Crepusculo y sus personajes no me pertenecen (sobre todo pasajes de éste y otros capitulos que puedan recordar a la historia original), la trama de la fic, y todo lo que no reconozcan es mio.

Estabamos sentados en el mismisimo centro del prado. Podia sentir la hierva húmeda bajo mi trasero y mi piel brillando al sol.

Nuestros labios aun no se habian separado. Sentia sus manos recorrer freneticamente mi rostro, como si intentaran memorizar cada minimo detalle. Mientras que las mias estaban enterradas en sus cabellos, y no sabia decir con certeza si lo que intentaba hacer era alejarlo o atraerlo hacia mi.

De repente sentí sus manos descender por mi cuello y empezar a desabotonar mi camisa, la lujuria y la pasión de apoderaron de todo mi ser; a ésto sí que no estaba acostumbrada. Me llevaria un tiempo considerable llegar a contralarlas, sobre todo por el bien de Edward. ¿ Qué le ocurriria si yo perdia el control?

-Edward, detente- le dije, mientras alejaba sus manos de mi cuerpo.

-Lo siento- se apresuró a decir Edward, una vez controlado el ritmo de su respiración- de verdad que lo lamento, no era mi intención ponerte en dificultades, simplemente de repente sentí que perdia el control...- antes de que pudiera continuar, coloqué mi mano sobre sus labios, y con una sonrisa le negué con la cabeza; no era él quien se tenia que disculpar.

-No pasa nada Edward, es normal sentirse asi. El deseo es un istinto humano primario.

-Es la primera vez que me ocurre algo asi- me dijo viendo sus manos, mientras por su rostro subia ese rubor que lo habia parecer a un niño.

-Que honor saber que soy yo en provocarlo. Pero tranquilo que no eres el único- le aseguré

-¿ siendo victima de hormonas de adolescentes?- me cuestionó, no creyendo lo que le decia.

-¿Por qué no? En realidad éstos istintos y necesidades no mueren con nuestra trasformación, solo se quedan dormidos, aletargados a la espera de que llegue nuestra alma gemela. El problema es que en nuestro caso, por el momento es mejor parar aqui por...

-Porque mi sangre te puede alterar, y llevarte a perder el control. Pero ¿cómo no me acordé?, éso tambien es culpa mia. De verdad que lo lamento si mi estupidez te puso a prueba...- pero ahora lo interrumpí yo.

-Edward, vuelve a llamarte estupido, y tendremos problemas serios tú y yo. Si por favor me dejas terminar te puedo decir que no me detuve por tu sangre, bueno no solo por eso...- admití- Pero a éste punto me aterra más pensar lo que podria hacer si pasaramos al siguiente nivel.- la confusión se apoderó de su rostro, claramente no entendiendo mis palabras- La pasión del momento podria cegar mis otros sentidos, haciendo que me sea dificil controlar mi fuerza. Podria dejarte con ematomas por todo el cuerpo en el mejor de los casos, o te podria romper alguna extremidad ; Y no quiero ni pensar en lo peor, podria incluso...

-Vale, vale, ya entendí el concepto.

-Ese es mi chico listo- le dije, gatoneando hasta donde él se habia alejado, para darle un suave e inocente beso; beso que ésta vez fue él quien terminó- No hace falta que te peocupes más de la cuenta, Edward. Deja que de eso me ocupe yo, y te prometo que apenas sienta que estoy a punto de ceder serás el primero en saberlo.

-Me parece un trato justo. Pero por el momento, bien me podria deleitar de tantas otras maneras- me dijo, adoptando una mirada muy pícara que hacia brillar 100 veces más sus ojos, si es que eso era posible.

-¿Que serian?

-Te puedo contemplar. Tan sencillo como eso. Limitarme a solo acariciarte con la mirada.

-¿Qué cosas dices?- le pregunté, un poco avergonzada, completamente segura de que si por mis venas aun corriera sangre en lugar de veneno, en éste momento estaria completamente sonrojada.

