Hola!!!

Lamento haber tardado tanto en actualizar… pero de verdad que últimamente estoy tan ocupada que el tiempo se me escapa de las manos…

En fin, espero que el capítulo sea de su agrado.

Gravitation no me pertenece…

¿Quieres jugar conmigo?

-Kaede ¿sucede algo? - pregunta el anciano a su mujer, al tiempo se incorporaba de la cama para quedar a su altura.

-Es él... lo he escuchado tocar esa melodía. - respondía ausente, mientras sujetaba su cabeza con fuerza.

-Pero no debemos interferir... bastante hicimos con persuadirlos para que no salieran de la habitación. -

-Lo sé... pero sabes que no es suficiente, y menos con el parecido que tiene ese joven con ella. - insistía desesperada.

-....................... - el hombre comprendía la angustia de su esposa pero definitivamente no había nada que hacer al respecto, así que solo la acerco hasta su cuerpo para abrazarla, con la esperanza de que no ocurriera nada de lo que estaban imaginando.


-Shu... ¿pero que demonios crees que ha-haces... en este lugar? - su rostro reflejaba sorpresa, mientras recorría con la mirada el desnudo torso de su amante.

-Yuki, es que... bueno, verás yo... quiero que conozcas a alguien... - con nerviosismo camino dentro del salón, buscando con la mirada al pequeño, mientras que el rubio le seguía sin comprender lo que estaba sucediendo.

-Ya veo... quieres presentarme a tu amigo ¡¡el piano!! - soltó sarcástico, al tiempo que observaba el interior de aquel amplio salón.

-Pero, aquí estaba hace un momento... - murmuro confundido, sin encontrar al niño por ninguna parte.

-Baka, esta bien que tuvieras deseos de conocer el salón ¿pero no hubiera sido mejor esperar a que Kaede te lo mostrará? -

-Pero Yuki, yo no... -

-Volvamos a la cama o pescaras un resfriado. - ordeno mientras regresaba sobre sus pasos, deteniéndose en el marco de la puerta a esperar que Shuichi le siguiera.

-Yo... lo siento. - no sabía exactamente lo que estaba sucediendo, pero tampoco quería tener una discusión con su amante, así que le obedeció en completo silencio, hasta su habitación.


Al poco tiempo Shuichi dormía plácidamente mientras que Yuki se levantaba con fastidio de no poder conciliar el sueño, y es que aunque no quisiera admitirlo, le había inquietado despertar y no encontrar a su revoltoso amante a su lado.

Llego al servicio y encendió la luz para observarse detenidamente en el espejo que estaba incrustado en la pared... se notaba cansado, así que se inclino para mojar su rostro, sin percatarse de la pequeña presencia que se encontraba a su espalda y que en ese momento se reflejaba en el espejo, desvaneciéndose en el instante que Yuki volvía a incorporarse.

Regreso a la cama y abrazo el frágil cuerpo de su amante, para después quedarse profundamente dormido...

Mientras que no muy lejos de ahí... en una oscura habitación de aquella vieja casona, se encontraba un niño, el cual se aferraba con fuerza a la prenda que ahora cubría su pequeño cuerpo... percibiendo el dulce y varonil aroma que esta desprendía.

-Shu-i-chi... -


-Waaa... que bien dormí. -

-Me alegra que al menos alguien pudiera hacerlo, con tanto ruido. - resoplo el menor, al tiempo que frotaba sus manos en busca de calor.

-¿Ehh? -

-Jeje, no es nada my honey, es solo que parece que alguien ceno de más... - sonreía el moreno mientras veía al pelirrojo acercarse.

-Buenos días... -

-Buenos días Hiro -

-¿Y esa caras? -

-No lo sé, pero parece que a Sugu-chan le cayó de peso la cena. -

-Ahh vaya... -

-¡¡¡Good morning, boys!!! -

-En realidad fueron "otros" los que cenaron de más... - comento mientras miraba al americano con molestia, ocasionando que un intenso color rojizo se instalara en el rostro del guitarrista.

-¡¡Buenos días K!! - exclamaba Ryuichi al tiempo que agitaba a su fiel amigo rosado.

