Crepusculo y sus personajes no me pertenecen ( sobre todo escenas y pasajes de éste y otros capitulos que pueden recordar a la historia original), todo ésto lo hago por simple diversión, pero la trama central de la fic, y todo lo que no reconozcan es mio.
No pensé lo que estaba haciendo, no reaccioné como una persona en sus cabales lo habria hecho, pero ya desde hace tiempo habia reconicido que estaba completamente loca : Me habia enamorado de un humano, el cambio en mi se habia producido, y ya no habia marcha atrás. Avancé los pocos pasos que me separaban de él, y mis manos alcanzaron sus mejillas, antes de que nuestros labios se rozaran.
Lo que empezó como un tierno e inocente beso, se trasformó en el más apasionado que hubiera dado, ni siquiera al gusano con el que me casé, besé ni una sola vez de ésta manera.
Mis manos frias como el hielo se encontraban aun sobre sus cálidas mejillas, y mis pulgares acariciaban suavemente sus pómulos. En cambio las suyas viajaron a mis cinturas y me atrajeron a su cuerpo, descansando alli. Solo en ese momento me di cuenta como nuestros cuerpos estaban hechos el uno para la otra, encajabamos como si fueramos las dos partes de un puzzle. Eramos las dos mitades de una naranja que se habian apenas encontrado, formando nuevamente una sola.
Entreabrí mis labios, al sentir su lengua pedirme el permiso para entrar una vez más, profundizando nuevamente el beso. Pero tenia que recordarme en todo momento la fragilidad de Edward. Era como si él fuera una burbuja de jabón que yo podia destruir con un solo dedo.
Asi, que muy a mi pesar, me obligué a separarme de él, tambien cuando noté que empezaba a jadear por la falta de oxigeno.
A pesar de que nuestros rostros de separaron, cuando finalizé el beso, mis manos no dejaron sus mejillas, mientras que las suyas cambiaron de lugar, posicionandose sobre mis hombros, buscando apoyo. Sus pulmones aun estaban debiles por la reciente enfermedad, y seguro que estar sin respirar por unos minutos los debilitaba aun más. Edward respiraba con dificultad, cuando sus labios esbozaron una debil y temblorosa sonrisa.
-Vaya- me dijo después de que habia ya controlado por completo el ritmo de su respiración.
-Si, eso mismo digo yo, vaya- le dije con una felicidad que no sabia describir, estaba enamorada, ¿yo estaba enamorada?. Si aguien me lo habria dicho antes de venir a Forks, me hubiera reido en su cara sin más descaro. Ya estaba acostumbrada a que mi corazon estuviera congelado, desde hace más de 150 años.
E increible era lo ligera que me sentia ahora que lo habia admitido. Edward era mi vida, y ya no habia nada que yo pudiera hacer para cambiar las cosas. Más que intentar que todo saliera lo mejor posible.
-No puedo- le dije con una sonrisa segura, ahora que todos los elementos habian encajado en su sitio, y finalmente "habia visto la luz", como me habia dicho Alice.
-¿Ah?- me dijo Edward, claramente confundido- ¿qué es lo que no puedes?
-Irme- solo en ese momento entendió de lo que estaba hablando, y su sonrisa creció aun más que la mia- me has pedido que no me fuera, y te estoy asegurando que no puedo- confesé.
-¿De verdad?- sus ojos brillaron con algo que me atreveria a decir que era ilusión al hablar.
-Si- reconocí- es como si estuviera atada a ti, para siempre.
A mis palabras, Edward se acercó más a mi, y era evidente que tenia intensiones de besarme nuevamente. Pero aun no estaba segura de que ésto que estaba haciendo con Edward fuera la cosa justa.
-Edward, no- le dijo apartando mi rostro de la trayectoria de sus labios- el hecho de que he apenas reconocido que no me puedo alejar de ti, no quiere decir que piense que vaya a funcionar.
La frustración y desperación se apoderaron del rostro de Edward, y ésta vez fue él quien sostuvo mi rostro entre sus manos.
-Bella- me susurró- ¿Por qué haces asi?, ¿te das cuenta que apenas das un paso adelante, terminas dando dos hacia atrás?
-Eso porque entre los dos, soy yo la que se ve obligada a comportarse de forma racional, y ver las cosas claras como estan.
-¿Y me obligas a que sea siempre yo el romantico que tiene fé en nosotros?
-"Nosotros"- le dije recalcando la palabra- nunca podrá ser, es algo imposible por mucho que lo deseemos los dos- y coloqué mis manos sobre las suyas, que aun se encontraban sobre mis mejillas.
