Lo siento mucho pero no tengo tiempo para más, me salió un capitulo con mil palabras menos de lo normal T . T . Ademas estoy triste porque ya no me dejais reviews como antes, me va a dar depresión y encima con exámenes! Bueno, espero que os guste el capi!



Bukanzen Seikaku
(
Personalida Defectuosa)

ZoeUchiha

Siete. …es toparse con otro ser perfecto

Era la hora del café. Encendi el portatil y lo conecte a las cámaras de seguridad del centro para la tercera edad en el que Sakura se encontraba en ese momento. Naruto la había llamado pidiéndole que acudiese urgentemente. Al final todo había quedado en una falsa alarma, entendí al ver el semblante tranquilo de ella y el alivio en el rostro de él.

-Siento haberte llamado tan apresuradamente, supongo que tienes cosas que hacer en el trabajo –se disculpo el rubio revolviéndose el cabello.

-No te preocupes, empezaba mi descanso y la señora Yunokagu suele llegar tarde a su revisión, asi que tengo un buen margen de tiempo – aseguro ella intentando restarle importancia al asunto mientras tomaba sus cosas del recibidor.

-Aun asi, insisto, deberíamos quedar para tomar algo y asi agradecerte tu ayuda, ¿Qué tal si te invito a cenar, eh?

Para mi disgusto ella no contesto inmediatamente. Desvio la mirada, se mordió el labio, y jugueteo con el contenido de su bolso mientras buscaba las llaves del coche.

-Una cena no estaría bien, Naruto…

-¡Esta bien, esta bien! Un almuerzo entonces – dijo sonriendo ampliamente. Ella volvió a apretar los labios y, tras unos segundos mas, asintió con la cabeza.

-El jueves salgo una hora antes, ¿te viene bien? – pregunto.

Pege un golpe en la mesa con el puño cerrado, provocando que algunas gotas de café callesen sobre el escritorio.

-¡Perfecto! Los jueves es mi dia libre.

Parlotearon un poco más y, tras una breve despedida, ella desapareció del campo de visión de la cámara.

¿En que demonios estaba pensando? ¿A que jugaba? ¿No había quedado claro que volvíamos a estar juntos? Ninguno de los dos lo había pedido oficialmente pero…

Apague el portatil rápidamente y termine de un sorbo el café. Tenia que cumplir con mi trabajo, ya habría tiempo para los problemas cotidianos.

El resto de la jornada fue monoto, pero lo suficientemente laborioso como para mantenerme distraído. No podía cometer errores, ahora no, y cuanto mas me concentrase en mi trabajo más fácil seria todo. Debia dar la imagen de persona traumatizada por la muerte repentina de su hermano, en misteriosas circunstancias, que decidia desconectar de todo y dedicarse en cuerpo y alma al trabajo. Y no me vendría nada mal tener una pareja estable que completara aquel cuadro de armonía. Si los detectives llamaban ahora a Sakura, ¿Qué respondería ella sobre nuestra relación?

Esa era la pregunta que me inquietaba mientras abria la puerta de casa. Tras meditarlo un segundo fui hasta mi despacho y me asegure de que los teléfonos de Sakura seguían correctamente pinchados. Decidi estar alerta por si se producía una llamada de la policía. Y mi instinto perfecto no me falló. Tres horas después de mi regreso a casa, casi al final de la tarde, el inspector Nara Shikamaru telefoneó a Sakura, que se encontraba en casa de su madre.

-Siento molestarla a estas horas, señorita Haruno.

-No es ninguna molestia – dijo ella con cierta preocupación. Subi el volumen de los altavoces. No quería perderme detalle.

-Me preguntaba si podría usted venir ahora a comisaria para que le hiciésemos unas preguntas sobre ciertos casos abiertos de los que pudo ser testigo.

-¿Ahora?

-Ciertamente, tenemos algo de prisa, y si fuese usted tan amable…

-No se preocupe, estare allí en media hora, creo.

-Muy bien. Gracias por su colaboración. La esperamos.

Media hora. Encendi el portatil que utilizaba para hacer esas cosillas poco licitas y active unas cámaras que hasta entonces, y por suerte, no me había visto obligado a utilizar. Introduje la clave de mi padre, el señor super intendente, y observe el despacho vacio de la inspectora Sabaku. Cambie de cámara. Ambos estaban sentados en el despacho de Nara, más pequeño pero más luminoso, a pesar de la escasa luz que ofrecia el finalizar del dia.