-Jajaja... me alegra que estén de tan buen humor, por que hoy nos espera un largo día... por cierto ¿ya ordenaron el desayuno? -

-Aún no, estábamos esperándolos. -

-Bien, entonces pidamos algo para luego ir a visitar a Shu. - dijo, tratando de ignorar la vergüenza que sentía al verse descubierto.


Se movió inquieto sobre la cama, mientras que lentamente comenzaba a abrir sus hermosos ojos violetas... se levanto aún con algo de pereza al tiempo que buscaba a su amante por la habitación, pero sin encontrar rastros de él por ninguna parte.

Después de tender la cama y terminar de desempacar sus pertenencias, acomodándolas en el enorme ropero, en donde ya se encontraban las del rubio, decidió que debía tomar un rápido baño y luego bajar a desayunar.


-Buenos días joven, desea que le sirva el desayuno. - saludo la mujer, al encontrar a Shuichi en el corredor.

-Buenos días Kaede-san, en realidad estoy buscando a Yuki... para desayunar con él. -

-Ahh... el señor Uesugi se encuentra en la biblioteca desde muy temprano. -

-Ya veo, entonces iré a buscarlo y enseguida la alcanzamos en el comedor. - respondió sonriente, al tiempo que se alejaba para ir en busca del rubio.


-Yuki, voy a pasar... –

-Baka ¿no vez que estoy trabajando? -

-Pero Yuki, te vine a buscar para que desayunemos juntos. - reprocho al tiempo que inflaba sus mejillas en un tierno gesto aniñado.

-Lo siento pero ya tome un poco de café... además tengo mucho trabajo que hacer, así que no podre pasar el día contigo. - comento sin siquiera despegar la mirada del portátil.

-¿No sé supone que ya habías adelantado algo de trabajo? -

-Aún tengo que hacer... -

-Mmm... ¿y que se supone que haré el resto del día? -

-Pues yo que sé, ve a explorar la casa o pasea por los jardines... además ¿no se supone que viene la bola de tarados? -

-Eso dijeron, pero no tienes que ser grosero cada vez que te refieres a ellos. - al parecer el rubio no se encontraba de buen humor así que lo mejor era desaparecer de su vista. - Esta bien Yuki... te dejaré trabajar. - fueron las únicas palabras que salieron de su boca antes de abandonar la habitación, no sin antes azotarla en señal de disgusto para después ir a desayunar con la amena compañía de la anciana, quien fue tan amable de quedarse a su lado mientras el degustaba de los deliciosos pastelillos preparados por ella.

Gran parte de la mañana se la paso husmeando entre las habitaciones de la casa, ya que Kaede se disculpo diciendo que tenía deberes que realizar, aunque la realidad era que no sabía que contestar a las impertinentes preguntas del menor.

Todo parecía ser tan normal a excepción del nuevo descubrimiento de Shuichi... en ningún sitio había un solo retrato de los dueños de casa, de hecho se podía apreciar claramente que habían quitado los cuadros de su lugar.

*Seguramente están en el ático* - pensó, decidido a ir en su busca, ya que quería encontrar alguna prueba de que el niño que había visto, existía.

-Joven Shindou... le estaba buscando. - le llamo el jardinero.

-H-Hola... - saludo con nerviosismo al ser descubierto a punto de subir las escaleras que lo llevarían al ático. - ¿ne-necesita algo? -

-Solo venía a informarle que tiene visitas... –


-Wow... ¿es aquí en donde se queda Shu? -

-Pues eso parece, my honey. -

-Como que se ve un poco escalofriante... y eso que es de día. - comento el tecladista, mientras recorría con la mirada la fachada de la casa.

-Y ni siquiera se imaginan como se ve de noche... pero al parecer a Shu no le dio nada de miedo. -

-¿En serio? -

-Pues si... no solo no le dio miedo, sino que estaba encantado con pasar aquí sus vacaciones. - afirmaba su amigo.

-Y hablando del rey de Roma... -

-¿Ehh? -

-Hey... que bueno que llegaron. -

-¡¡¡Shu-chan!!! - exclamo Ryuichi, al tiempo que saltaba sobre el, ocasionando que ambos cayeran estrepitosamente al suelo.

