Bien, aqui ésta. Lo prometido es deuda. Y ya tenemos a Bella. Y la introducción de su personaje. Consideremos éste capitulo una especie de segundo prologo a la historia ;). Traté de hacer su modo de narrar lo más parecido posible al de la Bella que todos queremos, pero estoy consiente que es un poco OOC. Tenga en mente que las experiencias por las que han pasado no son las mismas, por lo tanto cambian las maneras de ver las cosas...
Ya estoy trabajando en el siguiente cap, si todo va bien, lo subiré para finales de la semana que viene...
No me queda más que decir como siempre que Crepusculo y sus personajes no me pertenecen (sobre todo situaciones y pasajes de éste y otros capitulos que pueden recordar a la historia original), todo lo demás que no reconozcan es mio...
Nos leemos abajo.
Bella POV¿Quienes son lo que dicen que vivir eternamente seria maravilloso? A mi no me lo parece tanto. Quedarse eternamente atrapada a la edad de 18 años, mientras ves a los humanos a tu arrededor nacer, crecer, envejecer y morir. No es tan divertido como parece. Claro que pertenecer a la specie a la que yo pertenezco, tambien tiene sus ventajas. Seguramente la velocidad y la fuerza son parte de ellas. Pero cuando yo renací, me traje conmigo una ventaja más. En mi clan soy considerada una de las más poderosa y peligrosa. Soy muy temida, porque mi don me hace completamente inmune a toda clase a ataques mentales, y visto que la mayoria de los dones extras ofensivos de nuestra especie son a nivel mental, aun no ha nacido quien sea capaz de poder conmigo.
Pero mi vida o más bien, mi no-vida está completamente vacia. Soy incapaz de sentir algo. No siento amor, ni dolor. Puede que tuviera que ver con las condiciones en las que se encontraba mi corazón cuando fui trasformada, pero eso es algo que prefiero no recordar, a pesar de que han pasado más de 170 años desde entonces.
Creo que una parte de mi les tiene mucha envidia a los humanos, ellos si son capaces de sentir, ellos aman, odian, sufren, lloran y algunos, aunque muy pocos, llegan a ser felices en sus vidas. Lo único que de verdad me lleva a sentir un poco más de exitación en mi existencia es la caza y saciar mi sed. En esos pocos minutos en los que los que mis dientes se hunden en el cuello de un humano, y su sangre viaja por mi garganta. Se podria decir que me siento realizada.
Y ahora no logro entender por qué la única cosa que lograba hacerme "feliz" me ha metido en éste problema. ¿Cómo pudo mi "busqueda de la felicidad" haberse vuelto en mi contra?
-De verdad que no quiero tener que hacerlo, Bella- me dijo Aro- tus poderes son asombrosos, eres el joya más preciosa de mi joyero. Y tengo que reconocer que después de tantas decadas a nuestro lado, te he cogido mucho cariño.
-Pero aun asi, las normas hay que cumplirlas, y tú has cazado dentro de los muros de Volterra- puntualizó Caio
-Entiendo- les dije con un tono monocorde- acepto cualquier castigo que decidan- la verdad es que ya no me interesaba si terminaban conmigo, quizas era eso lo que debi haber hecho desde el principio, provocar a los únicos tres vampiros capaces de matarme, para terminar con el estado catatónico que era mi existencia.
-Aun no hemos decidido si te vamos a castigar, por lo menos no del modo que te imaginas querida.
-No comprendo- repliqué con la verdad. ¿Por qué no habian acabado aun conmigo?
-Repito que tu don es demasiado valioso, para pensar en desperdiciarlo. Además quiero entender qué ta ha llevado a comportarte de esa manera. Ya no eres capaz de controlar tu sed como hacias en un tiempo, y en los últimos meses has ido de caza practicamente cada dia, hasta que terminaste cazando en la ciudad.
¿Qué les iba a decir, que la caza se habia convertido en mi adicción?, que mi mente y mis istintos no me llevaban a otra parte que no fuera a desear a sangre humana, que simple y sencillamente, lo único que queria era cazar.
-No logro controlarme más- confesé- a éste punto mi sed se ha hecho más fuerte que yo.
