¡Por favor no me manten! :P, porque sé que ese es el deseo que tienen muchas por haber tardado tanto en actualizar, pero éste capitulo simplemente no queria salir. Como habia dicho en mi perfil, éste que leeran ahora es la segunda versión, porque habia una primera que estaba ya lista para ser publicada (me faltaban solo un par de escenas y corregirlo), pero por un error lo perdí del pen drive, y me tocó escribirlo de nuevo, solo que yo no escrito ningun borrador, asi que tuve que tratar de recordar todo en lo que habia trabajado tan duro... pero al final no quedó tan bien como el otro, pero ni modo... bueno lean para que me digan si lo hice bien o menos ;)
Como siempre digo que Crepusculo y sus personajes no me pertenecen (sobretodo escenas y pasajes de éste y otros capitulos que pueden recordar a la historia original), pero todo lo demás es mio.
La estancia en la que me encontraba era blanca y completamente esterilizada, constaba de ese particular olor de lejía típico de los hospitales. Dominando el cuarto de hospital en el que nos encontrabamos estaba la cama en la que estaba durmiendo Edward. Habia una pequeña mesita auxiliar a su lado. Un sofá para el uso de visitas y para ser usufruido por algun acompañante para dormir, y un par de sillas. Nos encontrabamos en la parte interna del hospital, asi que por lo tanto no habian ventanas, y a cada esquina de la pared opuesta a la cama se encontraban dos puerta, una llevaba al lavabo, y la otra al pasillo de la tercera planta del hospital de Forks.
Apenas Carlisle habia cogido entre sus brazos a Edward, nos subimos inmediatamente los 4 en el Mercedes negro, para llevarlo a urgencias. Una vez en el hospital, padre e hijo desaparecieron para hacer unas radiografias, dejandonos a Esme y a mi en la sala de espera. No pasó mucho tiempo después para que llegaran los cuatro Cullen que faltaban, cortesia de las visiones de Alice.
Resultó que Edward tenia neumonia, y tenia que ser internado para poder estar bajo observación. Desde entonces ya habian pasado 27 horas, 19 minutos y 34 segundos, pero quien cuenta. Edward pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo, las pocas veces en las que despertaba eran para poder ir al baño, y decir una que otra incoherencia en medio de su delirio por la fiebre alta. Carlisle habia dicho que era normal que quisiera dormir siempre, que su cuerpo estaba completamente exauspo por por la neumonia y que lo mejor que podia hacer era tratar de recuperar energias.
Me encontraba de pie, completamente inmovil frente a su cama. Cualquiera que entrara en la habitación en ése momento, me podia confundir sin problemas con una estatua. Suerte que nadie del hospital entraba en la habitación almenos que el "doctor privado" de Edward lo requiriera, y como su medico, no era otro que su padre vampiro que estaba al pendiente de él 24 horas sobre 24, muy rara vez Carlisle llegaba a sentir la necesidad de pedir la ayuda de una enfermera.
Edward dormia, respiraba con la ayuda de un tubo colocado en su nariz, un monitor controlaba los lástidos de su corazón ( que por cierto, iban a un ritmo más lento de lo normal), y tenia una intravenosa en su brazo izquierdo. Tenia las mejillas ligeramente sonrojadas, seguramente a causa de la fiebre elevada, y su cabello estaba aun más desordenado se lo habitual, y algunos mechones (completamente sudados) le caian sobre su frente. Su rostro habia adoptado esa expresión pacifica que siempre tenia cuando se encontraba en el mundo de los sueños, pero solo que ésta vez no lo escuchaba hablar y mucho menos decir mi nombre, era increible lo mucho que me habia acostumbrado a escucharlo decir mi nombre mientras dormia.
Esme se encontraba sentada en la silla a su derecha, mientras cogia entre las suyas la mano de Edward, y la acariciaba con vehemencia. Ahora si entendia el cariño que ella le tiene a Edward, era imposible que éste chico no terminara ganando tu simpatia. Carlisle estaba destrás de ella, y tenia a su vez la mano apoyada sobre su hombro, en forma de consuelo. Para ellos tenia que ser muy dificil toda ésta situación, no debe de ser fácil para un padre ver como tu hijo se debate entre la vida y la muerte. Solo ahora me daba cuenta del dolor que seguramente les causé a mis padres, cuando no me vieron volver de la luna de miel.
A mis espaldas, Jasper y Emmett estaban sentados en el sofá, jugando ajedrez, o por lo menos lo estaban intentando, ya habian pasado más de 10 minutos desde la última vez que vi que alguno de los dos hiciera algun movimiento, seguro que la preocupación por la salud de Edward, no les permitia concentrarse. En la habiatción solo faltaban Alice y Rosalie, Carlisle las habia mandado a la casa a buscar algunos objetos personales de Edward, que seguramente necesitaria cuando se recuperara.