-R-Ryuichi... a mi también me da gusto verlos ¿pero podrías salir de encima? -

-Jeje, lo siento... es que a Kuma-chan le dio mucho gusto verte. - respondió el mayor, al tiempo que se incorporaba y mostraba su lengua divertido.

-Oye Shindou-san... ¿qué tal si nos muestras los alrededores? -

-Mmm... en realidad, yo tampoco los conozco. - reflexiono al tiempo que se ponía de pie, con ayuda de su amigo.

-Entonces que K, nos lleve a conocer el lugar. -

-Ok boys, yo los guiare... - asintió el americano, con una enorme sonrisa en sus labios.


Pasaron el resto del día recorriendo los enormes jardines y jugando en la parte trasera de la casa, en dónde había unos columpios.

Luego fueron a explorar más lejos, ya que K les había contado que más allá se encontraba un hermoso lago... pero antes de llegar a el, se detuvieron en una pequeña capilla que estaba de paso; la cual se notaba era tan antigua como la casona y que en la parte de atrás parecía tener un jardín, aunque no pudieron entrar, ya que se encontraba bardeado.

-¿Eso es un cementerio? - pregunto Suguru, al tiempo que se asomaba por una abertura que había en una de las bardas.

-Yes, Stephen me conto que ahí se encuentran varias generaciones de su familia. -

-Wow que miedo... no es muy usual tener un cementerio en tu jardín trasero... -

-Pues me parece que antes era algo de lo más común y más considerando lo inmenso del lugar y lo retirado que se encuentra de la ciudad. -

-Mmm... pero ¿acaso no hay un cementerio en el pueblo? -

-Claro, aunque no todos prefieren enterrar a sus difuntos en ese sitio y menos si tienen la oportunidad de darles sepultura en su propia casa. -

-Bueno, al menos no esta precisamente cerca... - comento Tatsuha mirando hacía el lugar de dónde venían.

-Cierto... apenas y se alcanza a ver la casa desde aquí. -

-Si... es increíble que alguien pueda ser dueño de un lugar así. - dijo el pelirrojo, mientras fijaba la vista en su "ahora" silencioso amigo.

-Shu ¿te sucede algo? -

-¿Ehh? N-No Hiro... es solo que se me figuro ver a alguien ahí dentro. -

-Impossible, las únicas formas de llegar hasta aquí es por el camino que seguimos o por el otro lado del lago. -

-Lo sé, seguro que fueron alucinaciones mías. -

-Oigan... como que ya comienza a oscurecer. -

-Es cierto, lo mejor será regresar o de lo contrario no podremos ver nada. - apoyó el moreno, al tiempo que se quitaba los lentes con cansancio e iniciaba el camino de regreso, seguido por sus amigos.

-¡¡¡Pero Kuma-chan y yo, queríamos ir con Shu al lago!!! - reclamaba el mayor al tiempo que sus hermosos ojos se llenaban de lagrimas.

-My honey... no llores, prometo que otro día venimos a jugar al lago. -

-Ryuichi, Tatsuha tiene razón... ya es muy tarde y lo mejor será dejarlo para otra ocasión. - insistía el pelirosa con una tierna sonrisa en sus labios.

-¿Lo prometes? -

-Siiip, lo prometo. -

-Vaya Shu... ¿desde cuando te volviste tan razonable, o es que ya quieres deshacerte de nosotros? - se burlo el pelirrojo al tiempo que revolvía el suave cabello de su amigo.

-Eres malo Hiro... - dijo con fingida molestia mientras un lindo puchero se dibujaba en su rostro.


