Disclaimer: Saben que los personajes son de Stephenie Meyer cierto? Of course! n_n Bueno mis queridas amigas lectoras, aquí va otro capi, la verdad es que lo tenía escrito desde que publiqué el primero pero pensé que dejarían más reviews o algo así. Bueno no importa, me lean todos o no me lea nadie, continuaré con la historia porque esa debe ser la pasión de una escritora ^^

Las quiero =)

-Kuky


ESME

Al fin viernes, el día más relajado de la semana, y el día que más amaba.

Me levanté muy feliz de mi cama, y bajé a la cocina para tomar mi desayuno.

Conversé un poco con papá, y luego fui a bañarme para posteriormente hacer los deberes.

Subí a mi habitación y me senté al pequeño escritorio que había junto a la ventana, hice mis tareas, y luego me puse a dibujar.

Era muy buena en artes, me gustaba dibujar casas y retratar personas.

Tomé una hoja de block y un lápiz y me puse a graficar el dulce rostro de Carlisle.

Poco a poco fui trazando líneas en un rostro sonriente que me recordaba la conversación de ayer.

Al terminar, pinté su cabello rubio, sus ojos celestes, y su piel de colores cálidos.

Me quedé mirando por un momento el retrato embobada, sintiendo cosquillitas en el estómago.

-¡Es hora de almorzar!-gritó mi mamá del otro lado de la puerta, sacándome de mi ensoñación.

-Si… bajo ahora- dije aburridamente, y acto seguido fui a la cocina.

-¿Y papá?- pregunté extrañada, que yo supiera él entraba a trabajar a las 2.00

-Se fue más temprano, mientras tú hacías las tareas; tenía que resolver unos asuntos.

-Y no se despidió de mí- dije fingiendo un puchero.

-No, pero me dijo que te pasara esto- comentó mi madre para luego sonreír.

Entonces me pasó una cajita de terciopelo amarillo, que en su interior tenía una linda cadenita con un colgante de corazón que decía "Esme".

-¡Oooh, está muy bonito!- dije tiernamente.

-Sí, mi princesa, tu papá quiere que cuides su obsequio para que te dure para siempre, será su recuerdo.

Me puse la cadena, y la miré puesta en mi cuello durante varios minutos, ¡qué día más hermoso será éste! Pensé con alegría.

Una vez en el colegio saludé a todas mis compañeras de clase con las que me encontraba, estaba muy alegre, todo me causaba ternura y amor, mucho amor.

-Hola, Esme, ¡veo que estás muy feliz!- dijo Lucy algo sorprendida.

-Sí, Lucy, me han pasado cosas muy agradables- dije en un tono juguetón.

-Mmm Esme, hay algo que quiero decirte, espero que no te enojes- dijo algo nerviosa, y preocupada de que estallara en gritos.

-Dime, querida.- dije muy calmada.

-El otro día escuché tu conversación con el profesor…- confesó con un atisbo de vergüenza en sus ojos.

-Yo sé que no debo escuchar conversaciones ajenas, pero no puede evitarlo… Además…- no la dejé concluir y tomé la palabra.

-Está bien, no te preocupes, solo procura no hacerlo otra vez, puedes meterte en algún problema y no quiero que eso suceda, Lu- dije poniendo mi mano en su hombro en señal de amistad.

-Bien, el asunto es… que me agradas, y no quiero que te vayas, aunque no hables mucho conmigo he llegado a estimarte, pero a veces creo que te has vuelto más amistosa solo para no ir a la clase de las engreídas. Me siento usada.

-Oh… no, Lucy, de verdad me han pasado muchas cosas buenas que han mejorado mi ánimo, no tendría cara para relacionarme con ustedes y fingir ser amistosa por no ir a otra clase.

-Por lo demás tú has sido muy amable conmigo, y sin darme cuenta has sido mi amiga en el silencio.

Finalizamos esa conversación con un abrazo, y luego pusimos atención a los maestros y a sus grandes explicaciones.

3 horas más tarde tocaron el timbre para salir a recreo, y entonces Lucy me llevó al grupo de chicas que se sentaban en el puesto de atrás para que habláramos todas.

-Hola, Esme- dijo Anna, la chica más graciosa de la clase.

-Hola, Anna- dije sonriendo.