'Siempre si se recupera' – me dijo una vocecita en la cabeza. Poco me faltó para gritarme a mi misma, por haber pensado eso. No, no tenia por que pensar eso, tenia que ser positiva y tener fé en Edward. Seguro que lo iba a lograr, él tenia sufucientes motivos para luchar y vencer. Toda su familia, y no solo, tambien yo estabamos aqui espetando solo por él.-Carlisle- susurró de repente Esme, sin apartar la mirada del rostro de Edward.
-Dime cariño- le respondió su marido
-Si las cosa llegaran a empeorar...- se calló de repente, seguramente no queriendo decir en voz alta lo que habia cruzado por su mente- en fin, ¿no crees que seria conveniente considerar la idea de trasformar a Edward si fuera necesario?
Carlisle quedó en silencio unos minutos, mientras meditaba las palabras de su mujer. Una casi imperceptible arruga se habia formado en su entrecejo, al tiempo que fruncia el ceño, antes de contestar.
-No estoy muy seguro de que sea la solución más adecuada- repuso al final- no quiere decir que no desee que siga a nuestro lado con todas mis fuerzas. Pero recuerda que prometimos respetar su desición, aun no hemos llegado a sus 18 años, y él todavia no nos ha dicho lo que quiere. ¿Y qué ocurre si lo trasformo, y esa no era la desición final de Edward?
Tuve casi que morderme la lengua, para no decir el voz alta lo que sabia, y lo que hace unos dias atrás me habia confesado Edward.
-Pero, ¿Y si no lo logra?- dijo Esme, sollozando (aunque sin lagrimas)- yo no podria soportar perder otro hijo Carlisle, no puedo. Y menos todavia si se trata de Edward. La única cosa para mi que es más importante que él, eres tú.
-Lo sé querida, lo sé. – le dijo apretando más la mano que se encontraba en su hombro, seguramente tratando de ése modo trasmitirle valor. – pero recuerda que Edward es muy fuerte, él ya pasó por ésto antes y lo logró. Y la vez pasada era un bebé, asi que ahora con más razón tiene que conseguir la victoria, visto que es un joven saludable y fuerte.
Un momento, ¿Edward ya habia tenido la neumonia antes?, ¿cuándo?, en todas nuestras conversaciones nunca lo mencionó, aunque si tenia que ser sincera la verdad es que no tenia por qué. Quiero decir, seguro que hay muchas cosas de la vida de Edward que desconozco, y aun asi lo queria saber TODO. Solo ahora me daba cuenta de la necesidad que tenia de conocer cada minimo detalle que tuviera algo que ver con Edward.
-Si, tienes razón. – le dijo Esme, con una ligera sonrisa, mientras a su vez colocaba su mano sobre la de Carlisle. – como siempre, es solo que no puedo evitarlo. Tengo tanto miedo.
-Sé tambien eso, pero tenemos que tener fé en Edward. Y bueno, la carta de la trasformación dejemosla como último recurso. ¿De acuerdo?- a lo que Esme solo asintió.
-¿Edward ya ha pasado por ésto antes?- pregunté, queriendo encontrar respuesta a la pregunta que habian planteado en mi cabeza.
-Si, - me contestó Carlisle- fue asi que Edward entró en nuestras existencias. Llegó una noche muy enfermo al hospital en el que yo trabajaba en Chicago, habia sido abandonado por su madre, y estaba muy enfermo. No podia tener más de una semana de vida.
Mi pobre Edward, ya desde tan pequeño habia tenido que pasar por algo tan grave. ¿Cómo su madre no habia querdido quedarse con él?, la verdad es que no tenia ni idea de lo que se habia perdido al renunciar a Edward como hijo. Éste chico de verdad que no dejaba de sorprenderme. No habia conocido a alguien más determinado que él, includo de recien nacido tuvo la determinación para sobrevivir a algo asi. Asi que ahora no podia ser diferente, yo no podia perder a Edward.
-Fue un verdadero milagro- suspiró Esme- y desde entonces nunca ha enfermado.
-¿Nunca?- pregunté incredula
-Nunca- confirmó Carlisle- de hecho la única vez que lo tuvimos que llevar a un hospital fue esa vez que se rompió la pierna- me dijo, cambiado improvisamente de humor y esbozando una pequeña sonrisa, que compartieron tambien Esme, Emmett y Jasper. Como si se estuvieran riendo de algun chiste privado que yo desconocia.
Nos sumimos en un inesperado silencio, que era interrumpido solo por él sonido de los latidos del corazon de Edward, que se encuchaban sea desde el monitor, y los que escuchabamos directamente nosotros provenientes de él.
-Edward será un vampiro estupendo- dijo de repente Emmett, con ese humor despreocupado que era tan tipico de él. Y los otros tres Cullen continuaron con esa sonrisa pícara que tenian antes en la cara, ante las palabras que escucharon.