No hablaron en absoluto en todo el tiempo que tardo Sakura en llegar hasta allí, algo más de media hora. Le hicieron esperar en la sala de espera vigilada y, mientras Nara la observaba y tomaba notas que, por desgracia, no pude leer, Sabaku preparó todo el papeleo que considero que podría necesitar.

-Gracias por acudir tan rápidamente a nuestra llamada, señorita Haruno – saludo la rubia tendiéndole la mano, que mi pequeña flor de cerezo acepto un tanto nerviosa – Sientese – le dijo ofreciéndole el asiento frente al escritorio. En esta ocasión ella permanecia de pie, mientras el moreno se escondia tras los papeles, sentado ante el escritorio.

-Si me permite cierta familiaridad, he de decirle que me sorprendió mucho que nos abandonara tras lo sucedido con Yamanaka Ino – dijo Shikamaru contemplando un expediente y negando con la cabeza – Lo sentí mucho.

-En ese caso comprenderá cuanto pude sentirlo yo – contesto ella un tanto a la defensiva e intentando mantenerse firme. Me acerque a la pantalla, deseando poder introducirme por ella para poder ver mejor.

-Sin duda, pero…cambiarse de teléfono, residencia, universidad…¿no es tomarse muchas molestias?

-Deseaba desaparecer, nada más. Puede llamarme egoísta si quiere, pero no deseaba sufrir con el recuerdo de mi mejor amiga presente en cada esquina.

-Bueno, dejando esto al margen – corto por lo sano Nara –, usted misma lo ha dicho, era su mejor amiga. Seguro que sospecho de alguien en ese momento.

-¿Sospechar? ¡Se despeño por un acantilado!

-¿De verdad usted cree eso?

-Me dijo que quería hablar de casos abiertos, Ino Yamanaka era una pésima conductora – dijo sin poder evitar que se le cristalizaran los ojos – y por desgracia fue a dar con un precipicio.

-Si, pero…seria normal que transitando por una carretera litoral en una curva se le fuese el coche y el quitamiedos no fuese suficiente como para evitar que se despeñase. ¿Usted le encuentra lógica a que estuviese en un camino poco transitado y que en un recorrido de línea recta se callese por un precipico?

Se hizo el silencio. Un silencio que no me gusto nada. Demonios, si que era raro. Agarre el borde de la mesa con fuerza hasta que me hice daño en las manos.

-A Ino le gustaban los rincones exóticos, tal vez le gustaba ir allí a observar el mar…

-¿Tal vez? Usted era su mejor amiga tendría que saber cuales son sus lugares favoritos – ataco Temari mirándola de forma incrédula.

-Oiga no seria la primera vez que una conductora novel con ganas de disfrutar de una tarde de verano se va a dar una vuelta con el coche y encuentra un lugar que hasta entonces no había visto y se para a observarlo.

-He de corregir eso ultimo, porque su amiga se despeño por un precipicio.

-¡Si, ya sé que le paso! ¡Lo recuerdo cada maldito dia de mi vida! – dijo Sakura poniéndose en pie - ¿Pueden ir al grano y dejar de insinuar cosas, porque no se qué demonios quieren de mi?

-¿Sospecho de alguien?

-¡No!

-Bien, siento haberla irritado de este modo – se disculpo Nara anotando algo en una pequeña libreta de cuadros – Bueno, supongo que esperaba que le preguntásemos por el caso de Hyuuga Neji. Le leere su declaración de aquella noche: "Vi a Neji por primera vez en el autobús y, más tarde, se unió a nosotros en la playa, pero me marche de compras con unos amigos y no volvi a verlo hasta la noche. Intento tontear conmigo, cosa que también había hecho en la playa, pero le rechacé porque estaba con otro chico, con Sasuke, que le dio un empujon para apartarlo. Luego nos largamos de allí, no queríamos problemas. Bebimos y luego nos fuimos a su habitación. El resto es todo personal". ¿Se reafirma en esta declaración?

-Desde luego. Usted más que nadie sabe que eso ocurrió asi.

-¿De verdad? – pregunto con tono indiferente mirándola a los ojos.

-Por la mañana cuando sali del dormitorio usted y Uzumaki Naruto estaban en el pasillo, dormitando. Pregunte a Sasuke y él me conto que habíais preferido quedaros fuera para dejarnos asolas.

-Es decir, usted no estaba despierta cuando Sasuke salió a hablar con nosotros.

-No, yo ya estaba dormida.

¡Dios! Di varios puñetazos contra la mesa y me levante, alterado. Inspire profundamente varias veces y me volví hacia la cámara.

