Hola!!!
Se que tarde en actualizar… pero al menos espero que este capítulo compense el tiempo que les hice esperar.
Gravitation no me pertenece…
Develando el pasado
-Ok nos vemos pronto, bye... - concluyo la llamada, para luego ocupar el lugar vacio junto a su amante.
-¿Quién era, K? -
-Touma... -
-Supongo que ha de estar preocupado por que regresemos en la fecha acordada. - murmuro el moreno, para después dar un pequeño sorbo a su té.
-En realidad no hablamos de eso. - dijo sin la más mínima intensión de continuar con el tema.
-Oigan ¿creen que podamos ir a ver a Shu? -
-Es probable, Sakuma-san... pero todo depende de lo que tarde el mecánico en terminar de colocar las refacciones. -
-Bueno, pero al menos sabemos que hoy mismo podremos disponer de transporte... - comento el pelirrojo, mientras soplaba su humeante taza de café.
Era aún de madrugada cuando salió de su departamento y aunque llevaba manejando cerca de tres horas, no se sentía cansado... estaba realmente ansioso por volver al lado de su pequeño.
-Baka... - murmuró con preocupación, debido a los frecuentes sueños que lo atormentaban desde hacía ya bastante tiempo.
Sentía tanta angustia que no supo en que momento aumentó la velocidad, absorto en la plática que sostuvo el día anterior con el médico que atendía a su revoltoso amante.
** -Entiendo como se siente, a mi también me asombra que Shuichi presente ese comportamiento. -
-Yo lo único que quiero saber, es si esas alucinaciones son causadas por el medicamento que le prescribió. -
-Me temo que no... pero es probable que se deba a un trastorno emocional. -
-N-No comprendo. -
-Bueno, existen distintos tipos de trastornos, pero es probable que este se deba a un caso de Trastorno psicótico breve. - hizo una pausa mientras ordenaba el expediente del cantante y hacía unas anotaciones en la primera hoja, bajo la atenta mirada del rubio. - El elemento desencadenante puede ser un evento mayor, como la pérdida de un ser querido, o un hecho traumático; por lo tanto, la severidad del evento debe ser evaluada de acuerdo a la historia vital de cada paciente en particular. - prosiguió al tiempo que correspondía a su mirada. - Aunque de igual manera, el factor desencadenante podría ser una secuencia de pequeños, pero significativos eventos estresantes que terminan por quebrar la estabilidad psíquica de este... es posible que el excesivo estrés al que Shuichi estuvo sometido le haya ocasionado el trastorno. -
-Pero Shu, no había presentado ninguna anomalía en su comportamiento, sino hasta después de irnos de vacaciones. -
-Bueno, algunos síntomas característicos corresponden a la labilidad emocional, ideas delirantes, alucinaciones, comportamiento catatónico o desorganizado, conducta o apariencia extravagantes, gritos o mutismo y alteraciones de la memoria reciente, entre otros sin mayor relevancia... estos síntomas se manifiestan entre un periodo de un día a un mes aproximadamente, al cabo del cual, la persona recupera su estado normal de actividad. - explicó con paciencia, al contemplar la incredulidad del escritor.
-Mjaa... esos no son síntomas en Shuichi, son su comportamiento habitual... exceptuando aquello de las alucinaciones. - aseguró, al recordar que su amante solía ser escandaloso, gritón, extravagante y sobre todo llorón... en pocas palabras era todo un caso.
-También existe la posibilidad de que este reflejando en esa alucinación el deseo escondido de ser padre, pero como no encuentra la manera de expresarlo sin temer por su reacción... -
-E-Eso... no puede ser... si Shu quisiera ser padre, me lo diría... - interrumpió, notablemente alterado por lo que escuchaba.
-No hay ninguna certeza, pero si ese fuera el caso debería considerar la adopción como una de las opciones a seguir... mientras le recetaré estos medicamentos, pero le sugiero que tenga paciencia y procuré no dejarlo solo durante lapsos de tiempo demasiado largos. - terminó de decir al tiempo que le extendía la prescripción. - Y le agradecería que me mantuviera informado de alguna otra anomalía. -
Yuki sujetó la receta que le ofrecía el médico y se puso de pie.
-Así lo haré, doctor Miyasaki. - dijo antes de abandonar el consultorio. **
El insistente sonido del móvil, le hizo salir de sus pensamientos.
-Diga... -
Sintió el roce de unos fríos labios sobre su mejilla... y lentamente comenzó a abrir sus hermosos ojos violetas, encontrándose con la intensa y divertida mirada del pequeño, que en ese momento se encontraba frente a él.
-¡¡¡Buenos días Shu!!! -
-Mmm... eres malo Riku, ni siquiera me dejas despertar tarde... - reclamó con fingida molestia.
-Pero si ya amaneció... además fuiste tú, el que insistió en seguir jugando. -
-Jeje, es que solo quería la revancha... - dijo sonriente, al recordar que pasó gran parte de la noche tratando de ganarle una partida de ajedrez.
-Mejor admite que no te gusta perder. - respondió, al tiempo que se incorporaba y se alejaba en dirección a la ventana.
-Algo hay de eso... pero dime ¿que te gustaría hacer? Porque podríamos tocar un rato el piano, luego ir al lago a jugar y cantar al karaoke lo que reste del día. - sugirió alegre, no por nada le había pedido a Ryuichi que dejara las pistas y los micrófonos, alegando que así no tendría que cargar las cosas de regreso.
-Pero hoy regresa ¿verdad? - cuestionó, con un semblante de tristeza que paso desapercibido para el cantante.
-¿Yuki? -
-.................. - el chiquillo fijo su vista en los amplios jardines de la entrada.
-E-Es cierto... lo había olvidado, pero estoy seguro que llegara al anochecer. -
-Entonces tendremos tiempo suficiente, así que ve a desayunar y luego te espero en el salón de música. -
-D-De a-cuer-do... - respondió entre bostezos, mientras frotaba sus ojos con el dorso de sus manos.
-Buenos días... lamento que hayan tenido que esperar por tanto tiempo. - se disculpo un hombre alto y de brusco aspecto.
-Ok, ok ¡¡it doesn't matter!! - respondió el rubio, al tiempo que estrechaba su mano. - Somos nosotros los que lamentamos las molestias ocasionadas. -
- ¿Y cuánto tiempo le llevara terminar de colocar las refacciones? - cuestionó el tecladista.
-No mucho... pero si gustan pueden ir a dar un paseo y yo les informo en cuanto haya terminado. -
-Mejor esperamos, después de todo no abrieron muchos lugares. -
-Es probable que se deba al clima... Ryuichi. -
-Pero todos los días han estado nublados. -
-Si, aunque hoy esta más nublado y más frío que cualquier otro. -
-Sakano tiene razón, my honey... hoy hasta el viento sopla con más fuerza. - comento el moreno, al tiempo que cubría su nariz con la gruesa bufanda que envolvía su cuello.
-Vaya, jamás imagine que Shindou-san estuviera tan mal. -
-Si, claro... - respondió sarcástico.