-Si, es cierto- coroboró Jasper- incluso como humano, es muy ágil. Y siempre se ha sentido atraido por nuestra velocidad y nuestra fuerza. ¿recuerdan cómo le encantaba de pequeño que lo subieramos en la espalda y corrieramos con él a travez del bosque, cuando estabamos en Nenana?- le preguntó a su familia, con la mirada perdida en los recuerdos de la infancia de su hermano menor.
-Su primer año de neófito seguro que se lo pasará corriendo de aqui para allá, y saltando de los arboles. Sobretodo que entonces si lo podria hacer sin peligro- siguió Emmett, a éste punto los otros empezaron a reir, era como si hubieran olvidado el motivo que nos tenia a todos encerrado en ésta habitación de hospital.
-¿Eso qué quiere decir?- pregunté con un poco de irritación, no sabiendo muy bien como me tenia que sentir por lo que acababa de presenciar.
-La vez que Edward se rompió la pierna- empezó a contar Carlisle- se cayó de un arbol, intentando seguir a Emmett y Jasper, que estaban luchando en el bosque. A la epoca Edward tenia solo nueve años, e insistia en estar incluido en todas las "actividades vapiricas", como las llamaba él de sus hermanos mayores.
-Recuerdo que cuando le dijiste que tenia la pierna rota y que la tendrias que eyesar, lo primero que dijo fue "Guay, ahora yo tendré algo que Emmett y Jasper no tienen"- dijo, Esme, mirando a su marido.
-Si, pero esa pierna rota no lo detuvo- me siguió contando Jasper- del mes que se suponia que tenia que estar de reposo, solo estuvo sentado tres horas.
A éste punto yo tambien empecé a reir, ésto era muy de Edward. No me sorprendia nada con lo activo que era.
-¿Seguro que cuando sea trasformado, su don no será ser el vampiro más terco del mundo?, porque Edward es sin duda la persona más cabezota que conozco. Hasta que no lo vea yo mismo no me voy a creer que no es el don que digo yo- bromeó Emmett.
-Emmett, tú lo has presenciado con tus proprios ojos, sabes lo perceptivo e intuitivo que es Edward. Creo que el suyo será un don muy poderoso.- dijo Carlisle.
-¿Edward tendrá un don?- pregunté sorprendida. ¿cómo era que lo sabian si aun era humano?, al menos que...
-Cuando nos mudamos a Alaska, la primera vez que Eleazar vio a Edward, nos contó que trasformado tendria un don. Tendria la capacida de leer la mente.
-Vaya. – dije, pero más que todo porque tenia la impresión de que los demás se esperaban que dijera algo, pero la verdad era que no tenia ni idea de lo que debia decir.
Después de eso ocurrieron para mi lo que siempre recordaré como los peores momentos de mi existencia. Si durante todos los años en los que he sido vampiro, siempre me he definido un monstruo, me lo merecia unicamente por lo que mi naturaleza estuvo a punto de hacerle a Edward. En momentos como éste es que odio el hecho de tener una memoria infinita, porque ésos son momentos que olvidaria con mucho gusto.
Poco después de que los Cullen terminaran con su relato, entró una enfermera pidiendo el permiso de Carlisle, porque tenia que tomar una muestra de sangre de Edward. Y siendo doctor él mismo, Carlisle concordó con la enfermera, y se hizo a un lado junto a Esme, para que pudiera hacer su trabajo. Todos menos Carlisle, salimos de la habitación, para que la tentación no se nos hiciera presente. Por mucho que ellos llevaran un estilo de alimentación vegetariano, eran siempre vampiros, y la sangre tenia el mismo extasi sobre todos nosotros.
Pero a lo mejor ellos eran más fuerte que yo, o llevaban más tiempo viviendo de ésta manera. O puede que fuera solo porque se trataba de la sangre de Edward. Pero a pesar de encontrarme fuera de la habitación, y por la otra parte de la ala del hospital, la olí. Su sangre llegó directa a mis narices, e hizo arder mi garganta, el mostruo dentro mi estaba cada segundo más cerca de emerger por completo y vencer.
Jasper notó al momento mi tensión, y usó todo su poder sobre mi, pero aun asi era completamente inutil, su don en éste momento no era absolutamente nada, contra el frenesí que me estaba provocando ese olor. Su sangre olia aun mejor ahora que estaba "fresca", y tenia que hacerla pasar por mi esófago AHORA.
-¡Bella, calmate!- me susurró Jasper, al tiempo que él y Emmett me sostenian de los hombros, antes de que yo tuviera siquiera el tiempo de dar el primer paso hacia la sangre que tanto me llamaba, para que la hiciera mia.
-Yo sé que puedes- me dijo Emmett, - recuerda que dijiste que no serias capaz de hacerle daño a Edward.-me atreví a mirarlos los ojos, y leí el pánico en sus expresiones, el mismo terror que se reflejaba en cada uno de sus rostros, el de perder a Edward por mi causa.