-Ya veo... ¿y se lo comentaste a Shindou-san? -

-Aún no. -

-Pero posiblemente fue él, quien lo borro. -

-No lo creo... el baka era el más interesado en que adelantara el trabajo, para que estuviera más tiempo a su lado. -

-Bueno, pudo haber sido por accidente. -

-Pero cuando le dije que tenía mucho que hacer, me reprocho que suponía que ya había adelantado trabajo, además si hubiese sido él, estoy seguro que me seguiría pidiendo perdón... Shuichi es tan trasparente que no podría ocultar sus sentimientos de culpa. -

-Aún así... me resulta demasiado extraño que tu respaldo también haya desaparecido. -

-Lo sé, hasta le pregunte a los empleados de la casa y me dijeron que nadie a excepción mía, había tomado el portátil, además solo fue por unos segundos que me aleje de la biblioteca para ir por un café. -

-¿Y Shindou-san donde se encontraba? -

-Lo deje durmiendo... -

-Pues en realidad no sé que más decir Eiri... pero si necesitas algo, no dudes en pedirlo, quizás yo pueda hablar con tu editora y... -

-Eso no será necesario mientras pueda reponerlo... a menos que Kanna lo necesite antes, pero si ese es el caso tendré que regresar por algunos días. -

-Bueno al menos no lo dejaras solo. -

-Eso es precisamente lo que no quiero... dejarlo con esa bola de retrasados. -

-Vamos Eiri, no son tan malos. -

-No me interesa lo que digas, además no creas que me agrado tu genial idea de hacer que nos acompañaran. -

-Pero supuse que al menos así Shindou-san, te dejaría avanzar en tu novela. -

-Ya te dije que no creo tus buenas intenciones... en fin, eso no tiene importancia... ya cuelgo. -

-Espera Eiri... ¿Eiri? -


-Parece que ya casi llegamos, así que lo mejor será despedirnos del pink boy y continuar hasta la camioneta. -

-¿No nos quedaremos a cenar? -

-Sorry, pero no creo que a Mr. Yuki le agrade demasiado la idea. -

-Cierto, lo mas seguro es que mi aniki quiera estar a solas con mi cuñadito... - afirmaba el moreno, mientras que un hilo de sangre resbalaba de su nariz, al imaginar lo que suponía haría su hermano con su lindo amante.

-¡¡¡Tatsuha eres un pervertido!!! -

-Buuaaa... Tat-chan ya no nos quiere... - lloriqueaba el mayor que en ese momento se aferraba al cuello del pelirosa.

-Perdóname my honey... lo siento tanto... - suplicaba el moreno, mientras trataba de separar a su novio del vocalista.


Shuichi acompaño a sus amigos por un corto tramo del jardín, luego se despidió de ellos, quedándose parado frente a una de las estatuas mientras los observaba alejarse, hasta perderse entre el empedrado camino y las vistosas fuentes.

-Ahh... por fin, ahora iré a buscar a Yuki, lo más seguro es que ya dejo de trabajar... - dijo para si, al tiempo que volvía a la casa.

Pero antes de llegar a la escalera, una enorme pelota morada rodo hasta sus pies, chocando levemente contra ellos.

-¿Ehh? Es-esto es... ¿podría ser que él... - no se detuvo a meditar lo que haría, solo camino en la misma dirección de donde parecía provenir la pelota, curiosamente se trataba de la parte trasera de la casa, pero eso no le importo y prosiguió caminando a pesar de la oscuridad.

De repente el intenso sonido del viento le hizo estremecerse... comenzó a sentir tanto frio que llevo sus manos hasta sus brazos para frotarlos con la intensión de darse un poco calor, a pesar de llevar puesta una sudadera.

Extrañamente no alcanzaba a ver los columpios que estaban solo un poco más adelante, pero si podía oír claramente el rechinido de estos... ese ruido que hacen las cadenas del columpio al moverse constantemente bajo el oxidado tubo de metal.

No podía ver con claridad, pero estaba seguro que había alguien columpiándose en ese preciso momento... fue hasta entonces que reflexiono, en que todo era demasiado extraño y detuvo su andar.

Comenzó a sudar y a respirar con dificultad, después de que un intenso escalofrío invadiera su cuerpo... trato de calmarse pero involuntariamente empezó a temblar, cuando sintió una presencia detrás de él... estaba asustado.

No quería voltear... pero percibía que aquello se acercaba cada vez más, así que se armo de valor para enfrentarlo, aunque antes de lograrlo, una fría mano se poso sobre su hombro...

