Crepusculo y todos sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer (sobre todos escenas y pasajes de éste y otros capitulos que puedan recordar a historia original), todo lo demás es mio.

Bella POV

Pasé tres semanas siguiendo esa extraña rutina de espiar a Edward, pero sin acercarme en ningún momento a él. Pero cuando habia adquirido todo lo que se podia aprender por la simple observación, decidí que necesitaba más. Queria hablar con él, conocerlo de primera mano, que Edward me hablara como lo hacia con su familia, incluso que pudiera llegar a considerarme su amiga.

Un dia, mientras Esme, Alice y yo nos encontrabamos cazando, la pelinegra me sonrió y me dijo :

-Deberias hacerlo.

-¿Hacer qué cosa?

-Hablar con Edward, sé que te mueres de las ganas.

-Es muy peligroso-le corté- Además, seguro que él no quiere saber nada de mi.

-Eso es algo que ni tú misma te crees- me replicó Alice- sabes muy bien que él se queria acercar a ti, pero tú lo cortaste.

-Sabes Bella- interrumpió Esme- Edward termina sus lecciones en unos minutos, ¿Por qué no lo buscas y hablas con él?

-¿Estás loca?, y que pasaria si pierdo el control, y ustedes no estarian presente.

-Tenemos plena confianza en ti. No dejaria a mi pequeño angel solo contigo si asi no fuera. Además la sed no estaria presente, visto que la saciaste hace unos istantes.

-Y yo estaré vigilando, eso ya lo sabes- me dijo Alice.

-¿Segura?- pregunté

-Si- me respondieron Alice y Esme a la vez. Después de eso, Alice me tomó de los hombros para darme media vuelta y empujarme ligeramente para que empezara a correr- Anda ve- me dijo, antes de que la perdiera de vista.

Llegué al aparcamiento del istituto cinco minutos después. No tardé mucho en encontrar su Volvo, ya lo habia visto en el garaje de los Cullen. Y era el único coche lujoso que habia en el lugar.

Me apoyé sobre la puerta del conductor con aire despreocupado, mientras veia a los adolescentes de Forks salir del istituto. Muchas miradas se posaron sobre mi, y escuché a unos cuantos murmurar que me reconocian como la sobrina del Dr Cullen, que se habia mudado con su familia, unas semanas atrás. Y muchos se preguntaban por cual motivo estaba siempre encerrada en la casa de mis "tios".

En ese momento lo vi salir de las puertas principales, iba escuchando musica clasica en su iPod, mientras caminaba distraidamente buscando algo en su mochila. Supuse que se trataba de las llaves de su Volvo, cuando vi que las tenia en la mano, y devolvia la mochila a su espalda, levantando la vista.

No tardó nada en verme, y se tensó al istante. Pero no por eso redujo el paso, o mostró algún signo de miedo mientras se acercaba a su coche.

-¿Estás pensando en matricularte en éste istituto?- me dijo secamente, cuando estuvo a pocos pasos de mi.

-¿Por qué no?- le dije decidiendo seguir su juego- siempre se pueden aprender cosas nuevas.

-Ya veo. Pensaba que con 500 años sabrias todo lo que hay que saber.

-No soy tan vieja- le dije sin contener la risa.

-Disculpe usted, señorita. ¿450 entonces?

-Tengo 173 años, si tanto lo quieres saber.

-No, la verdad es que no me interesaba saberlo, pero gracias igual por la información. Ahora si no te molesta, necesito entrar en mi coche.

-Claro- le dije mientras me apartaba para que pudiera abrir la puerta. Antes de que pudiera entrar, yo ya estaba sentada en el asiento del pasajero.

-¿Puedo preguntar qué estás haciendo?

-Pensé que talvez seria... interesante que te pasara buscando, asi podriamos volver juntos a la casa.

-¿Éstas hambrienta?- me dijo, alzando las cejas a mis palabras- Supondo que sabes que aunque estemos solos ahora, mi familia no tardará en descubrir lo que haz hecho. No estaba jugando cuando dije que son muy sobreprotectores.

-No te preocupes por tu familia, Esme y Alice saben que estoy contigo. Además tu hermana me dijo que estaria vigilando. No vine a hacerte nada malo Edward. Solo pensé que seria ...-traté de buscar la palabra adapta que no lo pudiera asustar- divertido si hablabamos un poco.

