Declaimer : Crepusculo y todos sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer (sobre todo las situaciones y escenas de éste y otros capitulos que pueden recordar a la historia original), todo lo que no reconozcan es mio.

Bella POV

Las estrellas tenian una vista preciosa desde donde me encontraba acostada en el bosque. Era increible como viendo todos esos astros celestes brillar, incluso yo podia llegarme a sentir insignificante. Ya habian pasado seis semanas desde que mi "terapia" empezó, y en éstos momentos que me encontraba sola, y meditaba se me hizo imposible no analizar a fondo toda mi situación.

Ya no podia ni creer todo lo que habia cambiado mi existencia en las últimas semanas. Ya no estaba en Volterra, sino en el pequeño pueblo de Forks, ya no vivia con los Volturi, y ya no me encargaba de hacer cumplir sus normas, y por último, pero no menos importante, hacia ya semanas que no me alimentaba de sangre humana. Pero aun asi, la tentación seguia muy presente en mi dieta. Basta con decir que tenia bajo el mismo techo en el que yo "vivia" a un humano con la sagre más dulce que existia.

En ese momento vinieron a mi mente los momentos en los que conocí a Edward :

Estaba preparada para atacar, y poco me podia importar que tenia a seis vampiros enfrente mio, dispuestos a dejarme hecha puré si daba un pequeño paso. De repente sentí una inusual calma y noté como mis musculos de relajaban. ¿pero qué me estaba pasando? Se suponia que yo tenia que estar clavando los dientes en el cuello de ese chico en éste momento, y en cambio lo que hacia era relajarme.

-Bella, detente.- me dijo Carlisle lentamente- No soy para nada partidario de la violencia. Pero no atrevas a tocar a mi hijo, de lo contrario no respondo.- me amenazó, con era voz suya tan amable y calmada que resultó aun más escalofriante. Pero un momento... ¿habia dicho hijo?

-¿Tu hijo?- pregunté con incredulidad.

Carlisle suspiró y me miró con seriedad- Tenemos que hablar- luego se giró hacia su familia- si prefieren dejarnos solos.

Todos asintieron, mientras la que se llamaba Alice habló.

-Jasper y yo nos quedaremos fuera vigilando.

Y después fue el turno de Emmett, creo que era asi que se llamaba el grandote.

-Edward vamos, nosotros tres te acompañaremos al pueblo. Hoy vas a tener que comer fuera.

-¿Estás bien?, cariño.- le preguntó Esme a Edward mientras acariciaba su mejilla, con la adoración escrita en los ojos. ¿Pero qué estaba ocurriendo?

Edward cerró los ojos y suspiró para calmarse, antes de contestar- Si, creo que si- luego se giró hacia mi, aun con un poco de pánico en sus expresiones- ¿Quien es ella?- le preguntó a los demás.

-Te lo explicaremos fuera- le dijo Rosalie- pero por el momento salgamos de aqui inmediatamente, antes de que pierda el control, y ni siquiera Jasper sea capaz de calmar las ganas que tengo de matar a ésta- casi escupió la última palabra, al voltearse para verme.

Una vez que nos quedamos los dos solo, Carlisle me miró con seriedad durante un buen minuto, antes de hablar :

-Ahora, ya entiendes por cual motivo podiamos tener un problema en ayudarte- me dijo iendo directamente al grano.

-¿Tienen a un crio humano viviendo con ustedes?

-Si, asi es.

-¿Y lo has llamado hijo, y no solo, a tu mujer la llamó "mamá"?- toda ésta situación era algo nuevo para mi, en todos mis años como vampiro, y como guardia de los Volturi, nunca habia visto nada sin precedentes.

-Nuevamente, mi respuesta es si. A Edward lo acogimos en nuestra familia cuando era apenas un bebé recien nacido. Y desde entoces lo hemos cuidado como si fuera nuestro.

-¿Sabe Aro algo de ésto?, porque te aseguro que si fuera asi, ninguno de los tres lo aprobaria. ¡Es un humano que no solo conoce nuestro mundo, sino que vive en presencia de los de nuestra especie!