-¿Por qué lo dices cuando tú misma reconoces que queremos estar juntos?-La determinación se apoderó de sus verdes ojos, haciendolos brillar como si fueran esmeraldas de verdad.
-Sé razonable, Edward- le supliqué.
- Lo soy- me aseguró- estoy completamente seguro de que lo único que nos hace falta para que ésto funcione es que lo deseemos los dos. Y si lo que te preocupa es mi humanidad, eso pronto dejará de ser un problema.
-Ya te dije que no estoy dispuesta a que renuncies a tu alma.
-¿Por ti?- me dijo con una sonrisa complice- me parece una razón más que suficiente.
-¿Y si algun dia te arrepientes?, terminarás odiandome cuando te des cuenta que al final no conseguiste todas esas cosas que querias experimentar.
-Yo jamás podria odiarte- me dijo como si se sintiera escandalizado por solo pensarlo.
-Estoy hablando muy en serio Edward. Has sido tú el que me dijo que aun no estaba seguro sobre tu trasformación. Para nuestra mala suerte, yo tengo una memoria infinita.
-Eso lo dije antes de que cambiaran mis prioridades. Tengo demasiados motivos para querer vivir eternamente. Vi el dolor y el miedo en los ojos de mis padres cuando estuve enfermo y temieron perderme de verdad, y no quiero verlos sufrir si algun dia tienen que presenciar mi muete. Me gustaria poder por una vez, estar a la misma altura que mis hermanos. Y lo más importante es que deseo estar contigo eternamente, lo sueño. Te necesito a mi lado.
Ya no lo pude evitar, le sonreí, y él me correspondió. Lo habia intentado, Dios sabe que lo hice, pero era dificil decirle que no a Edward Cullen, sobre todo cuando yo era la primera en querer gritar SI. Ésta sensación de estar enamorada, y mejor aun de ser correspondida era lo mejor que le puede ocurrir a cualquiera. Asi que una vez más me aventuré y le di un suave beso en los labios.
-Ésto no quiere decir que aun no sigo pensando que no estamos haciendo lo correcto.- le aclaré.
-Lo sé. Pero dime que por lo menos estás dispuesta a intentarlo.
-Si, eso puedo hacerlo.
-Y por el momento con eso soy capaz de conformarme.
Después de eso, tomó mi mano izquiera con la suya derecha, e hizo ademán de querer empezar a caminar.
-¿Adonde vamos?- le pregunté, deteniendo su andar. En cuanto me di cuenta de que tenia intenciones que yo lo siguiera.
- A mi casa- me respondió, como si fuera la respuesta más normal del mundo, y como si estuviera hablando con una retrasada, solo porque yo le habia hecho esa pregunta.- Vamos a hablar con mis padres, sobre todo con Carlisle, porque le voy a comunicar la decisión que he tomado.
-Edward..- Empecé a objetar, pero no apenas pronuncié su nombre, Edward me interrumpió.
-Bella, mi decisión ya está tomada- me aclaró, y debo reconocer que la determinación que leí en sus ojos, y la seriedad de su voz me dieron un poco de miedo.- Y la verdad poco ya me puede importar si tú, o quien sea de mi familia está de acuerdo o menos. Ésto es lo que yo quiero.
Me preparé mentalmente, y repiré profundo ( a pesar de que no era necesario) antes de contestarle – De acuerdo, te voy a respetar, porque como lo has dicho tú, es tu decisión. Pero de igual manera quiero que sepas que hasta el final, siempre voy a sostener que preferiria que no perdieras tu humanidad.
-No hace falta que me lo digas- me respondió con una mueca involuntaria- eso lo sé perfectamente. Pero simplemente te voy a ignorar y ya está. ¿Vamos?- me preguntó, extendiendome una vez más su mano, para que la tomará. Ésta vez si seguí su plan, y una vez que estabamos cogidos de las manos, empezamos a caminar en dirección de la mansión de los Cullen.
-¿Estás seguro de que eso es lo que quieres, hijo?- le preguntó Carlisle a Edward, como por cuarta vez en la conversación.
-Si, papá. Estoy seguro.- le respondió Edward. Sin alterar siquiera el tono de su voz, y sin permitir que la impaciencia ganara en sus emociones.- Lo he pensado mucho, y no veo por cual motivo no querria vivir en eterno. Para poder estar siempre con ustedes y con Bella.- mientras hablaba cogió mi mano, entre la suya.
Yo no habia hablado para nada durante la conversación, sentia que no me correspondia. De hecho, cuando entramos en el estudio de Carlisle para que hablaran, yo estaba por salir de la habitación, alegando que ésto era algo que tenian que hablar solo Edward y sus padres. Pero Edward me dijo que no, y que él deseaba que yo estuviera presente.