Los esfuerzos de Jasper finalmente habian dado efecto, y consiguieron que me relajara aunque fuera solo un poco, y aunque no era mucho, si fue lo suficiente para que mi parte consiente entendiera lo que estaba a punto de hacer.
Fuera de lo que la parte razonable me dictaba, osea que estaba en un hospital lleno de humanos, y que estuve a punto de revelar toda mi raza ante éstas personas con mis acciones. Lo peor de todo, fue darme cuenta de a quien estaba por hacerle daño, era Edward, como podia yo siquiera pensar en acabar con su vida, y drenar toda la sangre de su cuerpo, para beberla.
- Lo siento muchisimo. Tengo que salir de aqui, ahora- anuncié, entendiendo que lo mejor que podia hacer en éste momento era alejarme lo más lejos posible del hospital.
-Si, creo que es lo mejor, cariño- me dijo Esme, con voz comprensiva, ¿Cómo podia aun llamarme "cariño" cuando estuve a poco de matar a su hijo?- sal a relajarte un poco, y cuando te sientas mejor, vuelves- y con eso me dedicó una perqueña sonrisa comprensiva.
Sin decir ni una sola palabra, me di la vuelta para salir de alli, tuve que gritarme mentalmente para recordarme que no podia correr de alli a la velocidad de un vampiro. Pero no apenas estuve fuera del hospital, y fuera de la vista de humanos, empecé a correr lo más rápido que mis piernas me permitian. Siempre fui muy veloz, incluso más de lo que es normal en nuestra especie, y en ésos momentos estaba rompiendo cualquier clase de record personal que pudiera tener. Necesitaba tener mi mente en blanco, y aunque fuera imposible, podia por lo menos intentarlo.
A pesar de no estar conciente de a donde me dirigia, cuando me detuve me di cuenta que me encontraba en el prado. En mi lugar especial, en nuestro lugar especial. Y por mi culpa, si hubiera permitido al monstruo ganar, Edward no lo hubiera visitado más. Me desplomé sobre la hierba, y entonces no pude evitar más que todos mis pensamientos bombardearan mi mente.
Jasper tenia razon, se puede herir incluso cuando no se quiere. Yo no quiero lastimar a Edward, no puedo. ¿Qué habria hecho yo, si de verdad hubiera entrado en ésa habitación?, solo ahora me daba cuenta de que ya no concebia éste mundo como lo conocia sin Edward. Y la que estuvo cerca de arrebatarle la vida, no era otra que yo. Si por alguna remota posibilidad los Cullen hubieran decidido dejarme con vida, yo les habria suplicado lo contrario, a ellos o a los Volturi si fuera necesario. Pero una cosa era segura, ya no habia manera de que yo existiera sin Edward.
Pero lo que era aun más cierto, y todavia más doloroso, era que Edward no podia existir conmigo. Yo representaré sempre un peligro costante en su vida. Que ingenua habia sido al creer que ya era capaz de controlar mi deseo por su sangre. Ahora estaba claro que esa necesidad no se placaria jamás.
No sé cuanto tiempo pasé alli sentada, no sé de que forma el mundo continuó adelante, mientras yo estaba encerrada en el mio proprio. Estaba conciente de que las horas pasaron, de que la noche y el dia se alternaron en varias ocasiones, pero aun asi yo no era capaz de concertrarme en otra cosa que no fuera Edward, y en lo que tenia que hacer de ahora de adelante.
Fue mi duendecillo preferido la que me hizo "despertar".
-¿Bella?- me llamó esa voz cantarina que a éste punto habia llegado a reconocer tan bien.
-¿Qué quieres Alice?- le solté, quizas con un poco más de antipatia de la que de verdad era mi intención. Pero no podia evitar el mal humor que es éstos momentos sentia, toda ésta situación y no saber que Edward estaba bien, y sobre todo no poder estar cerca de él (Solo por imposición mia) me dejaba asi.
-Llevas ya dos dias aqui sentada sin siquiera moverte. Ya deja de culparte asi, que no ha ocurrido nada.
- Alice, el que tú no estuvieras presente, y hayas sido capaz de ver lo que ocurrió gracias a tus visiones. No quiere decir que sepas lo que pasó.
-A Edward no le pasó nada, lograste detenerte a tiempo. Eso es lo que importa.
-Eres demasiamo optimista para mis gustos- repliqué secamente, me giré para mirarla a los ojos, y no pude evitar una mueca al percatarme que sonreia, ¿Cómo podia sonreir cuando su hermano estaba postrado en una cama de hispital? - ¿Por qué sonries?- le pregunté con clara confusión.
- No veo por qué no habria de sonreir si Edward ya no tiene fiebre y está completamente fuera de peligro. Solo que se quedará en el hospital unos dias más para tenerlo bajo control, porque sus pulmones aun no estan completamente bien.
