Crepúsculo y sus personajes no me pertenecen (sobre todo pasajes de éste y otros capítulos que puedan recordar a la historia original), la trama de la fic, y todo lo que no reconozcan es mio.

Necesitaba volver a la casa, no era simple deseo, era una necesidad primordial. Yo ni siquiera quería salir, pero no podía posponer más la salida de caza, llevaba un mes sin alimentarme, y ya se empezaba a hacer difícil la cercanía con Edward. Pero sin duda esa sed era mil veces más soportable que no tener la certeza absoluta de que él estaba bien.

FLASH BACK

-¡No!, ¡No!, y ¡NO! - dijo Edward en lo que parecía la centésima vez desde que habíamos iniciado ésta conversación.

Después de que Edward supiera que lo que había soñado no había sido un producto de su subconsciente o su imaginación, más bien sí parte de la escalofriante visión que había tenido Alice, nos había costado mucho a todos calmarlo; estaba tan nervioso que Carlisle se había visto en la obligación de suministrarle un sedante para que volviera a dormir.

Los demás tuvimos un largo debate lo que quedó de la noche, tratando de decidir qué era lo que más nos convenía hacer a todos en la situación en la que nos encontrábamos, mi instinto de supervivencia me hizo pensar de inmediato en la fuga. Podríamos irnos todos de Forks antes de que ellos llegasen, después de todo, gracias a mi don a Demetri le resultaría casi imposible encontrarme si lo que yo quería era esconderme. Pero Carlisle tuvo razón cuando rechazó mi sugerencia, si no nos encontraban a la primera, comprenderían que había algo que estábamos ocultando, y se empeñarían más en descubrir el qué y catalogarlo como algo malo. Así que al final se decidió que el 20 de junio nos encontrarían aquí como previsto. Ellos alegaban que no tenían motivos por los que sentir vergüenza o arrepentirse por lo que habían hecho.

Decidida ésta cuestión, se pasó a lo que se consideraba nuestra mayor preocupación en éste momento : Edward. Me preguntaron cómo operaban los Volturis en estos casos, y yo les hablé con la verdad, les dije lo mismo que meses atrás le había dicho a Carlisle, cuando descubrí de la existencia de Edward : Si no querían que muriese a mano de ellos, tendría que ser trasformado. Para todos fue como ver el primer rayo de esperanza que se nos presentaba en toda la noche, después de todo, Edward ya había tomado la decisión de ser trasformado, así que lo único que teníamos que hacer era adelantar unas semanas el momento de la "ejecución". Esperamos a que Edward despertase para hablar con él, y comentarle el cambio de planes que debían ser necesarios, pero infortunadamente Edward no lo había tomado tan bien como pensábamos.

-Yo no soy ningún cobarde- dijo Edward a todos. Se había levantado de su silla después de que Carlisle le expusiera sus puntos, y empezó a caminar por la sala como un animal enjaulado. - Nunca lo he sido y me niego a empezar ahora.

-Nadie te está llamando cobarde, hijo- le dijo Carlisle, levantándose él también para quedar cara a cara con Edward.

-¿A no?- preguntó irónico - ¿Entonces por qué me tengo que trasformar antes de que ellos lleguen?, si tanto van a saber la verdad, ¿Por cuál motivo no me pueden conocer como lo que soy en estos momentos, un humano?

-Seria muy peligroso, Edward- trató de razonar Alice con él – Viste parte de mis visiones, sabes lo que son capaces de hacer. Y si no me crees a mi, preguntale a Bella, ella mejor que nadie te lo podría confirmar.

Edward se giró para observarme, y nuestras miradas se encontraron. Me di cuenta de lo que él estaba viendo en mi : miedo. Miedo de la peor especie, miedo a perder mi otra mitad, la razón por la que continuaba respirando, a volverme nuevamente un caparazón porque una vez más no tenia a mi lado a mi alma gemela. Había jurado esa noche, después de que él se quedara dormido, que lo iba a proteger de lo que fuera, que iría contra todo y todos solo por saber que él estaba bien, y eso incluía que no iba a permitir perderle por culpa de su orgullo. Sabia que eso era ser egoísta, pero el amor me había hecho así...

-No lo entiendo – le hablé con la verdad - ¿Tú no habías tomado ya la decisión de que querías ser inmortal?

