CAPITULO 5: UNA DIFICIL ELECCIÓN
Por fin la felicidad había vuelto a la casa, por lo menos era más agradable estar ahí. Luego de cenar tranquilamente, Harry, Ron, Ginny y George se fueron a dormir, estaban muy cansados por el trabajo de ese día.
- No quiero ver ni una caja mas en toda mi vida!.- dijo Ginny exhausta mientras subía por las escaleras junto con los chicos.
- Yo tampoco.- agregó Harry.
- Si.- dijo Ron un poco cortante.
- Bueno, hasta mañana chicos!. – saludó ella.
- Adiós… - dijeron Ron y George al unísono con una voz lúgubre que parecía la de algún fantasma y se dirigieron arrastrando los pies hacia las puertas de sus habitaciones. Ginny rió.
- jeje.. no se levantará hasta el próximo verano… - agregó.
- Si… - dijo Harry y sonrió forzosamente un poco incómodo y nervioso.
- Bueno… ehh. – dijo mirando a su alrededor como si nunca hubiera visto una escalera tan hermosa antes.
- Adiós Harry… - dijo Ginny un poco nerviosa y se estiró para darle un beso suave en la mejilla del chico. Luego se puso colorada.
- Si, adiós.. – contestó nervioso.
Se dio vuelta dirigiéndose en dirección a su habitación y sonrió satisfecho, que suerte que Ginny había tomado la iniciativa porque él nunca se hubiera animado, no entendía como aquella vez, después del partido de Quidditch de sexto año en donde Gryffindor se había establecido como campeón de la copa de Quidditch, él la había besado cuando se acercó a contarle la buena noticia.
Luego de entrar en la habitación se tiró en la cama con una enorme sonrisa, miró hacia donde estaba la cama de Ron rogando que su amigo no lo haya visto, porque sino estaría obligado a decirle la causa de su felicidad o metirle como otra opción. No quería ningún problema con Ron de nuevo, aunque parecía que él aceptaba de alguna forma su relación con Ginny. Por las dudas no quería arriesgarse.
Ron parecía dormido así que Harry trató de hacer el menor ruido para desvestirse y ponerse el piyama. Pero dejó de hacer ese esfuerzo cuando lo vió moverse de un lado a otro en la cama. Ron daba vueltas continuamente, haciendo que la cama de dosel rechinara ensordecedoramente.
- Que pasa Ron?.- dijo Harry un poco molesto -.
- No puedo dormir!. – contestó -.
Harry creía saber que era lo que le sucedía a su amigo, la respuesta de Hermione no llegaba, así que debía de ser eso. Él estaba en lo cierto, es por eso que lo animó diciéndole que seguramente al día siguiente llegaría y volvió a acertar ya que a la mañana muy temprano, cuando todo estaba en silencio y dormían, de repente un sonido irrumpió en la habitación. Harry se despertó sobresaltado y vio que provenía de la ventana, asi que se dirigió hacia ella rápidamente.
- Es Pig, Hermione respondió la carta!. – dijo Harry al reconocer a la pequeña lechuza que estaba parada en el alfeizar de la ventana.
- Ron, Ron! – lo llamó a gritos.
- Que pasa?. – respondió él sobresaltado.
- Llegó Pig!. – repitió Harry.
Ron se levantó de la cama de un salto y fue hasta donde estaba Harry y ambos leyeron:
Queridos Ron y Harry: Si, encontré a mis padres pero están muy enojados por lo que hice. No se preocupen. Dentro de unos días estaré en Londres, cuando haya encontrado una casa. Iré a la Madriguera a visitarlos. Saludos a todos, suerte!
Hermione
- Espero que la dejen venir!.- dijo Ron preocupado.
- Seguro que sí, Ron. No te preocupes. – respondió su amigo, como siempre le daba animo.
Ya que estaban levantados decidieron bajar a desayunar, la señora Weasley estaba preparando todo en la cocina y Ginny leía muy interesada una noticia que parecía ser del Profeta.
- ¿Qué lees Ginny?. – preguntó Harry interesado.
- No nada, un artículo que habla de Hogwarts.
