CAPITULO 2: UN ADIÓS PARA SIEMPRE

Luego de llegar al patio de la Madriguera, Ron hizo señas a Harry y Hermione para que lo siguieran. Ron entró en la casa y subió las escaleras hasta su cuarto. El ghoul que todo ese tiempo había ocupado su habitación fingiendo ser él ya no estaba.
- Parece que lo han regresado al ático… - repuso Ron al mirar su cama, luego de entrar - … fue de mucha ayuda. - dijo después, y se sentó en la cama, seguido de Hermione; Harry en cambio se sentó en el suelo frente a sus amigos.
- No puedo creer que todo haya terminado, - luego dirigió una mirada triste hacia el suelo y dijo:
- Lástima que Fred no estuviera para verlo. - al decir esto Hermione puso una mano cubriendo las de él, que estaban en su regazo, mostrando así su apoyo. El chico le respondió con una mirada y sonrisa tierna y dulce y apretó su mano fuertemente.
Sin que Harry pudiera decir algo, de repente unos ruidos irrumpieron desde el patio, parecían voces y pasos de mucha gente. Harry que era el que estaba más cerca de la ventana se levantó de un respingo y miró por aquella. Se veía mucha gente entrar por la puerta del patio, el cual estaba lleno de sillas acomodadas alrededor de lo parecía ser una cavidad bien hecha (seguramente con magia) la cual tenía puesta encima, bastante arriba del suelo, una estructura de metal de color dorado que sostenía un cajón de color verde añejado como la madera, que como se podía deducir era el de Fred.
Al ver esto, su estómago le dio un vuelco y quedó paralizado en la ventana como si hubiera visto un fantasma. Ron y Hermione se le acercaron para ver lo que había afuera y luego Ron dijo:
- Parece que debemos bajar. - con un tono muy suave y un cuanto ahogado.
Hermione se le acercó rápidamente y lo tomó de la mano fuertemente, y salieron de la habitación. Harry fue detrás de ellos, en ese momento deseaba estar con Ginny.
Mientras bajaban las escaleras, Harry no podía sacarse de la mente la idea de ver a la familia Weasley a los ojos, principalmente a Molly y Arthur y también a George; todo eso lo tenía muy preocupado.
Cuando atravesó la sala se encontró con Ginny, quien estaba parada en el umbral de la puerta que daba al patio. Harry se le acercó lentamente y la rodeo con un brazo por los hombros, entonces ella avanzó un poco y él acompañó sus pasos, hasta que llegaron a las sillas. Muchas personas habían ido, estaban alumnos y exalumnos del colegio, algunos eran los que habían estado con Harry en la sala común hacía unas horas. También estaban los amigos del señor Weasley (la mayoría del ministerio), sin olvidar a Kingsley y Garrid que estaban parados en un extremo. Harry pudo ver a Andrómeda, la madre de Tonks, con su nieto en brazos, al verlo, no se pudo sacar la idea de la cabeza de que sus padres estaban muertos y los había logrado conocer, eso le pesaba demasiado, se sentía muy mal por ello, ni siquiera a idea de ser su padrino podía mejorar las cosas del todo. No podía dejar de pensar que era su culpa; pero al mirar al niño parecía estar mirándose a si mismo, ya que igual que él no habían logrado conocer a sus padres, y capas esta culpa que sentía en ese momento era la misma culpa que sintió Snape cuando murieron Lilly y James. Y habiendo muerto sus padres, tenía todavía a su padrino, como Harry tuvo en algún momento a Sirius. Pero el pequeño tenía varias ventajas más que las que tuvo Harry de pequeño: tiene también a su abuela, y un padrino que va a estar con él siempre. Y los dos tienen a los Weasley, que se convirtieron para Harry en su familia, como se convertirán en la familia del pequeño Tedd también.
Mientras Harry pensaba todo esto, no había quitado su mirada del pequeño con su abuela. Luego Ginny lo miró y dijo de repente como si supiera lo que estaba pensando:
- A Tonks y Lupin los enterraron esta mañana en al casa de la madre de Tonks, fue algo corto. Si quieres después vamos a verlos.
Harry asintió con la cabeza.
- Vamos. - dijo Ginny poniéndose de pie.
Se acercaron a Ron y Hermione que estaban sentados en unas sillas delante de todo, cerca de Tía Muriel, quien no hablaba con nadie.
Luego, de la casa salió un hombro, el cual Harry reconoció como el mismo que dirigió la boda de Hill y Fleur, un mago bajito de corte ralo, el cual atravesó el patio seguidos de los sres. Weasley. El mago se paró en una especie de tarima atrás de toda la estructura de metal, y poniendo la varita en su cuello dio comienzo a la ceremonia. El discurso no fue largo, sólo unas breves palabras. Luego al terminar, con un leve movimiento de varita, la estructura que tenía delante suyo fue bajando lentamente mientras todos emitían sollozos a su alrededor. Molly y Tahúr estaban abrazados muy fuertemente. Bill estaba consolando a Fleur, acariciándole el cabello con una mano, mientras que con la otra sujetaba el hombro de Percy que estaba sentado al otro lado de él.
Ron sujetaba fuertemente la mano de Hermione mientras lágrimas caían de su rostro. Ginny lloraba desconsoladamente mientras sujetaba su cabeza en el hombro de Harry. Él también lloraba pero muy silenciosamente.
Terminada la ceremonia, la gente se fue acercando a los sres. Weasley para expresarles su pésame. Neville, Seamus, Dean y Luna fueron con Ginny y Ron, también estaban Cho Chang, las mellizas Patil, Lavender Brown, Ernie Macmillan, y muchos más que Harry vio llegar.
Le llamó la atención un grupo de chicos que se iban acercando a la última fila de sillas en un costado apartado de la ceremonia. Por lo que, asomó un poco la cabeza para saber que sucedía. Cuando los chicos se apartaron un poco, pudo ver a George, sentado mirando el suelo; entonces Harry comprendió que se habían acercado a él para expresarle sus más sinceros sentimientos hacia Fred. Pudo ver a distancia a Oliver Wood, Angelina Jonson y Katie Bell, que luego de hablarle se alejaban muy tristes. Luego de que todos se fueron, Charlie se sentó junto a George para convencerlo a acercarse más a su familia.
Harry se sorprendió ya que de repente Ginny se levantó para volver a la casa, entonces él se levantó también, rápidamente, y la siguió. Mientras caminaba, ella sacó del bolsillo algo que Harry no pudo ver. Luego al llegar al centro del jardín en donde Fred descansaba se detuvo delicadamente dejó una pequeña flor al lado de un enorme mármol que decía:

