Bueno, aquí estoy devuelta con el siguiente capitulo :E espero les guste, aqi estan las explicaciones xD jajajaja

es la primera ves qe pongo conti tan pronto, estoy orgullosa *¬* esqe me presionan, vdad ana?? ¬¬ pero asi te amo xD jajaja ademas, mejor para mi :E yo tmbn qiero saber qe sige . no se qe sigee . asi qe no me preguntes xD


Chapter 2. Tears

Zero... ¿Por qué? Vuelve, te lo ruego.

FLASHBACK

Salí del baño arrastrando los pies; hacer las rondas de noche me tenían algo cansada ya. Además, mi ánimo no era el mejor de todos, precisamente... Dejé escapar un suspiro, mientras me secaba el cabello con la toalla.

Comencé a caminar hacia mi habitación, cuando algo llamó mi atención. Volteé a verlo, dormido en el sillón, y una sonrisa inconsciente se formó en mi rostro.

-Zero...- Murmuré, observándolo; su figura pálida bajo la luz, su cabello caía desordenado sobre la almohadilla, se veía tan lindo... Y después fijé mi vista en algo más; su expresión tan indescifrable que le acompañaba incluso en su dormir. Arrugué el entrecejo al notar esto último. Pero a pesar de no poder ver a través de su expresión, algo en mi interior me dijo que sus sueños no eran tan dulces como parecía indicar su respiración regular.

Y así, siguiendo aquella extraña necesidad de permanecer ahí, a su lado, me dejé caer de rodillas frente al sillón donde él se encontraba, indiferente a mi presencia. De alguna manera, me sentía mejor así, más segura, sabiendo que él estaba cerca. La incertidumbre, las dudas, el temor... todo aquello desaparecía con simplemente sentirlo cerca mío. ¿Por qué me sentía así? Ni yo misma lo sabía.

Sin saber exactamente porque, llevé mi mano derecha a mi cuello, tocando levemente una curita que cubría dos perforaciones profundas. Bajé la mirada, recordando quién era el que me había causado tal herida. Y, aún así, aquí estaba yo, arrodillada frente a él. Rápidamente me obligué a levantar la vista de nuevo y respirar profundamente. Porque antes que vampiro o cazador de vampiros, o lo que fuera, él era Zero, y eso nadie lo podía cambiar, no había nada que temer. No, nada ni nadie podría cambiar jamás aquellos cuatro años junto a él.

Una lágrima amarga recorrió mis mejillas, pero ni así consiguió borrarme aquella leve sonrisa. ¿Cómo podían las cosas cambiar tanto? ¿Cuántos secretos más nos aguardaban en el futuro? No lo sé, pero lo que sabía era que no me dejaría vencer, no tan fácilmente.

De alguna manera, todas estas preguntas y sentimientos encontrados, hicieron que el sueño que, momentos antes, se apoderaba de mí, se volviera un simple recuerdo. Volví a mi antigua tarea de secar y peinarme el cabello, lo cual parecía una batalla perdida.

No pasó mucho tiempo para que una respiración agitada a mis espaldas me distrajera, haciéndome fijar la vista en la persona que se encontraba detrás de mí. Lo vi llevar su a mano a su rostro, cubierto en sudor, y no pude evitar mirarlo extrañada.

-¿Zero?- Inquirí, aún sabiendo que no recibiría respuesta. Algo me impedía moverme, quizá la sorpresa, el temor... no estaba segura, pero no podía moverme.

Se sentó de golpe, abriendo los ojos desmesuradamente.

-¡Yuuki!- Gritó violentamente, aumentando mi confusión.

-Aquí estoy.- Anuncié, perpleja. ¿Es qué no había reparado en mi presencia? No sé precisamente porqué, pero eso me lastimó. Mordí mi labio inferior para que las lágrimas que luchaban por salir no lo hicieran.

Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, ese sentimiento desapareció. El miedo y la confusión reflejados en el rostro de Zero eran como un espejo de mis propios sentimientos.

-Yuuki.- Repitió una vez mas, sin alzar la voz esta vez, al darse cuenta de que, efectivamente, yo estaba ahí. -Estas viva.-

Segundos después, él estaba hincado a mi lado y sus fuertes brazos rodeaban mi espalda.

-Yo..yo...creí que te había matado.- Murmuró de manera casi inaudible, al tiempo que apretaba más el abrazo. Su voz parecía como si estuviera a punto de quebrarse, como si estuviera a punto de... ¿Llorar? No, imposible.

