Digimon no me pertenece, tampoco el fic.
Capítulo 15: La lluvia sigue cayendo
-¿Tú estás que? -Sora preguntó Yolei y sonrió:
-Embarazada. -dijo
-¡Pero eso es genial! - Sora exclamó, antes de abrazar a su amiga. -¿Cuándo lo supiste?
-Bueno, primero fueron los síntomas y hace dos días fui al médico y él simplemente me dijo que si lo estaba.
-¿Cuánto tienes?
-Un mes y medio. -ella respondió con una sonrisa y Sora abrió mucho los ojos:
-¿Ya? -Yolei asintió con la cabeza. -Apuesto a que Ken está saltando de la alegría.
-Bueno, él estaba un poco aturdido, pero que estaba muy feliz. -ella dijo. -Además, el Tai me dijo que parecía un niño, cuando él les estaba diciendo.
-¿Y quién puede estar triste con la nueva sorpresa? -Sora preguntó. -Oh, felicitaciones. ¿Deseas un niño o una niña?
-Bueno, no creo que eso es lo más importante. -empezó, antes por el que se una mano sobre su estómago. -Pero me encantaría si fuera una niña, pero Ken me dice es un niño.
-Bueno, tenemos que apoyarnos unos a otros, así que digo es una niña.
-¿Y tú? ¿Tienes alguna sensación acerca de qué es?
Sora puso una mano sobre su vientre redondo y sonrió:
-Sigo diciendo que es una chica, pero Matt me dice es un niño.
-Y quieres que sea una niña, ¿verdad? -Yolei preguntó Sora y asintió:
-Pero lo más importante, es que el bebé esté sano.
-Todo el mundo quiere eso. -Yolei dijo y se rió tanto.
-¡Hey chicas! -exclamó alguien y las dos mujeres se dieron la vuelta, para ver a Tai caminar hacia ellas.
-¡Hey Tai!
-Entonces, ¿cómo están mis dos mujeres embarazadas favoritas? -Tai preguntó mientras se sentaba junto a Sora.
-Ten cuidado, no quieres que Mimi se enoje. -Sora advertido y Tai se rió entre dientes:
-Bueno, ella no está embarazada, así que no creo que ella vaya a enojar. –respondió.
-Pero eso no significa que no tendrá celos. -Sora dijo. -¿Dónde está, por cierto?
-En casa, pero le hace falta algo de ropa a Aoshi y pensé: 'vamos a ir a comprarla con Sora'
-Y decidiste bien. -Sora respondió, antes de ver a una morena. -Makoto, ¿puede ayudar a este señor?
-¿Señor? -Yolei repitió, mientras miraba en torno. -¿Dónde?
-Ja, ja, qué divertida.
~ * ~
Todo lo que recibió a Matt al entrar en su casa era silencio, pero ¿quién culpaba? A las 2 am, no se esperaba que Sora estuviera despierta.
Poco a poco, Matt puso sus llaves sobre la mesa, que estaba cerca de la puerta, y estaba a punto de caminar a su cuarto, cuando una luz en la sala llamó su atención.
Caminó dentro de la habitación y se congeló cuando vio a Sora tirada en el piso, con sólo una manta que cubría su cuerpo.
Con una pequeña sonrisa, Matt se acercó a su esposa y estaba a punto de cogerla, cuando vio el rostro de Sora no estaba tranquilo, por el contrario, parecía como si estuviera en dolor.
"Pero ella no se mueve." Matt pensó, mientras tomaba un mechón de la cara de Sora, pero a pesar de todo, Matt no podía dejar de pensar que ella estaba sufriendo.
Tomando una respiración profunda, Matt sabía que sólo tenía una cosa por hacer:
-Sora. -susurró, moviendo el hombro de su esposa. -Cielo, despierta. -Matt oía algo que Sora estaba murmurando. -Por favor, cariño, despierta.
Poco a poco, un par de ojos de color marrón rojizo abrieron:
-Matt? - Sora murmuró, mientras ella se volteaba hacia su marido. -¿Qué pasa?
-¿Estás bien? -Matt preguntó, no podía dejar de preguntarle si no era sólo su imaginación, después de todo, sabía que Sora no había estado durmiendo bien:
-Sí, estoy bien. ¿Por qué me lo preguntas? –preguntó. -¿Qué hora es?
-Son las 2 de la mañana. -Matt respondió. -Perdón por despertarte, pero parecía como si estuvieras en mucho dolor y yo tenía que estar seguro.
¿Dolor? -Sora repitió. –Estoy bien, amor, en serio, pero ahora déjame dormir.