-Bueno, pero no espere que fuera tan serio... ¿y que piensas hacer? -
-Ahora voy en camino, pero en cuanto llegue haremos las maletas para regresar mañana a primera hora. -
-¿Y crees que acceda tan fácilmente? -
-No lo creo, pero tendrá que hacer lo que diga. -
-Supongo que tienes razón... al menos aquí no pasará tanto tiempo solo. -
-Tal vez, aunque por ahora me tranquiliza que los retrasados le están haciendo compañía. - comento, mientras llevaba un cigarrillo a sus labios.
-¿Cómo dices? -
-Qué está con la bola de tarados. -
-No creo que eso sea posible. -
-¿A que te refieres? - cuestionó con preocupación.
-Acabo de hablar con K y dice que tienen varios días de no ver a Shindou, además de que se encuentran esperando a que el mecánico termine de colocar sus refacciones. -
-Pero... - murmuró ausente.
-¿Eiri-san? -
-Tengo que colgar... - fue lo ultimo que dijo, antes de concluir la llamada.
Una intensa angustia se apodero de él... algo no estaba del todo bien, de eso estaba seguro.
Tenía un mal presentimiento... después de todo, Shuichi... su Shuichi le había mentido y eso era algo que le estaba poniendo los nervios de punta... Todo ese asunto del niño había ido demasiado lejos, pero antes de ponerle un fin, tenía que cerciorarse de que era cierto lo que Touma había dicho... así que apago el cigarrillo en el fino cenicero de metal y se dispuso a realizar otra llamada.
Sentían tanto frío que decidieron entrar al establecimiento más cercano, mientras esperaban por sus respectivos vehículos.
Ocupando dos pequeñas mesas que juntaron para poder pasar el rato entre un juego de cartas y humeantes tazas de café.
-Es como si el día estuviera triste. - observaba el cantante, aferrándose con fuerza a su fiel amigo rosado.
-Así es... - intervino el mecánico que en ese momento había entrado al pequeño restaurante en busca de algo para beber.
-¿Qué quiere decir? - lo miró con curiosidad, dejando su jugada sobre la mesa.
-Todos los años en este día, amanece así... mi abuela dice que es presagio de la tragedia.
-¿C-Como? -
-No tiene importancia, pero lo mejor será que en cuanto dispongan de sus vehículos, se marchen inmediatamente de este pueblo. -
Una insistente melodía procedente del móvil del guitarrista resonó por todo el lugar, interrumpiendo la plática y ocasionando que este, se separara del grupo para responder la llamada.
-¡Explíquese! - exigió el castaño.
-Solo creo que el hecho de que sus refacciones llegaran ayer, no fue una casualidad... es como si les estuviesen dando la oportunidad de marcharse. Yo que ustedes no la desaprovecharía. -
-¿¡¡Cómo!!? - el fuerte grito que emitió, logro llamar la atención de sus amigos, los cuales se olvidaron de todo y esperaron en silencio hasta que regresara.
Lo observaron acercarse... se veía tenso y pálido, sus manos temblaban ligeramente y sus ojos estaban notablemente enrojecidos, como si estuviese tratando de contener las lagrimas.
-Hiro... ¿que fue lo que paso, te encuentras bien? - se apresuró a preguntar el rubio, que ya se encontraba a su lado.
-Shu... algo malo pasa con Shu... -
-¿Qué dices, quien te lo dijo? - cuestionó el cantante al tiempo que se ponía de pie, seguido por los demás.
-Yu-Yuki... él dice que ha estado en Tokio los últimos cinco días, pero que ya viene en camino y que solo tardará unos treinta minutos en llegar a la hacienda. -
-E-Eso... eso quiere decir que Shu nos estuvo mintiendo todo este tiempo. -
-Y no solo a nosotros, a Yuki también le mintió... le dijo que estábamos con él. -
-¿Pero por que? -
-No lo sabe, pero dice que ha estado comportándose muy extraño y que asegura que hay un niño con el que pasa la mayor parte del día y de la noche... así que hablo con su médico, y le comento que probablemente esa alucinación se debiera a un trastorno psicótico sin mayor importancia, pero Yuki piensa que esto podría ser más serio. -
Nadie supo que decir, eso era algo que jamás habían imaginado... aunque sin saber el porqué, todos miraron al extraño hombre que seguía entre ellos escuchando aquella conversación.
-Por favor, necesitamos que nos diga todo lo que sabe. - suplicó el cantante.
-No sé nada. -
-¡¡¡No mienta!!! Desde que llegamos a este pueblo lo hemos escuchado decir cosas raras acerca de la hacienda en donde se hospeda nuestro amigo, además de todas esas advertencias... -
-Yo... no puedo decirles nada, pregúntenle a alguien más. - respondió al tiempo que se ponía de pie y se dirigía hacia la puerta por la que momentos antes había entrado.
-Ya lo hicimos y nadie quiere decirnos nada. -
-Entonces no es mi problema. - dijo, antes de girar la manija.
-¡¡¡Halt!!! - ordeno el rubio, apuntándolo con su magnum.
-Espera K... - pidió el pelirrojo mientras avanzaba en dirección al hombre. - No sé lo que esta sucediendo, pero Shuichi es mi mejor amigo y no podría perdonarme nunca si algo le sucediera... sé que esto no es de su incumbencia pero le agradecería que nos dijera todo lo que sabe. -
-No creo que saberlo, pueda ayudar a su amigo... por lo que escuche, ya es demasiado tarde. -
-Tal vez exista algo que nos pueda ser de ayuda. - insistió.
El hombre se quedo estático por algunos segundos, solo reflexionando aquellas palabras.
-De acuerdo, pero deberán prometer que en cuanto lo sepan se alejaran de este sitio. -
Todos asintieron y esperaron impacientes, por oír aquello que anhelaban saber.
-Conozco alguien que les puede contar la historia - comentó, saliendo del establecimiento y haciendo un leve ademán de que lo siguieran. - Esta muy cerca de aquí... -
Por fin había llegado... jamás pensó en que el camino de la entrada hasta la casa era tan largo, pero una vez que llego hasta la puerta, lo único que tenía en mente era encontrar a su amante y llevárselo lejos de ahí, aún si tenía que sacarlo a rastras.
-Sr. Uesugi, bienvenido a... -
-¿Dónde esta Shu? - fue su cordial respuesta.
-Esta bien, yo mismo lo buscaré. - dijo al tiempo que corría desesperadamente por todas las estancias de la planta baja, para luego regresar y subir por la escalera.
-Kaede oí gritos y... ¿que esta sucediendo? - pregunto el anciano a su esposa, que estaba pálida y estática como una de las estatuas del jardín.
-…l... él lo sabe... - musitó con el rostro bañado en lagrimas.
-¿Quién? -
-El Sr. Uesugi... - fue lo único que alcanzo a pronunciar, al escuchar la suave melodía que provenía del salón de música... la cual reconocía perfectamente.
-Sabíamos que eso era algo inevitable... - dijo, abrazando el ahora tembloroso cuerpo de la anciana.
El pequeño movía sus dedos con gran destreza sobre las suaves teclas del majestuoso piano de cola, produciendo una hermosa melodía llamada Für Elise... observado en todo momento por un embelesado muchacho de hermosos ojos violetas... de los cuales comenzaron a brotar gruesas lágrimas.