-Mira, sin animos de ofender Bella. Pero tú misma me recordaste que yo no sé nada de ti, y tienes razón, ya te lo dije. Pero la situación se repite tambien de forma inversa. Tú. No. Sabes. Nada. De. Mi.

-Cierto, entonces no se me ocurre mejor oportunidad para que nos conozcamos un poco.

-Que bien. Ahora un vampiro que sufre de bipolaridad. Como no tenia ya suficientes vampiros extraños en mi vida- dijo sarcasticamente.

-¿Qué dices?, ¿estás dispuesto a volver a casa en mi compañia?- insistí.

Edward se lo pensó unos segundos, antes de poner en marcha el motor y contestarme.

-De acuerdo, son solo unos minutos. Y he oido de mi padre y mi hermano que haz hecho pasos de gigante, espero por tu bien que seas capaz de estar en mi compañia.

-Ya me estoy acostumbrando a estar cerca de tu sangre- susurré, recordando todas las noches pasadas en su habitación.

-¿Qué has dicho?- me dijo, cuando se dio cuenta que habia hablado, pero solo que sus oidos no habian sido capaces de captarlo.

-Oh nada- le dije en tono inocente.

-Bella, soy humano, pero no estupido, sé que antes dijiste algo.

¿Y ahora que le iba a decir?, ¿la verdad?, que habia pasado todas y cada una de las noches de las últimas tres semanas vigilando su sueño...

-¿Sabias que tu familia está muy orgullosa de ti?- le dije, en un pobre intento de cambiar el tema de conversación- Alice me dijo incluso que eres un genio.

-Vale, ya entendí. No me lo quieres decir. Lo voy a dejar pasar, pero solo por ahora. Tarde o temprano lo voy a descubrir.

-Oh, creeme. Es algo que no te gustaria saber.

-Deja que sea yo el que decida lo que quiero o no saber.

-Vale, reconozco que Carlisle tenia razón cuando me dijo que eres muy maduro para tu edad.

-Soy una cajita de sorpresas- bromeó.

-Si, eso ya lo veo.

-Si te hace sentir mejor. Tú tampoco aparentas la edad que tienes. Quiero decir, nadie diria que tienes 173 años si te ve sin conocerte.

Me reí con él. Tenia un sentido del humor que resultaba muy natural. No creo que hubiera alguien a quien le cayera mal Edward.

-¿A qué edad fuiste trasformada, por cierto?- me preguntó con curiosidad.

-Tenia 18 años.

-Asi que podriamos decir que oficialmente eres un año mayor que yo- comentó casualmente.

-Si, asi parece.

-Eres un poco rara, Bella. – me dijo en un susurro.

-¿En qué sentido?- jamás pensé que me preocuparia tanto la opinion que podria tener de mi un común humano. Aunque tenia que admitir que Edward era de todo, menos común.

-Todos lo vampiros que conozco son vegetarianos. Nunca antes habia estado con uno que fuera carniboro como tú. Y creo que mentalmente me habia hecho un idea muy diferente sobre como son los de tu especie que se nutren de humanos.- me confesó, casi sintiendo vergüenza de lo que pensaba.

-La verdad Edward, es que puede que no te equivoques en tus conceptos. El clan al que yo pertenezco refleja en muchos sentidos la idea general que tienen los humanos de nuestra especie, y yo no soy la ecepción.- le dije, recordando el mostruo que en realidad soy, y sintiendo tambien la necesidad de recordarselo a él.

-No, yo no creo- me dijo convencido- tú eres una buena persona.

-No sabes lo que dices.

-Tal vez tengas razón. Pero no puedo evitar pensar que tú no eres un mostruo como te describiste ese dia. Y ten en mente, que eso te lo dice el frágil humano al que intentaste matar la primera vez que te vio.

-Si- le dije, sintiendome por primera vez en mi existencia de verdad culpable por desear la sangre de alguien. – Perdon por eso, no pude evitarlo. Tu sangre es la más dulce que he olido.

-Gracias por el cumplido. He escuchado decir que soy guapo, pero no sabes lo bien que se siente que te digan que tienes una buena sangre.

-No, lo digo en serio. Es la primera vez que me pasa en todas mis decadas. Los Volturi tienen un nombre para los que son como tú. Segun ellos, tú eres mi cantante, porque tu sangre canta para mi.