-¡Y has esperado hasta ahora para decirmelo!, ¿Por qué no me lo dijiste antes?- exigí. Pero no podia evitar la felicidad que recorrió mi cuerpo por la noticia. No recordaba la última vez que me habia sentido asi de feliz. ¡Edward estaba bien!. En éste momento ya nada me podia importar, Edward estaba fuera de peligro, y eso era lo importante.
- No me lo habias preguntado- me dijo Alice, encogiendose de hombros.
-Cuando te pregunté "qué quieres", me podias haber dicho "oh nada, solo queria avisarte de que Edward ya está fuera de peligro, asi que ya puedes estar más tranquila"- le reproché.
-Lo siento Bella- me dijo con una sincera sonrisa de disculpas- la verdad es que el alivio y la felicidad que siento de que Edward ya esté bien, me pusieron de muy buen humor, y no pude evitar jugarte una pequeña bromita.
-De muy mal gusto, si quieres saberlo.
-Bueno ya. Lo importante es que ya estás de mejor humor ¿cierto?- yo solo asentí- menos mal, porque no puedes dejar que Edward te vea con esa cara.
-Perdon, ¿qué?
- Que nos tenemos que volver al hospital con Edward, él te está esperando, no ha hecho más que preguntar por ti desde que se despertó ésta mañana.- me tiró del brazo para que empezaramos a caminar. Pero no apenas dimos dos pasó, la detuve.
- Alice, No.- le dije zafandome de su agarre- lo mejor es que no vaya a verlo.
- Pero, ¿Por qué?- me dijo, claramente confundida.
-Por el siemple hecho de que no puedo, por él.
-¿Qué quieres decir con eso?
- Eres tú la que tiene visiones del futuro, ¿no?. Seguramente ya ves lo que tengo intensiones de contestarte.
-Tú mente es éste momento está muy confusa, no has tomado aun ninguna decisión. Pero eso tú lo sabes mejor que yo.
-No puedo poner su vida en peligro- susurré, aunque la verdad es que no sé si se lo decia a Alice o solo a mi misma- No más de lo que ya lo he hecho, Edward se merece más.
-Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Mi hermano se merece todo lo que él desee, y tú eres lo que des...- pero yo la interrumpí.
-Edward no sabe lo que quiere, es todavia un niño. ¿Qué idea puede tener él de lo que le conviene?.
- En cambio te digo que él tiene ya las ideas muy claras, sobre todo en lo que a ti respecta. – Pero como la odiaba cuando era asi de enigmatica.
-¿Y ahora que me estás diciendo?
-No puedo siempre hacerte ver la luz, Bella- me dijo con una extraña sonrisa de complicidad- Ésta vez, la tendrás que encontrar tú sola, lo que si te puedo decir es que Edward ya lo ha hecho.
-Alice, por favor- le dije, no entendiendo nada de lo que estaba intentando decirme.
- Bien, Bella. Te dejo sola como tú quieres, asi puedes pensar en lo que vas a hacer. Porque ya veo que no tienes intensiones de volver conmigo al hospital. Pero para ayudarte a decidir te cuento lo que nos ha dicho nuestro "niño" antes de que viniera hacia aqui, quiere que sepas que se niega a comer hasta que no vayas a visitarlo.
Y con esas palabras se dió la vuelta, para dejarme otra vez sola.
Empecé a pensar en sus frases, ¿Cuáles eran esas decisiones que tenia que tomar, y a qué rayos se referia cuando dijo que tenia que ver la luz?. Por mucho que le diera vueltas en mi cabeza sobre lo que debia hacer con ésta situación, por el momento habia una única prioridad, mantener a Edward a salvo. Era evidente que nosotros no podriamos seguir conviviendo de esa manera. Un gato y un ratón no tendrán nunca su final de vivieron felices y contentos.
Mi mente me daba solo dos soluciones a mi problema. Mi parte egoista, esa egocentrica que piensa siempre en mi proprio bien, sin pensar en el de los demás, me habia sugerido por la opción más rápida, y la "fácil". Trasformar en vampiro a Edward, para asi estar a la par los dos, que entre nosotros nunca volviera a existir un ser débil y uno fuerte. Pero sobretodo y lo más importante, para asi eliminar el mayor obstaculo que puede haber en una posible relación entre nosotros, su sangre y mi sed.
Pero, ¿Soy la sufientemente egoista como para permitir que un ser humano tan maravilloso como Edward perdiera su alma? Yo no podia consentir que Edward renunciara a su humanidad por mi. Él se merecia algo mucho mejor que ésta existencia.
Además ni siquiera estaba segura que seria ésta la forma en la que terminarian las cosas, quizás era demasiada presunción por mi parte pensar que solo yo podia hacerle cambiar de opinion. Si fue el mismo Edward en confesarme unos dias atrás que aun no habia tomado esa importante desición.