-¡¡¡¡WWWAAAAA!!!! - grito al tiempo que cerraba los ojos con fuerza, para luego sentir unos fuertes brazos rodear su delicada cintura, mientras lo hacía volverse. - ¡¡¡¡Yuuukiiii... waaa fuiste mu-muy m-malo al asustarme así... - lloriqueo al tiempo que se aferraba al cuello de su amante.

-Baaka... si te estuve llamando y tú comenzaste a caminar más deprisa, hasta llegue a pensar que seguías molesto por lo de la mañana. -

-Yo... no te escuche, yo solo quería encontrar al dueño de la pelota... y luego alguien se empezó a columpiar y el viento... ahh tenía mucho miedo Yuki. -

-¿Pelota, columpios? Vamos Shu, no creerás que un niño esta jugando a esta hora y en la oscuridad... además te recuerdo que aquí solo estamos nosotros dos y los tres empleados de la casa. -

-Pero los... -

-Columpios se movieron por causa del viento... eso es todo. - se adelanto a responder, para luego levantar el lloroso rostro de su pequeño y depositar un delicado beso sobre sus pálidos labios. - Anda volvamos a la casa, aquí hace demasiado frio. - termino de decir al tiempo que tomaba la mano del menor para luego regresar por el mismo camino que habían recorrido.


Después de cenar se despidieron, entrando en sus respectivas habitaciones.

-Ahh, como que tengo un mal presentimiento... - comentaba el guitarrista, mientras se dejaba caer pesadamente sobre la cama.

-Lo sé... me di cuenta de que algo te preocupaba cuando veníamos de regreso. -

-¿Conoces bien a ese tal Stephen? -

-Yes... fuimos juntos hasta la universidad y lo acompañe en más de una ocasión a visitar a su abuelo. -

-¿Tiene mucho tiempo que falleció? -

-Apenas hará unos seis meses... -

-¿Y no tiene más familia? -

-No, que yo sepa su abuelo era la única familia que le quedo, después de perder a sus padres en un accidente... aunque debo admitir que no lo frecuentaba con regularidad. -

-Pero ¿no crees que es demasiado extraño que quiera vender la propiedad, siendo el único recuerdo que le queda? -

-Pues considerando que desde muy pequeño lo enviaron a estudiar al extranjero, no lo creo tan extraño... -

-Aún así, no me explico por que quiere abandonar todo lo que le pertenece. -

-El tiene su trabajo y su familia en California, así que como ya no esta su abuelo, no tiene un motivo para regresar... -

-Ahh... en fin, supongo que tienes razón... si ni siquiera venía con frecuencia, ahora menos tendrá tiempo ni motivos para hacerlo, lo mejor será deje de preocuparme por esas cosas... -

-Mejor podrías preocuparte por otras. - murmuro cerca de su oído, al tiempo que sujetaba sus manos y las levantaba por encima de su cabeza.

-¿Ehh... p-por cuales? - pregunto con fingida inocencia, mientras sentía un frio metal rodear sus muñecas.

-Esta usted arrestado... Hiroshi Nakano... - sentencio el rubio, al terminar de esposar al menor en la cabecera de la cama.

-¿A si, y cuales son los cargos? -

-Robo y daños a la moral. -

-¿Pero que he robado... -

-Teniente, teniente Claude "K" Winchester. - se adelanto a responder mientras le mostraba una placa.

-Ahh... ¿y que he robado teniente Claude "K" Winchester? -

-El corazón de un hombre. -

-Huy, eso suena horrible... ¿y cual será mi castigo? -

-En un momento lo averiguara... - contestó con una acentuada sonrisa en sus labios...


-Ahh... así... aaahhh... ¡¡¡Tat-Tatsuhaaa!!!-

-Oh... m-my ho-honey... -


-Suguru ¿te sucede algo? -

-Ahhh... parece que otra vez no podre dormir. - comento con fastidio, al tiempo que se incorporaba sobre la cama y sujetaba su cabeza con fuerza.

-Jeje, pues quizás también podríamos aprovechar el tiempo... -


Después de disfrutar la deliciosa cena preparada por Kaede, se dirigieron a su habitación, en donde tomaron su habitual baño mientras el pelirosa, relataba al rubio, todo lo que había hecho durante el día.