Fred Weasley
1978 - 1998
"Para que tu alegría nunca se borre de nuestros corazones"

Al ver aquella flor, se le hizo familiar ya que en algún lugar él la había visto, pero no sabía donde.
Mientras se alejaba con Ginny de la mano, aquél tema le seguía dando vueltas en la cabeza y luego de haber entrado y sentado en el living, se acordó de repente de donde le era familiar y le preguntó a Ginny para sacarse la duda:
- Esa flor es la de los jardines de Hogwarts no?
- Si, pensé que le gustaría tener algo del colegio, ya que murió defendiéndolo.-respondió Ginny.
- Si tenés razón.- dijo Harry luego enmudeció.
Luego se sentaron Ron y Hermione a lado de ellos.
En las siguientes horas hablaban muy poco, ya que la situación no lo permitía.
Pasaron un rato largo, quietos y callados como si los hubieran petrificado hasta la hora de comer.
La sra. Weasley estaba en la cocina tratando de concentrarse para hacer el hechizo correcto pero no lo lograba. Hermione se levantó y se acercó a ella diciéndole:
- Déjeme a mí sra. Weasley, se como hacerlo. No se preocupe vaya sentarse un poco. - insistía Hermione al ver lo que sucedía.
- No está bien querida. - repuso ella.
- Insisto, déjeme hacerlo. - continuó la chica.
- emm … está bien, muchas gracias Hermione, eres muy amable. - y luego de decir esto se sentó en un sillón para relajarse.
Ginny ayudó a Hermione a terminar de preparar todo, mientras Harry y Ron ponían la mesa.
George no salía de su habitación hacía ya varias horas, al igual que Charlie, que no bajaban. El señor Weasley no estaba ya que había acompañado a Andrómeda y Tedd a su casa, pues no le parecía correcto que vayan solos.
Bill había ido junto con Fleur a llevar a Tía Muriel, porque les preocupada mucho su estado, estaba muy deprimida y débil.
Por lo que la casa estaba más vacía que de costumbre y muy silenciosa para ser la Madriguera. Luego en la cena nadie habló y cuando se fueron a dormir tampoco.
Hermione se despidió de Ron dándole un beso en la frente y agarrando del hombro a Harry, para luego irse con Ginny a la cama.
Luego Harry subió con Ron, los dos se acostaron sin decir nada. Estaba muy cansado, así que apenas apoyo la cabeza en la almohada y se durmió de inmediato.

Continuará ...