CAPITULO 3: LA PARTIDA DE MUCHOS
A la mañana siguiente Ron y Harry tardaron un poco más que de costumbre en levantarse, mientras Hermione y Ginny ya estaban despiertas desayunando en la cocina, hacía ya un rato.
De repente, mientras los dos estaban dormitando en la mesa, una lechuza entró por la ventana con algo grande en su pata.
- El Profeta!. - dijo la sra. Weasley sobresaltada, al ver a la lechuza mientras estaba preparando todo.
En el diario resaltaba un título con letras gigantes que decía:
Kingsley Shacklebolt: Nuevo Ministro de Magia
La señora Weasley desplegó bien la noticia y leyó en voz alta:
Kingsley Shacklebolt ha sido nombrado nuevo ministro de magia, el acto de ascenso al puesto será realizado mañana a las 9.00 hs. Muchos esperan con ansias sus primeras disposiciones, confiando en que su mandato será muchísimo mejor que el de Scrimgeour, Mc Kinesse o hasta el del propio Funge (podríamos decir) esperemos que sea cierto y desde El Profeta le deseamos la mejor de las suertes para que pueda sacar adelante a todo el mundo mágico que deposita su confianza en él.
Próximamente: ¿Quién es Kingsley Shacklebolt? Biografía completa, con todo lo que usted tiene que saber acerca de este auror, en la próxima entrega.
- Qué bueno, al fin llega algo decente! Seguramente Arthur tenga que asistir mañana a la ceremonia. - dijo un poco triste y dejó el diario en la mesa.
- Si… - dijo Ron - … a ver que hay … - agregó arrastrándolo hacia donde estaba sentado.
- Es lo mejor que nos podría haber pasado. - dijo Harry muy entusiasta.
- Si, espero con ansias ver lo que hará. - contestó Hermione y sonrió al ver a Ron como se atragantaba de tostadas y agregó:
- Nunca te cansas de comer, verdad?
Ron frunció el entrecejo al escuchar lo que le decían y estaba por lanzarle una palabrota, pero al ver que era Hermione dijo:
- Bueno, tengo hambre!.- y sonrió también.
De repente, todos se callaron cuando George bajó tambaleándose por las escaleras, parecía que un dementor hubiera entrado a la casa y quitado toda la felicidad.
- Buenos días!. - se apuró a decir la sra. Weasley.
- No son buenos. - agregó el chico.
Los cuatro lo miraron pero no dijeron nada.
Toda la mañana se abstenieron de decir o hacer algo, para no tener que escuchar las cosas que George tenía que decir en contra.
Aunque estaba un poco molesto, Harry lo entendía era algo obvio y lógico aunque no le daba la razón para contestarle mal a su madre.
El día se torno de un clima espantoso, la lluvia no cesaba, y las oportunidades de hacer algo eran nulas.
Toda la semana se tornó una pesadilla para los que estaban en la casa.
Lo único que parecía ser interesante era leer el profeta que comentaba todo acerca del nuevo gobierno dirigido ahora por Kingsley, encima de todo Hermione preparaba lentamente sus cosas pero su partida era próxima e inevitable.
Ron insistía en acompañarla poniendo como excusa lo peligroso que sería encontrar a sus padres, quitarles el hechizo para luego buscar un nuevo hogar.
En cambio Hermione respondía con cosas como:
- Si pudimos ir detrás de Horrcruxes y acampar de pueblo en pueblo, buscar a mis padres y encontrar un hogar sería una tarea fácil para mí.
Pero Ron buscaba la manera de evitar que se fuera.
A la mañana siguiente, a pesar de todo lo dicho por Ron, ella decidió marcharse ya que le esperaba un viaje muy largo y muchas cosas por hacer, y prometió escribirles a sus amigos lo más seguido que pudiera.
Cuando ya estaba lista, se despidió de todos los que estaban allí en ese momento y dejando saludos al señor Weasley y también a Bill y Fleur que ya habían vuelto a su casa.
Luego salió al patio con Ron para poder desaparecerse, su plan era llegar a Londres y luego viajar a Australia en donde desharía el hechizo para volver a Inglaterra y buscar un hogar.
Después de cinco minutos, Ron volvió adentro con la cara un poco larga y triste por la partida de Hermione.
Para animarlo, Harry lo invitó a jugar un partido de ajedrez pero no lograba ponerlo contento del todo.
A la tarde, se ocuparon de una plaga de bowtruckles que habían poblado los manzanos del patio, y decidieron sacarlos rápido antes que la señora Weasley se volviera más loca de lo que estaba al enterarse por su esposo que habían infestado todos los árboles. Como les llevo todo el día erradicarlos por completo, Ron se mantenía distraído y evitaba que se deprimiera o malhumorara.
