Hola!!!

Nuevamente sé que no tengo disculpa por haber tardado en actualizar... pero ya expondré mis excusas al final del capítulo.

El cual va dedicado con mucho cariño a tods aquells que se dieron un tiempo para leer y sobre todo a quienes se tomaron un momento más, para dejar un lindo review…

De verdad valoro mucho cada uno de los comentarios que recibí.

En fin… ya no les entretengo más y les dejo con el capítulo final.

Gravitation no me pertenece…

*****************

La promesa

** No podía creer lo que acababa de presenciar…

Riku había sido brutalmente asesinado por su madre y él… él no había podido hacer nada para evitarlo.

Ya no podía mas… su cuerpo temblaba de impotencia, mientas que por sus mejillas resbalaban un sinfín de lágrimas… y como si de un pequeño niño se tratase, se hizo un ovillo sobre la hierba.

Lloraba desconsoladamente, hasta que sintió una pequeña mano acariciar su cabeza.

-Shu… -

Conocía perfectamente esa voz… así que de inmediato levanto su rostro, encontrándose con los enormes ojos esmeralda, pertenecientes al pequeño… quien lo miraba con ternura.

-Riku… tú… yo, lo siento… siento tanto no haber podido ayudarte, yo… - murmuraba, sin dejar de llorar.

-Claro que no podías ayudar… eso sucedió hace tanto tiempo, mucho antes de que nacieras… - explicó. - Lo que viste, no es más que un triste recuerdo, un recuerdo que me ha mantenido atado a este lugar… reviviéndolo cada año, hasta el día de hoy… -

-Yo… no volveré a permitir que sufras, no ahora que estoy a tu lado. – afirmó al tiempo que intentaba abrazarlo, aunque inexplicablemente no podía… Riku comenzaba a desvanecerse.

No entendía bien lo que sucedía, pero si de algo estaba seguro, era que si estaba ahí en compañía de Riku, era por que se encontraba muerto, pero entonces ¿que era lo que pasaba?

-No, Shu… tú debes regresar a lado de las personas que te aman. –

-Y-Yo no quiero… no quiero vivir sin ti… - insistió, tratando de retenerlo.

-¿Y que será de ellos? –

Ante esa pregunta, Shu comprendió que no quería perderlos… no quería que su familia, sus amigos y mucho menos Yuki, sufrieran por su ausencia, pero sabía que tampoco podría hacer nada para evitarlo.

-Aún puedes volver… anda con ellos, te están esperando. –

-P-Pero yo estoy… -

-No, no lo estas… solo sueñas, pero si no despiertas ahora, ya no podrás hacerlo… -

-Aún así, yo… -

-Cumpliste tu promesa, ya no me debes nada… - dijo, con una amplia sonrisa dibujada en sus labios, mientras se desvanecía cada vez más.

-¿Y que será de ti? - cuestiono desesperado, al ver que desaparecía por completo.

-Yo, siempre estaré a tu lado… - su voz se escuchaba tan lejana que Shuichi se estremeció de tristeza.

-¡¡¡Riku, espera por mi, te buscare… y sin importar qué, o cuanto tiempo me tome, volveremos a estar juntos!!! – gritó con la esperanza de ser oído. – Riku… e-es una promesa... – musitó, al tiempo que su rostro se volvía a llenar de lagrimas.

Así permaneció por bastante tiempo, hasta que todo se tornó oscuro…

Un indescriptible sentimiento se apodero de él… tenia miedo y comenzaba a sentir su cuerpo pesado… pero no tenia animo alguno de moverse, hasta que a la distancia pudo distinguir una tenue luz.

Ya más motivado, caminó presuroso para tratar de alcanzarla… pero por más que avanzaba, no lograba conseguirlo.

Desesperó por algunos instantes, pero al pensar en todos aquellos que amaba, decidió no darse por vencido… él no era el tipo de persona que se rendía tan fácilmente, así que haciendo acopio de todas sus fuerzas, retomo el camino.

-¡¡¡Lo perdemos!!! –

-No, no puede ser… canalicen la otra vena y pasen Lactato de Ringer, den un bolo de 10cc/kg seguido por una infusión de 5cc/kg. -

Luego varias voces llegaron hasta sus oídos, pero no lograba reconocer ninguna… aunque no le importo, ya que un intenso dolor en su cuerpo le hacia perder la consciencia.

-Shu, d-despierta… -

Al abrir sus hermosos ojos violetas, se encontró con su amante… el cual estaba sentado frente a él, tomándolo de la mano mientras lloraba desconsoladamente sobre ella… alrededor, varias enfermeras y un par de médicos murmuraban cosas que no entendía.

-¿Shu? – levanto la mirada, al sentir un suave movimiento en la mano de su pequeño.

* – pip pip pip pip pip pip pip pip pip pip pip pip…*

-¡¡¡Despertó!!! – exclamaba una de las enfermeras.

-E-Es un milagro… - **

**********

-Shhh… tranquilo, todo esta bien. – murmuraba una enfermera, mientras acariciaba su cabello para tratar de calmarlo.

-A-Akari… yo, tuve otra vez ese sueño. –

-Lo sé Shu, pero ahora ya no debes pensar en eso… solo trata de descansar un poco más, que hoy es el gran día. – sonrió.

El cantante asintió, sabía que debía de permanecer tranquilo si no quería pasar un día más en aquel lugar.

No es que fuera tan malo, ya que todos le trataban tan bien, que no parecía estar postrado en una cama… además de que su familia y amigos le visitaban a diario, aunque lo que más le animaba era ver tan atento a su guapo amante.

Así que dejándose llevar por las suaves caricias que le brindaban, volvió a cerrar sus hermosos ojos violetas, hasta quedarse profundamente dormido.


Sentado en aquel incomodo asiento de cuero negro y fumando tranquilamente un cigarrillo… así se encontraba el apuesto escritor de novelas románticas más famoso de todo Japón.

Absorto en sus pensamientos y con la miraba perdida en algún punto del pulcro corredor despoblado de gente…

Hasta que vio salir a una enfermera por la puerta más próxima, la mujer caminó hacia él con el ceño fruncido.

-¿Cuántas veces debo decirle que esta prohibido fumar aquí dentro, Sr. Uesugi? –

El rubio solo la observo por algunos instantes y volvió a dar una extensa calada para luego soltar paulatinamente el grisáceo humo, cerca de su rostro.

-Coff coff – se quejo la enfermera para después quitarle el cigarrillo de la mano y tirarlo al suelo, pisándolo al instante.

Yuki no hizo nada, solo volvió a depositar su ahora molesta mirada en ella… recordando que desde que inicio a ir en aquel hospital, la enfermera siempre lo retaba, así que estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones.

-¿Ya esta listo? –

-Ohh… no se preocupe por mi, estoy bien… - dijo sarcástica. – Y si… ya esta listo, ahora mismo esta preparando sus cosas, pero antes de que vaya por él, debe pasar con el doctor Miyasaki. –

Aquellas palabras le habían alegrado tanto, que no reprimió el efusivo abrazo que le dio a la confundida mujer, para luego atravesar el corredor y entrar por la misma puerta por que momentos antes había salido la enfermera.