-Pues, entonces que mala suerte la tuya, ¿no crees?

-Muy mala suerte- gruñí.

De repente, el auto de detuvo, y Edward paró el motor. Solo en ese momento me di cuenta que ya habiamos llegado a la casa de los Cullen.

-De acuerdo Bella. Reconozco que fue entretenido el recorrido del vuelta a casa en tu compañia. Ahora si me disculpas, tengo que ir a que controlen que estoy bien- me dijo, después de bajarse del coche, y antes de desaparecer dentro de la casa.

Despues de ese dia, forjamos una amistad muy extraña : pasabamos muchas horas juntos. Horas en las que yo le hacia compañia mientras hacia los deberes. Iba a buscarlo al istutito y regresabamos juntos en su coche. Hablabamos mucho, y debatiamos sobre una infinidad de cosas : desde asutos de vital importancia, hasta las trivialidades más adsurdas.

Cuando nos encontrabamos en la casa, siempre estabamos en compañia de algun Cullen, la mayoria de las veces de Esme o de Alice, que parecian ser las que mejor aceptaban éste acercamiento por parte mia.

Y me sentia de verdad mal cuando él estaba lejos de mi, era una sensación de tristeza y un dolor que no alcanzaba a entender. Estar lejos de él me afectaba más que el hecho de que no podia sastifacer mi sed de su sangre.

Eso no podia ser, me estaba gustando mucho pasar tiempo junto a él, no lo podia evitar. Y era un peligro para los dos, sobre todo para él. ¿Y si un dia yo no resistia el frenesí de su sangre?

Por eso ahora estaba en mi amado prado, se habia convertido en mi templo, era mi refugio. Donde venia cuando Edward iba a clases, y yo no sentia la necesidad de estar encerrada en la casa.

Necesitaba volver a mi amada soledad. No era normal que añorara tanto la compañia de una sola persona, y era aun peor que se tratara de un humano.

Pero cómo podia imaginar que precisamente la persona que estaba evitando, llegaria en ese momento. Su olor me llegó cuando aun estaba a un kilometro de distancia. Intenté mantener mi mente en blanco, tomando el aspecto de una estatua, intentando fingir (incluso conmigo misma) que no me habia percatado de nada.

Pocos minutos después, llegó al prado. Se detuvo a pocos pasos de mi espalda, y pude escuchar la sorpresa en su voz cuando me habló :

-¿Qué haces tú aqui?

-Esa pregunta la deberia estar haciendo yo-le dije, sin poder evitar sonreir mientras me levantaba- Eres tú el que está invadiendo mi lugar secreto.

-¿Tu lugar secreto?, pensé que era el único en saber de la existencia de éste sitio.

-Pues no, yo lo descubrí por casualidad hace unas semanas atrás.

-¡Ajá!- me exclamó con el triunfo en los ojos- yo conseguí éste lugar hace tres años antrás cuando nos mudamos a Foks, asi que por derecho me corresponde a mi llamarlo mio.

-Admito que quizás tengas razón- viendo la expresión juguetona que se reflejaba en su rostro, pude entender que estaba solo bromeando y que en realidad no le importaba que me encontrara aqui con él, asi que ¿por qué no jugar yo tambien?- pero yo he venido aqui casi todos los dias desde que lo encontré, y solo hoy coincidimos, a mi me parece que al pobre prado lo tienes abandonado, y por eso ahora me prefiere a mi.

-Touché. Bueno, visto que ya estamos aqui los dos, tanto vale quedarnos para hacer compañia al pobre prado.

-Me parece justo- le dije, mientras me iba a sentar justo al lado de donde se habia sentado él.

-Siento si interrumpí algun momento de meditación- me dijo Edward- hacia mucho tiempo que no venia a éste lugar. Y hoy precisamente sentí el irrefrenable deseo de venir aqui. No lo sé, estando solo en casa, tuve una sensación de vacio en mi pecho, como si me faltara algo, sentia que estaba incompleto. Y de repente pensé que tenia que venir aqui para sentirme mejor.

-Si, conozco esa sensación- le dije, cuando reconocí en mi misma los sintomas que él habia citado, pero aun no estaba dispuesta a aceptar toda ésta situación, era demasiado irreal - ¿Y ya te sientes completo, ahora que estás aqui?

