Disclaimer:Vampire Knight no me pertenece.

Rating:Este es para mayores de 16 años (leer bajo propia responsabilidad)

Advertencias:Ligero lime.

Pairing:Shiki/Rima

`El Sabor de los Pecados´

By:Natsumi K.

Chapter VI

"Pereza"

[¿?]

¡Era el puto colmo! ¿Cómo que tenían que repetir la sesión? ¿Es que quienes se creían para decirles a ellos que tenían que repetir la puta sesión de fotos? ¿Acaso ellos eran modelitos de pacotilla? ¡No! ¡Ellos eran Shiki Senri y Tooya Rima! ¡Heidi Klum estaría celosa de ellos!

-De veras lo siento, señor Shiki -la voz del hombre al otro lado de la línea sonaba temblorosa.

-No sirve que lo sienta -gruñó Shiki, molesto como nunca antes. El hombre vaciló.

-He, Shiki, no seas malo con ese pobre hombre -le susurró Rima muy bajito al oído. Shiki bufó y separó el auricular de su oreja.

Rima enarcó una finísima ceja rubia y se cruzó de brazos. Shiki frunció el ceño, no podía evitar sentirse enfadado por esa llamada tan inoportuna y problemática.

-Quieren que vayamos en este momento a repetir la sesión de fotos de ayer. Sucedió algo con la luz de la cámara principal y tienen que repetirlo todo

Rima sintió como la venita de su cien comenzaba a latir peligrosamente y el tic de su labio inferior se descontrolaba. ¿Acaso había dicho…repetirlo todo? ¿Todo, todo? ¿Las seis horas de foto, tras foto, tras foto, tras mierda foto? ¡Oh por Dios, no!

-¿Es broma? -Tenía que serlo.

Shiki negó sintiendo como la presión en el auricular comenzaba a resquebrajarlo. Rima se deslizó hacia su compañero y le arrebató el teléfono de las manos.

-¿Qué está diciendo? -siseó peligrosamente. El hombre estuvo a punto de colapsar de puros nervios al escuchar la voz de Rima, de la cual era conocido su famoso humor.

-…no es nuestra culpa, algo sucedió con el lente de la cámara, todas las fotos salieron mal iluminadas. No podemos entregarlas así…

-No vamos a ir a ningún lado a repetir nada -declaró ella fulminando de reojo el auricular. El hombre masculló cosas incomprensibles, Rima perdió la paciencia y simplemente colgó -…dementes -musitó tirando el aparato contra la pared. Estaba molesta por haber sido interrumpida por tal estupidez en un momento así.

-El teléfono no tenía la culpa, después de todo -comentó despreocupadamente el pelirrojo. Rima bufó.

-¿Prefieres que descargue mi enfado contigo? -inquirió con los brazos en jarras y el mentón muy alzado. Shiki puso una sonrisa torcida.

-Me gustaría, si

Un destello rojizo cruzó por los ojos azules de Rima.

-¿Así que eso quieres, eh?

El muchacho se levantó de la cama y retrocedió hasta toparse con la pared sin dejar de mirar a su compañera que de pronto había adoptado un andar felino y una mirada helada que amenazaba con ahogarlo. Contuvo la respiración cuando la nariz de Rima rozó la suya y sintió el aliento cálido y dulce de ella sobre sus labios. Ella era mucho mas baja que él, pero en ese momento se veía extrañamente imponente.

-¿Pasa algo? –intentó sonar casual, pero la voz le falló estrepitosamente al dejar escapar un gruñido de anticipación. Rima se relamió los labios…con esa lengua suya tan pequeña, húmeda y puntiaguda.

Shiki cerró con fuerza los parpados intentando pegarse más contra la pared para que Rima no notara el bulto que comenzaba a endurecerse en su anatomía baja.

Era el colmo… ¡Un vampiro debería poder controlar esos malditos instintos! ¡Al menos esos! …ya tenía suficiente con la insaciable sed cada dos por tres.

-¿De verás quieres que me descargue contigo…? -susurró Rima acercando su boca peligrosamente a su oído. Shiki se estremeció.

-Em…yo…

Rima sonrió y con la punta, tan solo la punta de la lengua, acarició el lóbulo de la oreja del pelirrojo en un roce tan rápido como efectivo.