Por eso, aqui estoy, sentada en uno de los sofá del estudio del Doctor Carlisle Cullen, al lado de su hijo menor, mientras él hablaba con sus padres (sentados en sofá frente al nuestro) y les explicaba por cual motivo habia tomado la decisión de querer ser trasformado.
-Muy bien, entoces ya está- le dijo Carlisle- siempre dije que respetaria cualquier decisión que tomarias con respecto a éste tema. Y lo voy a cumplir, asi que después de tu cumpleaños, cuando quieras me lo dices que te trasformo.
-Gracias papá, mamá.- les dijo a sus padres, con esa sonrisa torcida que era tan suya, que en cualquier otra persona no seria tan perfecta. – Pero sobre la fecha, la verdad es que me gustaria que fuera ahora.- dijo un poco inseguro, temiendo seguramente la reacción de sus padres.
-¿Ahora?- le preguntó incredulo Carlisle, sin saber qué más decir.
- Mi pequeño angel- le dijo Esme, después de un minuto en el que ambos habian recuperado nuevamente la compostura, después de la sorpresa tan repentina de Edward. - ¿Por qué tanta prisa?
-¿Y por qué esperar?- fue toda la respuesta que Edward le dio.- Si después de todo, pocos son los meses que faltan para mi cumpleaños.
-Exacto- le dijo Carlisle- no hará diferencia un par de meses antes o depués. Edward serás un neófito, y lo mejor seria que terminaras antes el año escolastico. Asi no estarás obligado a estar con otros humanos, y tentar la suerte. Usa éstos meses que te quedan para tus 18 años como preparación.
El razonamiento de Carlisle pareció ganar la aceptación de Edward, lo cual agradecí enormemente, asi tendria más tiempo para intentar convencerlo a que siguiera siendo humano.
-Está bien- le dijo Edward a sus padres- espararé hasta mis 18 años. Pero que quede claro que quiero ser trasformado el mismo 20 de junio.
-Y asi será- le dijo Carlisle.
La verdad es que no tenia ni la menor idea de como les iba a decir que ese preciso dia, los tres Volturi en persona se presentaran aqui en su casa, para venir a por mi. Y a pesar de que yo ya habia tomado la decisión de que el resto de los dias de mi existencia los pasaria junto a Edward, y por lo tanto junto a los Cullen. Eso no quitaba que me tendria que afrontar a ellos. Y ellos a su vez conocerian a Edward, y se enterarian de todo lo que su familia le ha contado acerca de nuetra raza. Todo ésto iba muy en contra a mi deseo de que después de ese dia Edward siguiera siendo humano. Porque es muy seguro que esa seria una opción que los Volturi no aceptaran.
-¿Bella?- me llamó, Carlisle sacandome de mis pensamientos- ¿Te importaria dejarnos a solas unas momentos con Edward?
-Si, claro- acepté, reconociendo que era justo que ellos tuvieran un momento privado con su hijo- iré a correr un poco. Asi no tendré la tentación de escuchar algo, si me quedo en la casa, pero en otra habitación.
Salí de la casa de los Cullen, en dirección de los bosques. Correr siempre me hacia bien, y ésta vez no fue una ecepción. Tenia que decidir lo que debia hacer. Tenia que encontrar la manera de advertir a los Cullen de lo que se acercaba, incluso antes de que Alice lo viera. Pero mientras más lo pensaba, más llegaba a la conclusión de que lo mejor era no angustiarlos antes de tiempo, al menos por el momento. Edward para todos ellos era un tesoro, y si sabian antes de tiempo del peligro que correria, puede que el temor los llevara a tomar decisiones equivocadas. No, lo mejor era esperar un poco más. Incluso una pequeña parte de mi se quiso ilusionar con que tal vez, solo tal vez, estaba siendo paranoica, y viendole solo el lado negativo a todo. Asi que ¿Por qué no disfrutar todo lo bueno que estaba recibiendo de la vida ultimamente?
No solo me empezaba a acostrumbrar a la rútina humana, sino que lo curioso era que me estaba gustando. Puede que quizás tuviera algo que ver con que éstas actividades las hiciera solo por Edward, pero ya hacian parte de mi dia quotidiano. No veia de que manera me podia aburrir viendo a la persona que amaba "viviendo".