Aquella interpretación no solo era perfecta, sino que transmitía un sinfín de emociones... No sabía porqué, pero en un instante se vio inmerso en una profunda tristeza.
-¡¡¡Shuichi!!! - el fuerte grito del rubio interrumpió la bella interpretación, causando gran disgusto en el pequeño.
La puerta se abrió abruptamente, dejando paralizado al cantante, que miraba con temor a su furioso amante acercarse a él.
-Nos vamos. - ordenó tomándolo del brazo, para obligarlo a que obedeciera.
-Yu-Yuki... yo... n-no me quiero ir... -
-Me importa un carajo lo que "tú" quieras. - respondió jalándolo con brusquedad.
-Yuki... suéltame... ¿p-por qué... m-me lastimas...? - sollozaba tratando de soltarse.
-Mejor dime ¿por qué diablos me has estado engañando Shuichi? -
-Yuki yo... -
El rubio contemplo el asustado rostro de su amante y trato de controlarse.
-Yo no quería mentirte, pero sabía que si te decía la verdad no me creerías... -
-¿Cuál verdad, que prefieres estar con un mocoso que ni siquiera existe a estar conmigo o tus amigos? -
-¡¡¡Claro que existe!!! - exclamo con molestia, estaba harto de que lo trataran como si fuera un demente.
-Vamos Shu... nadie excepto tú, ha visto a ese mocoso. -
Shuichi estaba confundido ¿como era posible que Yuki no viera al chiquillo que se encontraba de pie a un par de metros de distancia, observándolo todo? Aún no comprendía porque se empeñaban en ignorar su presencia.
Riku lo miró y le dedico una suave sonrisa, la cual correspondió con ternura.
-…l si existe... - afirmó. - Y yo... no puedo abandonarlo, no puedo romper mi promesa... -
Después de escuchar la terquedad del cantante, terminó por perder la paciencia y lo arrastro con fuerza hasta la puerta del salón, pero Shu volvió a resistirse.
-He dicho que nos vamos. - repitió con autoridad, mientras trataba de sacarlo, pero antes de lograrlo su cuerpo se paralizo momentáneamente, lo que Shuichi aprovecho para alejarse de él.
-No te lo llevaras... - advirtió el pequeño, interponiéndose entre los dos sin que el rubio pudiera verlo.
-¿¡¡Pero que demonios!!? - soltó enfurecido, una vez que pudo moverse... pero antes de realizar algún movimiento, fue expulsado con agresividad fuera del salón.
Shuichi no sabía lo que estaba pasando, pero inconscientemente trato de ir en su ayuda, aunque antes de llegar hasta él, la puerta se cerró con violencia, impidiéndoselo.
-¡¡¡Yuki!!! -
-¡¡¡Shuichi!!! - gritó sin comprender lo qua acababa de ocurrir, pero como pudo se incorporo haciéndose hacia atrás para tomar impulso y tirar la puerta de una buena vez, pero antes de tocarla, choco contra algo que lo hizo rebotar hasta al pie de la escalera, ocasionando que perdiera el equilibrio y cayera de espalda sobre esta.
Los gritos se oían hasta donde se encontraban.
-¡¡¡Tenemos que hacer algo!!! - decía la mujer, al tiempo que se soltaba del fuerte abrazo de su esposo.
-Kaede, sabes que no podemos hacer nada. - insistió tratando de retenerla.
-Yo no volveré a quedarme sin hacer nada... ¿no lo entiendes Kouta? Ya no quiero volver a ser una simple espectadora en una nueva tragedia... ya no quiero seguir viviendo con el remordimiento. - dijo con decisión, para luego salir en ayuda del rubio, que aún permanecía inconsciente sobre la escalera.
Kouta se quedo inmóvil por algunos instantes, solo reflexionando en las palabras de su esposa... comprendía perfectamente como se sentía, ya que él mismo se encontraba en la misma situación y aunque sabía que no había mucho que ellos pudieran hacer al respecto, decidió ir en su busca.
Quizás ella tenía razón y podrían ser de alguna ayuda en esa ocasión.
-Yuki... - lloraba desconsoladamente mientras trataba de abrir la puerta sin obtener ningún resultado.
-Shu... - le llamaba el pequeño, que sostenía entre sus brazos a su pequeño oso de felpa.
-Ri-Riku ¿qué es lo que esta ocurriendo, p-por que Yuki no puede verte? - pregunto con reproche.
-Ya te lo había dicho antes... ni él ni tu amigos pueden verme, solo tú... -
-¿Pe-Pero por que? -
-Si vienes conmigo te lo contare todo... -
-Pero Yuki... él podría estar lastimado. -
-…l estará bien, a menos que quieras romper tu promesa. - dijo con un semblante de frialdad, que Shuichi jamás había visto en él.
Estaba asustado, pero también preocupado por el bienestar del rubio...
-De acuerdo... iré contigo. - accedió, sabiendo que por el momento no podría hacer nada para ayudarlo, a menos que hiciera lo que le pedía el pequeño.
-Llevémoslo a la habitación. - decía el anciano, mientras lo levantaba con ayuda de su esposa.
-Si, pero debemos de regresar por el joven Shindou. -
-Para él, quizás sea demasiado tarde... pero aún podemos ayudar al Sr. Uesugi... -
La mujer no volvió a pronunciar ni una sola palabra, lo más probable era que su esposo tuviera razón y ya no habría nada que pudieran hacer para salvar al chico, del cruel destino que le esperaba.
El pequeño abrió la puerta del salón y comenzó a bajar por la escalera, seguido por un angustiado Shuichi, que miraba a su alrededor en busca de su amante, pero sin obtener ningún indicio de que estuviera cerca.
Salieron en competo silencio y se dirigieron a la parte trasera de la casa, en dirección al lago.
-Es aquí... - dijo, adentrándose en una humilde casa que se encontraba a las afueras del pueblo.
Los demás le imitaron y se quedaron de pie alrededor de la sala.
-Abuela... hay algunas personas que desean hablar contigo. - dirigiéndose a la anciana que estaba por entrar a la estancia.
La mujer los observo detenidamente y se sentó en la mecedora que estaba junto a la chimenea.
-¿Conmigo, y que querrían hablar con una anciana como yo? -
-Ellos quieren saber sobre lo que ocurrió hace sesenta años. -
-¿Te refieres a... -
-Así es... -
La mujer se levanto como pudo, para caminar con ayuda de un grueso bastón hasta la puerta.
-Márchense... yo no tengo nada de que decirles. -
-Pero señora necesitamos hablar con usted. -pidió el guitarrista.
-Han escuchado los rumores sobre aquel sitio y ahora vienen a saciar su curiosidad ¿cierto? Pues les diré que ustedes no tienen nada que hacer aquí, márchense en cuanto puedan y no vuelvan a regresar. - la anciana regreso sobre sus pasos y volvió a ocupar su lugar, ignorándolos por completo.
-Por favor... solo escúchenos. - suplicó nuevamente.
La mujer fijó su cansada vista en él y espero con paciencia a escuchar lo que le tenía que decir.
