Disclaimer: Nop, sigo teniendo los mismos miserables dos mil pesos en mi cuenta, así que The Mentalist no es mío.
A/N: Quiero agradecer por los reviews, ha sido fantástico saber que la historia les ha gustado. En especial a Lara a quien no pude agradecerle a través de un privado.
Parte final de este minific. El rate es M, por violencia y vocabulario. Comentarios, opiniones y críticas son bien recibidas. Especialmente en esta parte, me gustaría saber qué es lo que piensan. Y supongo que no me queda más que decir gracias por pasarse y leerlo.-
Desolation
Por primera vez desde que se habían encontrado, Grace Van Pelt notó algo que había pasado desapercibido para ella hasta entonces: el vacío y la tristeza en los ojos verdes de su jefa. Se había dejado engañar por la aparente tranquilidad y la sonrisa amable, pero la careta había desaparecido y dejaba ver a otra Teresa Lisbon. Una que parecía a punto de caer a un abismo; con la culpa y el dolor incrustados en el alma.
-Como te dije, el FBI sabía la localización de Red John y le caería encima en cualquier momento…el único impedimento era la orden del Departamento de justicia...y eso sólo tomaría algunas horas. Se asignaron agentes para vigilarlo; dado que sabíamos de lo que era capaz y que si lograba escapar, era más que probable que no tuviésemos otra oportunidad de atraparlo en mucho tiempo…-cerró los ojos, ordenando los eventos en su mente-Rick estaba a cargo de las vigilancias y yo sabía que esa sería mi única oportunidad para hacer lo que debía, por lo tanto me las arreglé para que me asignara a la última guardia, alrededor de las cuatro de la mañana…sabía que a esa hora, me sería más fácil llevar a cabo lo que tenía planeado…
Van Pelt miraba hacia un punto lejano en el horizonte, sin emitir palabra alguna. Sabía que era difícil para Lisbon contarle todo, y quería ser de alguna manera, una especie de confidente para ella…tan sólo esperaba que pudiese aliviar en algo sus tormentos…
-Sin embargo-continuó-tenía que actuar rápido…pronto comenzaría a amanecer y la oscuridad del lugar era mi mejor cubierta…-comenzó a masajear sus sienes, algo cansada-pero también tenía alguna ventaja…mi compañero y yo estábamos asignados a la vigilancia del frente de la casa en la que se escondía, teníamos nuestra base en una pequeña fábrica textil que en esos momentos estaba sin operar por algunos problemas con los impuestos…en fin-suspiró-antes de ir allí, había examinado los planos del lugar, y existían varios lugares por los que podía salir sin ser vista y llegar hasta la casa de Red John. Sin perder más tiempo, puse una droga en el café de mi compañero y me fui… nuestra comunicación con el equipo era escasa, sólo la necesaria, para evitar que pudiesen ser interceptadas. Así que tenía alrededor de una hora antes de que los demás se dieran cuenta de que algo iba mal…
Su respiración se hacía más pesada a cada momento, sus manos no dejaban de temblar y parecía que su corazón quería salirse del pecho. Si seguía así, sabía que no podría cumplir con lo que se proponía, y probablemente acabaría muerta. Se detuvo unos segundos, obligándose a recuperar la calma. Una vez lo hubo logrado, se deslizó a través de las sombras silenciosamente y en menos de un minuto, se hallaba en la casa de Red John. Entrar era un poco más complicado, pero no imposible. Tan sólo debía actuar con sigilo y aplicar uno de los trucos abre puertas de Jane. El rostro sonriente del consultor apareció en su mente, y tuvo que hacer un gran esfuerzo para reprimir el temblor que comenzaba a recorrer su cuerpo. No necesitaba su recuerdo ahora, no en esos momentos…ya tendría tiempo para pensar en él, cuando todo hubiese concluido…
Desde el apenas audible "clic" que hizo la puerta al abrirse, hasta que estuvo frente a Red John pasaron apenas unos minutos, pero a ella le parecieron horas. Era increíble que un hombre que asesinaba sin piedad alguna, tuviera tal expresión de paz cuando dormía. Se sintió asqueada, el odio creciendo a cada momento dentro de su pecho. Pateó la cama y el asesino alcanzó a abrir los ojos, pero no fue capaz de verla. Luego volvió a dormir profundamente, esta vez, gracias al golpe que ella le dio con el arma.
