Vocaloid, como ya saben, no me pertenece

Bueeeno… como ver películas de enamorados separados durante la guerra es trágico, escribí un fic. Claro, no soy buena para la tragedia pero algo es algo, ¿no? En fin… disfruten este nuevo cap de mi torpe fic que aun así está saliendo adelante. O al menos eso parece.

"Cartas Sin Memoria"

Porque soy muy mala con los títulos

Bueeeno…

Summary: Meiko y Kaito se separan en medio de una guerra, ella se lleva consigo al hijo de ambos pero… ¿Volverán a encontrarse?

Capitulo 4:

Reencuentro.

Frente a la puerta del edificio, Meiko titubeó mucho antes de tocar.

¿Cómo reaccionaria Kaito?

¿Estaría asustado? ¿Se negaría a verla? ¿La tacharía de loca?

Tal vez llegar y decirle todo era algo estúpido e insensato, pero ella lo consideraba como lo mejor. Hasta que por fin reunió suficiente valor, y tocó a la puerta tres veces.

Para su desgracia no tardaron mucho en abrir, y una jovencita de pelo aguamarina, vestida de enfermera y con el pelo peinado en dos largas coletas apareció.

-Eto… hola. Usted debe ser Sakine-san, ¿Me equivoco?-

Meiko tragó saliva. Estaba muy nerviosa. Pero no lo demostró. –La misma-

-Bien… por favor pase.- invitó la enfermera.

Meiko entró empujando con cuidado el carrito donde llevaba a Kaoru, medio despierto. Apenas lo vio, la jovencita sonrió enternecida. – ¡Ooooh! Ese debe ser el bebé de Kaito-kun, ¿No es así?-

Meiko sonrió. –Sí… es idéntico a su padre.-

-De hecho…- asintió Miku. Miró a Meiko a los ojos, con una sonrisa. –Él ha tenido mucha curiosidad por usted, y por el pequeño.-

-Ah… eh… bien, supongo.-

-Los esta esperando en el jardín.-

-El… ¿Jardín?-

-¡Hai!- y la enfermera señaló hacia una puerta en el extremo de la habitación. –Por cierto, mi nombre es Miku Hatsune. Encantada de conocerla.-

-Mucho gusto.- respondió cortésmente Meiko, antes de dirigirse lentamente a la puerta. Frente a ella, volvió a tragar saliva, y trató de serenarse mentalmente. Lo más tranquila que pudo, dio vuelta al cerrojo y salió al jardín, con Kaoru cada vez más despierto al ver tanto color verde a su alrededor.

A casi diez metros de distancia, un joven de pelo azul miraba a ambos inclinando un poco la cabeza. Conforme se acercaba y reconocía a su prometido, Meiko poco a poco fue olvidando en parte sus temores.

Lo importante era que estaba vivo. Y frente a ella.

Casi como lo recordaba. ¡Incluso tenía la característica bufanda!

-¡Ah! Usted debe ser mi prometida.- dijo Kaito, con curiosidad, cuando Meiko se sentó a menos de un metro de distancia. Su prometido estaba sobre la hierba, que ese día estaba fresca y agradable.

Meiko tragó saliva y asintió lentamente con la cabeza. –Sí… es… un gran alivio saber que sigues vivo.-

Kaito la miró un poco triste. –Lamento mucho no poder recordarte.-

-No es tu culpa… Shion-san.- respondió Meiko, tratando de no llorar o ponerse sentimental. Y le salió bastante bien –Fue… la guerra, eso es todo.- agregó, encogiéndose de hombros.

Kaito asintió con la cabeza, sin despegar su mirada de la mujer. Siguió un silencio incómodo para ambos. Hasta que un llanto no muy desesperado de parte del mas pequeño de los tres presentes captó la atención de los dos adultos.

Meiko sacó a Kaoru del carrito y lo sostuvo en sus brazos. Kaito miró con atención al bebé, tan parecido a él.

-Es adorable.- comentó, sonriendo mientras Kaoru lo miraba fijamente, con mucha curiosidad.