-Comprendo- me dijo Aro, pensativo- puede que necesites encontrar de nuevo algo que te motive a recuperar el control que tenias. Nunca pensé que diria ésto, pero tal vez que lo que necesitas es cambiar tu "dieta".
¿Qué se supone que queria decir eso?
-¿En qué sentido cambiar mi dieta?- pregunté, pude notar que Caio estaba tan confundido como yo. Solo él, porque pocas eran las cosas que lograban interesar de verdad a Marco, y ésta no era una de ellas.
-Estoy pensando en nuestro viejo amigo Carlisle, quizas te haga bien pasar algun tiempo con él. Y adaptarte por un poco a su forma de alimentación.
Me acordaba de Carlisle, pasó algunas décadas junto a nosotros, y era de verdad un ser muy agradable, con el cual se podian tener conversaciones muy entretenidas, me caia bien. Pero de ahi a decir que estaba dispuesta a imitar su forma de vida habia mucha distancia.
-No puedo hacer eso- le dije, indignada- no podria soportar vivir solo a base de sangre de animales.
-Es eso, o la muerte segura. Tú escoges Isabella, y deberias estar agradecida de que te estemos dando ésta segunda opción. Sabes muy bien que con otros no lo habriamos hecho. Puede que la influencia de Carlisle te haga bien, la última noticia que tuve de él, era que habia logrado encontrar a otros que compartian sus mismos ideales utópicos, asi que ya no está solo. Y dudo mucho que se niegue a ayudarte, él siempre ha estado dispuesto a tender una mano a todo aquel que se lo pida. Asi que adelante, dime qué es lo que prefieres.
Lo pensé detenidamente, ¿de verdad queria morir?, honestamente no tenia una respuesta clara a esa pregunta. Mi parte razonable, la que me observaba dia tras dias entre la eterna indiferencia y el aburrimiento me decia que si, que morir era la solución mejor, que lo que tenia que hacer era terminar con todo, porque a final no tenia absolutamente nada que me hiciera quedarme. Pero una parte de mi, y aunque muy pequeña, me decia a los gritos que no, que tenia que vivir, que aun no era mi momento, que sí habia una motivación para seguir viviendo, que aunque no la hubiera encontrado todavia, pronto lo haria. Y me gritaba aun más fuerte que "la razón de mi existencia" me estaba esperando impacientemente alli fuera. No sé exactamente qué fue lo que me llevó a escuchar esa pequeña vocecita, pero mi istinto me guió a creerle, y él rara vez me habia fallado cuando habia decidido seguirlo en serio.
-Muy bien,- mascullé- lo haré. Iré a vivir con Carlisle, y probaré a cambiar mi dieta.
-Buena decisión, - aprobó Aro- ahora, viviras con ellos 6 meses, después de ese tiempo, nosotros mismos te iremos a buscar, para comprobar si ha valido la pena darte esa segunda oportunidad, y si puedes volver con nosotros.
Simplemente asentí, porque la verdad es que no sabia que habria dicho si abria la boca.
- Ahora ve, empieza tu busqueda de Carlisle en éste istante, porque tu "terapia" inicia hoy mismo.
Me puse manos a la obra enseguida, ésta era la primera vez en mucho tiempo, en la que algo diferente de cazar humanos ocupaba mi mente, y era extraño. Me tuve que dirigir a Demetri para pedir su ayuda, necesitaba de su don para rastrear a Carlisle, y bueno no solo me ayudó él, reconozco que use también "la nueva tecnologia" para hacer busquedas sobre su paradero. Y conseguí algo muy interesante, un articulo de un periodico del norte del continente americano, con fecha de hace unos 10 años, hablaba de un terrible accidente que hubo en Alaska, y de todas las vidas que el doctor Carlisle Cullen habia salvado, entrontré una foto suya, y pude comprobar que se trataba del mismo sujeto que estaba buscando. Andaba por buen camino. Iria a Alaska a buscarlo, y si ya no se encontraba, simplemente partiria de alli para tratar de dar con él.