-No, me parece que no lo sabe. Y no hay ningun problema con respecto al hecho de que Edward sepa. Él es muy maduro, y no tiene ningun problema con nosotros, y no se atreveria a delatarnos al mundo, porque conoce perfectamente las consecuencias.

-Los Volturi han dicho que vendrán a buscarme en 6 meses. ¿Estás conciente que cuando vengan lo van a encontrar? Te darán solo dos opciones- en estos momentos me comportaba como la guadia a la que estaba acostumbrada a ser- o que lo trasformes o que lo maten.

Carlisle se tensó un poco antes mis palabras, pero cuando habló no perdió para nada su actitud calmada.

-Jamás permitiremos que le toquen un solo cabello a Edward. Cuando era pequeño y descubrió lo que eramos, le propusimos que si después de cumplir los 18 años queria ser trasformado, yo lo haria. Y asi será.

-Has dicho que si quiere ser trasformado. ¿Qué ocurrirá si él quiere seguir siendo humano?

-Seria decisión suya, y yo prometí que la respetaria, y lo voy a cumplir.

-Carlisle, no creo que...

-Bella- me interrumpió- ya te hice el resumen de la situación. Conoces ya las dificultades a las que te enfrentarias si te quedas con nosotros. Supongo por tu reacción a su llegada, que ya te diste cuenta de lo dulce que huele su sangre.

-Si, y para mi es más dulce todavia. Creo que Edward es...mi cantante- susurré

-Ya veo- replicó con seriedad- Eso dificulta aun más las cosas. Yo te repito que por mi parte tendrás toda la ayuda que necesitas, y sé que tambien mi familia estará dispuesta a ayudarte. Pero Edward viene incluido en nuestro "paquete".

-Entiendo la situación. Y te puedo garantizar que haré todo lo que esté en mi poder por mantenerme alejado del chico.

-Excelente. Por supuesto recibirás nuestra ayuda tambien en ese sentido, nos aseguraremos que haya siempre alguien vigilando a Edward, en el caso que no pudieras resistirlo. Esas son todas las condiciones. ¿Estás dispuesta a quedarte?- me preguntó al final.

-Si- le dije sinceramente. No tuve que pensarlo mucho en realidad, ya habia tomado mi desición, y no iba a permitir que un mocoso humano fuera más fuerte que mis propositos.

-Perfecto- me didicó una amigable sonrisa antes de seguir- entonces bienvenida.

Después de ese dia, pasé a ignorar completamente a Edward. El resumen de nuestra "relación" era muy fácil de explicar : ninguno de los dos estabamos bajo el mismo techo en el mismo momento. Cuando él estaba en casa, yo me encontraba fuera cazando, corriendo o simplemente meditando. Y en las horas en las que él iba a clases, yo entraba en la casa para tratar de familiarizar con los Cullen que quisieran hablar conmigo. No es que pudiera encontrarme a solas con él si asi lo quisiera, siempre habia un miembro de su familia vigilandolo por si el llamado de su sagre era más fuerte.

Carlisle se habia vuelto un mentor ejemplar. Era increible el modo en el que me estaba ayudando a controlar mi sed. Pasabamos horas hablando, horas en las que él me contaba de sus experiencias con los humanos, y me explicaba sus motivaciones para respetar la vida humana. Puede que me estuviera haciendo el lavado del cerebro, sin yo saberlo. Porque antes de que me diera cuenta, ya estaba empezando a pensar de la misma forma que él en éste tema.

Jasper se habia vuelto mi punto de apoyo, todo el camino que tuvo que afrontar él al dejar la sangre humana me servia de gran ejemplo. Y siempre me sentia tranquila estando con él, aunque no lograra entender el por qué. Un dia me contó en que consistia su don, y el motivo por el cual estaba casi siempre al pendiente de mi, para tratar de controlar mis animos en el caso fuera necesario. Decia que me tenia un poco de envidia en realidad, que no se esperaba que fuera a mejorar tan rápido, cuando él en ocasiones tenia aun problemas. Pero yo no cantaba victoria...

