Vocaloid, como ya saben, no me pertenece

Bueeeno… como ver películas de enamorados separados durante la guerra es trágico, escribí un fic. Claro, no soy buena para la tragedia pero algo es algo, ¿no? En fin… disfruten este nuevo cap de mi torpe fic que aun así está saliendo adelante. O al menos eso parece.

"Cartas Sin Memoria"

Porque soy muy mala con los títulos

Bueeeno…

Summary: Meiko y Kaito se separan en medio de una guerra, ella se lleva consigo al hijo de ambos pero… ¿Volverán a encontrarse?

Capitulo 3:

Vivo.

Esa tarde, Kaoru estaba extrañamente inquieto. Los tres observaban preocupados y sin saber que hacer al pequeño, que no paraba de llorar en la cuna.

-Es la tercera vez que se despierta así en toda la tarde…- murmuró Meiko, algo angustiada, mientras lo tomaba en brazos para tratar de calmarlo.

-¿Segura que no tiene hambre?- preguntó Gakupo, rascándose la cabeza, y tratando de sonar profesional.

-No. Lo amamanté por un rato muy largo, y luego… sólo se durmió. Por cinco minutos, antes de despertarse gritando.-

-¿Necesitará que lo cambies?-

-Ya lo hice.-

-Tal vez tiene cólicos. Los recién nacidos comúnmente los tienen.- opinó científicamente Haku. –Tu sabes… por lo de que su estomago debe acostumbrarse a la leche en lugar del líquido amniótico…-

-Le estuve masajeando la panza por 20 minutos.-

Haku y Gakupo se miraron entre sí. Se les habían acabado las opciones.

Mientras, la pelicafe se tornaba visiblemente desesperada. Y asustada. Su bebé se veía incomodo, molesto, asustado, triste o todo al mismo tiempo… y no había razón aparente para eso.

Pero por más que le hacía mimos y lo acurrucaba en sus brazos, no parecía surtir ningún efecto, pese a que eso siempre lo calmaba.

Tal vez una canción de cuna serviría. Se sentó en uno de los sillones, y comenzó a cantarle alguna cancioncilla tranquila al pequeño. Eso lo tranquilizó un poco. Lo suficiente para que reemplazara sus gritos desaforados por sollozos casi imperceptibles.

Fue entonces, cuando el pequeño ya casi no sollozaba y la habitación estaba casi en silencio, que apareció en la puerta un personaje ya conocido por todos.

Len Kagamine a punto de cometer el peor error de toda su vida, los tres lo vieron alarmados pues el chico llegaba con aires como de estar a punto de hablar en voz alta.

– ¡Que aquí abajo buscan a Meiko Sakineee!-

¿Resultado? Los gritos desaforados de Kaoru regresaron amenazando con dejarlos a todos sordos. Haku, Meiko y Gakupo observaron a Len con tales caras, que el pobre gemelo apenas pudo arrepentirse de su error y prefirió regresar a su habitación antes de que lo descuartizaran vivo.

Meiko siguió cantando un poco para que el bebé se calmara un poco, y se lo dejó en brazos a Gakupo. Fue caminando hacia la escalera para dirigirse a la entrada del edificio y ver que sucedía.

Mientras, Kaoru casi dejaba de llorar, sorpresivamente, y se acurrucó en brazos de Gakupo con gesto somnoliento. Haku observó la escena con curiosidad. –Te ves lindo con ese pequeño en brazos.-

Gakupo se sonrojó y se sintió algo incomodo con dicho comentario.

Mientras tanto, abajo Meiko recibía una noticia bastante impresionante.

-¿El… esta… Vivo?-

Frente a ella, un chico de pelo negro asentía con la cabeza. Le gustaba llevar noticias buenas, por desgracia, en realidad esa no era una muy feliz. –Sí, está vivo.-

La pelicafe creyó que iba a desmayarse ahí mismo. Kaito estaba vivo. ¡VIVO! -¿Do… donde está?-

-Srta… eto… es algo un poco más delicado.-

-¿Qué quiere decir?-

-…él…- el chico tragó saliva, buscando fuerza para hablar. –Padece de amnesia.-

Amnesia… amnesia… solo había oído eso en las películas. Perdida de memoria, perdida casi total de recuerdos. A Meiko se le vino el mundo encima. –Ósea que… no… recuerda nada.-

-Me temo que así es. Lo siento mucho…-

Meiko tragó saliva. Por mas doloroso que fuera, aun así…

-Quiero ir a verlo.-

-Eto…- el chico la miro algo asustado, pues no le parecía muy buena idea, pero le dio la dirección anotada en una tarjeta. –Tome. Aquí podrá encontrarlo.-

Ella revisó el texto escrito en la tarjeta. Eso era extraño. Una mansión que resguardaba a las victimas de guerra, en medio de la ciudad. Meiko la había visto un par de veces, pero nunca le había hecho caso.