Habia vuelto a observarlo mientras dormia. La primera noche Edward se comportó como si todavia no supiera cual era mi "aficción" numero uno. Simplemente cuando llegó la hora, se despidió de todos y subió a su cuarto para descansar. Ésta vez, a diferencia de la última vez que lo vi durmiendo, me sentia mucho mejor con mi conciencia, por el hecho de que todos supieran el por que subí a su habitación una hora más tarde de lo que lo hizo Edward (incluso aunque algunos aun no lo aceptaban), ya no eran un secreto para nadie mis sentimietos (ni siquiera para mi), y no tenia por que ocultarlos.
Así que entré en su habitación, y ocupé mi acostumbrada posición en el umbral de la puerta mientrás él dormia. Y era colo si nada hubiera cambiado, fue como esa primera noche en la que lo vi dormir, y comprobé que efectivamente todo seguia igual. Porque a Edward lo amé desde esa noche, fue en ese momento que mi existencia tuvo algun sentido.
Estaba completa, Edward era esa parte de mi que siempre sentí que me faltaba. Con su sola presencia en mi existencia, me sentia dichosa y realizada.
Ahora todo cobraba sentido, era el no tener a Edward a mi lado lo que me habia hecho sentirme de esa manera tan catatónica en Volterra, y que desgraciadamente me llevó a acabar con la vida de tantos humanos inocentes.
Ahora se explicaba por cual motivo, ya ho sentia la necesidad de salir a cazar tan seguido como antes, no porque fuera una especie de prodigio, capaz de tener una recuperación milagrosa. Era por el simple hecho que desde que conocí a Edward ya no tenia ningun vacio que llenar.
-¿Por qué te cae mal Holly?- le pregunté confundida. Cuando ella era uno de los personajes de la literatura del '900 y sucesivamente del cine que más me gustaban.
Estabamos sentados en el sofá del cuarto de recreación de los Cullen, viendo el DVD de la pelicula "Desayuno con diamantes" que estaba basada en el homónimo libro, escrito por Truman Capote.
Edward tenia que hacer un trabajo para el istituto en el que comparaba el libro con la pelicula.
-Es que ella es la persona más vulnerable que puede existir, y no sabe ni ella lo que desea. Quiero decir cambia de opinión como yo cambio de ropa interior- me dijo con fastidio, apuntando hacia la imagen de Audrey Hepburn de la pantalla.
- Es solo una chica que busca ser feliz a toda costa, y es verdad que no todos tienen las ideas claras desde el primer momento sobre lo que se puede querer de la vida. Muchas veces lo entendemos solo cuando estamos por perderlo- le dije, sintiendo la necesidad de defenderla, sobre todo porque me sentia muy identificada con ella por la última frase que dije, al menos con la Holly de la pelicula. Que en el último momento entiende lo que siente por Paul, y vuelve con él, antes que sea tarde.
-Como sea- refunfuñó- yo sigo conservando la opinión que tengo. No sé ni como voy a durar hasta el final de la pelicula, creo que dentro de poco me voy a quedar dormido. Con tantas buenas obras de arte de la literatura que han sido llevadas de forma superba al cine, y a mi me tenia que tocar esto.
Me reí para mis adentros, eran momentos como éste en los que Edward SI se comportaba como lo que de verdad era : un adolescente humano de solo 17 años. Lo dejé farfullando sus opiniones sobre la pelicula, mientras yo me concentraba en una historia que si era de mi agrado.
Ya cuando estaba terminando la escena final, con el beso entre Holly y Paul, con el gato entre ellos dos, me giré para despertar a Edward. No bromeaba cuando dijo que la pelicula estaba por hacerlo dormir, a los diez minutos de haberlo dicho noté como sus parpados empezaban a pesarle, y estaba luchando por mantenerse despierto, pero al final perdió la batalla, y se habia perdido casi mitad de la pelicula.
-Edward- le susurré, no queriendo asustarlo al despertarlo. Pero él en lugar de abrir los ojos, movió ligeramente el cuerpo más a mi lado, hasta dejar caer su peso en el sofá, y su cabeza en mi regazo.
Puede que en un primer momento, me hubiera dejado en shock la posición en la que ahora se encontraba, pero al final tardé muy poco en encontrarme a gusto por la nueva disposición. Se sentia bien de esa manera, teniendolo asi recostado sobre mis piernas.
Nunca habia tenido su rostro dormido tan cerca de mis ojos como ahora, se me hacia más un angel que antes, un angel perfecto que me amaba y que habia admitido su necesidad de mi. Un angel que yo no me merecia en absoluto. Edward era demasiado bueno para alguien como yo. No me merecia el corazon de un alma tan pura y con tanto amor por dar, amor que extrañamente se empeñaba en darmelo a mi. Con éste pensamiento en la cabeza, comencé inconcientemente a alisarle a Edward sus cobrizos cabellos, que eran tan suaves y sedosos como me imaginaba.