Un mes después de mi llegada, Carlisle pensó que ya estaba lista para estar rodeada de humanos. Ese dia fui con Alice y Jasper (segun ellos, eran los más apropiados para vigilarme) al pueblo, y fui presentada como la sobrina de Carlisle. No me resultó la cosa más fácil de mundo, pero lo bueno es que tampoco fue la más dificil.

Mis expediciones de caza casi siempre las hacia en compañia de Jasper, Carlisle y en menor medida de Alice. Ella era de verdad muy simpatica, teniamos una relación de mutua cortesia, pero siempre la notaba precavida en mi presencia, como si estudiara todos mis movimientos y cualquier acción que pudiera emprender. Tenia entendido que ella tambien tenia un don, pero Jasper me dijo que era preferible si me lo decia ella misma, tarde o temprano se lo preguntaria.

Rosalie me odiaba completamente. No me dirigió la palabra ni una sola vez, y creo que ella pensaba que yo no era para nada digna de su mirada, porque ni se molestaba en dedicarmela. Para lo que importaba en realidad, me traia sin ningun cuidado. Yo no habia venido aqui a hacer amistades, si surgia alguna bien, si en cambio no ocurria, no se alteraba para nada mi existencia.

En cambio Emmett se mostraba más cauto conmigo. Si era cierto que con él tampoco tenia ningun tipo de relación, a diferencia de Rosalie, me hablaba unas pocas veces para saludarme, o hacer uno que otro chiste de esos que a él parecian gustarle tanto. Alice en una ocasión me comentó que se comportaba de ese modo distante conmigo por solidariedad con su mujer.

Y en cuanto respecta a Esme, no podia tener ninguna clase de queja. Era absolutamente estupenda. No me equivoqué a juzgarla de "maternal" la primera vez que la vi, porque esa era precisamente la palabra que mejor la describia. Era increible como se le iluminaban los ojos, y crecia su sonrisa cada vez que alguien nombraba a Edward.

Con ella hablé por primera vez de Edward desde mi llegada, por lo general era un argumento que evitaba como la peste con los que me hablaban de los Cullen. Ya bastante que tenia con sentir su esencia, que quemaba mi garganta cada vez que entraba en la casa, y eso que él nunca estaba en esos momentos.

Habia apenas terminado de cazar, y mi presa en ésta ocasión era una que luchaba, el oso con el que me enfrente, habia rasgado comepletamente mi ropa, y Alice me habia obligado inmediatamente a regresar a la casa a cambiarme.

Ya desde fuera de la casa me habia llegado un olor completamente asqueroso y repulsivo, hacia años que no olia algo tan repugnante. Cuando abrí la puerta, la peste empeoró, venia de la cocina, y mi cuorisidad ganó sobre mi razón que me gritaba lo más fuerte posible que me alejara de eso.

Cuando entré en la cocina me encontré con Esme, que estaba sacando algo del horno. Y después pasó a cortar algunos vegetales en una tabla.

-¿Es comida humana?- pregunté incredula.

Ella me sonrió con sorna mientras asentia.

-Vaya, habia olvidado completamente como apesta la comida humana. No recuerdo cuando fue la última vez que la olí.

-Te acostubras con el tiempo- me aseguró- al fin y al cabo, alguien tiene que cocinar en ésta casa.

-¿Estás cocinando?- no sabia que existieran vampiros que supieran cocinar para los humanos. Yo no sabia cocinar ni siquiera antes de ser trasformada.

- Si, le estoy preparando la cena a mi pequeño angel. Tiene que comer después de todo.

-¿Pequeño angel?- pregunté confundida.

-Si, bueno. A Edward. Es solo que para mi siempre ha sido mi pequeño angel. Es asi que lo llamo desde que lo adoptamos.