Harry miró el diario sorprendido por encima de la cabeza de Ginny, llegó a divisar en el extremo izquierdo superior de la hoja el escudo del colegio y luego un texto pequeño encuadrado, que parecía escrito de esa manera a propósito para llamar la atención, y decía:
El colegio Hogwarts de Magia y hechicería reabrirá el próximo 1º de septiembre. Su nueva directora Minerva McGonagall …
Al leer esto Harry se sorprendió aún más!, McGonagall, directora de Hogwarts! esa era una espléndida noticia!, releyó esa parte y continuó con la noticia:
Su nueva directora Minerva McGonagall asegura que "debido a las malas condiciones del año anterior, el Ministerio de Magia ha decidido invalidar las clases de dicho año y considerar a las de éste nuevo que comienza como las que cuentan realmente, es por eso que invitamos a todos los alumnos que hayan concurrido anteriormente a que nos acompañen de nuevo, y de retomarlas a quien las hayan dejado".
Eso era lo que se encontraba dentro del recuadro, Harry bajo la mirada hacia la parte inferior del artículo y vio que continuaba, así que continuó leyendo:
Así que preparen sus valijas, jóvenes brujas y magos, porque el colegio ha vuelto!
Cuando terminó de leer miró a Ron, quién también se había incorporado a la lectura y se encontraba asomado del costado de Ginny. Él le dirigió una mirada de susto, dio media vuelta y subió las escaleras, Harry supuso que subía a su cuarto para escapar de la situación. Parecía que él no era el único con esa idea, la señora Weasley, quien ya se había percatado de la huida de Ron, dijo estridentemente:
- Espera un momento jovencito. De eso te quería hablar.
- Ah si?.. – dijo de manera distraida, tragó saliva y agregó: … mira mamá, ya dije que yo …
- No me importa lo que hayas dicho, tú irás a Hogwarts, debes terminar tus estudios.
- Yo no iré. – contestó decididamente justo cuando desde las escaleras alguien dijo:
- Si irás.
Ron se dio vuelta, era George. Entonces, frente a lo que su hermano había dicho, contestó:
- Pero George, tú me dejaste ayudarte.
- Pero mamá tiene razón, debes ir. – contestó él.
- No, además es sólo séptimo lo que debo cursar y ya he hecho la mayoría.
- Con más razón, es sólo un año que necesitas para completar tus estudios. – intervino la señora Weasley.
- No mamá, no iré. Ya soy grande, déjame tomar una decisión, déjame ayudar a George con la tienda, déjame hacerlo por Fred!. – contestó rotundamente, y lo último lo dijo con un tono un poco ahogado pero sin perder la fuerza con la que la que había hablado al comienzo. De su rostro comenzaron a caer pequeñas lágrimas que se disimulaban con sus pecas, que tenía por toda la cara.
- Ron, hijo. – dijo su madre, que al verlo se largó a llorar desconsoladamente y lo abrazó fuertemente diciendo:
- Está bien, si es lo que deseas. – luego de decir esto sonrió.
Ron también sonrió y esbozó un sonido débil semejante a un "gracias".
- Y con respecto a ti, George, si es lo que tú también quieres hacer, te dejaré pero promete apoyar a tu hermano. – dijo la señora Weasley muy seria mirando a George a los ojos.
- Mamá?. – dijo Ginny desde detrás de ellos.
- Yo decidí ir. – agregó decidida.
Harry la miró estupefacto, él no estaba seguro si iría, parecía que Ginny si, aquella determinación de ella lo había hecho pensar acerca de que decidiría él entonces. Si no iba, no vería a Ginny por un largo tiempo. Podré mandarle cartas, pensó; pero que sucedería si ella se enfada por no acompañarla, al fin de cuentas él era su novio, debía apoyarla. Ron también era importante, era su mejor amigo, y tampoco quería problemas con él ya que le venían a la mente las muchas veces que se habían peleado, las cuales no fueron muy agradables.
Pero el problema no pasaba en ir o no ir sólo porque se quedaba o con uno u otro, el tema también estaba en la siguiente pregunta: ¿él realmente quería volver a Hogwarts?. Harry se daba cuenta que estaba en medio de un enorme dilema, el cual debía resolver antes que algunos de sus amigos le preguntara que era lo que iba a hacer.
Harry volvió de su ensimismamiento y vio que Ginny se encontraba con su madre escribiendo una carta, de los que él creía, de confirmación a asistir al colegio. Soltó un suspiro y se sentó en la mesa un poco desganado.
- Oh Harry, disculpa, con todo esto me he olvidado de su desayuno. – dijo la señora Weasley quien metía el pequeño pergamino en un sobre medio amarillento.