-Era algo que tenia que ser solo mio – susurró, de modo que otro humano hubiese tenido dificultades para escucharle. Y en ese momento le entendí, comprendí sus razones y las compartía, de alguna manera Edward sentía que habían "violado" sus ideales.

-Hijo...- empezó a hablar otra vez Carlisle, pero Edward le interrumpió.

-No quiero, - sentenció- es MI trasformación, y se hará a mi manera, de lo contrario no se hace. Siempre me has dicho que respetarías cualquier decisión que yo tomase, y yo siempre he confiado en tu palabra, papá.

-Tienes razón, lo reconozco. Pero Edward, no tienes por qué ser trasformado hoy mismo, podemos hacerlo en cualquiera de los días que quedan de aquí al día de tu cumpleaños. Solo te pido que te lo pienses ¿de acuerdo?. Únicamente eso, que analices nuestras opciones con más calma y con la mente fría.

Edward pareció pensárselo unos minutos antes de contestar.

- Eso puedo hacerlo – accedió. Y ese fue el fin de la conversación, porque no aceptó cualquier otro argumento.

FIN FLASH BACK

Habían pasado tres semanas de esa fatídica noche, y estaba experimentando por primera vez en todos mis años, sea como humana que como vampiro, lo que era de verdad la sobre protección. Pero no solamente yo, entre todos los Cullen nos habíamos literalmente creado un programa para vigilarle y nos turnábamos para que en ningún momento estuviese solo.

Lo más curioso de todo esto era que Rosalie y yo habíamos empezado a congeniar, había descubierto que después de mi, era ella quien se había vuelto más paranoica con toda ésta situación.

FLASH BACK

Llevábamos dos días vigilando a Edward a escondidas, él aun no se había dado cuenta de lo que estábamos haciendo, aunque sí que ya empezaba a sospechar, y mucho ; pero siempre intentábamos ser discretos.

Estaba en el instituto, Edward estaba asistiendo al que él ya había decidido seria su ultimo día, antes de que Carlisle llamara para contar la mentira, y hoy Edward recogería discretamente todas sus cosas. Él ni sabia que yo estaba afuera, porque después de todo ya estaba acostumbrado a encontrarme esperándole al finalizar sus lecciones.

Cuando me llegó la esencia de Rosalie, y eso me extrañó. Todos habíamos quedado de acuerdo en que éstas horas hacían parte de mi turno. Por lo tanto, podía solo imaginarme los motivos que la traían hacia aquí. Permanecí sin moverme, hasta que ella no estuvo a unos centímetros de donde me encontraba yo, tratando de fingir que ni siquiera me había dado cuenta de que se estaba acercando.

-Hola Bella- me susurró de una forma muy tímida, que no tenia nada que ver con la Rosalie que yo conocía, cuando se paró a mi lado.

-Hola- fue la única respuesta que le di.

-¿Podemos hablar?

-¿No estamos hablando ya?- no pude evitar espetarle, la misma Rosalie me había acostumbrado a que nuestras cortas y limitadas conversaciones se desenvolvieran de ésta manera.

- No he venido a discutir, Bella. De verdad- pude ver algún pequeño residuo de culpabilidad en sus ojos, o a lo mejor lo estaba solo imaginando. - Quiero solo hablar contigo.

-¿Vienes a darme la culpa de todo lo que está pasando?- supuse que ese seria el sentimiento que ella guardaría hacia a mi.

-No, esto no es para nada tu culpa- y me sorprendió mucho esa declaración, no me la esperaba. Nos sumimos en un incomodo silencio, antes de que fuera yo quien decidiera terminarlo.

-Disculpa si fui tan grosera antes- decidí que por el bien de Edward trataría de ser lo más civil posible – es solo que tengo los nervios un poco de punta.

-Tranquila, que no eres la única. Pero en realidad soy yo la que se quiere disculpar – vale, eso sí que me había dejado sin palabras – No me comporté muy bien contigo en estos meses, y no te lo merecías.

-No, yo creo que hasta un cierto punto si que me lo merecía. - la interrumpí – puedo entender por cual motivo no apruebas mi relación con Edward.

