Waaaaaaaa, esto empieza a ser preocupante, cada vez me quedan mas cortos y eso no se puede permitir!!!!. Pero es que he estado de fiesta y he tenido poco tiempo ._. , era esto o nada, juerga primaveral granadina……..ains la primavera que la sangre altera. Bueno xDDD, que gracias una vez más por vuestros reviews, hacen que me sienta mal cuando no actualizo rápido y me ayudan a concentrarme en escribir algo medianamente decente. Espero que os guste y que el titulo del capitulo os deje una intriga añadida por saber cual será el próximo titulo xD!



Bukanzen Seikaku
(
Personalida Defectuosa)

ZoeUchiha

Seis. El problema de todo ser perfecto es…

Vertí sobre la taza algo de leche, café y chocolate liquido. Luego repasé los bordes con algo de nata. Puse las tazas de café sobre la bandeja junto a unas cuantas tostadas de mermelada de melocotón. Sakura aun dormitaba en mi cama, abrazada a la almohada. Entreabrió pesadamente los ojos y me sonrio.

Deje la bandeja sobre la mesita de noche y me agache para besarla.

-Buenos días – dije acariciándole el pelo mientras ella intentaba enderezarse sin que la sabana que cubria su cuerpo desnudo se resbalase – Espero que tengas hambre – dije sentándome, recostado contra el cabecero de plumas, y colocando la bandeja entre ambos.

Ella observo con ilusión su café favorito cubierto de nata y lo cogió inmediatamente.

-No tenias por qué molestarte – aseguro antes de darle un sorbo, con cuidado por si aun estaba muy caliente. Agarre una de las tostadas y le di un buen mordisco.

-Acaba de estar aquí una inspectora de policía – dije sin más rodeos.

-Pense que seria el correo o algo asi lo que toco a la puerta – dijo mirándome con preocupación - ¿Ocurre algo?

-Quieren hacerme unas preguntas sobre unos casos abiertos – vi una mueca de dolor en su rostro mezclada con la sorpresa – Lo siento, no debería habértelo contado. No será nada, estarán repasando los casos.

-Entonces tal vez me llamen a mi también.

-Puede, o puede que no.

Continuamos en silencio unos minutos, mientras yo engullía mi tostada y ella terminaba el café.

-Gracias por contármelo – dijo posando su mano sobre la mia – Normalmente las personas no van contando por ahí que les investiga la policía en su primera cita.

-No me investigan – dije un tanto a la defensiva – No ha especificado nada, solo que quiere que valla esta tarde.

-¿Tienes algún compromiso ahora?

-La verdad es que si – menti.

-Bueno, entonces me visto y me marcho, de todos modos yo también quería hacer un par de cosas – dijo mordiendo rápidamente una tostada.

-Le he dado un lavado rápido a la ropa y a salido de la secadora sin demasiadas arrugas, aunque si me das cinco minutos te la plancho – dije levantándome.

-¡Sasuke! Si solo es para ir a casa – su voz se apago cuando comencé a bajar los escalones hacia la planta baja.

Unos veinte minutos después, Sakura abandono la casa tras despedirse con un intenso beso.

Ahora me tocaba estrujar mi cerebro. ¿Qué demonios podía haber pasado?

Repasé mentalmente todos mis asesinatos intentando encontrar un simple error en cualquiera de ellos. No lo había. No podía haberlo. Estuve tentando de visitar cada uno de los lugares donde habían acontecido, pero eso sería sospechoso.

Pase toda la mañana repasando mis coartadas y recordando todo lo que "se suponía" que había hecho cada dia de asesinato, para que no me pillase desprevenido el interrogatorio de la inspectora. Y, por supuesto, intente adivinar que preguntas me haría. Pero como no sabia exactamente en que se basaban para investigarme, me fue del todo imposible.

Estaba claro que algo tendría que ver con Shikamaru, pero el mismo había testificado a mi favor, por asi decirlo. Su coartada mantenía la mia en pie.