Dos dias después habia llegado a mi destinación, a Nenana, el pueblito de Alaska donde de supone que vivia el doctor Cullen hace 10 años atrás, preguté por él en los arrededore, y no tardé mucho en descubrir que se habia mudado unos 7 años atrás con su familia. Pero nadie me sabia decir a donde se habian ido, porque era una familia que se mantenia muy apartada y que rara vez socializaban con los demás, un par de personas dijeron incluso que solo uno de ellos parecia no ser un "antisocial", Edward llamaron al "chico" que hablaba abiertamente con las demás personas del pueblo. No le di importancia, puede que ese tal Edward fuera un vampiro que no tenia problemas estando con humanos, quizas el mismisimo Carlisle le habia enseñado ese autocontrol, asi que yo tambien tenia esperanzas.
Porque sinceramente no sabia lo que necesitaba con más urgencia, si su ayuda, o saciar desesperadamente mi sed de sangre de verdad. Antes de empezar a interactuar con los humanos, habia decidido empezar por mi cuenta mi nueva dieta, y habia ido a cazar animales, ingiriendo más de la que de verdad necesitaba, hasta casi llegar a sentir "nauseas". Pero aun asi, se me hacia cada vez más dificil resistir la presencia de humanos. Quizas lo mejor era si me alimentaba de nuevo.
Un cambio en la dirección del viento, me hizo llegar un olor conocido y desconocido a la vez. Era el olor de mi especie. Habia vampiros cerca de donde yo me encontraba cazando, pero ninguna de esas esencias pertenecian a Carlisle. Empezé a correr en dirección a este clan, podia oler que habia más de uno.
Minutos después los encontré. No me habia equivocado, eran cinco, un hombre y cuatro mujeres, habian apenas cazado un oso pardo, y se disponian a alimentarse cuando notaron mi presencia.
-Tranquilos- les dije, incluso antes de saludar- no vengo aqui buscando una confrontación, ni deseo ocupar el territorio que obviamente ya es de ustedes.
-¿Qué buscas, entonces?- me dijo el hombre tranquilamente, pero no por eso su tono dejaba de ser amenazador.
- Estoy buscando a un vampiro en particular, que sé con seguridad que vivió aqui hace unos años, y me pregunto si ustedes me podrian ayudar a encontrarlo.
-¿Cómo se llama el vampiro en cuestion?- me preguntó una de las mujeres, la que tenia el cabello largo y rubio, con inclinaciones hacia el rojizo.
-Estoy buscando a Carlisle Cullen.
La sombra de preocupación que cruzó sus rostros, me ayudó a comprender que una vez más mi istinto no me habia fallado, ellos conocian a Carlisle, y en éste momento eran los únicos capaces de ayudarme a encontrarlo.
-¿Para qué quieres a Carlisle?- me preguntó una vez más la misma mujer.
Empecé a narrales mi historia, me presenté, y les conté el problema que me habia llevado hasta ellos, la opción a la muerte que me habian dado los Volturi y por cual motivo estaba buscando a nuestro conocido en comun.
-Muy bien, Bella. Yo soy Tanya, y éstas son mis hermanas Irina, Kate, Carmen y su compañero Eleazar. Yo te puedo poner en contacto con Carlisle, asi que si quieres acompañame. –Se dio la media vuelta y empezó a correr en la dirección opuesta, sin dejarme otro remedio que seguirla, mientras que dejabamos atrás al resto de su clan.
-Gracias por tu ayuda- le dije honestamente, porque sentia que era mi deber hacerlo. Ya habiamos llegado a su casa cuando empezamos a conversar.
-Ni lo menciones, siempre estamos dispuestos a ayudar a quien quiere preservar la vida humana, y estoy segura de que también Carlisle ta va a querer ayudar, sobre todo si ustedes ya se conocen.
-Pero, no entiendo por que no me dices simplemente donde lo puedo encontrar, y ya iré yo a buscarlo.
-Lo que pasa es que ... hay... alguien en la familia de Carlisle que podria tener... problemas... con tu presencia, asi que primero lo quiero hablar con él, antes de mandarte. Y por eso ahora lo vamos a llamar.
Alcanzó su telefono, y marcó rapidamente el numero de un móvil que yo supuse seria el de Carlisle, repicó dos veces antes de que de la otra parte del audicular se escuchara una voz que yo conocia.
-¿Diga?