Shiki sintió una deliciosa descarga de electricidad por todo el cuerpo que le nubló durante unos efímeros segundos el juicio. Cuando volvió a abrir los ojos vio a Rima sentada en la cama desatándose los lazos del cabello y quitándose las sandalias Versace que llevaba puestas, descubriendo un par de hermosos pies de uñas escarlata.

Shiki tenía una fijación con los pies de las chicas que toda la vida lo había avergonzado. Era sumamente incomodo. ¡En una ocasión, hasta los pies de Yuuki, su –ahora- dama, lo hacían pensar en cosas nada decorosas! Kaname había sido muy amable al pedirle que se abstuviera de ese tipo de comportamientos con su prometida, pero Shiki había sentido el aura asesina casi desbordándose de él.

Nunca había vuelto a si quiera fijarse en los pies de Yuuki o de Ruka, quien era perfectamente capaz de dejarlo sin miembro y ojos por ello.

Sin embargo, Rima era una historia distinta. No eran solo los pies, era…toda ella lo que lo enloquecía.

-¿Qué estás viendo, eh? –preguntó la vampira poniéndose en jarras. Shiki sintió varias partes de su cuerpo rogar por atención, y es que era imposible no darse cuenta de lo hermosa que era ella.

Estaba usando un vestido negro de tirantes que solo le llegaba hasta la mitad de los muslos y que tenía un escote en V en la espalda. Su cabello, ahora, le llegaba un poco más arriba de la cintura y el flequillo le cubría parcialmente los ojos, oscureciendo el azul cielo que los coloreaban.

Su piel era exquisita, nívea y suave como los pétalos del lirio blanco y sin embargo, esa piel estaba lejos de ser tan inmaculada como un puro lirio. La pureza de Rima era tan solo apariencia, por que Shiki sabía muy bien la cantidad de pecado que ella cargaba.

Pecado de sangre y pecado humano a la vez

Los labios de ella eran pequeños y rosáceos, y tal y como su lengua siempre estaban húmedos y ávidos. Los labios de Rima no eran, de ninguna manera, rosas sino flores carnívoras: Peligrosos y hábiles a la hora de cazar.

Rima era una vampira de dieciocho años, una joven cazadora por naturaleza. Una ágil depredadora, una fiera de cuidado. Sin embargo, él también lo era. Un cazador nato, un vampiro, un Casanova de sangre…eso era Senri Shiki.

¿Qué ocurría cuando dos depredadores intentaban cazarse entre si?

…Bueno, ya lo averiguarían.

Shiki se despojó de su chaqueta de dril hecha a la medida y se desajustó la corbata. Caminó hasta Rima y sin quitar su mirada de la de ella y estando a escasos centímetros de su cuerpo, se desabotonó la camisa dejando a la vista un pecho fornido con los músculos ligeramente marcados.

Rima sonrió.

Shiki también.

La tensión en el ambiente era claramente palpable para los sentidos súper-agudos de ambos vampiros, los cuales no habían dejado de observarse. Era extraño, estaban perdidos en los ojos del otro, como hipnotizados. La tensión era intensa, pero no por ello, desagradable. Era como si estuviesen más conectados que nunca.

Se pertenecían de una u otra manera, así eran las cosas.

-Suelo ser muy…violenta –murmuró Rima bajito, con una chispa de diversión en los orbes-. Ya sabes, cuando me descargo

-No te temo, si eso pretendes…señorita

Rima se mordió el labio inferior y Shiki pudo ver como los colmillos de ella se alargaban cada poco, hiriéndole leve, sacándole un par de gotitas de sangre reluciente que resbalaron por su barbilla y gotearon en el nacimiento del busto.

Fue algo simple, hasta cotidiano, pero justo en ese momento, lugar y con la tensión, ese nimio detalle terminó por enloquecer los sentidos vampíricos de Shiki.

Se abalanzó con fiereza hacia la chica y la empujó, haciéndola caer de manera algo brusca sobre la cama. En un segundo, sin pensarlo si quiera, se puso a horcajadas sobre ella y le asió ambas muñecas a ambos lados de la cabeza con sus propias manos.

Rima, sin embargo, nunca lució asustada, sorprendida o incomoda, con una sonrisa perversa en el rostro tintado de carmín, levantó las caderas y buscó el roce casi imperceptible de ambos sexos. Shiki profirió un gruñido gutural salido de su pecho. Rima soltó una risilla infantil y estiró su cuello de cisne hasta alcanzar los labios del pelirrojo.