Recordé ésa tarde en la que volviamos del istituto, después de que lo fuera a buscar. Aun no habiamos dicho nada, ambos o por lo menos yo en particular estaba disfruntando del agradable silencio que se habia creado. Cuando sin ninguna clase de aviso previo me preguntó :
-Bella, ¿Cómo es?
-¿Cómo es el qué?- le pregunté confundida, después de todo, mi don no era el de leer mentes.
-Ser vampiro, siempre he querido que alguien fuera de mi familia me lo contestara, quizas tú podrias ser más objetiva que ellos.
-¿Qué te interesa saber?,- le dije con un poco de cinismo, a pesar de que esa no era para nada mi intención- quiero decir lo aburrido que puede llegar a ser ésta clase de vida, o mejor dicho no-vida. Los dias pasan y tú haces siempre las misma cosas, sin llegar nunca a avanzar a ninguna parte. Es como si todo lo que hay a tu alrededor fuera una pelicula que camina y solo tú estuvieras en pausa.
Mis palabras lo dejaron pensativo por un poco, estaba con el ceño fruncido, y las cejas casi se tocaban cuando habló de nuevo.
-A mi nunca se me habia ocurrido usar esas definiciones, para hablar de la clase de vida, que veo que lleva mi familia.
-En el caso de tu familia es diferente, se supone que cada uno de nosotros (humanos o vampiros) nacemos predestinados a pertenecer a una persona en particular, y cuando un vampiro logra encontrar a su "alma gemela" cambia por dentro, y su entera existencia gira arrededor de esa persona- dije con una mueca involuntaria.
-¿Tú no crees mucho en eso de las almas gemelas, verdad?
-Claro que creo, lo he visto con mis ojos. Pero creo tambien que no todos tenemos esa suerte, yo soy el claro ejemplo de ello, sino por cual motivo tengo ya 173 años y aun no la he encontrado.
-Mi padre esperó dos siglos, antes de encontrar a mi madre- me dijo con animos- asi que nunca es tarde.
-Gracias por el optimismo, pero la verdad es que ya yo no lo creo. Pero bueno, no por eso tú tienes que desanimarte, puede que no pase mucho tiempo después de tu trasformación para que encuentres la tuya, y asi nunca te aburriras de nuestra existencia.- aunque en realidad no me gustaba mucho la idea de que Edward estuviera toda la eternidad con alguien, pero mandé inmediatamente a la parte posterior de mi cabeza todos esos pensamientos extraños.
-Si, sobre eso... – tituvió un poco, y se mordió el labio inferior, dudando entre decir o menos lo que tenia en mente- Yo aun no estoy seguro si de verdad quiero ser trasformado.
No le respondí, no solo porque habia entendido que aun no habia terminado su monologo y necesitaba un poco de tiempo antes de continuar, tambien porque no sabia que le podia decir.
La parte de mi que aborrece lo que soy y todo lo que ello conlleva estaba celebrando por la sensatez de Edward. Pero la otra parte de mi que aun seguia siendo una guardia de los Volturi (solo que en éste momento se encontraba de vacaciones forzosas) queria ponerlo sobre aviso, advertirle las que podrian ser las consecuencias de ésta desición.
-A veces creo que me gustaria poder tener una vida normal- continuó- no me mal interpretes, yo adoro a mi familia, pero nunca pude tener una verdadera infancia de chico normal humano, a pesar de que lo soy y de que mis padres y mis hermanos se han esforzado mucho por aparentar una, solo para mi. Pero en ocasiones me pregunto como seria envejecer y poder casarme, tener hijos. Y me pregunto si valdrá la pena todo lo que perderia en cambio de una vida eterna junto a mi familia.
Ahora si que se volvió a esperar a que yo le contestara lo que pensaba sobre lo que habia apenas dicho. Decidí que lo mejor seria prepararlo (intetaria que fuera de la manera más sutil posible) sobre lo que le esperaba si decidia seguir siendo humano.
-Carlisle me dijo que esperarian hasta tus 18 años para saber tu decisión. ¿Cuándo es tu cumpleaños?
-El veinte de junio.
Me sorprendió la ironia y las casualidades del destino. El veinte de junio es el dia que se cumple mi plazo de seis meses con los Cullen, el dia que los Volturi vendrán a por mi. Pero decidí que mejor era si me callaba éste particular, no tenia por que asustarlo con algo asi. Suficiente era con lo que estaba a punto de decirle.
-Vaya, si que te falta poco, solo unos meses- le comenté- pero, quiero decir, no tiene por que ser la decisión final la que tomes ese dia, puedes siempre decirle a Carlisle que preferirias seguir siendo humano por un poco más, y después de unos años hacer que te trasformen.
-¿Y terminar con una apariencia más vieja que mis padres?- me dijo con gesto ironico.
Rei ante su comentario, y decidí que éste era el mejor momento para volverme seria y hablar claro sobre lo que le esperaria.