Curiosamente a Yuki, no pareció molestarle lo hablador que se encontraba su amante, así que Shu más animado siguió comentando lo fantástico de aquel lugar... hasta que el escritor decidió ponerle fin al monologo, plantándole un apasionado beso al tiempo que lo cargaba en dirección a la cama.

-Yu-Yuki... - suspiro aún entre sus labios.

El beso se torno un poco más suave y las tiernas caricias no se hicieron esperar... aunque algo no estaba del todo bien, ya que estas fueron cada vez más lentas hasta que cesaron por completo.

-¿Yuki? - le llamo, en el momento que sintió demasiado pesado el cuerpo sobre él... sorprendiéndose al darse cuenta que su fogoso amante se encontraba completamente dormido.

Beso con cariño las suaves hebras doradas y con cuidado de no despertarlo, comenzó a moverlo hasta acostarlo totalmente sobre la cama... se acomodo entre sus brazos y trato de conciliar el sueño...

Pero antes de caer rendido de cansancio, escucho unos pasos acercarse hasta la puerta y detenerse justo frente a ella.

Así que se levanto, se coloco una bata para cubrir su desnudo cuerpo, encendió el candelero dejándolo sobre el tocador y se dirigió hacia la puerta, abriéndola lentamente... hasta descubrir una marcada silueta en el centro del oscuro corredor.

Un intenso frio sacudió su cuerpo y dio unos cuantos pasos hacia atrás a causa de la impresión.

-¿Me tienes miedo? - escucho la suave voz del niño, reconociéndola al instante.

-E-Eres tu... por supuesto que no te tengo miedo, ¿cómo podría temer a un lindo chiquillo como tu? -

-¿Entonces? - pregunto, con fingida ingenuidad.

-Bueno... lo que pasa es que esta muy oscuro ahí afuera y no pude reconocerte. -

-¿Quieres jugar conmigo? -

-¿Ahora? E-Esta bien, pero solo será por algunos minutos, o si no, Yuki se molestara de nuevo... espera. - accedió el pelirosa, al contemplar la suplicante mirada del menor, que en ese momento se había acercado lo suficiente, para que pudiera verlo.

-Otra vez Yuki... - murmuro, al tiempo que inclinaba su rostro dejando que un par de rubios mechones cubrieran su furiosa mirada, al tiempo que sujetaba con fuerza a un osito de felpa que sostenía entre sus brazos.

-¿Decías algo? - cuestiono el cantante, cuando regresaba con el candelero en mano.

-No... solo pensaba que no importa, para mí los minutos pueden llegar a ser eternos. -

-Me alegro, por que entonces podré pasar una eternidad a tu lado. - comentaba sonriente, mientras salía y cerraba la puerta detrás de él.

-Eso es lo mas deseo... Shu-i-chi... - dijo para si, con una tenue sonrisa en sus labios.

-¿Y a donde vamos? -

-Podríamos ir afuera... -

-A... ¿A los columpios? -

-Si ¿algún problema? -

-B-Bueno es que ya es muy noche y... hace frio, además en esa parte no hay faros que nos alumbren. - respondió con nerviosismo al tiempo que avanzaba detrás del menor.

-Entonces ¿cualquier otro lugar estaría bien? -

-¿Qué te parece si te llevo con tus padres, podrían estar preocupados y... -

-¿No te lo había dicho? Yo... no tengo padres. - se adelanto en responder, mientras se detenía repentinamente.

-Pues no... no lo habías mencionado, de hecho tampoco me has dicho tu nombre... -

-Aún no puedo decírtelo. -

-¿Por qué, que hay de malo en saberlo? -

-Mmm... porque antes deberás hacer una promesa. -

-¿Una promesa? -

-Si... si tú prometes hacer lo que te pida, entonces te diré mi nombre. -

-Ya veo... pero ¿a donde vamos? -

-Si quieres te puedo mostrar el lugar en donde me quedo. -

-Me encantaría, pero entonces eso quiere decir que tu... -

-Así es, desde que tengo uso de razón, vivo en esta casa. -

-Pero eso no puede ser... le he preguntado a los empleados y dicen no saber nada sobre ti. -

-Para ellos siempre ha sido mejor ignorar mi existencia. -

-E-Eso es muy cruel... pero te aseguro que mañana a primera hora, hare que... - no pudo terminar la frase al ser interrumpido por el menor, el cual ya había continuado el paso.