Shiki atrapó los labios de la rubia en un beso fogoso y arisco. Sus lenguas, entre juguetonas y dominantes, entablaron una lucha campal donde a veces ganaba ella y otras, él.

Fue un beso largo, gracias a que el aire no era una necesidad vital para ellos, hijos de la noche. Un beso ávido, venenoso, sangriento, carnal, animal, instintivo, sin nada de amor. Fue un beso que nubló sus mentes y provocó el más placentero de los estallidos, uno que los invitó a recorrerse, a explorarse como muchas otras veces habían hecho.

Y es que no era la primer vez, claro que no. Ambos conocían los recovecos más secretos del otro, pero siempre descubrían algo más, otro detalle, un trozo de piel no identificado. Era un juego, su juego. De ambos y solo de ellos.

Nadie lo sabía, pero todos lo sospechaban. Era más que evidente que la química había aumentado abismales cantidades. Ya no se miraban igual, ya no se hablaban igual, ya no se trataban igual.

Seguían siendo los más grandes amigos, los confidentes de los secretos más inimaginables del otro. Aun eran los mismos niños de rostros cubiertos por sangre y lagrimas que se habían conocido por casualidad. Aun eran los que sabían cuando callar, cuando consolar, cuando bromear.

Eran los mismos.

Sin embargo, la parte carnal, animal, instintiva de ellos había despertado gloriosamente y reclamaba propiedad física del otro. Se pertenecían, no había duda de eso. Se deseaban, se necesitaban. Eran la fuente de agua y sangre del otro. Eran vida, saciedad, consuelo, escape, diversión, pasión…todo lo que necesitaban lo encontraban en el otro.

Los mejores amigos, los más fieles confidentes, los más fieros compañeros de lucha, los hermanos más comprensivos, los compinches de siempre, los amantes más leales. Era él de ella y ella de él.

Y ambos agradecían que fuera así. La vida les había pagado muy mal. La desgracia era el pan de cada día en sus lúgubres vidas matizadas de negro y gris. Solo el otro era el color y la luz de sus existencias…

Agradecían al dios que sabían que no tenían.

Cuando llegaron al final. Cuando la explosión mayor se produjo y el caleidoscopio de colores difusos embotó todo su ser, se sintieron llenos, completos, satisfechos y felices.

Era todo lo correcto que debía ser. Eso que compartían era la Gran Verdad del Universo. Todo se resumía a ello. No solo a lo carnal, sino a lo emocional, espiritual y afectivo.

Era un todo holístico.

Era, es y siempre habría de ser eso, El Amor.

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Holaaas!!

Espero que lo hayan disfrutado. Debéis recordar que anuncié el lime al inició de capitulo, por lo que no puedo recibir criticas sobre falta de información… (Bah! ¿Van a quejarse? No conozco la primera queja por una escena de estas ;P)

Bueno, debería disculparme por la tardanza ¿No? Hehe, esto…de verdad pido mis disculpas, pero hasta ayer me entregaron el PC (mi hermana lo dañó) y no tengo acceso a internet por el momento, por lo que estoy en este momento en un café internet subiendo esto para ustedes.

Con respecto al sabor…la verdad no me acomodó ninguno de los que pensé y ya estaba ansiosa por subir el capítulo, así que deberán disculparme por eso.

Lo se, lo se, yo también odio las excusas. Pero ya estamos aquí. ¿Qué se le va a hacer? ¡No van a matar a esta pobre escritora!

Vamos, vamos, no perjuren en mi contra que yo a ustedes los adoro… ¿Qué les parece si me dejan un comentario en un review, aunque sea cortito? La longitud no importa, tan solo deseo saber si os ha gustado. ¿Es mucho pedir?

Bueno, me voy despidiendo. ¡Ya casi terminamos!

Les agradezco mucho por haberse tomado la molestia (o placer) de leer mi fic, se que fallé mucho con las fechas, pero les juro que no estuvo en mi poder las circunstancias.

El próximo capitulo es el gran final que cerrará con broche de oro (Lo publicaré lo más rápido que pueda) ¿Adivinen que pareja será…?

Tantan-tantatatan!!!

¡¡Nos vemos en el próximo capítulo, el final, el cierre, The End!!

Lujuria

Kaname/Yuuki

Sabor: Fresa

Un beso muy GRANDE,

NatsumiK.

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