-¿Quieres que te lleve a la cama? -Matt preguntó, y Sora negó con la cabeza:
-Es demasiado blanda. -murmuró ella, al cerrar los ojos.
-¿Qué? ¿La cama? -Sora asintió con la cabeza. ¿Quieres que me acueste contigo? -cuando su mujer no respondió, Matt miró de cerca a la cara de Sora y sonrió cuando se dio cuenta de que ella parecía un ángel.
Su ángel.
Poco a poco, Matt besó la frente de Sora, antes y se durmió al lado de ella.
~ *Una semana más tarde * ~
-Sí amor, yo voy al médico. ¿Huh? Ok, nos vemos allá. Te quiero.
Sonriendo, Sora miró a su estómago grande y sonrió: "Ocho meses". -pensó, mientras ella se pasó una mano sobre el vientre "Un mes más y finalmente voy a tener a mi bebé en mis brazos."
-¡Hola, casi mami! -alguien dijo y Sora levantó la vista, al ver que eran Mimi, Kari y Yolei.
-Hola chicas. -Sora saludó con una sonrisa. -¿Qué están haciendo aquí?
-Matt nos pidió venir a visitarte. -Kari respondió.
-Ese tipo está loco. -murmuró.
-Pero lo amas, ¿no? –preguntó Mimi, y Sora la miró:
-Sí.
-Así que, un mes. -Yolei asintió y dijo Sora:
-Sólo un mes. -dijo
-Oh, ¡no puedo esperar para ver al bebé! -exclamó Mimi. -Apuesto a que va a ser como tú.
-Quién sabe. -dijo
-¿Cómo quieres que sea? -Yolei preguntó mientras se sentaba junto a su amiga.
-No lo sé, siempre me la imagino con los ojos de Matt y mi pelo.
-Apuesto a que va a ser hermosa. –Kari comentó.
-Claro, después de todo, es mi hijo. -ella respondió.
De repente, Sora hizo una mueca:
-¿Estás bien? -Mimi preguntó Sora y asintió:
-Sí, fue sólo una patada. -ella respondió, frotándose el estómago. -Esta niña es muy fuerte.
Sin embargo, segundos después, ella se estremeció de nuevo. -No sé por qué está pateando tan duro. -Sora murmuró.
-Tal vez quiere decir, que nos escucha. -Kari comentó con una sonrisa
-Tal vez, pero ella podría ser un poco. -Sora hizo una mueca de dolor. -más suave.
-¿Por qué no cantas para ella? -Yolei preguntó. -Mi madre solía hacer lo mismo cuando ella me estaba esperando, y yo hice lo mismo cuando estaba embarazada de Akane.
-Ustedes realmente no quieren oírme cantar. -ella dijo. -Además, me parece que mi niña se ha calmado.
-¿A dónde vas? -Mimi le preguntó cuando vio a Sora tratando de levantarse.
-Tengo que ir al hospital. -ella dijo. –Le prometí a Joe que iba a ir.
-¿A hacer qué? -Yolei preguntó.
-Algunos exámenes. Joe quiere ver si todo está bien con el bebé.
-¿Quieres que vayamos? -Kari preguntó y Sora negó con la cabeza:
-No, yo puedo ir por mi cuenta. -ella respondió.
-Por lo menos, dejame llevarte hasta allí. -Mimi dijo. -Es una larga caminata hasta el hospital.
-Pero...
-Sin peros, será un placer de todos modos. -Mimi interrumpió.
Sora sonrió, como Kari le ayudó a levantarse:
-Arigatou. -dijo
~ * ~
Matt salió de la oficina de la NASA y miró su reloj: todavía era capaz de ir con Sora a la consulta.
Eso, si el tráfico se lo permitía.
-Nunca pierdas la esperanza. -Matt murmuró, mientras caminaba hacia su BMW. -Además, le prometí a Sora que estaría allí.
-¡Señor Ishida! -gritó alguien
-¿Sí? -preguntó, y un hombre de pelo marrón apareció en la ventana:
-El señor Soetsu necesita hablar con usted, ahora.
-¿Qué pasa? -preguntó
-Se trata de su próximo viaje al espacio. -el hombre dijo. -Por lo menos, creo que eso es.
-Dígale al señor Soetsu que me llame. -Matt dijo.
-Él dijo que es muy importante. -el hombre respondió.
Cerrando los ojos, Matt tomó una respiración profunda: nunca perdió una consulta con Sora, sobre todo si eso significaba que podía escuchar los latidos del corazón de su hijo. Era un sonido mágico.