-Vaya… ¿quien dijo que no era posible que las personas cambien? – musitó sonriente… ya que hacía varios años que conocía al apuesto escritor y desde entonces le tenía un cariño muy especial, un cariño maternal que se intensifico cuando conoció al revoltoso cantante… y aunque no lo aparentará siempre estaba al pendiente de ambos, así que era fácil para ella comprender, el porque de tanta felicidad.


-Mi aniki me va a matar… - lloriqueaba el moreno, observando todo a su alrededor.

-Jeje… tal vez, pero estoy seguro que se le olvidara pronto. –

-Bueno, pero deben de admitir que Tatsuha-san tiene razón… no solo nos metimos sin permiso en su departamento, sino que también organizamos una fiesta. –

-¿De que hablan? – pregunto una de las castañas, que llegaban con una gran jarra de ponche y varios vasos.

-En realidad Tatsuha se quejaba de que lo obligamos a que nos diera las llaves del departamento de Yuki. – respondía el pelirrojo.

- Pues seguro que Eiri se enoja, pero ni modo… Maiko ya termino de preparar la comida y por lo veo Sakano y Suguru también terminaron de colocar el letrero de bienvenida. –

-Mika… ¿por qué si tu lo entiendes, no me ayudas a convencerlos de que fue una mala idea? – insistía el moreno, presintiendo la furia de su hermano mayor.

-Lo siento, pero ya estamos aquí… así que ya no podremos dar marcha atrás. –

-¡¡¡Si… además Kuma-chan y yo queremos estar con Shu-chan!!! - expresaba el cantante, mientras brincoteaba feliz con su conejo en brazos, por la espaciosa sala del escritor.


-¿Esta seguro de que es lo más apropiado? –

-Después de lo que ocurrió, lo mejor será que se mantenga el mayor tiempo posible ocupado y que mejor, que haciendo lo que más le gusta. –

-Estoy absolutamente de acuerdo, aunque deberá de cuidar que su salud no decaiga nuevamente. –

-Lo sé… - suspiró con pesadez - Por fortuna Touma accedió a que uno de los médicos de NG, les acompañe durante el viaje. –

-Eso me tranquiliza ¿pero por cuanto tiempo estará fuera? – inquirió, mientras hacia unas cuantas anotaciones en el expediente del pelirosa.

-Tres o cuatro meses. -

-Vaya… eso es bastante tiempo. – alegó, mientras dejaba lo que hacía para mirarlo dubitativo. – Recuerde que esta vivo de puro milagro, así que no le exija demasiado. –

-Solo lo necesario para que se olvide de esa terrible pesadilla. –

-Él aún menciona cosas mientras duerme… pero debo admitir que ahora se le ve más tranquilo. –

-Si… al parecer ya no se la pasa llorando como los demás días. – musitó, con un leve semblante de tristeza. - Gracias por todo, doctor Miyasaki… - concluyo, al tiempo que estrechaba la mano del mayor.

-No tiene de qué agradecer… este es mi trabajo, así que no dude en llamarme si nota alguna otra anomalía. –

-De acuerdo… - respondió, para luego dirigirse hacia la puerta. -

-Ahh… y no olvide lo que hablamos… si ustedes están dispuestos a dar ese paso, yo estaré en la mejor disposición de ayudarles. –

Al escuchar aquello, el rubio detuvo su andar por algunos instantes… sabía perfectamente a lo que se refería, pero aún no estaba convencido de la decisión que tomaría al respecto.

-Lo tendré en cuenta… - fue lo ultimo que pronuncio, antes de abandonar el consultorio.


Caminó presuroso a la habitación de su amante.

-Sr. Uesugi… él no esta, dijo que había olvidado algo en la recepción y que lo alcanzaría en el estacionamiento. – le informo la enfermera, que lo esperaba en el pasillo.

-Ya veo… - dijo sin detener su paso hasta que estuvo frente a la amplia puerta de cristal, en donde se coloco sus lentes de sol para luego salir hasta llegar a su mercedes… encendiendo un nuevo cigarrillo mientras esperaba.

Estaba realmente ansioso de llevarse a su revoltoso amante a casa, ya que durante esos cuatro días que había pasado en el hospital… no había podido conciliar el sueño, y es que en su mente se repetía constantemente, cada instante del día en que su peor pesadilla estuvo a punto de hacerse realidad… ahora lo único que quería, era llevárselo y olvidarse todo.

No tardo mucho tiempo para que viera aparecer a su lindo amante, entre los lujosos autos del estacionamiento.

-¡¡¡Yuki!!! – corrió sonriente hasta llegar a él.

-Baaka ¿piensas que te esperare toda la vida? – respondió con fingida molestia, mientras lo sujetaba por su frágil cintura y lo atraía hacia él.

-Pero Yuki es que yo… - sus palabras fueron acalladas por los cálidos labios del escritor, tomándolo por sorpresa… y llamando la atención de varios de los que llegaban o salían de aquel costoso hospital privado.

Lentamente lo giró para recargarlo en el auto, pero sin dejar de probar cada rincón de aquella dulce y adictiva boca…

-Hmm… ahhh… Yu-Yuki… - murmuró aún entre sus labios. –N-Nos pueden v-ver… -

-N-No me importa… - aseguró, para luego comenzar a besar aquel delicado cuello, descendiendo poco a poco a través de el…


Estaban impacientes, ya tenían bastante tiempo esperando a que la pareja regresara del hospital.

-¿No se supone que ya deberían de haber llegado… y si algo les sucedió? –

-No creo… lo más probable es que se les paso el tiempo, entre las indicaciones del médico y el pesado tráfico de un viernes por la tarde. –

-Hiro tiene razón, no creo que debamos preocuparnos. – afirmaba la castaña.

-¿Nee… y si vemos la tele? Shu-chan tiene cable y a Kuma-chan le gustaría ver una película. – sugería el cantante, mientras encendía el enorme televisor de la sala y se desplomaba en el suelo frente a el, con su lindo conejo en brazos.

-Al menos habrá algo bueno que ver, en alguno de estos doscientos canales. –

-Eso espero… - dijo Maiko, mientras tomaba lugar junto al cantante y comenzaba a cambiar los canales en busca de algo que fuera del agrado de todos, pero al parecer había cadena nacional… estaban dando un informe de ultimo momento, así que más que resignada, lo dejo en uno para ver de qué se trataba.

-Wooo… ¿E-Ese no es el hospital donde esta Shu?–

-No ¿cómo puede s… - no termino la frase al escuchar lo dicho por la comentarista de espectáculos.

**Hace tan solo un par de minutos… el talentoso y guapo canta-autor de la famosa banda Bad Luck, fue captado por las cámaras de varios curiosos, en una situación bastante íntima, en compañía de su también guapo y famoso amante, el novelista Yuki Eiri.

Al parecer estaban por abandonar el lugar, antes de ser captados por un grupo de personas que decidieron hacer de paparatzis.