-Llegamos hace tres semanas... debido a que mi mejor amigo no se encontraba bien de salud y el médico le recomendó reposo fuera de la ciudad, así que por medio de un conocido, él fue a hospedarse en aquella hacienda... pero Shu se ha estado comportando diferente, él solía pasar mucho tiempo con nosotros y jamás nos había mentido, aunque desde que llegamos aquí, lo hace frecuentemente. …l... él asegura tener un amigo, dice que es un niño que habita en aquel lugar... y no hace más que pasar todo el tiempo a su lado, nosotros hemos tratado de averiguar qué sucede pero nadie ha querido contarnos nada... Es por eso que acudimos a usted, si sabe algo que pueda ayudarnos a entender lo que sucede... le agradeceríamos mucho que nos lo dijera. -
La anciana escucho con atención cada palabra pronunciada por el menor y comenzó a mecerse lentamente.
-Esta bien, tomen asiento... pero les advierto que lo que les voy a relatar no es ningún cuento de hadas y posiblemente ni siquiera les sea de utilidad. - aseguro con tristeza. - Hideki, por favor tráenos un poco de té. - refiriéndose a su nieto.
-Enseguida abuela... - el hombre se retiro para regresar en pocos minutos, con una enorme charola que contenía un elegante juego de té, depositándola sobre la pequeña mesa de centro, mientras que los demás se acomodaban en los rústicos sillones que se encontraban frente a la mujer.
-¿Aún están seguros de querer escuchar la historia? -
-Por favor... solo queremos comprender lo que pasa con nuestro amigo. -
-Bien, hace poco más de ochenta años... - tomo un poco de té mientras su nieto intervenía.
-Mi abuela va a cumplir noventa y cinco años en este diciembre. -
-Así es... soy tan vieja que podría ser abuela de todos ustedes. - comento satisfecha con la impresión que había causado en el peculiar grupo de jóvenes. - En fin... en aquel entonces mi madre y yo llegamos a vivir ha este pueblo, ella era institutriz y gran amiga de la familia Asakawa, la cual ha sido dueña durante varias generaciones de aquella hacienda, que desde aquel entonces era conocida como la casona. Era un lugar espectacular... lleno de vida y de gente.
La pareja tenía un hijo de mi edad... y debido a que el Sr. Asakawa trabajaba en la ciudad, solo permanecían su esposa y su hijo en la hacienda, entonces mi madre comenzó a hacerse cargo de la educación de Haruto, desde entonces nos hicimos buenos amigos... -
-El abuelo de Stephen... - murmuro el rubio.
La mujer asintió para luego continuar con el relato.
-Ambos crecimos y fuimos enviados a estudiar a Kioto, fue ahí en donde conocimos Sadako... una hermosa y extraña muchacha que al parecer no tenía más familia que su abuela... la cual murió poco después de que ella se comprometiera con Haruto. Ella era como una princesita... era delgada, de una envidiable cintura y largo cabello castaño, pero sin duda lo que más destacaba, eran sus singulares ojos violetas... -
Al escuchar lo ultimo Hiro y Ryuichi se pusieron de pie exaltados... y el primero se apresuro en mostrarle una foto de su amigo que llevaba en su billetera, la mujer quedo tan impactada con el parecido que llevo una mano hasta su boca acallando un grito de asombro.
-El... el parecido con Sadako es realmente increíble... - musitó.
Todos estaban realmente sorprendidos con aquella revelación, pero nadie fue capaz de pronunciar ni una sola palabra hasta que la anciana un poco más recuperada, prosiguió con la historia.
-…l la amo desde el día en que la conoció... ella se volvió su mundo y como era lógico no tardo mucho tiempo en que contrajeran matrimonio, trayéndola a vivir a la casona con su madre, mientras él trabajaba en la ciudad junto a su padre.
Al cabo de algún tiempo sus padres fallecieron en un accidente, dejando a Haruto con una gran responsabilidad... entre los negocios familiares y una paranoica y embarazada Sadako... a pesar de eso, ellos parecían amarse tanto y ser tan felices como siempre... hasta que las cosas comenzaron a cambiar. - hizo una breve pausa para tomar un poco de té y luego con la mirada perdida en algún lugar de su pasado, prosiguió. - Su pequeño nació... era tan hermoso como su madre, así que se convirtió en lo más importante para él, lo amaba tanto que cada vez que regresaba de la ciudad procuraba pasar todo el tiempo posible a su lado, olvidándose un poco de estar con su esposa, la cual cayo en una fuerte depresión, ocasionando que siempre le reprochara por querer más al niño que a ella... asegurando que ya no la amaba y que de seguro tenía una amante en Kioto.
Y él cansado de desmentir aquellas acusaciones y de dar explicaciones, termino por ignorarla... -
Abrió sus ojos con pesadez... sintiendo un fuerte dolor en su cabeza, pero eso no impidió que se levantara y saliera de su habitación en busca de su amante.
Busco por cada habitación, llegando hasta el salón de música, encontrándolo igualmente vacio, así que bajo por la escalera y camino hacia los empleados, que se encontraban en la sala junto a la chimenea.
-Necesito hablar con los tres... -ordenó con seriedad.
-Pero mi esposo estaba por... -
-Me importa un carajo lo que su esposo este por hacer... ¡¡los quiero en la biblioteca ahora!! Les doy cinco minutos. - sentencio al tiempo que se retiraba al lugar pactado.
Pocos instantes después, los tres empleados llamaban a la puerta.
-Pasen... -
La voz del rubio sonaba molesta y su rostro era tan intimidante que los tres bajaron la mirada, con la intensión de no desafiarlo.
-Supongo que saben por que les he pedido que vinieran... - esperó a que los aludidos asintieran, para luego continuar. - Shuichi no esta en ninguna parte de la casa... y como supongo que estará en los jardines, decidí aclarar de una vez lo que esta sucediendo.
Recordarán que nosotros venimos aquí por que él, no se encontraba muy bien de salud, pero desde que llegamos a esta casa están ocurriendo cosas realmente extrañas...
Shu comienza a escaparse por las noches, mi trabajo desaparece constantemente ocasionando que no pueda pasar más tiempo con él... no recibe a sus amigos y a comenzado a mentirles tanto a ellos como a mi... por si fuera poco, lo he encontrado en más de una ocasión hablando solo, durmiendo en el ático abrazando a un oso de felpa, tocando el piano a las tres de la mañana y jugando solo en los columpios también a altas horas de la noche, aunque él asegura que esta en compañía de un niño del cual no puede pronunciar su nombre, debido a una promesa...
En un principio pensé que se trataba de un absurdo y que posiblemente se encontraba peor de salud, así que hable con su médico y me recomendó que no me preocupara, pero al comprobar que esta situación se me ha escapado de las manos y que en realidad existe algo que no me puedo explicar, decidí llevarlo de regreso, aunque él se aferra a que no puede regresar conmigo por que no lo quiere abandonar... dice que no puede romper su promesa... -
Al escuchar lo ultimo, la mujer rompió en llanto mientras que su esposo la abrazaba para tratar de consolarla.