-Sabes, cuando era pequeño, yo solia hacer lo mismo. Cada vez que Edward estaba asustado o no podia dormir, me pedia que me sentara con él en su cama para que él recostara su cabeza sobre mi regazo- me interrumpió Esme, desde el umbral de la puerta. A lo que me sobresalté ligeramente. No me habia dado cuenta de su presencia, ya me empezaba a hacer a la idea de que cuando estaba con Edward, me desconectaba por completo del mundo que me rodeaba.- Disculpa si te asusté- me dijo, después de haber notado mi reacción- pero necesitaba hablar contigo a solas, y no se me ocurrió mejor momento, ahora que Carlisle está en el hospital, y los chicos están fuera cazando.
Se acercó a nosotros, y se sentó en el sillon que estaba en diagonal al sofá en el que nos encontrabamos.
-Bueno- le dije- a solas precisamente no podemos hablar, con Edward aqui dormido con nosotras- señalando con un movimiento de la cabeza al chico que empezaba a balbucear que el estilo que tenia Alice de comprar deberia ser condenado como un pecado capital.
Esme rió entre dientes, ante las ocurrencias de Edward, antes de empezar a hablar- lo que quiero hablar contigo ya lo hablé con mi hijo, asi que no pasará nada si se despierta y me escucha decir lo mismo una segunda vez. Aunque dudo mucho que eso ocurra, ya Edward ha empezado a hablar, y eso quiere decir que ya ha entrado en fase de sueño profundo.
-Si, lo he notado- le dije con una sonrisa complice.
-Es cierto, a veces olvido que ya hay alguien que conoce a mi hijo mejor que yo- Aunque Esme respondió a mi sonrisa, pude notar la pequeña chispa de dolor en sus ojos.
-Oh, lo siento mucho- me apresuré a decir- no queria dar a entender algo por el estilo. Tú...
-No pasa nada, Bella- me interrumpió- Siempre supe que Edward creceria, y llegaria el dia en el que ya no seria la persona más importante de su mundo, es asi que funcionan las cosas. Aunque como cualquier madre, es normal que desee que Edward siga siendo mi pequeño angel para siempre.
-Él siempre será tu pequeño angel, Esme- le aseguré, y después pasó por mi cabeza un pequeño pensamiento jugueton- Sabes, lo comico de todo ésto es que tú si podias dejarlo como un niño por siempre- le sonreí.
-Bella, estoy impresionada, tú una guardia de los Volturi, me incitas a faltar las normas- me dijo con la misma clase de sonrisa que yo tenia en los labios. A lo que yo simplemente me encogí de hombros.
-Te lo sugiero cuando ya no lo puedes hacer más.
-Cierto- coincidió ella- además no habria sido justo para Edward, y durante toda su vida, Carlisle y yo siempre intentamos educarlo pensando solo y exclusivamente en lo que era mejor para él.
-Si, eso se ve. Y permiteme que te diga, que habéis hecho un muy buen trabajo.
Una sonrisa orgullora se dibujó en sus labios antes de contestar – gracias- pero inmediatamente después adoptó una postura seria- de verdad que necesito que hablemos, Bella.
-¿He hecho algo malo?- le pregunté en un ligero tono de broma, pero aun asi no podia ocultar la incertidumbre que me causaba ese tono de voz.
-No que yo sepa- me tranquilizó con su sonrisa maternal- ¿hay algo que me quieras confesar?- me preguntó picaramente, a lo que yo solo negué. Asi que empezó con el discurso que habia venido a darme – Bella, tú me agradas de verdad mucho, para mi ha sido un placer tenerte en mi casa éstos meses, y ya te considero como parte de mi familia, como si fueras otra de mis hijas- sus palabras me llenaron de una emoción inesperada, nunca pensé que podia nuevamente llegar a sentir el mismo cariño que en vida le reservé solo a mi madre, asi que sin pensarlo dos veces le correspondí la misma sonrisa de afecto que ella me dirigia.
Después de unos segundos de silencio, la mano de Esme se estiró para acariciar la mejilla de Edward, cuando él inició un discurso en el cual le suplicaba a su madre que retirara las fotos de él de cuando era bebé desnudo, que se encontraban sobre el piano.
-Edward volvió perfecta nuestra familia, nos faltaba algo hasta que llegó él. Y no es un segreto para nadie que entre mis hijos, para mi Edward es especial. Y no quiero que sufra, Bella, eso es lo que te vengo a pedir. Él ya está listo para volar del nido, y eso me obliga a estarlo yo tambien. Sé que tú lo amas, lo leo en tus ojos. De igual manera sé que ya la vida te debe un poco de dicha, y ya va siendo hora que tú tambien seas feliz.
