Es curioso, hay gente picada con este fic que solo se propone (elfic) enromper mis esquemas mentales de lo que es socialmente aceptable o no. He pensado mil formas de continuarlo y a la vez mil maneras de evitar publicarlo. Supongo que me genera ansiedad escribir este tipo de historias. De hecho me he arrepentido de escribir ciertas cosas como lo de "no te voy a dominar, te voy a sodomizar" o lo de "soy tu amo y tu mi esclava" admito que eso fue, en cierta medida perturbadoramente exitante.

De cualquier manera he subido los capítulos olvidándome de el hecho de "¿que diran de mi? ¿sere una pervertida sexual?" Gracias a Dios y a una bola se psiquiatras y psicólogos entregados a la materia desde hace como 10 años se quito el tema referente a Dominacion o sadomasoquismo del DSM-IV (Osea el manual que usan los psiquiatras y psicólogos para etiquetar a las personas con enfermedades mediante números) y ya no se considera una enfermedad, por otra parte se considera una perversión, que realmente para mi es igual.

El punto es que seguire escribiendo hasta acabar cueste lo que me cueste y lo subiré tal cual, asi que podréis decir lo que quieran de mi o de la enredada manera en que manipule a los personajes a mi antojo y me agradara leer lo que piensen. Aquí va…

Por cierto creo que esta fuerte, no lo lean si no se creen aptos para ello.

Domíname

:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:

Bella deja a Edward porque es muy posesivo y busca refugio en Jacob pero realmente ama a Edward y se arrepiente de haber acudido a Jacob ¿Qué hará Edward con toda su ira?

:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:_._._:

Recuerdo una vez que me senté a hablar con Alice, bueno literalmente ella empezó a hablar y yo no podía irme porque era muy tarde asi que platicamos de algo que no quería, sexo. Su relación con su novio era abierta de hecho Jasper era un chico genial, amable y delicado pero picaro a la vez, Alice me platicaba que es bueno hacer de todo para evitar la monotonía. Eso me ponía a pensar que parecía una vieja puritana por nunca querer hacer nada nuevo y si consideramos que Edward es el mas puritano de los Cullen tomando como punto de referencia a Emmett que desde mil quilómetros podía sentir su mirada desnudándome y cuatro de cinco cosas que decían tenían que relacionarse con algún contenido sexual, si Edward era un puritano y yo mas que el.

¿Estaria mal todas las veces que regañe a Edward por haber dicho una vulgaridad? ¿O las veces en las que le decía que eso no se hacia? Posiblemente si, se llama sexualidad y hay que vivirla, no al borde de lo enfermizo pero yo no estaba ni lejos de tocar la raya de lo enfermizo sexualmente por el contrarsio estaba al borde de tocar la línea de lo enfermizo al no dejarme llevar la mayoría de las veces. Entendi que tal vez el problema de celos de Edward se arreglaría solamente siendo algo mas libreal.

-Ahhh –Un golpe me despeto de mi s pensamientos volviéndome a mi tiempo espacio. De pronto sentí una sensación curiosa en mi trasero que me agradaba, ardia un porquito, era una nalgada.

-Quiero escucharlo de tu boca, dime que no soy el único que lo desea, dime que tu también, explicame de lo que serias capaz, lo que te gustaría y lo que no, dime que lo que estoy haciendo y lo que voy a hacer te va a gustar –Mas que a una orden parecía una suplica de Edward que posiblemente dentro de el mismo este comiéndose por culpa de hacer lo que estaba a punto de hacer.

Edward me daba vueltas como si se tratase de una presa, me sentía como una oveja casada por un león grande, imponente y sexy.

-Si lo deseo, desde hace tiempo Edward lo deseo mucho –Admiti subiendo la cara, estaba decidida a no sentir vergüenza por lo que quería hacer.

-¿Qué es exactamente? ¿Qué quieres que te haga? ¿quieres que te muerda como un vampiro? –Rio un poco esperando mi respuesta, era momento de tomar las cosas en serio.

-Quiero darte todo el placer humanamente posible, soy tuya Edward Cullen –Edward estaba en frente de mi viendo mis ojos de manera penetrante- quiero que me tomes como tuya y me uses, si quieres golpearme hazlo, si quieres maldecirme, maldíceme, si quieres pellizcarme, haslo yo quiero todo aquello que tu dentro de ti quieres hacerme –Su mirada estaba perdida en la mia y la mia en la suya, pudimos pasar horas- soy tu esclava, amo –Sonrei ligeramente.

Edward me acaricio la mejilla con su mano, supe que seria la ultima caricia llena de ternura que tendría en esa noche, toda la situación despertó en mi a una Bella sucia y muy lejos de lo puritana que era y en el un Edward agresivo y dominante muy lejos de lo reprimido que yo lo había tenido.

