auto. Me pareció asqueroso, vergonzoso y horrible. Ahora deseaba llorar.

Con mi boca con sabor a menta y estomago vacio me subí al auto, queriendo enterrarme bajo la tierra y llegar donde Edward pronto.

Renee se rio junto con Esme y negaron con la cabeza –Es sin duda lo más extraño que ha hecho en su vida. ¡Toda una anécdota! Vomitar en camino a tu matrimonio y lavarte los dientes en la calle, menos mal que no paso un policía –transmitía mi madre.

Gruñí, cruzándome de brazos. Alice también se rio y golpeo mi hombro con delicadeza –anda, te pondré el labial que se te salió con todo esto.

Me puso el labial y el auto se puso en marcha, ahora sonreía, porque me daba cuenta que al fin llegaría.

A los minutos estaba en la puerta de la iglesia con mi padre sujetando mi brazo. Me sentía muy feliz y nerviosa. Las puertas se abrieron y deje de oír al mundo, a mi padre, a Alice caminando ante mí con su hermoso vestido azul igual al de Rose, a que mi padre me guiaba por la alfombra roja que de solo pensar me hacia poner nerviosa. Solo podía verlo a él…

Edward. Edward. Ahí se encontraba el, con semblante nervioso que cambio en cuanto me vio. Por primera vez en mi vida lo veía peinado cuidadosamente, aunque más de unos cabellos rebeldes se salían de su lugar, solo viéndolo hacer mucho más guapo. Sus ojos brillaban, en sus labios se poso una sonrisa que mostraba sus dientes, su perfecto rostro adorable con esa felicidad. Creo que yo sonreía como idiota, estaba tan feliz, tan feliz, que temía que todo esto desapareciera y despertara en mi habitación, con un Edward soñado y no real.

Seguí caminan y pronto sentí su mano entrelazada con la mía, no oía los aplausos ni la voz del padre, solo su mano junto a la mía y su mirada enamorada, esa mirada que tanto amaba. El era mi todo, mi vida y mi alma, todo lo que yo necesitaba para sobrevivir.

Y cuando oí el "Acepto" no pude hacer más que seguirlo, porque ahora lloraba de verdad, pero con una sonrisa en mis labios. Cuando sus labios me besaron sentí que desfallecía de felicidad, que me caería en ese instante, pero él me sujeto por la cintura, dándome la seguridad que tanto necesitaba.

Maddie corrió a abrazarnos, Edward la sujeto en sus brazos y ambos le besamos cada mejilla. Ella sonreía adorablemente, con su vestidito blanco con lazo rosa y perfectamente peinada. Miles de flashes, miles de abrazos y felicitaciones, el amor rondando en el aire.

Y junto con el aire, miles de rosas cayendo desde el cielo, más que de el cielo de la gente que las tiraba mientras caminábamos hacia el coche para ir a la gran fiesta de celebración de nuestro matrimonio.

Edward me beso por última vez antes de subir al carro, sujetándome por la espalda e empujándome suavemente de espaldas, inclinándose hacia mí, mientras uno de mis pies se alzaba en el aire y mis brazos se sujetaban de su cuello. Miles de flashes, miles de aplausos, mucho amor.

Sonreí y mire al cielo, no sabía como agradecer tanto.

-Gracias –susurre al cielo, apretando la mano de Edward mientras este abría la puerta del auto.

Edward no me oyó, pero sonrió torcidamente –Te amo

¿Cómo decirle que sentía que mi corazón salía de mi pecho en este momento? Lo único que quería era sacarlo y dárselo, decirle que era suyo, además de todo lo demás. Lo amaba tanto, tanto que temía no poder vivir sin él.

-Yo también –susurre, el me beso dulcemente.

Entonces ahí pude oír el resto, la gente deseándonos lo mejor, vi el llanto de toda mi familia, llenos de emoción. Emmett sujetaba a Rose quien sonreía enormemente, Esme lloraba en el pecho de Carlisle con una sonrisa en su cara y mis padres igual, Alice besaba a Jasper dulcemente y este acariciaba su barriguita, los invitados saludaban y seguían tirándole pétalos de rosas al coche, Maddie de la mano de Renee sonreía y saltaba, despidiéndose con su manita.

Edward seco mis lagrimas con sus pulgares y luego beso mis labios.

Sonreí contra su boca y susurre "mon ange". El sonrió y asintió.

-Mi ángel –susurro de nuevo, para besarme en los labios y acariciar mi pancita, nuestro pequeño pateó justo en ese instante.

Edward sonrió embobado y puso su mano en mi estomago a través del vestido, beso mi pancita y volvió a decirlo.

-Mon Ange.


Querido amor mío,
no tienes lo que deseabas al estar conmigo
Y querido amor mío,
no tienes lo que deseabas para ser libre
No puedo guardar fingiendo que
ni siquiera te conozco
Y en la dulce noche, tu eres mi posesión
Coge mi mano


Hey :). Ohsi, lloremos, este es el ultimo cap :(. Quizas no fue tan fantastico, perdonen. Pero he tenido mucha presion, poco tiempo, la escuela cambio mucho y para peor no me siento muy bien. enfin, solo espero que les haya gustado.

Como siempre, gracias por cada uno de sus review, por la paciencia y por el cariño por esta historia. Me encanto escribirla, ame poder describir tantas cosas aqui, solo que ultimamente las cosas no me han ido bien y quizas se nota un poco en mi forma de escribir.

Espero que les haya gustado, pero AUN FALTA EL EPILOGO. Que extraña la aneccdota de Bella xd. Solo una mas de las que suceden en la vida u.u. Ya ven, puro amor entre ellos, asi que creo que he cumplido bien encuanto su relacion.

El epilogo intentare escribirlo luego, perdon por la demora, realmente no he podido volver ami vida normal aun. Tambien informar que NO HAY SECUELA. Uno, me asusta hacerla porque no sabria en que situacion poner a los personajes; y dos, realmente creo que a veces las segundas arruinan la historia si no sabes hacerlo bien. Asi que este sera el fin definitivo de Mon Ange.

Oh dios, a pesar de todo extrañare escribirla con toda mi alma, pero todo llega a su fin...

Gracias al incondicional apoyo de ustedes y espero recibir sus review con sus criticas y comentarios. Un beso, abrazo y nos leemos en el Epilogo.

pk.-*