Esme fue interrumpida, cuando Edward empezó con el ritual de decir mi nombre en sueños, sonrió antes de continuar.
-Pero también mi hijo se merece ser feliz. Asi que con el corazón en la mano, el corazón de una madre, te pido que lo hagas feliz, y que a tu lado pueda tener ese maravilloso amor que vivimos Carlisle y yo desde hace decadas.
- Sabes Esme. Yo lo inenté, de verdad que lo hice. Quise hacer la cosa correcta por una vez en mi penosa existencia, y pensar primero en la seguridad y el bienestar de Edward, antes que el mio. Pero soy demasiado debil para lograr estar lejos de él, y bueno Edward no me lo ha puesto facil. Asi que no me queda más que intentar con todas mis fuerzas que las cosas funcionen, y rogarle a todos los dioses que pueden existir, que yo no sea jamás la causa de algun dolor, sea fisico o emocional, en Edward.
Asi que no te preocupes, - le dije después de un pequeño silencio- no hay nada en la vida, que desee más que acontentar cada pequeño deseo de Edward. Aunque la verdad entre lo dos, él es el que más llena de alegria al otro. Nunca en mi existencia habia sido tan feliz como lo soy cuando estoy cerca de tu hijo- Y era la completa verdad, preferiria que mi existencia terminara mañana mismo, antes que pasar 1000 años sin Edward.
-Gracias, eso era lo que necesiba oir.- me dijo, levantandose del sillon, y dedicandome una sonrisa junto con una caricia en la mejilla. Después de eso salió de la habitación, dejandome nuevamente con mis pensamientos y con un Edward dormido.
Una hora después se abrieron los párpados que dejaban al descubierto mis orbes esmeraldas preferidas.
-Buenas tardes, mi angel durmiente- le dije a la confundida cara que me observaba desde mi regazo.
-¿Me quedé dormido?- me preguntó con la voz aun un poco ronca por el sueño.
-Me temo que si, has dormido casi tres horas.
-Genial, me perdí la mitad de la pelicula. Eso quiere decir que me va a tocar verla otra vez.
-¿Tan malo es?, quiero decir podrias siempre sacar el trabajo de internet- le sugerí- ya me hubiera gustado a mi tener esa clase de ventajas cuando yo estudiaba.
-Bella, no he hecho trampa en mi vida, y no pienso empezar ahora, cuando me falta tan poco para terminar el istituto.
-Un momento, ¿éste es tu ultimo año? Pensaba que estabas aun en el penultimo.
- No, cuando era más pequeño estudié un par de años en casa. Y cuando nos mudamos a Forks, y fui a matricularme en el istituto, al momento de hacer el examen me adelantaron un año. Por eso mis hermanos no van a istituto en ésta ocasión, visto que decidieron que nos quedariamos aqui solo los tres años que yo estudiaria, y después todos se mudarian conmigo, cuando me fuera a la universidad, para empezar otra vez.
-Lo que se llama una familia unida, ¿verdad?
Edward no me contestó, simplemente me sonrió, antes de levantarse para poner nuevamente el DVD y ver una vez más la pelicula, o por lo menos la parte que se habia perdido.
A la mañana siguiente nos encontrabamos ambos recorriendo el camino que nos llevaba a "nuestro prado". Era muy temprano, y a pesar de ser domingo, Edward se habia levantado a las 6 de la mañana y habia insistido en que fueramos los dos juntos al prado. Lo curioso fue cuando le dije que fuera hoy haria sol, y que por lo tanto el único miembro de ésta casa que podia salir fuera con libertad era él, me contestó que precisamente que por eso queria salir conmigo. ¿Qué se traia entre manos?
-Edward, por milésima vez, ¿qué tienes en mente?
-Ya te lo dije Bella, es una cosa que quiero hacer cuando lleguemos al prado, no seas impaciente, que ya nos falta poco para llegar.
-A pesar de lo importante que eres para mi, quiero que sepas que la mayor parte del tiempo, resultas ser un chico extremamente frustrante- refunfuñé.
- Siempre me lo han dicho, pero sé que es en parte por eso que me adoras- me dijo que con una sonrisa lasciva. Yo no le contesté, era mejor para mi orgullo. No estaba acostubrada a ser yo la que se llavara las sorpresas en las situaciones.
Alrededor de unos veinte minutos después llegamos a nuestra destinación. Edward inmadiatamente fue a sentarse en el mismo centro del perfecto circulo, mientras que yo me mantenia cerca de la orilla, justos a los arboles, cuya sombra me proporcionaba una protección de los rayos del sol.