-Déjame acabar, por favor. Me doy cuenta de que efectivamente tú conoces mis razones, pero de cualquier manera yo te las quiero contar. Yo pensaba que tú no amabas a Edward, no sé por qué creía que para ti, él no era más que algún juego o pasatiempo. Y la situación me molestaba mucho, porque me daba cuenta que él sí que te ama, y que por ti está dispuesto a renunciar a su vida humana, y eso es algo que yo no quiero para él. Jamás he deseado ver a Edward convertido en un inmortal. Pero ahora admito que esa es la última opción que nos queda, porque sin Edward no seriamos más "Los Cullen".

-Si te sirve de consuelo,de verdad que lamento haberos metido en todo éste lío. Y yo amo con todo mi ser a Edward.

-Lo sé, me equivoqué antes, y lo reconozco. Me di cuenta esa noche, me doy cuenta ahora en la forma en la que te comportas, sé cuanto temes perderle, y sé por experiencia personal que sentirse de esa manera solo puede significar amor. - nos quedamos calladas por varios minutos, antes de que ella tomara una bocanada profunda y me tendiera su mano - ¿Paz? - preguntó con una sonrisa conciliadora.

-Paz- le respondí con la misma clase de sonrisa, mientras estrechaba su mano.

FIN FLASH BACK

A insistencia de Carlisle, había salido de caza con Emmett, Rosalie, Jasper y Alice, mientras Esme se había quedado en casa cuidando de Edward. Sabia que con ella estaba al seguro, después de todo era con su madre que se encontraba.

Pero no era particularmente cómodo estar en presencia de otras dos parejas sexualmente activas; así que cuando después de unas horas me quedé sola, con la tripa llena después de haberme topado con una manada de alces, y sin desear cuestionarme que hacían éstas dos parejas entre caza y caza. Me di la media vuelta para avanzar en dirección a la mansión de los Cullen. No soportaba un minuto más estar alejada de Edward.

Entré sigilosamente en la casa, más por costumbre que por cualquier otra cosa. Pero sin duda agradecí mi elección en cuanto descubrí la escena que estaba por asistir. Escuché la música del piano, y enseguida supe donde se encontraba Edward, al asomar mi cabeza por el umbral de la puerta de la sala de estar, gracias al reflejo del cristal que sustituía a la pared sur, pude ver que Esme se encontraba con Edward sentada en uno de los sofás leyendo un libro.

Estaba por anunciar mi presencia, cuando sin ningún pre aviso, Edward interrumpió su música y se levantó del banco, impresionandome no solo a mi, también a Esme que lo veía extrañada.

Edward se sentó en el sofá junto a su madre, después bajó la cabeza hasta tenerla recargada en el regazo de ella.

-Mamá, acariciame a la cabeza – pidió Edward como si nada. Esme dejó de lado el libro que estaba leyendo para hacer lo que se le pedía, pude notar que había visto mi reflejo en el cristal cuando nuestras miradas se cruzaron. Sabia que Edward no se había dado cuenta de que estaba allí, no tenia ni idea de como lo sabia, pero así era.

-¿Y eso?- preguntó Esme entre conmovida y risueña, mientras su mano se deslizaba por los cabellos de Edward – Hacia mucho que no hacíamos esto.

- Lo sé, pero lo echaba de menos, ¿sabes?. No te molesta, ¿verdad? - giró su cara para poder ver los ojos de Esme.

-Por supuesto que no, mi pequeño ángel. Me ha extrañado un poco, eso es todo.

- Hacia ya un tiempo que quería hacerlo, pero siempre hay alguien mirando. No quería escuchar a Emmett diciéndome que aun soy un niñito de mamá.

-Si, últimamente te hemos tenido un poco asfixiado.- reconoció Esme.

-¿Un poco?, ya he olvidado por completo lo que es la privacidad- reí para mis adentros por lo que seguramente estaba recordando Edward, nuestro miedo había llegado a tal punto que Emmett había incluso entrado a vigilarle mientras estaba en el baño; ese día resultó muy divertido, nunca había visto a Edward tan enfadado, ni a un sujeto del tamaño de Emmett sintiendo miedo por un humano.

-Lo hacemos porque te queremos, Edward. ¿Lo sabes, verdad?

-Si, claro que lo sé. - permanecieron unos minutos en silencio, mientras Esme alaciaba los cabellos de Edward, y él veía algún punto entre las patas de su piano, cuando de repente Edward suspiró y le susurró a su madre muy bajito, tanto que otro humano no lo habría escuchado – Tengo miedo, mamá.