-Si, extrañamente si.

-Puede que no sea por el lugar- reflexioné, mientras me preguntaba si tal vez a él le ocurria lo mismo que a mi.

-¿A qué te refieres?- me preguntó curioso.

-No, nada. Estaba solo divagando.

-Vale- me dijo, con esa clase de voz con la que me daba a entender claramente que no me creia, pero que iba a fingir lo contrario- No logro apartarme de ti, ¿sabes?- me confesó después de 5 largos minutos de silencio.

-¿Qué?

-Es increible como en éstos pocos dias me estoy acostumbrando tanto a tu compañia. Y cuando quiero estar contigo, es como si tuviera una especie de imán que me lleva directamente a ti. - Se sonrojó al darse cuenta de lo que habia apenas dicho, y bajó la mirada a sus manos. Si que se veia tierno en éste momento.- Seguro que ahora estás pensando que soy un completo idiota.

-No, no lo creo. La verdad es que a mi tambien me pasa la mismo- admití

-Lo estás diciendo solo para que me sienta mejor.

-No, anhelo mucho tu compañia, y disfruto de igual manera hablando contigo. Y querer estar cerca de ti, tiene que ver muy poco con el olor de tu sangre. ¿No ves que me es imposible alejarme?- le dije con una sonrisa.

-¿Por qué lo dices?- me preguntó confuso.

-Porque hoy me habia propuesto pasar el dia entero lejos de ti, y en cambio vienes tú y me encuentras. Creo que ese imán del que hablas lo tenemos los dos. Y cuando no es el tuyo, es el mio el que nos mantiene cerca.

Dos segundos después estalló en una sonora carcajada.

-Bien hecho Bella, me siento mejor, gracias.

Después de eso empezamos una vez más a hablar de nuestras trivialidades, el tema de hoy era la politica, y Edward tenia opiniones muy ferreas sobre lo que pensaba era correcto o menos. Una vez más me habia dejado sin palabras, si bien era apenas un adolescente de 17 años, mentalmente podria hasta ser más maduro que yo, y eso es mucho decir. Continuando con nuestra conversación, terminamos hablando del viejo continente, y entoces le comenté :

-Yo nací en Lodres.

-Si lo noto. Aun no has perdido el acento. Entonces eres de la época de las presentaciones en sociedad y todo eso, ¿cierto?

-Si, asi es. Nací en Londres en 1796, provengo de una familia de nobles, de hecho mi padre era conde, pero el problema era que no tenia ningun sucesor directo al titulo, porque yo era hija única. Asi que no le quedó otra que casarme con uno de sus socios más jovenes y ricos.

-Y tú no amabas a tu marido- aventuró

-No, lo cierto es que yo si creia amarlo. Pero nadie te enseña a amar, asi que tarde me di cuenta que era él quien no me amaba, y que solo me estaba usando para aumentar su fortuna, y ser el dueño del condado de mi familia.

-¿Qué fue lo que ocurrió?- de verdad estaba interesado en lo que le decia, no preguntaba solo por hacerlo. Y era la primera vez que yo me sentia motivada a contarle abiertamente a alguien esa traición. Deseaba que Edward lo conociera todo de mi.

-En nuestra luna de miel, nos fuimos a pasar unos dias a Volterra. Una noche lo encontré en la cama con una de mis damas de compañia, viendo mi cara él solo se rió y me dijo "¿Qué esperabas querida? Asi son los negocios, algunos ganan y otros pierden". Esa fue la noche que fui trasformada.

-¿Cómo?

-Salí corriendo de alli lo más rápido posible, y antes de darme cuenta, habia llegado a un callejón sin salida, y fui atacada por un neófito salvaje, que aparentemente no conocia las reglas de los Volturi, y mientras me atacaba, llegaron los guardias para castigarlo por cazar dentro de los muros de Volterra. Para cuando se dieron cuenta, mi trasformación ya habia iniciado, y los Volturi me acogieron como parte de la guardia, cuando Aro se interesó en mi don.

-¿Tienes un don?- yo le asentí-¿Cuál es?

-Tengo un escudo mental, es muy útil si lo sabes usar.

-Parece interesante.

-Aveces puede llegar a serlo.

-¿Y qué pasó con tu marido?

-Digamos solo que una vampira traicionada puede llegar a ser muy vengativa.