-Por mi esta bien, ya no me disgusta que las cosas sean de esta manera. -

-Aún así no es correcto la forma en que te tratan... un niño necesita de cuidados, además debes de sentirte muy solo. -

-Desde que Shuichi esta aquí, ya no he vuelto a sentirme así. -

-Eso me hace muy feliz. - respondió conmovido, al tiempo que se acercaba al menor, para depositar un tierno beso sobre su frente.

-A... a mi también. - susurro con sorpresa, ya que no espero recibir ese gesto de cariño por parte de él.

-¿Ehh? Esta escalera... -

-Es la que conduce al ático. -

-¿Es ahí donde duermes? -

-No precisamente, pero si es donde paso la mayor parte del tiempo. - comento al tiempo que comenzaba a subir por los viejos escalones de madera hasta llegar frente a una desgastada puerta, la cual abrió sin problema alguno.

Shuichi le siguió en silencio hasta que este, se hizo a un lado para dejarlo pasar.

Observo detenidamente aquel lugar, no solo era extremadamente oscuro, sino que solo había un viejo estante repleto de libros y antiguos documentos, un pequeño colchón en una de las esquinas y varios objetos apilados en otra, entre los cuales podía distinguir algunos juguetes, un ropero atiborrado de lo que parecía ser ropa y grandes cuadros cubiertos por sabanas.

-E-Esto esta muy oscuro y hay tantas cosas que apenas y se puede caminar, además no es lo apropiado para ti. -

-Lo sé, pero no puedo hacer nada al respecto... - suspiro el menor, mientras se dejaba caer encima del colchón que se encontraba en el suelo. -

-Siento mucho haberlo dicho de esta manera. - dijo avergonzado por la brusquedad de sus palabras.

-No importa, sé que tienes razón. -

-Oye... ¿ya me dirás tu nombre? - pregunto, antes de sentarse a su lado.


-¿Y bien, que fue exactamente lo que dijo? -

-En realidad nada importante... -


-Solo que perdió parte de su trabajo y ahora tiene que reponerlo. - respondió, al sentir la molesta mirada de su esposa.

-Para mi, eso es importante... ¿pero como fue que sucedió? -

-No lo sabe, aunque yo pienso que Shindou-san tuvo algo que ver. -

-Yo no creo... Shuichi no seria capaz de hacer algo como eso, y menos si se trata de pasar más tiempo con Eiri. -

-Ahh... él dijo exactamente lo mismo. - comento, al tiempo que apagaba la lámpara que se encontraba sobre un pequeño mueble, a lado de su cama. - Aunque eso no resuelve el problema... además de que, definitivamente existe un culpable. -

-Pudo haber sido alguien más, Shuichi no es el único sospechoso. -

-Quizás tengan razón... pero aún así, no deja de ser uno. -

-Touma, eres... eres imposible. Ni siquiera comprendo la enfermiza sobreprotección que tienes hacia Eiri... - reclamo la castaña, antes de darle la espalda a su esposo para tratar de dormir.

-Mika yo... - no pudo terminar la frase, sabía perfectamente que ella tenía razón. ¿Cómo podía hacerle entender algo, que ni el mismo comprendía?


El rubio se movía inquieto sobre la cama, al parecer no tenía un sueño agradable... pero por más que parecía querer despertar, no lograba conseguirlo.

Su frente sudaba y su cuerpo se veía ligeramente rojizo, a pesar de que un intenso frio inundaba la habitación.

-Shu... Shuichi... - repetía constantemente, mientras se aferraba con fuerza a las finas sabanas...


-Wow.... Riku es un lindo nombre. -

-G-Gracias. - contesto al tiempo que sus mejillas se pintaban de un tenue color rosado.

-¿Y el de él? -

-¿Ehh? -

-Del oso... ¿cuál es su nombre? -

-No tiene, yo... nunca he pensado en uno. -

-Mmm... ¿que te parece Rishi? Así tendrá un nombre con una parte del nuestro. -

-¿Rishi? -

-Sip... pero si no te gusta, podemos pensar en otro. -

-¡¡No!! Rishi es perfecto. - afirmo, con un sonrojo aún mas intenso, en su lindo rostro.

