Vocaloid, como ya saben, no me pertenece

Luego de ver tragedias en diferentes películas, he decidido escribir un nuevo fic, como la reverenda tonta que soy, que en lugar de actualizar los que ya tengo le hago caso a mi malévola inspiración que no quiere inspirar mis fics ya existentes y molesta con novedades extrañas.

Bien… el titulo de este fic es, simplemente

"Cartas… Sin Memoria"

Porque soy muy mala con los títulos jeje…

Bueeeno…

Summary: Meiko y Kaito se separan en medio de una guerra, ella se lleva consigo al hijo de ambos pero… ¿Volveran a encontrarse?

Capitulo 2:

Hijo.

Pero nuestra historia comienza unos meses mas tarde, en una casa alejada de nuestro escenario anterior.

Gakupo estaba recargado en el marco de la puerta, cerrada, de donde provenían gritos adoloridos. El pelimorado suspiró.

-Menos mal que no estás aquí, Kaito…-

Ese día no había sido un día de suerte para el buen hombre. Primero, en la mañana tuvo que pagar una infracción por haberse estacionado en el sitio equivocado. Pero regresando, se dio cuenta de que le había pagado mucho más al policía, y no se lo había dicho.

Llegando al pequeño hotel que administraba, bueno… el lo llamaba "posada" más que "hotel". Sonaba mucho más hospitalario. Pero al llegar, encontró a dos personas de seguridad ahí. Decían que creían que dos fugitivos se escondían ahí.

Por lo tanto hubo un muy incómodo cateo, cuando se fueron encendió la televisión para ver su programa favorito pero se topó con que lo habían cancelado, le llamaron desde la casa de su tía para decirle que el pobre perrito que le iban a mandar por su cumpleaños (sí, la tía era medio… pues… "consentidora") se había perdido en el envió.

Y por si no fuera poco, Haku, su novia, había llegado a verlo con mas de 2 horas de retraso, por lo que fue reprendida también por Meiko (Haku era doctora, y era quien se encargaba de Meiko), pero ni siquiera pudo saludarla ni tampoco decirle nada pues el dichoso "-nacido" había decidido comenzar a nacer dos semanas antes de lo previsto.

No hubiera sido tan desastroso de no ser como se dieron las cosas.

Pero fue todo demasiado imprevisto, demasiado frenético. Entre Haku y Gakupo alcanzaron a conducirla hasta su habitación, la recostaron en la cama, y después Haku básicamente lo saco a patadas (no tan agresivamente pero si de forma cortante), y el pobre tipo no tuvo mas opción que quedarse fuera a esperar.

Si pero… ¿cuanto? Él no sabía nada de partos, pero le parecía que ya habían pasado demasiado tiempo ahí dentro. Le parecía que algo no andaba bien.

Sobretodo que los gritos no cesaban. Con cada uno, sentía como si parte de el se estuviera retorciendo dolorosamente. No quería ni imaginarse por lo que Meiko debía estar pasando. Suspiró tratando de tranquilizarse.

"¿Por que demonios no prefirió una cesárea?"

Enserio, gracias a dios que Kaito no se encontraba ahí. Gakupo sonrió levemente al imaginar como estaría en ese momento.

Seguramente estaría dando vueltas histéricamente, sacudiendo al pobre Gakupo y mostrándose completamente histérico. O tal vez estaría dentro con Meiko, a punto de desmayarse.

Pero lo que si sabía es que estaría preocupado hasta lo humanamente posible. Ya de por sí el pelimorado estaba preocupado, él que no tenia una relación muy estrecha con Meiko.

Pero aun así, oír tantos gritos no era nada agradable. Rayos… ¿Eso aun iba a durar mucho?

Pasó más tiempo. Él no encontraba el coraje de moverse de lugar, pues sentía que su deber era estar ahí. Entonces, escuchó que abajo había dos personas.

A la fragata el honor, había clientes.

Sintiéndose un poco culpable por abandonar el sitio donde su honor de samurái le dictaba estar, bajó las escaleras, pues tampoco iba a descuidar su negocio.

-Eto… ¿Puedo ayudarles?- preguntó a los gemelos que estaban esperando en el mostrador. Ambos lo miraron con curiosidad.

Eran un niño y una niña idénticos, rubios y de ojos azules.

-Eto… sí señor… ¿podr…- pero el chico fue interrumpido casi de inmediato por su hermana.

-¡Hola! ¡Queremos una habitación por favor!-

-Eh… ¿para ustedes dos?-

-obviamente.-

-Y… ¿Por cuánto tiempo?-

-¡Por tiempo Indeterminado!-

-¿Sus nombres?-

-¡Rin y Len Kagamine!- exclamaron a coro los dos.

(Aullidos, exclamaciones y porras de las fans)

-Eh… muy… bien…- asintió Gakupo, bastante sorprendido de que dos chicos tan jóvenes se quedaran a vivir solos. Pero bueno, iban a pagar, y Gakupo necesitaba dinero.

-Bien… la habitación num. 15 les servirá, es bastante gra…- pero fue interrumpido por un grito aterrador proveniente de arriba. Sabía perfectamente la causa, pero entró en pánico al oírlo tan fuerte.

Los gemelos observaron hacia arriba con un signo de interrogación sobre sus cabezas.

-¿Qué pasa? ¿A quien están matando ahí arriba?- preguntó Rin.

-Rin… eso… da miedo…- musitó Len.