-Es idéntico a ti.- respondió Meiko, acariciando a Kaoru en la nariz. Volteó hacia Kaito interrogante. –… ¿Quisieras cargarlo?-

-Bueno… creo que nunca he cargado un bebé, ¿podrías enseñarme cómo hacerlo?-

Meiko sonrió. –No necesito enseñarte, solo cárgalo con precaución, es todo.- se levantó con cuidado, y se sentó al lado de Kaito, antes de dejarle con delicadeza el niño en brazos. Kaito lo cargó como si temiera que por cualquier cosa se fuera a romper.

Kaoru primero quiso quejarse de la cercanía del extraño para él, pero al sentirse cómodo entre sus brazos, abrió los ojos con infinita curiosidad, mirando a su padre a la cara.

A Kaito le causó una gran impresión.

Así que tenía un hijo y… lo conocía por fin. Meiko los observaba a ambos lo más distante que podía, por una parte sintiéndose ansiosa por lanzarse a sus brazos, pero por una parte de gustaba por fin tener esa imagen en su mente.

A Kaoru le había agradado y a Kaito Kaoru también. Eso era lo importante, ¿no es así?

Bueno… a Kaoru le había agradado Kaito, o su bufanda, porque la tomó y no la soltó. Pese a que el tipo quiso recuperar su bufanda, el bebé tenia otros planes y abrazo la bufanda fascinado con la consistencia mullida y suave de la tela.

Meiko se rió mientras los veía pelear por la bufanda. Luego extendió los brazos para recuperar a Kaoru y le hizo unos mimos mientras le sonreía a Kaito, siendo correspondida por otra sonrisa.

Se quedo con él, hablando tímidamente de cosas sin mucha importancia durante el resto de la tarde, hasta que llegó el momento de separarse. Frente a la puerta del edificio, Meiko estaba a punto de irse, con Kaoru en su carrito.

Kaito se despidió con la mano, Meiko también, y regreso a casa lentamente, sintiéndose vacía. Vacía, pero feliz.

Le hubiera gustado que la despedida fuera un poco más cariñosa, pero hubiera sido demasiado pedir. Kaito estaba vivo, eso era lo mejor de todo, había conocido a Kaoru, eso también era importante.

¿Podrían volver a enamorarse, acaso?

No estaba segura, pero ojalá y la respuesta fuera sí. Al llegar a la posada, saludó a todos cortésmente, sin dar muchos detalles de la visita, y se fue a dormir, aun agitada por lo sucedido en la tarde.

Poco después de acostar a Kaoru y tirarse sobre la cama, el bebé despertó pidiendo a gritos un poco de comer. Lo amamantó, lo abrazó y se quedo dormida con el niño en brazos.

Kaito:

Esta noche, más que las demás, te extrañé como no te imaginas.

Juro que mi cabeza no podía hacer otra cosa más que recordar todas las muestras de amor que nos hemos dado. Quisiera golpearte en la cabeza para ver si recuerdas todo. Solo bromeo, claro, ahora no te golpearía ni aunque me pagaran.

Me alegro mucho de que por fin hayas tenido a Kaoru en brazos. Creo que le agradaste mucho, normalmente no es así con los desconocidos. Sí, ya sé que no eres un total desconocido, pero aun así, es cierto que no te había visto jamás.

Es pequeño, es frágil… y cuando te vi hoy, me parecías igual. Te veías muy desubicado con la vida, y seguramente es mi culpa. Haber llegado con todo de golpe seguro debió haberte mareado y desconcertado por completo.

Soy muy ansiosa, no pude esperar, no quería ocultarte la verdad. Y tampoco quiero obligarte a nada, sólo… tal vez aun nos queda una oportunidad, ¿no crees?

O tal vez sólo sueño demasiado…

Meiko

Fin Del Capitulo

Pd: Bueeeno… me siento humilde, Así que… ¿Qué les pareció?

Atte: Lallen

Segunda Pd:

Hoy Lallen no está segura acerca de este capitulo. Si la apoyas un poco o le das sugerencias para el fic, será muy feliz y saltará de alegría. Gracias. Por eso:

¡DEJA REVIEW!