Sentí mi corazón partirse en ese momento. Para mi era una tortura saber que Edward estaba experimentando cualquier clase de sentimiento negativo, no quería que sufriera , no quería que sintiera miedo. Me fue inevitable no odiarme en ese momento, todo era culpa mía, yo había llegado a ésta familia a traer la desgracia, y a robarles el corazón a su ángel.

Y lo peor de todo era que ese ángel me había correspondido, que me amaba tanto como yo lo amaba a él. Y yo era tan débil, tan egoísta que no fui capaz de retirarme cuando aun podía, y ahorrar todos estos problemas y preocupaciones; porque ahora era imposible, mi lugar estaba junto a Edward. ¿Por qué los Cullen no podían odiarme?, ¿Por qué no podían también ellos echarme la culpa de todo esto de la misma manera que yo lo hacia?, de esa forma para mi seria más fácil, sobre todo para mi conciencia, en cambio para ellos, nada de esto lo había causado yo.

Aparté de mi mente momentáneamente todo sentimiento de culpa que podía sentir, había algo más importante en éste momento, como prestar mayor atención a lo que se estaban diciendo, para ver de qué manera Esme iba contestar a lo que le había apenas dicho Edward.

- Lo sé, esto es lo que solías hacer cuando tenías miedo. Pero todo va a salir bien, eso te lo prometo. Ellos no te harán ningún daño.

Sabia que Esme nunca había estado frente a los Volturi, y era evidente que no tenia ni idea de que tan peligrosos pueden llegar a ser. Porque a juzgar por la seguridad de sus palabras, cualquiera diría que de verdad ella está convencida que saldremos todos ilesos de ésta situación, sobre todo Edward. Bendita ignorancia, como quisiera yo tener esa misma seguridad.

- La verdad es que tengo miedo por ustedes. Todos conocemos las reglas, ¿Y qué harán cuando sepan que yo he sido parte de ésta familia desde que nací, y que conozco la verdad sobre los vampiros desde hace casi once años?

Como amaba a ese chico no, a ese hombre. Él podía temer por su vida, por su seguridad, y en cambio sus miedos y preocupaciones estaban dirigidas hacia su familia. Seguro que en mi vida anterior tenia que haber sido una muy buena persona, para que me recompensaran con alguien como él, porque si se hablaba de lo que había hecho en ésta vida, pensar en que merecía a alguien como Edward era de locos.

- Seguro que mientas nos matan por lo que han hecho- continuó Edward con una risa amarga, y sentí algo frío recorrer mi espalda cuando él pronunció la palabra matan – se empiezan a reír de ustedes por haber conservado todos éstos años a una mascota humana.

Estaba por interrumpir cuando el reflejo de Esme me dio a entender que eso no iba a ser necesario, de alguna manera ella habrá intuido mis intenciones. Sabia que Edward bromeaba mucho sobre ésta clase de cosas, de que él era diferente del resto de nosotros por ser humano, pero de cualquier manera no me gustaba cuando lo hacia. No sabia por cual motivo, siempre tenia la impresión de que él se sentía inferior , y eso simplemente no estaba bien.

-No vuelvas a decir eso Edward, por favor- le dijo con calma, pero aun así había con una cierta nota de autoridad en su voz, nunca antes había escuchado que hablase de esa manera. Se me ocurrió pensar que Esme le hablaba así cuando quería reprenderlo. - Tú eres un miembro más de ésta familia, de la misma manera que lo somos tu padre y yo, o cualquiera de tus hermanos. ¿Qué más das si ahora eres humano? Tú siempre has sido perfecto, siempre has sido especial, desde que eras una cosita menuda a la que llevaba en mis brazos como si perteneciera allí.

-Aun me puedes llevar en brazos, mamá. Todos ustedes pueden, incluso Alice. - bromeó Edward.

-No era eso a lo que me estaba refiriendo, y lo sabes. Además pronto serás uno de nosotros, lo queramos o no, seguro que los Volturi te obligaran a convertirte.

-Los odio- sentenció de repente Edward- odio que ésta decisión la tenga que tomar como una obligación.