El otro hombre apretó los puños con fuerza y luego se atrevió a mirarlo a los ojos.
-Si él... le hizo una promesa, entonces ya no hay nada que se pueda hacer... -
-¿¡¡A que te refieres!!? - cuestiono exaltado.
-A que las promesas hechas a los muertos son inquebrantables... -
-¿C-Cómo dices? - volvió a cuestionar, pero sin obtener respuesta alguna. - ¡¡¡Por un demonio!!! Estoy desesperado, no comprendo qué diablos esta sucediendo y ustedes definitivamente saben algo que yo no... así que les exijo que me lo digan en este preciso momento o veré obligado a sacárselos por la fuerza... ¿no ven que estoy terriblemente preocupado? ¡¡¡Con un carajo...!!! - gritó, golpeando con brusquedad el escritorio, haciendo caer varios objetos que se encontraban en este, sin que le importara en lo mas mínimo.
Un poco más calmado, se llevo un nuevo cigarrillo a los labios y le dio una profunda calada, para luego soltar paulatinamente el grisáceo humo...
-¿Acaso no comprenden que el bienestar de Shuichi, es lo más importante para mi? - cuestionó, ya no con gritos, ni coraje, solo con un notorio semblante de impotencia.
-Yo...yo... le contaré todo lo que sé... - murmuro la mujer, aún con el rostro bañado en lagrimas, mientras que Yuki la miraba suplicante e impaciente por saber lo que estaba ocurriendo.
-Desde que tengo uso de razón, hemos vivido en esta casa... ya que nuestros padres trabajaban al servicio de la familia Asakawa. El amo tenía un hijo, solo un par de años menor que yo... al cual amaba sobre todas las cosas... -
-¿El padre de Stephen? - pregunto con premura.
-No... su primogénito, no fue el padre del joven Stephen... - aclaro antes de continuar. - el pequeño era realmente encantador y lo que se podría llamar un niño prodigio... ya que además de ser educado y obediente, era muy culto para la escasa edad que tenía, recuerdo que solía leer bastante, es debido a él que existen todos estos libros...
Yuki miró con asombro a su alrededor, pero no emitió ningún comentario.
Pero a pesar de ser un niño tan ejemplar, no era muy feliz... El amo trabajaba en la ciudad y solo venía un par de días al mes, en los cuales pasaba todo el tiempo posible a su lado... ocasionando la furia de la Sra. Sadako que se encontraba embarazada y enferma de depresión y celos. Ella le reprochaba el inmenso amor que le profesaba a su hijo, además de acusarlo de tener otra mujer... Así que él, cansado de sus constantes ataques, se encerraba por horas con su hijo en el salón de música... el pequeño siempre tocaba "esa" melodía, para su padre... y cuando él no estaba, practicaba hasta el cansancio para complacerlo a su regreso, provocando más resentimiento en su madre, que termino por impedírselo.
Aunque el amo no sabía que cuando él se ausentaba, la señora desquitaba toda su frustración con el pequeño... le hacía cosas terribles, como dejarlo sin comer por más de un día, tiraba sus libros y no le permitía ocupar su habitación, así que lo mantenía encerrado en el ático, sin luz y sin siquiera poder hablar con alguien, en la única compañía de un oso de felpa... regalo de su padre.
Tampoco permitía que ningún empleado se acercara a él o le dirigiera la palabra, pues siempre que alguien trataba de hacerlo era despedido sin contemplaciones.
Pero el niño jamás la delato... ya que a pesar del continuo maltrato, la amaba tanto que obedecía sin cuestionar el por qué de tanta crueldad. - la anciana detuvo su relato, debido a los intensos espasmos causados por el llanto, mientras que Yuki trataba de digerir lo que recién había escuchado.
-Yo continuare con la historia... - se apresuro a decir el anciano, viendo el lamentable estado de su esposa. - Ella no le permitía hacer amistad con nosotros a pesar de ser casi de la misma edad, pero eso parecía no importarle, ya que en cuanto regresaba su padre el pequeño fingía ser inmensamente feliz... paseaban juntos en el lago, jugaban a la pelota o en los columpios hasta avanzadas horas de la noche, ante la furiosa mirada de su madre...
Eso era cada vez más frecuente hasta que ella dio a luz a su segundo hijo y las cosas empeoraron cuando ella salió del hospital y el bebé se quedó bajo observación debido a las malas condiciones en la que había nacido.
Así que ahora no solo lo castigaba por robarle la atención de su esposo, sino también lo culpaba por la mala salud de su nuevo bebé... por lo cual comenzó a golpearlo con cualquier objeto, en todas partes del cuerpo que no podían ser vistas, debido a la ropa que lo cubría... pero a pesar del cuidado que tenía para que el amo no se diera cuenta, él empezó a notarlo.
Hasta que un día volvió y le dijo que ya había tramitado el divorcio y la custodia del niño, y que en un par de días regresaría por él.
Pero en cuanto el amo se fue, ella volvió a golpearlo y a encerrarlo en el ático por más de dos días, sin permitirle probar alimento alguno... -
Estaban realmente aterrados con aquel relato...
Tanto Hiro como Ryuichi estaban tan consternados que sin que se dieran cuenta, gruesas lágrimas comenzaron a resbalar por sus pálidas mejillas... siendo inmediatamente consolados por sus respectivos amantes.
-Entonces llego el día en que Haruto volvería por él... cuentan los empleados, que se encontraba adolorido y hambriento, pero que eso no era nada comparado con la tristeza que inundaba su alma... se levanto con dificultad y se asomó por la pequeña ventana, ya que desde que pasaba mucho tiempo encerrado ahí, era lo único que le hacía sentir mejor... ver los hermosos jardines que conducían a la entrada principal, le llenaba de esperanza, la esperanza de ver a su padre llegar por aquel camino... seguramente ese deseo era lo que lo mantenía de pie.
Pero lamentablemente las cosas no sucedieron como esperaba...
Escucho unos pasos acercarse hasta la puerta y una vez que esta se abrió, ahí estaba ella con una torcida sonrisa y sosteniendo algo entre sus manos, que no se podía ver a simple vista... -
Caminaron con calma y en completo silencio, a través de los amplios jardines hasta llegar a la pequeña capilla, que curiosamente se encontraba abierta, al igual que el jardín trasero.
-Riku... ¿q-que hacemos aquí? - pregunto inseguro de querer oír la respuesta.
-Me preguntaste quién era, quienes eran mis padres y dónde vivía ¿no? -
-S-Si, pero esto no responde mis preguntas. - dijo confundido.
-Pues ahí adentro están tus respuestas - aseguró, entrando por la estrecha puerta del cementerio y ubicándose justo frente a una lápida.
Shuichi le siguió sin comprender muy bien lo que ahí encontraría, hasta que se detuvo leyendo la inscripción de una que parecía ser la más reciente.
- Haruto Asakawa, 1912-2009 Viví solo para preservar tu recuerdo... R. A. No comprendo, ¿eso que tiene que ver contigo? -
El pequeño lo miro con burla y se hizo a un lado para dejarle leer el epitafio de la lápida que cubría.
