8. Buenos Aires
Habían pasado dos años, quizá tres, hasta era posible que hallan pasado cuatro. Lo cierto era que volvió a ver a la porteña aquella noche en una reunión en casa de USA.
Cigarrillo en mano, la joven conversaba alegremente con China. De alguna manera, lucia diferente.
Quería hablarle, estuvo a punto de hacerlo cuando Alfred la tomo de la cintura y ella sonrío. Ahora el británico se sentía idiota y murmuraba maldiciones para ambos, pero cuando la joven le dedico una sonrisa se le acabaron de pronto los insultos y luego escucho la voz de Alfred exclamar su nombre.
A regañadientes y tiempo después se unió a aquel grupo de personas, protestando por fuera y con una sonrisa por dentro
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-Puedes callarte de una vez!!- no sabia porque habían comenzado a discutir (quizás ya por costumbre) ni como había sido que salieron de la "fiesta"; Solo sabia que aquella chica estaba destruyendo literalmente sus nervios- ¿Acaso lo único que sabes hacer es sacarme de quicio?-
-es que…- la muchacha agacho la cabeza, ahora tenia una expresión que llegaba a lo triste. Debió suponer un gran esfuerzo para ella intentar sonreír y hablarle- es de la única forma de que me des pelota-
-¿Atención?- asintió en silencio- podrías intentar comportarte como una nación, como mínimo, así seria mas agradable estar contigo- no es que Inglaterra la odiara, todo lo contrario. Pero Arthur era así, nunca iba a admitirlo, siempre demostrando lo contrario, era como su forma de auto defensa.
-Tranquilo, voy a dejar de joder con todo esto, ya no lo soporto ni yo- se sentó en un sofá, fue cuando pudo ver que sus mejillas brillaban
-no me digas que estas llorando- balbuceo
-no planeaba admitirlo de todas formas- no pudo ni intento detener las lágrimas que brotaban de sus ojos, su cuerpo se lleno de frustración, era lo que siempre sentía cuando estaba junto al ingles.
Si bien siempre había sido una persona complicada, le resultaba difícil lidiar con el británico. En realidad podría decirse que no podían estar en una habitación sin discutir, pero aquel día se había dado por vencida.
Todos esos años de pelea constante habían terminado por frustrarla y por eso decidió dar una oportunidad a Estados unidos, por más que hacia tiempo que sabía lo que sentía.
-Te amo- balbuceo al cabo de unos minutos-siempre lo hice, todavía lo hago- intento sonreír- a pesar de todo-
Las palabras se juntaron en su garganta, no había forma de hacerlas salir, formaban un nudo. Se encontraba completamente desarmado, no se permitía abrazarla, no podía responder; solo mantener la expresión atónita en su rostro
-no tenes que responderme algo- se apresuro a decir- no es como si esperara que lo hicieras, solo quería…- Como si de unos de sus sueños se tratara, sintió la calidez sobre sus labios, y pronto su cabeza comenzó a dar vueltas.
Eso no podía estar pasando, ese no era Arthur, de ninguna forma el se comportaba así. Pero si de todas formas era su sueño, no veía razón para no dejarse llevar. Ahora eran solo ella y el, nada mas le importaba.
***
Observo de nuevo el cuerpo de la porteña, tenia marcas por todos lados, y a su gusto las cicatrices quedaban horribles en una mujer.
Aun así, debía admitir, que la mayoría eran obras suyas, y es que…si tan solo ella no buscara problemas siempre!...
Miro por la ventana, la luz comenzaba a colarse por ella, Beso otra vez su frente y sin mas, se fue.
N/A: Tarde mucho en subir este capitulo, la escuela me quita muy fácilmente la inspiración. En fin, solo me quedan 2 capitulos mas :3 Espero que disfruten este