-Nunca se me hubiera ocurrido pensar que podia ser asi de emocionante acariciar a alguien con la vista, sin siquiera usar las manos.- fue su única respuesta.

Después de eso, cumplió su palabra. Pasó la siguiente media hora recorriendo mi cuerpo con sus ojos esmeraldas, ni hablaba, solo estudiaba mis formas. Pero podia entender claramente sus pensamientos, cada uno de ellos se reflejaban en su rostro, Edward era la clase de persona, que en ningun momento se preocupaba por ocultar lo que sentia. O por lo menos conmigo era asi. Porque en una ocasión escuché a Emmett acusarlo de que "tenia la mejor cara de pocker del mundo" palabras de Emmett. Leí la ternura en sus ojos, la pasión en sus labios y el rubor de sus mejillas no podia significar otra cosa que deseo. Pero en el conjunto su rostro trasmitia una sola emoción : Amor. Y eso era todo lo que yo podia pedir.

Ése momento, junto con muchos otros que viví al lado de Edward en el curso de esas semanas, siempre los recordaria como los más dulces y significativos de mi larga existencia. Serian recuerdos que atesoraria siempre en mi mente, y que me harian apreciar verdaderamente cuanto vale la vida.

Quedaba cada dia menos, para que lo yo tanto temia llegara.

Sí es verdad lo que dicen, que cuando éstas enamorado, tu cuerpo irradia felicidad por cada poro y todas la personas que están cerca de ti lo terminan notando. Porque eso era lo que nos ocurria a Edward y a mi. Sabia que para ningun miembro de su familia se habia hecho secreto el gran amor que comportiamos. Y me tranquilizaba ver la dicha en los ojos de Carlisle y Esme al ver a su pequeño enamorado.

Extrañamente los Cullen habian aceptado muy bien mi relación con el miembro más joven de ésta familia. Si es cierto que en realidad siempre se habian comportado muy bien conmigo, me daba cuenta que ahora me trataban como un verdadero miembro de su familia, quizas porque habian entendido que mi lugar estaria siempre al lado de Edward, y siempre que él lo quisiera yo haria parte de su vida, y por lo tanto de su familia.

Aunque sí habia una Cullen que no lo habia tomado tan bien, Rosalie ahora aplicaba la misma actitud que tenia hacia mi con su hermano, habia pasado a ignorarlo por completo, y habian pasado un par de semanas desde la última vez que le dirigió la palabra.

Sabia que estaba enfadada con nosotros, no me hacia falta el poder de Jasper para darme cuenta de aquello. Aunque claro puede que decir "enfadada" fuera un eufomismo, si era posible, se podia hasta decir que Rosalie echaba fuego por la orejas del coraje que sentia. Y eso me dolia.

Pero no por lo que ella pudiera sentir hacia mi, su opinión no me importaba en lo más mimino. Pero sabia que ese silencio y querer jugar a la ley del hielo con nosotros lastimaba a Edward. Él se esforzaba mucho por querer aparentar que tambien para él ésta situación le era indiferente, porque me decia costantemente que cualquier tortura bien valia mi amor. Pero Rosalie era su hermana mayor, sabia que él la queria y que ella lo adoraba.

Y yo no podia soportar la idea de ver a Edward sufrir, asi fuera por mi culpa o menos. Para mí, ése era el concepto de tortura.

-No te recomiendo que hables con ella- me dijo Alice, un dia mientras ambas estabamos ayudando a Esme a preparar la comida de Edward; bueno más bien ella ayudaba, yo solo intentaba no respirar.

Edward estaba en el istituto, Carlisle en el hospital, Emmett y Jasper teniendo un combate de lucha libre en el patio trasero, y Rosalie habia ido a Seattle a comprar piezas para su automovil.

-¿Ah?- le dije claramente confusa, y tambien con un poco de irritación. ¿Habia dicho ya lo mucho que odiaba cuando hacia asi?

-Con Rose- me aclaró- sé que estabas planeando hablar con ella, para pedirle que aclare su situación con Edward, pero si tengo que ser honesta creo que tú eres la última persona con la que ella quiere hablar, no reaccionaria de la mejor manera posible.