-Y estas son algunas de las imágenes que captaron, hace apenas algunos minutos en el estacionamiento de un exclusivo Hospital, al sureste del país… - continuaba el comentador. **

En la pantalla se podía apreciar claramente a Yuki, besuqueando sin pudor alguno al pequeño cantante, al cual mantenía aprisionado entre su flamante auto y su cuerpo…

Al parecer no se habían percatado de los mirones que sin pensárselo siquiera, comenzaron a grabar y a tomar fotografías con sus teléfonos, captando cada uno de los movimientos de la famosa pareja… que al verse descubiertos, subieron inmediatamente al auto y se marcharon justamente después de que el escritor les dedicara una furiosa mirada.

**-Como pueden ver, este vídeo fue grabado por uno de los pacientes, mientras asistía a un chequeo personal… y las imágenes son perfectamente claras. –

-Así es… ahora nos enlazaremos hasta el lugar de los hechos, con nuestra reportera que ya se encuentra ahí… te escuchamos Sakura. –

-Hola muy buenas tardes… y como bien dices Kaito, ahora nos encontramos en el estacionamiento de este hospital privado, que por obvias razones no podemos dar el nombre… Tenemos algunos testimonios de… - **

-No lo puedo creer… - intervenía la mayor de los Uesugi, mientras veía perpleja la pantalla.

-Yo tampoco, mi aniki haciendo esas cosas a mi lindo cuñadito y en un lugar así… - decía entusiasmado. – ¡¡¡Es mi héroe!!! –

-¡¡Idiota!! Deja de soñar despierto… –

-¿Ehh, pe…? –

-Shh… guarden silencio. – ordenaba el pelirrojo, que intentaba terminar de oír la noticia.

**-Pues se han creado muchas expectativas al respecto, ya que desde hace más de un mes se anuncio en una rueda de prensa por parte de la disquera, la cancelación de la gira que el grupo de Bad Luck tendría en el continente Americano… debido a un desgaste físico por parte del vocalista del grupo.

De hecho se especula que el talentoso cantante, estuvo interno en este hospital hasta el día de hoy… ya que no se supo sobre su paradero durante todo este tiempo.

Aunque otros tantos aseguran que solo vino a una revisión de rutina, antes de realizar su gira en aquel continente, ya que desde el día de ayer se hizo oficial que a partir del próximo lunes, los integrantes de la famosa banda, reanudarían sus compromisos de trabajo. – decía la reportera.

-¿Pero que es lo que dicen los médicos? – cuestionaba el comentador, desde el estudio.

-En realidad… nadie del personal del hospital ha querido dar alguna entrevista, alegando que por ética profesional, no están autorizados a dar ninguna información sobre sus pacientes, ni mucho menos a exponer su anonimato… así que por el momento solo tenemos los testimonios de las personas que presenciaron aquel intenso momento entre la famosa pareja… hasta aquí mi reporte.

-Sakura, muchas gracias por tu arduo trabajo… -

-Bueno, al menos podemos asegurar que Shindou Shuichi goza de perfecta salud. – anunciaba la chica en el estudio, bastante emocionada.

-Y por supuesto que las miles de fans, estarán igual de complacidas de haber visto estas escenas, que seguramente darán la vuelta al mundo. –

-Por supuesto… ya que a pesar de que su relación es de conocimiento público, no se les había visto juntos, más que en algunos conciertos o ruedas de prensa. –

-Ahora haremos una remembranza referente a la relación de esta pareja y sus inicios co… **

-¡¡¡Time to go!!! – decía el rubio, después de apagar el televisor.

-Pero kuma-chan y yo, queremos ver a Shu… -

-Lo siento Ryu, pero creo que K tiene razón… es hora de irnos. –

-Es cierto, no creo que a Eiri le agrade mucho encontrarnos aquí. – afirmaba, la castaña.

-¿Lo ven? Es lo que trataba de decirles desde un principio. – intervenía el moreno.

-Supongo que tienes razón… después de todo, solo tú puedes llegar a ser tan pervertido como él. –

-¿Qué quieres decir con eso Mika? Es normal que mi aniki quiera estar con mi cuñadito después de tantos días. –

-Pero Kuma-chan y yo también queríamos comer pastelillos… - lloriqueaba el cantante, que miraba los deliciosos postes sobre la mesa.

-Te aseguro que no quedara nada de ellos. -

-Pero son muchos… ¿que puede hacer el Eiri-baka con ellos?– insistía el mayor, con un tenue mohín en sus labios.

-Creo que eso te lo puedo mostrar my honey… si antes de llegar a casa, pasamos por una pastelería… - sonreía insinuante.

-¡¡¡Ahhg… estas hablando de más!!! ¿olvidas que no están solos, pervertido? –

-¡¡Auch!! ¿Por que me pegas Mika? –

-Esto es un caso perdido… - suspiraba el guitarrista, desde la puerta.

-Como sea… ya celebraremos con Shindou-san cuando vayamos de gira. -

-Supongo… -


Había manejado lo más rápido que le fue posible, pasando por varios atajos para evitar quedar atrapados en el tedioso tráfico de ese día, y ahora se encontraban saliendo del elevador con la clara intensión de continuar lo que dejaron pendiente.

-Mhh… Yu-Yuki… - murmuraba entre sus labios, mientras este lo cargaba en dirección a la puerta de su departamento, en donde se detuvo por algunos instantes para abrirla con gran maestría.

-¿Pero que dem…? –

-Waaaa… Yuki ¿tu hiciste todo esto para mi? – cuestionaba feliz, al tiempo que se bajaba de los brazos del rubio y se apresuraba a tomar uno de los deliciosos pastelillos de fresa, que se encontraban sobre la mesa.

-……… ehh… si. – se adjudico la sorpresa, aunque por su mente solo pasaba la mejor manera de torturar lentamente al supuesto intruso… "Tatsuha" siempre y cuando siguiera en el departamento.

-¡¡¡Gracias Yuki!!! –

-Me podrías dar las gracias de otra manera… - respondió sugerente, mientras se acercaba a él y limpiaba con su lengua el dulce de fresa que estaba sobre la sonrojada mejilla del pequeño, volviéndolo a sujetar entre sus brazos…

************************ Cuatro meses después ************************

**-Despierta Shu... lo prometiste... n-no me dejes... no me dejes... - murmuraba constantemente, sin darse cuenta de la presencia del pelirrojo.

-¿Qué sucede... que pasa con Shu? –

-…Él... él esta muerto... - respondió la anciana, igual de consternada que los presentes.

-No... No...¡¡¡ Shuichi noooooo!!! - fue lo único que alcanzo a pronunciar, antes de desvanecerse entre lo brazos de su amante.

Al escucha aquello, el rubio salió de su trance, dedicándole una fugaz mirada al grupo de personas que se encontraban a su alrededor, se puso de pie y con delicadeza tomo en sus brazos al frágil cuerpo del menor, apresurando el camino hacia la casa.

Por ningún motivo aceptaría que "su" Shuichi había muerto.

**********

El americano comprendió lo que el escritor tenía en mente, así que dejando por algunos momentos a su amante, en compañía de Sakano, se dispuso a realizar un par de llamadas.

-¿Hiro… t-te encuentras bien? - cuestiono el moreno, al ver que este recobraba la conciencia.