Algo antes de las cinco de la tarde, y tras vestirme de forma informal pero elegante, me dirigí a la comisaria central de policía. Pregunte por los inspectores y me pidieron que esperase. Me indicaron que me sentase en unos asientos muy concretos. No me costo mucho trabajo identificar la cámara. Habia un monton de revistas sobre una mesa y tomé distraídamente una cuyo titular gritaba "¡Se casaron en secreto hace una semana!". La revista solo tenia chismorreos estúpidos, pero si me estaban mirando por la cámara para analizar mi comportamiento esto les daría un perfil muy distinto al mio.

-Ya puede pasar, señor Uchiha – me dijo el caballero que había en el mostrador de entrada.

Por suerte no me llevaron a una sala de interrogatorios. Eso me hubiese agobiado mucho. El despacho de la inspectora Sabaku era alargado y estrecho, con dos sillas ante un escritorio metalico austera y ordenadamente ocupado por montones de folios, expedientes y la pantalla de un ordenador.

-Gracias por venir, señor Uchiha, no me hubiese gustado tener que ir a buscarle – dijo señalando uno de los asientos – Sientese. Creo que ya conoce al inspector Nara – él estaba apoyado contra la ventana del despacho, con un vaso de plástico de café y aire ausente. Asenti con la cabeza y me sente.

Ella hizo lo propio y tomo dos carpetas del monton.

-Supongo que querra saber por qué tenemos, después de tanto tiempo, sospechas sobre usted.

-Desde luego, y espero que no se enfade cuando los demande por hacerme perder el tiempo sin pruebas firmes.

-Ya habíamos contado con eso, por lo que no le hubiésemos llamado si no pensásemos que era necesario hablar con usted – dijo cerrando la carpeta que había estado leyenda y levantándola para que pudiera leer el titulo – La familia de Neji Hyuuga a logrado que reabran el caso que, como supongo sabe, no se cerro satisfactoriamente. Hemos vuelto a comprobar las declaraciones de los presentes y a practicar las pruebas. Y, la verdad, después de leer la suya y la de la señorita Sakura Haruno, me interesé personalmente por esa habitación en la que estuvieron. Es muy sencillo salir de ella sin utilizar la puerta, y más para alguien como usted – dijo extrayendo una foto mia con seis años menos. Supongo que lo decía por mi atlético y perfecto cuerpo.

-Y supongo que el inspector Nara le habrá contado que estaba más interesado en otros temas esa noche – dije mirando levemente al moreno, que dio un sorbo al café.

-Si, y ese es el motivo por el que no le he llamado hasta ahora. Para ser más precisos el motivo es este – dijo cogiendo el segundo expediente - Kimura Takuya, 23 años, muerto en accidente de trafico junto con el conductor del taxi en el que viajaba. Lo sorprendente es que los otros taxistas del aeropuerto afirman que en el taxi había una persona más cuando se marcharon de allí – extrajo un folio y leyó – Moreno, alto y atlético, bien vestido y siniestro – me miro alzando las cejas - ¿Has visto tu alguien asi últimamente, Shikamaru?

-Hmmm, no sabria decirte – la inspectora devolvió el papel a la carpeta y extrajo otro.

-Y, mira que coincidencia, que Uchiha Sasuke viajaba en el mismo avión, en el asiento contiguo. Y aun más curioso, apenas hay dos horas de diferencia entre la llegada del avión y el que tomó de vuelta.

Maldita puta.

-Y supongo que ahora me explicara el móvil de los dos crímenes – dije tomando distraídamente el papel donde estaban apuntados los vuelos.

-Esperaba que me lo explicase usted – aparte la vista del papel y la mire fijamente.

-¿Esta hablando en serio?

-Si no lo hace usted lo descubriré yo.

-Pues va a tener que disculparme, porque yo no asesine a ninguno de los dos.

-¿Y por que tomo usted ese avión, señor Uchiha, por que compartió taxi con el señor Kimura?

-Fui hasta allí a recoger una copia de un análisis forense para mi tesis. El taxi me dejo a medio camino. Lo compartimos simplemente porque hablamos un rato en el avión y compartíamos ruta.