-Eso significa que no puede asegurar si el señor Uchiha Sasuke permaneció en la habitación desde que hablase con nosotros hasta por la mañana puesto que usted estaba dormida.

-¡Creo que si Sasuke hubiese salido de la habitación me abria dado cuenta!

-O puede que no.

-¿Esta usted acusándole de algo? Porque le aseguro que yo no tengo nada más que decir sobre este caso distinto a lo que ya declare.

-De acuerdo – dijo suspirando y agarrando una carpeta - Supongo que sabe quién es este – dijo sacando una foto de Sai y entregándosela. Oh no…

-Era un chico de mi curso, creo que desapareció o algo asi, solo lo conozco de vista.

……….

¿Qué?

¿Qué demonios estaba diciendo?

¿Por qué mentia? Podia comprender que no tuviese ganas de que siguiesen interrogándola, pero de ahí a mentir a la policía…

-Encontramos restos suyos en casa de Uchiha Itachi, hermano de Uchiha Sasuke.

-Ya he oído que se suicido.

-¿Y como es que lo ha oído? – pregunto Temari - ¿Sigue viéndose con el señor Sasuke Uchiha?

-Eso no es de su incumbencia – dijo un tanto ofendida.

-Lo tomare como un si – dijo la rubia con una sonrisa autosuficiente – Y no tiene nada de malo: es guapo, con un buen trabajo, una buena casa…ojala yo pudiera echarle mano.

-¿Conocia usted al señor Uchiha Itachi, señorita Haruno? – interrumpió Shikamaru.

-No, en persona no. Obviamente Sasuke me hablo alguna vez de él, pero nada más.

-Voy a entregarle esto, y espero que no se asuste ni ofenda – dijo sacando el monton de cartas de amor falsificadas por mi – Estaban también en su casa. Son cartas de amor para usted, aunque nunca las envio.

Sakura miro verdaderamente sorprendida las cartas y las cogió con verdadera curiosidad para leerlas. Los inspectores le dieron tiempo para que las ojease, y luego continuaron el interrogatorio.

-¿De verdad no conocía al señor Itachi?

-No, de verdad. Tal vez nos cruzásemos alguna vez en los pasillos del instituto pero nunca nos presentamos – dijo con cara de estar haciendo un evidente esfuerzo por recordar si alguna vez hablo con él.

-Sere clara – dijo Temari apoyándose con ambas manos en la mesa e inclinando el rostro – El señor Sai y el señor Neji tenían la edad apropiada para intentar tirarle los tejos, usted misma a asegurado que el señor Neji asi lo hizo. Uchiha Itachi parecía estar muy interesado en usted en esa época y, mira por donde, los dos mueren.

-Ya le digo que no conozco de nada a este tal Sai, solo de vista, al igual que a Itachi.

Junte las manos y me balancee de forma enfermiza de atrás hacia delante, suplicando porque se lo creyesen. Ambos inspectores la examinaron detenidamente y luego, tras un suspiro de agotamiento, Shikamaru rompió el silencio.

-Puede marcharse, señorita Haruno. Lamento mucho haberla molestado y recordado estos temas tan desagradables.

Suspire y me deje caer sobre el respaldo del asiento. No había salido mal del todo y parecía que había logrado conducirles hacia Itachi. Mi móvil vibro, por lo que alarge la mano para cogerlo. Un mensaje de Sakura, estaría aquí en una hora.

Fui hacia el baño y me di una ducha caliente, intentando relajarme. No estaba acostumbrado a tanta presión y necesitaba tomar el control lo antes posible. Me lie el albornoz alrededor del cuerpo y, tras coger un vaso de whisky, volvi a mi despaño. Aun tenia tiempo para ojear los curriculums de Temari y Shikamaru antes de que llegase Sakura.

Necesitaba encontrar sus puntos débiles para desacerme de ellos. Quitarlos de en medio de forma elegante y poco llamativa. Temari había estudidado en el extranjero, tenia varios masters y una trayectoria academica impecable. Shikamaru tenia unas notas bastante patéticas, pero sus estudios habían sido estables. No había nada reseñable en la información que el Estado disponía de ellos, y no había resultados en búsquedas extraoficiales.

Nada.

Tocaron a la puerta, asi que, whisky en mano, fui a abrir. Por desgracia no era el bello, redondito, blanco y alegre rostro de Sakura el que me esperaba al otro lado de la puerta.