- No, está bien. – contestó sobresaltado, y cambió la cara de amargura que tenía por miedo a que la ella pensara que era por el disgusto de tener hambre.
El que no parecía querer disimular esa sensación era Ron, que agregó:
- Si, tengo mucha hambre.
Mientras Ron comía desesperado sus tostadas y pegaba de vez en cuando un sorbo a su leche, Harry lo hacía despacio y desinteresadamente, con su mente ocupada en otras cuestiones más importantes que para Ron, en cambio, no debían reemplazar o superar a la idea de un desayuno.
La pregunta que tanto Harry temía que llegara, tuvo lugar aquella tarde en la habitación de Ron, cuando ellos se encontraban haciendo nada tirados en sus camas:
- Y tu irás?. – dijo Ron de un momento a otro, una pregunta bastante aislada en relación a la situación en la que se encontraban, algo muy común en él y que Harry consideraba que era su especialidad. Le hacía acordar aquellos momentos en que de la nada surgía la pregunta: "¿y tu con quien irás Hermione?" antes del Baile de Navidad.
- No lo sé. – contestó Harry pensativo.
- Quiero acompañar a Ginny, pero… - continuó diciendo.
- Ah no te preocupes, estará Hermione, estarán juntas aunque no durante clases pero si fuera. – respondió Ron.
- Bah, ella no me dijo que iría pero seguro que si ir-á. – terminó cortadamente y se detuvo, parecía petrificado. Luego puso una cara de espanto y golpeó la cabeza contra la almohada.
- Oh no!. – se dijo a sí mismo.
- Qué pasa?. – preguntó Harry desconcertado.
Ron se quedó callado un momento, parecía estar pensando, pero luego contestó:
- Hermione querrá ir a Hogwarts pero que dirá cuando se entere que no iré yo!.-dijo mientras ponía una cara de miedo y de depresión al mismo tiempo, la cual siempre hacía cuando estaba asustado y triste al mismo tiempo.
- Tranquilo, seguramente te entenderá si le explicas. – intentó decir Harry para tranquilizarlo pero parecía que no daba excelentes resultados. Y agregó:
- Porque no le mandas una lechuza contándole todo y así te quedas más tranquilo. – Harry esperaba que su proposición diera resultado esta vez, Hermione era la que daba buenos consejos sobre todo para este tipo de cosas, pero la situación no permitía que ella pudiera ayudar, además de que ella no se encontraba allí.
- No, no podría, no sabría que ponerle!. – contestó exaltado.
- Mejor espero a que venga y se lo digo. – se contestó a si mismo convencido y considerándola una buena solución a su problema. Pero a Harry le parecía que lo único que quería era prolongarlo lo mayor posible, aunque podía ser inconcientemente, pero eso no sería peor si se acercaba cada vez más el inicio de las clases?, prefirió no preguntarle.
Luego en la habitación entró Ginny.
- Chicos? Mamá necesita ayuda…
- Ron, porque esa cara? Te sucedió algo?. – preguntó al verlo.
- Después te explicamos, ven. – interrumpió Harry.
Al bajar a la cocina, encontraron a la señora Weasley que les dijo:
- Ah, ya que están todos, tengo algo que…
De repente el señor Weasley entró por la puerta de la cocina que daba al patio y dijo apresuradamente:
- Disculpen mi ausencia, es que tuve que acompañar a Kingsley, es decir al ministro, a una junta en Rumania y mande una lechuza… - miró a todos y continuó diciendo - … pero parece, por sus caras, que no la recibieron.
- Se que dije que vendría al mediodía… - continuó diciendo mientras se sacaba un saco de color verde oscuro que llevaba puesto y lo ponía sobre una especie de perchero de madera que se extendió hacia arriba para alcanzar la altura de la mano del señor Weasley que sostenía el saco en el aire, luego volvió a adoptar su posición inicial, la cual era un poco más baja y con una ligera inclinación hacia la chimenea.
A Harry siempre le llamaba la atención ese perchero, parecía que disfrutaba estar al lado de la chimenea porque cada un rato se movía de una manera parecida a los gatos cuando le rascan detrás de las orejas.
- Está bien querido. No, no la recibimos, pero el tiempo se pasó volando ni siquiera me di cuenta cuando el reloj señalaba que estabas llegando. – contestó la señora Weasley.
- Pero es raro, porque debiste acompañar al ministro?, el asunto tenía algo que ver con tu departamento? – preguntó extrañada.