-Carlisle, ¿cómo estás?, soy Tanya
-Tanya, que gusto escuchar tu voz, Alice me acaba de decir que llamarias, ¿Qué se te ofrece?
Bien, ésta era nueva, ¿quién era ésta Alice?, y ¿Cómo sabia ella que yo llamaria?, si me encontré con Tanya hace solo una media hora, y a mi no me parece que antes de verme, tenia intenciones de llamar a Carlisle en un futuro próximo...
-¿Te dijo Alice el motivo por el cual llamaria?
-No, me dijo solo que después de escucharte, tendriamos que hablar toda la familia, de hecho los tengo aqui enfrente a todos, bueno falta solo Edward, que está en clases...
-Bueno, sin más rodeos te lo cuento. Tengo aqui a alguien que dice que te conoce. Hace parte de la guardia de los Volturi, se llama Bella.
-Si, la recuerdo. ¿Qué se le ofrece?, preguntale si quiere hablar conmigo ella misma.
Negué con la cabeza, esperando que Tanya entendiera. Aun no estaba completamente segura de lo que estaba haciendo, asi que no sabia como podia convencer a Carlisle de que me ayudara, cuando ni yo misma lo creia de verdad posible. Sí habia decidido que no habia marcha atrás, soy del tipo que cuando toma una desición no llora sobre la leche derramada. Pero eso no queria decir que estuviera sugura de lograr lo que me habia proponido.
-Prefiere que te lo diga yo. Ocurre que ella está busando tu ayuda, porque necesita controlar su sed, y los Volturi pensaron que vivir contigo un periodo le podria hacer bien.
Carlisle no contestó inmediatamente, por el contrario pude escuchar que comentaba lo que Tanya habia dicho con otros, que supuse serian los que él llama su familia.
-Tanya, sabes muy bien que yo la ayudo encantado, igual que el resto de mi familia. Pero sabes también que nosotros tenemos a Edward, y no sé como esa situación podria afectar a Bella.
Otra vez ese nombre, asi que seguramente era a él a quien se referia Tanya, el motivo por el cual llamaba, no lograba entender qué tanta importancia le estaban dando a éste tal Edward, y por qué mi sola presencia para él podia ser un problema.
-Lo sé Carlisle, por ese mismo motivo preferí hablar contigo para consultarte, antes de decirle a Bella donde te puede encontrar.
Una vez más, Carlisle no contestó enseguida, se escuchó un suspiro y luego habló.
-Tranquila, has hecho muy bien en llamar. Mándala, tendremos mucho cuidado con Edward, y le explicaremos a Bella toda la situación apenas llegue, y ya ella verá si le conviene o menos nuestra ayuda.
-Asi será, bueno eso era todo. Ya nos hablamos. Saludos a todos por allá. Sobre todo a nuestro chico.
-Claro que si, tambien a ustedes. Nos hablamos.
Tanya colgó el telefono y se dirigió de nuevo hacia mi.
-Supongo que no tengo que hacer el resumen de la llamada, porque ya lo escuchaste todo. ¿cierto?
Asentí mientras le preguntaba- ¿Quién es Edward?, en un solo dia he oido hablar más de él, de lo que he oido en todos lo años que llevo trasformada, y eso que ni siquiera lo conozco.
-Lo siento, no me corresponde a mi hablarte de Edward. Ya lo conocerás cuando llegues con los Cullen.
Asi que abandoné el tema, ella tenia razón, ya no faltaba mucho para que entendiera todo. Me dijo que Cullen ahora se habian mudado a Forks, un pueblo cerca de Seattle, en el estado Washington.
Comencé a correr en la dirección que me habia indicado, no estaba precisamente "capacitada" en éste momento para encontrarme con humanos, arquilando un coche, o simplemente cogiendo un trasporte. Sin contar que correr me ayudaba a no me pensar, o por lo menos a no pensar en tantas cosas al mismo tiempo, visto que para nosotros es imposible dejar completamente nuestra mente en blanco.
Me habria detenido a admirar el paisaje, sino fuera porque en realidad ya esperaba lo que me iba a encontrar, tratandose de nuestra especie, nos teniamos que mover siempre en la misma clase de ambientes. Lugares húmdos, frios y sin sol. No que me importara, ya estaba acostumbrada, incluso de humana vivia en un lugar con ésta clase de clima.