-Padre – salude apartándome para que pasara. Me miro de arriba abajo, obviamente no muy feliz de encontrarme con poca ropa, y pasó sin decir una palabra. Buscó con la mirada el salón y yo me conforme con seguirlo. No era bueno darle ordenes. Miro inquisitivamente el sofá y, finalmente, se sento. Hice lo propio en el otro- ¿A que debo tu visita?

-Lo sabes muy bien – dijo examinando distraídamente la habitación. Le di un trago al whisky y lo deje en la mesa que había entre los sofás.

-No tengo ni idea de que puede traerte aquí, papa, a menos que hallas cambiado de opinión y quieras que me quede con los niños…

-¡No vengo a hablar de eso, demonios! ¡Tu sabes algo! – dijo mirándome acusadoramente.

-¿Sobre qué exactamente?

-Sobre la muerte de Itachi – note como apretaba los puños sobre las rodillas – Conozco a mis hijos y se lo que cada uno de ellos es capaz de hacer: Itachi nunca hubiese hecho ninguna de las cosas de las que se le acusan, ¡Pero tu si! – dijo señalándome con un dedo tembloroso debido a la ira.

-Me ahorrare el chiste cínico, mi paternal progenitor, y simplemente te dire que yo no he hecho nada de lo que deba arrepentirme y no se nada sobre lo que haya hecho o dejado de hacer Itachi. No es que tuviésemos una gran relación.

-Tu lo mataste – aseguro. Dentro de mi algo se puso en tensión. Observe a mi padre. Parecia haber envejecido en pocos días y sus marcadas ojeras estaban teñidas de un horrible color morado. Estaba colerico y me extrañaba que no se hubiese intentando ensañar conmigo.

-¿Por qué piensas eso, papa?

-No lo se, la mente perversa es la tuya, sean cuales sean tus motivos no me interesan, solo se que has matado a mi hijo.

-¿Y yo que demonios soy?

-Te prometo que llegare hasta el fondo de este asunto y te meteré entre rejas, por mucho que a tu madre le duela. Si eres mi error yo acabare contigo.

Me pase la malo por el pelo. Obviamente estaba chocheando.

-Papa, por todos los dioses, no tienes ninguna prueba más que tu ilógico y natural odio hacia mi. Por favor, deja a los investigadores ocuparse del caso e intenta descansar – dije levantándome con ganas de librarme de él – Me quedare con los niños el fin de semana y asi mama y tu descansareis de ellos, ¿de acuerdo?

-¡No me trates como a un viejo senil!

-Pues intenta no parecerlo. Cuando encuentres una prueba de mi culpabilidad ven a verme – dije acompañándole educadamente hasta la puerta. Al abrirla pude ver a Sakura saliendo de su coche, recién aparcado frente a la casa. Me saludo con una sonrisa poco entusiasta y mi padre me miro con furia.

-Ni una semana hace de la muerte de tu hermano y ya estas paseándote con fulanas.

-No vuelvas a insultarla o puede que cometa un verdadero asesinato – conteste, aunque inmediatamente lamente haberle amenazado. Se marcho de allí con la cabeza alta y sin mirarnos ni a mi ni a ella que le saludo educadamente al pasar junto a él.

-¿A ocurrido algo? – me pregunto casi inmediatamente al llegar hasta mi.

-No, solo necesitaba desahogarse – le dije tomandola por la espalda para obligarla a entrar. Tras cerrar la puerta me bebi el resto del whisky y me dirigi nuevamente al salón – Me extraña que hayas venido.

-¿Por qué? – pregunto ella dejando sus cosas en el mueble del recibidor.

-No se – dije dejándome caer pesadamente boca abajo sobre el sofá – No te noto muy ilusionada.

-¿Con que? – volvió a preguntar mientras se sentaba con las piernas cruzadas.

-Con lo nuestro, si es que hay algo nuestro…

-Para – dijo ella levantando las manos – Esta claro que has tenido un mal dia y el mio no creo que haya sido mejor, lo que menos quiero ahora es una charla en plan "me quiere, no me quiere", para eso desojas un par de margaritas.

-Claro, porque tu a verme no vienes a hablar, vienes a por sexo y café con nata.

Ella resoplo con fuerza y, la verdad, temi que se fuera, pero simplemente ajito la cabeza en señal de negación.

-¿Quieres hablar, eh? Pues me han citado a comisaria – levante la cabeza y le regale una mirada sorprendida – Aunque ya habíamos hablado de esa posibilidad.

-¿Por Neji?

-Por Neji, por Ino y…por Sai e Itachi.