-Entiendo.

Solo en ese momento me di cuenta de las gotas que chorreaban de su cabello, que caia mojado sobre su frente.

-Pero, si está lloviendo- le dije, alzando la vista al cielo- no me di cuenta de en qué momento comenzó- aparentemente, siempre que estaba con él, era capaz de perderme en mi proprio mundo.

-Hace rato, supongo. Yo tampoco lo habia notado.

-¡Mirate como andas!, estás todo mojado, ¿saliste de casa sin chaqueta?

-Creo que si, me parece que la olvidé porque tenia prisa por llegar aqui.

-Inconciente- lo regañé, sintiendome increiblemente protectora hacia él- vamos, nos tenemos que ir a la casa, ahora mismo.

-Pero ¿Por qué?, si aqui estoy muy bien, y muy cómodo.

-Vamos pequeño angel, no te hagas rogar.

-¿Cómo me has llamado?- ¿de verdad lo habia llamado de ese modo en voz alta?

-Lo siento, no me di cuenta de como te llamaba. Solo que me acostumbré a escuchar a Esme llamarte asi. Y creo que tiene razón, eres un angel que parece caido del cielo. De verdad lo lamento si te ofendí- creo que un tomate estaba más pálido que sus mejillas al oir mis palabras.

-No, no me molesta. Simplemente es que solo Esme me llama de esa forma y es extraño escucharlo de otra persona. Pero si te gusta, me puedes llamar asi todas la veces que quieras.

-Gracias, pequeño angel. Ahora por lo que más quieras, levantate para que volvamos a casa, estás mojado como un pollito.

-Vale, pero no sé por qué te preocupas si estoy bien- le levantó y comenzamos a caminar de regreso a casa.

-Si quieres, puedes subirte sobre mi espalda para que lleguemos a casa antes, visto que estamos a pie.

-Eso ni pensarlo, por mucho que tú seas una super vampira, y yo un debil humano. Sigo teniendo mi dignidad. Y no soy tan inutil como para no lograr caminar solo de vuelta a casa, porque está lloviendo.

-Cabezota- refunfuñé.

-Hace parte de mi encanto- me respondió con una sonrisa lasciba.

Una hora y media más tarde, llegamos a la casa de los Cullen, la lluvia no habia disminuido en lo más minimo, y Edward estaba completamente empapado. No habia una parte de su cuerpo que estuviera seca.

Apenas atravesamos la puerta de la casa, nos esperaban Esme, Emmett y Rosalie. Ésta última no tardó en intentar asesinarme con la mirada, y espezó a lanzar una sarta de insultos dirigidos a mi, creo que era la primera vez que me dirigia la palabra.

-¿Qué estabas haciendo con él?- me gritó

-Rose cálmate- le dijo Edward, mientras Emmett sostenia sus espaldas para impedir que saltara sobre mi.

-¿Que me calme?, pero si cuando llegamos a la casa no estabas, ni nos dejaste una nota para decirnos donde habias ido, y ella tampoco estaba. Pensamos lo peor sin Alice aqui que nos asegurara que te encontrabas bien, pero ¿cómo demonios quieres que me calme?

-Dios, ya déjalo estar, ¿quieres?. Estoy vivo ¿no?. Eso es lo que cuenta.

-Edward, ¿éstas bien, mi pequeño angel?, éstas todo mojado.

-Estoy bien mamá, de verdad.

Esme desapareció escaleras arriba, para volver dos segundos después con una toalla.

-Toma cariño- le dijo, entregandole la toalla- empieza a secarte el cabello, que mientras te duchas te caliento la cena.

-Y a ti ¿se puede saber en qué estabas pensando?- me preguntó una vez más Rosalie, solo que ésta vez más calmada. Pero fue Edward quien contestó por mi.

-Nada, simplemente coincidimos en el mismo lugar, no hubo ningun peligro. Ya está acostumbrada a mi sangre.

-¿Cómo lo sabes?- le dijo preocupado Emmett- tarde o temprano podria perder el control.

-Porque lo sé- le contestó muy seguro a su hermano.

-Me he acostumbrado a su sangre, pasando todas las noches en su habitación, viendolo dormir- dije sin pensar, en un intento por defenderme, pero ¿qué habia hecho?. Solo Alice sabia de mi nueva afición.