-Me alegro, pero ya es hora de que Rishi y tú se acuesten a dormir. - dijo mientras se ponía de pie y se acercaba al ropero, en busca de un juego de sabanas y algunas frazadas.

-Yo jamás duermo. -

-Pues muy mal jovencito, si no duermes te enfermaras... - le reprendió, al tiempo que le acomodaba su "cama". - Ahora si... no serán nuevas, pero al menos huelen bien y se ven calientes. -

El pequeño se quedo contemplando el colchón, que en ese momento se veía realmente cómodo. Luego se dejo acostar y arropar por el mayor.

-A dormir o si no los muñecos, no podrán salir a jugar. -

-Pero... ¿muñecos? -

-Ahh, ¡¡ya sé!! Lo que necesitas es que te cante una canción. -

-¿U-Una canción? - cuestiono con sorpresa.

-Mmm... sip, cuando era niño le solía cantar canciones a mi hermana, para que conciliara el sueño. -

-................ -

-¿No me digas que nunca te han cantado una canción antes de dormir? -

-No, nunca... -

-Ya veo... entonces te cantaré una. - afirmo sonriente, para luego hincarse frente a el y comenzar a hacer graciosos gestos.

Al sonar las tres de la mañana

los muñecos se paran a bailar.

La casa está dormida

y nadie los verá...

y salen de sus cajas

dispuestos a gozar.

El primero que ha llegado

es el Soldado Bigototes

en su caballito de cartón,

y después el Gato Félix

y Pinocho en un carrito

arrastrado por un buen ratón.

Riku escuchaba y observaba atentamente al pelirosa, el cual estaba demasiado entretenido en hacerle sonreír.

La Cocorica y Miguelito vienen juntos.

Caperucita viene atrás en un camión.

Y agarrándonos las manos

los muñecos brincoteamos

hasta que aparezca el Sol.

EL muñeco de sorpresa

asomando la cabeza

a todos los asustó.

¡¡¡O se callan por las buenas

o les jalo sus melenas!!!

Porque no dejan dormir...

El Gato Félix se acercó y dio un zarpazo

que a Narizotas a su caja regresó.

Y aunque el tonto del payaso

se enfurruñe bailaremos

hasta que aparezca el Sol...

La canción llego a su fin y Shu se acerco a depositar un delicado beso en la cabeza del pequeño y de su afelpado amigo.

-Dulces sueños Riku... Rishi... -

-Shu... -

-¿Si? -

-¿Podrías quedarte un poco más? - se atrevió a preguntar, al tiempo que se recorría hasta la pared para hacerle un espacio a Shuichi, quien enseguida se puso nervioso al recodar que debajo de la bata no llevaba absolutamente nada.

-¿Ehh... yo? Bien, pero solo será un poco más. -

Con cuidado de no destaparse demasiado, se acostó junto a él, mientras este recargaba su cabeza sobre su pecho...

Se sentía bien tenerlo cerca, a pesar de que el pequeño cuerpo se sentía muy frio, aún cubierto por la sudadera de la noche anterior... quizás era buena idea quedarse un tiempo más a su lado, al menos podría brindarle un poco de cariño y protección.

Absorto en ese pensamiento, se dedico a acariciar las suaves hebras doradas del pequeño, hasta quedarse profundamente dormido.

Mientras que Riku, se encontraba más que fascinado... las tiernas caricias que recibía, el suave aroma que desprendía el cantante y el calor que envolvía su cuerpo, lo hacía sentir feliz... era tan real y tan nuevo, que curiosamente se sentía vivo...

-Shu-i-chi... ya nada podrá separarnos... - murmuro mientras que por primera vez en mucho tiempo, cerraba sus ojos y se aferraba posesivamente a él. - yo... no lo permitiré... –


Pss espero que el capítulo haya sido de su gusto.

Muchas gracias por leer, en especial a esmeralda-chan por seguir apoyándome en esta historia.

Salu2!!!