-¿Tiene usted pruebas de eso? – dijo esta vez Nara, dejando caer el vaso vacio a la papelera.

-Creo que aun tengo la copia y, si no recuerdo mal, el impreso para solicitar el informe.

-Los espero ambos con ansias.

Nos despedimos formalmente y sali de allí, intranquilo.

¿Habian jugado ya todas sus cartas o se guardaban algo en la manga?

Fui directamente a casa a falsificar el impreso de solicitud del informe forense inexistente. Ciertamente, en mi tesis hacia referencia a un caso que se había dado en aquella ciudad, asi que podía decir que use el expediente como referencia. Hackee la base de datos del instituto forense para buscar libremente el informe en concreto. Despues cree el impreso, deje una copia en la base de datos, y otra para mi. Lo mande todo por correo a la comisaria. No tenia ninguna intención de volver.

Sakura utilizaba los lunes, dia que ambos teníamos libre, para pasarse caritativamente por un hogar de ancianos y, además de hacerles algo de compañía, comprobar sus corazoncitos de forma gratuita. Conecte mi portátil a las cámaras de seguridad del lugar y me dedique a observarla.

Aquel lunes había entrado un nuevo trabajador. Y no era, ni más ni menos que Uzumaki Naruto. ¿Coincidencia? Se saludaron, de forma poco eufórica por parte de ella, irradiando felicidad por la de el.

-¿Trabajas aquí? – pregunto confusa mi chica.

-Si, por fin logre sacarme las oposiciones. Hice algunos cursos de trabajo social – dijo rascándose la cabeza. Sin dejar de mirar el monitor abri otra ventana para comprobar eso. Ciertamente en el boletín oficial del estado podía leerse que Uzumaki Naruto había aprobado, aunque por los pelos, las oposiciones. Busque en el ordenador del hogar de ancianos que tenia hackeado para ver las cámaras su expediente. Habia solicitado plaza hacia tres meses y, finalmente, tras un traslado de una de las asistentas sociales, la había obtenido.

Parlotearon un rato más sobre que habían hecho con su vida.

-¡Cardiologa! ¡Eres tan lista Sakura chaaaaaaaaaan! – exclamo con adoracion tomandola de la mano. Arrugé la nariz con asco.

-Baja la voz – dijo ella, preocupada por si podían molestar a los ancianos – Hay cientos de cardiólogos en el país, millones en el mundo. No es que sea tan difícil.

Y después entraron en el terreno amoroso. Y me dolio que ella no me mencionase.

-Podriamos quedar un dia de estos, ¡si te apetece, claro! – dijo sonrojado.

-Lo siento, Naruto, ahora mismo no estoy muy interesada en ese tipo de cosas.

En cualquier otro momento, eso hubiese significado su sentencia de muerte. Pero me estaban investigando y ese memo no suponía ninguna amenaza para mi. Mientras mantuviese las manos alejadas de mi Sakura podría contenerme.

La llame en cuanto la vi salir de allí.

-¿Tienes planes para esta noche? – le pregunte.

-No, la verdad, ¿quieres que me pase por tu casa?

-Seria un placer.

-Tendra que ser después de cenar, le dije a mi madre que pasaría un rato con ella. La pobre esta muy sola.

-No te preocupes – asi me ahorraría preparar una cena.

Subi a mi cuarto. Tenia una noche especial que preparar.

La recibí con una copa de vodka, que ella acepto con una sonrisa picara.

-Menos mal que he cenado bien – dijo dándole un profundo trago. Sabia que era su bebida favorita, y la que peor toleraba. Le sonreí con simpleza y la atraje hasta mi, tomandola de la cintura, besando sus suaves labios, saboreando el alcohol que había quedado en ellos – ¿Has ido a comisaria?

-Si – si en algún momento había pensado que no lo preguntaría, desde luego estaba equivocado.

-¿Y?

-Ahora dicen que podía haber salido fácilmente por el balcón de la habitación y matar a Neji.

-Estabas conmigo…

-Lo se, y ellos también, no tienen ninguna prueba concluyente, nada de nada.

-Sasuke – dijo acariciándome el mentón.