-Edward, ¿Estás conciente de lo que sucederia si decides seguir siendo humano, verdad?, ¿Has oido hablar de los tres Volturi, supongo?
-Si, algo- me dijo con gesto misterioso- Cuando era pequeño, Emmett se divertia asustandome contando historias sobre lo que son y lo que pueden llegar a hacer.
-Entoces, ¿Ya habrás comprendido que ellos no lo tomarán muy bien el hecho de que un solo humano conoce tanto de nuestro mundo? La prioridad numero uno de los Volturi es mantener en secreto nuestra raza, y tú puedes representar un peligro por lo que sabes.
-Bella, ¿No crees que si hubiera querido decir algo, a éste punto ya lo habria hecho?- me interrumpió.
- Eso ya lo sé, y tu familia tambien. Pero ellos no, lo único que ellos saben es que eres una amenaza. Ellos podrian llegar a perdonarte la vida, pero con la única condición de que seas trasformado.
-Nada de presión, ¿verdad?- bromeó.
- Lo digo muy en serio, Edward.
- Y yo tambien, mira la verdad es que ahora no quiero pensar en ello. Aun me quedan algunos meses para decidir y cuando el momento llegue, te prometo que serás de las primeras en saberlo.- me dijo, dando a entender que el asunto se daba por terminado, al menos por el momento. Además lo quisieramos o no, ya habia terminado nuestra conversación a solas, porque habiamos apenas llegado a su casa, y pronto nos encontrariamos en compañia de algun miembro de su familia.
Fue a éste punto que entró en juego mi conciencia, y me hizo llegar a la segunda opción, la que era la correcta, y la que me hacia preguntarme como sobreviviria una vez que lo hiciera. Alejarme de Forks, de los Cullen y sobre todo de Edward. Cortar el toro por los cuernos, y eliminar el problema de raiz, y visto que el problema otro no era que yo, y mi predestinación a herir a Edward, entonces lo mejor que podria hacer era irme.
Volveria a Volterra, convenceria a los Volturi de mi "recuperación" y regresaria a mi rutina de antes, y todo lo ocurrido aqui en éstos meses seria parte del pasado, podria hasta intentar fingir que todo habia sido un sueño, si, eso era lo que tenia que hacer, convencerme a mi misma de que nada de ésto fue real.
Hubiera preferido quizas marcharme asi sin más, una vez que tomé mi decisión, habria sido de éste modo todo más fácil. Pero no seria justo hacia Edward, él se merecia más, por nuestra amistad, y por mi extraños sentimientos hacia él, se lo debia. Me iria después de hablar con él.
Pero por ningun motivo iria al hospital o a la casa para que conversaramos, no, lo conveniente era si lo esperaba, él sabria donde encontrarme, nuestro imán lo guiaria. Lo esperaria aqui hasta que estuviera recuperado del todo, para ser dado de alta del hospital, y cuando se sintiera preparado para buscarme, solo entonces hablariamos.
No podia permitir que mi conciencia me recordara el daño que le podia infligir a Edward al marcharme, tenia que ser positiva, seguro que lo superaria y saldria adelante, Edward era fuerte, y a pesar de todo su mente era aun humana, seguro que con el tiempo me olvidaria y para él seria como si nunca hubiese existido. Y si algun dia llegaba a tomar la decisión de ser trasformado, mi recuerdo le resultaria aun más borroso.
No me molestaba tener que esperar unos dias más para poder partir, después de todo para un ser inmortal como yo, el tiempo era algo completamente banal. Cazé un par de veces en esos dias, pero después volvia siempre al prado, no me atrevia a alejarme más de lo necesario, Edward podria llegar en cualquier momento.
Y asi fue, una semana y media después de que Alice habia venido a decirme que Edward estaba mejor, lo sentí acercarse, no tenia ni la menor idea de como, pero simplemente sabia que Edward venia hacia aqui, incluso cuando aun estaba lo bastante lejos como para esuchar su corazón u oler su sangre. Lo sabia y punto.
Sonreí con nostalgia al oler su esencia, lo extrañaría todo de él. Hasta el sonido que hacian sus pisadas al caminar era único, como todo lo demás en Edward.
-Tardaste mucho- le dije, cuando estuvo a 10 pasos de mi espalda, aun no me atrevia a mirarlo a los ojos para decirle las palabras que serian nuestra última conversación.- ¿Al final comiste?- le pregunté, intentando aligerar un poco las cosas.
-Si, Esme me amenazó con quitarme el estereo del cuarto si no lo hacia. Y tardé solo el tiempo de llegar de mi casa, después de salir del hospital. Nos habriamos podido ver antes si alguna vez me hubieras visitado.