-Supongo que lo dices porque ya lo has visto- aventuré.

-No, no solo por eso. La conozco y sé como funciona su mente. Dale solo un poco de tiempo para que se acostumbre a toda ésta situación, eso es lo único que necesita para ver las cosas cómo éstan.

-Bella, cariño- me dijo Esme- tienes que entender que Edward es lo más cerca que Rosalie ha tenido a un hijo, y es muy sobreprotectora cuando se habla de él. Y creo que simplemente ella piensa que tú no eres lo suficientemente buena para él- y bien tenia que reconocer que en ésto le daba razón por completo. -Y tambien entra en juego el hecho de que Edward haya decidido ser convertido en vampiro, en parte para estar contigo, y ella guardaba la esperanza de que él viviera toda su vida como humano.

Bueno visto asi, sí que tenia una cierta logica el razonamiento de Rosalie, y podia entender por qué me odiaba tanto.

-Vuelvo y te repito que lo único que necesita es tiempo- me dijo una vez más Alice- creeme, ella es el primera que no sabe estar mucho tiempo enfadada con Edward.

Y resultó ser como lo predijo Alice, como siempre. Cada dia que pasaba, notaba como la mirada de Rosalie se suavizaba cada vez que ésta se posaba en Edward, y veia como se debatia entre querer acercarse a él, o mantenerse firme en su postura. Pero debo creer que al final el amor fraterno ganó la partida, y me atrevo a suponer tambien que Emmett tuvo algo que ver en eso; porque al dia siguiente de que le prometiera a Edward que hablaria con ella, ésta se le acercó.

-Edward, ¿Podemos hablar?- le dijo Rosalie esa mañana entrando en su habitación, mientras él se preparaba para ir al istituto.

Yo me encontraba en la sala de estar viendo las noticias, y de verdad que queria darles un poco de intimidad, pero la curiosidad era mucho más fuerte que yo cuando se trataba de cualquier cosa que tuviera que ver con Edward. Pero al final me consoló saber que yo no era la única de ésta casa que habia agudizado el oido para escuchar la conversación que ocurriría en la tercera planta, asi que no tenia por qué sentirme mal por espiar.

-Eso me lo tienes que decir tú a mi, Rosalie. Eres tú la que no ha querido dirigirme la palabra en semanas.- Esuché como Jasper le susurraba a Alice que era un mal sintoma que Edward la llamara por su nombre completo. Sabia de buena fuente que él acostumbraba llamarla "Rosie", y que era el único al que ella permitia que la llamara de esa manera.

-Lo siento, vale- le dijo Rosalie con un poco de desesperación en su voz- ¿Qué quieres que te diga?, lo sabes bien que no apruebo nada de ésto, y estaba solo comportandome de la única manera que sé hacerlo.

-Claro que lo sé, y lo respeto tambien, eres libre de pensarla como quieras. Asi como yo tambien tengo derecho a hacer lo que creo que es correcto con mi vida. Eso es lo único que te pido.- calló un momento para suspirar, antes de reanudar la conversación- Rosie, ya tengo 17 años, hace mucho que dejé de ser un niño. Ustedes siempre me han dicho lo orgullosos que están de que yo haya siempre sido tan maduro e independiente. Bueno tratame como tal, y deja que yo tome mis proprias decisiones.

-Es solo que es muy dificil Edward, en ésta familia siempre serás el bebé, y nos cuesta mucho verte de otra manera, y no desear seguir tus pasos a cada segundo para cogerte cuando te caigas.

-Gracias, esa es mi hermana mayor. Pero primero deberian dejar que me caiga, no crees. Que yo cometa mis proprios errores para aprender de ellos. Aunque sé que ésta vez no será así, Bella es mi destino.- Rosalie no le contestó a ésto, y solo pude imaginar como Edward ponia los ojos en blanco, antes de volver a hablar- Dale una oportunidad, te prometo que no será tan malo como te lo imagnas.- fue lo único que le dijo. Antes de que se escuchara lo que yo me imaginaba era un abrazo entre ellos dos.