Agua fría sobre su rostro, metiéndose por su nariz e impidiendo que respirara. En un intento desesperado por captar algo de oxígeno, trató de abrir la boca, pero le fue imposible. Tenía una mordaza atada fuertemente en la boca, que le provocaba cortes en las comisuras de los labios y permitía que probara el sabor de su sangre. Red John abrió los ojos lentamente, un dolor palpitante en su sien, en las piernas y manos, que tenía sujetadas con fuerza por cuerdas como bien pudo comprobarlo. Apenas podía distinguir algunas cosas en medio de la oscuridad que reinaba en el lugar, pero lo suficiente como para darse cuenta que aún seguía en su casa. Le pareció irónico que él, alguien con una inteligencia superior a la mayoría, fuese secuestrado en su propio hogar. "Patrick Jane" fue el primer nombre que se le vino a la cabeza. Seguramente el maldito había sido capaz de encontrarlo. ¿Pero cómo? Se había asegurado de cubrir muy bien su rastro después que el imbécil de Cye decidiera traicionarlo…
-¿Despertaste?-Una luz cegadora le dio directo en los ojos. Cuando por fin pudo abrirlos un poco, distinguió una figura, sentada a unos metros de él-Me alegro, no te mataré mientras estés inconsciente…-"¿una mujer lo había capturado?"-¿estás cómodo? Espero que no…todo el esfuerzo que he hecho para capturarte no valdrá la pena si lo estás…-la mujer se levantó, acercándose. Entonces reconoció a la agente que trabajaba con Jane...-he estado pensando cuál es la forma en que mereces morir, y no podía decidirme la verdad…hasta que descubrí este objeto… ¿lo reconoces no?-movía suavemente su cuchillo (¿¡cómo se atrevía a tomarlo! ¡Era su cuchillo!) Y pensé "¡oh qué demonios! seguro estará feliz de experimentar lo que sus víctimas sintieron cuando las asesinaba…."
Sintió el cuchillo hundiéndose en su piel lenta, dolorosamente. Pero no profundo. Un gemido escapó de su boca, pero fue ahogado por la mordaza. Inmediatamente después, un puñetazo le volteó el rostro, y sintió la sangre escurrir por su nariz. Luego otro corte y otro; nunca profundos, pero si dolorosos. Más puñetazos, algunas patadas y nuevos cortes. Por primera vez en su vida, sentía al miedo apoderándose de cada célula de su cuerpo y lágrimas corriendo por sus mejillas. Y más cortes, más golpes, más dolor…experimentó un mareo intenso y de pronto todo comenzó a volverse negro…le agradeció a Dios el que fuese a perder la consciencia, ya no quería sentir más dolor. Pero un nuevo jarro de agua fría lo sacó del estado de sopor en el que se hundía. "Maldita perra" hubiese querido gritarle, pero sólo consiguió que un gimoteo saliera de su boca.
-¿Te duele?-le preguntó, presionando en una de las heridas que le había provocado. Un quejido y lágrimas fueron su respuesta-me alegro, maldito bastardo-. Hundió el cuchillo completamente en su estómago, provocándole un dolor intenso, que lo hizo moverse violentamente en la silla; cayó con fuerza sobre su costado, hiriéndose aún más. La sangre, su sangre, se esparcía por el piso, formando un pozo. Siempre había disfrutado verla correr, pero ahora le parecía la cosa más horrenda que había visto en su vida.
La mujer lo levantó del piso con algo de esfuerzo, y retiró el cuchillo de un solo tirón, lanzándolo lejos. El dolor lo dejó al borde de la inconsciencia otra vez, pero ella se encargó de despertarlo…una última vez.
-Ahora, maldita basura enferma, quiero que me mires…sí, mírame…el último pensamiento que tengas, la última maldición que digas, lo último que verán tus ojos, será a mi. Pero también quiero que sepas una cosa: todo este sufrimiento, todo este dolor, es de parte de Bosco. Sí, aquel agente al que esa maldita perra, Rebecca asesinó. Y de parte de Jane. Por lo que le hiciste a su familia… ¿estás decepcionado?- el odio se reflejaba en los ojos de ambos -por supuesto… esperabas convertir a Jane en alguien igual a ti… malas noticias imbécil, no pudiste… tú no puedes tenerlo…
Sacó su arma y le apuntó, directo a la cabeza. Él cerró los ojos, esperando el impacto; "Adiós infeliz" le escuchó decir. Luego el disparo. Luego la oscuridad.