Edward se veia aun más perfecto estando a los efectos del sol, obviamente su piel no brillaba de la misma intensidad que lo haria la mia, pero aun asi lo hacia, con un brillo natural. Sus pálidas mejillas estaban adquiriendo un ligero tono rosado, y sus ojos se iluminaron, haciendo que fuera posible verlos desde lejos, incluso para un ojo humano.
-Vamos Bella, ¿Quieres salir de alli, y venirte a sentar a mi lado?- me dijo Edward, imitando e incluso superando el grado de manipulación de la mirada de cachorro de Alice.
-¿Estás conciente de los efectos que tiene el sol sobre mi piel, supongo?- a lo que él solo me asintió- Entonces, ¿puedo preguntar por qué quieres arriesgarte a que alguien me vea?
Edward puso los ojos en blanco y soltó una pequeña risita de superioridad que me irritó de sobremanera.
-Bella, tú y yo somos los únicos que conocemos éste lugar, bueno y ahora Alice que seguramente nos está vigilando. Asi que te darás cuenta que tu temor y tu razonamiento es completamente infundado.
Una vez más no sabia qué contestar. Porque tenia razón, y lo sabia. Caray con Edward. Pero la verdad es que nunca me sentí comoda viendo brillar mi piel, era una de esas cosas que me recordaban al horrible mostruo en el que me habia convertido. Y si se trataba de brillar frente a Edward, la situación de volvia peor todavia, porque eso le recordaria a ÉL lo que era.
-Edward, de verdad no quiero- me sinceré.
Él se levantó para acercarce a mi, tomó mi mano y me susurró- Sabes que por mucho que lo intente, mientras siga siendo humano, jamás seré capaz de arrastrarte conmigo hasta el centro, asi que por favor colabora conmigo. Es por eso que quise venir hoy, sabia que iba a hacer sol, y queria verte brillando al sol. Por favor- me dijo poniendo nuevamente esa cara a la que sabia que yo no le podia decir que no.- Si te hace estar mejor, te prometo cerrar los ojos hasta que tú no me digas que los abra.
-De acuerdo- suspiré derrotada- pero quiero que cumplas tu promesa.
-Claro que si- me dijo con una preciosa sonrisa de victoria, mientras cerraba sus ojos.
-Retrocede unos pasos que alli voy- él obedeció, mientras yo me adentraba hacia la luz. Suspiré por emésima vez para tratar de calmar mis nervios, si funcionaba en los humano, no veo por cual motivo no podia funcionar en mi.- Muy bien, ya puedes abrir los ojos- le dije, cuando ya sabia que no podia estar más lista.
Sus ojos se abrieron lentamente, y no pestañó mientras con ellos exploraba mi cuerpo que en éste momento brillaba como si tuviera incrustados miles de diamantes.
-Ah- dijo de repente en un pequeño jadeo, y sonando como si acabara de despertar de una ensoñación, y hubiera apenas vuelto a la realidad.
-¿Sucede algo malo?- pregunté, temiendo que en ése momento Edward hubiera finalmente entendido lo que soy, y por lo tanto tomaria la decisión de alejarse de mi. Y por mucho que en fondo sabia que eso seria lo más correcto, eso no hacia que doliera un poco menos pensar que me moriria si él me dejaba.
-No, nada. – me dijo, sonando un poco más lúcido- es solo que ... que... eres hermosa.- me dijo agregando a su rostro esa sonrisa torcida que tanto habia llegado a adorar, y rubirozandose por su delaración.- Más que hermosa, no tengo palabras para describirte, nunca habia visto nada parecido, y eso que yo he sido criado por una familia de vampiros, y no es primera vez que presencio ésto, pero tú eres más especial todavia.
-Edward, tú sabes que cualquier ser humano me encontraria hermosa, esa es nuestra manera de atraer a las presas- le dije, no queriendo aceptar completamente las palabras que me habia apenas dicho, aunque tenia que reconocer que si todavia tuviera sangre en mis venas, en éste momento sé que estaria completamente sonrojada.
Edward se acercó a mi, y levantó su mano para acariciar tiernamente mis cabellos, era una caricia suave y delicada, que parecia más un soplo del viento, que otra cosa.
-Bella, para mi no hay otra criatura en éste mundo más hermosa y perfecta que tú- me susurró, y con eso decendió para unir una vez más nuestro labios, no nos habiamos besados desde la última vez que estuvimos en el prado, hace una semana atrás, ese dia que yo confesé por vez primera mis sentimientos hacia él en voz alta.
Yo le correspondí gustosa, mientras nuestras lenguas danzaba en una sincronización casi perfecta.