-Oh, será mejor que sea bueno. -murmuró, antes de mirar al hombre. -Llévame al Sr. Soetsu, ahora. -dijo, y asintió con la cabeza del hombre.
~ * ~
-Bien, ¿Lista para escuchar el sonido del corazón de tu bebé nuevamente? -Preguntó Joe y Sora asintió con la cabeza, mientras ponía una mano sobre el vientre:
-Lista y ansiosa. -ella respondió, pero fue entonces cuando sus ojos fijaron en la puerta
-¿Pasa algo? -Preguntó Joe, al notar la cara preocupada de Sora.
-Matt. -la mujer comenzó. -no se pierde esto, pero ahora es tarde.
Joe se rió entre dientes: que entendía por qué estaba tan preocupada, después de todo, ésa era la primera vez que ella era realmente era capaz de tener a un niño:
-No te preocupes, yo apuesto a que es sólo el tráfico. Tú sabes cómo es, a esta hora.
Sora le miró y asintió con la cabeza:
-Hai. -ella dijo, antes de suspirar. -¿Qué vamos a hacer hoy?
-Basta con escuchar el corazón del bebé. -Joe respondió. -Y las cosas habituales.
-Muy bien. -dijo, haciendo una mueca antes de contestar.
-¿Estás bien? -Preguntó Joe y la mujer de pelo castaño asintió con la cabeza:
-Hai, pero esta chica no ha dejado de patear todo el día. –dijo.
-¿En serio? -Preguntó Joe y Sora asintió con la cabeza. -Bueno, debe ser porque el bebé sabe que vamos a escuchar a su corazón.
Sora sonrió y cerró los ojos, cuando sintió que Joe tocaba el vientre...
Tum Tum... Tum Tum... Tum Tum...
Oh, le encantaba esa canción. La canción de una vida nueva.
Cada vez que escuchaba esa canción, Sora no podía dejar de pedir que nueve meses pasarán rápidamente, para que ella pudiera tener a su bebé en sus brazos:
-Eso es extraño. -Joe murmuró y Sora abrió los ojos:
-¿Nani? -preguntó ella, pero Joe no le hizo caso; simplemente siguió mirando a la pantalla.
-Esto no puede ser verdad.
Sora empezó a sentir preocupación:
-¿Qué pasa? -preguntó, y, lentamente, Joe la miró:
-Tenemos un problema. -dijo y ahora Sora estaba muy preocupado:
-¿Qué? ¿Qué le pasa a mi bebé?"
~ * ~
-Entonces, ¿qué le parece? -un hombre de pelo negro preguntó, mientras caminaba de un lado a otro.
Matt respiró hondo, mientras cerraba los ojos:
-¿Cuándo quiere que vaya? -preguntó, y el hombre dejó de caminar:
-Cuatro meses. –dijo. -Debe ser pronto, pero sabemos que su esposa está embarazada.
-No puedo dejar a mi esposa e hijo solos. -Matt dijo. -Especialmente por un año entero.
El hombre puso una mano sobre el hombro de Matt:
-Piense en esto, señor Ishida, ser un astronauta y un profesor. –empezó. -Además, es sólo por un año.
-Mi hijo tendría un año, cuando vuelva. -Matt dijo. -¿Cree que puedo dejarlo solo y a mi esposa, a causa de un trabajo?
-Puede llevarlos, con usted. -dijo el hombre y Matt lo miró, con una ceja levantada:
-¿Qué? -preguntó
El hombre asintió con la cabeza y se sentó en una silla:
-Sí, usted tendría una casa para usted y su familia y, de esa manera, usted no tendrá razones para no ir.
-Pero estamos hablando de ir a America. -Matt comenzó. -Mi esposa tiene su trabajo aquí y ambos tenemos nuestras familias y amigos aquí, ¿qué le hace pensar que vamos a dejar todo eso atrás?
-El señor Ishida, considérelo, estamos hablando de un año no se trata por toda la vida. -el hombre empezó.
-Señor Soetsu, yo... -Matt hubiera continuado, si su teléfono móvil no hubiera comenzado a sonar. –Disculpe.
Poco a poco, Matt se levantó de su silla y caminó hacia un rincón de la habitación:
-¿Moshi Moshi? -Matt preguntó. -Ah, hola Joe. ¿Qué? ¿Qué le pasa? Espera, cálmate, no puedo entender una cosa. -Matt abrió los ojos. -¿QUÉ? Oh... no, me voy para allá. Bye.
Cuando colgó fuera, Matt miró a su jefe:
-¿Problemas? -Sr. Soetsu preguntó:
-Mi mujer -Matt comenzó, al tiempo que cogía su saco- Algo está mal. Si no le importa, vamos a continua esta conversación en otro día.