Lisbon cayó al piso, temblando. El arma se escurrió de sus manos, y sintió cómo todo el contenido de su estómago subía hasta su boca. Se arrastró hasta un rincón, vomitando sin poder contener la horrible sensación que se apoderaba de ella. Acababa de torturar hasta la muerte a Red John. Acababa de convertirse en lo mismo que era el tipo que ahora yacía a unos metros de ella, muerto.
Lisbon había omitido la mayoría de los detalles de lo que había hecho, jamás permitiría que la agente cargara con tal confesión. Aquella carga le correspondía a ella, a nadie más….
Grace seguía mirando hacia un punto perdido en el horizonte, sin decir nada. ¿Qué podía decir que no sonara a que sentía lástima por ella, a que odiaba lo que se había hecho a sí misma, o el hecho que se sintiera incapacitada de poder ayudarla?
-Los agentes que habían estado vigilando, aparecieron minutos después. Habían escuchado el disparo y me encontraron allí. No había que ser un genio para darse cuenta de lo que había pasado…-el sol comenzaba a esconderse, y un aire algo frío empezó a correr-Rick apareció poco después. Dio un par de instrucciones, habló con los superiores y me llevaron en el más absoluto secreto al cuartel general…me interrogaron por un par de horas y pasé algunos días encerrada en un cuarto que acondicionaron para tal efecto. Una semana después comparecí frente a mis superiores y fui informada de que el "asunto" quedaba enterrado. Para todos los efectos, Red John había muerto en medio de un enfrentamiento con los agentes, en el cual yo no había participado. Y me pidieron sin sutilezas la renuncia. Un mes después estaba instalada aquí, en esta ciudad…tan sólo cogí el primer vuelo disponible y llegué aquí…lo único que lamento de todo esto, es haber lastimado a Rick…él me brindó toda su confianza y yo lo traicioné…
-Lo siento Rick-ni siquiera podía mirarlo directamente a los ojos, a pesar de saber que era lo mínimo que se merecía.
-No quiero tus disculpas-le respondió con sequedad-tan sólo…-tomó sus manos entre las de él dándole un suave apretón-espero que seas capaz de dejar atrás toda esta porquería y puedas vivir en paz.
Antes de que fuera capaz de decir cualquier cosa, Rick se había ido.
El taxi se detuvo y ambas mujeres bajaron en silencio. Eran ya alrededor de las siete de la tarde y la pelirroja había recibido ya tres llamadas de Rigsby, urgiéndola para que regresara. Al parecer el pobre hombre estaba pasando un mal rato con los hermanos de ella.
-Deberías haberte ido en el taxi-la reconvino Lisbon-habrías llegado más rápido.
-La casa de mi hermano queda a cuatro cuadras de aquí, y necesito la caminata…
Lisbon la miró con tristeza, sabiéndose culpable del estado de melancolía absoluta en el que Van Pelt parecía inmersa.
-Gracias por escucharme, Grace…lo necesitaba-le dijo a modo de despedida, tocando su brazo suavemente-sólo necesito pedirte un último favor: no le digas a nadie que vivo aquí…no quiero que-suspiró-…sólo diles que estaba de paso y que nos encontramos…
-Si así lo prefieres…-respondió agriamente. Lisbon tan sólo sonrió e hizo ademán de irse. Ella la tomó del brazo antes de que se alejara y le preguntó algo que estaba atravesado en su garganta desde que había escuchado la historia-¿Valió la pena?
Lisbon se quedó pensativa. En vez de contestar, le preguntó a su vez-¿te arrepientes de haber sacrificado tu carrera para estar con Rigsby?
-Ni por un momento-respondió inmediatamente-nunca he sido más feliz que desde el instante en el decidí estar con él.
Lisbon sonrió suavemente. Miró hacia un lado, evitando los ojos inquisidores de Grace y suspiró con fuerza.
-No te mentiré…hay noches en las que no puedo dormir…cierro los ojos y me veo a mi misma de vuelta en esa habitación, con la sangre de Red John en mis manos…pero siempre tengo el consuelo de que yo sí puedo soportarlo, sí puedo cargar con todo esto…puedo hacerlo, porque es por Jane….
Lisbon no dijo nada más. Simplemente se dio media vuelta y se fue. Van Pelt se mordió el labio para impedir, inútilmente, que las lágrimas anegaran sus ojos. Ahora todo estaba claro, demasiado quizás. Y ella no podía hacer nada. Lisbon estaba más allá de la salvación. Tan sólo podía observar como desaparecía tras doblar la esquina.
-oooooo-