- No, lo que pasa es que… mm … me nombraron asistente general del ministro. – dijo y se sonrojó.
- Oh cariño! Felicitaciones!. – respondió la señora Weasley sorprendida y lo abrazó fuertemente.
- Estoy muy contenta!. – agregó.
- Felicidades!. – dijeron todos.
- Gracias. – contestó él, satisfecho.
- Y Percy?. – preguntó George. Harry, Ginny y Ron no se habían dado cuenta de que también estaba ahí, estaban tan concentrados en saber lo que la señora Weasley tenía para contarles que no se habían percatado de su presencia. Pero claro, cuando dijo "todos" se suponía que era porque no faltaba nadie de bajar.
- Se quedó en Rumania con Charlie, volverá dentro de unas semanas más o menos, les envía saludos. – respondió él.
- "unas semanas", espero que esos dos no se queden demasiado tiempo allí. Siempre están ocupados y nunca los veo!. – reprochó la señora Weasley con aire de madre preocupada.
- Pero bueno, siempre están viajando y haciendo algo en otro lado, no hay manera… - agregó resignada.
- Ah si!, bueno, lo que quería contarles antes era que mañana a la noche vendrán Andrómeda y Tedd a cenar. Es por eso que los llamé, necesitó que me ayuden con el patio, debemos arreglarlo porque con estas temperaturas lo mejor es comer afuera, además evitaremos estar todos apretujados aquí dentro. – les contó.
- Pero también acomodaremos un poco la casa, pero el patio es el que nos llevará más tiempo. – agregó.
- Bueno mamá, iremos a acomodar un poco la habitación y después te ayudamos con la casa, si?. – respondió Ron.
- Bueno, está bien. – dijo Molly un poco extrañada por la actitud de su hijo.
- Que te sucedió hermano?, alguien te pagó para decir eso? o …
- No, no me pagó nadie. Mamá necesita ayuda, algo de lo que tú siempre intentas escapar. – contestó un poco fastidiado.
-Tú también lo haces, pero nunca te sale bien, jeje…- respondió irónicamente.
- Ja ja ja. – le dijo sarcásticamente.
- Vamos Harry. – dijo mientras daba media vuelta para subir por las escaleras. Harry lo siguió. A él también le parecía extraña la actitud de su amigo y le llamó mucho la atención, pero no tardó mucho en darse cuenta de que ya comprendía porque habia dicho eso.
Cuando ya estaban llegando a la puerta de su habitación decidió preguntarle:
- Dijiste eso para esparte de ahí, no es cierto?
Al escuchar eso Ron puso una cara muy propia de él cuando le adivinaban la situación, con la cual Harry se dio cuenta de que estaba en lo correcto.
- Bueno, si. En cualquier momento le cuenta a mi papá lo de asistir a Hogwarts. Además, fíjate que George hizo lo mismo… - Harry giró la cabeza y se asomó viendo era verdad.
- Leíste el articulo Harry, a él también lo dejan volver al colegio para que pueda terminarlo, y es una gran oportunidad. Y me parece que mi mamá y mi papá son los únicos que piensan que es algo muy bueno para él. - continuó diciendo.
- Y te darás cuenta que si lo hacen ir a George, con más razón tendré que ir yo.
- Pero tu mamá no te había dejado no ir?.- preguntó Harry confundido.
- Ya sabes como es ella, además eso sólo lo decidió ella, mi papá no dijo estar de acuerdo con eso. Seguramente ahora cambia de opinión y me trata de convencer de lo contrario.- respondió Ron con tono pesimista.
- Bueno entremos Harry, no nos quedemos en la puerta!. – agregó con un tono de falsa recuperación.
Harry no dijo nada, no quería ser pesimista con su amigo pero lo que era cierto, no podría evitarlos todo el día.
Lo que Ron había dicho a su madre pareció ser cierto pues automáticamente entraron en la habitación, la recorrió con la mirada y comenzó a juntar todas las cosas que estaban tiradas por allí.
Luego, el aseo de la casa fue un poco más llevadero, aunque Ron arrastraba a Harry a los extremos de la casa contrarios a donde estaban sus padres.
La plaga de bowtruckles ya no estaba así que las cosas se resumían a ordenar y limpiar, los chicos agradecían que ninguna de las actividades incluyera desparasitar o luchar contra bichos asquerosos.