Como era de esperarse, Rosalie seguia sin dirigirme la palabra, pero era una cosa absolutamente normal, y que yo ya me esperaba y no me importaba. Lo único que para mi contaba era ver que Edward yo no estaba tan mal, porque sentia qua habia perdido su relación con su hermana. Y ahora él y Rosalie habian hecho las paces.

Más sí me sorprendió que su mirada hacia mi ya no fuera tan fria, y puede que quizás ya no le fuera tan indiferente. Tarde o temprano tendria que aclarar toda ésta situación con ella.

Pero por el momento, solo queria seguir disfruntando de mi momento de paraiso.

-Bella, ¿de qué color eran tus ojos?- me preguntó Edward de repente una tarde, sin siquiera interrumpir la música que creaban sus dedos.

Estabamos los dos sentados en el banco de su piano negro de cola, mientras él tocaba su deliciosa nueva melodia, y yo solo me dedicaba a escuchar y deleitarme. Cuando su pregunta, asi de la nada me tomó completamente desprevenida.

-¿Y ahora a qué viene esa pregunta?- le respondí sin poder ocultar la risa que me ocasionaba la situación.

-Simple y pura curiosidad- me dijo, encogiendose de hombros, y dejando de tocar el istrumento-Vamos, ¿no me lo quieres decir?, o ¿ es que no te acuerdas?. Solo quiero saber de qué color tenias lo ojos cuando eras una fragil y común humana como yo.

-Muy bien, primero tú no eres para nada común, quiero decir si todos fueran como tú, creo que el mundo seria un lugar mejor- lo vi hacer ademán para interrumpirme, pero se lo impedí antes de que pudiera siquiera abrir la boca- Y ni te atrevas a discutir con tu novia, cuando ésta lo único que intenta es hacerte un cumplido.

-Si, señora- me dijo, haciendo el gesto de un saludo militar, y de obediencia; a lo que no pude hacer a menos de rodar los ojos.- Pero ahora me podrias responder a mi pregunta.

-Los tenia marrones, un simple marrón. Aunque mi madre me decia siempre que recordaban al color del chocolate.

-Seguro que eran hermosos- me susurró, atrapando mi mirada con sus ipnotizantes esmeraldas.- Y más seguro todavia que yo los habria adorado.

-Bueno eso ya no podemos saberlo, además te aseguro que no eran para nada algo de otro mundo.

-Tratandose de ti, sé que lo eran. Asi como ahora tus ojos dorados son los más hermosos que he visto, y eso que la mayor parte de las personas que hacen parte de mi vida, lo tienen de ese color.

-Edward, eres absolutamen...

-Ni te atrevas a discutir con tu novio, cuando éste lo único que intenta es hacerte un cumplido- me interrumpió, usando mis mismas palabras. La dicha se apoderó de mi, y me reí de la manera que lo hacia solo cuando estaba con Edward. Éste chico que me hacia sentir la creatura más feliz sobre la tierra.

-Edward- le dije, ya completamente seria- tu situación y la mia son completamente diferentes. Tu tienes un alma pura y única, en cambio yo he hecho cosas que no podrias ni imaginar, y de las cuales no estoy muy orgullosa. Cosas que espero jamás verte hacer. Mis ojos, esos que a ti tanto te gustan, son los ojos de una asesina, los ojos de un ser sin alma.

-Asi tenga que pasar toda la eternidad intentandolo, tarde o temprano te voy a convencer de que no eres para nada ese ser que te describes.- yo no le respondí, y el silencio se hizo presente entre nosotros; pero por extraño que pueda llegar a parecer, en ningun momento fue incomodo, lo único que haciamos era vernos a los ojos, y en los suyos no podia ver otra cosa que no fuera amor. Hasta que una vez más fue él quien habló primero- ¿Lo sabias que Pablo Neruda decia que la risa es el lenguaje del alma?