No podia entender que era lo que pasaba. El que un clan de vampiros decidiera no solo acogerlo, tambien criarlo iba fuera de mi comprensión. Esme y Carlisle parecian quererlo como si fuera su proprio hijo. Y él habia demostrado sentir la misma clase de afecto; y estar muy agusto con su familia (y eso que solo lo habia visto interactuar con ellos en una ocasión). ¿Un humano que no tenia miedo de estar con vampiros? Era fuera de norma. Entiendo respetar y querer preservar la vida de los humanos, despues de todo, yo tambien intentaba cambiar o por lo menos controlar mi forma de alimentación. Pero creo que jamás podria entender las motivaciones de los Cullen por lo que respecta a Edward.

-¿Cómo puedes criar y querer como si fuera tuyo a un niño humano?- Se me hizo imposible no preguntar, era algo que queria saber desde mi llegada.

Esme me sonrió con ternura y nostalgia.

-La verdad es que para mi, él es mi hijo. Rara vez recuerdo que yo no lo traje al mundo. Y si tengo que ser sincera, puede que el hecho de que sea humano hace que lo quiera más, siempre ha sido nuestro pequeño bebé, y alguien tiene que protegerlo.

Se me hicieron palabra imposibles de comprender. No le encontraba el sentido a nada de ésto. Asi que no me quedó otra que terminar la conversación. Me disculpé con Esme y subí a cambiarme, para salir antes de que llegara Edward.

Fue después de eso que al correr por el bosque sin una dirección fija, encontré el prado en el que estaba en estos momentos. Recostada sobre el cesped contemplando un cielo que extrañamente estaba despejado.

El amanecer gradualmente llegó, y dejé de admirar las estrellas para pasar a las pocas nubes que por una vez no fastidiaban al sol.

Después de algunas horas, el sol brillaba alto en el cielo, era algo completamente inusual en Forks. A pesar de encontrarme en medio del bosque, no podia permitirme correr el riesgo de que alguien viera mi piel brillar. Asi que lo mejor era volver a casa. Ya Edward tenia que haber salido para ir a clases, asi que no habia peligro.

Que equivocada estaba. Apenas atravesé la puerta, me llegó la esencia "activa" de Edward. Era más que obvio que estaba en la casa. Seguido de su olor me llegó una melodia de piano, que parecia tocada por angeles. Seguí el sonido de la música hasta llegar a la sala, que era de donde provenia tambien el aroma de Edward.

No tardé mucho en entender que era él quien estaba tocando el piano. Y de más estar decir que verlo solo confirmó mis deducciones. Edward estaba sentado en el banco de un hermoso piano negro de cola. Tenia los ojos cerrados, sus labios marcados por una armoniosa sonrisa. Sus dedos se movian habilmente entre las teclas, creando una melodia tan complicada, que era dificil creer que estaba siendo tocada por un solo par de manos humanas.

Me quedé hipnotizada viendolo tocar. Retuve de modo conciente la respiración, para resistir más tiempo la tentación. Aunque niguno de los otros Cullen se encontraban en la sala con él; Esme y Carlisle si estaban en la habitación del lado, y llegarian aqui con los otros en solo unos segundos para acabar conmigo, si yo osaba hacerle algún daño a su "hijo".

Si era cierto que me empezaba a acostumbrar a la sangre de los animales, y era algo que ni yo misma podia creer. Quizas estaba recuperando ese autocontrol que me caraterizó en mis primeros años como neófita. Pero claro no por eso podia presumir que ya era capaz de resistir la sangre de Edward. Porque seria una vil blasfemia, su sangre me provocaba del mismo modo que lo hizo la primera vez.

Lentamente la canción llegó a su fin, y el silencio en la sala reinó. Edward abrió los ojos, aun con la misma sonrisa en el rostro.

-Te puedes acercar si quieres, sabes. Yo no muerdo- me dijo mientras se giraba para encararme y poco después ponerse de pie, era mucho más alto que yo- aunque claro, puede que tú si- rectificó después de un segundo. Vaya, si que tenia sentido del humor para bromear con algo asi.

-¿Cómo sabias que estaba aqui?, no estaba respirando y tampoco hice ningun ruido- por no hablar del hecho de que antes de hablar en ningun momento dio señales de haber sentido mi presencia.