¿Y Kaito estaba ahí? No podía ser.

-Eh… bien, creo que debo irme, srta, buena suerte con su…eh…- el chico se dio cuenta de que acababa de cometer una estupidez. No sabía en qué se relacionaban Meiko y Kaito. -…el sr. Shion.- y se retiró cortésmente después de hacer una reverencia.

Meiko se quedó unos minutos en la puerta, con la vista fija en la tarjeta. Kaito estaba vivo, y en buena salud, refugiado en la mansión. Pero… no la recordaba.

Todo el tiempo que habían pasado juntos, todas las cosas que habían hecho. Todo lo que se habían dicho, todos los planes que habían hecho… ¡Kaoru! Todo, todo ya no existía para él.

-¡Ohayo! ¡Sakine-san!- saludó Rin, entrando luego de recoger el correo en el buzón. Cuando entró, Meiko cerró la puerta tras de sí y fue a sentarse en uno de los sillones.

-Kagamine-chan.-

-¿Qué tal? ¿Qué traía el tipo? ¿Buenas noticias?- preguntó inocentemente Rin mientras revisaba el correo. Cuentas… cuentas… una postal de la tía de Gakupo…

-Algo así.-

-Ah. ¿Algo como qué?-

-El papá de Kaoru.-

Rin detuvo el registro del correo y miró a Meiko con curiosidad. – ¿Lo conoces?-

Meiko la observó extrañada. -¡Por supuesto que sí! ¡Es el amor de mi vida!-

-Aaah… eh… jeje, es que yo y Len creíamos otra cosa.-

-¿Cual?- preguntó Meiko, olvidando poco a poco su tristeza para poner un cierto rencor en la voz. Esos gemelos eran capaces de inventar cualquier cosa…

-Bueno… nosotros creíamos… eh… que habías quedado embarazada luego de una noche de locura en las Vegas, porque trabajabas en algo… huh… indecente y eras demasiado cristiana como para abortar… yo qué sé.-

Meiko la miró con expresión casi fastidiada. -¡Por supuesto que no! ¿Qué tipo de mujer crees que soy?-

Rin la miro con cara de "Mejor no contesto". Meiko suspiró y volteó a otra parte. –¡Claro que no! Me enamoré de un hombre, pasamos los años mas felices de nuestras vidas, nos comprometimos, luego vino Kaoru… y la guerra…-

-¿Y entonces qué te dijo el tipo hoy?-

-Que está vivo. Que sobrevivió, pero… no recuerda nada.-

Rin la miró en silencio y siguió revisando lo que quedaba de correo. Le incomodaba tener que consolarla o escuchar sus dramas de heroína de Josei. No es que no le importara, pero no era una psicóloga ni la doctora corazón.

Arriba, volvió a oírse el llanto de un bebé. Meiko sonrió y se dispuso a ir con él. Mientras subía las escaleras, tomo la decisión de hacerlo. Llamaría a la mansión, y avisaría que Kaito tendría una visita de su prometida.

Solo esperaba resistir la tentación de lanzarse a sus brazos apenas lo viera.

Kaito:

Estoy asustada. Hoy me avisaron que sigues vivo, pero que ya no me recuerdas. Me pongo triste cuando pienso que todo lo que ha pasado entre nosotros ya no lo recuerdas, ¿sabes?

Tampoco recuerdas a Kaoru. No recuerdas como ya lo querías con todo tu corazón cuando apenas estaba en mi vientre. Ni recuerdas que tuve que separarme de ti para salvarlo a él.

Y lo doloroso es que ahora que no lo recuerdas, yo lo recuerdo todo, absolutamente todo. Desde el primer beso que nos dimos, frente a la puerta de mi casa, hasta las lágrimas de tus ojos al vernos separados.

Pero también estoy feliz de que no hayas muerto. Supongo que aun me queda un rayo de esperanza, una linternita en medio de un bosque oscuro, que me dice que tal vez podamos vivir juntos como una familia.

Si no me recuerdas, ni a Kaoru, creo que deberemos empezar desde cero. Si nos enamoramos una vez, tal vez podamos hacerlo de nuevo.

Por eso, decidí llamar al sitio donde estás, y avisar que tu prometida y tu hijo irán de visita el viernes. Dije quienes somos para que no te sientas desconcertado si llegamos de improviso.

Te sigo amando con todo mi corazón.

Meiko

Fin Del Capitulo

Pd:

Aaay… creo que me puse a mi misma a llorar

Atte: Lallen

Segunda Pd:

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