El pelirrojo agudizo la vista, encontrándose con un muy preocupado Sakano… giro la vista y observo en la distancia a Suguru y Ryuichi, que se alejaban lo más rápido que podían, ayudados por Tatsuha.

-My pretty boy… - murmuro con tristeza el rubio, al ver que su amante despertaba.

El moreno se hizo a un lado para dejar que su amigo se acercara al guitarrista.

-K… di-dime que no es cierto… -

El americano no dijo nada, solo lo sujeto entre sus brazos y se encamino por el mismo lugar por donde iban los demás, seguidos por Sakano y los empleados de casa.

**********

Al llegar a la habitación que compartía con su amante, cerró la puerta con seguro y luego lo recostó sobre la cama.

Con mucho cuidado de no lastimarlo, lo comenzó a desnudar… ya que la ropa que tenía estaba completamente empapada.

La piel del menor estaba de un tono azulado, más intenso de cuando lo encontró… así que apresuradamente lo seco por completo, lo envolvió en el edredón que estaba debajo del que se había mojado y busco ropa adecuada para cubrir su cuerpo.

Una vez que estuvo apropiadamente cubierto, lo metió entre varios cobertores y se dispuso a desvestirse, para luego meterse debajo de estos y recostar a su pequeño sobre su torso completamente desnudo.

No estaba muy seguro de lo que estaba haciendo, pero en alguna ocasión escucho que para ayudar a una persona que tiene hipotermia, debe de mantenerlo lo más caliente y seco, que sea posible… el calor de otro cuerpo también puede ser de gran ayuda, ya que el frotar la gélida piel, puede ocasionar que esta se desgarre, debido a la baja temperatura a la que estuvo expuesta…

Mientras abrazaba el frágil cuerpo de su pequeño, trataba de sentir algún indicio de que siguiera con vida… ya que también había escuchado que en una persona con un alto grado de hipotermia, el pulso y ritmo respiratorio disminuyen de manera significativa, quizás y esa era la única esperanza que le quedaba.

Con ese pensamiento, se aferro lo más que pudo a aquel gélido cuerpo que envolvía entre sus brazos… no supo en que momento comenzó a orar… de hecho jamás había creído en la existencia de un Dios, pero estaba tan afligido, que no descarto la posibilidad de que él, lo escuchara…

No supo cuanto tiempo paso… pero de algún modo, estaba seguro de haber sentido un muy leve respirar, solo rogaba por que su desesperación no le estuviese jugando una mala pasada.

En breves instantes, comenzó a escuchar un fuerte ruido proveniente de afuera de la casa… era como de unas enormes hélices.

Seguido de eso, varios pasos y voces se oían fuera de la habitación, mientras un intensó golpeteo en la puerta se hacia cada vez más insistente… no quiso separarse de su amante, así que dejo que tocaran todo lo que quisieran y cuando no escucho más, pensó que se habían cansado, pero no contaba con un agudo sonido que hizo que la puerta se abriera instantáneamente.

K se adentro en la habitación con pistola en mano, seguido por varias personas que vestían de civiles, pero que mantenían varios botiquines de primeros auxilios y una pequeña camilla.

Fue entonces que comprendió lo que sucedía, así que sin hacer ningún comentario, se levanto sin importarle su desnudes y mientras aquellas personas pasaban a Shu a la camilla y le introducían varias agujas en sus delicados brazos, él se apresuró a vestirse, para luego salir detrás de ellos, hasta llegar al helicóptero que les esperaba. **

**********

Cuando abrió los ojos… su frente sudaba y un ligero temblor invadía su cuerpo, nuevamente había revivido aquella terrible pesadilla...

Quizás todo ese tiempo alejado del menor, le hacía sentir bastante preocupado… a pesar de mantenerse en contacto con él.

Se incorporo con pesadez para dirigirse al servicio, en donde se lavo la cara, para luego observar por algunos momentos su demacrado rostro en el espejo que tenía de frente, se seco y camino hasta la amplia sala de su departamento, dejándose caer en el cómodo sillón, al tiempo que tomaba el ultimo cigarrillo de la cajetilla que se encontraba sobre la mesa de centro.

Lo encendió, aspirando un poco de el y miró a su alrededor… aún estaba oscuro, pero pudo distinguir varias cajas apiladas al fondo y una gran cantidad de muebles, cubiertos por sabanas y otros tantos en plástico trasparente… ese era el ultimo día que pasaba en aquel departamento, en el que compartió tanto buenos, como malos recuerdos con su extrovertido cantante.

-Shu… - murmuró al contemplar la pequeña imagen de ambos, que estaba adherida en su encendedor.


Levaban ya, varias horas de vuelo y él aún no podía conciliar el sueño… observó por algunos segundos el oscuro cielo a través de la ventana, luego dirigió su mirada hasta el chico que dormía plácidamente a su lado. Por instantes sintió envidia, si tan solo él pudiera descansar de igual manera, aunque fuera solo un poco.

Estaba deprimido, a pesar de que debería de sentirse feliz, ya que la gira de Bad Luck en el continente Americano, había sido un rotundo éxito, además de que dentro de poco volvería a ver a su familia y especialmente volvería a estar a lado de su apuesto amante…

Pero simplemente no entendía lo que le sucedía… habían pasado cuatro meses desde que estuvo a punto de perder la vida y aunque trataba de superarlo, simplemente no lograba conseguirlo.

Como tampoco podía sacar de su mente, el día en que había hecho aquella promesa…

**-Oye... ¿ya me dirás tu nombre? - pregunto, antes de sentarse a su lado.

-Recuerda que antes deberás hacer una promesa… -

-Bien. –

-Pero antes… ¿dime, qué piensas de mí? –

El pelirosa lo observó reflexivo, no entendía a que venía aquella pregunta pero tampoco le importo, así que solo dijo lo que realmente sentía.

-Yo pienso que eres un niño encantador y… - su semblante se torno alegre mientras continuaba. – Siento que me encantaría permanecer a tu lado para siempre… ¿sabes? y-yo te quiero… -

El pequeño lo miró con sorpresa, y es que jamás espero aquella respuesta.

-¿C-Como puedes decir eso si… -

-¿Si recién te conozco? – inquirió, interrumpiéndolo.

-S-Si… -

-Pues en realidad no lo sé… pero estoy seguro, por que fue lo mismo que me sucedió con Yuki… - sonrió al recodar cuando conoció al rubio. – La primera vez que lo vi, me hizo enfadar tanto que estuve pensando en él, todo el tiempo… aunque yo no entendía el porqué.

Cuando nos volvimos a encontrar, supe que me había enamorado de él… aunque trate de negarlo con todas mis fuerzas, pero después comprendí que lo que sentía iba mas allá de eso, comprendí que lo quería, que lo amaba tanto que ya no podría concebir la vida sin estar a su lado… -

-¿Tu… te enamoraste de mí? – cuestionó con inocencia.

-Hehe… no exactamente. – rió, nervioso. – Lo que intento decir, es que tampoco quiero separarme de ti, yo… te quiero en mi vida. -

-Entonces prométeme que jamás me dejaras, promete que pase lo que pase siempre permanecerás a mi lado. –

-Lo prometo… - asintió, al tiempo que revolvía el rubio cabello del pequeño.