-¿Que tú qué?- le preguntaron Emmett, Esme y Rosalie al mismo tiempo, mientras que Edward se habia quedado sin palabras, y estaba literalmente con la boca abierta.

Después de superar el pequeño estado de shock en el que se encontraba por la noticia, Edward adoptó un aspecto serio, y se giró hacia su familia.

-¿Podrian dejarnos solos un momento?, por favor.

-Pero...-emepezó a decir Rosalie, pero Esme la interrumpió.

-Claro que si, cariño- se acercó a Edward, para depositar un beso en su mejilla- te prometo que haré todo lo que pueda para evitar que tus hermanos espien la conversación.- le susurró

Él solo le sonrió, mientras a su vez le susurraba "gracias"

Una vez que estuvimos solo, se giró a mirarme, y me sorprendió ver que no parecia molesto por lo que acababa de descubrir, al contrario, parecia muy complacido con la noticia.

-Deberias hacer lo que dijo Esme, e irte a duchar- le dije en un intento de distraerlo, pero ya sabria yo que no funcionaria.

-La ducha puede esperar, me interesa más hablar contigo. ¿Es verdad eso que dijiste?

-Si, paso todas las noches viendote dormir.

-¿Desde cuando?

-Un mes, la primera noche fue del dia que hablamos en la sala. Alice era la única en saberlo. Es...fascinante verte dormir- reconocí al final.

-Sé que en teoria me deberia sentir cómo si tuviera una acosadora detrás de mi, por lo que haces. Pero... la verdad.... es que me gusta. Me hace sentir especial que te agrade ver lo que hago mientras duermo.

-Nunca dejas de sorprenderme, ni una sola vez que hagas lo que yo me espero- despues de unos minutos de silencio, quise contarle lo que me impulsó a acercarme a él- ¿Lo sabias que hablas dormido?

El color se fue completamente de su rostro, cuando entendió a lo que me referia.

-No...no me digas que he...

-¿Dicho mi nombre?, si, lo dices con mucha frecuencia.

Si antes estaba más blanco que un papel, ahora habia pasado al otro extremo a causa de la vergüenza de haber decubiero lo que hacia.

-Esto... yo... será mejor que ahora si me vaya a duchar, antes de que mi madre me llame para cenar.- después de eso, se fue corriendo hacia arriba, evitando a toda costa mi mirada.

Ésa noche, muy tarde porque al parecer la noticia de ser observado le provocó insomnia, cuando Edward se quedó dormido, Carlisle se acercó a mi para decirme que necesitaban hablar conmigo.

Cuando entré en la sala, vi que todos estaban sentados esperando por mi. Si mi corazón aun latiera, en éstos momentos se estaria desbocando, de lo nerviosa que me sentia.

-Escuchen, ya lo sé que no aprueban lo que he hecho. Pero os puedo asegurar que nunca he tenido malas intenciones –bueno ecepto las que tenia la prima noche, pero eso no tenia por qué decirlo, si pretendia salvar mi cuello- Alice, siempre ha estado al pendiente...

-Lo sabemos, querida- me interrumpió Esme- Alice ya nos lo ha contado todo. Y Edward parece fiarse de ti, y su istinto es muy eficaz.

-Queremos solo que tengas mucho cuidado- me dijo Carlisle- hay muchas maneras de herir a una persona, y aunque no le hagas daño fisicamente, puedes lastimarlo de otra forma. Y Edward en ése sentido es aún un niño, para que sufra de esa forma.

-Me he perdido- admití- en mis planes no está el hacerle daño a Edward.

-Se puede hacer, incluso sin desearlo- me dijo Jasper- y yo sé lo que percibo de ustedes cuando están juntos.

-¿De qué hablas?- pero fue Alice, quien me contestó en su lugar.

-Ya lo verás- me dijo con una pícara sonrisa, ¿siempre era asi de enigmatica con sus visiones?

-Ten mucho cuidado con lo que haces, Bella- me amenazó Rosalie, levantandose de su silla- yo no apruebo nada de ésto, y te arrepentirás si algo sale mal- y con esas palabras, salió de la sala.

-No te abatas, Bella- me dijo Emmett- ya hablaré yo con ella, por el momento ya te puedes ir a deleitar, viendo a Eddie domir- y salió tambien él, detrás de su mujer.