Y antes de que el Sr. Soetsu pudiera responder, Matt voló de esa habitación.
~ * ~
Sora sintió que las lágrimas calientes caer por sus mejillas, cuando vio a Joe hablando con un cirujano y enfermera, no podía creer lo que estaba sucediéndole a ella. Parecía tan imposible.
Después de todo lo que ella y Matt sufrieron: tres abortos involuntarios, casi se divorció y ahora, ahora que todo parecía había vuelto a la normalidad, todo empeoraba...
Maldita sea, ¿cuándo seré el fin de esa pesadilla?
Sora le puso una mano alrededor de su vientre: tenía que ser fuerte, ella lo sabía, sobre todo para el bebé, pero ella no pudo más.
Ella no podía luchar más.
-¿Sora? -alguien la llamó y la mujer de pelo castaño levantó la vista, al ver a Joe. -No llores, todo estará bien.
-¿Me lo prometes? -Sora preguntó. ¿Me puedes prometer que todo terminará bien, incluso después de lo que me dijiste?
Joe miró al suelo, antes de tomar una respiración profunda y coger la mano de Sora:
-Te prometo que todo estará bien. –dijo. -Yo no voy a fallarte. No a ti, no a Matt, no a este bebé.
Cerró los ojos y Sora empezó a sollozar y Joe la abrazó. Sabía que no deben dar apoyo emocional a sus pacientes, pero esta fue una de sus mejores amigas y Joe no podía olvidar que...
-¿El Dr. Kido? -gritó alguien y Joe dio un paso atrás, para hacer frente a una enfermera. -El cuarto de partos está listo.
Sora abrió mucho los ojos:
-No, ¡no puedo ir allí sin Matt! -exclamó, mientras miraba a Joe. -Por favor, Joe, ¡yo no quiero!
-Sora, si esperamos más, esto será aún más peligroso. -Joe dijo.
-Por favor, Joe, tengo que tener a Matt conmigo. -Sora dijo, mientras trataba de sentarse. Sin embargo, una patada en el vientre, la hizo estremecerse -Por favor, Joe. -suplicó, mientras ella se ponía una mano sobre el vientre.
-Sora...
-Si las cosas se ponen complicadas, ya sabes qué hacer, pero por favor, permite esperar un poco más. -Sora interrumpió y Joe se congeló:
-¿Qué has dicho?
~ * ~
Matt corrió al hospital, ignorando todos los gritos de las enfermeras y los médicos hacia él: todo lo que le importaba era encontrar a Sora y ayudarla:
-¿Dónde estás? -murmuró, mientras corría entre los pabellones. -¿Dónde estás?
De repente, Matt notó el letrero que decía 'sala de partos' y, sin pensarlo dos veces, corrió hacia la puerta
-Maldita sea, ¿dónde está? -Matt maldijo, mientras miraba a las puertas.
Uno por uno, comenzó a revisarlas, pero Matt rápidamente comprendió que no podía ver mucho a través de las pequeñas ventanas en las puertas:
-¿El señor Ishida? -gritó alguien y Matt se dio la vuelta, para hacer frente a una enfermera:
-Ese soy yo. dijo. -¿Dónde está mi esposa?
-Dr Kido va a iniciar la operación ahora, pero puede entrar. -ella dijo. -Después de ponerse esto. -añadió, mostrando una bata verde.
Sin perder un segundo, Matt vistió la túnica y prácticamente voló dentro de la luz la habitación.
Lo que vio, le sorprendió fue: Joe estaba allí, poniendo algún tipo de producto de color rojo sangre sobre el vientre de Sora, mientras que su mujer parecía estar durmiendo.
Poco a poco, caminó hacia su viejo amigo:
-¿Qué pasa, Joe? -preguntó el médico y lo miró:
-Tu bebé. -empezó, mientras Matt agarró la mano de Sora. Él no sabía si estaba dormida, pero eso no le importaba en ese momento. -El cordón umbilical está alrededor del cuello del bebé y, si no lo sacamos en cinco minutos, tendremos que hacer una elección.
Matt se estremeció:
-¿Qué elección? -preguntó, cuando Joe agarró un Bisturí.
Joe tomó una respiración profunda:
-Entre Sora y la vida del bebé. –dijo. -Y Sora ya ha decidido que, en caso de que el bebé no está fuera, en cinco minutos, nos olvidemos de ella.
-¿Qué?
Continuará
N/A: Gracias por seguir la historia.
Amai do