-¿A-Aunque descubras que no soy lo que aparento? – sus tristes ojos esmeraldas, lo miraron con expectativa.

No comprendía a que se refería, pero estaba seguro que no podría ser tan grave, así que no dudo en responder.

-Si… aunque descubriera que eres un horrible elfo, disfrazado de un tierno niño… - bromeó - aún así me gustaría que vinieras con nosotros a… -

-¿Y si mejor te quedaras conmigo para siempre? – se apresuró a decir.

-N-No creo que eso sea posible pero si vin… -

-¡¡No importa!! Solo promete que estarás conmigo… que jamás me dejaras solo. – sus manitas temblaban, mientras luchaba por no derramar ni una sola lagrima.

El mayor asintió visiblemente conmovido, para luego acercarlo hasta él y abrazarlo protectoramente.

-Riku… mi nombre es Riku, pero nadie mas debe saberlo… - murmuró, al tiempo que escondía su rostro en el pecho de cantante y correspondía al cariñoso abrazo. **

Suspiró con cansancio, al pensar en cuanto tiempo había transcurrido después de eso… pero aún había algo que le seguía inquietando…

Ese sueño que tuvo antes de despertar en aquel hospital… y el cual se había repetido constantemente.

No quería seguir recordándolo, pero era la causa principal de lo que pensaba hacer… no estaba seguro de como lo tomaría su amante y eso era algo que le atormentaba aún mas.

Había tomado una decisión… y aunque su amado "Yuki" no estuviera de acuerdo, él simplemente lo llevaría a cabo.


-Vaya Eiri… en verdad que me sorprendes. –

-No te pedí que me acompañaras para eso. –

-Esta bien… pero aún así creo que esto es demasiado grande para ustedes dos, aunque debo aceptar que tienes buen gusto. –

-…………………. –

-Ya sé… ¿vas ha dejar que Tatsuha venga a vivir con ustedes? – inquirió con sarcasmo.

-Ni loco dejaría que ese depravado, estuviera cerca de Shuichi. –

-Bien, bien… como digas… aunque no creo que te haya molestado la ultima vez que estuvo en tu departamento. –

-No sé de que hablas. – mintió, al tiempo que llevaba un nuevo cigarrillo hasta sus labios.

-Al parecer Shu, te agradeció muy bien por la sorpresa… -

El rubio no pronuncio palabra alguna, solo miró con una notable molestia a su hermana y dejo el cigarrillo sobre el cenicero de cristal que se encontraba en la fina mesa de centro.

-Esta bien, no dije nada. – sonrió, mientras se alejaba a husmear por los alrededores. – ¿Y ya lo sabe? –

-¿Qué? –

-Que se mudaran… -

-Se lo diré cuando vaya a recogerlo. – respondió, dejándose caer sobre el elegante sofá.

-Y pensar que mí malhumorado hermanito compro una enorme casa para su lindo novio… -

-No molestes. –

-Bueno, pero es que aún no entiendo por que escogiste una casa sola y con tantas habitaciones. –

-Solo son cuatro… y la de allá, la adapte para que sea mi estudio. –

-Ya… ¿y las de arriba? –

-Nuestra habitación y el estudio de Shu. –

-Aun así sobra una… ¿no piensas amueblarla? –

-De esa nos encargaremos después. –

-Como digas… creo que a Shu le encantará ¿aunque no crees que se sentirá más solo? –

-Se adaptará. –

-Eiri… sé que esto lo haces con la intensión de animar a Shu, pero aún así considero que necesita otro tipo de ayuda. –

-¿Tú que sabes? – resopló con fastidio.

-No mucho… solo lo que me dijo Touma, sobre la recaída que tuvo hace tres semanas… –

-Él todavía no ha podido superar lo que paso… así que quizás sea bueno que se sienta estable y seguro. –

La castaña lo observo en silencio por varios minutos, estaba consciente del terror que experimentó su hermano al creer que su hiperactivo amante moriría, pero estaba realmente sorprendida con lo que acababa de escuchar.

-Eiri… tú… ¿e-estas diciendo que vas a formalizar tu relación con Shuichi? ¿Podría ser que esa habitación… es…? –

-…………………… - ni siquiera se molesto en darle una respuesta, cuando ya la tenía sobre él, aferrada de su cuello.

-¿P-Pero que demonios crees que haces? –

-Jeje… lo siento, pero es que estoy tan feliz que no pude evitarlo… mamá estaría muy orgullosa de ti… - aseguró con lagrimas en los ojos, mientras se separaba de él.

-Gracias Mika… - musitó, dedicándole una casi imperceptible sonrisa… lo que fue suficiente para que la castaña rompiera en llanto.

Yuki no estaba acostumbrado a ver llorar a su casi siempre iracunda hermana, así que solo se incorporo para abrazarla protectoramente.

-Ya es tarde… - comentó, una vez que esta dejo de llorar.

-Ahh… es cierto ¿quieres que te acompañe al aeropuerto? –

-No, en tu estado no deberías estar entre multitudes… así que mejor te llevo a NG y de ahí me voy a recoger a Shu. –

-Wow… te has ablandado desde que supiste que ibas a ser tío. –

-No empieces de nuevo o iras caminando. – sentencio, para después salir seguido por la castaña.

-Bien, entonces me mantendré callada. – afirmo sonriente.


-¡¡¡Bad luck, Bad Luck, Bad Luck!!! – coreaba una multitud de fans, que se había congregado en el aeropuerto internacional de Tokio, solo con la intensión de dar una cordial bienvenida a su grupo favorito.

-Waaaa… son miles y miles de personas. –

-¿No se suponía que no estaban enterados de nuestro regreso? – cuestiono con un visible asombro, mientras observaba por la ventana.

-¿Y de quien es la culpa… baaaka? – pregunto el pelirrojo, mirando con molestia a su mejor amigo.

-Es cierto, Shindou-san… si no fuera por que en la ultima entrevista, gritaste a los cuatro vientos que hoy regresaríamos a Japón, seguro que nadie se entera. –

El pelirosa sonrió en un tierno gesto, al tiempo que lo recordaba.

-Ok boys… eso ya no importa, ahora solo deberán seguir el plan – explicaba el americano – Tomen estos disfraces y bajen antes que la mayoría de los pasajeros. – Termino de decir, mientras amenazaba a estos, con su preciada magnum para que no se levantaran de sus lugares.

-P-Pero esta ropa es de mujer. –

-Yes, así no habrá ningún problema… - aseguro con una confiada sonrisa en los labios. – ¡¡¡Let's go!!! -


Estaba realmente nervioso y no era para menos, ya que una gran cantidad de gente a su alrededor, gritaba todo tipo de cosas indecorosas a su integrante preferido, mientras otros solo cantaban y coreaban sus nombres…

Pero tenía que admitir que gracias al disfraz que llevaba puesto, nadie lo reconocía.

Caminaba lo mas rápido, que se supone debe caminar una mujer embarazada… así es, su disfraz consistía en una linda batita de maternidad, una peluca castaña que llegaba hasta su cintura, unas coquetas sandalias, unos lentes de sol y un gran bulto que escondía en su barriga.