-Soy una persona perceptiva- me dijo con suficiencia- sin contar que desde siempre he vivido con una familia de vampiros. Tuve que aprender a sentir la presencia de la gente, si no queria dejarme sorprender por una de las bromas de Emmett y Jasper. Y creeme cuando te digo que es algo que intentan con mucha frecuencia.

No pude evitar sonreir ante la relación tan humana que parecian tener. A pesar de no entenderlo, era algo particular, que valia la pena ver.

-¿No deberias estar en clases?- le pregunté.

Él simplemente negó con la cabeza, mientras me contestaba el por qué- Festivo regional, dia libre.

-Ya veo- estaba por darme la vuelta para salir de la casa, cuando él sintiendo mis intenciones habló para detenerme.

-No tienes por que irte. No me molesta que estés aqui.

-¿No te asusta estar a solas conmigo?

-No, porque no estoy solo- me aseguró- mis padres están al lado; y mis hermanos en la planta de arriba. Alice lo veria si fueras a hacerme algo.

No entendia lo que queria decir. ¿Qué podria ver Alice?

-De cualquier manera, no entiendo por cual motivo quieres que me quede, yo no soy como los otros vampiros de tu familia-hice enfasis sobre la palabra- estando conmigo si que corres peligro, especialmente si se trata de ti.

-Eso lo sé, y no me importa.

-Pues haces mal- le solté.

-Yo corro peligro estando con toda mi familia. ¿lo sabias que cuando cumplí 7 años, Jasper trató de matarme porque me caí y me raspé la rodilla?

Me limité a negar con la cabeza, porque haber ¿qué más le podria decir?

-Si, bueno. Fue el dia que me contaron lo que eran en realidad. Aunque creo que desde siempre lo he sabido. Yo era el único que desencajaba entre ellos.

-¿Nunca has sentido que no pertenecias a éste cla-familia?- quizas esa pregunta me la hacia más a mi misma que a él. Porque la verdad era asi que me sentia yo. Y no solo con ellos, durante toda mi existencia, incluso cuando era humana, habia siempre tenido la sensación de estar fuera de lugar.

-No, para nada. Ellos siempre me han tratado como un miembro más de la familia. En ésta casa soy un hijo y un "hermanito". Desde que tengo memoria siempre he sido un Cullen.

-Si que eres extraño.

-Gracias- me dijo con sarcasmo- no eres la primera en decirmelo. Pero si tengo que ser sincero, en ocasiones me molesta que me sobreprotejan de la manera que lo hacen. Pero supongo tambien que eso es lo que ocurre cuando eres un "fragil" humano viviendo en una familia con otros 6 vampiros- rió entre dientes- Siempre hay alguien controlando a que hora salgo y llego a casa. Sin contar que siempre hay alguien esperando por mi para comporbar que estoy a salvo. Sé que me queréis, pero vamos a intentar aflojar un poco, ¿Vale?- dijo a nadie en particular, las risas que se oyeron por la casa me dieron la respuesta de a quien se habia dirigido.

-Hacen bien en protegerte, sobre todo de mi.- agregué. Intentaba respirar lo menos posible, solo permitia el acceso de oxigeno a mi cuerpo, cuando lo necesitaba para hablar.

-Entiendo como te sientes, he visto a mis hermanos cuando tienen que soportar la sed estando cerca de mi. Creo que puedo imaginar lo mal que lo estás pasando. – me dijo con simpatia. Pero ¿Cómo se atrevia? Él no era más que un simple crio humano, intentando meterse en mis zapatos.

-¿Qué puedes saber tú lo que es vivir como nosotros lo hacemos?- le dije con dureza- A mi me parece que estás pecando de presunción, al pensar que eres capaz de entenderme solo porque has crecido entre vampiros. Tú no sabes lo que es ser un mostruo, sentir la sed que golpea tu garganta a cada segundo de tu existencia. Tú no sabes nada de mi Edward.

Me miró con una expresión dolida, antes de recuperar la compostura y contestarme – Tienes razón. No te conozco. No sé absolutamente nada de ti. – se dio la vuelta para alejarse de mi- Y ni ganas que tengo- susurró al salir de la habitación. Lo cual me sorprendió mucho. Estaba segura de que él sabia que yo seria capaz de escucharlo.