-Pero mi pequeño ángel, ¿Tú no habías decidido ya que deseabas ser trasformado?- Esme estaba dando voz a la pregunta que a todos le rondaba la cabeza, yo sabia el por que, por mucho que Edward no lo hubiese dicho a nadie de manera explicita, por esa simple frase que pronunció esa noche, yo lo sabia. Conocía como funcionaba su mente, y estaba segura que de encontrarme en su lugar, yo hubiese pensado lo mismo.

-Claro que si. Y me trasformaré en uno de ustedes, eso lo sé. Pero quería que fuese una decisión solo mía. Quería que se hiciese con mis términos y a mi modo, no porque DEBO hacerlo. Quería ser trasformado para poder estar siempre con Bella, y bueno con ustedes. Quería hacerlo por amor, no para salvar mi vida.

-No tiene por que ser diferente, serás trasformado solo un poco antes de lo previsto. Pero las cosas no van a cambiar. Bella te seguirá amando igual, tú y ella se aman tanto como nos amamos tu padre y yo. Y de igual manera van a tener toda la eternidad por delante, y para ustedes será incluso más fácil amarse, porque no se tendrían que preocupar por tu sangre, o que ella te pudiera hacer daño, incluso sin querer. Y estarías más seguro en el momento de la llegada de los Volturi, tendrías las armas para defenderte tú solo. Además, ¿No te has lamentado siempre de que quieres estar a la par con tus hermanos?, en una lucha contra ellos, como fuerza física tú serias superior a ellos.

Esme lo estaba dejando sin argumentos. Podía verlo en el reflejo del cristal, cada vez que Edward estaba por replicar algo de lo que se le decía, las palabras de su madre le hacían darse cuenta de que efectivamente ella tenia razón.

-¿Puedo pensarlo un poco más?- pidió, asemejando de repente a un pequeño niño de tres años, un niño que se me antojó divino de igual forma.

-Todo el tiempo que quiera mi niño- Esme se agachó para depositar un beso en la frente de Edward – pero que no sea demasiado, ¿vale?- bromeó

-Lo prometo- después de eso, al poco tiempo se quedó dormido mientras su madre continuaba acariciando su cabeza.

Ni Esme, ni yo nos movimos de nuestro lugar, ni siquiera dijimos una sola palabra. Ambas nos quedábamos viendo nuestros respectivos reflejos en el cristal, de vez en cuando Edward pronunciaba alguna palabra que nos hacía cambiar la atención de nuestra mirada, pero siempre volvíamos al punto de partida, a comunicarnos con los ojos. Sabia lo que ella me estaba pidiendo, que la ayudara a salvar a su hijo, que lo hiciera entrar en razón.

Edward tenia que aprender a dejar de lado su orgullo, y aceptar jugar con las cartas que le habían tocado, e incluso verle el lado positivo a todo, porque como le había hecho ver Esme, en realidad nada cambiada, porque ser trasformado era una decisión que Edward ya había tomado. Pero era tan cabezota, que no lo reconocía, y alguien tenia que hablar con él, y esa iba a ser yo.

***

-¡Emmett!, ¿quieres dejarlo ya?- escuché que Edward gritaba exasperado desde la cocina – Juro que si tengo que escuchar uno más, no respondo – amenazó. Me reí para mis adentros, Edward no estaba del todo equivocado, el último había sido de verdad patético, y hacia reír solo por lo estúpido que era.

Me encontraba en el lavabo de invitados de la segunda planta, cambiándome de ropa, de acuerdo que yo no sudaba y nunca olía mal, pero eso no quería decir que no tuviera un mínimo de higiene para cambiarme todos los días, sobre todo considerando que es algo que Alice no perdona.

Los demás se encontraban en la planta inferior, quien en la sala de estar viendo las noticias de la mañana, o los que estaban en la cocina haciéndole compañía a Edward, mientras él desayunaba, el qué no era un caso que yo no estuviera cerca cuando el olor a comida humana inundaba el ambiente.

Emmett hacia un par de días había encontrado su nueva fuente de diversión que iba de la mano de su más preciado pasatiempo (cuando no se trataba de nada que tenia que ver con Rosalie, claro está), fastidiar a Edward. Se pasaba las horas contándole chistes a su hermano para "entretenerlo", y eso a Edward lo estaba desquiciando.