Aunque tampoco podría decir que su disfraz fue el peor de todos, ya que al lado de él, venía Hiro vestido de azafata, con unas medias negras, zapatos de punta y peluca rubia.

Suguru iba adelante, con un largo vestido rosa y una peluca negra hasta los hombros… junto al médico de la compañía.

K venía detrás, vestido con una polera, una bermuda y una cámara colgando de su cuello, tomando la mano de Sakano, que llevaba una larga falda floreada, una blusa blanca y un pintoresco sombrero cubriendo su cabeza.

Una vez que llegaron hasta un lugar apartado de la multitud, descubrieron que una camioneta esperaba por ellos, así que siguiendo las indicaciones de su manager, subieron en esta para poder marcharse.

Pero antes de que esta se pusiera en marcha y ante las atónitas miradas de sus amigos, Shuichi bajó apresuradamente del vehículo… ya que acababa de ver a su apuesto amante, quien lo esperaba solo unos cuantos metros atrás, con un cigarrillo en los labios.

Al confirmar que se trataba del escritor, K decidió dejarlo ir, y prosiguió el camino hasta la casa de los dos integrantes de la banda, puesto que Sakano y el médico, tendrían que regresar con él a NG.

-¡¡¡Yuki!!! – gritó, al tiempo que corría hasta él.

Al escuchar aquella peculiar voz, el rubio observó con incredulidad, a la "mujer" que se acercaba apresuradamente… ocasionando que el cigarrillo cayera de sus labios.

-¿Shu? – inquirió con una burlona sonrisa, cuando lo tuvo enfrente.

El pequeño se ruborizo al instante… ya que por la emoción, se había olvidado de su aspecto.

-Yu-Yuki… yo… - musitó nervioso, al tiempo que juntaba sus índices y miraba hacia el piso, como si fuera lo mas interesante del mundo.

Gesto que ocasiono gracia al rubio, quien sin más acorto la distancia entre ambos para depositar un suave beso en esos dulces labios que no había probado en tanto tiempo.

-Baaaka, te vas por algún tiempo y regresas en ese estado… -dijo con maldad, una vez que se separo de él. – Ni pienses que me hare responsable por eso. – se burlo.

-Pero yo no… - trato de excusarse, pero el rubio fue más rápido y después de deleitarse con el intenso sonrojo en las mejillas de su niño, volvió a unir sus labios en un delicado pero demandante beso.


Había bastante tráfico, así que haciendo uso de su basto conocimiento en atajos, opto por uno… mientras que Shuichi, después de quitarse ese incomodo disfraz se dedicó a relatarle todos los detalles de su reciente gira.

-Y entonces figúrate… empezaron a lanzar todo tipo de prendas al escenario y una tanga cayó en el clavijero de la guitarra de Hiro… jajaja… vieras visto su rostro, podría jurar que estaba mas rojo que su cabello… - se carcajeaba al recordar dicho evento – ahh… pero Yuki, por aquí no llegamos al departamento. –

-Es por que no vamos al departamento. –

-¿No, y entonces? – cuestiono, sin despejar la vista del camino.

-Espera, ya casi llegamos… - aseguró, al tiempo que salía en una desviación y se detenía en una pequeña caseta de vigilancia.

Abrió la ventanilla y mostro una identificación al policía en turno, que apresuradamente abrió la reja, dándole paso a un hermoso fraccionamiento.

-Que tenga una buena tarde Sr. Uesugi… - se despidió.

Shuichi se mantuvo en completo silencio, mientras se adentraban en este.

Ante él… había seis imponentes casas residenciales, tres de cada lado y muy alejadas entre si, rodeadas de altas bardas decoradas y hermosos jardines. En el centro, se ubicaba un mini súper rodeado por un gran parque, en donde varios chiquillos se encontraban jugando en compañía de sus madres o nanas… ya que era de uso particular de los habitantes del fraccionamiento.

Llegaron hasta la última del lado derecho y Yuki saco un pequeño control, para activar el mecanismo de la enorme puerta que estaba al lado de una más pequeña, esta se abrió lentamente… dejando ver un hermoso jardín del lado derecho, justamente al frente de la vistosa casa. Entraron en un área techada del lado izquierdo, junto al jardín… e inmediatamente la puerta se cerró tras ellos.

El pequeño bajó del auto y se quedo contemplándolo todo.

-Yuki, e-esta casa… -

-Me la presto Touma para traer a mis conquistas, mientras estabas de gira. – mintió.

-Yuki, t-tu fuiste capaz de… - sus hermosos ojos se volvían acuosos, impidiéndole terminar la oración formulada.

-Baaaka ¿cómo podrías traer a alguien que no fueras tú? – cuestionó, acercándose a él para tomar su barbilla con una mano. - Para eso existen los hoteles… - sonrió con maldad, al tiempo que besaba esos rosados labios, impidiendo algún reclamo.

-¡¡¡Yuki!!! – exclamo, desasiendo la suave caricia.

El rubio no se inmuto ante la irritación de su pequeño, solo le dedico una indescifrable mirada… dejándolo bastante confundido.

Aprovechando ese momento, Yuki se apresuro a sacar de su bolsillo, una pequeña caja de regalo… coloco una rodilla sobre el suelo y se la ofreció a su sorprendido amante.

-Shu ¿te gustaría vivir conmigo… para siempre? –

No podía creer lo que había escuchado, pero sin pensárselo más acepto el obsequio que le ofrecía el rubio, para abrirlo inmediatamente…

Sus hermosos ojos terminaron por nublarse, al descubrir un juego de llaves en el interior de la caja.

-Yuki, yo… ¡¡¡acepto!!! – dijo, para luego abalanzarse sobre él, ocasionando que perdiera el equilibrio y que cayeran fuertemente sobre el pasto… pero eso no les importo en lo mas mínimo, ya que Yuki lo aprisiono entre sus brazos para volver a besarlo.

Una vez que concluyo el apasionado beso, se levantaron y Shu saco el juego de llaves, para abrir la que seria su casa por el resto de su vida… o al menos lo que esperaba que fuera su casa, ya que aún tenía un asunto importante que tratar con el escritor y no sabía como reaccionaria después de escucharlo.

Al entrar en esta, se quedo aún mas asombrado… era espaciosa, con enormes ventanales cubiertos por finas cortinas y elegante amueblada.

La sala constaba de tres piezas de distintos tamaños, un enorme mueble con varios aparatos, entre ellos un dvd, un equipo de sonido, un teléfono y una pantalla aún mas grande que la que tenían, a un costado había una chimenea y al otro extremo una pequeña cantina.

Mas adelante, había un comedor para cuatro personas y frente a este, una vistosa vitrina con una costosa vajilla en su interior.

La cocina se podía apreciar al fondo, igualmente elegante y con todos los servicios, como un frigorífico un poco más alto que él, un horno, una cafetera, entre otros accesorios.

A su izquierda solo había dos pasillos, uno más extenso que otro, ya que uno daba a una puerta, que por lo que pudo observar era el cuarto de lavado y el acceso al patio trasero.