Además, en los siguientes días Bill y Fleur fueron a cenar, eso levantaba un poco los ánimos de la casa, principalmente lo de la señora Weasley y Ron. Pero éstos se vinieron abajo para Molly cuando se enteró que Charlie debía ir a Rumania, ya que tener a sus hijos lejos la deprimía cada vez más.
Todos trataban de no preguntar nada acerca del viaje ni cuando partía exactamente. Además él preparaba sus cosas silenciosamente en su habitación para que nadie supiera.
Luego de la partida de Charlie, una buena noticia llegó a la casa:
- Va a venir Tedd a visitarnos!... - dijo Molly muy entusiasmada mientras leía una carta que acababa de llegar.- …vendrán dentro de cuatro días!.
Todos se alegraron mucho por la noticia, tenían mucha curiosidad por el pequeño pues sólo lo habían visto en una fotografía y seguramente ya estaba más grande.
A Harry le había venido la idea de lo de visitar las tumbas de Tonks y Lupin nuevamente, pero no sabía cuando sería el momento adecuado.
- Deberíamos hablar con la madre de Tonks para poder ir a verlos. - dijo Harry esa tarde cuando estaban en su habitación matando el tiempo.
- Ginny dijo que los enterraron en su casa.- continuó.
- Si amigo, cuando venga le preguntamos, si?. - contestó Ron, de mala gana como pareciéndole no interesarle el tema en ese momento.
- Bueno.- dijo Harry, notando la actitud de Ron.
- Estas bien?.- continuó Harry.
- Si, si.
- Seguro?.- continuó.
- Si seguro, baa mmm …- y vaciló un poco. - lo que pasa es que estaba pensando en Hermione, seguramente ya llegó a Australia y no nos ha enviado una lechuza! Ni una!.
- Bueno Ron, le será difícil mandarnos una carta ahora. No te preocupes, ya recibiremos algo. - contestó Ginny tratando de tranquilizar a su hermano.
Pero en realidad no fue así, pasaban los días y eso impacientaba mucho a Ron, estaba pendiente del correo todo el tiempo. Había vuelto loco a Harry y Ginny con respecto a ese tema.
Pero el debía entenderlo, haría lo mismo si tratara de Ginny, aunque no podía negar que él también estaba preocupado.
Así que para poner fin a todo esto decidieron enviar a Pigwideon, aunque sabían que era un viaje muy largo y que si la madre de Ron se enteraba los mataría y además representaba esforzarla al máximo, igualmente lo hicieron.
Ron agarró un pedazo de pergamino, con mucho entusiasmo, aunque sabía que esa cantidad de papel no le alcanzaría para escribir todo lo que quería decirle pero decidió ser breve.
Hermione: Esperamos que estés bien. Hace mucho que no recibimos noticias tuyas, nos preocupas (principalmente a mí). Lograste encontrarlos?, espero que sí.
Avísanos cuando vengas a Londres a buscar hogar, si quieres te ayudamos. Saludos …
Ron, Harry y Ginny
- Listo Ron?. - dijo Harry.
- Si. - contestó él y ató la carta a la pata de la lechuza.
- Suerte … ve con Hermione … - le dijo al ave mientras abría la ventana. - … espero que mamá no te vea. - continuó al verla alejarse.
- Bueno, ahora estás más tranquilo?.- dijo Ginny.
- Si, perdón si los enloquecí.
- Para eso están los amigos, además te comprendo, a mi me pasaría lo mismo…- dijo esto mientras miraba a Ginny sonrojado y le sonrió dulcemente.
- No por favor, así ya seríamos dos!, me parece que conmigo es suficiente!.- dijo Ron haciendo gestos con las manos.
Los tres rieron un rato, pero las risas fueron tapadas por unos gritos provenientes de abajo.
Extrañados, corrieron a la puerta, salieron de la habitación y se asomaron esde arriba para ver lo que sucedía. Estaban el señor y la señora Weasley discutiendo con George, nunca lo habían visto así, tan enojado, en realidad nunca había tenido esa actitud.
- Qué sucede?.- exclamó Ginny mientras bajaba apresurada por las escaleras.
- No te metas en esto, Ginny. - dijo George furioso.
- No le hables así a tu hermana!. Se apresuró a decir el sr. Weasley.
Entonces George se dirigió hacia la puerta pero la señora Weasley lo interceptó y dijo:
- No hijo ven aquí, tu no vas a ningún lado!.