Todos sabíamos el verdadero motivo de Emmett detrás de sus acciones, incluido Edward. A nadie se le había pasado por alto que toda ésta situación le estaban poniendo los nervios de punta a Edward, y saber que todos esperábamos una respuesta de él, lo irritaba siempre más ; fue por ese motivo que Emmett pensó que la idea de los chistes lo distraería, no solo dejaría de pensar en lo que se avecinaba, sino que también eso le permitía descargar toda sus frustración sobre su hermano. Pero saber que sus intenciones tenían un fin positivo, no hacia que Edward encontrara sus chistes más graciosos.

-Vamos Eddie, si todos aquí sabemos que los adoras – escuché la burlona voz de Emmett – si me pides por ellos hasta en tus sueños.

-Yo más bien lo que creo es que me están provocando pesadillas- gruñó Edward, y no sabia lo cerca que estaba de la verdad, porque la noche anterior no había parado de pedirle a Emmett que lo dejase en paz. - Te propongo algo, si paras con los chistes, tal vez, pero solo tal vez te puedo dejar que me llames Eddie.

-Vaya, ésta no la vi llegar- comentó Alice- para haber propuesto algo así, tiene que de verdad odiar esos que tú llamas chistes, Emmett.

En ese momento salí del lavabo, y empecé a bajar las escaleras. Al llegar abajo, vi que Carlisle, Esme y Jasper estaban sentados en el sofá viendo las noticias. Me asomé por la cocina, y vi a Edward tomando lo que quedaba de lo que parecía un zumo de naranja, Emmett y Alice parados en frente de él, y Rosalie sentada junto a su marido, con la cara que bien daba a entender que estaba pensando seriamente en matarlo.

-Nah- Emmett hizo un gesto con la mano para restarle importancia al asunto – ya he dicho que los adora, solo que aun no se ha dado cuenta de ello. Edward a ¿qué no sabes lo que es una pelusa en una silla?- no esperó siquiera que Edward abriera la boca, cuando contestó - ¡Una pelusilla!

Muy bien, éste era incluso peor que el anterior. Edward apoyó la cabeza en su palma derecha, mientras emitía un largo suspiro de resignación.

-Emmett, ten cuidado que ya está llegando al limite- le advirtió Jasper.

-Alguien me podría recordar por cual motivo fue que yo mismo decidí confinarme en éstas cuatro paredes, ahora podría estar en el instituto, descansando por unas horas de éste tentativo de comediante que tengo por hermano mayor- dijo Edward, mientras con la otra mano se masajeaba ligeramente la zona de la frente, como si sufriese de dolor de cabeza. Mi cuerpo reaccionó de manera automática, y me acerqué a él para sostituir su mano con las mías. Él levantó la vista para mirarme con sus hermosas esmeraldas llenas de amor, dándome a entender quizás que agradecía el gesto, y el frío que esto aportaba.

-Lo sé hijo- le dijo Carlisle desde la sala, en un tono comprensivo- todos sabíamos que al final te ibas a cansar de estar aquí; pero creo que tuviste una excelente idea, y ahora ya es tarde para dar marcha atrás cuando ya en el instituto saben que no vas a volver por éste año escolar.

Después de lo ocurrido esa noche, y a sabiendas de que la trasformación se iba a adelantar, Edward entendió que no le seria posible terminar su ultimo año escolar, al meno no éste año. De seguro seria mucho para él soportar la presencia de más de 300 humanos, con su sed de neófito; fue por ese motivo que él mismo aceptó no continuar, y Carlisle les dijo a sus profesores que Edward no podía salir de casa visto que había tenido una recaída de su reciente enfermedad y ya volvería en septiembre. Aunque en realidad el año próximo ya estaríamos todos en otra ciudad.

- Pero necesito salir de aquí, y alejarme de él – apuntó con la mano a Emmett, sin siquiera molestarse en mirarlo. -¿Alguien me podría dar una mano? - pidió al aire.

-Emmett, un año...- le dijo enigmática Rosalie, y la cara de Emmett se ensombreció. No quise ni preguntarme a qué se refería Rosalie, pero una vaga idea si que la tenia, y honestamente me asqueó un poco pensar en ello.

-Deja en paz a tu hermano, Emmett – le dijo Esme entrando ella también por la puerta de la cocina.

-¡Hey!, eso si que no es justo, no puedes poner a todos en mi contra- se lamentó Emmett.

Edward puso la cara más inocente que hubiese visto antes de contestarle.