Salí de la casa un minuto después, tenia que alejarme de él, y ya no me importaba tanto si alguien veia el efecto del sol en mi piel. Pasé todo el dia fuera, corrí hasta Seattle y volví dos veces, algo tenia que hacer para despejar mi mente. Después de mi segunda carrera, cuando llegué a casa de lo Cullen ya habia caido la noche, y ni una luz de veia dentro de morada.

Al entrar, pude escuchar el latido de Edward que palpitaba desde la tercera planta, en su habitación. Aparte de él, solo Alice se encontraba en la casa, la encontré en una de las sillas de cocina, leyendo un libro, iluminada solo por la luz de la luna.

-¿Ya te sientes mejor?- me preguntó dulcemente.

-Un poco. ¿Dónde están los demás?

-Han ido de caza. Yo me he quedado a cuidar a Edward.

Asi que hoy le tocaba a Alice hacer de niñera, aunque la verdad era que aun no me decidia si ella cuidaba de Edward, o de mi.

-Iré a ver un poco de televisión en la sala. – le dije, mientras salia de la cocina, encendí el aparato, pero no prestaba atención a las imagenes, solo pensaba en el humano que vivia en ésta casa. Estaba durmiendo, completamente indefenso, no seria siquiera capaz de darse cuenta de que habia sido atacado. Y solo Alice estaba en la casa, seguro que podria con ella, y después me iria lejos de los Cullen, y procuraria volver a mi dieta, los humanos poco a poco estaban dejando de ser un problema tan grave para mi, la única sangre que deseaba con locura era la de Edward.

Nunca tendria una oportunidad mejor. Y antes de que pudiera darme cuenta, ya me encontraba en la habitación de Edward, él estaba durmiendo sobre un costado, dandome la espalda. No hice ni a tiempo a dar un paso, cuando sentí la mano de Alice sobre mi espalda, y me sobresalté de inmediato, hubiera apostado todo sobre el hecho de que habia sido lo suficientemente silenciosa.

-No va a funcionar, ¿sabes?- me dijo Alice mientras entraba en la habitación, y se colocaba mi lado.

-Bien, no me puedes culpar por haberlo intentado.- No sé que tenia Alice que hacia que fuera siempre sincera con ella- Soy una depredadora despues de todo, y ...

-Edward es tu presa perfecta.- culminó por mi.

-Exacto.- un silencio incomodo se creó entre nosotras, y yo tenia que romperlo de alguna manera. Necesita distraerme para no pensar en el chico que dormia, y que me tentaba más cada segundo que pasaba en Forks- Alice ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Claro que si- me sonrió- puedes hacermelas todas si quieres, sé que tienes más de una pregunta. Tenemos tiempo, despues de todo, Jasper estará toda la noche cazando, y Edward tiene el sueño pesado. Por no mencionar que Esme no lo toma muy bien si no lo dejamos dormir.

Traté de ignorar el argumento "Edward" por el momento, queria aunque fuera por unos minutos sacar al chico de mi mente. Ya bastante que ocupaba mis pensamientos de una manera u otra. Además, Alice me caia muy bien, habia demostrado ser alguien muy amigable, y queria de verdad que existiera confianza entre nosotras. Podria comenzar mi lista de preguntas con la que más curiosidad me provocaba.

-¿Cuál es tu don?- le pregunté, cuando recordé que Jasper no me habia contestado a éste particular.

-Yo veo el futuro. Aunque no de manera clara. Mi poder es muy subjetivo. En el momento en el que alguien toma una decisión, yo veo las consecuencias que traerá.

-Por eso sabias que Tanya llamaria y que yo iba a venir a la habitación hace poco- Dije cuando entendí como era que ella siempre parecia predecir las acciones de los demás, y a que se referia Edward antes cuando dijo que "ella lo veria"

-Asi es- Se alejó del umbral de la puerta, donde se encontraba conmigo. Para sentarse en la cama, junto a Edward que dormia, apenas él sintió el cambio de peso en el colchón, se movió cambiando de posición y abrazando inconcientemente la pierna de su hermana.- Y por eso yo me ocupo de vigilar las decisiones que tomes, que podrian afectar el futuro de nuestro pequeño.