-Estoy bastante familiarizada con la obra de Neruda, la verdad- le dije riendo una vez más por sus ocurrencias- ¿Puedo saber de dónde sale ésta nueva tendencia tuya a hacer preguntas que no tienen ni pies ni cabeza?, y que claramente no tienen nada que ver con el tema del que estamos hablando.

-En cambio tiene mucho que ver, todo en realidad. Porque no me logro explicar como la portadora de una risa tan hermosa como la tuya, no tiene un alma. ¿Ves como si tiene mucho que ver?- me dijo con una cierta sonrisa de superioridad, que decidí que lo mejor era ignorar...

-Anda vuelve a tocar, que me gusta mucho eso que estaba escuchando.

La sonrisa no desapareció de sus labios, cuando sus manos se deslizaron una vez más por las teclas...

-Me alegra mucho que te guste, porque está dedicada a ti.

-¿Cómo?- le dije sin poder articular alguna otra palabra coherente.

-Que ésta canción la he escrito pensando en ti, y en el amor que siento.

-Yo... yo... la verdad es... que no sé que decir- confesé, porque ¿Cómo contestas a algo asi?, deberia haber alguna especie de manual en las librerias para ésta clase de situaciones. Puede que hasta sea yo misma la que termine escribiendolo.- Gracias, es hermosa.

-No hace falta que me contestes nada, con saber que te gusta tengo más que suficiente- me dijo, mientras se inclinaba para besar mis labios, y poco tiempo después ser él mismo quien interrumpiera el beso, antes de que lo hiciera yo. Edward ya sabia como para su proprio bien, y para mi cordura, tenia que funcionar nuestra relación.

Más éste pequeño inconveniente parecia no molestarlo mucho por el momento. Quizas porque decia que no faltaba tanto para que tal situación cambiara. Y aunque en el fondo yo apoyaba a Rosalie en su idea de que Edward siguiera siendo humano, una parte de mi (que cada dia se hacia más grande) se empezaba a ilusionar con la prospectiva de tener con Edward un final de "Vivieron felices por siempre jamás" , literalmente.

¿Qué sabia yo que esa noche empezaria mi peor pesadilla?

Unos minutos después de la media noche, las palabras preocupadas de Jasper me sacaron de mi ensoñación, mientras veia a Edward dormir.

-Alice ¿Qué ocurre?, ¿Qué estás viendo?

-Carlisle- ésta vez fue Esme la que habló- ¿Por qué Alice aun no despierta de su visión? Lleva ya varios minutos asi.

-No lo sé cariño, pero es como si estuviera en estado de shock.

La curiosidad y preocupación por Alice se hicieron más fuertes al escuchar éstas palabras, no pasaria nada si dejaba de ver a Edward dormir por cinco minutos.

Asi que usando la velocidad de vampiro, bajé las escaleras y me encontré con el resto de la familia en la sala de estar. Alice y Jasper estaban sentados en el sofá del centro, mientras que los otros los rodeaban preocupados, queriendo seguramente saber que había visto Alice que la había dejado en ése estado.

-Siento miedo- dijo Jasper- mucho miedo viniendo de ella. Alice, tesoro te tienes que calmar. Seguro que cualquier cosa que has visto le podremos encontrar solución.- le dijo a su mujer, mientras le acariciaba suavemente las mejillas.

-Ya vienen- fue lo único que dijo Alice, una vez que había salido completamente de su visión. Aunque sí se veia un poco más lúcida, ya sus ojos no estaban tan desorbitados como antes.

Pero la que ahora se alarmó fui yo. Tenia una vaga idea de a quienes se referia. Pero no encontraba las palabras para hablar.

-¿Quienes?- le preguntó Carlisle, adoptando ésa postura seria y calmada que se esperaba de un lider o un padre de familia como él, en éstos casos.

-Los Volturi- susurró Alice, y lo dijo tan bajo, que estoy segura de que si Edward hubiera estado aquí, ho hubiera escuchado nada. Escuché la impresión en la reacción de todos, y seguro que ahora entendian el miendo de Alice- Acaban de tomar la decisión de que van a venir ellos tres personalmente a buscar a Bella, el dia en el que terminan sus 6 meses de "cura". Aro empezaba a considerar la idea de mardar a alguien, pero al final desistió.