-¿Itachi? ¿Te han enseñado las cartas?

-¿Tu sabias lo de las cartas? – me pregunto sorprendida.

-Me lo dijeron cuando nos citaron a mi y a mi padre. No quería preocuparte…- ella se quejo con un nuevo bufido y yo deje caer la cabeza nuevamente contra el sofá - ¿Me haces un resumen, o tengo que imaginármelo?

-Desde luego beber y ver a tu padre es una combinación que no te sienta nada bien – dijo lanzándome uno de los cojines del sofá – Me han preguntado si en algún momento pensé que la muerte de Ino fuese un asesinato, si puedo asegurar que tu no saliste de la habitación la noche que mataron a Neji, si conocía a tu hermano y si conocía a Sai.

-¿Y?

-A lo primero obviamente he respondido que no, pero…a la segunda también he tenido que responder que no, Sasuke.

-¿Le has dicho a los detectives que yo pude salir de la habitación aquella noche? – dije levantando de forma rápida y exagerada la cabeza.

-No, no me refiero a lo que les he respondido a ellos. Me refiero a lo que me he respondido a mi misma. Y yo no puedo asegurar que tu estuvieses toda la noche en la habitación.

Me pase la mano por el pelo y me sente de forma desgarbada.

-¿Tu también me tomas por un asesino?

-A la tercera pregunta – continuo ella -, estoy segura de no conocer a tu hermano personalmente. Y a la cuarta…les he dicho a los policías que no lo conocía, Sasuke.

-¿Por qué?

-¡Porque entonces te relacionarían con todos!

-¿Qué insinuas? – exclame levantándome y dirigiéndome hasta ella. Apoye una rodilla en el sofá y me deje caer sobre ella, aplastándola contra el respaldo - ¿De verdad piensas que yo he podido hacer algo asi?

Me miro con los ojos lagrimosos y mordiéndose el labio.

-Obviamente prefiero pensar que no, pero te mentiría si te dijera que no lo pensé el dia que decidi marcharme de esta ciudad. Y ahora…

La cogi de las manos y la oblige a mirarme fijamente a los ojos.

-Sakura, no soy un asesino. No lo soy. Lo único de lo que se me puede culpar es de amarte.

-Sasuke…- dijo mirándome con ternura. Era tan fácil convencerla de algo.

-Y si de verdad te marchaste por eso, espero que entiendas que ahora mismo me sienta muy dolido.

-¿Y que esperabas que pensase? Empiezo a salir contigo y la gente muere a mi alrededor. Y no es que seas la persona mas normal del mundo. Eres…eres…tan perfecto que…que das miedo, Sasuke.

-¿Y yo tengo la culpa?

-No – dijo depositando un suave beso en mis labios – Claro que no – concluyo agarrándose a mi cuello para poder besarme mejor. Deje que sus suaves y húmedos labios atrapasen los mios en un dulce abrazo y que su lengua se abriese paso entre ellos para acariciar toda mi bosa. Introdujo su mano derecha en el cuello del albornoz y la dejo caer por todo mi pecho hasta el bajo vientre. Tras desacerse del cinturón de felpa del albornoz siguió bajando, dejando suaves caricias allí donde más placer podía darme mientras sus labios seguían degustando los mios.

Empujo con su cuerpecito el mio, obligándome a recostarme sobre el sofá mientras depositaba suaves y sensuales besos por mi rostro descendiendo luego hasta mi oreja y mi cuello. Baje la cremallera lateral de su falda y la deslice por sus piernas hasta el suelo, acariciando sus firmes piernas hasta sus nalgas en el camino de vuelta. Separe un poco sus piernas y deslice rítmicamente dos de mis dedos sobre su sexo aun cubierto por las sencillas braguitas celestes que llevaba mientras ella seguía acariciando mi miembro y lamiendo mi cuerpo. Deslice mis manos por debajo de su camisa y acaricie sus suaves pechos mientras ella me terminaba de quitar el albornoz que dejo caer extendido a nuestro lado.

-Vamos a dejar hecho un Cristo tu precioso sofá – dijo sonriéndome mientras yo la recostaba contra la suave tela, poniéndome sobre ella, sintiéndome examinado por sus voraces ojos que se deleitaban con mi desnudez.

Mi busca comenzó a pitar escandalosamente desde mi chaqueta en el recibidor. Deje caer la cabeza pesadamente y suspire.

-No nos va a dejar tranquilos.

-Estare aquí cuando vuelvas – me aseguro ella con un beso.


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