-Ésas son las palabras que bien te podria decir yo a ti- le dije una vez que separamos nuestros labios para que él ( y un poco por la emoción yo también) , pudiera recuperar el aliento.- Tú me vez perfecta porque éstas son las caracteristicas que el mundo ve de mi, gracias a mi condición de vampiro- Edward hizo ademán de interrumpirme, pero yo lo detuve antes de que puediera articular la primera palabra.- Dejame acabar, por favor. Ya te dije el por que tú me ves perfecta, pero tú lo eres de por ti, eres único. Eres un "simple" humano, y todo el ti es absolutamente perfecto, no necesitas agregar nada en ti. Eres bello sea por fuera que por dentro. Un regalo del cielo. Un angel que brilla con luz propria.
Eres mi luz propria, el centro de mi mismo universo. Y el motivo por el cual deseo continuar viviendo. Nunca nadie ha tenido tanta suerte como yo, en encontrar a alguien tan especial como tú como alma gemela. Y si hay alguien inferior aqui entre los dos, esa seria si duda yo, porque nunca podré estar a la altura de tu corazón.
Ya está. Ya se lo habia dicho todo. Todo lo que yo veia en él, todo lo que él representaba para mi.
Edward continuó mirandome a los ojos, y por una vez desde que nos conocimos se habia quedado sin palabras, y no sabia que decir.
-Edward, di algo por favor- le dije después que pasaron más de 5 minutos de silencio. Pero en lugar de contestarme, Edward me besó una vez más, y me atrajo más a si.
- Para tener un corazon congelado sabes decir de verdad cosas increibles.- bromeó- No te merezco,- me dijo- nunca hize nada especial para merecerte- jugando con unos mechones de mi cabello.- Pero ya no puedo hacer nada para cambiar eso, ya no podria amar a nadie más, ni siquiera aunque viviera mil años.
¿Se podia llegar a ser más feliz de lo que yo lo era en éstos momentos?, sinceramente lo dudaba mucho.
-Yo aun no lo sé si te amo- le dije, cuando por mi mente cruzó un pequeño pensamiento pícaro.
-¿A no?, y ¿eso por qué?- me dijo, alzando su ceja derecha, pero sin borrar la sonrisa de su rostro. Haciendome ver claramente que sabia que yo mentia, Edward me conocia mejor de lo que cualquiera hubiera llegado a soñar alguna vez conocerme, y veia siempre a traves de mi como si yo fuera trasparente. Aunque claro, considerando la magnitud de mi amor por él, cualquier ciego seria capaz de entender que mentia.
-¿Recuerdas esa vez que te dije que en realidad nadie te enseñaba a amar?- y Edward me asintió- bueno, pues resulta que yo ahora me pregunto si alguna vez he llegado a verdad a amar a alguien, y por lo tanto me gustaria saber si lo que siento por ti se llama amor.
-Ah caray, pues vamos a tener que hacer algo por eso- se acercó aun más a mi, dejando solo un par de pulgadas de distancia entre nuestros rotros, y pasó nuevamente la mano por mi mejilla. En sus ojos pude ver el fuego que no podia significar otra cosa más que pasió y deseo, por mi.- Dime como te puedo ayudar a entenderlo.
Levanté mis brazos, para unir mis manos, detrás de su cuello, y dos segundos antes de que nuestros labios se encontraran por lo que parecia la centésima vez en el curso del dia le dije :
-Enseñame a amar, pequeño angel. Haz que mi corazón, que lleva más de un siglo sin latir, se encienda con una sola caricia tuya.
Continuará...
Ya estoy de vuelta!, sé que habia prometido que actualizaria antes, pero la verdad es que no tengo excusas en ésta ocasión :P... Mientras estaba de vacaciones escribí la mayor parte del capitulo como habia planeado, pero no lograba encontrarle un final que me convenciera, y cada dia cuando me decia "Hoy lo tengo que acabar" se me iba a ispiración. Pero ésta mañana me levanté de muy buen humor, y muy romantica la verdad, asi que puse manos a la obra, y aqui lo tienen : recien salido del horno.
Quise que éste fuera un capitulo completamente romantico, sin ningun tipo de drama ni complicaciones, y muy probablemente también el siguiente será de ésta manera. Pero solo porque los que vienen después serán capitulos muy activos.
Y si alguno de ustedes desean saber a lo que me refiero, si me dejan un review en mi respuesta les daré un pequeño adelanto sobre lo que se avecina :P, asi que ya saben, al botoncito verde para dejar un comentario, incluso para decir que nos les gusta, no se preocupen que no me ofendo, siempre que la critica sea costructiva la acepto con gusto.