Nada, era imposible. Al parecer Edward estaba destinado a alojarse en mi mente lo quisiera o no. Incluso si yo intentaba no pensar en él, siempre habia algo (o alquien en éste caso) que me llevaba de nuevo en su dirección.

No sabia que decir. ¿Se supone que me tendria que disculpar por desear la sangre de su hermano? Yo no podia evitar toda ésta situación. Bastante que me ha costado resistir mis deseos las últimas seis semanas. No es que a mi me gustara todo ésto. Era yo la que salia peor parada. Bueno, aparte claramente de Edward, que era la victima en potencia.

Por suerte, no tuve que contestar. Edward sin saberlo cambió el tema de nuestra conversación.

-Emmett, te he dicho mil veces que no me llames "Eddie"- murmuró.

-Pero ¿qué..- empecé a decir, pero Alice me interrumpió antes de que pudira terminar la frase.

-Edward habla dormido- me explicó mientras acariciaba delicadamente los rebeldes cabellos de Edward- lo ha hecho desde que era pequeño, y lo hace más cuando está particularmente extresado o algo le angustia o le molesta.

-¿A Edward le molesta que lo llamen "Eddie"?- pregunté con curiosidad

-No tienes ni idea. Lo odia. Y Emmett se divierte fastidiandolo de esa manera. Ésta mañana discutieron precisamente sobre eso. Por eso la frase en antes.

Despues de acariciar sus cabellos unos segundos más, pasó a su mejilla, le sonrió tiernamente, para despues agacharse y besarle la frente.

¿Cómo lo soportaban? Sabia muy bien que Edward para ellos no olia ni la milésima parte de lo bien que olia para mi, pero aun asi, él tenia un aroma que era demasiado dulce para los de nuestra especie, y para su proprio bien.

-Alice ¿Cómo lo hacen?, a Esme le hice la misma pregunta. Pero de verdad, todo lo que ustedes siente por él va contra la lógica.

-¿Por qué?- me dijo en tono condencendiente- Él era un niño que necesitaba una familia. Y nosotros estabamos dispuestos a ser esa familia. Edward lleva siendo un Cullen desde que tenia una semana, sé que han pasado solo 17 años, y para ti en realidad no es mucho tiempo. Pero no hablo solo por mi, lo hago por todos cuando digo que ya no nos imaginamos nuestras existencias sin él.

Por segunda vez en la noche, Edward interrumpió nuestros discursos. Aunque ésta vez no me esperaba para nada la palabra que salió de sus labios.

-Bella- susurró, seguido de un suspiro.

Me tensé. No se me habia pasado por la cabeza que Edward se pudiera despertar y descubrir mis intenciones al venir a su habitación. Yo aun me encontraba en la entrada, fuera de su campo visivo. Tratando de no respirar si no era necesario. Y Alice y yo estabamos hablando a un volumen que él no habria escuchado. Pero el ritmo de su respiración me aseguró que aun dormia.

-No te preocupes- me dijo Alice- ya te dije que habla en sueños.

-Bella- repitió- Bella, No.

-Es evidente que está teniendo una pesadilla conmigo. Almenos el chico es lo suficientemente inteligente para entender el peligro que represento de verdad para él. Aunque sea solo en su subconciente, porque despierto no perece notarlo.

-Oh, Edward es muy ineligente- me dijo con orgullo Alice- un genio. Pero a pesar de que lo entiende, no está teniendo una pesadilla- una pequeña sonrisa se dibujó en sus facciones- bueno, almenos no una pesadilla en la que tú eres la "mala"

-Bella, no te vayas. – repitió una vez más Edward. Se giró cambiando de costado, de modo que ahora me daba la cara y no la espalda.