-¿Quieres escuchar la broma que le gastamos a las tipas de la otra clase?- dijo maliciosamente.

-Oh si! Por supuesto!- dije muy feliz, creo que hoy me divertiría.

Así pasaron las horas, durante el día hablé, corrí, lloré de risa, y todo gracias al feliz rumbo que tomaba mi vida.

No me había dado el tiempo de pensar en el motivo de tan repentina felicidad, y tampoco lo averigüé sino hasta cuando terminó la jornada y me encontré con alguien afuera de la escuela.

-¿No vas a saludarme, Esme?- dijo una voz tan dulce y sexy que reconocí fácilmente como la de Carlisle.

-Carlisle! ¿Qué estás haciendo aquí? – pregunté feliz y confundida a la vez.

-Pues vine a buscarte, para que nos vayamos juntos- dijo levantando una ceja, explicándome lo obvio.

-Oh, ok, ¡pues vamos!- respondí animosamente abrazándolo por instinto.

CARLISLE

Esme me abrazó y me agarró desprevenido, no se sentía incómodo su abrazo, era muy tierno, como todo en ella, ella en sí era tierna y amorosa.

-Muy bien, vamos- comenté con una sonrisa de satisfacción en mi rostro.

Íbamos caminando hacia el subterráneo cuando el celular de Esme suena, y de inmediato lo contesta.

-Hola, qué sucede?- dice Esme.

-Ok, a las 9.30 entonces. Bien, te quiero.- dijo para luego cortar.

-¿Quién era?- pregunté algo celoso, procuré no demostrarlo, era ridículo sentir celos porque le dijo a alguien te quiero por teléfono, ese alguien podía ser su novio… O su mamá, sí, prefiero que sea su mamá.

-Mi mamá- dijo Esme con total naturalidad- Dice que no habrá nadie en casa y que para no aburrirme puedo llegar un poco más tarde.

-Oh, qué bien! Así podemos conversar por más tiempo- le sugerí.

-Sí, claro, pero… ¿Tus padres no se molestan si llegas tarde?- preguntó.

-Mi padre- aclaré- no, no se molesta si le aviso.

Tomé mi celular y procedí a llamarlo, rogando al cielo por tener su autorización.

-¿Carlisle?- preguntó al otro lado del teléfono.

-Sí, papá, puedo llegar a las 9.30? Me quedaré conversando con amistades- expliqué algo nervioso.

-Oh, claro, no hay problema, pero llega a la hora.

-Por supuesto. Gracias.- dije antes de cortar.

Miré a Esme que me veía como hipnotizada, y tomé su mano para continuar nuestro recorrido.

-¿Y adónde vamos?- me cuestioné.

-Podemos ir al parque, a conversar sentados en el pasto, y cuando comience a hacer frío nos vamos a casa.

-Muy buena idea- reconocí regalándole una sonrisa.

Nos dirigimos al parque a paso calmado mientras iniciábamos una especie de entrevista.

-Esme Platt, ¿cuándo es tu cumpleaños?- dije con voz de periodista serio.

- El 15 de Agosto- respondió ella.- ¿y el tuyo?

-23 de Octubre- contesté sin darle mucha importancia a mi cumpleaños.

-Cuál es tu color favorito?- consultó ella tomando el rumbo de la charla.

-El café, y el tuyo?- interrogué.

-El dorado- dijo ella.

Posterior a eso conversamos de la escuela, de nuestros amigos, y de muchas cosas más hasta que el frío se hizo notar y nos obligó a irnos a nuestros cálidos hogares.

En el tren conversamos otro tanto, y a ratos nuestras miradas se quedaban congeladas la una con la otra, y juraba ver que los adorables ojos de Esme chispeaban de emoción.

Quizás esa emoción era por mí, quizás yo le resultaba tan interesante como ella me resultaba a mí.

Me agradaba mucho, porque era muy educada, amable, bella, simplemente por ser Esme Platt.

Descendimos del tren, subimos las escaleras, y al salir de la estación nos despedimos, la mala sincronización del beso logró que nuestros labios se juntaran por error. Un tibio error, que enviaba corrientes eléctricas por cada una de mis células, y le impedía a mi mente y cuerpo separarse de los labios de Esme.