Edward me dio una bofetada tan fuerte que me tiro al suelo, no me lo esperaba, mi cabeza empezó a palpitar antes que mi mejilla en si, se sintió delicioso, mi cabeza giraba y mi mejilla ardia, sonreí, era lo que realmente quería. Lo mire con mi mano en mi mejilla desde el suelo sonriendo, se veía hermoso, grande y atoritario desde el suelo.

-Parate –Dijo agachándome y agarrando mi cabello para levantarme hasta dejarme de pie en frente de el otra vez.

Tomo mi garganta con su mano izquierda y volvió a abofetearme tan fuerte como lo había hecho, otra vez esa sensación frenetica en mi cabeza que casi quería explotar por la falta de aire y el dolor que me generaba eso. Me solto y volvió a rodearme como si me tratase de su presa de nuevo. Se detuvo detrás de mi y empezó a introducir sus dedos en el elástico delos costados de mi tanga blanca, pensé que la quería bajar y me relaje, pero sentí que las empezó a jalar hacia arriba, no crei nunca que eso pudiera generar dolor, no si yo lo hacia pero Edward era mas fuerte que yo, sentí como me hacían presión en mi vagina y aplastaban mi clítoris doloriasamente, otra vez me empece a desesperar y a agitar los brazos agarrando mi cabeza.

-Mhh –Antes de sonar como un gemido sono como un grito reprimido, ya no aguantaba y el seguía jalando- ¡Basta! –Grite, ansiaba que se detuviera pero no lo hacia a pesar de mi suplica- Por favor –Susurre, eso siempre hacia efecto con el Edward normal pero no con este.

-¿Crees que porque me lo digas voy a parar? –Pregunto- ¿ehh?

-No –Estaba completamente fuera de mi y mis manos agarraban mi cabello por desesperación-No amo no.

-Eres mi esclava ¿no? Entonces puedo hacer lo que me plazca contigo mhh –Senti como se rio casi inaudiblemente.

Me encontraba parada en las puntas de mis pies cuando sentí que solto el tanga que llegaba hasta mi cadera de tanto que lo había jalado. Me quede parada en medio de la sala, con mi vagina palpitando por esa presión, Edward estaba en la cocina moviendo unas cosas.

-Dios –Cerre mis ojos sonriendo todo esto me estaba exitando de masiado.

-¿Dios que? –Pregunto, estaba de nuevo frente a mi.

-Me encanto –Sonrei abriendo los ojos y abriéndolos de sobre manera por lo que vi.

Edward tenia una cara como desquiciada y sostenía un cuchillo de chef en sus manos sonriendo horriblemente. ¡Ahora me quería matar! No me pude mover me paralice por el estado maniaco en el que se encontraba Edward que empezó a raspar mi abdomen con la punta del cuchillo, se sentía como si una uña me rasguñara, ¿Qué rayos pretendia? Empece a retroceder por miedo a que se estuviese volviendo loco.

-No te muevas –Grito audiblemente sorprendiéndome mas delo común.

Volvi a paralizarme en mi lugar, respiraba con dificultad, Edward poso la punta del cuchillo en mi pecho cerca de mi corazón e hizo una leve presión que me puso a temblar y a el lo hizo reir. Paso el cuchillo por debajo de uno de los tirantes de mi sosten y con presión lo empezó a romper acto seguido hizo lo mismo con el otro tirante, luego lastimándome un poco paso el cuchillo en medio de mis pechos por abajo del sosten y empezó a moverlo de arriba hacia abajo para ir rompiendo el sosten, lo consiguió después de unos cuantos intentos. El sosten cayo automáticamente en el suelo y el me observaba los pechos. Con una de sus manos empezó a pellizcar un pezón de manera agresiva y jalándolo hacia el lo que me hizo dar unos pasos hacia su dirección después de soltar un "ay"

-¿Qué parte de no te muevas no entendiste? -Pregunto muy enojado mirándome con odio.

-Perdon, no volverá a pasar.

El sonrio sabiendo que el miedo me estaba empezando a llenar, si, era un miedo extraño que me gustaba. Me quede inmóvil de nuevo en mi lugar y el dio dos pasos hacia atrás, poso el cuchillo sobre mi abdomen sin hacer presión pero tomo mi pezón y lo jalo de la misma manera que hacia un momento, el dolor era soportable y placentero, lo excitante estribaba en el hecho de tener un cuchillo en mi abdomen. Lo solto de printo haciéndome temblar un poco. Y prosiguió a deslizar el cuchillo entre mis piernas, apenas lo roso sobre la tena de mi tanga que se encontraba hundida entre mis labios, yo solo miraba el cuchillo tratando de ver que rayos haría con el, pero entendí que el propósito del cuchillo era solo romper mi ropa interior cuando de un costado de mi tanga y del otro rompió la tela. Despues de eso, riendo avento el cuchillo en la mesa de la esquina.