El otro pasillo daba a la escalera para el siguiente nivel, a un amplio baño y al final, el nuevo estudio del rubio.

Al subir se encontró con otras tres habitaciones, la primera era el que seria su estudio, en la cual ya se encontraban varios de los instrumentos que sabía tocar, un escritorio y un centro de computo, pero lo que más llamo su atención fue el imponente piano de cola que se ubicaba al centro… el siguiente era un baño aún mas amplio que el anterior, seguido de otra enorme habitación, que en ese momento se encontraba vacía, a excepción por el enorme clóset que estaba a un costado... le llamo la atención, pero no pregunto el porque aún no estaba amueblada.

Y al final, la habitación principal… que era la que compartirían de ahora en adelante y la cual mantenía una fina recamara y un clóset más grande que el de la otra habitación, además de contar con un baño propio y una pequeña terraza, con una hermosa vista al jardín.

Después de haber terminado la inspección y de haber expresado lo mucho que le había gustado, se sentó en la cómoda cama y miró fijamente a su apuesto amante.

-Yuki, estoy muy contento… pero hay algo que tengo que hablar contigo. – dijo con extrema seriedad.

Pero antes de poder continuar, el rubio se acerco hasta quedar frente a él.

-Shu… sé que quizás pienses que todo esto es muy apresurado, pero yo también tengo algo que quiero decirte. –

El cantante no comprendía a que venía todo aquello, pero decidió dejar que fuera el escritor quien hablara primero.

-Yo… he estado pensado en todo lo que sucedió y comprendí que no quiero perderte, así que pensé que quizás tu… -

-¿Yo? – insistió al ver el trabajo que le costaba al escritor, terminar la frase.

-Cuando fuimos de vacaciones tú estabas muy feliz, debido a… bueno, lo que quiero decir es que… me gustaría que adoptáramos un niño. – concluyó, para después esperar la respuesta del cantante, quien se había quedado bastante impresionado por aquellas palabras.

Al ver que su amante no emitía palabra alguna, camino en dirección a la puerta de cristal que daba a la terraza, mientras encendía un cigarrillo y se disponía a contemplar el atardecer.

Shuichi estaba tan contento, que no sabía como reaccionar… la realidad era que él mismo iba a proponerle sobre la adopción, ya que seria la única manera de cumplir su promesa, quizás no con Riku pero si con alguien que este careciendo de tanto amor como él.

Y todo ese tiempo había temido por la reacción del rubio… pero ahora comprendía el por que se habían mudado a un lugar más grande y la razón por la cual aquella habitación aún se encontraba vacía.

-No tienes que responder ahora, pero me gustaría que consideraras hacerlo antes de volver al… -

Los pequeños brazos de Shuichi lo abrazaron por la espalda, impidiéndole terminar lo que pensaba decir.

-Gracias… muchas gracias Yuki, me has hecho muy feliz… - murmuró, mientras gruesas lágrimas resbalaban por su bello rostro y se aferraba con todas sus fuerzas al cuerpo del hombre que tanto amaba.


Después de una larga noche de pasión… tuvo que regresar a sus actividades normales en NG, ya que aún tenían unas cuantas entrevistas en radio y televisión, sin contar con la rueda de prensa que aún estaba pendiente.

Al término de esas tres semanas de arduo trabajo… Touma les dejo un par de días de descanso, así que aprovechando ese tiempo, se dedicaron a visitar los orfanatos que el doctor Miyasaki les había recomendado.

Llevaban dos días, y aún no lograban decidirse… ya que solo dos niños habían logrado atraer su atención, pero ese día visitarían el último y entonces tendrían que decidirse.

-Hola, bienvenidos… – saludaba la madre superiora, mientras les indicaba el lugar frente a su escritorio.

-Buenos días. –

- ¡Hola! – respondía animadamente el menor, que aún no perdía la esperanza de encontrar al que seria su hijo de ahora en adelante.

-El Sr. Miyasaki me ha comentado sobre ustedes… y como comprenderán yo no estoy muy de acuerdo con esta situación, ya que en nuestra religión no es bien vista su relación…-

-Pero nosotros… - guardo silencio, al sentirse intimidado por la severa mirada de la religiosa.

-Sin embargo… me tome la libertad de hacer una investigación sobre ustedes. – prosiguió, al tiempo que les miraba con atención. – Lamentablemente hay muchas personas que quieren adoptar, pero no tienen los recursos necesarios para hacerlo y como para nosotros lo primordial es que nuestros pequeños sean ubicados en una amorosa familia que también pueda solventar sus gastos, el número se reduce considerablemente y aunque me cueste admitirlo ese no es su caso, ya que tengo pleno conocimiento de quienes son.

Debo admitir que varias de las religiosas de este convento, han leído los libros del Sr. Yuki Eiri y la gran mayoría de ellas como de nuestros pequeños, son fans del Sr. Shindou. –

-¿E-Eso quiere decir que nos dejara adoptar a uno de sus niños? – cuestiono esperanzado.

-Considerando que pueden solventar los costos que esto requiere y el gran apoyo que tienen por parte de un gran amigo mío, supongo que si… además de que parecen ser unas buenas personas. – hizo una pequeña pausa, para leer rápidamente la solicitud de adopción. - Pero me gustaría recomendarles a un niño más pequeño de lo que pretenden, ya que así no seria muy difícil adaptarlo a una nueva vida con dos padres. –

-Le agradecemos su sugerencia, pero nos gustaría decidir eso por nuestra cuenta. – decía el rubio, sin dejarse intimidar por la superiora.

-Como gusten… la hermana Esperanza los guiara en su recorrido. – dijo, para luego acompañarlos a la salida, en donde ya les esperaba la religiosa mencionada.

-Hola, soy la hermana Esperanza. – saludaba, al tiempo que hacia una leve reverencia.

-Mucho gusto, soy Shuichi y el es Yuki. – se presento, al ver que el rubio no lo hacia.

-Lo sé… - respondió sonriente mientras se encaminaba a mostrarles las instalaciones y les comentaba sobre las diversas actividades que realizaban los pequeños en aquel lugar. – Bueno, supongo que les gustara conocerlos mejor, así que podrían aprovechar ahora que están en su descanso. –

Ambos siguieron a la mujer hasta un enorme patio rodeado de hermosos jardines, en donde había una gran cantidad de pequeños que jugaban bastante entretenidos, otros tantos solo platicaban despreocupadamente sentados sobre la hierba y otros les miraban sonrientes y les saludaban con la mano.

-Ese de ahí es Yuuhi, es un niño muy alegre y… -

Mientras la hermana les daba pequeñas referencias sobre los niños más adecuados para su adopción, Shu sintió una penetrante mirada sobre él, así que busco hacia todas direcciones para lograr encontrarla.

Hasta que levanto la vista… y como si se tratara de un viejo recuerdo, descubrió a un lindo chiquillo que le sonreía desde un salón del tercer piso.

Su corazón comenzó a latir con fuerza… estaba seguro que se trataba de él.

Era como la vez que lo vio en aquella fotografía… a excepción de que ahora no estaba asomándose por la pequeña ventana de un ático y mucho menos tenía ese triste semblante en su hermoso rostro.