Horas después mientras descansaban de todas las actividades, una lechuza irrumpió en la sala, Ginny corrió hacia ella ya que Harry y Ron jugaban ajedrez mágico. Cuando saco el sobre de la pata del ave agregó felizmente:
- Es de Percy, él y Charlie están bien y que dentro de poco vendrá con él ya que Charlie se tomará una semana de vacaciones!.
- Que bueno! Iré a decirle a mamá y papá. – dijo y salió rápidamente de la sala.
Harry sonrió, no sólo le hacía feliz la idea de que ellos estuvieran bien y que vendrían pronto, sino que también ver a Ginny con tantos ánimos le hacía recordar aquellos momentos felices en el colegio en donde bromeaban, se reían y disfrutaban de los ratos libres.
Pero de repente otra idea le invadió la mente, surgida de la nada y muy descabellada pero igualmente decidió compartirla con Ron:
- Estaba pensando en las cartas y…- dijo un poco cohibido.
- Y que?.- preguntó Ron sin quitar la mirada del juego.
- Bueno, yo podría …- tomó aire y prosiguió:
- Podría mandarle una carta a mis tíos.
Ron lo miró sorprendido y dijo:
- Me parece bien, puedes contarles en la carta lo que sucedió y capaz puedan volver a la casa de nuevo.
- Además , según lo que tú me dijiste la vez que te trasladamos aquí, tus tíos y tu primo se despidieron de ti no?. Eso es mucho. Al fin y al cabo ellos no te odian. – agregó.
A Harry le sorprendió mucho la respuesta de su amigo, desde cuando daba ese tipo de opiniones?, bueno sin duda había madurado y no era el único que pensaba lo mismo…
Pero con respecto a sus tíos y la casa… él, Harry, no creía que con semejante orgullo de su tío y con la demasiada importancia que le daba a lo que pensarían o pensaban los vecinos sobre volver repentinamente a su casa, la cual habían dejado abandonada de la nada por un largo tiempo, ellos se dignaran a volver, a no ser que los vecinos le prometieran a tío Vernon por escrito no realizar alguna pregunta que respecta el tema.
Lo único, lo cual era bastante minúsculo pero podría generar cierta incidencia en su decisión, que quedaba era que sintieran cierta añoranza por su hogar, y por el vecindario en los cuales habían pasado bastantes tiempos felices.
- Harry?... Harry!. – se escuchó decir de repente, lo cual había atravesado por completo sus pensamientos.
- Que?. – contestó un poco alterado.
- Te pregunté: "¿Qué vas a hacer entonces?". – respondió Ron.
- Ahh.. si .. mmm no se.
- Guau! Qué respuesta!. Me dices mucho con eso!.- le contestó sarcástico.
En eso, a Harry le vino otra suposición aún peor. Y si por sacarlos de la casa a la fuerza, sin muchas explicaciones, había hecho que no quisieran verlo o saber de él?. Pero también el problema estaba en que si no era tan dramático, y si se preguntaban donde estaba y que había sido de él? O bien si estaba vivo o muerto?. Eso también podía ser.
Entonces se levantó rápido de la silla, al ver esto Ron le reprochó:
- Oye, estamos jugando Harry!.
- Voy a escribir la carta.
- Ahora?.
- Si, ven, acompáñame!. – dijo mientras subía la escaleras.
- Pero todavía no hemos terminado!. – le contestó.
- Ay Ron!, de todas modos me ibas a ganar!.
- Pero igual, no es excusa para salirte, Harry!. Aunque… bueno… siempre te gane!.
- Bueno tampoco te agrandes tanto… ya ven!. – lo apuró y dio media vuelta para seguir subiendo las escaleras.
- Ya voy, ya voy… - contestó Ron de mala gana mientras subía sin ganas.
Luego de haber ensayado toda la tarde la carta finalmente logró terminarla pero tuvieron que ir hasta el pueblo muggle más cercano para que pudieran enviarla.
Según Harry, los aurors que los acompañaban la noche que desalojaron la casa de Privet Drive le dieron un pequeño papel con la dirección de adonde se dirigían, el código postal tuvo que encargarse ya él de encontrarlo pero igual no era muy difícil.
El correo muggle era la manera más indicada para enviarles aquella carta, si es que quería empezar bien, aunque él sabía que podría tomarle más tiempo de lo que tomaría una en medio mágico. Lo único que restaba era esperar.
Continuará…