-¿Si?

-En ningún momento has dicho que no seas culpable – dijo alzando las cejas, juguetona.

-¿Qué demonios insinuas? – le dije con fingida cara de espanto.

-No insinuo nada – aseguró besándome el cuello – Desde aquel dia las duchas no han vuelto a ser lo que eran para mi.

Sonrei y la observe mientras sus labios seguían recorriendo mi piel. Llevaba un vestido rosa palo de gasa que le llegaba hasta las rodillas donde se formaban varios pliegues que danzaban con cada uno de sus movimientos. La tome por los brazos y deje caer lentamente la pequeña rebeca de hilo que cubria sus hombros. Acaricie su piel recorriéndola hasta el cuello donde mis labios sustituyeron a mis manos. Olia a lavanda. Me tomo las manos y, sonriéndome con picardia, me arrastró escaleras arriba hasta mi dormitorio. Se dejo caer cuan larga era en la cama y me indicó con un dedo jugueton que me acercase.

Me tendí sobre ella, apoyándome en los antebrazos, y la contemple. La amaba tanto.

Deslice los finos tirantes del vestido por sus hombros y tire suavemente del vestido a la altura de las caderas, haciéndolo bajar con lentitud.

Le tendi las copas, que me había molestado en subir, y ella le dio un buen trago. Los carrillos de su linda cara comenzaban a sonrosarse. Llene la copa y terminé de bajar el vestido. Ella se sento sobre mis piernas, rodeándome las caderas y besándome con contenida pasión. La inste a que bebiese más mientras recorría con mi lengua toda la piel de su escote. Comprove con la mirada que las esposas que había dejado enganchadas en las patas de la cama seguían en su sitio.

El busca del hospital comenzó a vibrar en el bolsillo del vestido.

-¡Oh, Dios! – dijo dejando la copa en la mesita de noche y tomandolo entre las manos – Tengo que ir al hospital – dijo llevándose la mano a la frente. Se la notaba mareada. Rece por qué no tuviese que operar a nadie, porque su pulso no debía ser el más conveniente en ese momento. Nos despedimos rápidamente y se marcho.

La noche acababa de irse al garete y eso me deprimía. Era lo único que me faltaba para activar mi plan de emergencia, ese que me alejaría del punto de mira de los inspectores de policía.

Baje a la cochera y tome un par de cajas que tenia guardadas en una caja de seguridad. En una de ellas tenia un monton de cartas selladas y un diario. La otra contenía, dentro de la misma, una caja con un cráneo y un brazo junto a unas sandalias playeras. Esa caja había permanecido mucho tiempo enterrada en mi jardín, hasta que me echaron de casa.

Lo cogi todo y lo meti en el maletero del coche. Conduje hacia el otro lado de la ciudad, hasta un residencial esplendido lleno de originales casas. No entre en la urbanización, sino que segui de largo y aparque en una zona poco transitada. Despues, con las cajas bien sujetas con mis manos enguantadas, me dirigi a la casa de mi hermano. Tenia llave, asi que no tuve que forzar la puerta. Los dormitorios de los niños estaban en la parte oeste de la casa, alejados del dormitorio principal para garantizar la intimidad de la pareja. Subi sin hacer ruido alguno hasta el dormitorio de Itachi y verti en su boca entreabierta una potente dosis de chocolate de setas alucinógenas en polvo. Despues apuñale a su esposa con la navaja del club de excursionistas que el guardaba en el cajón de su mesita de noche. Despues de muerta agarre a mi hermano por los brazos y comencé a golpearla con fuerza. El infeliz se despertó, pero estaba demasiado mareado, confuso y alucinado como para hacer nada. Cuando considere que el cadáver había quedado lo suficientemente amoratado deje a mi hermano caer en un rincón, diciendo incoherencias. Fui hasta la escalera principal de la casa, grande y con forma de semicírculo. Até una cuerda a la barandilla y después regrese al dormitorio de mi hermano. Tomé dos tabletas de chocolate alucinógeno, ilegal en nuestro país pero que podía importarse de países de centro europa sin problema, y las deje en el cajón de la mesita. Despues tome el monton de cartas y la caja con los huesos y las sandalias y fui al despacho de Itachi. Habia un gran escritorio de trabajo para arquitectos y otro donde tenia el ordenador. En el cajón de este ultimo deje todas las cartas, de manera que pareciese que había intentando esconderlas detrás de un monton de papeles sin importancia. Mire la estantería que había a la derecha del escritorio. Quite con cuidado unos cuantos libros para dejar a la vista la caja fuerte. No es que mi hermano fuese muy original para las claves de seguridad asi que no me costo abrirla sin forzarla. Meti dentro la caja y volvi al dormitorio. Cogi por los hombros a Itachi y lo arrastre hasta el pasillo. Espere dos horas hasta que noté que el alucinógeno perdia fuerza. Despues, ya con algo de resistencia por su parte, le ate la soga al cuello y lo tire por encima de la barandilla.