Llegué a Forks a la hora del crepusculo, no me fue muy dificil encontrar la casa de Carlisle, para mi buena suerte, la casa a la que me dirigia se encontraba a las afueras del pueblo, por lo tanto no me vi obligada a pasar cerca de ningun humano.
No podia creer lo que veian mis ojos cuando encontré la casa. Vaya, si que tenian estilo. Datada seguramente del siglo pasado, se podia definir más una mansión que una casa. Era amplia, pintada completamente de blando, de forma rectangular, y con tres plantas.
Me acerqué a la entrada, y antes de que pudiera llegar para tocar, por la puerta salió alguien que yo ya conocia, la persona que estaba buscando. Me lanzó una mirada amigable, mientras otras 5 vampiros salian de la casa.
-Bella, es un placer volver a verte- me saludó.
-Lo mismo digo Carlisle. Te veo en muy buena forma, sigues igual de jóven que la última vez. Los años no pasan sobre ti.- bromeé. Uno de los que estaban con él encontró divertido mi chiste. Y estaba tratando de sofocar la risita que se queria escapar de sus labios. Era alto y corpulento. Con el cabello negro corto y rizado. La chica a su lado le propinó un codazo para que se comportara de modo serio. Ella era alta y rubia, era de verdad muy preciosa, incluso superaba la belleza media de nuestra especie. Levantó a mirada y me fulminó con ella, si las mirada de verdad mataran, en éste momento ya estaria bajo tierra, solo por la suya.
Ellos dos estaban a la derecha de Carlisle, junto con otra mujer de baja estatura y el cabello largo color caramelo. Tenia la cara a forma de corazón, y una mirada que se me antojaba definir maternal.
A la izquiera de Carlisle estaban otro hombre y una mujer. Ella era bajita, con el cabello negro corto apuntando en diferentes direcicones. Me gustaba su corte, era moderno y original. Era delgada y con facciones tiernas, no podia decidir si me recordaba más a una pequeña hada o a un duendecillo. El hombre a su lado era alto, incluso más que el musculoso, pero era menos corpulento. Pero lo que más ipactaba de él eran las múltiples cicatrices que cubrian su piel, cicatrices de batalla.
No pude evitar notar que todos ellos poseian los ojos dorados, a diferencia de la mayoria de nosotros, que recordaban más al rubí. Aunque los mios seguramente ya empezaban a cambiar porque llevaba ya tres dias sin probar sangre humana.
-Bienvenida. – me dijo Carlisle-Ésta es mi familia. Ellas es mi mujer Esme- me señaló a la mujer de cabellos caramelos.- Y ellos mi hijos, Rosalie y Emmett- señaló a los de su derecha- y Alice y Jasper- ahora apuntaba a los de su izquierda. Recordé a Alice como la que habia anunciado la llamada de Tanya a Carlisle, incluso antes de que ella la efectuara.
-Gracias. También por aceptar ayudarme.
-Aún no es una cosa definitiva- me dijo seriamente- primero tienes que decidir si te quieres quedar o menos.
-¿A qué refieres?- pregunté
-¿Quieres pasar?, necesitamos hablar.
Hice lo que me pidieron y entré después que ellos. Sospechaba que la casa asi como por fuera, tambien por dentro me dejaria sin palabras, pero me habia quedado corta. Era una maravilla, divinamente decorada con tonalidades claras y detalles muy curados. Tenia una amplia luminosidad gracias ventanales que iban del suelo al techo, y sostituian completamente la pared sur de las habitaciones. No se parecia en nada a lo que yo estaba acostumbrada.
Pero no hice a tiempo en admirar la casa, cuando un exquisito olor llegó a mis narices, y probocó que mi boca se llenara de ese veneno que tan bien conocia. Nunca en mi 173 años de vampiro habia olio algo tan maravilloso. Ese olor me estaba llamando, me suplicaba que encontrara cuanto antes la sangre que lo emanaba, para poder deleitarme con ella. Me hacia olvidar de mis buenos propositos, y hacia al mostruo dentro de mi cada segundo más fuerte. Pero ¿de donde provenia ese olor?. En la casa no habia ningun humano, eso era más que evidente, pero si habia estado alli con anterioridad, y por toda la casa, porque su olor me llegaba de cada centimetro de ésta.