Me giré a ver al resto de la familia, porque me sentia cohibida a subir a la habitación de Edward, ahora que todos sabian lo que deseaba hacer.

-Adelante- me animó Esme- no nos molesta.- eran las palabras de aliento que necesitaba, y sin pensarlo mucho me levanté para subir hasta el tercer piso.

Cuando me acerqué a él, algo me llamó la atención esa noche. No parecia tan tranquilo como las otras noches. Se debatia en sueños, y estaba todo sudado. No sabia si acercarme o menos, para comprobar si estaba bien, nunca antes lo habia tocado.

Estiré mi brazo, para acariciar con mucho cuidado su frente, y la sentí muy caliente. ¿Era eso normal? Sabia que la temperatura de los humanos era mucho más alta que la nuestra, pero no me esperaba tanto. Y llamé a Carliles para decirle lo que pensaba.

-Tenias razón, Bella- me dijo preocupado, después de controlar sus signos vitales, Edward en ningun momento habia mostrado signos de notar nuestra presencia.- Edward tiene fiebre, hay que refrescarlo- salió de la habitación, y volvió un minuto después con Esme, trayendo consigo un envase con agua fria y varios paños.

Esme se sentó en la cama, y comenzó a quitarle con mucho cuidado la camisa a Edward- Oh mi pequeño angel- le susurró- no me asuste asi. Ésta es la primera vez que enfermas desde que eras bebé.

Carlisle se acercó a Edward, que ya estaba con el tordo desnudo, y le colocó la toalla sobre su pecho. Al sentir el contacto del agua fria contra su piel, Edward se estremeció un poco y abrió los ojos.

-¿Papá?- murmuró, cuando notó a Carlisle

-Tranquilo Edward, trata de descansar, tenemos que bajarte la fiebre tan alta que tienes- él solo asintió, antes de quedarse otra vez dormido.

Pasamos los tres la noche en la habitación, vigilando su salud, Carlisle se preocupaba cada minuto más, porque la fiebre no queria ceder. Puntualmente, durante las horas que pasamos en su habitación, alguno de sus hermanos entraban a preguntar como se encontraba, pero no se quedaban más de alguno minutos, por miedo a disturbar su descanso.

-Edward, cariño- le dijo Esme a eso de las ocho de la mañana, mientras alisaba sus cabellos- vamos, necesitamos que te levantes para que desayunes algo.

Edward frunció el ceño y apretó los ojos, antes de abrirlos lentamente ante el llamado de su madre. Me sorprendió lo brillosos que se veian, seguramente a causa de la fiebre alta.

-Estoy muy cansado, mamá- le dijo con voz rasposa.

-Lo sé hijo- le animó Carlisle- pero necesitas comer algo, para que te puedas tomar los antibióticos. Si quieres, después puedes volver a dormir, ¿ de acuerdo?

Edward solo cerró los ojos, mientras asentía al plan de su padre.

-¿Quieres que te suba el desayuno?- le preguntó Esme.

Él solo negó con la cabeza, antes de contestar- si me tengo que despertar, me gustaria bajar un poco a la sala- Y con eso hizo ademán para sentarse y ponerse de pie, pero antes de reaccionar sobre lo que estaba haciendo, yo ya lo estaba empujando delicadamente, para que se recostara otra vez en la cama.

-No te tienes que esforzar- le dije- si tanto quieres bajar, ya te llevo yo- pero él gruñó ante mi opción, y recondé lo que me habia dicho el dia anterior.

-¿Te parece mejor si te lleva tu padre?- le propuso Esme, y Edward asintió después de haberlo pensado un momento.

Pero Carlisle no hizo ni a tiempo a estirar los brazos, que Emmett entró como un torbellino en la habitación, y tomó a Edward delicadamente (sorprendente tratandose de alguien tan fuerte como él) entre sus brazos, y lo empezó a llevar hacia abajo, como si fuera un bebé.

-Deja que sea yo el que puega cargar con éste mocoso. Hace ya mucho que Eddie no nos deja hacerlo.- dijo.

-No me llames...- empezó a decir Edward, pero fue interrumpido a mitad frase por un fuerte ataque de tos.

-Calma chico- le dijo Emmett- ya podrás discutir conmigo todo lo que quieras cuando estés mejor. Pero por el momento, guarda energias.