Todos me miraron, tratando de buscar respuestas al actual problema que se nos venia encima.

-Lo siento- fue lo único que logré decir, porque de verdad no era mi intención ponerlos en ninguna clase de peligro. Entendí que ninguno de ellos buscaba una diculpa por parte mia ¿era que no me culpaba por ésto?

-Un momento- dijo Emmett un poco más esperanzado- no tendriamos por qué preocuparnos. Al fin y al cabo, los Volturi vendrán a por Bella, pero ella les dirá que se ha convertido completamente a ser "vegerariana" y que desea quedarse con nosotros, asi que se irán y asunto resuelto.- dijo como si se sintiera satisfecho por ser el único que había pensado en una solución tan obvia. Agradecí a Rosalie con la mirada, cuando ésta le dio un colleja a su marido, para hacerlo entrar en razón.

-No has entendido nada de lo que de verdad ocurre, ¿verdad Emmett?- le dijo Alice- No es la simple llegada de los Volturi lo que me alteró de esa manera, si todo fuera tan sencillo como lo pintas tú, entonces estaria mil veces más tranquila. Me asusta lo que ellos descubriran una vez aquí, o más bien a quien encontraran.

-¡Edward!- exclamó Emmett, segundos después, mientras sus ojos se agrandaban como platos. Y como si solo en ese momento se le hubiera encendido de verdad la bombilla.

-¿Qué vamos a hacer?- dijo desesperada Esme, mientras Carlisle la estrechaba entre sus brazos y le susurraba palabras tranquilizantes al oido- ¿Y qué le vamos a decir a Edward?

Justo en ese momento, apenas Esme terminó de pronunciar su nombre, escuchamos el grito de Edward que provenia de su habitación. Y antes de que cualquier humano pudiera llegar a pestañar, nos encontrabamos ya todos en la tercera planta.

-¡Vienen a por mi!- gritaba Edward, evidentemente aun dormido- ¡Ya llegan!, vienen a por mi, y me van a encontrar...

Sentia como mi congelado corazón se partia un poco más, cada vez que escuchaba una palabra más por parte de Edward.

Carlisle, que fue el primero en reaccionar, se dirigió a la cama y cogió a un Edward que todavia no despertaba, y empezó a acunarlo entre sus brazos, como si de un bebé se tratara.

-Shhhh Edward, va todo bien. Es solo un sueño, Hijo. ¿Jasper?- Vi a Jasper concentrarse en Edward, para tratar de calmarlo. -Edward, vamos abre los ojos, solo con que los abras y mires que no hay peligro, te darás cuenta que es solo un sueño.

Minutos después, cuando el don de Jasper finalmente había logrado calmar sus temblores, Edward abrió los ojos. Y nunca seré capaz de describir lo impotente que me sentia por no ser capaz de hacer desaparecer el terror y el pánico que se veian en los ojos del hombre al que amo.

-¿Era solo un sueño?- preguntó en un hilo de voz, como si tratara de confirmar lo que su mente racional ya sabia.

-Si, mi pequeño angel. Estás en casa, y estás a salvo- le dijo Esme, mientras se sentaba al otro lado de la cama, y limpiaba las lagrimas que descendian por las mejilla de Edward, y que claramente él aun no era capaz de controlar.

-Hijo ¿Qué fue lo que soñastes?- le preguntó Carlisle- Hacia años que no sufrias de pesadillas tan fuertes.

-No lo sé muy bien.- contestó Edward, mientras se concentraba para tratar de recordar- No sabria decirlo con precisión, pero recuerdo que estaba en el bosque, y estabamos todos juntos. Y frente a nosotros habian tres hombres que no he visto en mi vida, eran vampiros y de los de las leyendas, porque éstos tenian los ojos rojos- ¿seria posible que Edward hubiera soñado con quien yo creo?, no, no podia ser- Y me querian a mi, no me pregunten cómo hacia a saberlo, porque no lo sé. Pero iban a por mi, y ustedes no eran capaces de ayudarme, mientras éstos se acercaban cada paso más.