-¿Lo ves?- me preguntó Alice, notando mi estado de shock. ¿Edward no queria que yo me alejara de él? ¿Cómo me podia alejar de él, si nunca hemos estado de verdad cerca? No habiamos tenido ningun tipo de contacto, aparte de hoy que hablamos en la sala. ¿Cómo podria desear algo asi?, ¿Una oveja que no le temia al león? – Él siente mucha curiosidad por ti. Claro que entiende el peligro que tú representas en su vida. Pero eso no impide que le causes fascinación- me dijo despues de unos minutos de silencio sepulcral en los que se encuchaban solo las respiraciones de Edward, y el sonido de mi nombre que salió un par de veces más de forma entrecortada por sus labios.

-¿Él te lo dijo?

-No, pero lo conozco demasiado bien, como para no haberme dado cuenta. Ya lo verás.

Y te prometo una cosa.

-¿Qué cosa?- le pregunté con la confusión escrita en la cara, de eso estaba segura.

-Todo salgrá bien- despues de eso se levantó y salió de la habitación, dejandome con más preguntas de las que habia contestado.

Me volví a mirar una vez más a Edward mientras dormia, atrapado en los brazos de morfeo, se veia aun más joven y frágil. Con la mejilla derecha apoyada sobre la almohada, tenia la boca ligeramente entreabierta. Tenia el puño izquierzo cerrado, cerca de la cara. Se me ocurrió pensar que Esme tenia razón en llamarlo "pequeño angel", de verdad que Edward parecia un angel durmiendo, cuanta pureza emanaba. Era la primera vez que me pasaba ésto, y más aun tratandose de un humano...

Pasé toda la noche viendolo dormir, desde mi posición, se me hacia imposible apartar la vista de él. Cuando faltaban 15 minutos para las siete, Alice me vino a decir que saliera de la habitación, porque ya faltaba poco para que Edward se despertara.

Después de esa noche todo cambió : si antes no podia estar cerca de Edward, ahora simplemente no podia estar lejos. Estaba siempre en la casa cuando él se encontraba, y ahora solo salia para cazar. Su olor aun me afectaba, pero siempre habia algun miembro de su familia cerca de él para cuidarlo de mi, eso no habia cambiado para nada. Pero él me causaba mucha curiosidad, mucha más que la atracción que ejercia su sangre sobre mi...

Pero no nos hablabamos, él me ignoraba exitosamente. Continuaba haciendo las misma cosas, que suponia hacia antes de mi llegada. Hacia los deberes, practicaba con el piano, comia, y pasaba tiempo con su familia. Todo en mi presencia, pero al mismo tiempo como si yo no estuviera alli. Aunque en más de una ocasión lo sorprendia mirandome, pero desviaba rapidamente la mirada si yo tambien lo veia.

Yo por el contrario, no hacia otra cosa que verlo en todo momento, lo estudiaba desde lejos, sus gestos, sus expresiones, como sonreia, como fulminaba con la mirada a sus hermanos cuando ellos querian tomarle el pelo. Queria entenderlo todo en él.

Y después llegaban las noches, las pasaba todas en su habiatación. No habia nada que me fascinara más que verlo dormir. Y la cosa me resultaba completamente morbosa. Pero la verdad era que no me importaba. Podria pasar la eternidad viendo como se levantaba y bajaba su pecho al ritmo de su respiración y como murmuraba incoherencias. Pero lo más emocionante era escuchar cómo salia mi nombre de sus labios, era como presenciar un milagro.

Continurá...

Bien, aqui estoy de nuevo. Se que habia prometido que iba a actualizar para el pasado fin de semana, pero estoy preparando un examen, y estuve ocupada estudiando. Sin contar que éste capitulo lo quise curar mucho, porque me parece muy importante para la historia. Quiero contarles que en realidad, fue éste el capitulo que dio vida a la fic. Después de haber leido como por décima vez "Sol de medianoche", cuando llegué al momento en el que Edward ve por primera vez a Bella dormir, se me ocurrió imaginar la escena cambiando a los personajes, y asi empecé a trabajar en la trama.

Bueno, ya saben a darle como siempre al botoncito de abajo, puede incluso decir abiertamente se no les gusta lo que tengo en mi enfermita cabeza. Yo aprecio toda clase de criticas abiertas XD