-En memoria de mi pequeño y amado hijo... "No hay paisaje más hermoso para mis recuerdos que tu presencia en mi pensamiento" Riku Asakawa, 1941-1949... -
-¿Ahora comprendes? - pregunto al tiempo que se acercaba a él.
-Yo... n-no... no puede ser... - respondió, haciéndose hacia atrás con un poco de temor. - ¿P-Por qué yo? -
-Porque te elegí... - dijo deteniéndose frente a él. - En las fiestas pasadas el hijo de mi hermano menor, vino de visita con un amigo... quién dijo ser manager del famoso grupo de Bad Luck... -
-P-Pero... -
-Fue ahí cuando te vi por primera vez... - se adelanto a responder. - Me causo una gran impresión ver tu fotografía... te parecías tanto a ella, que quise conocerte. -
-¿E-Ella? -
-Mi madre... - murmuro con un deje de tristeza reflejado en su rostro. - ¿Me odias... me odias como lo hacia ella, verdad? Seguro que ahora deseas que me aleje, que desaparezca para siempre de tu presencia... -
Al escuchar aquellas palabras Shuichi sintió un gran remordimiento.
-No Riku... yo jamás desearía eso... yo... yo de verdad te quiero... es solo que aún no puedo creer lo que esta sucediendo. - dijo, abrazándolo con ternura.
-¿Entonces no me abandonaras por ellos? - cuestiono aferrándose a su cuerpo.
-No... no pienso faltar a mi promesa... - musitó, mirándolo a los ojos mientras acariciaba su pálido rostro.
-Y entonces le obligo a ponerse un lindo trajecito de marinero, que su padre le había regalado la primavera pasada y el cual no había tenido oportunidad de usar... sin importarle el intenso frio que hacia en ese día.
Luego lo arrastro al salón de música, dejándolo llevar consigo a su oso de felpa... una vez ahí, le ordeno que tocara el piano para ella.
Como era de esperarse, obedeció sin cuestionar... pero en cuanto comenzó su interpretación, un sordo sonido resonó por todo el salón... sin volverse a escuchar sonido alguno, que no fuera el llanto del pequeño y las carcajadas de la Sra. Sadako.
Ningún tecla funcionaba... mientras él trataba con desesperación de terminar la pieza, ante la burlona sonrisa de su madre, que disfrutaba de ver la intensa angustia que reflejaba su lloroso rostro... - relato el anciano, al tiempo que fijaba su cansada vista en el rubio. - Nosotros aún éramos unos niños y como tal, nuestra naturaleza era ser curiosos, así que en completo silencio y con el debido cuidado de no ser descubiertos, les observamos y les seguimos hasta los jardines traseros, que fue el siguiente lugar a donde se dirigieron. - hizo una pausa... y con una mirada de culpabilidad que no paso desapercibida para Yuki, prosiguió con la voz entrecortada. - Nos fuimos escondiendo entre los arboles hasta llegar a la capilla, en donde nos ocultamos mientras ella lo hacía caminar, sin importarle el deplorable estado en el que se encontraba... ya que se notaba a simple vista que estaba débil y que su cuerpo comenzaba a tornarse de un ligero tono azulado, posiblemente debido al gélido viento que soplaba sin contemplación alguna...
*A-Ayúdenme... por... por favor... * fueron las palabras que pronuncio, cuando nos vio asomar la cabeza detrás de la barda, pero nosotros asustados volvimos a escondernos, sin hacer absolutamente nada por ayudarle... -
-Fue nuestra culpa... - interrumpió Kaede visiblemente afectada. - teníamos tanto miedo de que por nuestra culpa nuestros padres fueran despedidos, que dejamos que se lo llevara.
*¿A quien le pides ayuda, estúpido escuincle... acaso no sabes que los muertos no hablan? Y si no hablan, mucho menos vendrán a ayudarte. * Se burlaba la señora, al no encontrar a nadie cerca del abandonado cementerio.
Así que aún más molesta lo obligo a seguir hasta el lago, mientras nosotros tratábamos de recuperarnos del susto para luego seguirles... fue entonces que observamos la terrible tragedia... - ya no pudo continuar, la culpabilidad que sentía se podía apreciar en toda su persona, mientras que Yuki se compadecía de aquella pobre mujer, intuyendo que era aquello que tanto la atormentaba.
Una vez que se separaron Riku le pidió que lo acompañara al lago, con el fin de contarle todo lo ocurrido, asegurándole que después de eso, lo liberaría de su promesa y aunque Shuichi no estaba muy seguro de querer hacerlo, acepto sin cuestionar...
Caminaron en completo silencio, azotados por el gélido viento que soplaba implacable, hasta llegar a el...
-¿Quieres saber lo que sucedió? - preguntó con inocencia, a lo que Shuichi solo asintió.
-Entonces te lo mostrare... - dijo para después soltar su mano y adentrarse en este, hasta quedar completamente cubierto por la fría y cristalina agua.
Shuichi corrió aterrado, olvidándose de que el pequeño ya se encontraba muerto, y se sumergió para tratar de salvarlo...
No lo encontraba por ninguna parte y llevaba bastantes minutos buscándole, su cuerpo comenzaba a entumirse por la helada temperatura del agua, así que trato de salir a tomar un poco de aire antes de que este no fuera capaz de obedecerle, pero unas pequeñas manos lo sujetaron por las piernas, impidiéndoselo y haciendo que se hundiera cada vez más... hasta perder por completo la consciencia.
Cuando abrió sus ojos, no daba crédito a lo que veía... ante él estaba Riku, sosteniendo a Rishi entre sus brazos mientras sollozaba y era agarrado fuertemente de sus rubios cabellos por una mujer, la cual se apreciaba poseía una singular belleza, pero que por sus actos parecía más un demonio.
Trato de ir en su ayuda, pero algo no estaba bien... ¿acaso estaba muerto?
Miró sus manos comprobando que podía ver a través de ellas... y comenzó a sentir pánico de lo que sucedía, no solo no era oído, al parecer tampoco percibían su presencia, así que tratando de conservar la calma... se volvió un simple espectador de lo que ahí ocurría.
* - Madre... p-por... por favor... - suplicaba con dificultad el pequeño, que era sumergido constantemente en el agua.
-¿Madre, acaso piensas que yo quiero ser tu madre? Tu me quitaste todo lo que tenía... si no hubiera sido por ti, yo seguiría siendo feliz... tú... tú eres lo peor que pudo pasarme... - decía enfurecida, al tiempo que volvía a meter su cabeza en la gélida agua del lago, mientras que este se resistía con desesperación, arrojando al oso a la orilla del lago, para tratar de soltarse. - todo... todo hubiera seguido igual, si tú jamás hubieras existido... -
-¡¡¡Ahhhhhhh!!! - Un fuerte grito se escuchó cerca de los arboles, y Shuichi descubrió a un par de niños que observaban con terror lo que estaba sucediendo.
La niña había cubierto su boca con una de sus manos, mientras que de la otra, era sujetada fuertemente por otro pequeño, con la intensión de llevársela lejos al verse descubiertos por la mujer... que a pesar de mirarlos con rencor, permanecía hundiendo el rostro de Riku... hasta que este, ya no puso resistencia alguna...