-Eto… eh… necesito ir a ver algo. Pueden retirarse a su cuarto, tomen la llave- se las lanzó antes de correr a toda velocidad al cuarto de arriba. Buen servicio ¿no? Al llegar frente a la puerta, se topó con la buena sorpresa de que no había más gritos.

No, solo un llanto pequeño y asustado, que lo hizo tranquilizarse un poco. Por fin, había nacido. Y por el agradable silencio que se hizo unos minutos después, todo parecía estar bien.

Espero un rato más, hasta que la puerta se abrió, dejando asomarse a una muy sonriente Haku. –Gakupo… ya eres tío.-

-¿E… esta todo bien? ¿Ella está bien?-

Haku se rió calladamente. – ¡Si! Está de maravilla ¡Es impresionante eso! ¡Luego de tanto tiempo de trabajo de parto, apenas vio al bebé se recuperó de la nada!-

Gakupo se sintió completamente aliviado luego de oír eso. – ¡Gracias a todos los santos! ¡Y también gracias a ti!- y le dio un fuerte abrazo.

Haku se sonrojó, y sonrió discretamente. –Gakupo… la verdad estabas tan preocupado que hasta parecía que el hijo era tuyo.-

-Pues casi.- asintió Gakupo. –Es de mi mejor amigo. Además… yo le prometí que cuidaría que nada la sucediera a Meiko… solo imagina la angustia de estar ahí sin poder hacer nada.-

-Tú y tu honor de samurái…-

-Oye, no quiero que, si Kaito está muerto, venga en la noche a vengarse por que no haya cumplido con mi deber.-

-No te preocupes, no hay ningún problema: Un varoncito.- informó Haku. –Y se ve muy sano.-

-genial… como quisiera que Kaito estuviera aquí-

(…sin comentarios)

-Deberíamos ir a verla, ¿No crees?- Haku interrumpió su abrazo tranquilamente y lo tomó de la mano. Entraron a la habitación con un silencio tranquilo.

Y lo que vio Gakupo ahí fue una de las imágenes más hermosas de su vida. Meiko estaba recostada entre las sabanas, sonriendo pacíficamente a los dos, se veía exhausta pero realmente feliz.

En sus brazos sostenía una pequeña maravilla. Los miró entrar sonriendo tan ampliamente como le era posible.

La pareja se sentó al lado de la cama y contemplaron con interés al pequeño. Meiko le descobijo un poco la cabeza para dejarlos mirarlo bien.

Era un bebé precioso, de ojos y pelo idénticos a los de su padre. Era como un Kaito en miniatura, excepto en algunos detalles que recordaban a Meiko.

-Vean eso. Se supone que un hijo es una mezcla de los dos.- dijo Meiko risueñamente. –Pero…- le hizo una caricia en la mejilla. –Este travieso decidió no sacar nada de mí.-

Haku se rio –jaja, no digas eso… yo digo que también se parece a ti.-

Gakupo lo miró con atención. La verdad, lo único que encontraba de diferente en ese bebé y cualquier otro era el color de pelo y los ojos azules. Punto. Pero si ellas decían que se parecía a tal o tal, no le quedaba más remedio que asentir con la cabeza.

El pequeño emitió un sonido parecido a un gemido, como si quisiera llorar, causando la inmediata alerta de los tres. Meiko le acaricio la frente con un dedo cariñosamente. –Ya… Tranquilo.-

El pequeño extendió sus pequeñas manos y trató de sostener el dedo de su madre. Ella sonrió mientras repasaba con su dedo la minúscula mano del recién nacido. –Es tan pequeño…-

Gakupo y Haku observaron la escena enternecidos.

–Eto… ¿Cómo piensas llamarlo?- preguntó Gakupo.

Meiko suspiro. –Tenía en mente llamarlo Hiro. Pero recordé lo que Kaito me dijo una vez. Dijo que un bonito nombre podría ser Kaoru.-

Gakupo y Haku se miraron entre si y finalmente se encogieron de hombros.

-Kaoru entonces…-

Kaito:

Hoy es uno de los días más felices de mi vida. Tengo en brazos a lo más hermoso que puedas imaginarte. Así es, amor, nuestro bebé es un varón precioso y muy sano, que nació hace apenas unas horas.

Estoy exhausta. Según Haku, fue un parto difícil, para mí sólo fue demasiado largo. Pero estoy bien, igual que el pequeño. También él esta exhausto, no tardo mucho en quedarse dormido, por lo que tuve tiempo de sobra para descansar.

Quisiera que pudieras ver lo pequeño que es. El muy maloso es igualito a ti. No tiene nada notable que sea mío. Pero tiene tus ojos, y eso es lo que me importa.

Lo llame como tú querías. Kaoru. Kaoru Shion Sakine. Espero encontrarte pronto, para que puedas conocerlo. Cada día miro la lista de fallecidos para ver si estás ahí, pero nunca te encuentro. Eso me da esperanzas.

Por favor dime que me estas buscando tal y como yo te estoy buscando. No tienes idea de cuanto te extraño, sobretodo ahora. Al menos en este momento no me siento tan sola.

El pequeño bulto calientito que duerme en mis brazos es mi felicidad.

Por favor, aparece pronto.

Meiko.

Fin Del Capitulo

Pd:

Si les gustó o tienen algún comentario/sugerencia, dejen un review…

Atte: Lallen

Segunda Pd: Entre más review recibo, mas me inspiro. O eso creo…

Tercera Pd: ¡LARGA VIDA AL KAIMEI!