-Cuando uno está en clara desventaja, como lo estoy yo contigo, tiene siempre que buscar la manera de aliarse con otros más fuertes.

- Si la pones de esa manera, que me tendría que enfrentar contra ellas, entonces no venceré jamás. Las has tenido a todas en tus manos desde el primer día. Que lastima, porque el siguiente sí que es divertido... ¿Sabes lo que le dijo un plátano a una gelatina?

Edward se levantó de inmediato, y tomó mi mano, antes de encaminarse fuera de la cocina.

-Vamos Bella, ya no puedo más- me dijo. Yo no tuve más remedio que ir detrás de él.

-¿A dónde van a ir?- nos preguntó Carlisle.

-A dar una vuelta por los alrededores- le contestó Edward- no te preocupes papá, que no nos acercaremos al pueblo. Nadie me verá- le aseguró.

-Eddie, no te puedes ir sin saber la respuesta- Emmett empezó a caminar detrás de nosotros- mira que si no te la digo ahora, esperaré a que vuelvas...

Edward suspiró resignado, antes de voltearse para encararlo.

-Muy bien, ¿Qué le dijo?

La sonrisa de Emmett creció más antes de contestar – Todavía no me desnudo y ya estás temblando.

-Emmett, ese ha sido de verdad disgustoso – fue la única respuesta que le dio Edward, antes de darse una vez más la vuelta, y empezar a dirigirme a la puerta principal de la casa. - Volvemos en una hora, más o menos – le dijo a su familia.

-No te olvides de llevar la chaqueta, parece que va a llover de nuevo – le dijo Esme.

-Claro mamá – se colocó la chaqueta y salimos de la casa, cuando oímos a Emmett que nos gritaba.

-Ten cuidado y la pierdes, no te pase como al ozono que perdió su capa.

Ésta vez Edward ni se molestó en contestarle, y empezamos a caminar en silencio, mientras nos dirigíamos al prado. Me había dado cuenta de que había llegado mi oportunidad, era el momento de hablar con él, y hacerle entrar en razón.

***

Llegamos al prado, y Edward se sentó en la grama húmeda, llevándome con él. Me acomodé a su lado, mientras él pasaba un brazo sobre mi espalda.

-Me estaba volviendo loco allí dentro- dijo de repente, y yo sonreí para mis adentros antes de contestarle.

-Lo sé cariño. Pero reconoce que algunos eran buenos.

-Bella, mitad de esos chistes eran patéticos, y la otra mitad eran simplemente disgustosos, por no contar que hay hasta algunos que son las dos cosas a la vez. - dijo frustrado, y ésta vez sí me reí abiertamente.

-¿Sabes por qué se comporta de esa manera, verdad?

-Claro que lo sé, no soy ningún ciego. Pero no me ayuda, la tensión sigue allí, y tal vez con mayor intensidad, porque el hecho de que no me digan nada, me recuerda aun más que todos están esperando una repuesta por mi parte.

-Aquí nadie te está presionando, Edward. Pero no podemos evitar sentir miedo, eso es todo.

-No puedo evitarlo, Bella. Simplemente no puedo, me molesta pensar de esa manera ¿crees que no sé que me estoy comportando como un crío?, pero siento como si me hubiesen privado de algo. Como si me encontrase en alguna especie de dictadura y perdiese la opción a elegir, a saber que mi destino era una decisión solo mía.

- Sigue siendo tuya. ¿No te das cuenta que tú sigues teniendo de igual manera ese privilegio? Tú ya sabias que querías ser trasformado, incluso lo habías ya anunciado. No cambia en nada si tiene que ser antes, porque sigues teniendo algo que ninguno de nosotros ha tenido : la elección. Yo no pude elegir, y por lo que sé nadie de tu familia. Y te aseguro que ni siquiera los Volturi escogieron ser parte de éste mundo, todos nosotros nos despertamos perteneciendo a una raza diferente. En cambio tú lo vas a hacer porque quieres, porque es eso lo que deseas.

-Quiero ser trasformado, claro que si. Pero es solo... - se mordió el labio inferior dudoso.