Sali de la casa con la imagen del cuerpo de mi hermano colgando de la cuerda. Lo sentí por mis sobrinos, que serian los primeros en descubrir los cadáveres. Volvi a casa y me acoste.

Por la mañana me despertó, temprano, el teléfono. Era el mayor de mis sobrinos, que apenas contaba cinco años. Estaba totalmente en estado de shock, apenas podía hablar, asi que, tras intentar infructuosamente calmarle, le dije que iba para alla. Llame a mi padre, el señor superintendente y le dije que algo malo había pasado en casa de Itachi. Llegamos casi al mismo tiempo, el con otros dos coches de policía y yo en mi solitario coche. Mi sobrino mayor, Itachi, estaba en la puerta de casa, llorando, con el teléfono en la mano y sin atreverse a volver a entrar. Corrio hacia mi nada más verme y yo lo recibi con los brazos abiertos. Despues de todo, había sido culpa mia. El pequeño Fugaku se había acurrucado junto al cadáver de su madre y fue casi imposible sacarlo de allí.

Mis padres decidieron hacerse cargo de los niños.

-¿¡Como vamos a dejarle a alguien como tu, que a mirado impasible el cadáver de su propio hermano, a los niños!? – rugio mi padre en el salón de su casa mientras mi madre lloraba silenciosamente.

-Intentaba que los niños no se asustasen más – dije dejando que se me humedeciesen los ojos y temblando, a lo que mi madre se acerco hasta mi y me abrazo con fuerza.

Obviamente, no me dejaban participar en las practicas forenses de ambos cadáveres, por lo que me marche a casa. Sakura llego un par de horas después, llorando.

-He visto a tu padre en el hospital – dijo simplemente, y luego me abrazo con fuerza. Deje que las lagrimas brotasen de mis ojos, porque me parecía de mala educación que ella llorase por mi hermano y yo no. Entramos en casa y nos dejamos caer en el sofá. No se cuanto tiempo exactamente paso acariciándome, pero me pareció una eternidad.

A la mañana siguiente me citaron en comisaria. Para mi sorpresa, eran nuevamente mis queridos inspectores de casos abiertos. Mi padre también había sido citado. Todo estaba pasando muy rápido y no sabia hasta que punto eso me beneficiaba.

Cuando llegue mi padre ya estaba sentado, sin apoyarse en el respaldo y con las manos entrelazadas, moviendo la pierna nerviosamente.

-Sientese, señor Uchiha – dijo cortésmente la inspectora Temari. Shikamaru esta vez se apoyaba contra un mueble, ojeando distraídamente unos papeles – Ya tenemos los resultados de las autopsias y el primer análisis de la situación. Y, ciertamente, esa casa era una caja de sorpresas – aseguro abriendo el informe.

-Creo que esta muy claro – dijo mi padre – Mato a su esposa y después se suicido. Yo no sabia…creía que todo iba bien…

-No ha ocurrido como piensa, señor Uchiha. Su hijo había tomado sustancias alucinógenas. Parece que lo hacia con regularidad por la cantidad que hemos encontrado. Muchas parejas lo hacen cuando se les acaba la imaginación…- prefirió callar porque, por la cara que estaba poniendo mi padre, no se sabia muy bien si era peor llamarlo drogadicto que pichafloja – El caso es que, con casi total seguridad, golpeo a la señora Uchiha y después la apuñalo varias veces. Habia una franja de aproximadamente dos horas entre una muerta y otra. Probablemente se quito la vida al darse cuenta de lo que había hecho.