¿Era Edward capaz de haberme hecho daño con un cuchillo? La respuesta definitiva es no, solo que mi miedo lo éxito mucho, lo podía notar viendo el bulto que había en sus pantalones.

De nuevo, giraba alrededor de mi como hacia unos momentos, me encanta que haga eso y de nuevo parándose atrás de mi. Escuche la ebilla de su cinturón cuando se lo empezó a quitar, sentí el frio metal en mi trasero e instintivamente me hize hacia adelante, ya lo estaba escuchando ¿Qué parte de no te muevas no entendiste? Pero no dijo nada.

Doblo su cinto por la mitad y empezó a acariciar mi cuerpo con el cuero del cinto, sentí como acariciaba mi espalda y como pasaba por mi culo, el roce era delicioso. Edward me tomo del cuello y me llevo al sillón, pensé que quería que me sentara.

-Pon tus dos manos sobre el asiento del sillón –Ordeno.

Estire mis brazos y los apoye en el sillón como me pidió. Empezo a acariciar mi culo con sus manos suavemente, se sentía lindo ese roce, por alguna razón Edward siempre mantenía una temperatura corporal mas fría de lo normal y ese frio me gustaba.

-Ahhh –Grite y resonó en todo el salón.

Edward golpeo una de mis nalgas con tanta fuerza que cai sobre mis rodillas. Paso su brazo por mi abdomen y me volvió a levantar en esa misma posición y empezó a acariciarme otra vez.

-¿Te gusta? –Pregunto entre risas.

-Si, solo que no me lo esperaba –Admiti.

Cuando termine de decir eso otra vez sentí un golpe pero esta vez era el cinto y esta vez no cai al suelo. Senti arder mi trasero y la mano fría de Edward mitigaba ese sentimiento.

-Te voy a dar diez azotes, si te mueves o gritas voy a volver a empezar la cuenta –Dijo, sabia que había una sonrisa en sus labios aunque no pudiera verla- Tu vas a contar y te quiero escuchar claramente.

Asi empezó mi tortura, los primeros azotes no los sentía tan fuertes "Uno amo, Dos amo" y no me hacían moverme, no fue hasta que llegue al séptimo que ya el ardor era mucho y sentí que hasta tomo impulso para azotarme que volvi a caer en el suelo con las rodillas.

-Ahhh ahhh -Empece a sollozar, quería que parara un momento.

-Vuelve a tu posición –Ordeno.

Y volvi a contar …

Edward tiro su cinto de lado y se volvió a sentar en el sillón individual viéndome en el piso, estaba sonriendo mientras lo observaba tan imponente. De alguna manera me sentía bien al estar desnuda mientras el todavía tenia su ropa, se sentía humillada y eso me agradaba.

Con uno de sus dedos me hizo un gesto para que fuera hasta donde el estaba me pare pero pronto levanto su mano en señal de alto y giro la cabeza negando, ¿Qué era lo que heria? Con su mano me hizo una señal para que me agachara y entendí que quería que gateara hacia el, lo hice lentamente hacia su dirección. Su mirada me indico su entrepierna.

-Mamamela –Ordeno.

Yo asentí con la cabeza y con mis manos desabotone su pantalón, y jale su bóxer acto seguido lo vi como nunca lo había visto antes, llena de deseo y lujuria, ansiosa, deseba hacerlo lo deseaba realmente y el lo noto. Se paro un momento ayudándome a quitarle sus pantalones y los avente con mi ropa junto con sus zapatos y calcetines y al fin estaba lista para hacerlo con ganas como nunca.

Empece a darle besos y el tomo mi cabello jalándolo hacia atrás.

-Mi orden fue mamamela –Dijo enojado aventando mi cabeza hacia un lado.

Abri mi boca y con mis manos lo tome en mis manos. El tomo mis manos y las inclino hacia mi espalda.

-Y no las muevas de ahí, haslo solo con la boca

Era grande, pocas veces lo había hecho y sabia que a el lo volvia loco, abri mi boca y la meti, sabiendo de mi incompetencia para poderla meter toda Edward tomo mi cabello enredando sus dedos y empujo hacia adelante al principio era soportable pero empece a sentir ganas de vomitar realmente y un gran asco quise hacerme para atrás pero el no me lo permitió asi que con mis brazos intente safarme pero el empujo mas mi cabeza entre sus piernas hasta que sentí que mi barbilla toco algo suave, sus huevos y el cerro las puiernas rápidamente y fuertemente dejándome prisionera con su pene en mi boca. Con mis manos daba manotasos por la desesperación, hasta que el tomo mis manos entre las suyas y las empezó a apretar tan fuerte que empece a cerrar mi boca haciendo presión en su pene.

-¿Qué diablos haces? –Pregunto, esta vez si lo hice enojar.