Sus palabras me sorprendieron, pero su abrazo no me permitía respirar.

-¡Ze..Zero, no respiro!- Le informé, al momento que trataba de empujarlo, pero era demasiado fuerte para mí. Por suerte, él entendió mis intenciones y se alejó un poco, sin apartar la vista de mí.

Así estuvimos, unos segundos, viéndonos directamente a los ojos, sin decir palabra... No era necesario.

-Zero... - Murmuré, mientras bajaba la mirada. Él seguí allí, con esa mirada de horror que me estaba comenzando a preocupar. -Zero.- Le llamé una vez más, al tiempo que estiraba mi mano hasta rozar su mejilla. -¿Estás bien?- Le pregunté, tratando de ver a través de sus ojos, encontrándome con un abismo. ¿Por qué era tan difícil saber que pensaba?

-Estoy bien.- murmuró, viendo mis manos contra sus mejillas. Su mirada de horror lentamente fue cediendo, hasta dejar una peor... una mirada herida. Pero no había manera de que yo supiera porque. Sus ojos brillaban, como si luchara contra lágrimas... pero una vez más, me parecía ridículo pensar que Zero fuera a llorar, más enfrente de alguien.

Su cálida mano se posó sobre la mía, al tiempo que cerraba los ojos. ¿Qué estaba haciendo? No lo entendía, pero aquel simple roce me puso la piel de gallina. Incliné la cabeza sobre mi hombro izquierdo, esperando su próximo movimiento, con una leve sonrisa en el rostro. ¿Cómo podía su contacto causar tales reacciones en mí?

Y mi corazón dio un vuelco al sentir SU mano posarse sobre mi mejilla, y verlo a él acercarse peligrosamente a mí. Titubeó un poco al estar centímetros de mis labios, seguramente por mi expresión de confusión. Sin pensarlo dos veces, llevé mi mano a su cuello, indicándole que continuara. No quería que parara... pero, ¿por qué? ¿es que acaso sentía algo más que amor de amigos por él? No lo sé, y no era el momento de pensarlo.

Con suavidad, Zero juntó nuestros labios. Duró poco, pero eso bastó para llenarme de dudas de mis sentimientos a Zero. Cuando se separó, yo bajé la mirada, y él dejó caer su cabeza sobre mi hombro.

-Lo...lamento.- murmuró contra mi piel, inspirando profundamente... ¿Qué era lo que olía? Acaso podría ser... ¿Mi sangre? Decidí ignorar aquello, aferrándome a su camisa.

-No.- murmuré, incapaz articular palabra.

-¡Yuuki! - Gritó mi padre desde la cocina. -¡La cena está lista! - Anunció alegre, totalmente ajeno a lo que pasaba.

-Ve.- Dijo Zero, poniéndose de pie, encaminándose al baño, una mano sobre la garganta.

-¿No cenarás?- Pregunté, tomando fuerzas para ponerme de pie.

-No tengo hambre.- Contestó, frío, abriendo la puerta del baño.

-¡Espera.- Le llamé, poniéndome de pie lo más rápido que pude y parándome frente a él. Empecé a jugar con mis manos bajo su mirada expectante.

-Yuuki...- Me llamó, tratando de apresurarme, mientras desviaba la mirada.

Llevé mi mano a mi cuello, del lado donde tenía la curita, quitándomela, dejando ese pedazo de cuello desnudo.

Él entendió inmediatamente, y sus facciones se endurecieron. Me apartó con una mano, sin decir nada, luchando contra sus instintos. Entró al baño y cerró la puerta tras de sí, dejándome sola, y temerosa de haber dañado algo entre nosotros. Me sequé las lágrimas encaminándome a la cocina.

Pero antes, escuché a Zero caer al suelo, seguramente peleándose con sus instintos. Voltée a ver la puerta, como si pudiera ver a través de ella. Zero... ¿Por qué no lo aceptas?

Con el corazón en las manos, me dirigí a la cocina, sin ganas de hacer nada.

FINAL FLASHBACK

Habían pasado tres días desde entonces, tres días en que yo no había sabido nada de Zero...


bueno, pues sige estando corto, pero ya no tanto :E

espero les guste de todo corazon, no m gusto este cap, pero me gusta lo qe imlica...no se :E