Después de eso, lo depositó con mucho cuidado sobre el sofá, y se fue a sentar en el otro a juego, que estaba enfrente, y en donde se encontraban Alice, Jasper y Rosalie. La rubia como el dia anterior no perdió oportunidad de iniciar una discusión conmigo en cuanto me vio.

-¿Te das cuenta de lo que has hecho?- me acusó

-¿Perdón?- le dije confusa.

-Edward está asi por tu culpa, porque se empapó con toda la lluvia de la tormenta ayer.

-Yo, yo...- Estaba por defenderme cuando me di cuenta de que lo que habia dicho era cierto. Edward estaba asi solo por mi culpa, yo permití que se mojara. Tenia que insitir y traerlo a la casa antes, asi todo ésto se hubiera evitado.

De repente, me relajé, y supe que Jasper estaba usando su don sobre nosotras, cuando noté que tambien Rosalie se calmaba.

-Jasper, no te atrevas- le decia Rosalie.

-Ya basta- dijo Edward en un jadeo, y vi la culpa en los ojos de Rosalie, por disturbar a su hermano.

-Chicos, necesito que vallan al super a comprar algunas cosas que hacen falta para hacerle un caldo de pollo a Edward para la comida- les dijo Esme a sus cuatro hijos.

Entendí que era su sutil manera de evitar un enfrentamiento cualquiera. Sabia que ellos tambien lo habian entendido, asi que asintieron, tomando la lista de viveres que les tendia Esme, y salieron de la casa.

-Bella, no ha sido para nada culpa tuya- me dijo Carlisle- son solo cosas que pasan.

-Carlisle tiene razón, Bella.- me animó Esme- No es tu responsabilidad- yo le asentí sin creerle de verdad. Yo le estaba causando sufrimiento, por mucho que intentara controlar mis istintos hacia él, era como si estuviera destinada de una manera u otra a lastimarlo. – Quedate a cuidarlo, mientras yo voy a prepararle el desayuno- después de eso, entró en la cocina, seguida de Carlisle.

Me senté en el brazo del sofá en el que se encontraba Edward.

-Me siento fatal- me dijo

-Te ves fatal- le dije en broma.

Intentó reirse ante mi comentario, pero poco después hizo un mueca de dolor y una vez más fue atacado por la tos, que tardó más en calmar en ésta ocasión.

Después de eso, pareció haberse quedado dormido, hasta que llegó Esme con su repugnante ( aun esperaba a acostumbrarme a ese olor, como me habia asegurado ella) desayuno.

Una vez despierto, Carlisle y yo lo ayudamos a sentarse, para que pudiera comer, su cuerpo estaba todavia más caliente de lo que lo sentí la noche anterior.

-Necesito ir al baño. Papá ¿me puedes acompañar?

-Por supuesto que si hijo. Vamos.- lo levantó con mucho cuidado, pero una vez que estuvo de pie, vi todo como si estuviera viendo una pelicula.

Escuché que Esme gritaba su nombre, mientras que yo veia como las pupilas de Edward se iban hacia atrás, y sus ojos se quedaba en blanco. Su cuerpo se desplomó como un saco de patatas sobre el suelo, un segundo antes de que Carlisle tuviera el tiempo de sostenerlo.

Edward se habia desmayado, eso era un mal sintoma. Estaba empeorando, y todo por mi culpa. Y en todo en lo que podia pensar, mientras veia como Carlisle lo levantaba entre sus brazos, era que no podia perderlo, a él no.

Continuará...

Ya estoy de vuelta!!!, aunque me costó mucho escribir este capitulo, estoy teniendo serios problemas en lo que respecta a la parte intermedia de la historia, cuando tengo que confesar que ya he escrito los últimos capitulos... asi que vamos a ver como logro superar éste bloqueo de pseudo-escritora...

Para los que me pidieron un Edward POV, la verdad es que no tengo planeado hacerlo, porque se me hace más conveniente que se vea toda la historia desde un punto de vista fijo, Bella en éste caso. Bueno aparte claramente de los primeros tres capitulos, que sirvieron para ver la infancia de Edward desde el punto de vista de los padres. Pero, una nunca sabe, y a los mejor la ispiración me regresa un dia de éstos, y lo hace a traves de Edward.

Ya saben a darle al boton de abajo verde para que me hagan saber lo que piensan... nos leemos la proxima vez... besos