Disclaimer applied.
Primera Parte
/ Six /
- Word of Love –
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Oh - once in your life you find someone
Who will turn your world around
Bring you up when you're feeling down
Now nothing could change what you mean to me
Oh there's lots that I could say
But just hold me now
Cause our love will light the way
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-¿Sa-Sasuke-kun? – Preguntó casi tímida - ¿E-eres tú?
Sasuke asintió y ella se lanzó a sus brazos, murmurando cosas, llena de felicidad. Felicidad que no duró mucho pues pronto una katana rompió el suelo en medio de ambos, obligándolos a separar bruscamente.
Danzou no quería perder el tiempo.
Asustado, más de lo que le gustaría admitir, los ojos negros buscaron a la pelirrosa. Ésta se encontraba más allá, arrodillada en el suelo y con una mueca de confusión en el rostro.
-Sakura – llamó
Ella pareció reaccionar y corrió hacia él inmediato.
Lentamente, Sasuke desvió la vista de Sakura y la clavó en el viejo del consejo.
Y por un momento, tuvo que admitir que la mirada de odio que le dedicaba el pequeño Uchiha, logró asustarlo.
Sin embargo, no se iba a dejar apabullar por ese niño, que va. Acabaría con él, con la zorra pelirrosa y con todos lo que se atravesaran en su camino con tal de terminar de una vez por todas con ese clan del demonio.
El clan que una vez lo renegó.
-No me importa que esa sucia impura haya despertado. Igual voy a acabar con los dos – musitó peligrosamente.
Sasuke mantuvo a la pelirrosa detrás de él. No soportaría perderla una vez más. Era una vampiro, si, pero no quería que ella se viese envuelta en la batalla que estaba por desatarse. Oh, porque de ningún modo ese anciano decrépito iba a salir vivo de ésta.
-Atrás y no te muevas – ordenó el Uchiha, agarrando la katana que antes poseía Sakura.
La muchacha lo miró con el miedo dibujado en sus facciones. Agarró con fuerza la manga de su camisa y lo miró implorante. "No pelees. Vámonos", decían sus ojos. Y aunque se sintió tentado a escucharla, no podía dejar a Danzou vivo. Quién sabe con cuántas personas no haría lo que les hizo a ellos. Suficiente dolor ya había causado.
-¿Por qué? ¿Por qué odias tanto a Sasuke-kun?
Las palabras de Sakura lo sacaron de su ensimismamiento.
Sorprendido, vio cómo ella se paraba al frente suyo, en un ademán protector que le llenó el pecho de algo cálido.
Por otro lado, Sakura miraba a Danzou con el ceño fruncido.
El viejo los miró a ambos, antes de soltar una cínica carcajada.
-¿Por qué, dices? – murmuró con la mirada perdida – Bien, les concederé un último deseo y les diré por qué.
Danzou estaba de pie al lado de la ventana, con su vista clavada en el paisaje nocturno de afuera. No tenía prisa, para nada, es más; estaba muy tranquilo aunque supiera que en este momento, Itachi Uchiha, el genio Uchiha, uno de los vampiros más poderosos; venía hacia él con fines desconocidos.
-Danzou.
Una voz grave cortó el silencio.
-Itachi.
Respondió él en el mismo tono.
No obtuvo otra respuesta.
-Supongo – inició, girándose para encarar al Uchiha – que vienes por él.
Por un momento los ojos negros de Itachi reflejaron un rencor indescriptible, pero luego volvieron a ser tan neutros como siempre.
-¿Dónde está mi hermano? – inquirió, dando un paso al frente, advirtiendo que atacaría si no obtenía respuesta.
-Tu hermano... – nombró como si no supiera de quién están hablando – Ah, si, por allí.
Bastó un seco aplaudir de mano, para que Itachi observara con claridad a su pequeño hermano menor, de no más de diez años, acostado en el suelo, aparentemente inconsciente.
Las ganas de asesinar reverberaron en su sangre.
-Dámelo – exigió mirando a Danzou con unos ojos escarlatas más rojos que la misma sangre. El viejo supo que no eran los típicos ojos rojos de los vampiros. Claro que no, era mucho más que eso.
Sharingan.
Lo que más deseaba poseer.
-Primero, cumple tu parte del trato – respondió
Itachi dio otro paso al frente.
-Hace cien años te negaron la entrada al clan Uchiha por no tener la misma sangre que nosotros... – comenzó Itachi – y cien años después te la vuelven a negar. No formará parte de mi clan, alguien tan ruin y vil, ansioso de poder como tú.
Por primera vez, desde hacía mucho tiempo Danzou pareció perder los estribos.
-¡Hablas como si ustedes los Uchiha no fueran así! – espetó, desenvainado su katana - ¡No existen seres más ambiciosos y deseosos de poder como ustedes!
En un parpadeo, más de una docena de vampiros, a las órdenes de Danzou estaban en el recinto. Itachi entrecerró sus ojos, parecía que tendría que pelear.