-Riku… - murmuró, al borde de las lágrimas.

Yuki se percato del extraño comportamiento de su amante, que no solo se había quedado estático en un lugar apartado de ellos, sino que miraba fijamente hacia un salón del edificio que estaba en frente.

Así que sin decir más, se acerco a él… Shuichi tenía una singular expresión de felicidad, que no recordaba haber visto antes y llevado por la curiosidad, miró hacía la misma dirección.

En instantes comprendió que aquella reacción se debía a un tierno niño que le sonreía desde una de las ventanas del tercer piso.

Debía admitir que por breves momentos se sintió celoso… ese mocoso no solo era bastante lindo, también poseía una peculiar sonrisa… una sonrisa tan hermosa que le recodaba a la de Shu, ya que era capaz de cautivar a cualquiera… incluyendo a su amante.

Sin contar esos intensos y expresivos ojos color esmeralda, que no se despegaban ni un solo momento de él.

Al observarlo detenidamente, una inquietante sensación se alojo en su pecho… no sabía el porqué pero al descubrir que el chiquillo traía un curioso trajecito de marinero y una coqueta boina cubriendo gran parte de sus largos cabellos dorados, que se mecían al compas del caluroso viento… recordó aquel triste relato de meses atrás, así que sin tratar de darle mayor importancia sacudió su cabeza para alejar esos malos recuerdos.

-Es él… - escucho decir al cantante.

Y en ese momento supo que habían encontrado al pequeño que en unos cuantos días más, llevarían a casa.


Muy lejos de ahí… en una pequeña casa ubicada a las afueras de un pueblo, una mujer de avanzada edad caminaba apoyada en un grueso bastón de madera, hasta llegar frente a una vieja mecedora.

Con un poco de dificultad se sentó en ella… se le veía bastante cansada, pero su mirada parecía cargar mas años de lo que aparentaba, era como mirar un pesado libro repleto de tristes memorias, como si pudieras apreciar la sabiduría y el cansancio de alguien que ha vivido lo suficiente para solo anhelar la hora de su muerte.

Observó lentamente a su alrededor, fijando su vista en el antiguo reloj que pendía de la pared.

-Haruto, me has hecho esperar por tanto tiempo… - murmuró con pesadez, al sentir la presencia de alguien a su espalda.

En breves instantes un intenso escalofrió recorrió su cuerpo, para luego ser sustituido por una abrumadora sensación de calor.

-C-Creo que al fin po-podremos descansar… - fue el último suspiro que salió de sus labios… su rostro lucia apacible y una sutil pero perceptible sonrisa delineaba sus pálidos labios.


-Kaede ¿hay algo que te preocupe? Últimamente luces demasiado ausente. –

La mujer dejó de contemplar el azulado cielo para girar su rostro hacía su acompañante.

-¿Mmm? En realidad solo me preguntaba que fue lo que realmente sucedió… ambos sabemos que la locura de la Sra. Sadako tenía ciertos fundamentos que involucraban a la amiga de la infancia del Sr. Haruto, además de que nunca se encontró su cuerpo y... -

-Yo pienso que existen cosas que quizás no deben saberse… - se adelanto a responder. - O que simplemente no tienen explicación, quizás son secretos o promesas que las personas se llevan a la tumba. –

-Tienes razón, son misterios que jamás nos serán ser revelados… - dijo, para luego acercarse al hombre que siempre había permanecido a su lado. – Lo bueno, que es una carga que nosotros no tendremos que volver a llevar. –

El hombre no emitió palabra alguna, no quería volver a perturbar aquella paz que desde hacía poco había llegado a sus vidas, así que solo la abrazo protectoramente mientras observaba la cristalina agua del lago… era un día caluroso y el estar ahí en completa tranquilidad, le hacía mas llevadero el secreto que seguía ocultando… pero no pudo evitar el mirar discretamente hacía el costado de un frondoso árbol, que se encontraba a escasos metros de distancia, curiosamente en aquel sitio no crecía más la hierba.

-Hay malos recuerdos que deben permanecer enterrados en lo más profundo de nuestros corazones. – musitó, para luego cerrar sus ojos y dejarse envolver por el cálido viento que les acariciaba con gentileza.


Permanecieron así por algunos momentos más, solo contemplándose en la distancia…

-Ahh… ¿sucede algo? – intervino la hermana, luego de percatarse que se encontraba hablando sola.

-¿Puedo? –inquirió, señalando hacia la ventana.

-C-Claro, aunque no creo que sea el niño adecuado para… - antes de terminar la frase, el cantante ya se había alejado a su encuentro, seguido por el escritor… que en seguida fue alcanzado por ella.

Desde la ventana... Riku dejo de mirar hacia el lugar en que antes se encontraba Shu, para observar el majestuoso y azulado cielo.

-Me encontraste Shuichi, cumpliste tu promesa… y ahora nadie más podrá separarnos… – murmuró, mientras le esperaba con una hermosa y singular sonrisa dibujada en sus labios…

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Espero que el capitulo haya sido de su agrado y la espera haya valido la pena.

Pss supongo que se aclararon casi todas las incógnitas, a excepción de como es que Riku regreso… pero supongo que en realidad existen cosas que no tienen explicación y esta es una de ellas… xD

Así que digamos que fue una promesa inquebrantable… de esas que perduran más allá de la muerte y que tienen el poder de trascender a la misma.

En fin… sé que ya sabían en que consistía la promesa, pero en ninguno de los capítulos anteriores se menciono y el recuerdo que tiene Shu referente a esta, es parte del capitulo tres… en el cual podrán comprobar que es la parte que hizo falta.

Supongo que ya sabrán lo que le sucedió a Sadako… y pss aunque no paso el relato, imaginen a un hombre al cual le arrebatan lo que mas ama en la vida y lo que seria capaz de hacer al encontrar a aquella persona que se atrevió a hacerlo y de la manera más vil y cruel. Aunque claro que no hubiese podido hacerlo solo… pero son secretos que no deben ser revelados.

El parecido entre Shu y la madre de Riku solo fue una "afortunada" coincidencia.

Y la relación entre Haruto y su amiga de la infancia, quizás fue más estrecha de lo que aparentaban...

Pss como creo que ya no falta nada por aclarar, me dedicare a ofrecerles mis más sinceras disculpas por haber tardado en actualizar...

Sé que no hay excusa que valga pero por cuestiones de trabajo y salud, no me fue posible hacerlo a la brevedad... además de que confesaré que durante el poco tiempo del que dispuse, me entretuve en escribir otros dos fics de otras categorías, además de una que otra actualización que tenía por ahí pendiente...

También quería comentarles que una amiga a la que le conté sobre el final del fic, me sugirió que hiciera otro capítulo para relatar la vida "familiar" de nuestros protagonistas y aunque me pareció una buena idea, no estoy muy segura... ya que no pretendo aburrirlos de la historia y pienso que ya no tendría nada de misterio el escribirla, pero creo que lo considerare... a ver que pasa.

Jeje... al parecer ya me pase con las notas finales, así que solo me resta agradecerles por haber seguido el fic hasta el final.

Muchas gracias por leer!!!