- Si mamá, necesito irme de aquí para despejarme!
- En estos momentos debemos permanecer juntos. - agregó ella.
- Tengo que irme!, además tengo que arreglar unos temas de la tienda, quiero cerrarla cuanto antes!. - contestó George muy enojado.
- Pero hijo, tu sabes que lo que significaba para tu hermano, no lo hagas, no quieres hacerlo. - dijo su padre tratando de convencerlo.
- Si quiero, y deja de recordármelo, es por eso que quiero cerrarla!.
- Pero George, piénsalo, es lo único que nos queda de él!. - dijo Ginny angustiada.
- Ginny, no quiero tener nada que tenga que ver con Fred!. Nada !. - dijo gritando, y aunque estaba furioso, unas lágrimas caían de su rostro.
- Me trae horribles pensamientos, así que déjenme ir de una vez!.- continuó, y luego decir ésto atinó a ir a la puerta pero se detuvo cuando Harry dijo:
- Es bueno tener recuerdo de tu hermano y del esfuerzo de los dos juntos.
-Cállate Harry, si él está muerto es por tu culpa. - luego de decir esto, salió de rápidamente de la casa.
Harry se paralizó y se puso blanco, parecía un fantasma, el corazón le dio un vuelco.
Molly, Arthur y Ginny salieron afuera a buscar a George pero él ya no estaba.
- Cómo pudo decirle eso a Harry!.- dijo Ginny muy enfadada cuando entraba de nuevo con sus padres.
- Mira Harry, lo que dijo no … Harry?. Ron viste a Harry?.- continuó ella.
- Esta arriba.- dijo con voz ronca y un tanto ahogada. No se había movido del mismo lugar de donde estaba parado antes.
Ginny subió rápidamente por las escaleras, Ron decidió seguirla, al fin de cuentas era su amigo.
Cuando entraron, vieron a Harry golpeando sus dos puños contra la pared.
- Harry?.- dijo Ginny suavemente mientras se le acercaba.
Pero sin dar crédito a lo que ella había dicho, dijo:
- Tiene razón es mi culpa!. Todos están muertos por mi culpa!.- dijo gritando fuertemente- Tenía que haberme entregado a Voldemort mucho antes que la batalla comenzara. Así estarían vivos!.- continuó.
- No, si te entregabas antes …- luego respiró hondo y dijo muy claramente: … Voldemort no hubiera muerto, seguiría vivo gracias a los Horrcruxes, y tu hubieras muerto para nada. - dijo Ron muy decidido.
- Es verdad. - espetó Ginny acercándose aún más a Harry.
- Él sólo dijo porque estaba furioso. - continuó ella.
- Pero no le hubiera dicho nada a Harry si yo no fuera tan cobarde!.- gritó Ron.
- Qué?.- dijeron Harry y Ginny al mismo tiempo.
- De qué hablas?.- dijo Ginny un poco consternada.
- Yo tendría que haberme enfrentado a George y decirle que lo ayudaría con la tienda o que me haría cargo de ella, porque eso hacen los hermanos no?. Pero no pude.
- Pero Ron y Hogwarts?.- preguntó Ginny.
- Decidí no ir. - dijo Ron muy seguro.
- Que?.- Si mamá y papá se enteran te matan, ellos piensan que no harás como George y que no abandonarás el colegio. - agregó Ginny.
- No me importa!. - contestó muy furioso, dio media vuelta y salió de la habitación con un portazo.
Harry y Ginny lo siguieron, salieron de la habitación y mientras bajaban por las escaleras rápidamente vieron a Ron irse por el patio.
- Ron, espera!.- dijo Ginny desesperada.
- Ron!.- gritó Harry.
Cuando salieron al patio, él ya no estaba. No podía ser verdad, Ron también se había ido.
- Dónde está Ron?.- dijo la señora Weasley un poco consternada.
- Se fue.- contestó Ginny.
- Cómo que se fue, a dónde?.- exclamó el señor Weasley muy exaltado detrás de ellos.
- Seguramente con George.- agregó Harry.
- Qué, porqué?.- preguntó el señor Weasley.
Los dos estaban aturdidos, no entendían nada de lo que sucedía.
Ginny les contó todo lo que habían hablado en la habitación.
- Dejar Hogwarts! … no se lo permitiré!.- gritó la señora Weasley.
- Ya es tarde, seguramente fue con George para pedirle empleo en la tienda.- dijo Ginny resignada.
Harry no podía creerlo, la casa estaba cada vez más vacía, todos se marchaban. La tensión no se iba, la situación no era buena.
Continuará …