Los pequeños corrieron asustados en dirección a la casa, mientras que Shuichi lloraba desconsolado, lleno de impotencia...
-"¿Por qué, por que si Riku era un buen niño? ¿Qué pudo haber hecho, para que su propia madre le arrebatara la vida, y más de manera tal vil y despiadada? " - se preguntaba visiblemente consternado.
La mujer al percatarse de que ya no tenia que ejercer fuerza sobre el menor, reparo en lo que había hecho... y comenzó a llorar y a reír como loca, al tiempo que sacaba con dificultad el inerte cuerpo de su hijo y lo recostaba sobre la húmeda hierba, junto a su oso.
Miró por algunos instantes sus intensos ojos verdes, que permanecían abiertos... su rostro y cuerpo ligeramente azulado... y volvió a romper en llanto, abrazándolo con un indescriptible dolor... como si recién acabara de recobrar la cordura.
-¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho? - musitaba con amargura, mientras bañaba en lagrimas, el cuerpo ya sin vida de su pequeño hijo...
-Cuando llegamos hasta la casa, el amo estaba por entrar... así que entre gritos por llamar su atención, le informamos lo que acabábamos de presenciar... él corrió con desesperación hasta el lago, seguido por nosotros y por varios empleados que habían escuchado el escándalo.
Al llegar se encontró con la escena más terrible que puede presenciar un padre... ahí tendido sobre la hierba, se encontraba el cuerpo sin vida de su hijo... él cual tenia sus ojos abiertos, como si solo estuviese contemplando el oscuro cielo. - la mujer detuvo su relato por algunos momentos, para tratar de controlar los espasmos que sacudían su cuerpo.
-Kaede... - le nombro su esposo, depositando una mano sobre su hombro, haciéndole saber que lo que había relatado era más que suficiente, pero la anciana no lo escucho.
-El amo lo sostuvo entre sus brazos, mientras lo besaba y acariciaba con profundo dolor... y remordimiento, culpándose por no haber llegado antes... ja-jamás olvidare la inmensa tristeza que reflejaba su rostro...
Así estuvo por varias horas... llorando con su hijo en brazos y buscando con la mirada, indicios de que su esposa estuviera cerca.
Poco tiempo después, se realizo una exhaustiva búsqueda en los alrededores pero sin obtener éxito... algunos especularon que había ocupado un bote para llegar hasta el otro extremo del lago, aunque no se explicaban como era que había remado aquella extensa distancia en tan poco tiempo, otros creían que después de cometer semejante perversidad, se había quitado la vida del mismo modo como lo había hecho con su hijo...
Yuki escuchaba con terror aquel relato... estaba pálido y visiblemente alterado.
-¿La encontraron? -
-No, nunca nadie volvió a saber de ella... -
-¿Y él... -
-…l pequeño fue sepultado en el cementerio de la familia. - se adelanto a responder - Y junto a él, el oso de felpa que su padre le había obsequiado, ya que fue la única compañía que tuvo en vida... -
-E-El oso... que tenía Shuichi... - murmuro absorto en sus pensamientos, mientras que la mujer solo asentía. - N-No creo que sea el mismo... - aseguro, tratando de convencerse.
-Fue así, como nos convertimos en simples espectadores... y seguimos siéndolo, en castigo por nuestros actos... ya que después de algún tiempo, el amo vino a vivir a la hacienda en compañía de su hijo menor, que al cabo de un par de días salió del hospital... y nos hizo prometer que jamás volveríamos a pronunciar el nombre de su hijo fallecido... no quería que profanáramos su memoria con el simple hecho de mencionarle...
Desde entonces comenzaron a suceder cosas extrañas. El amo se pasaba horas encerrado en la biblioteca o en el salón de música, al principio creíamos que era normal a causa del trauma sufrido, pero con el tiempo... le oíamos hablar solo, hasta que en el primer aniversario de la muerte de su hijo... le escuchamos por primera vez... tocaba el piano como solía hacerlo en vida, no había duda de que se trataba él... a pesar de que nunca se arreglo el piano, se podía oír claramente aquella melodía... tan perfecta y tan llena de dolor... -
Yuki miró con asombro a la mujer.
-¿E-Esta diciendo que... el... el piano no sirve? - cuestiono, temiendo la respuesta.
-Desde aquel día... dejo de funcionar y como desde entonces se ha mantenido bajo llave, nunca se mando a reparar...
Y así siguieron sucediendo todo tipo de cosas; lo veíamos asomarse desde la ventana del ático, lo oíamos botar la pelota en los corredores, jugar en los columpios y hasta platicar con su padre, el cual se encontraba envuelto en un mundo donde su amado hijo podía vivir a su lado como siempre quiso, dejando toda la responsabilidad de su hijo menor, en una de sus amigas de la infancia... quien se hizo cargo de su educación, hasta que tuvo edad suficiente para ir a estudiar al extranjero... mientras que aquí, las constantes manifestaciones del pequeño ocasionaban que los empleados fueran abandonando la hacienda.
Ya nadie podía venir a visitarlos, debido a que eran objeto de distintos tipos de persuasión para que se alejaran... así que fueron marchándose de uno en uno, hasta que solo quedaron nuestros padres, quienes le debían tanto al Sr. Asakawa, como para dejarlo solo.
Como era lógico la hacienda decayó y ya casi nadie se atrevía a venir por acá, y mucho menos después de los rumores de la aparición del niño, ya que muchas personas que llegaban a transitar por la vieja carretera, aseguraban haber visto al pequeño al pie de esta... otros tantos sufrieron algún tipo de accidente a consecuencia de su aparición.
Aunque al parecer, él solo quería proteger su entorno, el mundo de fantasía que creo para su padre... así que se dedico a aislarlo de todos, lo monopolizo sin volver a permitir que alguien más se le acercara, hasta el día de su muerte... consintiendo que solo nosotros permanecieramos en esta casa. -
-¿Y por qué no se alejaron, al igual que los demás? -
-Porque a donde fuéramos, siempre nos perseguiría el recuerdo de nuestras culpas... - aseveró el anciano.
-Eso significa que Shuichi no mentía... pero aún así no comprendo ¿que tiene que ver en todo esto? -
La mujer ya un poco aliviada de confesar su culpa, saco un juego de llaves de su abrigo y se las ofreció al rubio.
-Hay una caja, hasta abajo del último estante. -
Yuki camino hasta este y comprobó lo dicho por la anciana, luego regreso para depositar la caja sobre la mesa e introducir por el orificio, la llave más pequeña.
Al abrirla, descubrió varios objetos, entre los cuales había un libro, un costoso anillo y un par de fotografías en blanco y negro, las cuales observo con detenimiento.
-Mientras eso acontecía, yo me hacía cargo de la educación de su hijo menor hasta que tuvo edad suficiente para ir a estudiar al extranjero, en dónde conoció a la mujer con la cual contrajo matrimonio y con la cual tuvo a su único hijo, heredero de todo lo perteneciente a la familia Asakawa... -
-Stephen. -
La mujer asintió a lo dicho por el americano.