-Huele a humano- susurré, pensando que tal vez podria saltarme por última vez mi dieta, antes de empezar seriamente con ella.
Todos se tensaron ante mis palabras, y Carlisle tuvo que carraspear un poco para poder encontrar de nuevo la voz.
-Si, sobre eso es que tenemos que hablar. Verás, hay otro miembro de la familia que aun no conoces, y que está fuera de casa en éstos momentos.
-Ah si, Edward. ¿Correcto?- pregunté, recordando ese nombre que me habia intrigado durante todo el dia, desde la primera vez que lo escuché. El chico que según los antiguos vecinos de los Cullen, era el único miembro de la familia en socializar de verdad con las demás personas en el pueblo. El que para Tanya, podria tener algun problema conmigo. El motivo por el cual Carlisle no estaba muy seguro si prestarme su ayuda.
-Si, él. Lo que ocurre es que...
Carlisle no hizo a tiempo a terminar, se escuchó el motor de un coche apagarse en el garage. Y escuché tambien claramente el sonido de un corazón latiendo. Todos los Cullen se tensaron al istante.
Esme salió corriendo hacia la puerta antes de que ésta se abriera, y cuando lo hizo, por ella entró un chico alto, con el cabello cobrizo despeinado, y los ojos verdes más hermosos y penetrantes que habia visto en mi larga existencia. Era un adolescente, tendria a los mucho 17 años, con facciones bien marcadas, una nariz recta, y mandibula fuerte. Era precioso, sin duda el más fascinante entre los humanos. Pero un momento ¿un humano?
-Hola mamá- le dijo a Esme, en cuanto notó su presencia, y acercó sus labios a su mejilla para besarla- ¿Me esperabas?- le preguntó en tono bromista, mientras esbozaba la más encantadora de las sonrisas torcidas.
-Edward, cariño.- le dijo Esme preocupada-¿qué haces aqui tan temprano?
¡¿Edward?!, ¿él era Edward?. En ese momento la verdad me iluminó. Las piezas del puzzle encajaron y lo comprendí todo. Esas personas en Alaska llamaron a Edward "chico", y seguramente era él el "chico" al que Tanya mandaba sus saludos. Lo llamaban asi no solo por una simple forma de hablar. Lo decian en el sentido literal de la palabra. Edward era un humano, por lo tanto en la epoca en la que los Cullen vivian en Alaska, él era aun un niño. ¿Un humano viviendo con los Cullen?
Edward rió entre dientes a las palabras de Esme. Avanzó un par de pasos, mientras con el pie cerraba la puerta tras de si. El simple movimiento mandó una pequeña corriente de viento en mi dirección, haciendome notar una vez más el mismo maravilloso y tentador olor de antes, solo que ésta vez era 1000 veces más fuerte. Provenia de Edward, era él el poseedor de esa sangre que me estaba haciendo perder la cabeza.
Él era... mi cantante. Si, eso era. Recordé la definición que tenian los Volturis para éstos humanos que tenian un olor particularmente exquisito para algunos vampiros. Y que mucho de nosotros podian pasar la eternidad entera sin toparse con el suyo peronal. En cambio yo habia apenas encontrado el mio, estaba en la misma habitación que yo, a pocos centimetros de mi.
Todos notaron mi reacción ante su llegada, y se pudieron en menos de un segundo frente mio, creando una pared protectora entre él y yo. Mientras que sus ojos verdes se fijaban solo en ese momento de mi presencia, y en ellos viajaban emociones que iban de la curiosidad al terror, al observar tambien la posición de su familia.
Bonito momento en el que decido dejar la sangre humana. Poco después encuentro a mi cantante. Y como si eso no fuera suficiente, el chico tiene no uno, ni dos, sino seis vampiros que lo protegen y cuidan de él. Muy oportuno de verdad...
Si ésto no es ironia...
Continuará...
Si siempre he tenido alguna duda en publicar ésta fic, es precisamente por éste capitulo. No estoy muy segura de lo que he hecho. Asi que como siempre se agradece completa honestidad, si no gustó, decidlo sin más ;)