- Edward, mi pequeño ángel. Odio tener que decir éstas cosas, pero he decidido que quiero ser por completa honesta contigo ésta mañana. Tu decisión ya no tiene que ver solo contigo, porque tu familia está por completo petrificada ante la sola idea de llegar a perderte, y no solo ellos. Date cuenta que ésta decisión ya no te afecta solo a ti, porque estarías decidiendo por los dos. Imaginate que yo soy como una marioneta que se mueve solo gracias a los hilos que tú controlas. Si tú vives, entonces yo vivo. Pero si tú mueres, yo muero contigo.

-¿Que no me están presionando, cierto?- preguntó sarcástico. - ¿Y eso como se llama?

-No, esa no es mi intención. Como ya te dije antes, solo te estoy diciendo la verdad sobre lo que siento. ¿Tienes miedo de la trasformación, eso es lo que ocurre?

-Por supuesto que no. No se trata de eso.

-¿Entonces de qué se trata?

Respiró profundo, antes de contestarme.

-Muy bien, si te digo que ya he tomado mi decisión, que estoy dispuesto a ser trasformado ésta misma tarde, ¿me contestarías una pregunta?, y quiero que seas por completo sincera conmigo, no me importa si la respuesta no me va a gustar.

-Contestaré todas las preguntas que quieras.

Volvió a morderse el labio inferior - ¿Me amarás igual cuando deje de ser humano?

¡Así que en el fondo era ese el problema! Me giré de modo que nuestras miradas se encontraran de frente, y alargué mis brazos, para sostener su cara entre mis manos.

-Yo te amaría de cualquier manera. Te amaría igual si tuvieses tres ojos, y las piernas en lugar de los brazos. ¿Sabes?, creo que incluso te amaría si fueses un asqueroso licantropo.

La sonrisa de Edward aumentaba con cada palabra que le decía.

-Así que respondiendo a tu pregunta, si. Te amaré de la misma manera cuando dejes de ser humano.

Me besó apenas terminé de pronunciar palabra, era un beso completamente cargado de amor y pasión, un beso que inevitablemente me pedía más. De repente, fue él mismo quien interrumpió el beso, se levantó, y me tendió la mano para que yo también hiciese lo mismo.

-¡Vamos! - urgió.

-¿A dónde?

-A casa, quiero ser trasformado hoy mismo.

-¿Estás seguro, Edward?, tú sabes que nosotros no queremos que hagas algo en contra de tu voluntad, ¿cierto?

-Estoy tan seguro como que sé que te amo. Ya no tengo motivos para esperar.

-De acuerdo, es tu decisión cariño. - me solté de su agarre para levantar la mano y acariciar su mejilla - Pero si tengo que admitir que voy a extrañar ese verde de tus ojos. Juro que jamás había visto un color tan hermoso. - me sonrió, antes de posar su mano sobre la mía, y juntarlas nuevamente.

- Estás siendo solo parcial. Lo dices porque me amas. - lo dejé hablar, mientras empezaba a dirigirme en dirección a la casa. Pero tuve que detenerme cuando Edward apretó mi mano, en un gesto de pedirme que parara en mi andar. - Todo esto yo lo tenia planeado de una manera completamente diferente. Pero visto que me han obligado a cambiarlas, tengo una nueva condición que "imponer" antes de ser trasformado, y ésta pretendo que se cumpla – levantó las manos que teníamos entrelazadas, y besó mis nudillos - ¿Bella?

-Dime- sus ojos se volvieron suplicantes antes de hablar.

-Quedate a mi lado en todo momento- me pidió.

Sonreí por sus palabras, había apenas desperdiciado su aliento, nunca se me hubiese ocurrido dejar su lado en algún momento durante esos tres días de agonía que le esperaban.

-Así será- le aseguré- No solo durante la trasformación, te prometo que voy a estar a tu lado el resto de la eternidad.

Continuará...

No tengo palabras para justificarme, lo sé. Así que me limitaré a decir la verdad, ésta historia había perdido por completo su inspiración, llegué a un punto en el que no sabia más de qué manera tenia que continuar. Por lo tanto decidí que esperaría a que ésta regresara, en lugar de escribir algo solo porque tenia que hacerlo, pero aun así, y si bien en mi mente ya tengo resuelto de que modo van a seguir las cosas, y como va a terminar todo, no estoy muy segura del resultado de éste cap, quizás porque me resultó un poco difícil cogerle nuevamente el ritmo. Así que si a alguien no le gustó, lo lamento, no doy para más...

Bien hacedme saber que os ha parecido... Besos Ros.