El jadeo de impresión por parte de Alice, interrumpió el relato de Edward. Todos nos giramos hacia ella, esperando explicación.

-Es lo que yo vi, o bueno en parte. El sueño de Edward es uno de los flashs que hacian parte de mi visión.

-¿Lo dices en serio?- le preguntó Rosalie, que seguramente fue la primera de nosotros en recuperar la capacidad de hablar.

Alice simplemente se limitó a asentirle.

-¿Qué visión?- preguntó Edward. Pero todos encontramos más imprencidible entender cómo era posible que Edward hubiera visto (o soñado) parte de la visión de Alice. O quizas nadie tenia el valor para decirle a la cara lo que se le acercaba.

-¿Cómo es posible?- preguntó Jasper a nadie en particular.

-¿Qué visión?- volvió a preguntar Edward.

-Creo... creo que el don de Edward se está manifestando- respondió Carlisle, pensativo a la pregunta de Jasper.- Todos sabemos en qué consistirá el don de Edward, una vez trasformado. Y se sabe también que la mente humana trabaja de una manera diferente cuando se duerme. Conste que es solo una teoria, pero creo que la mente de Edward logró leer parte de los pensamientos de Alice, mientras ella tenia la visión, y éstos se reflejaron en forma de sueño.

-¿De qué visión hablan?

-Tiene cierta lógica- dijo Jasper, comentando la teoria de Carlisle; a lo que los demás solo se limitaron a asentir.

-¿Qué vamos a hacer?- repitió Esme la pregunta que había hecho minutos atrás- escuchar ésa parte de la visión que vio tambien Edward, hace que toda ésta situación me guste todavia menos.

-Lo siento mucho- susurré una vez más. Era la única frase que me sentia en derecho de pronunciar en éstos momentos. Todo ésto era culpa mia, asi que yo no tenia ni voz y voto.

-No tienes por qué- me dijo Carlisle, con la compasión que tanto lo caracterizaba- Nada de ésto es culpa tuya- estaba por replicarle que se equivocaba, cuando Edward me interrumpió :

-¡Por el amor de Dios, quieren dejar de tratarme como si fuera un crio de siete años, y decirme de una buena vez de qué visión hablan!- exclamó Edward completamente enfadado, y nos dejó a todos un tanto perplejos.

-No te estamos tratando como un niño, hijo- trató de razonar Carlisle con él- es solo que no sabemos cómo decirte lo que tu hermana vio, porque es algo que ya a nosotros nos tiene a todos sin saber qué hacer.

-¿Tan grave es?- preguntó Edward, con alerta en la voz.- ¿Por qué te sientes culpable, Bella?- me dijo.

-Edward, tenemos que hablar- le dijo Alice, disponiendose a contarle a toda su familia con lujo de detalles, todo lo que vio en su visión.

Y asi había ocurrido, como es cierto lo que siempre se ha dicho : lo que es inevitable tarde o temprano llega. Y ésta vez no había sido la ecepción ; Ya había empezado, el inicio del fin había llegado.

Continuará...

Bien, aquí lo tienen. Siento mucho el retraso y si éste capitulo es ligeramente más corto que los demás. Pero sobre todo siento mucho si no está a la altura de los otros. Han ocurrido ciertas cosas en mi vida desde el último capitulo, que si bien no son malas completamente, me han dejado un poco por los suelos. Y como ven éso ha influido en mi ispiración. Espero reahacerme para el proximo cap ;)

Antes de que lo olvide, por si alguien se da cuenta. El comentario sobre Pablo Neruda y el alma, viene de los Simpsons, en un capitulo se dicen con éstas mismas frases, y pensé que quedaria muy bien en éste contexto. Asi que ya saben, eso no es mio ;)

En fin, a darle al botoncito verde de abajo, y si bien espero la verdad, traten de no ser tan malos conmigo, mi animo se los pide :P...

Ya falta menos para el estreno de Luna Nueva!!!!!

Besos, Ros.