-Gracias, ¿podemos irnos ya? – pregunto mi padre.

-¿Por qué llevan ustedes el caso de mi hermano, no se dedicaban ustedes a los casos abiertos? – pregunte.

-Nos llamaron cuando encontraron, en el registro de la casa, una caja con monton de huesos y unas sandalias.

-¿Huesos? ¿Humanos? – pregunto mi padre, totalmente sorprendido.

-No puede ser – dije con voz fingidamente entrecortada.

-Los huesos corresponden al ADN de Sai Satoshi. Le asesinaron hace ocho años y conservábamos una muestra de su ADN facilitada por sus padres en nuestra base de datos. Dio positivo al cotejar la muestra de los huesos con la de la base– abri los ojos de par en par.

-¿Quién demonios es Sai Satoshi y que tiene que ver con mi hermano? – pregunte con cara extasiada. Temari levanto la foto del joven y nos la mostro.

-Esperaba que ustedes supiesen algo. No encontramos relación entre ambos, aunque seguiremos investigando. En cuanto a las sandalias, nada más recordé que las únicas huellas que se habían encontrado en la playa el dia del asesinato de Neji Hyuuga eran de un par de sandalias del numero 39. Corresponden con las huellas tomadas y los padres del señor Hyuuga anotaron que entre las cosas de su hijo faltaban sus sandalias.

-Mi hermano…- susurre mirando el suelo con ojos temblorosos.

-¿¡Esta diciéndome que mi hijo es un asesino en serie!? – pregunto mi padre furiso.

-No podrá negarme que las pruebas son indiscutibles – dijo cerrando el expediente y tomando un monton de cartas. Las cartas que yo había dejado – Esto estaba en el cajón de su escritorio – Esperaba que mi copia de la letra de mi hermano fuese perfecta, porque si no estaba perdido – Son cartas de el a la señorita Haruno Sakura, pero nunca fueron enviadas. Corresponden al lapso de tiempo en que ambos, tanto la señorita Haruno como el, iban al mismo instituto. Cesan en el momento en que entra en la universidad. Son cartas de amor – dijo mirándome fijamente. Shikamaru cerro ruidosamente la carpeta que había estado leyendo.

-Perdon – se disculpo.

-Yo…el nunca…- agite la cabeza y después me restregué nerviosamente los ojos con las manos.

-¿Vio usted a su hermano en la playa aquel dia?

-¡Claro que no! El aun debía de estar de exámenes en la universidad.

-¡Lo estaba! – aseguro mi padre, que parecía decidido a agarrarse a un clavo ardiendo por tal de intentar salvaguardar el honor de su único hijo decente.

-¿Alguna vez mostro algún interés por la señorita Haruno?

-No sabia ni que se conociesen, Sakura jamás me lo ha mencionado siquiera – dije pasándome la mano por el pelo.

-Hablaremos con ella, claro esta, aunque, como ya he dicho, estas cartas nunca fueron enviadas. Parece que no tuvo valor para hacerlo – suspiro y las dejo caer pesadamente sobre el escritorio – Seguiremos en contacto.

Mi padre se levanto rápida y ruidosamente de la silla y se marcho dando un portazo, sin mirarnos ni despedirse.

-Eso no quita, señor Uchiha – dijo con tono amenazador – que no sigamos interesados en usted. Que oportuno todo esto, ¿verdad?

-¿Esta usted sugiriendo que yo he matado a mi hermano? Porque eso no voy a consentirlo – dije levantándome con violencia. Aquel gesto se había parecido demasido al de mi padre, y eso me preocupo.

-Ocurren cosas tan raras en este mundo nuestro, señor Uchiha – dijo levantándose ella también – Como ya he dicho, seguiremos en contacto.


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