-Tenemos que hablar de eso- le dije, dandome la vuelta para encararlo, y terminar con ésto de una buena vez- me marcho- pensando que lo mejor era terminar cuanto antes, pero me arrepentí de haber sido tan directa inmediatamente, cuando me di cuenta de lo pálido que se habia puesto Edward y no me contestaba, y ¿si se desmayaba de nuevo?, y otra vez por mi culpa, habia salido del hospital hace solo unas horas, y aun no estaba completamente bien, todavia estava convalesciente-¿Edward?, ¿estás bien?, vamos sientate un poco- lo empujé suavemente, hasta que lo ayudé a sentarse en una de las rocas.
-No, no, no, no- empezó a balbucear- tú no te puedes ir, ¿POR QUÉ te quieres ir?
-Es la solusión mejor, y lo más seguro para ti.
-No, no te atrevas a decirme lo que es más seguro para mi, tú no. Pero ¿No se supone que mi sangre ya no te afectaba tanto?
-Lo mismo pensaba yo, pero lo que ocurrió en el hospital me demostró cual equivocada estaba.
-¿Qué ocurrió en el hospital?- me preguntó en un susurro. Me pateé mentalmente al recordar que Edward dormia cuando todo ese episodio habia sucedido, asi que seguramente nadie le habia dicho nada. Aunque por otra parte, puede que la cosa mejor era si lo sabia, asi entenderia el por qué me tenia que ir de su lado. Le conté todo lo ocurrido, y sus ojos se llenaron de lagrimas que no dejó salir, en cuanto terminó mi relato.
-Bien, esa no es razón suficiente para que te vayas.
-Por el amor de Dios, Edward. ¿Cómo puedes decir eso?, eres un chico lo suficientemente maduro y listo para entenderlo. ¿No ves que ésto es la cosa más sensata?
-Bella, la felicidad no tiene nada de sensato- me dijo en un tono desesperado. ¿Y ahora qué estaba tratando de decirme?
-¿Eso qué quiere decir?- le pregunté, sin esconder la confusión que sentia por su afirmación.
-Que yo te necesito a mi lado para poder ser feliz, y que me importa un santo rabano si es absurda y descabellada ésta situación, pero simplemente no pude evitarlo.
No, no era posible que me estuviera diciendo lo que pensaba yo que habia dicho. Edward no podia sentirse él tambien de ésa manera, era irracional. Mi situación y la suya eran completamente diferentes, Edward era apenas un crio humano de 17 años, y con toda la vida por delante. Tenia que hacerle entrar en razón, que él entendiera el por qué ésto jamás podria funcionar.
-Edward, por favor- le dije en un tono que parecia casi de suplica- dime que te das cuenta del peligro que corriste, del peligro que corres- rectifiqué-y no solo por lo que sucedió en el hospital, tambien por el hecho de haber enfermado. Todo ha sido culpa mia- pero Edward me interrumpió
-No, no lo fue.
- Si, si que lo fue. Yo estoy destinada a hacerte daño.
- Si lo dices porque soy humano, le puedo pedir a mi padre que me trasforme, serian solo unos meses antes de mis 18 años. Y asi seriamos los dos iguales.
-¡No!, yo no voy a permitir que renuncies a tu vida humana solo por mi, Edward. Eso si que no.
-De cualquier manera tarde o temprano los Volturi descubriran de mi existencia, y me obligaran a ser traformado, incluso si yo quisiera seguir siendo humano. Tú misma me dijiste éstas palabras, ¿recuerdas?- ¿cómo no iba a hacerlo?
-Por ellos no te preocupes. Yo regresaré antes a Volterra, y me encargaré de mantener lejos de aqui a los Volturi. Asi podrás tener la vida humana que te mereces.
- Yo no quiero ninguna clase de vida si no es a tu lado ¿No lo entiendes? Bella, yo no puedo respirar si tú no estás.
-Yo, yo...- sus palabras me dejaron sin habla, nunca pensé que alguien pudiera llegar a sentirse de ese modo hacia mi. Y si veia bien dentro de mi, tenia que admitir que me sucedia lo mismo, sabia perfectamente que me moriria por dentro en cuando pisara un pie fuera de Forks- Yo tampoco puedo estar lejos de ti- confesé al final.
-Entonces no te vayas.- me suplicó...
Continuará...
Bien, ésto por el momento es todo, no tengo ni la menor idea si va a gustar o menos, pero no doy para más. Recuerdo que la otra versión era mejor, pero algunas escenas no las logré escribir completamente iguales.
En fin, tengo una buena noticia, y una mala... la mala es que me voy de vacaciones por dos semanas y por lo tanto no voy a poder actualizar, pero la buena es que tengo intensiones de llevarme mi libreta, porque para el siguiente capitulo tengo algunas ideas muy buenas, y creo que tardaré mucho en escribirlo. Y bueno, apenas regrese de las vacaciones lo puplicaré ;)...
Ya saben, a darle al botoncito verde de abajo para que me cuente lo que piensan del capitulo, y no se corten a la hora de decirme que deberia dejar de escribir, porque no sivo :P...
Besos.