Aquel topón se había convertido en un beso, un momento especial muy hermoso que no quería que nunca terminara…

De repente reaccionamos ambos, y nos separamos, estábamos en la calle y era algo grotesco ver a dos muchachos besándose. Según mi padre, claro.

Además la conocía hace muy poco, y era muy irrespetuoso de mi parte besarla así sin más.

Pero fue "sin querer", sucedió por error. Me repetía mentalmente a cada rato, mientras me despedía de una avergonzada Esme.

-Disculpa, de verdad.- dijo mi niña bella con la mirada puesta en el suelo.

-Sí, discúlpame también, debemos ser más coordinados- luego de decir eso me pregunté ¿yo dije eso? ¡¿Debemos ser coordinados al besarnos? Pero si no somos novios! Me estaba volviendo algo loco.

Esme me miró apenada y se dio media vuelta, caminando hasta su casa.

Todavía podía recordar el sabor de sus labios en mi boca, y el olor embriagante que desprendían.

Fui a la parada de buses y me fui en el bus todo el camino pensando en ella. Y en nuestro beso, nuestro primer beso.

STACEY

Llegué hace media hora. Ahora estoy cocinando mientras veo un programa del cable, llamado Cocinando con Clinton. Mi chef preferido y de quien aprendo cada técnica.

Miro el reloj, 9.30. Mi muchacha debe estar por llegar.

¡Ding Dong! Suena el timbre. Ustedes pensarían, "si fuera Esme hubiera abierto la puerta ella misma" Pero no. Le quité las llaves hace 2 años porque en varias ocasiones las dejó puestas en la puerta por su mala memoria.

Caminé por el pasillo y le abrí la puerta a mi hija.

Venía media roja y no me dejó abrazarla.

-Qué te sucede?

- Nada, necesito tomar un baño, estoy alterada.

-¿Segura que no pasa nada más?

-No, nada, nada, no, segura.- contestó medio tartamudeando.

Al rato llega mi marido y me besa tiernamente.

-¿Y Esme? ¿Dónde está?

-Dándose un baño, tu hija está algo estresada.

-Umm.. qué le habrá pasado…- dijo mi astuto esposo con una pizca de malicia en sus ojos.

ESME

Me sentía muy nerviosa, qué habrá pensado, que soy una niña cualquiera…¡Lo besé!

Nunca pensé que mi primer beso sería ¡con alguien que conocí hace 2 días!

Quería gritar y gritar de emoción pero no quería que mis padres me pidieran explicaciones más tarde. Además no era muy buena mintiendo y terminaría contándoles todo.

El baño de burbujas que decidí tomar me hizo muy bien, ya que me relajé mucho, tanto que me quedé dormida…

Estábamos en una especie de parcela, con una mansión muy bonita.

Había habitaciones por todos lados pero yo conocía la casa muy bien.

Las paredes estaban pintadas de un color crema y el piso era alfombrado.

Comencé a caminar hacia el final del pasillo con una nota en mi mano, que decía "Te Amo".

Me agaché y dejé la nota frente a la puerta de Carlisle.

De repente oigo que golpean una puerta, despierto y vuelvo a la realidad, y caigo en la cuenta de que todo fue un agradable sueño.

Cojo una toalla y me seco, luego me pongo el pijama y al salir del baño mi padre me sonríe como queriendo decir algo te pasa y no quieres decírmelo, pilla.

Besé su mejilla sonriendo y me fui a mi habitación evitando mirar hacia atrás.

Me subí a mi cama y me tapé, luego apagué la luz de la lámpara y me di vuelta.

Comencé a pensar en mi día y en todo lo que había acontecido, tenía que aclararme a mí misma lo que sucedía. Pero no sabía por dónde empezar las reflexiones.

Cuando los ojos ya me pesaban decidí dejar mi momento pensativo por hoy.

-Te amo, Carlisle…- susurré al aire antes de que mis párpados cedieran ante el sueño profundo.


Fin capi 2: La verdad el sueño fue mío pero me sirven mucho para las historias :)

Espero que les haya gustado el capítuloo! :D

Hoy anduve muy cortavenas, bueno no crean que me corté las venas, es una forma de decir.. anduve triste y feliz hoy, ahora ya simplemente no siento nada :)

Besos y abrazoos! Léanme! Saludos a Zoe, que hace tiempo no hablo con ella u_u