-Eso explica por que él no sabía nada respecto al niño. -
-Pero si los rumores que nos dijo antes son ciertos, entonces Shuichi esta corriendo un grave peligro. - dijo al tiempo que se ponía de pie con la clara intensión de marcharse.
-Hiro... -
-Tenemos que informar a Yuki, de seguro ya llego a la hacienda y podrá sacar a Shu de ahí, antes de que le ocurra algo. -
-Es posible que ya no haya nada que hacer. -
-¿Cómo dice? -
-Que fue precisamente a esta hora, cuando ocurrió el homicidio... - aseguro, mientras observaba el antiguo reloj que pendía de la pared.
Al escuchar lo último, el ambiente se tenso al grado de que nadie se atrevió a decir nada más, todos estaban aterrados imaginando lo peor, hasta que la anciana volvió a romper el incomodo silencio... tornándolo aún mas tenso de lo que ya era.
-Si el pequeño quería algo de su amigo, seguramente ya lo habrá obtenido. -
-Venganza... si el niño se acerco a Shuichi por el asombroso parecido con su madre, entonces lo único que podría querer de él seria... -
-¡¡Su vida!! - interrumpió el cantante, que se notaba igual de alterado que Hiro.
-Cálmate my honey... no creo que mi aniki permita que le ocurra algo a Shu. -
-Aún así, debemos ir para allá... no estaremos tranquilos hasta ver que se encuentra a salvo. -
-Ok, entonces no tenemos otra opción que ir a pie. - accedió el rubio, al ver la inmensa angustia de su novio y amigos.
-Ustedes prometieron marcharse en cuanto supieran la historia. - insistió el mecánico.
-No, nosotros queríamos saber lo que sucedía para poder ayudar a nuestro amigo. -
-Entonces no podemos retenerlos... Hideki, dales las llaves de la camioneta. -
-Pero abuela... -
-¡¡¡Hazlo!!! - ordeno tajante, a lo cual el hombre no pudo hacer más que obedecer su mandato.
-Gracias... - Hiro hizo una leve inclinación hacia la mujer y salió de la casa, seguido por los demás.
-Abuela ¿estas segura de que fue lo correcto? -
-Eso lo sabremos pronto... -
-Tiene razón... y-yo iré a terminar mi trabajo. - dijo antes de darle un beso en la mejilla, para luego retirarse.
- Haruto, he roto la promesa que te hice... - murmuro con la mirada perdida en algún punto de la estancia. - Solo espero que no haya sido en vano y que todo esto termine, para que por fin podamos descansar... -
Estaba realmente asombrado, aquella mujer era tan hermosa y tan parecida a Shuichi, que cualquiera podría asegurar que era él vestido de mujer.
-Hay más... - intervino el anciano, sacándolo de sus pensamientos.
-¿C-Como? -
El hombre señalo el libro.
Yuki lo tomo, leyendo el titulo en el proceso: "Por amor a ti" de Haruto Asakawa, nada fuera de lo común *pensó* así que prosiguió abriéndolo en la primera página, encontrando una dedicatoria...
Con todo mi cariño, a mi amada esposa.
Mi musa, mi ángel de hermosos ojos violetas...
*Mi ángel de hermosos ojos violetas* aquella frase lo había dejado helado... como si recién comprendiera lo que estaba sucediendo.
-Shuichi... - murmuro con angustia, al tiempo que salía apresuradamente de la habitación, ignorando las advertencias de los empleados, quienes sin más remedio fueron detrás de él.
Manejo a toda velocidad hasta llegar a la hacienda... tocaron un par de veces, pero fue más grande la desesperación que sentían, que sin pensarlo si quisiera, entraron por la fuerza, estampando la camioneta en la oxidada reja.
Una vez que estuvo fuera de la casa, corrió desesperado en dirección al lago... sentía un intenso dolor en el pecho, la misma sensación de ansiedad que sentía cada vez que tenia ese sueño... el cual, hasta ahora entendía lo que significaba.
Conforme avanzaba, el camino se le hacía cada vez más largo, aumentando su preocupación...
Al llegar a la casa, se separaron para buscar a su amigo pero al no encontrar a nadie por ninguna parte, decidieron ir al único lugar que imaginaron que podría estar... esperando por que sus sospechas no fueran ciertas...
Inexplicablemente comenzó a faltarle el aire... ahora no solo le dolía el pecho, su cabeza punzaba con mayor intensidad, mientras observaba a lo lejos la cristalina agua del lago.
Al llegar a este, se encontró con la escena más aterradora de su vida... frente a él, su pequeño amante reposaba sobre la húmeda hierba... estaba empapado y su tersa piel se apreciaba de un tenue color azulado.
-S-Shu... Shu... ¡¡¡Shuichiii!!! - Con un inmenso dolor lo sostuvo entre sus brazos, mientras lo sacudía con violencia para tratar de despertarlo.
-Sr. Uesugi, ya no hay nada que pueda hacer... - decía el anciano, completamente consternado.
Pero Yuki no lo escuchaba... no quería escuchar que su hermoso chiquillo estaba muerto, eso era algo que jamás aceptaría.
-Shuichi... p-prometiste que jamás m-me dejarías... lo pro-prometiste... - sollozaba sobre su pecho - d-despierta b-bakaaa... no... no m-me dejes... -
Por fin estaban a unos cuantos metros de distancia del lago, pero sin duda lo más inquietante no fue el no poder llegar más rápido, sino el ver a los empleados alrededor del rubio... quien en ese momento se encontraba en el suelo con el cantante en brazos... definitivamente algo malo había sucedido.
-¡¡¡Shu!!! - gritó desesperado el guitarrista mientras se apresuraba a su encuentro, seguido por los demás, que aún se rehusaban a comprender lo serio de la situación.
-Shuichi... ¿q-qué... que pasa? - pregunto al llegar frente a Yuki.
-Despierta Shu... lo prometiste... n-no me dejes... no me dejes... - murmuraba constantemente, sin darse cuenta de la presencia del pelirrojo.
-¿Qué sucede... que pasa con Shu? -
-…l... él esta muerto... - respondió la anciana, igual de consternada que los presentes.
-No... No...¡¡¡ Shuichi noooooo!!! - fue lo único que alcanzo a pronunciar, antes de desvanecerse entre lo brazos de su amante, mientras que los demás sollozaban con la esperanza de que todo fuera un mal sueño... una terrible pesadilla que al despertar, desaparecería para siempre...
Pss como se habrán dado cuenta, el capítulo es aún más largo que los anteriores, con el fin de aclarar casi todos los misterios pertenecientes a la historia, aunque sé que los que son más observadores, se dieron cuenta del cabo suelto más importante del fic, y el cual será revelado en el siguiente capítulo, que será el ultimo de esta historia.
En fin… espero que a pesar de lo cruel que estuvo, haya sido de su agrado…
Y agradezco a todos aquellos que se han tomado un tiempo para leer mis locuras y a Kotori-chan, esmeralda_chan y Zedriagciar por tomarse un tiempo más para alegrarme el día con sus comentarios…
*Próxima actualización "Déjame amarte" para el 14 de febrero.*
Salu2!!!