-¡Te mataré a ti y a tu estúpido hermano, así no quedará ningún Uchiha!
Y la batalla comenzó.
Todos contra el Uchiha.
-Cuando logré clavarle la daga del infierno (1) a Itachi fue su fin. Ese día me propuse acabar con el clan. Pero cuando pensaba matar a tu Sasuke-kun el maldito de Itachi se interpuso nuevamente en mi ataque. Ese bastardo...a pesar de estar sumamente herido logró escapar con su pequeño hermano. No me preocupé por seguirlo, de todos modos iba a morir por allí como un maldito perro. De su hermano me encargaría después – finalizó con jocosidad – Por supuesto que en ese entonces sólo eras un niño, tu sangre vampiro sólo se había desarrollado en un diez por ciento. No me sorprende que no lo recuerdes.
Los ojos rojos de Sakura estaban abiertos con sorpresa. Lento, muy lento, fue girando su rostro para encarar a Sasuke.
No pudo ver su expresión.
Pero tenía el rostro bajo, ocultado por su cabello, y sus puños apretados con fuerza.
Sintió un nudo en la garganta.
Sakura sabía cuán delicado era el tema de su hermano para Sasuke. Era casi tabú entre ellos. Nunca hablaban de él y la única vez que le preguntó si tenía familia, él le había respondido: "Un hermano que yo mismo asesiné" Pero entonces, ¿por qué él le había dicho eso si el verdadero asesino había sido Danzou?
-¿Sasuke-kun...? – llamó, con miedo.
No obtuvo respuesta.
En su lugar, Sasuke la apartó de él y dio dos pasos al frente.
-Si querías acabar con el clan entero, ¿por qué no me asesinaste aquella vez en que el concejo y tú me ordenaron alejarme de Sakura por ser era humana? – preguntó enojado.
La pelirrosa abrió los ojos sorprendida.
¿Le habían ordenado eso?
Y entonces, con su cerebro trabajando con rapidez, ahogó un grito al descubrir la verdad.
Sasuke la miró de reojo, confundido.
Danzou sonrió de lado, con suficiencia.
-Es una asquerosa impura, pero es inteligente –respondió mirando a Sakura.
Ahora la atención de Sasuke cayó sobre Sakura. Con un aura de odio y necesidad de sangre palpable se acercó a Sakura, asiéndola por los hombros y zarandeándola con fuerza.
-¡¿De qué está hablando, Sakura? ¡¿Qué sabes?
La muchacha estaba horrorizada, sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos pero sin sentirlas caer.
-Fue...su plan...desde el inicio... – respondió en un murmullo.
-¡¿Qué?
-Así es, Uchiha. Fue mi idea desde el momento en que a mi escritorio llegó un reporte diciendo que tú estabas junto a una humana que sabía de nuestra existencia – el viejo se permitió soltar una seca carcajada ante la expresión de Sasuke – Vamos, niño, me lo pusiste en bandeja de plata. No podía matarte así como así sin tener una razón. El concejo no me dejaría. Sólo necesitaba un error de tu parte, un pequeño desliz...y lo obtuve gracias a ella – señaló a Sakura – Tu novia humana. Admito que lo primero en que pensé fue en matarte por traición, pero luego, al ver la extraña protección que tenías con ella, supe que la amabas – hizo una mueca de asco – Entonces, ¿por qué no aprovechar tu debilidad por Haruno para hacerte sufrir más? Sólo tuve que mandarla a asesinar para que tú solito vinieras hasta aquí. Cuando te matase, alegaría que te habías vuelto loco y querías exterminar a todos lo vampiros. Admítanlo, es un gran plan.
Las pupilas de Sasuke estaban dilatadas.
Mierda, mierda, mierda.
Ese...maldito cabrón hijo de perra.
No sólo lo había secuestrado cuando fue niño, había extorsionado y finalmente asesinado cobardemente a su hermano, también se había aprovechado de Sakura, usado a su novia para lastimarlo a él y en el proceso matarlos a ambos.
Joder, sentía su sangre hervir.
Sakura iba a poner una mano sobre su hombro, pero la apartó de inmediato.
Repentinamente, las facciones de Sasuke habían endurecido haciéndose más fieras. El sharingan giraba en sus ojos con sed de venganza y los colmillos sobresalían en su boca, debido a la mueca de ira en sus labios.
Sakura jamás lo había visto tan rabioso.
-Sasuke-kun...
Ni bien había terminado de hablar cuando Sasuke se había lanzado hacia adelante, como impulsado por unos propulsores, con las ansias de matar fulgurando sobre sus ojos.
"¡TE MATARÉ, DANZOU!"
(1). Es un objeto de mi propia invención. La daga del infierno (en mi mente) en una especia de navaja de plata en la que alguna vez cayó la sangre de Cristo. Es el arma más poderosa para derrotar a un vampiro sin temer a que éste este vivo o pueda regenerar sus heridas.
